Nada de Katekyo Himan Reborn me pertenece, solo la historia y uno que otro agregado que aparecerán más adelante en la historia.
Family of the Past
Capítulo 82
Si alguien le hubiera dicho que el "amiguito" que Tsuna comentó que iba a visitar hace como 15 minutos no era Dino, ni Emma, ni Romario, ni… un humano en todo caso, le habría dado las gracias y no se hubiera llevado la mala sorpresa de ver a un cocodrilo escalar, menear la cola y ponerse panza arriba, pidiendo caricias como si se tratara de un perro. Ignorando por completo, por supuesto, que hace tan solo unos minutos atrás había estado… "acosando" su cena.
Y hablando de su cena… la pobre estaba llorando a mares. Algo acerca de hermanito travieso que era demasiado similar a Reborn para ser saludable. La verdad, solo temía que Tsuna quisiera llevárselo a casa. Eso no iba a terminar bien. Tal vez debería de preocuparse más sobre Gokudera, quien luego del infarto colectivo había pasado a "maravillarse" de las habilidades, talentos… eh, no sabía y no presto tanta atención. Era difícil hacerlo cuando veías a alguien tratar a un cocodrilo como si fuera solo un perrito que se había portado bien, ignorando por completo a la gente traumatizada y al pánico general.
- ¿Puedo preguntarte como paso esto? – Porque el Tsuna que recordaba hubiera salido corriendo en lágrimas, pánico total, o se hubiera desmayado. Ya solo con la broma hubiera bastado. – No sabía que eras fan de los cocodrilos.
Sabiamente conservo su distancia. Estaba casi seguro de que el buen comportamiento, el extraño comportamiento, solo era con Tsuna y no quería ser mordido y mucho menos explicarle a Tsuna que solo se estaba defendiendo y por eso lastimo a su… ¿mascota?, como sea. No iba a terminar bien.
- No fui yo. – Dijo alguien nuevo, apareciendo en una plataforma salida mágicamente de la pared. – No, en serio, no fui yo. – Agrego ante las miradas láser de Dino y todo su personal, y Emma también. Y Gokudera. En realidad, todos menos él, el cocodrilo, y Tsuna. – Agradece que solo a ese le enseño a escalar. – Esto fue dicho a Dino, una pizca de lo que parecía ser picardía detrás de las palabras.
Claro, dales un infarto, dales una razón para ir al hospital o tener que cargarlos, pensó para sí imaginándose a Tsuna con muy mala cara y un ánimo de horrores más tarde.
- No lo sé. – Era muy difícil creer tal cosa, en especial cuando la persona en cuestión estaba malcriando a un cocodrilo gigante como si no fuera nada del otro mundo. – Luego del montón de perros que dejé porque no tuve el corazón de poner a dormir cuando Hayato termino con sus remodelaciones en el sistema de seguridad, vinieron los animalitos extraviados, y allí escalo y escalo y escalo… - Una pausa, y la expresión inconfundible que indicaba que estaba buscando duramente en su memoria. – Los animales salvajes no recuerdo exactamente como comenzó…
Animales salvajes. Acababa de decir animales salvajes.
- Ma ma, creo que oí mal… - Animales salvajes. El cocodrilo que estaba viendo derretirse entre las manos de Tsuna era solo una muestra, ¿no es así? - ¿Dijiste animales salvajes?, ¿en plural? - ¿Como mascotas?
- Es difícil de creer de un chico que sale corriendo y gritando por un chihuahua. – Hizo una mueca simpática ante la cara agria de Tsuna al oír esto, como si se hubiera chupado un limón.
- Si me van a morder claro que voy a salir corriendo. – Un resoplido de enfado, y: - No van a morderme ni nada, son unos buenos chicos papá. – Gracias a este lindo e inofensivo comentario, noto los otros cuatro cocodrilos tratando de tumbar la cerca en donde estaban encerrados.
- A ti. – Obviamente. Eso quedo más que claro. - ¿Vas a decir que coleccionas animales exóticos?, mira que hobbies…
- Es más sano que lo que hacen muchos de ustedes, pero no. – Un ladeo de cabeza. – No lo consideraría así, al menos.
