Nada de Katekyo Himan Reborn me pertenece, solo la historia y uno que otro agregado que aparecerán más adelante en la historia.


Family of the Past

Capítulo 74

- Hey papá. - Llamó un chico que estaba boca arriba en su cama, acariciando a un pequeño cachorro de león en su regazo. - ¿Por qué usarías una venda si no estás herido? - Vino la pregunta que rompió la paz, por así decirlo.

- Hay un par de razones generales por la cual la gente haría eso Tsu. - No entendía a que venía la pregunta. Tsu había estado muy cariñoso éstos días al punto de ser empalagoso.

Al menos Ryo, Asuna y Syaoran no tenían problema alguno con eso. Más bien les encantaba. Lo había enviado allá cuando en menos de 15 minutos había recibido tres abrazos y jalarlo de la oreja no hizo más que se quejará, nada más. Al menos los otros chicos no tenían muchos problemas. Honestamente estaba creyendo que la cosa era con él, o a menos era peor con él. De la noche a la mañana también.

- Me refiero a ti, ¿por qué tu usarías una venda cuando no tienes heridas, no tienes nada? - Dejo de leer, poniendo el libro a un lado. Guardo el lápiz también junto con el bloc de notas. No creía que fuera a hacer nada más hoy.

- ¿Por qué yo usaría una venda? - ¿Y sin tener nada?, ¿sano? - Diría que para esconder algo, ¿de dónde viene la pregunta? - De todas las cosas que habían hablado, esto era nuevo.

- He estado soñando contigo últimamente. - ¿Ah? - El de mi época, al menos. Aparece con una venda en la mano, pero no está herido. - Hubiera descartado todo con la respuesta de antes, pero lo que siguió lo freno: - En uno de los sueños creo que lo apuñalee con un trozo de hielo, este tipo. - Arqueo una ceja ante la pequeña daga de hielo que se formó en las manos de su estudiante. Eso sí que era una buena forma de jugar con sus habilidades. - Desde entonces aparece en mis sueños con la mano vendada, pero no tiene nada y se reúsa a quitárselo. - Para rematar: - Es dulce conmigo, paciente, haga lo que haga a lo mucho solo me da un chichote en la cabeza.

Ya con la información de que aparentemente lo de la venda comenzó luego de que Tsu atacó a ese Reborn de sus sueños… tenía una muy buena idea del porque ese Reborn recurrente se reusaba a quitarse esa venda. Es algo que el haría, si sucedía tal cosa. Lo extraño era que no tenía mucho sentido de que pasara en los sueños de un chico que no sabía de su significado, o hubiera visto algo similar aparentemente.

Miro de reojo al libro negro que acababa de cerrar y tuvo que contenerse de abrirlo y buscar la parte que decía "creo que es posible que Tsuna ya no confié en mí, se enoja con facilidad". Era una de las frases que estaba en la parte trasera de ese libro. No quería pensar en eso ahora, era deprimente.

- Digamos que un símbolo de haber fallado Tsu. - No era algo de lo que quisiera hablar o admitir. Tsu movió la cabeza para mirarlo, y lo corto antes de que preguntará: - Si me atacaras, si uno de mis alumnos me atacará sin provocación, por alguna razón diferente a traición u obligación… - Se apagó, tratando de buscar las palabras. - No es una herida cualquiera Tsu. Esa venda está allí como un recordatorio de haber fallado como tutor. - No era algo bonito, eso era seguro.

- ¿Incluso si solo hubiera sido un accidente? - ¿Un accidente? - ¿Por qué harías algo así?, si hubiera sido un error-

- Tsu. - De inmediato el chico se calló. Suspiro profundamente. - Si hubiera sido un accidente, un error, una traición o si lo hubieran obligado, no habría una venda. - Simple, quizás un poco directo. - El caso es que se supone que tenemos una relación estrecha Tsu, mucha confianza entre nosotros. - Y por ello: - La suficiente confianza para no sentirte amenazado por mí de ninguna forma, para no dudar de mi ni de mis instrucciones, ni de lo que te diga. Si te sientes lo suficientemente inseguro u amenazado por mi como para atacarme, significa que he fallado como tu tutor porque he perdido tu confianza. - Y por tanto: - Por eso usaría la venda, un recordatorio no del ataque, sino el porqué del mismo. ¿Recuerdas porque me atacaste en ese sueño por casualidad?

