Nada de Katekyo Himan Reborn me pertenece, solo la historia y uno que otro agregado que aparecerán más adelante en la historia.


Family of the Past

Capítulo 70

-… de que una linda chica los… - Un momento, ¿qué le paso a la acera y de donde había salido esa bala y de dónde…? – Oh. – Obviamente estaba soñando.

En verdad era raro soñar con gente queriendo matarlo, pero eso no era malo. ¡Eso solo significaba que podía divertirse sin preocupaciones!, ¡en hora buena!

- ¡Tsu!, ¡¿que dia-

- ¡YOOHOOOOO! – Al fin, al fin, al fin, ¡al fin algo de acción!

Llego corriendo al más cercano, al primer idiota que vio y que no entendió que por más que disparara no iba a darle y si le daba las balas iban a rebotar. El pobre diablo no sabía que lo golpeo, su tiempo estaba contado tan pronto lo vio.

- Que lindo sonido~ - Más que el crujir de los huesos al romperlos y el dolor y los sonidos que eran una mezcla de suplicas, gemidos y quejidos de dolor… - ¿Oh?, ¿el pequeño nene tiene miedo? – Lo que le encantaba era el terror, el miedo casi palpable de sus víctimas. – Ay, qué mal… - Solo le había roto un brazo, apenas iniciaba. – Hay que arreglar eso.

Arrastrar un cuerpo y asegurarse de que le dieran y no lo mataran instantáneamente era una proeza encantadora. Para ser un sueño sí que lucía realista, hacía tiempo que no se divertía tanto con la mentalidad de la gente. Estaban aterrados y ya los había localizado a todos, solo 23, una lástima. No eran más que novatos. Estaban aterrados ya, blancos y algunos querían huir. Era una verdadera lástima…

- Awww, ¿a dónde van? – Soltó al pobre diablo que moriría dentro de poco por pérdida de sangre. Seria misericordioso en no dejarlo sufrir… pero no con nadie más. - ¡A penas van llegando!, jejejeje~

Rio como un desquiciado, deleitándose con el terror y el comienzo de gritos de ayuda. No había hecho nada, no de verdad. Solo había golpeado una cabeza de forma contundente varias veces. Solo una bastaba, ¿pero por qué no hacerlo todo más tétrico?

- Uno fuera~ - Oh si, ¡esto apenas iniciaba! - Vienes tú. - Le dijo al pobre desaforado que vio. Verlo perder todo color era un encanto~

- ¡Gao! - Por supuesto que no me he olvidado tuyo amigo, por supuesto que no.

Se río con ganas, ¿qué más iba a hacer?, Natsu estaba molesto, y por tanto tenía su forma dragón. Quedaban 21.

- ¡Asegúrate de no acabarlos tan rápido! - De otra forma no iban a poder divertirse.

Un irritado "gao" fue su respuesta. Ver que intentaron darle a Natsu con balas lo hizo reír con ganas. Oh no, eso no haría nada de nada, solo…

- ¡Aléjate de mí! - Ladeo la cabeza a un lado antes de sonreír. No le dio tiempo al hombre de correr.

Un par de gritos fue todo lo que dio. Era una lástima, pero lo mataron sus propios amigos sin querer queriendo. Solo pudo romperle la muñeca y atravesar su costado. La quemada dolía, y hubiera dolido mucho más tiempo si esta gente supiera como disparar. Y hablando de disparar...

- ¿Todos son novatos? - Quedaban 10. - Simples ilusiones no van a servir~

No era que hubiera querido matarlos rápido. Fue lento en todo caso. Al menos en dispararles, y fue en las rodillas. Lo suficientemente lento como para esquivar, algunos confiados creyendo que iba a caer con ilusiones. Eso y un león muy molesto por quien sabe qué. Al menos agarro a varios y ocasiono quemaduras graves y cráneos quebrados. Si se daba su tiempo, se le escaparían algunos y esa no era la idea.

- ¿Oh? - Uno con agallas. Seria admirable si no temblara como una maraca. - Sacaré tus entrañas por la garganta si lo haces. - O peor. No era quisquilloso. Había muchas formas de hacer sufrir a alguien después de todo, y muchas ni siquiera requerían que lo tocará.

Sueño o no, no iba a salir con vida así amenazara con dispararle a uno de sus animales. Pequeños confiados…

- ¿D-De que te ríes? - De nada, de nada…

- ¡Wilson! - ¿Oh?, ¿ese era su nombre?

