Nada de Katekyo Himan Reborn me pertenece, solo la historia y uno que otro agregado que aparecerán más adelante en la historia.


Family of the Past

Capítulo 71

- No creo que Natsu confié en ninguno de nosotros. – No había duda para el mejor asesino asueldo del mundo.

No tenía duda, nadie la tenía, en especial ahora con Tsuna dormido profundamente en donde se había sentado para hablar con Shamal. Había elegido una de las sillas mas cómodas, lo único que había comido eran los chocolates que Shamal le había dado por sacarle conversación. Había funcionado de maravilla, pero más que los chocolates eran más porque Tsuna se sentía seguro con Shamal y la presencia de Xanxus. Los dulces solo servían de excusa y de calmante, nada más. Eso, y de que Tsuna no tenía reparo alguno en decir su opinión ni las consecuencias, al menos no su versión adulta porque lo tomaba todo como un sueño. El más joven, en cambio…

- No es sorpresa, ¿no crees? – El Doctor bufo por lo bajo, vista sombría. – Solo Dios sabrá que habrá visto estos últimos años… - Desde que apareció el cachorro de león solo había cambiado a un cachorro cuando su amo estaba lo suficientemente alejado de cualquier otro. En caso contrario, se volvía el manto de Primo y a veces comenzaba a prenderse en fuego si se acercaban demasiado a su amo. – Para Natsu, todos podríamos ser enemigos. – Un largo trago de vino. – Atacara si no se tiene cuidado, es sobreprotector del más joven. – Lo cual sugería que esto de la doble personalidad llevaba más tiempo de lo que habían estimado. Eso no era precisamente bueno…

El adulto solo estuvo aquí por unas horas, mato a más de una docena de personas de una forma que les recordaba a cierto príncipe loco de Varia que en cualquier momento aparecía con el resto de Varia. Reborn no se lo había esperado, no la familiaridad que había entre Tsuna y Xanxus ni que Xanxus estuviera detrás de Shamal por tanto tiempo. Fue una muy buena jugada, una que Reborn hubiera querido hacer si el tiempo le hubiera dado. Xanxus no había quedado tan impresionado con lo ocurrido, pero por lo demás…

El manto de Primo lucia más como una manta que otra cosa por el momento. Pacifico, esa era la impresión que daba el Décimo Vongola durmiendo con ese manto como una manta en una silla. Perfectamente tranquilo. El Tsuna más joven era más tímido y recatado que su otra personalidad, incluso con el cambio que había tenido. Dos días había estado con Shamal, y nunca hablo mal de nadie a menos que fueran quejas. Más abierto, curioso, y aunque sabía que algo pasaba no dio problemas. Ese Tsuna nunca los daba, si lo hacía era accidental o ignorante de que lo hacía. Shamal no había dicho nada negativo de ese Tsuna, el otro…

- Una novia te hubiera caído de maravilla. – Por supuesto que la persona dormida no respondió. – Reborn ha sido una mala influencia, mira que buscar entretenimiento en aterrorizar a otros…

- Hey. – No era nada malo y todos lo sabían. Además, no era como si esa gente se merecía menos. – Ni yo me espere eso Shamal. – Era la verdad, Reborn nunca se hubiera imaginado tal atrocidad de parte del chico que era demasiado blando como para tomar una vida… eso había cambiado, y no de la for-

- Tiene que sacar sus malas emociones en algún lado. – Shamal se encogió de hombros. – Por los momentos solo puedo suponer que es solo la furia y el resentimiento y las frustraciones… - Unos leves golpecitos contra la madera por un bolígrafo. - Y ya que cree que nada es real no hay consecuencia alguna, no tiene… los filtros… - Lo último fue dicho con un tono que implicaba algo más.