- No te ataque a ti, sino a tu yo futuro.

- Seguimos siendo la misma persona. - Claro que: - Solo que ese es ficticio. - Obviamente.

- No. - Tsu le negó otra vez. Chico tonto. - No es lo mismo. Son 10 años papá, 10 años. Son dos personas, tú no has hecho nada aún, en cambio… - Se apagó lentamente.

- Te sientes seguro conmigo. - No era una pregunta, pero Tsu igual le ha sintió. Sonrió con suficiencia. - Me dices cosas que nunca le dijiste al Reborn de tu época. - Otro asentimiento. Bingo. - Creo que allí tienes el problema Tsu.

- ¿Eh? - Era simple, simple y doloroso:

- Confías en mí. - ¿Qué decía esto de él?, si en el futuro no tenía esta clase de confianza con su estudiante incluso antes de que… pasara lo que sea que paso. - Pero no confías en él.

- Confío en él. - ¿Entonces por qué lo dices con duda? - Es solo que no sé qué esperar de él, no lo he visto en años, debe estar furioso…

Lo dudaba muchísimo. Tenía la prueba justo aquí.

- ¿Tienes miedo de él?, ¿de lo que pueda hacer o decir? - Un asentimiento casi inmediato. - ¿Crees que sea posible que te haga daño o te obligue a algo?, ¿te guste o no?

- Eres muy caprichoso, siempre me metes en cosas… - Eh. No era para tanto si solo le causaba gracia. No era como si se fuera a salvar. O a detener. - No quería que me tocara, que se acercará demasiado. No quería que me noquearan o sometieran en ese sueño…

- ¿Te hice eso alguna vez? - Por si las dudas: - Tuviste miedo, suficiente miedo como para atacarlo, eso es desconfianza Tsu. - Era triste saberlo. Había perdido su confianza en el futuro. No por completo, pero si mucho. - Darte razón para temer es su culpa, no tuya. Recuérdalo. - Porque sabía cómo podía ser Tsu. Sabía exactamente como podía ser.

- No fuiste delicado cuando me enseñaste esa parte, lo hacías de la nada también. - Ay rayos. ¿Se había vuelto loco en el futuro?, un par de veces estaba bien, pero más de eso era pedir problemas como el estremecimiento de Tsu se lo decía. - Odio el del brazo ahorcándote. - Y de paso: - Me engañaste un par de veces en unas reuniones para salvarme, pero me quedo el miedo de que alguien me lo hiciera… - Una leve pausa. - En combate me pongo paranoico con eso si alguien se acerca demasiado por la espalda… - Excelente. ¡Su yo futuro se volvió loco!, bueno: confiado.

- Bueno, puedo decirte que él no está molesto contigo. - Le enseño el libro. No iba a dejar que lo leyera por su cuenta. O todo. - Esta preocupado por ti, no está molesto contigo. - Tenía que decírselo, pero dudaba que hiciera mucho a estas alturas.

El daño ya estaba hecho, podía hacer muchas cosas, pero jamás cambiaria lo sucedido. Era triste, pero esa era la verdad, en especial porque él no era el causante. Disculparse por otra persona no era lo mismo, y en este caso no creía que fuera diferente. ¿La razón?, Tsu los estaba poniendo como dos personas distintas.10 años o no, eso era muy dulce de hacer, muy sensible también. No era algo que se esperaría, aunque ahora que lo pensaba, debió.