Eran todos unos pequeños infelices muy tontos. Le habían hecho el día~

- Aún está vivo, no te preocupes… - Los gritos escalofriantes eran más que suficiente señal. - Tengo que sacarle las entrañas por la garganta después de todo, jejeje~

Solo había tirado un trozo de hielo. Las llamas tenían muchos usos, solo se necesitaba un poco de paciencia e imaginación. Además, solo lo había segado de un ojo. ¿Quién le mandaba a amenazar a uno de sus bebés?, y a Roy, el pobre de seguro solo vino a investigar. Y a morder a alguien del trasero, como sus compañeros. Lástima que ese trabajo fuera…

- ¡Aléjate! - No, no lo haría. - ¡Monstruo!, ¡eres un-

- Obviamente. - Sonrió de sobremanera, cosa que solo aumento el miedo de los pocos desafortunados que quedaban. Sentía a Natsu a sus espaldas. - Y ustedes son los tontos en venir a visitarme, jejejejeje~

Un largo baño sería un buen final para este sueño, pensó para sí asustando un poco más al hombre antes de solo ahorcarlo. Los otros les congelo los pies. Iba a disfrutarlos, les haría sentir mucho terror en sus últimos momentos…

- Hola~ - La sangre olía mal, y se sentía mojado en varias partes. Lo que venía lo haría todo peor.

El hombre dejo de lloriquear por su ojo un momento, perdiéndome el control de su vejiga al verlo. Que divertido~

- Amenazar a mis mascotas no es muy listo, ¿sabes? - Natsu gruño profundamente, intimidando más al hombre. Oh si, esto era increíblemente divertido. Lo había extrañado. - ¿Qué te quito primero?, ¿tus manos?, ¿tu lengua?, ¿o quizás debería de sacarte tus entrañas por la garganta?, no es tan difícil luego de hacerlo un par de veces… - Pestañeo y luego suspiro en irritación. - Qué cobarde, ¿verdad Natsu?

El león no le respondió con más que carbonizar al hombre que había perdido el conocimiento. Vaya lástima.

- Hey Natsu, ¿cómo deberíamos matar a esos tres? - Dichos tres maldijeron por lo bajo. O uno. No podía oírlos bien. - Estoy seguro de que alguno de mis bebés debe de tener hambre, hace tiempo que no disfrutan de un buen aperitivo…

Era divertido. No era exactamente un torturador, pero no podía dejarlos ir y era extremadamente aburrido solo meterles un tiro en la frente o cortarles el flujo respiratorio. Con uno que lastimara y un par de oraciones bastaba para hacerlo sonreír y reír como un tonto por horas. ¿Qué podía decir?, no tenía muchas entretenciones…

- Debiluchos. - Se quejó, examinando la sangre en sus manos con casi curiosidad. - ¿Quieres carbonizarlos o dejarle la sorpresa a otro idiota?, no te los comas, de seguro te caen mal cachorrito lindo~

No podía tenerle miedo a Natsu incluso si tenía esta forma mucho más grande y peligrosa. No entendía porque estaba tan molesto justo ahora, pero era un sueño y, por tanto: ¿qué importaba?

Admiro su trabajo un poco más, llevándose una mano a la boca. Por más que lo hiciera, no veía el atractivo que parecía tener la sangre de los que se creían vampiros en vida. No sabía de mil maravillas, eso era seguro, pero no era horrible tampoco. Era pasable, diría, el sabor de la sangre. Había un pequeño problema con todo esto y no, no eran los cadáveres o Natsu regresando a una forma que rara vez tomaba con él en los últimos años. Tampoco era la sangre que tenía encima ni la sangre en su lengua.

