Nada de Katekyo Himan Reborn me pertenece, solo la historia y uno que otro agregado que aparecerán más adelante en la historia.


Family of the Past

Capítulo 77

- No vengas a decirme que ese fue tu primer beso. – Estaba bastante seguro que enrojeció como un tomate ante la queja de papá.

No respondió, no se atrevía. Ni siquiera podía mirar a alguien a la cara aún. Se sentía avergonzado, inseguro, confundido, aprehensivo… ¡era un solo revoltijo!, ¿cómo se supone que debía de tomar lo que sea que fue eso?

Kyoko, o al menos esa Kyoko, estaba felizmente casada con Hibiki. Un buen hombre, un tanto bromista, amable, carismático, divertido… en general, una buena persona, una con la que era fácil llevarse bien. Si no mal recordaba, era chef. Si no mal recordaba. Tres años era mucho tiempo. El suficiente tiempo como para un bebé en camino y quizás un niño o dos por allí. Era feliz, ambos eran felices…

Así que si alguien pudiera explicarle qué demonios se perdió para ser atacado de esa forma, se lo agradecería mucho.

De todas las cosas que espero que pasara no era que Lambo igual quisiera usar la bazuca cuando lo dejo en el suelo por un momento y que se le cayera y ni siquiera quería pensar en cómo rayos le cayó a Kyoko. No se lo espero, así que quedo de piedra, no ayudo ver la barriga ni el traje.

Por Dios, le quedaba hermoso, incluso con la barriga. No necesitaba más que un vistazo para saber que tuvo que haber salido de su hermano, porque su esposo no tenía tanto ingreso y ella tampoco como para comprar algo tan caro. Esperaba que le hubieran dicho que tuviera cuidado con ese traje, se podría llevar una mala sorpresa si lo usaba para cualquier evento. En fin, en verdad no era su problema y nunca lo fue.

Nada de eso era el problema, incluso si era chocante y no se lo espero. No. Como hombre jamás había sido acorralado por una mujer de esa forma. No es que no lo hubieran intentado, aunque fue solo un par. Usualmente eran hombres, para intimidarlo, asustarlo, o simplemente incomodarlo hasta no más poder considerando algo que no iba a ocurrir. Quiera decir que solo era cuando se hacía pasar por una dama, pero no.

Manos en lugares indeseados, labios también, pero nunca en verdad había sido un problema. No como tal. Eso no quería decir que nunca le dio pánico, al contrario mas bien. A veces odiaba ser una figura importante, atraía a mucha gente por poder o dinero, no por otra cosa. De cualquier forma, a esa gente no temía darles un parado un tanto… violento si lo ameritaba. En eso no había problema. No señor.

Era un asunto muy distinto cuando la persona en cuestión era alguien de su familia, era una chica y de paso tenía un bebé en el vientre. ¿Que se suponía que debía hacer?, ¡y todo fue tan repentino!, ¡y sin razón!

Quisiera decir que fue porque había soñado con algo así alguna vez, pero no era cierto y la verdad fue que le entro tanto pánico como incertidumbre. No iba a negar que tenía sueños… pasados de la raya, todos lo tenían alguna vez, pero nada así. No con Kyoko al menos. Siempre la vio muy dulce, así que eso, no solo por lo que era, no se lo imagino. Fue, en cierto modo, agresivo. Esto sería motivo de confusión y vergüenza por un buen tiempo…

No lo entendía. Ella era feliz con Hibiki. No había planeado la boda y los preparativos y todo lo demás si no fuera así. Y lo habían hecho asistir. Así que, a falta de una expresión mejor, recordaba muy bien la felicidad de la pareja y de su familia en general ese día. Y la incomodidad y la leve tristeza que tuvo todo ese día. No había querido ir. No fue ni el primer ni el ultimo evento al cual, de una forma u otra, lo hicieron asistir. Tampoco fue la última boda a la que lo hicieron ir o se vio forzado a ir.