Muchos no harían la distinción, porque eran la misma persona en dos puntos distintos del tiempo. Dirían que no importaba, porque uno haría todo lo que el otro ya había hecho. Era la forma de pensar que una persona en el puesto de Tsu tomaría. Era la forma en la que pensaría una persona típica, por así decirlo. No él, y no Tsu obviamente. Con cosas así, era difícil saber cómo tomar las cosas.

Estaba seguro que más de uno llamarían a Tsu estúpido por no poner un parado a lo que sería su futuro, al pensar en ellos como personas distintas a las de su tiempo. Tsu tenía razón en pensar en ellos como diferentes personas, pero también cometía un error en hacerlo. No importaba, no importaba, era mejor así. Se encargaría de los problemillas de ese pensar. Sonaría cruel, pero no le convenía perder la confianza de Tsu porque su yo futuro hubiera hecho cosas de las cuales no estaba consciente.

Lo peor del caso era que él había metido la pata horriblemente antes. Deberle una a un muerto no era exactamente algo que pudiera pagar o quisiera, pero debía agradecerle a Primo lo quisiera o no.

- ¿Eso es de él? – Natsu se quejó al ser puesto a un lado y dejado solo. La carita triste tendría efecto si a quien iba dirigido siquiera estuviera viendo hacia él.

- Si, pero no te recomiendo ver. – De hecho: - Solo te dejare ver algunas cosas si deseas una prueba. – Nada más, nada menos. – Molesto contigo no está, te lo aseguro. – Agrego, abriendo el libro y colocando la página que le quitaría las dudas a su estudiante.

No necesitaba ver para saber que Tsu quería una prueba, que necesitara ver algo para creer. Luego de todo lo que habían hablado, no podía culparlo. Abandono era la palabra más fuerte para describir como Tsu había tomado la desaparición de su Reborn de su vida. No es que hubieran hablando mucho de él, precisamente. Al contrario, más bien, no había mucho de qué hablar de alguien que no estaba allí en primer lugar.

- No sé cómo sea en tu tiempo, pero dudo mucho que vaya a desquitarse o usarte de entretenimiento, siquiera entrenarte, por un buen tiempo Tsu. – No se molestó en mirar a su estudiante, dejándolo trazar las palabras con sus dedos como si solo ver no fuera suficiente.

Solo esto le hacía preguntarse si acaso de paso que se había confiado, se había pasado con su entretenimiento o paso algo más allí que no sabía. Por un lado, prefería no saber, pero por el otro lado le encantaría para no ocasionar algo como esto algún día.

- Eso es imposible papá. – Perdón, ¿qué? – Va a querer respuestas, se va a decepcionar y me va a castigar. De cualquier modo, no creo que vaya a durar, así no le dé razones para que se meta conmigo. – Por Dios. No podía ser tan malo. – Eres de las personas que les gusta que todo vaya como ellos quieren, sino hay consecuencias que pagar. – Quiso, realmente quiso rodar los ojos en esto.

- Básicamente me estás diciendo que igual se va a meter contigo, enojo o no. – Que fama tenia, por Dios. – Tsu, no lo haría, lo sabes, ¿cierto? – No podía hablar por su yo futuro, tristemente. Había cosas que había que respetar, así solo quisiera darle un coscorrón a alguien por cualquier estupidez.

- Lo has hecho. – Tsu cerro el libro, y contuvo las ganas de golpear por tomarlo como si fuera un muñeco. – Papá, no es por nada, pero lo que a veces es tonto o divertido para ti, para otros no es así. – Y: - Era un civil, no entendía muchas cosas y lo que era normal para ti me asustaba mucho. Puedo entender ahora lo divertido que era, que no me lastimarías, pero cuando llegaste era distinto.

- Sabes tan bien como yo que no hay una forma fácil para ingresar a alguien en la mafia. – El chico le asintió, moviéndose a la cama con él en brazos. Un cachorro de león se quejó de nuevo, pero se movió de todas formas.