- Qué extraño… - Aún no se había fijado quienes eran el público. En sueños era mejor no darles atención a esos detalles. Daban dolor de cabeza que no estaba dispuesto a soportar y menos por algo ficticio. - Cuando el monstruo aparece todo queda en soledad… - ¿Esto significaría que tendría más diversión?, no pudo evitar sonreír ante este pensamiento. - ¿Cuál motivo podría haber para la ocasión…? - Estaba animado, destrozar a alguien más no estaría-

Dejo de respirar por un par de segundos, luego mordió con algo de rudeza sus dedos. De sueño a pesadilla, maravilloso. Bueno, si iba a tener esta pesadilla en particular…

- ¿Disfrutando del show? - Lo dijo en alto, sonriendo hasta más no poder y tratando de sonar lo más alegre posible. - Jejeje~

Funcionó a la perfección, muchos dieron un paso atrás o se estremecieron como si les hubiera pegado. Caras blancas, en shock. Unos cuantos sin ninguna sorpresa, una de ellas siendo alguien que no mostraría la gran cosa. Aun así, podía ver que le afecto gracias a como bajo levemente su sombrero para ocultar sus ojos y el leve temblor de su mano. Si iba a pasar por esta pesadilla, lo haría bajo sus propias reglas. Los haría huir, como siempre hacían, por sus acciones y no simplemente la espera que hacía por temor a que fueran a dejarlo. El resultado siempre era el mismo, siempre quedaba solo, llamando y llamando y despertando en sudor frío y lágrimas, sin querer dormir por mucho tiempo…

- ¿Qué pasa? - ¿No iban a decirle nada esta vez?, eso era bueno. Era extraño que no comenzará a correr alguien ahora que se acercaba. - ¿No vas a correr? - Se río ante el estremecimiento y tensión que causo ante la pregunta y el gesto de casi tocar. - Qué valiente~ - Era tanto una burla como un insulto.

A este punto ya debería estar solo. Hmm, extraño. Tal vez estaba haciendo algo mal o esta pesadilla iba a tomar un-

- ¡Lo lamento mucho Tsunayoshi-sama! - ¿Qué diablos acababa de decir? - ¡Imponga el castigo que desee por mi insubordinación! - ¿Insubordinación?, ¿qué disparates…?

Una pata pesada empujándolo un poco en su costado le recordó que no estaba solo. De cualquier forma, había perdido su actuación de estar bien si los quejidos de su compañero decían algo. Natsu nunca soporto verlo así, y nunca tuvo el valor de verse en un espejo para saber cómo en verdad… Debía de tener ojos muertos, mínimo. No iba a preguntar, y esto era solo una pesadilla que había dado un giro para peor. Eso no era bueno, no quería nuevas pesadillas…

- No quiero verte. - Esa era la verdad. No quería ver a nadie. Era doloroso de muchas formas. - ¿Por qué no corres con la cola entre las piernas como siempre lo haces? - En todo caso: - ¿Cómo todos lo hacen una vez que el demonio aparece? - Si fuera otra persona, si fuera…

Se agacho y se dio su tiempo, ignorando el malhumor de Natsu, quién quedo extrañamente callado y no tenía que mirar para saber que había bajado la cabeza contra el suelo. Sabía porque, pero no podía cambiarlo incluso en sueños. En fin…

- ¿Tsunayoshi-sama…? - El contraste del rojo en contra de piel tan blanca y fría era uno lindo. Lástima que este idiota tenía que arruinar el momento.

- Tsu-na-yo-shi-sa-ma no existe. - Informó con rudeza y de forma lenta, dejando de tocar y ver ese rostro que solo le daba más ira, frustración y falsas ilusiones.

Sonrió de una forma que sabía muy bien que daba terror, porque muchos se alejaban tan pronto lo hacía. Y solo para hacer las cosas más graves se llevó una mano al mentón y dejo marcas de sangre en su cara mientras lo hizo. Ya con eso era más que suficiente para romper toda esperanza que se formó en ese rostro. Era lo justo, una devolución. No iba a ser quién terminará con el corazón roto en esta pesadilla. Al menos no sería el único.

- Solo estoy yo… - Bajo, seductor, cruel. - el monstruo sin nombre de esta mansión. - Era la triste verdad. Debería de enorgullecerse de tal título a estas alturas. Jamás lo perdería después de todo. - ¿Qué debería de hacerte? - Había muchas cosas… - ¿Un brazo tal vez?, ¿o dejamos tu cara irreconocible?, hay mucho que se puede hacer a un idiota que no huye ante el demonio que sabe que tiene en frente… - Internamente frunció el ceño al ver que, a pesar de todo el miedo, su guardián no se movió. No, en su lugar… - No voy a caer. - Le informó dejando el acto, molesto, muy molesto. - Nunca volverás, nadie nunca volverá… - No debió de sentir remordimiento, era solo un sueño después de todo. Matarlo no haría nada, mucho menos agarrarlo del pelo y golpear su cabeza contra el piso.