No hacía falta decirlo, creyera o no que todo lo imaginaba y negará la realidad por más que quisiera… tenía filtros. Pocos, pero los tenía. Límites, tensiones. Había ciertas cosas que no quería tratar, y lo daba a entender fácilmente. Los insultos, las burlas, y las quejas nunca faltaban con ese Tsuna. Dependía más de su humor y de quien o con quien hablara. Era exasperante, daba celos que nadie quisiera admitir, lo "fácil" que Shamal logro cooperación de él. Hasta Xanxus tenía problemas porque ese Tsuna en particular no quería ayuda ni tratar con él. El más joven tenía inseguridad con ellos dos, pero en si no había problema…

-... pero Hana-

- Sin peros. - La mujer solo sonrió más grande al ver lo que encontró al entrar a la habitación. - Sin peros Kyoko, ya verás que tengo razón. - A su esposo: - ¿Cuándo no tengo razón querido? - Era algo burlesco, lo que indicaba que la respuesta era todo menos negativa.

- Está durmiendo. - El boxeador tenía una buena idea de lo que quería su esposa, y eso lo ponía nervioso. - ¿Por qué no esperas a-

- Definitivamente todos ustedes son tontos. - Ignorando todo y todos, la mujer ataco: - Anda Inari, despierta a tu tío~

Reborn solo sonrió levemente, entendiendo lo que pasaba. Tenía una buena idea al ver al nene, una muy buena idea de lo que quería Hana. Lo había hecho varias veces, pero nunca…

- Puede que despierte el adulto. - Recordó, sin preocuparse. Ese era el motivo de los nervios y las negaciones.

Hana había visto lo ocurrido de primera mano y no por cintas. Y aquí estaba, sin temor alguno. Asco y horror, seguro, pero no le tenía miedo al culpable de todo ese desastre. Las probabilidades de que trataran con el Tsuna de 24 años eran muy bajas. Aparecía rara vez como era.

- ¿Y? - El nene no tendría que hacer mucho, ya estaba riendo y pidiendo a su tío solo con verlo.

Era difícil que no pasará. Muy difícil. Tsuna era muy complaciente con el nene y lo dejaba salirse con muchas cosas. Y ese era el joven. Si se descuidaban se lo llevaba a dormir con él y lo llenaba de dulces, para celos de los otros niños rondando por la mansión.

Hana no tuvo que hacer más que dejar al chico en el regazo del pobre hombre que sería despertado con rudeza y más bien era extraño que aún no despertará con el ruido del niño, un niño muy emocionado. No le pasaría nada, de eso Reborn estaba seguro. El Décimo Vongola se hacía chocolate derretido cuando uno de los niños se le acercaban. Con los niños, obviamente. Con los animales era lo mismo, para bien o para mal…

Un hombre hizo una mueca y esa mueca se volvieron varias y luego hubo un gemido de dolor porque Inari se cansó de llamar y golpear levemente con las manos y paso a jalones. Quizás esto serviría para que quisiera cortarse ese pelo…

Ojos marrón caramelo se abrieron y cualquier irritación/malestar murió al dar con el nene que lo llamo con fuerza y alzo los brazos. Unos segundos de completo silencio de su parte, en shock, y lo que siguió mato a Reborn:

- Me dieron los cuernos, ni siquiera se parece. - Serio, pero muy incrédulo, un tanto divertido.

Reborn no podía hacer más que reír, eso fue tan fuera de lugar e inesperado que no podía hacer más. No fue el único, pero la mayoría tuvo primero un retraso con muecas, y algunas personas teniendo un mal momento de no ahogarse.

- ¿Siquiera tienes esposa? - Vino la respuesta casi inmediata. Vaya.

- ¡Hana! - Por-

- Claro, ¿cómo no? - A pesar de decir esto, su sola atención era el niño que ya había agarrado para lanzar y atajar, sonriendo de oreja a oreja. - No puedo vivir sin mi chocolate~

- Por todos los cielos… - ¿Qué tenía que ver el chocolate con-

- Tuyo, ¿eh? - Si nadie había agarrado que este era el Tsuna adulto antes, con esto debería bastar. - ¿Cómo se llama?, tremendo como el padre… - Un gran despertar para Tsuna, obviamente. Ese buen humor era nuevo. - Pero tú no me vas a dejar sordo y vas a hacer caso, ¿verdad que si pequeño? - Un boxeador tosió en su mano y miro a cualquier lado ante estas indirectas.