Así que, ¿por qué haría algo así?, no tenía motivo. Era feliz, tenía que ser feliz. No era amor, ni a golpes. No era porque lo considerara atractivo, eso era seguro. Las palabras tampoco tenían mucho sentido. ¿Volver a preguntar?, ¿preguntar qué?, ¿y para que darle un incentivo así?, no tenía sentido.

Le dolía la cabeza, no le veía sentido a nada. No quería pensar en que fue una especie de burla, o un mensaje esperanzador. No le gustaba a Kyoko, punto y fin. Tampoco quería pensar ni era su problema que fuera un asunto de infidelidad o solo Dios sabe qué. Siempre y cuando no lo involucraran, claro está.

- Estas bromeando. - ¿No podía dejarlo en paz?, estaba teniendo una pequeña crisis. – Tienes cuanto, ¿24?, ¿y este fue tu primer beso? – Levanto la vista para dar con cierto bebé extremadamente peligroso devorado pastel. ¿Cuándo habían comprado pastel?, ese no era el que dejaron botado. Creía que ese ni lo recogieron. No se acoraba…

En realidad, no estaba del todo seguro de como llego a su cama. Se saltó la cena, no podía recordar haber comido algo…

- No sé si te has fijado papá, pero no soy exactamente atractivo. – Reborn dejo de comer, quedo a medio camino de morder un trozo de pastel. ¿Acaso había dicho algo descabellado? – No tenía mucho tiempo para mí, menos para buscar pareja. – Y lo peor: - De cualquier forma, solo hubiera terminado en desastre, la familia es un problema en esas cosas me temo, no hay privacidad. – Y con el caos y la locura, no cualquiera se quedaría. – A parte de poder y dinero, solo se metían conmigo por intimidación e incomodidad, y burla obviamente… - No le afectaba, ya no. – Ese fue mi primer beso, sí. – Algo que, hace mucho, lo hubiera afectado. Ahora le valía un colmillo. – Solo no entiendo qué demonios paso allí, Kyoko-chan está felizmente casada, ¿sabes?

Por un largo, llegando a ser casi incomodo, momento solo se miraron. Había algo bastante oscuro y extraño en esos orbes negros. No quería indagar en ellos así que bajo la vista al pastel. De piña, ¿eh?

- Tsu, dime con sinceridad. - ¿Eh? - ¿Alguna vez alguna persona se te acerco y te sugirió tomar una copa con él o ella?, ¿quizás en el balcón o en el jardín?, ¿o te dieron ojitos y comentaron algo lindo tuyo? – Eso era un tanto redundante. – Con o sin tus guardianes, o alguien más de la familia. – Seguía siendo redundante.

- Siempre me dijiste no ir a ningún lado a solas con un extraño papá. – Por ello se le era extraño la pregunta. Más de una vez Reborn lo había rescatado de ese tipo de momentos incomodos. Porque eso era lo que eran, para él al menos. – Si estaba contigo, me sacabas de allí, ¿sabes?, era muy incómodo… - En especial porque se sentía como un pez fuera del agua.

- Eras muy joven, ¿me equivoco? – No, no lo hacía. – No lo hice mucho después, ¿cierto? – Si bien era cierto…

- No hacía falta, aprendí a escaparme de esas cosas gracias a ti. – Reborn casi deja caer el tenedor. Que extraño. – Verte hacerlo un par de veces fue suficiente, puedo imitarte en algunas cosas muy bien. – Hizo una doble toma ante el tenedor dejado cuidadosamente en el plato. Bueno, León iba a terminarse ese pastel, no había problema.

- ¿No te dio curiosidad?, ¿nadie insistió? - ¿Que era esto?, ¿el juego de las mil preguntas?