- Lo sé, pero es el mejor ejemplo de la situación que puedo darte. El Reborn de mi época no va a estar feliz conmigo, dirá que es mi culpa por no controlar a mis guardianes como debo y me ha estado diciendo por años, no va a estar feliz si no contesto todas sus preguntas y mucho menos si no sigo sus órdenes. – Él no estaba feliz y ni siquiera estaba allí, pero por Dios… - Su preocupación puede llegar a ser un tanto doloroso, y realmente no sé qué pensar… son años, años que no sé nada de él, y si hay alguien a quien le tengo miedo es a él, y a ti. Eres la persona más peligrosa que conozco, ¿sabes? – Era tanto halagador como preocupante.

A veces tratar con este Tsu era un solo dolor de cabeza-¡Un momento!

- ¿No quieres averiguarlo? – Era como matar dos pájaros de un solo tiro. – El creerá que es tu yo de este tiempo, y yo veré como esta todo allá, ¿no suena bien? – Su estudiante se detuvo, y solo por lo tenso que se pudo sabía que Tsu había entendido completamente lo que quería hacer. Por si las dudas: - Puedes preguntarle lo que quieras, saldrás de dudas, si te trata mal no lo volveremos a hacer, y obtendré información. – Todos ganaban. A su parecer al menos.

- ¿Que tanto quieres saber que no puedo darte yo? – Unas cuantas cosas. Y una de ellas era:

- Que demonios está haciendo mi yo futuro. – Soltó sinceramente. – Estaba pensando en hacerlo, solo claro, pero ya que tienes dudas y preferiría que alguien le tuviera un ojo encima… - No era que no confiara en su yo futuro, no con ese libro al menos. Es que no lo quería haciendo quien sabe que sin saber.

No quería que se diera cuenta fácilmente de que aquí estaba su Tsu, los chicos no eran muy buenos manteniendo un secreto. No es que Tsu fuera mejor, no contra él al menos, pero sería mucho más difícil que se diera cuenta. Además, si ayudaba a Tsu a ver que al menos alguien lo estaba esperando… La verdad, no solo ayudaría a Tsu. Le daría algo de alivio saber que su yo futuro se haría cargo, saber que Tsu no estaría solo en su tiempo, y como lo trataría. Arreglar esa relación estaba en alto en su lista de prioridades. Si Tsu colaboraba aún mejor.

- No quiero que cuando regreses sea por tu cuenta. – Agrego luego de un rato de silencio. – Si no quieres no pasa nada, pero tratare de ayudarte lo más que pueda. – Lo quisiera o no. Tsu ya no era solo su estudiante. Era mucho más.

- Okey. – No estaba de acuerdo, al menos no por completo. Internamente se preguntó cuántas maldades y regaños le dio a Tsu para que tuviera miedo de verlo.

Por Dios, Tsu solo estaba aceptando para complacerlo y porque sabía que lo iba a hacer de todas formas, solo sin incluirlo. Dios…

- Solo para aclarar… - Quizás no había entendido bien: - No lo veras si no quieres. – Y a sabiendas de cómo podía ser: - Me asegurare de que no pase. ¿Estás seguro de querer ayudarme Tsu?

No quería obligarlo ni darle malas ideas. No. Esa no era la intención. Tsu igual acepto, pero no estaba del todo bien con la idea. No sabía si era valentía, o de verdad solo quería complacerlo. Presionar mucho era mala idea, así que se contentó con quedarse en la cabeza de Tsu e instruir en lo que harían. Era tarde y los chicos estaban distraídos con Bianchi y Nana cuidándolos, así que no había de que preocuparse.

- Le añadieron esas dos opciones, a petición de varios. – Explico ante el chico que parecía a punto de tener un paro cardiaco. - ¿Crees que puedas aguantar media hora? – No le pedía la otra opción porque sentía que sería demasiado.