- Inari, soy Inari. - ¿Cómo los niños no iban a amarlo si era así con ellos?, juguetón, amable, muy cariñoso… - ¡Buenos días tío Tuna! - Abrazo y todo. ¿Cómo no?

- Tsuna. - Fue una corrección suave, más un leve recordatorio que otra cosa. - Buenos días a ti también.

Definitivamente más contento no podía estar, Hana le había hecho el día y solo tenía unos minutos despierto. No tardo en acomodarse luego de corresponder el abrazo. En todo caso, Reborn estaba seguro que fue un golpe en el corazón para todos verlo levantar la mirada y ver su rostro de primera mano. Alegre, muy alegre, era como ver a la otra personalidad o volver al pasado, a las memorias de hace tanto. Sonriente, ojos destellantes, y en general una expresión de completo agrado. El golpe más fuerte era que esa expresión no cambio, no inmediatamente como se hubiera esperado.

- No me digas que quieres un niñero, ¿no deberías buscar un lugar más seguro o cercano? – Era como si los últimos tres años no hubieran ocurrido, como si nada hubiera cambiado. – Este no es el mejor lugar para un niño, si entiendes lo que quiero decir… - La sonrisa bajo solo un poco antes de volver con toda su fuerza. – Conozco buenos niñeros, ¿quieres que te arregle algo Hana-chan?

Esto era rompe corazones de muchas formas, en especial porque este era el Tsuna que los insultaba y hasta los había atacado.

- ¿Lo ves Kyoko? – La sonrisa de suficiencia era algo dolida también, no era de extrañar por qué. - ¿Bromeas Tsunayoshi?, el lugar será un completo caos, pero por algo se mantiene en pie. – Para rematar: - Eres su tío, ¿para que una niñera?

Tsuna no tomaría bien si alguien siquiera miraba mal al niño en su regazo, eso era visible para quien lo conociera. El Décimo no tomaba bien cuando alguien de su familia estaba herido o era amenazado. Con un niño…

- No muchos concordarían contigo. – La sonrisa había casi desparecido. Nostalgia. Para él esto no era nada más que una dulce ilusión seguramente. – Como Kyoko-chan. – Maldiciones fueron dichas en voz baja.

Típico de Tsuna en fijarse en esas cosas, Hana quería golpear a su mejor amiga por no esconder mejor su asombro. Miedo, horror, esas cosas no eran bien-

- Perdónala. – No es que fuese necesario, Tsuna no la culparía de nada. – Es solo que temía que despertaras de mal humor. – Kyoko, por desgracia, no sabía cuan caramelo podía ser Tsuna con los más pequeños.

- Muy difícil, despertar con un querubín como este pequeño no es usual~ - Dicho querubín se iba a desarmar si su tío seguía haciéndole cosquillas. – Claro que despertar es algo relativo… - Como quien no quiere la cosa: - ¿Cuándo voy a ir de vacaciones y ver chicas en bikini?, hay mil cosas mejores, pero al menos eso sería diferente y significaría que habría una playa…

- ¿Mejor la playa que las chicas? – Pobre Shamal. – Mocoso, estas muy, muy mal… - Lo decía un pervertido, por supuesto que sí. – Chicas hermosas en bikini con sus… okey, me callo. – La mirada de muerte fue casi instantánea.

- Niños presentes. – Fue prácticamente un siseo, la mirada de muerte pasando a ser mala cara. – Estoy al borde con paredes blancas y la mansión. Ver chicas no es exactamente lo mío… - Su mirada paso a un par de sus guardianes y por desgracia el mensaje fue claro. Quizás demasiado claro. – No puedo disfrutar de la vista en paz e incluso si fuera atractivo y me llovieran las chicas las cosas se irían por el desagüe por gente sobreprotectora, averiguadora, y demás. Así que no, no vale la pena mi cordura, muchas gracias. – Termino amargo, amargo y brutal. – Además, no hace falta, ¿verdad Inari?