- ¿Tomando en cuenta a quienes tengo de familia? – ¿Eran ideas suyas o Reborn había quedado tan quieto como un muñeco? – Mala cara o amenazas un par de veces espantaban a los que tenían más agallas. – Así de simple. – Algunos ignoraban eso, pero a lo que te veían a ti… - Después de todo, ¿quién querría meterse con el mejor asesino a sueldo del mundo? - ¿Por qué el interés? – No le veía importancia. – Mas incomodo no podía ser, honestamente…

Cuando estabas hablando con una persona y de la nada te invitaba una copa o dos, o decía que tenía una piel bonita, o unos ojos que parecían chocolate, o que el traje le quedaba muy bien… a partir de allí todo se volvía muy, muy incómodo.

- Porque no eres feo Tsu. - ¿Eh?

- Pues no. – Cualquier alivio que eso le hubiera dado a Reborn no duro ni dos segundos: - Pero no soy atractivo. Mi apariencia es muy femenina, no soy muy alto, ni musculoso, mis rasgos destacan y no de las mejores formas… - En comparación con muchos, era un enano con apariencia muy "delicada". – Físicamente no seré feo, pero no soy hermoso tampoco. No atraigo, al menos no nada que no sean burlas y que quieran propasarse conmigo, mayormente hombres. – A veces se preguntaba si era tan difícil de creer que le gustaban los pechos y las curvas. Ah, y las piernas. Lo demás prefería no mencionarlo, así de simple. – En personalidad… diría que tampoco, por algo soy el líder más blando y más pacífico que hay, que me digan tonto es lo más suave. - ¿Que no le habían dicho?, esa era una mejor pregunta. – Además, no tengo tiempo para esas cosas, no tengo mucho tiempo libre… o tenia, sin desastres a cada rato el trabajo es mucho más rápido, pero eso no importa ahora… - Lo último que necesitaba en el estado en el que estaba era una novia. Era un solo desastre andante, en su tiempo al menos.

- Pero tuviste tiempo para jugar a ser cupido… - Era más una observación que una acusación, y fue extrañamente tranquila.

- Técnicamente hablando, solo termine el trabajo. – Había una gran diferencia. – Alguien tenía que hacerlo, y use mi tiempo en el hospital mayormente. – Odiaba los hospitales, las habitaciones con paredes blancas… - No sé para qué me moleste, ¿tienes idea de cuantas veces termine en el hospital por ustedes?, si, tú también. – Era lo menos que podía hacer, suponía. No es que fuera fácil, honestamente.

- ¿Y no pudiste hacer eso para ti mismo? - ¿Ah?

- ¿Perdón? - ¿Para sí mismo?, ojalá. – Sin ánimo de ofender, ¿pero con quién? – Porque: - No soy atractivo, ¿recuerdas?

Reborn quería lanzarle a Haru, pero tenía el mal presentimiento de que el chico le saldría con algo de amor infantil o algo en esas líneas.

- ¿Ni siquiera alguien que te buscará en varias ocasiones? - Se froto los ojos, preguntándose internamente que estaba buscando Reborn exactamente.

- No, no hubo… - Se detuvo, recordando un encuentro en particular. - ¿Te sirve una aeromoza que, por alguna razón, era siempre la misma cada vez que usaba un jet privado? - En verdad nunca lo entendió. No podía haber una sola, y menos siempre la misma. - A veces se aparecía a llevar documentos a la oficina, pero no diría que era otro asunto más que trabajo… - Arqueo una ceja. - ¿De qué te ríes? - ¿Ya se había dado cuenta de que León parecía una pelota y ya no quedaba nada del trozo de pastel?

En lugar de responderle, Reborn solo siguió preguntando:

- ¿De que hablaban? - De paso: - Anda, ilumíname, así sea de cosas aburridas de trabajo como quién dice.

