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"…Una vez que has dejado libre a la bestia, no habrá manera de someterla, al menos no una forma que no sea lo suficientemente dolorosa para hacerte desear la muerte con cada respiración. El odio se saldrá de control, con vida propia y tomando todo de ti hasta que se vuelve una fiera que respira, piensa y siente por su cuenta, donde no hay un pensamiento coherente que la domine o la adormezca lo suficiente para enjaularla de nuevo.

Yo libere la mía una trágica noche, los celos y la envidia me enloquecieron, deje que me cegara mi soberbia y mis ansias de cobrar venganza me impidieron darme cuenta de que ella terminaría siendo un daño colateral.

No fue mi varita, pero mis manos están manchas de sangre, de su sangre. Con el llanto de su hijo como un eco que retumbaba en mis tímpanos dejarlos adoloridos, mientras abrazaba su cuerpo frio y sin vida, mi bestia interna se aplaco, pero ya era demasiado tarde como para sentir cualquier cosa que no fuera vacío y un odio visceral hacia mí mismo.

Severus Snape

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Es imposible saber cuántas horas habían transcurrido desde que los secuestraran. Acurrucados en su regazo los niños buscaban su calor y protección aun en sueños. Esperaba que siguieran durmiendo un poco más, para no tener que ver sus ojos llenos de miedo mirarla.

Suspira largo, tratando de calmarse, distraídamente acaricia su vientre. A penas se nota el pequeño bulto que da muestra de la vida que crece en su interior.

A pesar de todo, se aferra a la esperanza de que Draco pronto los encontrará, sabe que moverá cielo, mar y tierra hasta encontrarlos. Confía en que buscara un modo para localizarlos y salvarlos.

Estar en aquel lugar le trae amargos recuerdos, el miedo que ya corre por sus venas es tan familiar que no puede evitar sentir un estremecimiento. El Lord oscuro ya no está para atormentarla, pero hay tantos demonios allá fuera, que no es una idea descabellada que algún otro quiera hacerse con el poder, sin embargo, por más que da vuelta y vueltas a ese pensamiento no encuentra un hilo lógico que seguir sobre lo que esta pasando en ese momento.

¿Quién tendrá interés de secuestrarla? Sí, quizás había muchos por no decir demasiados interesados con desaparecerla, pero si solo se tratara de borrarla del mapa, nadie tan estúpido se pondría en riesgo cargando también con dos críos que nada tiene que ver en ese asunto. En el peor de los casos los hubieran matado al intestaste, sin tomarse mas molestias. El mensaje, seria fuerte y claro, si buscaban echar por tierra su trabajo de años en la inserción social de delincuentes mágicos menores reformados.

Secuestrarlos implicaba muchas molestias, quizás demasiadas si lo que buscaban era sacarla de circulación, no era nada tan sencillo. Debía haber un trasfondo que hasta el momento desconocía.

Acaricio la cabeza de Matteo para calmarlo, se agita en sueños, posiblemente victima de una pesadilla. Sus cabellos cortos y rizados eran suaves al tacto. Siguió acariciándolo hasta que se tranquilizó lo suficiente.

Con su mano enterrada en sus cortos cabellos, tuvo un pensamiento desagradable. Sus ojos se abrieron con sorpresa ante esa nueva idea.

No, no podía ser un evento al azar. Todo había sido orquestado de manera perfecta para no correr riesgos por lo que pudo comprobar por si misma. Las personas que irrumpieron en la mansión de Miller estaban mas que preparados.

Fue un hecho aleatorio que estuviera precisamente ese día en ese lugar. Esta fuera de su rutina habitual. Si el ataque fuera en su contra seria en su propia casa o de camino a su trabajo. No en un lugar en el que no había una seguridad de que estaría.

En ese caso, era en contra de Liam y su familia.

El pensamiento la aterro. Si era en contra de los Miller, ¿Dónde está Liam? ¿Por qué razón les habían separado? Miles de preguntas la asaltaron por unos minutos y no tenía ninguna respuesta para esas cuestiones, solo esperaba que el padre de Matteo siguiera con vida.