El cambio fue en un pestañeo, como si no hubiera llamado a nadie entrometido, aguafiestas, chismoso, y demás. Al menos, aparte de lo chistoso (y vergonzoso para los que entendieron que era con ellos), esto calmo la tristeza de un doctor pervertido. También fue un tema para reírse. Era un hombre, ¿qué se podía esperar?

- Hayato, creí que te había enseñado mejor… - Era broma, pero igual hizo enrojecer al fumador. No dijo nada, al menos.

Hubo un momento por el cual Tsuna no dijo nada más, solo observo. Se sabía claramente lo que estaba haciendo, no se estaba molestando en ocultarlo. Muy probablemente no le importaba o no le veía el punto. De todas las cosas que el Décimo podría haber elegido para iniciar no fue algo esperado:

- ¿Que te paso en la mano? – Reborn dejo de sonreír lo poco que lo hacía. Su estudiante había fijado su vista en la mano que había herido antes. - ¿Reborn-san? – Esto hubiera sido un golpe si hubiera ocurrido antes del ataque.

Para Reborn mas confirmación que esta no había. Enojo, inseguridad y también desconfianza, todo bajo una simple palabra, un sufijo en todo caso. Sabía que había perdido parte de su relación con Tsuna, eso lo sabía muy bien Reborn. Esa herida había sido un terrible abrir de ojos. Había perdido mucho más de lo que creyó, mucho más de lo que estaba dispuesto a perder.

Mostro su mano vendada, deliberadamente, porque sabía que la atención de su estudiante estaba en ella. No sabía si este Tsuna recordaba o no, pero eso era lo de menos. La venda era más un recordatorio que cualquier otra cosa. Una marca de un suceso que aun le daba vueltas…

- ¿Esto? – Tsuna no estuvo feliz de verlo, no quería verlo. Eso era uno de los detalles que Reborn no podía dejar. ¿Estaba feliz de verlo ahora?, probablemente no. – Alguien me apuñaleo con un trozo de hielo porque estaba de malhumor. – Y se sentía amenazado, de paso, completo en su mente el mejor asesino sueldo del mundo.

- ¿Con hielo? – Un niño se quejo por ser dejado en el suelo y mandado con mamá, pero de resto no hizo nada mas que dar mala cara. - ¿Por que no te has curado entonces? – Y lo que no podía faltar: - No parecen cosas tuyas… - Y allí estaba, el mismo gesto de antes. Solo que no habia nada que curar. – Me imagino que pusiste su cabeza en una estaca…

- No fue tan grave. – No, por supuesto que no iba a hacerle eso. No iba a castigarlo, ni siquiera a regañarlo. – Deberias de haber visto como dejo a Yamamoto, no se como no le corto el brazo… - Podria haberle dado a una de las venas principales, una muerte por desangramiento rápido. – Hizo mucho desastre, a decir verdad. – Para nada refinado con la parte de la limpieza. Un perfecto desastre que limpiar. - ¿Quieres que me acerque? – Reborn no deseaba otro malentendido ni otra puñaleada. Habia entendido el mensaje fuerte y claro.

- No te recomendaría salir hoy Hana-chan. – Sin desviar la mirada, sin dar indicio de como sabia que la mujer estaba a punto de abrir la puerta. – Algo no se siente bien, y si las cosas son como creo que son, no hay mas guardias que los perros de seguridad. No salgas sola, ¿de acuerdo? – Por un momento, una fracción de segundo, esos ojos marrones adquirieron un tinte naranja. – Eso no suena como tu, Reborn-san. – Tuvo el descaro de poner una mano bajo el mentón, y subir una pierna sobre la otra. Era casi la copia de la posición que tenia Xanxus, solo que el jefe de Varia estaba tomando vino.