- Nada. - Esa era la cosa. - No estoy seguro de cuando note que siempre era la misma, o cuando se convirtió en la misma. - Y no se atrevía a preguntar o decir nada porque eso era una falla de seguridad según Hayato y francamente: - Era la única con la que me podía escapar sin que nadie se enterase, por un día al menos. - Sonaría cruel, pero era la verdad: - Creo que fue allí en donde note la irregularidad. Aun así, no dije nada, ¿sabes lo difícil que es esconderse de nadie?, muy rara vez tenía privacidad, no podía salir solo a ninguna parte…

- Comenzaste a fijarte en ella desde entonces, escape seguro. - Pues sí, era así. - Sabes que eso es un peligro, ¿no?, no deberías salir sin al menos avisar-

- No podía ni ir a ver a Dino solo papá. - Eso callo al mejor asesino a sueldo del mundo en un dos por tres. - Si abría la boca, nada valdría. Solo contigo podía salir sin que estuvieran pendiente de mi porque eres Reborn, no hay nadie mejor que tú para el trabajo y todo ese cuento. - Fuera como fuera, el caso era: - No era bien visto en el mundo de la mafia, no lo soy aún ahora, se metían mucho conmigo y me imagino que eso y los intentos de secuestro/asesinato no ayudo. El punto es que si decía que iba a salir iba a ser acompañado lo quisiera o no. Así que, como has de intuir, me escapaba cuando no aguantaba más. Un par de días cuando era demasiado, dejando el teléfono en mi habitación y de paso teniendo que comprar ropa en la primera parada porque no confío en mi guardián de la tormenta…

Estaba casi seguro de que le habían metido rastreadores en la ropa y nada podía quitarle esa idea. Que eso no importará ahora era otro tema.

- Okey, puedo ver tu punto. - Y no le gustaba, pero bueno. Nada era perfecto. - ¿No trataste de averiguar más de ella por casualidad?

- ¿A dónde quieres llegar? - Tenía la mala sensación de que iba a decirle ciego o idiota. - Papá, no iba a meterme con nadie, ¿sabes?, solo tenía 19. - En cualquier caso: - La única razón por la que siquiera comenzamos a hablar aparte de lo típico… - Tuvo que hacer una pausa, buscando un momento en su memoria… - ¡Ah!, ella pregunto un día…

- ¿Qué hicieron esta vez Décimo? - Esto fue fuera de lugar, algo cerca, mucho más cerca de lo que hubiera esperado. Y divertido, como si hubiera una broma interna que no entendía o conocía.

Abrió los ojos con algo de dificultad y subió la vista, buscando a la aeromoza que debía de estar allí. ¿Se había quedado dormido sin querer?, menos mal que Reborn no estaba, no quería un entrenamiento extra por el descuido.

- ¿Eh? - ¿Quienes?, ¿hacer qué?

¿A dónde era que iba otra vez?, por Dios, de verdad se quedó dormido, no había otra explicación…

- Supongo que tus guardianes, casi siempre son ellos cuando quiere ir la central de Varia. - ¿Varia?, ah ya…

- Volaron parte de un monumento histórico… - La estatua de la Libertad. Aún no sabía ni quería saber cómo diablos lograron dañar algo estando varios países de distancia. No debió enviar a Mukuro… - Y no uno cualquiera, va a salir en las noticias, estoy seguro… - Y he allí su fuente de estrés y gran dolor de cabeza. Reborn iba a matarlo. - ¿Hay algo de alcohol?, hasta con una cerveza me conformo… - Un poco no le haría daño. No había nadie para negarle tampoco.

Xanxus no iba a estar feliz de verlo, luego se iba a reír de él y su desgracia. Aun así, no iba a decirle nada por quedarse un día o dos, lo más probable era que lo hiciera salir o hiciera que Squalo y los otros se encargarán de entretenerlo. No hacía falta, solo quería estar en un lugar en donde pudiera olvidarse del desastre que había dejado limpiando. Además, Squalo había estado molestando a Hayato por algo. Ni idea de que era, pero si era con él lo sabría y-

- ¿Hmm? - ¿Cuándo llegó?