Ya con la seguridad que el ataque orquestado no era en su contra, había mucho en que deliberar. Sabía que el pasado de Miller no era para nada bueno. Había muchos huecos que jamás fueron llenados. Años atrás cuando lo investigara para saber si podía ser una persona apta para criar al hijo de Ginny descubrió que no era la persona que aparentaba ser.

No había manera de probar sus suposiciones, pero el historial de la vida de Miller estaba sumamente trabajado para mostrar una fachada impecable. Aunque si se ahondaba mas en el asunto había demasiados rumores sobre la manera en la que su fortuna se acrecentó de manera dramática a penas estallo la guerra.

Era un secreto a voces que había ayudado a muchos magos y brujas mestizos a huir al nuevo continente para intentar escapar de la guerra. Pero había muchos eventos adversos que hacían casi imposible rastrar a las personas que intento supuestamente ocultar.

Amparado por la amnistía otorgada por el estado después de terminada la guerra, debido a los crímenes menores realizados para ocultar a los mestizos, como la alteración de documentos, el uso de hechizos desmemorizadores para sacar a personas del país, entre otras muchas acciones cuestionables, realizadas con supuestos fines humanitarios, hizo que gozada de las lagunas legales que de otra manera le obligarían a dar información sobre los involucrados, pero alegaba confidencialidad por una supuesta protección.

Entonces, era el pasado de Liam Miller, el que los había alcanzado. Eran entonces el cobro de una vieja venganza que el moreno no considero.

Con la mano aun sobre la cabeza del pequeño Matteo Miller, su miedo se intensifico al comprender que solo había un camino que llevaba hacia la venganza, buscaban eliminar al pequeño para cobrar las viejas afrentas. De otro modo Miller estaría encerrado junto con ellos.

Podía apostar su propia vida a que incluso, Liam no estaba bajo el mismo techo que ellos, no había sido secuestrado. No, la mejor manera de hacerle sufrir era no tocarlo, se limitaría a destruir lo más valioso para el hombre.

Una solitaria lagrima rodo por su mejilla, el corazón le dolía de solo imaginar lo que tendría que pagar Matteo por los pecados de su padre. Cuanto más tendría que sufrir a su corta edad, con una madre ausente y un padre con un pasado tan espeluznante.

El rechinido de la puerta la hizo salir de inmediato de sus pensamientos. Su corazón latía veloz golpeando sus costillas de tal manera que sintió que perdía incluso el aliento. Apretó a los niños contra su cuerpo, dispuesta defenderlos con sus propias manos.

Delante de ella se presento un hombre con el rostro frio, vestía como muggle, era alto llevaba una larga y descuidada barba casi completamente encanecida, pero fueron sus ojos lo que mas temor le infundio a Hermione por que parecían completamente muertos.

Su rostro no le pareció familiar en absoluto. Pero a penas le saludo pudo reconocer que pertenece a uno de los 3 hombres involucrados en su secuestro. Probablemente habían utilizado poción multijugos para ocultar su verdadera apariencia y ahora que están bajo su poder ya no le importaba que le vieran realmente con es.

Contuvo un escalofrío a sabiendas que si se mostraba tal como es, posiblemente no espera que viva lo suficiente para reconocerlo después.

-Espero que se encuentren cómodos. -Dijo con sarcasmo a pesar de que sus palabras parecieran educadas.

-Estamos bien. – contesto, dispuesta a seguir su juego para no provocarlo. -Aunque estaremos mejor si al menos los niños pueden comer antes.

El hombre bufo en respuesta, sin embargo, salió por la puerta de mala gana y a los pocos minutos llevo una bandeja con algo de pan, jamón y queso, además de una jarra con jugo.

No dijo nada mientras ponía sobre el piso la bandeja con comida, cuidando de reojo que Hermione no realizara ningún movimiento estúpido, que lo llevara a atacarla.

Ángelo no tenia en contra de la Sra. Malfoy o su hijo, pero a sabiendas de la obsesión enfermiza que tenia Miller por la castaña, estaba dispuesto a matarla con tal de quitarle algo que el desea. Podría quizás liberar más tarde a Scorpius pero eso representaría muchas complicaciones.

-Gracias. -Se atrevió a decir la castaña, mirando al hombre con cautela. -podría decirme ¿Que estamos haciendo aquí?

-Eres demasiado inteligente para no imaginarlo.