- Ma ma, no es-

- Acercate y te saco los ojos. – Yamamoto apenas había dado un paso, uno solo.

Fue una advertencia muy real, oscura, una intención asesina fuerte detrás de la misma. Tsuna había clavado sus ojos en el, sin realmente mas emoción que… ¿eso era miedo?, oh cielos.

- ¿Que puedo decir? – Reborn lanzo, en prueba, solo para confirmar. – Estaba alterado, no voy a castigarlo cuando solo fue un malentendido y algunos idiotas creyeron que someterlo era una buena idea. – Tranquilamente, como si hablara del clima.

Si, era miedo. Detrás de todo lo que había era miedo, pero dudaba mucho que alguien mas lo hubiera agarrado. Con la nueva información, hubo un leve cambio. Muy leve, y no uno bueno. La confirmación fue:

- ¿Someter? – Bajo, lento, finalmente esos ojos volviendo a el.

La vista bajo a su mano vendada y luego a su cara un par de veces antes de que el Décimo Vongola se llevará las manos a la cara en un gesto que era inconfundible. Recordaba, era innegable. Interesante, había creido que no recordaba la gran cosa o si lo hacia se haría el tonto.

- ¿Para que el pañuelo entonces?, no tienes nada allí, ¿cierto? - Tsu no sabía si reír o no. Tenía ganas, pero de seguro era por nada bueno.

- Es un recordatorio. - Un recordatorio de que había perdido demasiado como para que su propio estudiante lo tomará como una amenaza. Un recordatorio de que si no tenía cuidado iba a perder mucho más.

Un suspiro, manos bajaron, y sorprendente obtuvo una sonrisa pequeña.

- Hubiera atacado a quién sea que me hubiera tocado, no era personal. - ¿A quién sea? - No iba a poder contigo, con ninguno, incluso de uno a uno. - No creía tal cosa, no con lo que vio. Tenía nuevos trucos, solo no tenía la condición o la fuerza necesaria para un combate como tal. - No te lo tomes a pecho, ¿quieres?

Le hubiera encantado creer esas palabras, de verdad que si, pero no podía. Después de todo…

- Tsu, me atacaste. - Y la verdad: - El problema no es que lo hicieras, el problema es que tengas una razón para hacerlo. - Y debía de tener-

- Yamamoto-san intento y casi logra someterme Reborn-san. - Ya le había metido tremendo castigo por eso. ¡Fue una terrible idea! - También trato de drogarme con sus llamas. - Ladeando la cabeza un poco y como si dijera que dos mas dos es igual a cuatro: - Cualquiera podía hacerlo, y tu eres la persona más hábil que conozco. ¿Realmente crees que no hubiera atacado a cualquiera que siquiera se acercará?, y tu me llegaste de espaldas, me distragiste de ese infeliz. - Señalo con un dedo a Yamamoto, quién se encogió en el sitio y miro a cualquier lado menos a ellos. - Pero si tanto quieres algo personal…

Ah. El creaba los trozos de hielos con sus llamas. Alguien tuvo mucho tiempo libre, ¿no es así?

- Allí tienes. - Arqueo una ceja, sin entender que punto quería darle Tsu. El trozo de hielo paso muy cerca, pero no lo toco ni tenía intenciones de hacerlo. - Ya puedes quitarte esa venda papá.

Xanxus escupió su vino y se ahogo con el del tiro. Shamal dejo caer su libreta, mirando con ojos saltones. Una dama estallo en risas y los demás quedaron de piedra. El, por su parte, quería llorar.

- Arruinaste un mantel hermoso Xanxus-nii-san. - Sin preocupación alguna por el hombre que casi se infarta, ¿no es así?

Por nadie en todo caso, Xanxus no era el único que quedo loco.

- Por cierto, ¿y Squalo?, ¿no debería estar contigo en lugar de Shamal? - Si, no le importaba. De seguro solo se le era divertido. - Sin ofender, pero te veo lejos en un lugar lleno de bailarinas exóticas. - Ah.