- Perdone, pero llevo rato llamándolo. - Ni siquiera la sintió. Tal vez el cansancio y el estrés le estaba pasando factura. - Debería dormir un poco más, ¿quiere que baje la temperatura? - Si lo hacía allí si era verdad que iba a dormir. Reborn iba a matarlo.

- Gracias. - No sabía ni que era lo que había en el vaso, pero no iba a molestarse con eso. - ¿Jugo de uva? - Preguntó como un tonto, estupefacto. Era jugo, le habían dado jugo como un niño…

- Beber alcohol solo le dará más dolor de cabeza Décimo. - ¡Por el amor de Dios!, ¿no se suponía que debía ayudarlo? - Duerma, no se preocupe, lo despertaré cuando lleguemos. - Como si eso no fuera suficiente: - Bajare la temperatura y apagare las luces, ¿de acuerdo?

Se llevó una mano a la cara y se preguntó, no por primera vez, si acaso tenía algo que hacía que algunas personas tomarán decisiones por él. Muchas personas…

Cuando despertó fue muchas horas después. Alguien había arreglado el asiento por él y dado una sábana y alguien había mentido en que iba a despertarlo cuando llegaran. No podía molestarse por más que lo quisiera. No tenía dolor de cabeza y no había dormido bien en días.

-... y así comenzó, más o menos. - Se encogió de hombros. - Una que otra broma, pregunta o comentario. Nada más. - Era agradable, una buena amistad a lo mucho.

- ¿No la viste más luego de… ya sabes? - No entendía esta línea de interrogatorio.

- No, pero no iba a poder de todas formas. - Antes de que viniera la pregunta: - No se puede esconder nada de ti por mucho tiempo. - Se contuvo de rodar los ojos a duras penas. - Creo que fue una de nuestras primeras peleas como tal. - Una pelea, no una discusión. - No estaba pasando nada allí, pero tu creías que sí. - Y tristemente: - Te prometí no volver a ir a verla, y tu dejarías el tema y ella conservaría su trabajo. Paso un poco antes de aquello, así que no importa… - El resultado hubiera sido el mismo. - Fue una estupidez, una verdadera estupidez…

Eso no fue lindo. En lo absoluto. A veces no podía entender nada, y no sabía que rayos había visto Reborn-

- ¿Cómo era cuando iba a tu oficina?

¿En serio?, ¿iba a seguir?

- Papá… - Se quejó, pero igual cedió: - Aparte de llegar y dejar los papeles que estoy bastante seguro que debería de haberme dado Hayato…

- Adelante. - Ni siquiera levantó la vista, quería terminar esta pila antes de que alguien volará algo. Una media hora de sueño no le caería mal. Si es que lo dejaban…

- Buenas tardes Décimo. - Saludo una voz que no se esperó.

- ¡Akane!, que gusto me da verte. - Era una nueva cara, por así decirlo. Una que no le daba dolores de cabeza. - ¿Paso algo? - Porque no había muchas razones por las cuales vendría a su oficina cuando su área de trabajo era lejos de allí. Sin mencionar que nadie iría a ver al jefe de toda la organización solo por una visita social.

Su respuesta fue una sonrisa y que moviera un paquete de papeles que lo desánimo al verlo. Allí se fue su siesta de media hora...

- ¿Solicitud de recursos otra vez? - Preguntó solo para confirmar, dando una vista rápida de todas formas. - Hubiera preferido que no viniera más papel, ¿sabes? - Era una triste admisión, pero tenía que decirlo: - Casi había terminado. - Al menos, se consoló así mismo, era solo una pequeña parte que podía terminar en menos de una hora.

- La mitad son reportes. - Ah, eso no era tan importante.

Por un momento solo se concentró en revisar y dividir cada cosa, reportes por un lado, solicitudes por otro, y allí moría por ahora. A medio camino fue que se dio cuenta que Akane seguía allí, y no se había movido del sitio. Esto lo hizo sonrojar en vergüenza ante el hecho de que ella estaba esperando algo y no tenía idea de que podía ser. Esperaba que no fuera un: "todo bien, ya puedes irte", porque nunca le gusto y tampoco había sido necesario antes.