5 minutos. 30 minutos. 1 hora. La verdad había esperado 5, 15 y 30 minutos, pero no iba a quejarse. Más que peticiones y amenazas, era un acuerdo silencioso entre la mayoría. Un acuerdo de querer golpear a alguien del futuro, y que 5 minutos no daba abasto. Y tomaron su sugerencia bien de ponerle un seguro para que Lambo no pudiera seleccionar otras opciones. Lo último que necesitaban era darle más tiempo a cosas no premeditadas, si con solo 5 minutos podía terminar con una casa en llamas…

- ¿Tsu? - ¿Una hora?, ¿iba a darle una hora?

- Estas casado con Bianchi, y tienes una nena llamada Rukia. – Pues sí, se la iba a dar. Estaba ajustando todo, sin mirarlo. – No sé qué habrá pasado, pero supongo que te encontraras con alguno de ellos. No sabes nada, yo no sé nada. Igual vas preparado. – Hmm. Esto no era lo que estaba esperando, no lo era. – ¿Listo?

- No tienes por qué hacerlo si no quieres. – Y menos por tanto tiempo.

Tsu le sonrió levemente, y sabía que ya la decisión estaba tomada.

- Ten cuidado papá. – Eso fue lo último que oyó antes que Tsu activara la bazuca y todo se volviera humo rosa.

Estaba en una cama. Lo sabía por lo suave de la superficie, no era una cama cualquiera tampoco.

- ¿Papá? – Era una voz con mucha emoción, a pesar de la aprensión que tenía.

Una voz más profunda, aunque no por mucho, a una que conocía muy bien. El humo se aclaró para mostrarle a un Tsu adulto muy cerca. Por la posición, Tsu se había apartado rápidamente, indicando que había estado apoyado en alguien más. No había nadie más en esa cama, así que solo podía ser él, su yo de esta época.

- Hey Tsu. – Saludo, sin ser sorprendió que León saludara también y que la otra persona sonriera mucho.

Por dentro quería ahorcar a alguien, observando y guardando cada detalle de la persona que tenía en frente. Había estado peor antes, pero saber eso solo lo hacía sentir más ira. Flaco, muy flaco, pero en el rango saludable al menos. Su piel era muy blanca, y no de buena forma. Indicaba que esta persona no había sentido el sol en mucho tiempo. Pelo largo, desigual, y aunque se veía bien, aun no era del color chocolate que conocía y necesitaba un corte. Estaba descuidado. Lo demás eran leves detalles que podían pasar desapercibidos y estaban desapareciendo, indicando no solo gestos nerviosos sino la marca de una condición peor.

Estaba fuera de forma, eso era lo más claro. Una pelea no era buena idea. Aun así, no había que subestimarlo, eso podía percibirlo a pesar de la engañosa apariencia.

- ¿Por qué Natsu esta así? – Eso era un detalle alarmante, honestamente.

- No lo sé. – Si, esto no sentaba bien. – A veces se prende en fuego si se acercan demasiado, es sobreprotector según tú. – Podía ver por qué.

-Ya veo. – Sonrió un poco, tratando de no mostrar los malos pensamientos que estaban rondando en su cabeza. No tenía ni 5 minutos aquí, por Dios. – No voy a golpearte si quieres abrazarme. – Si bien era verdad, quería comprobar otras cosas-

- ¿Me veo tan mal? – Pestañeo ante tal acusación.

La forma y la posición… esa era de…

- Sí y no. – Antes de que viniera la pregunta que sabía que venía: - Te vez mal, has perdido bastante peso y tú eres delgado de por sí. No es por eso que te lo digo. – En voz baja, pregunto: - ¿No hay nadie más aquí?, ¿cámaras o algo? – Solo sentía una, y no daba a la cama sino a la puerta.

No veía ni detectaba nada más, extrañamente.

