.
. .
. . .
"…Las maldiciones, son hechizos que requieren mucho mas que saber el conjuro y la floritura para invocarlos. Puede haber exactitud en el movimiento de la muñeca o una pronunciación perfecta, y, aun así, ser tan ineficientes que parecería que en suma todo esta mal.
Para invocar de manera satisfactoria una maldición se requiere mostrar carácter. La maldición se guía por un sentimiento fuerte y extremo. Es lo que convierte una pequeña llama en un incendio. Diferenciando una simple maldición en un infierno en la tierra…"
Severus Snape
. . .
Es miedo y rabia mezclándose, lo que experimenta Malfoy. Hace muchos años que no había sentido algo similar, solo recordar cuando fue la ultima vez que se sintió de esa manera hace que se encuentre verdaderamente enfermo y a punto de vomitar.
Los recuerdos de otros tiempos no son gratos, son un recordatorio de lo mucho que a cambiado con los años y aun a pesar de todo, de nuevo se encuentra con la misma sensación de ahogo que le asfixió en los peores años de su vida.
No sabe quien a sido capaz de secuestrar a su mujer y a su hijo, pero si que está seguro de que más temprano que tarde el pobre bastardo caerá en sus manos y lamentará haberse metido con su familia.
El sentimiento es tan visceral que a penas puede contenerse. Estaba con Potter cuando fueron informados del evento por el propio Liam Miller. Y aun cuando el hombre describió el evento como algo fortuito. Sabe que hay algo demasiado gordo detrás de esa declaración.
Todavía se encontraban en los laboratorios Malfoy cuando recibieron la desagradable noticia. Hermione, Scorpius y Matteo fueron secuestrados de la mansión de Miller. Sustraídos aparentemente por un desconocido que no se había dignado en dejar claras sus intenciones, al menos, hasta el momento.
En menos de 5 minutos se habían movilizado a un grupo de aurores para realizar las investigaciones. Solo hizo falta informar por vía lechuza de los recientes acontecimientos para comenzar a indagar sobre el asunto.
Malfoy nunca se catalogaría como una persona paciente, el que le hubieran pedido que se mantuviera al margen estuvo cerca de hacerle perder el poco autocontrol que le quedaba. Aunque quien no lo conociera pensaría que se encontraba tranquilo, solo aquellos que le conocían desde siempre podía observar la sutil diferencia en su rostro.
La tranquilidad era solo aparente, tan aparente que sabían que estaba a nada de pasar de las palabras a las acciones, dispuesta a obtener respuesta que le estaban siendo negadas por el miserable de Miller.
El hombre podía fingir tanto como quisiera, pero sabia mucho mas de lo que estaba informando. Su versión de los hechos estaba demasiado trabajada y no concordaba del todo. Decía no haber estado en su mansión cuando todo ocurrió, sin embargo, Malfoy dudaba mucho que Matteo se encontrara solo a sabiendas de que Hermione iría de visita.
Su mujer no toleraba que el hijo de Ginny y Miller estuviera solo con servidumbre. Había exigido que siempre alguno de sus padres estuviera a su cuidado. En algunas ocasiones incluso había tolerado la presencia de la pelirroja, con tal de estar segura de que el niño se encontraba cuidado.
Sabia que aun cuando hubieran desistido en los planes de ser los padrinos de Matteo cuando salió a la luz que no era realmente hijo de Potter. Había un afecto especial por el pequeño que estaba incluso por encima de sus sentimientos hacia la pelirroja.
Todos esos años habían hecho todo lo que estuvo a su alcance, incluso mucho mas de lo que estaba autorizada a realizar según las leyes para garantiza que el pequeño estuviera bien cuidado, siempre protegido y manteniendo una relación cercana con sus abuelos y el resto de la familia Weasley para que el niño pudiera tener vínculos afectivos fuertes.
Conocía a ciencia cierta que Ginny de alguna manera retorcida culpaba a su propio hijo por no poder recuperar la atención de Draco, por lo que siempre su relación fue distante e incluso fría, sin embargo, por esa misma razón, siempre estuvo al pendiente de compensar de alguna manera la falta de afecto hacia el niño.
Si Hermione hubiera encontrado a Matteo solo a cargo de servidumbre en la mansión, no hubiera duda en llevarlo a casa de sus abuelos. Las pocas veces que realizo una visita sorpresa para vigilar el estado del menos y descubrió que sus padres no estaban con el, había avisado por vía lechuza a ambos padres, antes de marcharse con el niño para dejarlo en la custodia controlada de sus familiares autorizados.
Por esta razón no creía que Hermione se hubiera quedado en la Mansión Miller si no estaba Ginny o Liam.