- ¿Akane? - No quería ser grosero, pero estaba más que acostumbrado a que solo le trajeran papeles o el problema y se fueran. - ¿Puedo ayudarte en algo más? - No era lo ideal, pero…

- Nada, solo admiraba lo dedicado que es con su trabajo. - ¿Dedicado?, ¿él? - Uno pensaría que aborrecería hacer el papeleo… - No pudo evitar reírse ante eso.

- Lo odio más bien, nunca se acaba. - Era la verdad. - En cualquier momento alguien destruye algo y me llenan otra vez, y si no estoy al día mi tutor se va a molestar y querrá matarme. - Y hablando de eso… - ¿Quieres?, son buenos. - Tendría que comprar más, ya se iban a aca-¡Kaboom!

Trato, por todos los medios, de no mostrar ira o frustración o siquiera maldecir. Igual algo tuvo que haber salido, porque la señora se río un poco, tomando el chocolate para si antes de decirle:

- ¿Supongo que debo prepararme?, va a ir a la pradera de seguro. - No. No podía…

- ¿Viene el humo de la torre…? - Ante el asentimiento solo maldijo internamente. - ¡La repararon el fin de semana! - Era jueves. J-u-e-v-e-s. Si Lambo lo inicio le quitaría todos sus dulces otra vez. - ¡Ugh!

Tomo un chocolate para sí, aún sin querer ver y sintiendo una migraña en camino. Ambos sabían que se iba a escapar, así que solo se limitó a decir:

- No tienes por qué arreglarte, te ves muy bien así y es un vuelo corto. - Le daba cosa que se arreglará para algo así. Un vuelo corto, tanto de ida como de regreso. Tardaría más en arreglarse, de seguro.

- De acuerdo Décimo. - ¿Uh?, ¿a qué se debía esa sonrisa?

- Eso no se ve como nada Tsu. - Pero eso era lo que era. Amigos cuando mucho. - Supongo que no puedo esperar mejor de ti si te enseñe solo a cuidarte y tú siempre has sido respetuoso… - Arqueo una ceja y estaba a punto de negar tal cosa cuando oyó lo imposible: - Mi yo futuro es un idiota.

Había oído mal, de seguro. No sería la-

- ¿Me hablas más de esta Akane? - ¿Para que?, no era ni siquiera relevante. En realidad, toda esta conversación era irrelevante. - ¿No se te viene nadie más que hiciera algo similar Tsu?, debió de haber más de una que al menos te dio ojitos… - ¿Ah?

- ¿Ojitos? - Reborn quería darle un nuevo y mejorado dolor de cabeza, ¿no es así? - No, a menos que fuera en eventos sociales y no por algo bueno. - O apreciado. - Quienes tuvieron de esas cosas fue Takeshi, Hayato y Mukuro. Mayormente Takeshi. - Era un asunto chistoso a veces. - Unas cuantas veces me toco redirigir a damas a ellos… - No podía evitar reírse al decir: - Las caras que daban cuando tenía que corregir a las damas de quien era quien o cuando los llamaba para esto eran las mejores~

Si bien para él era chistoso, para Reborn no parecía serlo. Era muy difícil de saber que rayos estaba pasando por su cabeza.

- Usualmente no volvía a saber nada, nunca se tocaba el tema si era posible. - Le valía un colmillo. - Tenía cosas que hacer y francamente oír los cuentos o los problemas amorosos no es grato. - Porque quisiera admitirlo o no, lo ponían mal al rato. Celoso, pero no iba a admitirlo.