- ¡No le de ideas Tsuna-sama! - Demasiado tarde, demasiado tarde Gokudera.

- ¿Tsuna-sama? - La cara de Tsuna hablaba por si sola: "¿qué mosca le pico?" - Como sea, ¿qué ideas le voy a estar dando si es imaginario?, que lo disfrute. Si puede, claro. - No te rías, no te rías… - Playas también es una buena idea, bikinis y todo eso.

- ¡Tsuna-sama! - Lo peor del caso es que Tsu estaba hablando más por cosas que había tenido que hacer para mezclarse y no por disfrute. Se notaba, pero si seguía Shamal iba a tener una hemorragia nasal.

- ¿Quién se lo lleva? - ¡Ay…! - Regalo al perrito faldero que no hace caso y puede explotar en cualquier momento~ - Una pausa muy corta. - Debería de hacer la publicidad con un grupo de terroristas, ellos si que lo compran… - Pensativo, como si de verdad lo estuviera considerando.

Sabía que era mentira, como debería de saberlo el idiota que en verdad se lo estaba creyendo e iba a tener una crisis. Era de esperarse, suponia. Lo triste era que Tsu no estaba haciendo esto para hacerlo sufrir, solo para divertirse.

- Te gustan los perros. - Se limitó a decir, un tanto molesto de tener que arreglar un malentendido antes de que alguien hiciera una estupidez.

- Si, tengo un montón… - Más como "demasiados". En cualquier otra ocasión lo estaría acribillando por tener tantos animales, pero no podía. No ahora.

Quizás nunca. Era una forma de no estar solo, de tener compañía. No quería saber como estaría sin la invasión de animales. Ni siquiera sabía como inicio como tal. Aparte de los perros, todo lo demás fue el animalito herido que aparecía de vez en cuando… ¡no el ejercito!

- Sigue siendo un perro faldero. - Sentenció el Décimo Vongola, mirando al hombre que solo había querido darle otra cosa que no fuera alcohol.

- Tsu. - Advirtió. Con toda honestidad le valía un colmillo, que dijera todo lo que quisiera. No era como si no se lo merecieran… o no fuera divertido.

- Es mi perrito faldero. - ¿Quién podía decirle que no cuando lo decía como si el cielo es azul y daba una carita engañosamente confundida?

- Tsu… - Esto iba a ser con todos, ¿no es así?

- Creo que debería ir preprando su tumba, se ha puesto muy viejo… - Mirando a su guardián de arriba abajo, contemplativo. - Y un cuidador, no voy a ir limpiando todos sus desastres…

Nadie iba a dejar vivir al guardián de la tormenta luego de esto, se incluía así mismo. Las grabaciones ersn oro~

- ¿Qué? - Hacerse el tonto que no entendía no lo iba a salvar.

- Sabes que Gokudera no es un-

- Es lo que yo quiera. - Le había pegado las malas pulgas a su estudiante, ¿no es así? - Si digo que es un perro faldero, eso es. - Caray. - Debí de haberlo hecho hace años, así tal vez hubiera aprendido a no hacer oído e interpretación selectivas convenientes… - Ah. Bueno, en eso no podía meterse. Todos sabían que era verdad. - Lo hubiera hecho si no creyera que lo haría o se haría el sordo… - Definitivamente no podía meterse. - Los perros falderos nunca hacen caso, ¿no es así?

Alguien le dio el pesame a Gokudera con unas palmadas en la espalda. Y-

- ¿Quieres una galletita perrito?

Esto jamás se olvidaría, no había duda alguna. En especial porque el "perrito" estaba completamente rojo y briendo y cerrando la boca como un pez. No era de extrañar. No todos los días te decían perro faldero y declaraban que eso serias porque si. Si eso era con Gokudera…

- ¿Ese que es entonces? - Señalo al otro guardián presente. Había que repartir el amor, ¿no es así?

- Pues… - No iba a ser nada lindo si el ceño fruncido decía algo. - Sería el perro gigante que suele olvidarse de su tamaño y se cree el amo. El perrito faldero es mucho más lindo de tratar, si me preguntas.