Tenía un montón. El montón. Bueno, al menos sabía que alguien-
- No me miren así. – Esta era la mejor cara de "no me hace gracia" que le había visto a Tsuna desde que lo conocía. - ¿Ustedes que creen que son? - ¿Ah?
No podía evitar reírse ante esto. Así sonara mal, así implicara cosas que prefería no saber, podía medio entender lo que quería decir su amigo con esto. Tampoco fue necesario clarificar:
- Siquiera los animales salvajes son más fáciles de controlar y mil veces menos peligrosos que uno de ustedes. – Sin un ápice de arrepentimiento, sin molestia, sin nada más que, quizás, demasiada franqueza. – A ninguno lo busque, y por más que lo intente aún están aquí. – Una leve pausa, de seguro pensando si debía agregar o no lo que siguió: - Al menos estos pequeños son fáciles de contentar, unas caricias y aquí y… ¡ta da!
Acababan de noquear a un cocodrilo. Con caricias. ¿Dónde estaba el cazador de cocodrilos cuando se necesitaba?, estaba bastante seguro de que le encantaría saber esto. Incluso si era prácticamente misión imposible para que un cocodrilo fuera amistoso con alguien que… Oh.
Tal vez fue el último en notar las implicaciones, en conectar los puntos. A Tsuna, obviamente, no le importaba, consintiendo al cocodrilo como si nada, como si no lo hubiera noqueado hace tan solo un momento. Los demás, ahora que miraba bien, estaban celosos y solo querían lo mismo. Ay, tenía el mal presentimiento de que Tsuna tendría una colección enorme, y no solo de animales…
- ¿Te siguieron a casa entonces? – Estaba seguro de que la respuesta era un rotundo sí, pero quería confirmar.
- No. – Tsuna suspiro profundamente, dejando en paz al pobre cocodrilo, levantándose y sacudiéndose. Ah, ¿ya era hora de llevar a estos chicos al aeropuerto?, ellos no iban, pero no sabía si Tsuna quería ir… - Ustedes no llegaron de la nada a seguirme como acosadores, ¿o sí?
- ¡No te rías de Tsuna-sama imbécil! - ¡Pero es que no podía evitarlo!
No se perdió el filo y el semblante preocupado y triste del bebé. Solo duro un segundo o dos. Así que era eso… no hubiera querido pensarlo, pero ya con esto…
- Supongo que es de esperarse, ¿no Gokudera? – Antes de que hubiera un problema: - Por más que queramos Tsuna es demasiado buena gente, ¿no crees? – Era divertido ver a Gokudera detenerse a punto de insultar, quedar como un pez fuera del agua, y luego asentir sin poder hacer más.
Claro que eso no era lo único divertido. La cara estupefacta de Tsuna, a la cual se le asomo un sonrojo, seguido por un bufido bajo y aun así les apartara la mira, también era divertida.
- ¿Por qué cocodrilos? – Lloriquearon dos almas en pena. Espera, más de dos. Eh, detalles.
- ¿Van a decirme que Golosina les da más miedo que Hibari o Mukuro? – Cualquiera pensaría que habían insultado a alguien por tal pregunta que sonaba a acusación.
Un minuto de silencio.
- ¿Llamaste Golosina a un cocodrilo de 6 metros? – Gracias Emma, gracias. - ¿A un cocodrilo come hombres? – El: "¿que está mal contigo?" era palpable.
Al menos alguien tenía la decencia de sonrojarse.
- Eh, es… - No hallaba la palabra, no hallaba una excusa. - ¿Tradición? – Esto, y lo que siguió hubiera garantizado el resultado, detuvo a Gokudera de interceder a favor de Tsuna. Ah, e hizo llorar a unas cuantas almas en desgracia (pobre Dino, pobres hombres). – Es mi tercer cocodrilo, y prefiere postres, pero ya tengo a alguien que se llama Postre, así que tuve que improvisar… - Tardíamente: - ¿Qué?
Un poco demasiado tarde Tsuna, no pudo evitar pensar tratando de no reírse otra vez.