Hermione notar la determinación de sus palabras. Ambos sabían el juego que estaban jugando y el final no seria agradable para ella y los niños.

-Puedo deducir que algo muy grave le a hecho Miller en el pasado. Si ha ido tan lejos como para utilizar a Matteo.

-Destrozo mi vida, me quito lo que más amaba. Mi hija era tan inocente como ese niño y aun así murió sufriendo. Miller pagará por sus pecados de una manera o de otra, sufrirá lo que yo y tantos como yo, hemos sufrido.

El hombre tenia los puños tan fuertemente apretados que se notaban sus nudillos blancos.

-Tratábamos de proteger a nuestras familias, a nuestros seres amados para que no vivieras esa terrible guerra, para intentar salvarlos. Y resulta que los mandamos con un malnacido tan enfermos como el mismo Lord, que lucro con ellos como si fueran menos que animales.

-Entiendo su dolor.

-¡No entiende nada! -Se giro para ocultar su rostro.

Tiraba con fuerzas de sus cabellos, el dolor que sentía al hablar de la suerte que corrió su querida hija, era insoportable.

-Como bien lo ha dicho, lo que allá hecho Liam son sus pecados, no los de su hijo. -Le contesto Hermione en tono conciliador, tratando de no despertar a los niños.

-Ya es demasiado tarde. -Se limito a decir con cierta culpa cruzando por sus ojos.

-Nunca es tarde. -Le reconvino con algo de desesperación en sus palabras. -Podemos resolver las cosas, aun estamos a tiempo de hacer las cosas bien. De hacer que Miller pague por todos sus crímenes pasados.

El hombre negó con la cabeza lentamente.

-No, es demasiado tarde.

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Es curioso una vez que enfrentas tus miedos estos comienzan a perder forma, como si se disolvieran lentamente hasta que crees que esos sentimientos de pánico fueron solo un espejismo.

Destiny se entrego a su muerte, sin miedo en el cuerpo. Deseando que por primera vez pudiera ser libre por completo del horrible yugo bajo el que vivió desde que era niña. Quizás seria un final triste y doloroso para Hermione y Draco, quienes la amaban sinceramente como su hija. Pero sin duda pensó en sus padres y en su hermano Scorpius cuando tomó la decisión de acabar con ese infierno.

No permitiría que la maldad de sus padres biológicos volviera a trastocar sus vidas. No esta dispuesta a ser la herramienta para destruir a las personas que amaba. Había leído tanto sobre la guerra, creciendo con las historias de los supervivientes sobre aquellos que no lograron tener un mañana.

Sabia sobre los Horrocrux, como sabia de muchos temas delicados sobre su origen, por lo que conocía el hechizo para convocar el fuego infernal, uno de los pocos métodos para destruirlos. Por esa razón ya comenzaba a pronunciar la maldición al tiempo que el alfiler se introducía en su cuerpo.

Se quemaría a si misma con el Horrocrux para garantizar que no haría mas daño del que ya había causado. Ya sentía el calor del fuego sobre su cuerpo cuando todo se volvía oscuridad, sonrió satisfecha, comenzando a cerrar sus ojos, le pareció ver visos de cabellos rubios, aunque no podía estar segura.

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Le importaba una mierda romper las reglas. No sería la primera vez y muchos menos la ultima que esta dispuesto a quebrantar las normas. La magia negra no era algo desconocido para el o su familia y si tenia que usarla con tal de localizar a su mujer e hijo. Poco le importaba terminar en Azcaban o cualquier puto agujero donde decidan meterlo después de ponerlos a salvo.

Después de tantos años, quizás es la primera vez que pude admitir que Potter es una verdadera ayuda. Su palabra sigue siendo Ley y por mucho que eso le había enervado en el pasado, ahora simplemente esta agradecido por el tiempo de gracia que están ganando.

Apresaron de inmediato a Liam Miller, sin hacer preguntas, dejándolos partir sin mayores inconvenientes y ahora podía a su disposición el sótano de la legendaria casa de los Black. Bien pudo realizar los conjuros de localización en la mansión de los Malfoy, pero sin duda el lugar tenía demasiados residuos de magia oscura que podía resulta contraproducente en la efectividad de sus planes.