Ginny estaba de compras cuando fue avisada del secuestro de su hijo, por lo que la descartada de lo ocurrido. Tuvo que ser Liam quien estuviera en casa a cargo de Matteo.
Malfoy no entendía las razones por las que mentía. Lo que si tenia por seguro era que debía ser algo muy delicado si estaba dispuesto a entorpecer la búsqueda de su propio hijo. Porque a pesar de sentir siempre una aversión en contra de ese hombre, tenia que reconocer que se notaba que realmente amaba a su hijo.
Draco no lo pensó dos veces cuando tomo uno de los muchos frascos que guardaba en los estantes de su oficina. Poco antes de que salieran de sus oficinas hacia el ministerio para levantar de manera formal una denuncia por la desaparición de su mujer y su hijo.
Después de algunos minutos que parecieron horas para el rubio, solo tres personas quedaban en aquella habitación a la espera de noticias.
Potter estaba nervioso, caminando de un extremo a otro frotándose las manos. Draco no se encontraba mucho mejor, aunque su semblante permaneciera inalterable. Por otro lado esta Liam sentado en un sillon individual mirando un punto en una de las paredes como si la vida se le fuera en ello.
Les habían ofrecido te para beber hacia unos minutos. La tetera y las pequeñas tazas permanecían sobre una charola de plata sobre una pequeña mesa ratonera.
Malfoy sirvió las tres tazas sin mucha ceremonia tomando una para si mismo y dejando las otras dos listas para ser tomadas por sus acompañantes.
En beneficio de Potter, Draco admitía que aun a pesar de haber notado lo que vertía en una de las tazas no menciono nada. Por el contrario, su mirada mostro aprobación, lo que solo podía significar que el tampoco se fiaba de Miller.
De manera distraída el moreno había cogido la taza para llevársela a los labios y dar un largo trago. El sabor en su boca le puso alerta al percatarse de su peculiaridad, pero ya era demasiado tarde.
Tanto como Malfoy como Potter sabían que estaban actuando en contra de la ley y lo que estaban a punto de hacer tendría serias consecuencias, pero ambos estaban dispuestos a correr el riesgo. Después de todo estaban hablando de la seguridad de Hermione y dos inocentes niños.
No disponían de mucho tiempo por lo que les basto compartir una mirada cómplice antes de que ambos en perfecta sincronía se aseguraran de hechizar la entrada, para comenzar a interrogar al hombre.
. . .
En el apogeo de la ultima guerra, fueron muchos los magos mestizos e hijos de muggles que desaparecieron. Algunos tuvieron la suerte de esconderse antes de ser capturados, otros tantos tuvieron un fin muy distinto y mucho más escabroso que el resto.
Desenas murieron a manos de los seguidores del innombrable, la caza de brujas y magos que no eran de sangre limpia fue implacable. La muerte fue dulce para algunos después de ser perseguidos, capturas y torturados. Algunos otros huyeron del continente buscando refugio.
Liam Miller lucro con el dolor ajeno, cobrando precios muy altos para mantener ocultos a los que pudieron pagar por dicha protección, sin embargo, muy pronto los hombres y mujeres que confiaron en el, se dieron cuenta que terminaron dentro de la cueva del lobo.
Muchos de los refugiados terminaron en calidad de esclavos en fábricas y talleres en el nuevo continente. Miller facilito la trata de personas, sin sus varitas y aterrorizados por las amenazas de ser entregados a Voldemort ninguno tuvo posibilidades de librarse de hacer trabajos denigrantes.
Posiblemente las mujeres fueron quien corrieron la peor de la suerte, muchas fueron vendidas a casas de citas y mas tarde cuando la guerra termino fueron desaparecidas. Magda Harriet fue una de las pobres desgraciadas que sufrieron un verdadero calvario. Apenas tenía 13 años cuando fue empleada en un burdel, primero como camarera, poco después obligada a prostituirse. Murió poco antes de que callera el gobierno impuesto por el innombrable, en su certificado de defunción fueron descritas complicaciones con un mal respiratorio, aunque en realidad murió desangrada después de un aborto mal realizado.
Una semana después de concluida la guerra una de las fábricas más grandes donde hacían trabajos forzados se suscitó un incendio supuestamente por un desperfecto eléctrico que arrebato la vida de 30 personas, entre las cuales 20 eran los "protegidos de Miller"
10 personas sobrevivieron de las 30 que fueron al nuevo continente para ocultarse de la guerra. Aunque las cifras reales fueron oculta, se maquillaron los hechos para estirar la verdad lo suficiente para ocultar a todas las victimas que perecieron bajo el cuidado de Liam. Las memorias de los que regresaron fueron alteradas para que nunca saliera a la luz lo que realmente habían vivido.