Arrodillarse totalmente ante él y permanecer así… Nunca jamás, menos ahora que ya no era "Tsunayoshi-sama".

- ¿También tienes una idiotez que decir? - Por qué si daba otro paso más… - Mira que tener las agallas de no huir ante mi… - No sabía para que se molestaba: - Solo significa que será más divertido para mí. - No era verdad, no en este caso. Eso no quería decir que se iba a dejar intimidar.

Por un brevemente momento pareció que su guardián de la lluvia iba a ignorar la advertencia. Ojos tristes, ceño fruncido, y cabeza baja. Ah, y apretando los puños. Si quería una pelea…

- Me imagino que quieres un baño, estás asqueroso. - La voz que menos quería oír, el ser que más…

- No se necesita otro demonio, ¿sabes? - No necesitaba mirar para saber que Reborn no estaba feliz. - ¿Por qué no regresas al hoyo por dónde saliste?, ah, y ponle una piedra encima. - No podía girarse, no ahora. Ambas opciones eran malas.

En realidad, entrar en pelea era malo, no iba a ganar. Eso no quería decir que no lo haría. No quería ganar, y no tenía nada que perder. Ya no.

- Me tocas y mueres. - Advirtió, pero no sabía a quién exactamente.

- No digas mentiras Tsu. - ¡Este idiota…! - Oh. - Lo advirtió, no era su culpa por una vez. - Era en serio…

A pesar del tono neutral, su sola falta de reacción gritaba incredulidad. El hecho de que jamás atacará en serio y no le llegará a los talones a su ex-tutor no quería decir que eso iba a mantenerse por toda la vida. No decía nada por juego, en especial con alguien a quién no quería ver y sabía que todo era solo una cruel pesadilla. Iba a terminar mal, ¿así que por qué no hacerlo bajo sus propias reglas?

La mirada de Reborn era ilegible, mano sangrante con un trozo de hielo. Si no lo quitaba pronto, iba a extenderse y no lo iba a deshacer. Era un truco de doble filo, no era fácil de hacer. Contra alguien como Reborn, se tenían que hacer sacrificios si quería al menos ser tomado en serio. Ahora, no tenía idea de que esperar, pero no sería bueno-

Su intuición destello y solo tuvo un segundo para esquivar. En otros tiempos, u en otro sueño, hubiera tenido los reflejos y el estado físico lo suficientemente afilados para esquivar algo así. ¿Aquí?, no. Sabía lo que sucedería antes de que sucediera, pero no logró evitarlo.

Odiaba la táctica de hacer que el oponente se asfixiara así mismo cuando se lo usaban en contra. Un brazo rodeándolo del cuello, el otro brazo afianzando ese agarre. Lo daba, lo odiaba mucho. No tenía la fuerza, no tenía la habilidad de zafarse de algo así y odiaba la impotencia y el desespero que traía. Reborn se lo aplicó muchas veces, muchísimas…

Luchar solo hacia las cosas peor, lo sabía muy bien y también podía sentirlo. No había forma de que se quedará quieto, en especial cuando su intuición estaba alerta. Sería bueno de Natsu ayudarlo, pero no creía que lo hiciera. Debía de estar ocupado en otra cosa, no era el único animal caja después de todo, y no le convenía ir en contra de humanos como sus guardianes.

Bueno, pensó con los bordes de su visión tornándose negros, dejaría atrás muchos rasguños y moretones. A quién sea que pateo de seguro se lo-Pauso, quedó quieto como una piedra por un segundo o dos. Luego hubo un grito muy fuerte, demasiado cerca, y cayó al suelo. Se llevó las manos al cuello y respiró con rapidez.

Había sangre y un brazo mutilado con pequeñas dagas de hielo. Suerte con ello, esas no saldrían y se expandirían. Dio el mal de ojo a quién sea que se acercó, dispuesto a hacerles lo mismo. Si antes estaba molesto, ahora de verdad quería matarlos.