Ver a una pareja acaramelada por mucho rato o muchas veces seguidas lo ponía mal. Por ello trató de salirse de muchos eventos que involucraran parejas. No lo logro, no tanto como quiso. De cualquier forma, tuvo varias parejas a su alrededor así que en verdad solo aprendió a hacer la vista gorda con eso también. Los pequeños era lo lindo del asunto para él, honestamente. Ser niñera no era tan malo, incluso si nadie le creía tal cosa. O si nadie entendiera porque solía irle bien con ellos así fueran unos problemáticos o pequeños demonios con piel humana.

No era ningún secreto. Por Dios, la gente a veces podía ser muy ciega. ¿Sus guardianes que eran?, ¿ángeles?, su tutor era un demonio con traje sofisticado. Cuando vivías con desastres naturales vivientes, solo había dos resultados. O eras un desastre natural tú también, o te volvías un sobreviviente que podía leer las corrientes. Era el segundo. Por tanto, pequeños desastres naturales era cual cosa a ese punto. No se necesitaba pensar mucho para entender, pero bueno.

- No sé qué podría decirte de Akane… - No había mucho que decir. - Era linda. - Admitió con cuidado. - ¿Qué quieres que te diga de ella? - No era como si-

- Como era contigo, en general, ¿no es obvio Tsu? - Negó con la cabeza tal cosa, y su tutor suspiro como si tratara con un tonto. - Mira, entiendo completamente si no quieres decirme porque mi yo futuro te-

- Era un trato mayormente profesional tirando a casual, en verdad no hay mucho que decir así creas lo contrario. - Si esto no le hubiera pasado antes, y no solo con Reborn, se molestaría ante la insistencia. - No la veía tanto, así que no sé si la conozco lo suficientemente bien como para decir como era. Diría, si quieres tener algo, que le gustaba hacer bromas, hacer la conversación divertida, a veces. No era seria, era agradable. Físicamente era bonita, tenía buena figura, buenas curvas, y un extraño gusto por vestidos largos cuando no estaba en su uniforme. - No sabía que más decir, excepto tal vez: - Creo que tomaba a los chicos como niños tontos y problemáticos. Supongo que a mí también. - Pero al menos no se lo decía en la cara. Al menos.

- Hmmm… - Fue en este punto que cierto asesino se fijó que su compañero había comido todo sin ánimo de esperarlo o compartir. - Deberías de ir a verla cuando regreses. - El camaleón había quedado… ¿qué?

- Han sido años papá. - Mucho tiempo. - Además, lo más seguro es que ni este y si lo está salga corriendo como el resto de mi personal… - Se llevó una mano a la cara con sumo cansancio. - Nadie quiere verme, te lo aseguro, y créeme que lo último que haré es corregir eso. - Porque francamente: - Estoy cansado papá, no quiero lidiar con nada de eso. De por sí, me espera un papeleo gigante… - Era un mal chiste, pero: - Al menos estaré entretenido por meses, es algo. - No en todo se ganaba-

- Al menos inténtalo, incluso si mi yo de tu tiempo se molesta. - ¿Es que no acababa de oírlo? - Puede que te lleves una sorpresa, uno nunca sabe… - Lo que lo detuvo de negar fue: - No quiero que vuelvas para estar solo Tsu, si esa gente no te aprecia busca a otra, ¿por mi Tsu? - Esa era una forma aterradora de desarmar a alguien.

Demasiado aterradora, ¿cómo demonios negaba tal petición con buena conciencia?

- Yo… - Rayos. Rayos y más rayos. - Lo intentaré. - No podía prometer nada. Simplemente no podía, no creía ser capaz de mantenerla o cumplirla por completo.

Podía cambiar todo el personal si quería. Eso no solucionaría nada, tendría el mismo problema otra vez y el número de muertes sería alto. Así que, ¿para que lo haría cuando ya sabía que no lograría nada?, y lo de Akane… de seguro ya ni estaba, así de simple. Lo más seguro era que, si aún estaba, saldría corriendo tan pronto lo viera. Era raro la persona que no lo hiciera, una tontería. No asesinaba sin razón, pero suponía que el miedo era suficiente motivo para correr como alma que lleva el diablo.