La sangre Black que corría también por las venas de Malfoy, representaba una protección y al mismo tiempo garantizaría la potencia del conjuro.

Tallaron en el piso de madera símbolos que saco de un antiguo libro, dentro de un circulo estaba una estrella de cinco picos y en medio un mapa. Draco se corto la palma de la mano para poder empapar con la sangre el anillo de rubí.

No están solos en el sótano, estaba con ellos Lucius y James Malfoy, no pudieron evitar que les acompañaran durante el conjuro y estaban mas que dispuestos a acompañarles a donde quiera que tuviera que ir para rescatar a su familia.

El anillo a sido amarrado a una cinta negra, comienza a moverse sobre un mapa como si fuera movido por una fuerza magnética. Primero en movimientos circulares amplios, pero conforme pasan los minutos los círculos se van a acortando cada vez más.

Cuando por fin se detiene, Malfoy sabe el lugar exacto donde se encuentra su mujer e hijo.

El corazón le quiere salir por la garganta. Se obliga a contenerse para no aparecer de inmediato en un lugar desconocido que probablemente estará bajo el resguardo de varias personas.

Todavía trataba de acomodar sus pensamientos cuando una mano se poso sobre su hombro dándole un ligero apretón que pretendía transmitir su apoyo. Cuando giro el rostro se encontró con los ojos verdes de Potter.

No pronunciaron palabra, no hicieron promesas y quizás nunca serian amigos. Pero tenían algo en común, algo tan poderoso y profundo que aun cuando posiblemente siempre se odiarían estaban dispuestos a hacer cualquier cosa por salvar a Hermione.

Quizás si Draco no estuviera tan asustado, se reiría de la ironía de que su amigo jurado estaba dispuesto a acompañarlo al mismo infierno si fuera necesario.

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Como una leona defendería a sus cachorros, no importaba que tuviera que defenderse con sus propias manos. Pensar en la muerte le causo una pena infinita, no por ella, sino por la criatura en su vientre que posiblemente no vería nunca la luz del día.

Sin duda lucharía, así tuviera que defenderse con uñas y dientes, se destrozaría las manos con tal de protegerlo. Quizás no era tan fuerte, es solo una pequeña mujer, pero si esperaban que viera sentada como lastimaban a un niño inocente estaban equivocados.

Les habían dejado solos un par de horas y cuando regreso el hombre, pudo ver algo peligroso en el brillo de sus ojos.

Quizás sus palabras le habían convencido para no dañar a Scorpius y a ella, pero el pequeño Matteo era una historia distinta.

Hermione puso a los niños tras de ella. A esas alturas ambos lloraban a lagrima viva, asustados.

-Vengo por Matteo.

-No voy a dejar que te lo lleves.

No importaba que Hermione estuviera indefensa, sin varita, su voz sonó segura y completamente resuelta.

-Por tu bien y el de tu hijo, obedece. No quiero dañarte, pero ten por seguro que si te entrometes no dudare en hacerte a un lado. Piensa bien lo que vas a hacer, ese niño no es tuyo. La madre es la mujer que a tratado de dañarte de una manera u otra en todos estos años.

Hermione novio la cabeza, negando ante lo bien informado que estaba Ángelo. -Fue mi mejor amiga, en algún tiempo fue como mi hermana y aun a pesar de todo lo que vivos nunca me perdonaría no proteger a su hijo. Matteo es inocente.

-¡Apártate! -Ordeno ya levantando la varita.

La castaña se mantuvo firme. En el fondo de su corazón tenia la esperanza que el poder del anillo de rubí pudiera protegerlos a todos.

Un gran estruendo sonó en el piso superior, una nube de polvo se levantó.

Ángelo cogió a Hermione por el brazo, apartándola de los niños. La usaría si tenia que hacerlo, no estaba dispuesto a perder la oportunidad de vengarse.

Sin soltar a la mujer del brazo, amenazo a los niños con la varita.

-¡Caminen por delante! -Grito.

Sin mas remedio comenzaron a subir las escaleras hacia el piso superior. Siguieron por un pasillo con la intensión de salir por la parte trasera.

-¡Suéltala! -Escucharon la orden, poco antes de llegar a su objetivo.

Draco le apuntaba con la varita al igual que Ginny.