Pestañeo varias veces ante un pequeño dulce que cayó a su lado. Conocía esa marca y esa forma. Era de los mismos chocolates que Shamal le había dado hace…

- Tremendo desastre has hecho mocoso. - Esa voz… - No me lo espere de ti, pensé que serias refinado en todo… - ¿Por qué las risas entonces? - ¿Te acuerdas de qué hacer?, ha pasado un buen tiempo, no sé si deba recordártelo…

Levantó la vista, curioso y aprehensivo. Si, era Shamal, se veía… casi igual, no había cambiado la gran cosa. No sabía porque esperaba algo diferente. ¿Tal vez se debía a que la mayoría lucia como vejestorios?, no era como si le importará…

- ¿Y bien mocoso? - Y no estaba solo. El Doctor incluso le sonreía como si no pasará nada, como si nunca… - ¿Ya se te olvido?, caray… - Una mano en la cabeza y un suspiro cansado. - Debí de recetarte una novia, toda esta agresión la pudieras estar gozando de otra forma, ¿sabes? - Pestañeo como un búho ante esto. Era como si…

Miro al chocolate otra vez y luego a la demás gente. O lo intento:

- Olvídate de ellos, de verdad como que se te olvido… - Un gemido de decepción. - Que remedio contigo Tsunayoshi...

Tomando en cuenta que acababa de atacar a tres personas más fuertes que él y que esto no era más que una pesadilla… Discúlpenlo por no creerse nada de esto…

- Tsunayoshi, ¿cuál es la primera regla que establecimos? - ¿Ah?, eso…

Su vista fue de nuevo al chocolate y lo tomo entre sus manos. Era resbaloso de hacer con sus manos ensangrentadas más no era algo que no supiera hacer. No podía creer que estaba haciendo esto justo ahora, pero si alguien cumplía su palabra y mantenía silencio sobre cosas que eran solo entre paciente y Doctor… "Confías en mí, confío en ti", esa era la primera regla, y más que una regla era…

- Si te acuerdas. - Rodo los ojos, pero asintió de todas maneras. - Bien, creí que no lo hacías. Me hiciste dudar por un minuto allí Vongola.

- ¿Supuestamente qué haces aquí? - No solo él, honestamente. - Inténtalo otra vez y te arranco los ojos. - Siseo, siseo y estaba más que listo para cumplir.

Tratar de drogarlo con llamas de lluvia no era algo que tomaría bien. Cortaría cabezas, sueño, pesadilla, lo que sea. No más, y menos sin consentimiento.

- Va en serio, si no lo han notado. - Caray, el chocolate era bueno. ¿O era solo que lo había extrañado? - Bien molesto estás con ellos, ¿eh?, no me sorprende. - ¿Por qué no? - Estaba de vacaciones en Florida con bellas damas cuando me entero porque Varia finalmente dio con mi paradero. - No debería de reírse, pero podía imaginarse la rabia y la cara del hombre pervertido. - Al menos aún conservas tu sentido del humor… - La sonrisa se perdió, y con eso sabía que venía algo que no le gustaría. - ¿Puedo acercarme?, una linda velada suena excelente para que hablemos un rato-

- De un buen sueño pasamos a una pesadilla, ¿qué más quieres que te diga? - El hombre quedo con la boca abierta. - Hacia rato que no me divertía, este lugar es muy solo y nadie va a venir por el gran demonio come hombres y todo el cuento. - No había mucho que contar. - No es mi culpa que no den la talla y que no pueda dejarlos ir vivos. - Y ya no había nadie quien hiciera los honores. - ¿Qué más podría decirte?, nunca sales en pesadillas y aquí estás. - Era la primera vez. - No tengo problemas en arrancarte los ojos si eso es lo que deseas. - Era muy sencillo en realidad. Barbárico también.

- Jajaja, no. - Al menos no era suicida. - Da que pensar que atacaras a Reborn, a los otros medio lo entiendo mas no me lo espere. Sueño o no. - ¿Oh?

- No quiero verlos. - ¿No era eso obvio? - Reborn no me tomará en serio de otra forma. - No es como si… - No lo hace ahora. - Seguía allí, sin moverse, la mirada que le tenía encima era… extraña. - Natsu. - Llamó y en segundos el león estaba a su lado, cabeza baja, tenso.

Solo tomo un jalón de oreja en que subiera la cabeza. Y le diera malos ojos también. Con la forma de un león adulto, Natsu más que podría arrastrarlo, y aquí estaban…

- Gao. - Suponía que era de esperarse.

No iba a quedarse del tamaño gigante, su forma natural era la pequeña. Ahora, si… Puso mala cara y suspiro profundamente. No podía molestarse por más que quisiera. En todo caso, la tela negra ahora cubriéndolo era prueba de que Natsu no confiaba en nadie justo ahora. Genial.