- Ya no. - ¿Acababa de decir "ya no"? – Papá quito casi todas, me ha quitado una intranquilidad que no sabía que tenía. – Por dentro soltó una carcajada oscura. ¡Por supuesto que se iba a sentir intranquilo!, con su intuición no necesitaba nada más honestamente. – Aparentemente un problema con mi otra personalidad cerro el caso… - ¿Ah? – Estamos solos, aunque es probable que Hayato-kun venga a verificar como estoy más tarde.

Manos se acercaron, pero no lo tomaron. Esta inocencia y nerviosismo no era de un joven adulto, eso lo podía asegurar.

- Adelante. – Tomo una de esas manos, solo para ayudar al chico.

No tardó en ser abrazado como si fuera un peluche. A diferencia del Tsu que estaba cuidando, este tenía una angustia distinta y que se le era muy familiar. Bajo su sombrero un poco, la temperatura también estaba fuera de lo normal. Era baja, tomando en cuenta su masa corporal era de esperarse. Igual no le gustaba.

- Si puedes, no digas nada de lo que hablemos, ¿sí? – Lo cual de seguro valdría un colmillo, pero prefería no hacerle las cosas sencillas a nadie: - Cuéntame, ¿todos tus guardianes están aquí?

No necesito preguntar mucho, este Tsu sabía que quería y no tenía reparo en contarle, con explicaciones y todo. El Reborn de este tiempo había hecho un trabajo admirable si era honesto, pero muy tarde.

Hayato, actuando como un mayordomo mayormente, demasiado respetuoso y atento al punto de ser incómodo. Takeshi, serio la mitad del tiempo, sonriendo y bromeando para no preocuparlo, quizás más atento que Hayato. Ryhonei, extrañamente amable, mayor parte del tiempo no sabían de que hablar si estaban juntos. Hibari, muy atento así se hiciera el tonto, sobreprotector, usualmente solo vigilaba. Chrome, dulce, usualmente solo permanecía en silencio y era demasiado respetuosa cuando hablanba con él. Mukuro, serio usualmente, era similar a Hibari y parecía forzarse en no hacer bromas. Lambo se apegaba a él y conversaba sin parar si nadie lo detenía. Esos eran los comportamientos de los guardianes cuando estaban con este Tsu, quién sentía algo fuera de lugar con todo eso.

Decía que lo trataban como si fuera de cristal, que no lo dejaban solo para nada, como alguna especie de rey. Que solo Reborn lo hacía sentir mejor y controlaba las cosas. Podía entender el porque de todo esto, pero no quería corregir a este Tsu de la incorrecta suposición de que todo era solo porque estaba enfermo y no sabían como tratarlo.

Luego vino lo de los niños. De Rukia, de Dia-chan, los gemelos, e Inari. Era casi envidiable el cariño con el que hablaba de ellos, diciendo que eran muy buenos niños a pesar de ser pequeños monstruos que no querían compartir o soltarlo, y se molestaban por tener que irse a estudiar y todo eso. Eran unidos así no les gustará compartir, por el número de bromas y maldades que estaban haciendo y que a veces le pedían asistencia o silencio, o en el peor de los casos que los salvara de sus padres. Los niños estaban molestos con muchas personas, no entendían del todo lo que pasaba, pero quienes mejor recordaban eran los gemelos. Que no haya como decirle a los niños que no era culpa de nadie como estaba. Internamente bufo ante tal intento.

Hablo de los "recién llegados", que eran las chicas y Fuuta y I-pin. No había pasado mucho tiempo con ellos, y todo el tiempo parecían estar nerviosos y sin saber que decir. Luego venía Varia, y Shamal. Que nadie parecía ser lo que recordaba, eran muy cuidadosos con él así bromearan y amenazaran como siempre.

Luego le comentó lo de la enfermedad. Señor, incluso le entrego el historial medico que tenía el Reborn de este tiempo. Si no fuera porque era importante y porque sabía que su yo de esta época estaba haciendo lo mismo y quizás dejando advertencias o haciéndole prometer al Tsu que dejo allá quién sabe que…

- Tsu. - Interrumpió, completamente seguro ahora. - No creo que estés enfermo.