Fue una sorpresa ver a la pelirroja en aquel lugar. Nadie hubiera pensado que ella fuera capaz de mover un dedo por su cuenta para rescatar a su hijo. Pero al parecer todos estaban equivocados.

Cuando los Malfoy y Potter estaban saliendo de la ancestral casa de los Black, Ginny los esperaba a fuera.

-Voy con ustedes. -No fue una petición.

-No. -Negaron al mismo tiempo Draco y Harry.

Ginny sonrió de manera temeraria. -Puede ser de la manera fácil o difícil, pero no se irán sin mí. -Amenazo. -Tienen a mi hijo.

Por un segundo los hombres se miraron, al final fue Lucius quien hablo.

-Es lo justo, es su madre.

-Si te vuelves un estorbo te dejaremos atrás.

La pelirroja solo asistió, siguiéndolos para desaparecer en un callejón cercano.

Los ojos de Matteo brillaron de emoción al verla.

-Estarás bien. -Prometió. -No tengas miedo mi amor.

Quizás era la primera vez que Ginny se mostraba maternal con Matteo.

Todo paso demasiado rápido, Ángelo sabia que no tendría oportunidad de escapar, y siendo honesto, no le importaba. Causaría el mayor daño posible a quien le había arrebatado lo que más amaba.

Lanzo a Hermione a un lado, apuntando a donde estaban aterrorizados Matteo y Scorpius. Conjuro un hechizo que salió despedido con fuerza de su varita al tiempo que una maldición lo golpeo en pleno pecho quitándole la vida al golpearse con fuerza en uno de los muros.

Ginny quien era la que mas cerca estaba de los niños se había lanzado frente a ellos sin pensarlo.

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Ginny, salvo a Matteo y en el proceso también a Scorpius Malfoy, recibió por ellos la maldición. Sus deudas estaban saldadas. La maldición que conjuro Ángelo no era conocida, provoco un daño interno tan severo que la pelirroja solo tuvo tiempo de despedirse de su hijo.

-Perdóname, -Susurro con voz débil. -No fui la madre que merecías. Pero tienes que saber que te amo con todo mi corazón.

Acaricio la mejilla húmeda de su hijo, haciendo que se inclinara beso su frente y le sonrió antes de cerrar definitivamente los ojos.

Para cuando los Malfoy regresaron a casa, Narcisa los esperaba angustiada con una carta en las manos.

-¿Qué ocurre? -Se apresuro Lucius a su lado para sostenerla pues estaba tan temblorosa que parecía al borde del desmayo.

Como toda respuesta sus ojos se empañaron de lagrimas extendiendo el pergamino a Draco para que lo leyera.

El color huyo del rostro de Malfoy, levanto la vista hasta toparse con la mirada amielada de su mujer.

-Destiny. -Pronuncia con voz afectada.

Hermione no esperando más explicaciones se dirigió a la chimenea seguida por Draco, para ir a Hogwarts.

Llegaron a Hogsmeade, unos minutos después ya se encontraban corriendo hacia la enfermería. Dentro les esperaba la directora McGonagall con la enfermera Madame Pomfrey, poco tiempo después llego Potter en compañía de Andrómeda Tonks.

En la primera cama yacía dormido Teddy Lupin su cabello siempre de color azul eléctrico, ahora estaba de un color opaco. Dos camas a su derecha estaba recostada Destiny con el rostro pálido, el labio partido y algunas vendas cubrían su mano izquierda.

-¿Qué ocurrió?

-Destiny era portadora de dos Horrocrux. – hasta ese momento se percataron de la presencia de Luna.

Hermione sintió que le fallaban las piernas, de no sé por la rapidez de su marido hubiera terminado en el piso.

-¿Era?

Luna les mostro un frasco donde estaba una astilla de madera en el interior.

-Este es uno. El segundo lo destruyo Destiny quemándolo con fuego maldito.

-¿Están bien? -Se atrevió a preguntar Andrómeda, sin comprender del todo lo que estaban hablando en esos momentos.

-Teddy esta bajo los efectos de un sedante para que se recupere. Estaba consciente cuando lo trajimos aquí, pero estaba tan alterado por el estado de Destiny que nos vimos en la necesidad de sedarlo.

La abuela de Teddy, suspiro aliviada.