- ¿Y si hacemos un trato? - ¿Ah?

No sabía porque, pero estallo en risas al ver el paquete de chocolate de parte de Shamal. Esto parecía el sueño de un borracho, ¿quizás lo drogaron y no se dio cuenta?, en cualquier caso…

- No hago tratos. - Un baño sería mucho mejor para esto, pero sus llamas también podían hacer los honores. No quedaba del todo bien, pero para lo que le importaba… Parte de tela desapareciendo también o con olor a quemado le valía un colmillo.

Natsu no debería de estar haciendo esto, pensó para sí, extrañado con la sensación del manto encima. Hacía buen rato que no usaba algo así, ni en sueños. Por ahora, más que chocolate…

- ¿Te divertiste Xanxus-nii-san? - Oyó a un par atragantarse con algo. Eso solo lo hizo sonreír.

- Tenía mis sospechas, pero igual no me lo espere de tu parte basura. - ¿Oh?

- No soy Tsunayoshi. - Era más un recordatorio que otra cosa.

Su poco buen humor se fue ante alguien que se acercó demasiado. Se lo había esperado, pero-

- ¿Qué haces? - Su guardián más terco nunca hizo esto. Ante nadie. Era… desconcertante en muchos sentidos.

En lugar de una respuesta, Hibari solo se inclinó más y ofreció su mano, en completa calma. Era uno de los pocos que no reaccionó más haya de unos leves y casi imperceptibles movimientos. Francamente no entendía esto, una burla sonaba muy bien o simplemente un truco. El problema era que Hibari era del tipo directo y no…

Tardó más de lo que debió, mucho más, en entender. Hacía años que nadie hacia esto, así que se le había olvidado. Quién más lo había hecho había sido Gokudera, cuando quería su completa atención y en cierto modo obediencia. Era el gesto que se utilizaba para decirle que lo guiarían y que dejara el asunto en sus manos, que ellos se encargarían. La mitad del tiempo no era en serio, una burla en todo caso…

Pero quién se lo estaba haciendo ahora era Hibari. Hibari de todas las personas. Sueño o no, esto no era algo que se hubiera esperado. Se esperaba más una paliza con toda honestidad. Podía tomar esa mano y aceptar solo Dios sabe que interpretación de las cosas tenía su guardián, podía ignorarlo por completo…

La muñeca, posó su mano allí. Leve, indicando que no estaba seguro de esta decisión. De la decisión de siquiera escuchar lo que el otro tenía que decir. Algo completamente inesperado si las cejas arriba decían algo junto con volver a erigirse en el sitio. De forma deliberada otra mano se posó sobre la suya, ninguno de ellos diciendo nada. Luego de un momento Hibari le asintió, de la misma forma, deliberado.

- Tsunayoshi. - Bajo, calculador. No le agradaba y se debió de notar por la vacilación del hombre. - La terraza, tú y… - Ah… Honestamente no quería tratar con ninguno.

- No. - A la terraza no iba. No ahora. - Es un campo minado, debe haber cadáveres. - Sonaría como sádico de primera, pero: - No es divertido si están muertos, siempre hay gente que busca meterse por allí… - Y por ello lo hizo un campo minado. - No iré a ningún lado en donde se me quiera llevar. - Sentenció sin siquiera pensarlo. Eso no iba a pasar.

Iría a donde quisiera, cuando quisiera y como quisiera. No de otra forma. En especial en un sueño así.

- Entiendo. - Una leve inclinación. Quedó de piedra. Esta pesadilla no tenía sentido… - ¿A dónde desea ir?

Por más que busco no encontró nada. Era sincero, pero tal obediencia…

- Vete ya. - Se limitó a decir, soltando y decidiendo simplemente irse.

No necesitaba la escolta de nadie, ni la ayuda de nadie. Tenía-

- Solo no, por favor Tsunayoshi. - Eso fue lo que vino luego de que alguien le pusiera una mano en el hombro.

- Qué tierno de tu parte. - No sabía porque esto fue como un golpe para varios. - Su preocupación es innecesaria. - Este dio más feo y no había tocado a nadie. - Creo que es más que obvio que puedo cuidarme solo, ¿no es así? - Y sin embargo… - Ve a preparar mi estudio, ¿quieres?, llévate a esos dos también. - Y sin embargo seguía siendo el mismo idiota de siempre.