Este Tsu era demasiado inocente, sabía muy bien quién era incluso si se sentía más seguro consigo mismo y estuviera siendo llevado a soltarse poco a poco. Era obvio, dolorosamente obvio.

- No quiero que le digas a nadie lo que voy a decirte si es posible. - Porque francamente: - No lo merecen, y perjudicaras a alguien más Tsu. - Porque quién debería estar aquí aún no estaba listo para volver. - ¿Puedes prometermelo? - Era algo egoísta, y sabía que seria cuestión de tiempo antes de que se dieran cuenta.

Más que no lo merecieran, el Tsu de este tiempo no estaba listo. Forzarlo o tratar de convencerlo solo haría las cosas peor. No, por el bien de ese Tsu era mejor que no supieran.

- Puedo quedarme callado. - Asintió de todas formas, dejando de sonreír. - No se si pueda esconderlo de ti por mucho tiempo… - Eso estaba bien. No iba a poderlo esconder por siempre. - No me creo lo de la doble personalidad, es demasiado raro… - Se río un poco ante esto. ¿Qué más iba a hacer?

Este Tsu estaría bien, estaba siendo cuidado, podía aguantar un poco más. Era triste, se le era doloroso, pero la atención que le estaban dando le estaba haciendo un bien. Solo en la forma de hablar se notaba, Tsu no era tan hablador y mucho menos tan valiente en decir lo que pensaba. O lo que quería, sonreía mucho. Estaba un poco molesto en no ser él quién estaba provocando estos cambios de confianza y auto-estima, pero no podía ser quisquilloso. El Reborn de este tiempo lo estaba tratando como un hijo, con mucha amabilidad, como si fuera cristal. Lo suficientemente suave como para no dañar, y lo suficientemente firme como para sacarle información y trabajar sobre eso para cambiarlo.

No podía evitar pensar que el Reborn de esta época la tenía mucho más fácil, porque el Tsu que estaba cuidando no sabía mejor. Si estuviera tratando con el otro… no quería pensar en que pasaría.

- En mi época esta tu yo de esta época, voy a llamarlo Yoshi. - Más fácil de no confundir en esta explicación. - No voy a negar que tome las cosas mal y metí la pata, porque Yoshi no dijo nada Tsu. - ¿Y por qué lo haría?, el solo quería fingir ser Tsu, ser quién solia ser y vivir los momentos felices en donde no estaba solo. - No se porque hay otro "Tsu" aquí y aparece de vez en cuando, pero tu eres el Tsunayoshi de mi tiempo, estoy seguro…

Tsu le escucho atentamente, haciendo una que otra pregunta. No estaba tan sorprendido como esperaría, pero como no creía lo de la personalidad múltiple…

- ¿Puedes aguantar un poco más? - Sabía que era mucho pedir, pero: - Yoshi no esta listo para volver, hará una tontería Tsu. - Después de todo: - Esta convencido de que aquí no hay nadie, ha pasado años así, y no lo habrá. Se que es egoísta, pero Yoshi también eres tu. Si no estuvieras siendo cuidado sería otro tema, no te dejaría-

- Papá. - Cerró la boca, no por el llamado sino por otro abrazo y de que Tsu decidiera tumbarse por completo en la cama. - Está bien, entiendo. - Y como si no dijera nada del otro mundo: - Siento cosas papá, a veces digo cosas que no son mías, a veces siento emociones que no son mías… - Como si eso no fuera preocupante por si solo: - Suponía que era mi "otra personalidad", por las cosas que ha dicho y hecho cuando aparece rara vez. No son cosas buenas, rara vez son cosas buenas. Más de una vez he…

Insultado y burlado de arriba abajo de una persona. Sentir rabia, irritación, sin saber la razón. Sentir incredulidad por cosas que ni sabía. En general: emociones negativas. Quizás perdió color, porque Tsu le agrego:

- Esa otra… "personalidad" cree que todo es un sueño, así que hace y deshace, y suele decir que en la realidad nadie volvería. A ti te llama sádico espartano narcisista, solo por decir algo. - Esto último estaba demás, pensó dándole mala cara al chico que se reía de él.