- Quería preguntarte otra cosa Tsu. - Solo por la mirada sabía que Reborn no se conformaría por con eso, pero por los momentos lo dejaría en paz. No quería mentirle, fuera como fuera Reborn era lo más cercano a un padre que nunca tuvo en verdad y era la única persona a la cual no deseaba decepcionar de ningún modo. Demasiado tarde para eso, honestamente. - ¿Mamá ha sido así de descuidada siempre Tsu?, no se preocupó casi nada según I-pin, y Bianchi me contó lo que paso. - ¿En qué momento…?, ah, no importaba.

- ¿Crees que es normal que te creyera que eres un tutor de primera papá? - Preguntó casi curioso. - ¿Te has visto en un espejo?, tienes la apariencia de un lindo e inocente bebé, uno que se apareció un día de la nada afirmando ser un tutor sin igual. - Esperaba no ser ofensivo, o al menos más ofensivo: - Te aseguro que nadie te creería, te hubieran llevado a la policía de inmediato. - En la mafia no importaba, pero… - En el mundo civil no eres más que un bebé extrañamente inteligente, nada más.

Tal vez fue la calma con la que dijo lo que era obvio, o quizás había mostrado algo en su expresión, pero Reborn no refuto lo dicho.

- Que uses tus encantos es otro tema. - Uno que, con toda honestidad, no quería tocar. - ¿Y en donde dejas que no note los disparos y huecos en las paredes?, y solo estoy hablando de ti y los disparos que haces con León, quién no es una pistola de juguete y no hablemos que es un ser viviente que cambia formas. - Se llevó un puño a la palma, el típico gesto de que se había dado cuenta de algo. Esta vez estaba siendo sarcástico, por supuesto: - ¿Y en donde dejamos el montón de gente que ahora vive aquí?, ni siquiera preguntó de dónde vienen ni qué relación hay aquí. Señor, uno pensaría de todo ante una señora siendo la cuarta amante de un bebé…

Eso era solo un abrebocas. Había mucho que decir del tema, pero el punto era el mismo. Por más que ocultaran y fueran exitosos ocultando cosas, no todo se podía ocultar.

- El día que te vi creí que era una broma, rezaba que fuera una broma. - Esto sonaría muy cruel, muy muy cruel, pero ya que estaban hablando de esto: - Ignorando que no dabas buena espina, no quería pensar en cómo haría para sacarte de la casa y a cualquier otra persona que mamá metiera bajo pretextos tan ridículos. Ya era lo suficientemente malo cuando habían visitas, ¿y ahora serian permanentes?, lo último que necesitábamos era un oportunista o indigente echando raíces en el sillón. - Peor aún: - Ni siquiera quería imaginar a otro idiota como mi padre viviendo aquí o que fuera a aparecer un medio hermano en la puerta. Gracias a Dios no dijiste eso… - Era una pesadilla que de vez en cuando tenía.

Su padre no era exactamente lo que llamaría una persona responsable, no importa lo que le dijeran o que pruebas le dieran. Era alguien que realmente deseaba no ver nunca más en su vida. Ni ningún desastre que dejará, muchas gracias.

- En fin, si lo que quieres saber es si mamá fue así desde que tengo memoria… - Creía haberlo dicho antes, pero: - Solía ser peor, y la gente no ayuda. - Para bien o para mal: - De otra forma no sería tan fácil esconderle todo esto de la mafia, ¿sabes?

En este caso, era una bendición disfrazada.

Tenía el mal presentimiento de que Reborn no pensaba igual. Parecía querer ahorcar a alguien, pero no tenía a quién ahorcar.

Bueno, al menos había un lindo camaleón que no tenía ninguna queja en ser acariciado en la pancita justo ahora. Natsu se pondría celoso, estaba casi seguro.