Cualquier rabia que pudiera haber agarrado ante la incredulidad de su guardián fue evaporada por otra inclinación profunda y una recuperación rápida. Hibari no le dio el tiempo de enojarse, eso era seguro.

Su vista paso a un asesino que no se había molestado en curarse y que ahora su mano estaba helada. La mirada era ilegible, tenía los hombros y la barbilla tensas. No podía leer que pasaba, solo… Suspiro profundamente y tendió sus manos a su ex-tutor, cuya mirada cambio a una un tanto curiosa. Se iba a arrepentir de esto.

- No te hagas ilusiones. - Le dio el gesto de que se acercará. - No hacen falta dos demonios en el mismo sitio. - No quería lidiar con él, pero…

Derretir el hielo era pan comido, lo hacía en segundos. Por un momento solo se contentó con pasar sus dedos sobre esa mano. Era un sueño bastante realista, a pesar de lo loco que era. Reborn no le dijo nada, no hizo nada. Así que cerró los ojos y se concentró. Si bien era sencillo, muy pocas veces lo había hecho con alguien más. Un gesto completamente innecesario honestamente, Reborn tenía llamas de Sol por todos los cielos…

Inadvertidamente para él, un asesino perdió un peso ante el gesto "innecesario". Era, de cierta forma, un perdón y una confirmación de que era solo rabia lo que había allí y nada más. El problema era que Reborn no "recordaba" que Tsuna pudiera hacer esto.

- Lárgate ya. - Rodo los ojos al decir: - Saluda a Rukia-chan y a Bianchi de mi parte si es que se acuerdan de mi… - Solo en sueños podía decir esto. Reborn no iba a volver. - ¿Qué haces tú aún aquí?

No le daba cosa, no mucho, la falta de reacción del hombre otra vez en el piso. Seguía en la misma posición por todo lo que sabía. Vaya idiota-¿Eso era sangre?, de verdad que era un idiota…

Un chillido no muy varonil y pelo perdido, pero esos eran detallitos que no tenían importancia, y su idiota guardián estaba arriba. Solo fue un jalón, nada más. Si no entendía por las buenas tenía que hacerlo por las malas…

- Hasta en sueños eres un idiota. - No le veía gracia a lo dicho. ¿Era por estás cosas que nadie lo dejaba beber?, porque si los sueños eran así… - Si te dicen que te largues usted se larga. - No, no era asunto de risa, pero que va. - Listo, lárgate ya. - No tenía pinta de obedecer. Genial. - ¿Por qué sonríes?, no… - Pestañeo estúpidamente. ¿Era en serio?

Pues sí, era en serio. Suponía que no podía molestarse, pero esto era…

- Gracias… - Murmuró por lo bajo, mirando a otro lado.

Menos mal que esto no era real, pero incluso si lo fuera no le importaba. Lo quisiera o no su adicción era el chocolate, se había vuelto con los años. Justo ahora era suficiente para calmarlo y dejar que todo se fuera al demonio en el fondo. Suponía que ya estaba más que adiestrado en esa parte. Era listo de su guardián darle chocolate, suponía… en especial si iba a estarse riendo como si llorará. Eso no quería decir que no iba a clavarle algo, así fuera un tenedor, si se pasaba de la raya.

Se hubiera quedado allí, sentado sobre una mesa rota comiendo chocolate si dos guardianes más no se le hubieran acercado. Hizo una doble toma, porque no debería ser posible que no pudieran con su pequeño ataque. Aunque debía de admitir que este tipo de ataques en particular no eran sencillos… Y su guardián de la lluvia tenía el brazo envuelto en un yeso de hielo como era. Seguía siendo raro sin importar como tratara de verlo.

- ¿Una razón por la cual no dejarte así? – No solo había tratado de noquearlo, sino que de paso había tratado de drogarlo con llamas de lluvia.

- Solo quería que te tranquilizaras lo suficiente para no atacarnos Tsuna. – Con una sonrisa, como si no tuviera nada malo en contra de lo que había pasado o lo que había hecho. – Nadie iba a decirte nada, no esta vez. – Esto fue más serio, sin sonrisa y con la mirada baja.

No creía tal cosa, y honestamente debería de dejarlo sufrir. Lástima que no era esa clase de persona por más que lo quisiera.