Auch. Con todos iba a ser-

- ¿Qué quiere el perrito lindo? - Por Dios Tsu, ¿hasta cuando?

Era bastante dulce en comparación con todas las demás veces en donde prácticamente solo falto que tratara de asfixiarlos con sus propias manos.

Nuevamente, cosa que no lo hacía feliz, Tsu tardo mucho más de lo que debió en reconocer el gesto. Estaba bastante seguro que Gokudera solo estaba pidiendo permiso para traerle algo de comer y desaparecer el alcohol antes de que algo malo pasará. Antes de todo esto, estos gestos eran raros, innecesarios en todo caso. Ahora… era solo una manera de ablandar a este Tsuna que parecía resentirlos por completo, pero no era así. Lástima. Tsu era demasiado terco en cosas que no debería…

De la misma forma que la última vez, Tsu se ablando al reconocer el gesto. Era una táctica sucia, no importa como tratara de verlo…

- ¡VOOOIIIII! - ¡Crash!

El encanto fue roto, Tsu se olvido de la "oferta" y no la tomo o rechazo. Eso por si solo decía mucho, para bien o para mal. El Décimo no término de subir su vista para ver al recién llegado que ignoro todas las ordenes y regulaciones, sonriendo con felicidad palpable.

- ¡Squalo! - Ya, ya no necesitaba más confirmación para saber que Varia había hecho el esfuerzo por al menos darle vueltas a Tsu. - Dime que no volviste a movilizar todo el ala de seguridad y media mansión otra vez. - ¿Ah?

Hasta Xanxus se le quedo mirando, pero en exasperación pura. Quería matar a alguien, eso era más una necesidad a estás alturas que cualquier otra cosa.

- ¡Tu fuiste quién nos prohibió la entrada mocoso! - Ignorando por completo todo y todos, Squalo no tuvo escrúpulos en apartar a Gokudera y agarrar a Tsuna por el cuello de la camisa. - Deja de ser idiota y darnos trabajo de a gratis. - Después de todo: - Tirarnos a Vongola encima no es un asunto de risas, mocoso.

Tristemente si que lo era, para Tsuna al menos. Irónico que no tuviera nada en contra de Squalo, pero si Yamamoto. Ambos eran usuarios de llamas de lluvia…

- Como si fuera a pasar. - Desistimo el chico sacando la lengua en un gesto infantil. - A lo que salgo todo se calma, ¿sabes? - La razón no era bonita, la falta de buena cara decía todo. - ¿Puedes culparme por no querer visitas?, no hay ánimo y no voy a dar cuentas a nadie. - ¿Oh?, ¿era eso?

- Mocoso de *. - Squalo no era feliz, pero tampoco estaba sorprendido.

- ¿Vinieron los demás? - Esto llamo la atención del espadachín y su jefe. Quizás era la primera vez que oían tal pregunta solo por como se miraron. - Usualmente solo se aparece el gruñon de allá cada tanto y tu una vez cada luna azul… - Squalo lo soltó, asombrado. - Aunque me encantaría que no destruyeran mi estudio, rara vez lo uso como es… - Pero no lo quería hecho trizas.

- No… - La admisión era dolorosa. Había sido un error decirles que esperaran a ver como tomaba las cosas Tsu primero. - Pero una llamada puede cambiar eso si quieres. - Apresuradamente agregó: - Mira, hicieron que te trajera todo esto y que te dijera que van a cortarte la cabeza por todos los problemas que has traído. - No era verdad, no lo iban a matar.

- No era necesario… - Quizás no, pero hacia un bien. - Los extraño también. - Culminó con una sonrisa.

Lo que siguio era y seria una fuente de celos y un asunto de superioridad por años por venir. Podía ser considerado una puñalada por la espalda o una bofetada que dejaba marca. Y, no había duda, era un asunto sin importancia para el culpable. Quizás ni sabía, pero lo más seguro era que no le importará.