-¿Y mi hija? -Pregunto Draco en todo autoritario, tratando de ocultar lo mejor que podía el miedo.

Un silencio se extendió por unos eternos segundos.

-Creo que necesitamos hablar en privado. -Atino a decir la directora.

El tema que necesitaban tratar era muy delicado.

A penas se quedaron solos, la directora, Luna, Hermione y Draco. La rubia les conto sobre lo ocurrido.

-La astilla es el último Horrocrux de Tom Riddle, el otro era un alfiler para cabello de oro que termino incinerado por el fuego. Estoy segura de que contenía un fragmento del alma de Bellatrix Lestranger por que yo misma la vi y la escuché gritar mientras ardía.

Los puso al tanto de que Teddy como Tiny habían sido poseídos en algún momento por los Horrucrux y de los hechos que ocurrieron en el pasillo. Su intervención había evitado que el fuego maldito quemara a Destiny, con sus propias manos había sacado el alfiler del pecho de la niña y le había quitado la capa que ya ardía con un fuego intenso, lanzo el alfiler al fuego, viendo y escuchando como Bellatrix gritaba y maldecía antes de desaparecer por completo.

El problema era que no sabían que tanto daño causo el alfiler en el cuerpo de Destiny, si su mente habría sufrido algún perjuicio en el proceso y lo más importante, no sabían a ciencia cierta si despertaría.

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Cuando llego el día del nacimiento de nuevo integrante de la familia Malfoy, una lluvia torrencial parecía que partiría el cielo.

Las contracciones de Hermione cada vez eran mas frecuente y fuertes, lo que significaba que no tardaría en dar a luz. El problema era que con esa lluvia todo parecía ocurrir con mayor lentitud de lo previsto. La ayuda de San Mungo no había llegado, por lo que era inevitable estar mucho mas preocupados de lo normal.

Los últimos meses Draco y Hermione decidieron instalarse en la Mansión Malfoy, el embarazo después de lo que vivieron por el secuestro se había complicado bastante debido al estrés. Además, Destiny seguía inconsciente, por lo que habían decidido llevarla de vuelta a casa para poder cuidarla mejor.

Dentro de la habitación estaba Narcisa ayudando en lo posible a Hermione, tenían todo listo para recibir al bebe. Afuera esperaban nerviosos los tres Malfoy, James, Lucius y Draco, a la espera de que llegara asistencia de San Mungo.

A una habitación de distancia Destiny yacía sumida en la inconciencia. El diagnostico de su estado era el mismo. No existía aparentemente ningún problema físico o fisiológico que le impidiera despertar.

El sonido de un rayo partiendo un árbol del jardín los hizo estremecer a todos. Draco no aguano mas la espera y entro a la habitación tratando de ser útil. Tomo la mano de Hermione.

-No podemos esperar más querida, tendrás que pujar. -Narcisa estaba nerviosa, pero su temple le impedía perder los nervios, no era momento para entrar en pánico. Bastante asustada estaba ya su nuera.

Hermione obedeció, con la siguiente contracción pujo con todas sus fuerzas.

Todavía no sabían si tendrían una niña o un niño, habían decidido que preferían que fuera una sorpresa. Así que estaban a punto de descubrir el sexo de su bebe.

Se escucho un fuerte trueno cimbrar los cielos, seguido del llanto de un recién nacido.

En la habitación contigua con el sonido del llanto, Destiny abrió de nuevo los ojos a la vida.

FIN

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Hola a tod s,

Primero que nada, espero que se encuentren muy bien. Estamos viviendo tiempos sumamente difíciles por lo que deseo que tengan salud y bienestar, así que cuídense mucho.

Gracias por su apoyo y sus siempre amables comentarios. Por seguir hasta el final mi historia, por vivir capitulo a capitulo tantas emociones a mi lado.

Este no es un fin definitivo, como les habia contado antes, tengo planeado hacer una pequeña secuela de esta historia basada en Destiny y las nuevas generaciones que con ella se abren paso en el mundo mágico.

La secuela no será muy larga y espero poder seguir con su atención.

De nuevo gracias infinitas, por la paciencia y el cariño que siempre me han brindado. Es por y para ustedes que escribo.

Saludos,

Helena Grand

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Esta historia,

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