Muchas de las familias que habían pagado para que sus hijas e hijos fueran escondidos habían perecido, por lo que muchos casos ni siquiera fueron de conocimiento público. Fueron un total de 5 familias las que lograron sobrevivir y pidieron explicaciones sobre las sospechosas condiciones en las que perecieron sus hijos, uno de ellos era Ángelo.
Dos casos fueron llevados a la corte del ministerio para su investigación. Ambos hombres murieron por causas difíciles de establecer antes de que la carpeta de investigaciones llegara a ser evaluadas. Ángelo se ocultó en cuanto fue consciente de lo que realmente ocurría, a penas a tiempo para salir del radar de Liam Miller que no dejo más cabos sueltos.
Todos esos años Angelo vivió alimentando su sed de venganza, desde las sombras realizo sus propias investigaciones. Se acerco a los supervivientes, pudiendo restablecer parte de sus memorias sin causar daños permanentes. Entonces pudo descubrir el verdadero infierno que en realidad vivieron los refugiados.
Viajo en secreto, siguiendo los vagos indicios que le proporcionaron. Encontró uno de los pequeños talleres en lo que realizaron trabajos forzados entre muggles. Los resultados de sus investigaciones fueron devastadores. Con poca ayuda y de manera anónima logro que esos lugares fueran cerrados por el gobierno, muchos lograron librarse de aquel infierno, pero para su querida Magda ya era demasiado tarde.
Juro vengarse sobre la tumba de su hija. Sin importar cuanto tiempo le llevara el ajustaría cuentas con Liam Miller. Tenia que ser cauteloso por supuesto, a sabiendas que era un hombre poderoso con el medio suficiente para desaparecerlo en un chasquido de dedos.
En silencio había esperado, sabiendo que la venganza es un platillo que se come frio. En las sombras con el sigilo de una pantera espero el momento propicio, para que se confiara, para que no tuviera reserva alguna.
El exceso de confianza seria la perdición de Miller. Ángelo tenía meses trabajando para el moreno en su mansión, con una apariencia distinta por supuesto, había diseñado un plan infalible para lograr su fin. A esas alturas no se detendría, aunque la Sra. Malfoy y su hijo quebrantaran la rutina de la casa. Eran después de todo un daño colateral con el que no contaba, pero de lo que tampoco iba a quejarse.
Ángelo había tenido el tiempo suficiente para investigar cada movimiento de su presa. Tener acceso a su casa había hecho que conociera bastantes secretos que utilizaría a su favor, entre ellos que Miller estaba mas que obsesionado con Hermione.
Su dolor y sus ansias de venganza le impedían ver más allá de lo evidente. Trastornado por el dolor estaba dispuesto a llegar hasta las últimas consecuencias.
. . .
El puño de Malfoy se impactó con fuerza contra el rostro de Liam cuando este término de contar todo lo ocurrido aquella tarde, cuando el mismo Ángelo lo había puesto al tanto de su venganza y todo lo que había hecho para tener acceso a el.
Draco estaba furioso, fue la intervención oportuna de Potter lo que hizo que no matara a ese hombre con sus propias manos.
. . .
. .
.
No tiene dudas cuando alza su varita. El miedo que siempre la ha dominada se esfumo por completo. Ahora tiene otro tipo de sentimientos antes desconocidos. Quiere gritar a todo pulmón, hacerle saber que ya no es la misma niña asustada de antes.
La sonrisa en sus labios logra encender la sangre en sus venas, quiere borrar esa expresión desquiciada y satisfecha del rostro de su madre.
Algo hace clic en su interior como si una válvula que ha mantenido contenida la presión de su cuerpo se rompiera en pedazos, con un ruido sordo que la hace tambalearse por un segundo. Llegan a ella imágenes que habían estado bloqueadas en su mente.
La imagen antes clara de Isabella, su muñeca se desvanece para hacerla consciente de su verdadera imagen. Siempre fue Bellatrix quien le susurrara en el oído que tenia que hacer para sobrevivir cuando vivió en aquel sótano, la misma que le pidió que huyera cuando Rodolphus asesino a Melinda. No hay piedad en esa voz o un sentimiento que le hiciera saber que le importa.
Todo llego a ella en una explosión de recuerdos. Sí, fue su protectora, pero también su verdugo, su carcelera. Las lágrimas se agolpan en sus ojos nublando su vista y aun a pesar de ello todo parece claro, obscenamente transparente.
Pude ver al verdadero monstruo que la acecho desde su infancia, el mismo que la trato como un animal de cría. No había amor en esa protección que le brindo cuando casi moría de hambre y de frio, era solo la necesidad de utilizarla para sus sucios planes.
Algo se quebró de manera definitiva en su interior.
En algún momento había inclinado el rostro dejando fluir libremente sus lágrimas, haciendo que sus rizos negros cubrieran parcialmente su rostro.