-... - Squalo miro a su jefe y a Shamal pidiendo ayuda, pero no la iba a recibir. - Mocoso idiota… - No quedaba de otra, rechazaba o daba un mal mensaje y lo destriparían vivo.

Un abrazo, un simple abrazo. La primera persona en recibir tal cosa de parte de la personalidad más adulta. Tal y como si nada hubiera cambiado… y al mismo no. Tsuna no era de dar abrazos así, menos a gente que creía que no le gustaba tales cosas. Casi todo el mundo, ya sea por esta creencia o por simplemente apariencias. Tsu no debía de mostrarse muy cariñoso con nadie, en especial en público.

Por más que quisiera no podía molestarse o si quiera regañar al chico. Era algo bueno, muy bueno. Incluso si era inesperado y con otra gente que se había arriesgado demasiado por lo visto. Habia valido la pena el riesgo, Tsu no los hubiera dejado recibir retribución, así que tal vez eso influia mucho…

- ¡Squalo! - Un gruñido y una mala cara, pero se detuvo. - Va a atacarte, no lo hagas. - Tenía que concordar, pero tenía otras ideas.

Squalo se lo confirmó:

- ¿Atacarme?, ¿el? - Squalo no había estado aquí antes, y si Tsu lo considerará una amenaza habría actuado tan pronto sintió las llamas. - Será a ti idiota. - Un bufido.

- Puede que lo haga. - Xanxus se encogió de hombros, sirviéndose otra copa, ante la incrédula de su mano derecha. Squalo no había estado aquí ese dia, de por si no debía estar aquí aún. - Ataco a Reborn y a ese infeliz, te sugería no tomar nada a la ligera. - Y aún así Xanxus no estaba ni remotamente preocupado.

- ¿Y por que? - Por lo que estas a punto de hacer. - ¿Qué hicie-

- No vayas a dormirme. - Fue la simple, un poco dulce, advertencia.

En un pestañeo Tsu había atrapado esa mano envuelta en llamas de lluvia en un agarre justo. No estaba molesto ni nada, simplemente…

Por unos segundos Squalo solo pudo mirar, y luego comenzó a reírse. Fue liberado cuando esto comenzó, el abrazo perdiéndose también. Tsu no lo consideraba peligroso, en lo absoluto. Una diferencia abismal con Yamamoto. El guardián de la lluvia se lo había buscado, lo creyera o no.

- Vaya que tienen agallas, ¿eh? - Tsu le asintió, tratando de no sonreír. Su vista yendo a parar en Shamal y en Xanxus. Allí era en donde pasaría el resto del día por lo visto. - Puedes detenerme si no lo quieres. - A Yamamoto: - Ciertas personas abusaron del poder de noquearlo para que descansará y es muy común buscar noquear a tu oponente en combate. - Una sonrisa depredadora. - Por tu culpa me lleve malos tragos, Yamamoto.

- Xanxus-nii-san va a dejarnos sin vino Squalo. - Traducción: es suficiente, dejalo así. - ¿Alguno trajo chocolate para mi? - La mentira no engañaba a nadie.

Squalo prometido pelea más tarde solo por la mirada. Era de esperarse, no era el único. Por ahora:

- Nada de alcohol Tsu. - De verdad no quería saber como se pondría si se emborrachaba.

Ira o llanto. Tenía el presentimiento de que iria en esas lineas. El resentimiento y la frustración tendrían que aparecer, se quisiera o no.

Tsu no tendría problema alguno con Varia, ni uno. Se sentía a gusto con ellos, muy a gusto. Era extraño, porque si solo se vieron contadas ocasiones y generalmente a Xanxus… ¿por qué a Squalo lo abrazaría y lo recibiría tan alegre?

Esperaba que no fuera un sustituto a sus guardianes. Era probable, pero solo daría problemas porque a nivel consciente Tsu no quería sustitutos, reemplazos, o nuevos. Quería los de siempre, incluso si tenía resentimiento con ellos.

Qué problema todo esto...