Oír que en una de las últimas veces que esa "otra personalidad" apareció atacó al Reborn de esta época en la mano y ahora ese Reborn usaba una venda en dicha mano que no se quitaba a pesar de no tener nada…

- Es Yoshi. - No sabía si estaba horrorizado o no. - Ese es Yoshi, es tu yo de este tiempo. - ¿Venía aquí en sueños?, ¡¿como?!

Tsu le arqueo una ceja, obviamente encontrando esta parte muy poco creíble.

- ¿Mi yo de esta época que esta en mi cuerpo en mi época también viene y se apodera de este cuerpo cuanto quiere? - Podía entender la incredulidad.

Era descabellado. Y con solo el intercambio era mucho.

- Es su cuerpo, para empezar. - Hizo una pausa, una larga pausa, repitiendo la pregunta en su cabeza y dándose cuenta de un problema: - No creo que sea cuando él quiere. - De hecho: - Ni siquiera creo que él sepa Tsu, por algo cree que esta soñando.

Tenía tiempo, mucho tiempo. ¿Qué diantres significaba tal cosa?, ugh. El no era-

- Eso ya es culpa mia y de Natsu. - Anuncio una tercera voz que hizo girar a ambos las cabezas para verlo. - Lo siento, pero es mejor que no le digan a nadie. Tsunayoshi no vivió nada lindo los últimos años, así que no tomará bien volver y verse rodeado de aquellos que lo dejaron solo. Solo podemos traerlo por ciertos períodos de tiempo, para irle haciendo la idea si entienden a que me refiero. - Amable, pero firme.

Primo Vongola. Giotto. No esperaba verlo, menos aquí. Estaba sentado al borde de la cama, muy calmado dadas las circunstancias. Emanaba un aire de poder y serenidad que pedía cero problemas. Dabo el lugar, su sola postura era demasiado formal y hasta algo rigida. No sonreía, pero sus ojos eran blandos. Parecía resignado, pero también extrañamente aliviado.

- Yoshi, como lo has apodado para evitar confusión, no esta consciente de la verdad. - Una sonrisa lentamente se formo. - Te felicito Reborn, pensé que tardarías más. - ¿Uh? - No puedo hacer más que pedirles ambos paciencia y agradecerles su silencio y su cooperación. - Qué forma de decirlo, cielos.

No lo llamaría cooperación. Tsu no sabía nada, y… nadie, por lo visto. No esto. Rayos. Eso no era-

- Me disculpo, Tsunayoshi. - Esto fue dicho a su acompañante, quién entró en pánico ante la inclinación profunda de Primo ante él. - Solo quiero darle el mayor tiempo posible a tu yo de este tiempo. Si alguien de este tiempo se entera, es muy posible que hagan algo tonto y quiero evitar eso.

Traducción: no dije nada para no poner en peligro a tu yo de este tiempo ni darte presión. Qué considerado.

- ¿Por qué no a mi? - No hubiera-

- Te dije lo que necesitabas saber. - Vaya, que consuelo. - Tu yo de este tiempo hara una tontería. No es que no te quiera Tsu, pero quiere recuperar a Yoshi y es posible que fuerce las cosas por no querer esperar. Yoshi ha esperado por mucho tiempo, creo que pueden esperar más. - A él: - Si quieres algo importante, te sugiero revizar aquel estante. Trata de no hacer esto otra vez, es demasiado tiempo para Yoshi con su Reborn. - Habiendo dicho esto, Primo se esfumó.

Lo dejo con un chico estupefacto, incómodo, y a él con un nudo en el estómago ante la última advertencia.