La mirada de Lupin estaba velada por completo, dejando que el alma de Bellatrix se materializara gracias a su propio efluvio de magia. Se encontraba completamente ajeno a lo que se desarrollaba a su alrededor, manteniendo con firmeza el alfiler en su mano.
-Hija. -pronuncio la palabra en un siseo que le erizo cada vello del cuerpo. -Mi pobre, indefensa e inútil hija.
La burla es palpable en cada silaba pronunciada con despreció.
Luna desde su escondite podía ver como los hombros de Destiny se agitaban, presas de un temblor visible incluso a la distancia en que se encontraba. Ahora que presenciaba aquel evento por fin el acertijo que no podía resolver estaba completo.
Se movió con sigilo, con la espalda pegada a la pared para no llamar la atención. No deseaba actuar precipitadamente sabiendo que estaban en riesgo tanto Teddy, como Tiny.
La rubia cree que el temblor del cuerpo de Destiny se debe al llanto y aunque en parte es cierto, es hasta que escucha una suave risa es que es consciente que a pesar de las lágrimas que bañan su rostro está riendo a carcajadas.
Bella parece sorprendida y molesta ante la repentina explosión de buen humor, parece curiosa del motivo de su risa.
Seria quizás que estaba en un ataque de histeria, perdiendo por completo la locuacidad.
La imagen de la mujer se toma un minuto para meditar, inclina su cabeza y bufa en un ademan molesto. La paciencia nunca a sido una cualidad que describa a la loca mujer.
Para cuando levanta el rostro y aparta los mechones de cabello para poder ver bien a Bellatrix, la metamorfosis a terminado en el interior de Destiny. Está dispuesta a hacer cualquier cosa para proteger a los que ama, no importa los riesgos o las consecuencias. Ni siquiera si tiene que convertirse en una copia de sus padres biológicos y lo que tanto odia, está dispuesta y lo hará sin pensar.
Conoció a Tom Riddle a través de los libros. Encontró un par de bibliografías no autorizadas, que leyó a escondidas de Hermione y Draco. Uno de los libros tenía por nombre "El lado más oscuro de Voldemort", aunque creía que "crónicas de un asesino serial" sería más apropiado.
Reafirmar la vida y obra de sus padres biológicos fue un duro golpe para su noble corazón. No recordaba cuantas noches se quedó dormida entre lágrimas, azotada por vividas pesadillas de pasajes que, aunque no vivió en carne propia, se revelaban ante ella como si de alguna manera tuviera alguna responsabilidad sobre los hechos ocurridos.
Cuando el cansancio estaba por vencerla en esas noches de angustia, pedía a cualquier Dios que pudiera escucharla, no convertirse en una persona tan terrible como habían sido sus padres.
Ella no quería ser una semilla mala.
Deseaba ser como su padre adoptivo, mas que nada en el mundo. Conocía muy bien el pasado de Draco, sabia de sus errores, desde la situación familiar que lo orillo a tomas malas decisiones hasta la conversión del hombre que había recapitulado y transformado su vida de tal manera que la llenaba de orgullo.
Estaba dispuesta a morir con tal de borrar de una buena vez cualquier vestigio que amenazara a su familia.
La conciencia de los planes de su madre biológica se hace presente, llenando de un odio tan profundo que ve todo rojo.
No, no permitirá que toque a su madre o que se acerque al hijo que espera. Esta dispuesta a morir antes de ver como toma el alma de quienes mas ama para destruidas y usurpar sus cuerpos.
Aprieta con tal fuerza sus manos que la varita en su mano derecha cruje amenazando con romperse. La risa muere en sus labios, como las lagrimas terminan de fluir. Retira con un brusco movimiento la humedad de su cara.
Sus ojos grises brillan furiosos. Ya pronuncia un primer hechizo cuando Teddy se le va encima con todo su peso y encaja la mitad del alfiler en su pecho.
Un grito ahogado sale de su garganta. Un segundo después el cuerpo de Lupin es expulsado con fuerza hasta que se estrella con una de las paredes.
Destiny aun puede ver la figura de Bella sobre ella, como si quisiera estrangularla. Por un momento siente la falta de aire exprimirle los pulmones. Siente de nuevo miedo, pero no permite que avance y es entonces que toma una decisión.
Puede morir, ya no le importa. Si ella muere lo que queda del alma de su madre posiblemente morirá con ella.
Con una sonrisa temeraria empuja mas el alfiler de oro en sus carnes tanto como puede. El dolor es insoportable, pero lo aguanta sin perder la sonrisa en los labios, mucho mas cuando ve la comprensión reflejarse en Bellatrix.
Lo ultimo ve es el pánico en su rostro y lo que parecen ser cabellos rubios cerniéndose sobre ella.
. . .