- ¿Tienes otros dos?, temo preguntar que más tienes… - Y: - ¿Hiciste un zoológico? – Era en son de broma, pero Tsuna lo mato:
- Una reserva. – No había más que franqueza. No había orgullo, extrañamente. Era solo un hecho. – Por más que les busque hogares, muchos se quedaron conmigo y no puedo tenerlos libres entre los humanos, y no iba a tenerlos en sitios incomodos… - Y por ello: - Hice muchos espacios para cada clase, así no se molestan entre ellos y el personal encargado no tiene tantos problemas… - Y el golpe de gracia: - Todos son buenos chicos, incluso los quisquillosos. - Había unos cuantos solo por ese tono.
Alguien había pasado demasiado tiempo solo si fue capaz de hacer una reserva con un montón de animales salvajes. Y salirse con la suya, en especial con esos nombres…
- ¿Eso significa que era postre para él? - Mal momento para preguntar tal cosa.
- Pregúntaselo a papá. - ¡Eso fue peor!
El llanto y quejas de un grupo de hombres fue toda la comprobación necesaria. Eso y nuevas y horribles pesadillas con cocodrilos.
Un par de horas más tardes, luego de despedidas y el despegue de un jet, era hora de volver a casa. Fue una larga estadía, esperaban todos que no fuera a dar muchos problemas.
- Pasaste mucho tiempo solo, ¿huh? - Esto salió de una fuente inesperada, en el camino de regreso a casa. A la de Tsuna, al menos. - ¿Por qué no lo dijiste como tal?, no te hubiera dejado tener cocodrilos y quién sabe que más… - Hayato se estremeció, imaginándose solo Dios sabe qué.
- Tsuna puede tener las mascotas que quiera. - Se encogió de hombros ante la mirada fulminante que obtuvo por ello. - Me preocupa más que atraiga cocodrilos como abuelo a palomas. - Un poco de migajas de pan y el anciano estaría repleto de palomas. Fijo.
- ¿Acabas de compararme con…? - Lo demás no lo dijo, señalando con incredulidad a unos ancianos haciendo justamente lo que había dicho.
- Todos los benditos cocodrilos querían tu atención. - No sabía cómo haría el bebé para devolverlos a donde sea que los había sacado. Uno de ellos escalaba. - Deberías de habernos dicho la verdad. - Y no indirectas de que pasaba mucho tiempo solo y aún los veía y todo eso.
El bebé le había advertido y todo, pero igual. Prefería oírlo directamente.
- ¿Preferirías oír que huiste de mi con razón y nunca te busque un reemplazo? - Fue deliberadamente hueco, algo oscuro pasando por esos ojos por una fracción de segundo.
O tal vez no.
- Nunca te vimos tan a gusto… - Más que a gusto honestamente. - con otros animales que no fuera Natsu. - No él Tsuna de este tiempo, al menos. - No te hubiéramos dejado en paz por ponerles esa clase de nombres, no creo que te hubiéramos dejado hacer una reserva sin darte pelea. - No era algo que-
- Hablas como si tuvieras opción. - La picardía lo hizo detener, justo a tiempo para ver una sonrisa depredadora aparecer. Oh oh. - No quise hacer una reserva, no quise tener a todos esos animales, pero no tuve opción. - Sonriendo de oreja a oreja de una forma que daba mucho miedo: - Al igual que no tuve ninguna opción con ninguno de ustedes, no la tuve con ellos.
- Podrías habernos negado los anillos, podrías habernos dejado por nuestra cuenta… - A pesar de decir esto, Hayato debía de saber la respuesta a eso.
- ¿Pero no lo hice?, ¿cuántas veces te dije que no quería ser el Décimo y que no hacía falta que fueras mi subordinado?, ¿cuantas veces no dije que no estaba de acuerdo con eso del perdedor sirve al vencedor? - Esto, por desgracia, detuvo al fumador en el sitio. - Y a ti, Takeshi, ¿cuantas veces te dije que esto de la mafia no era un juego?, ¿qué no te metiera porque era algo peligroso? - Pestañeo varias veces, solo para fruncir el ceño.
- ¿Lo hiciste? - A lo mucho recordaba una o dos veces y no era del todo claro.
- O trate. - Se encogió de hombros, deteniéndose el también. - Todos ustedes eligen oír lo que desean oír. ¿Tuve opción? - Si lo ponía así… - Quería la amistad, no lo negaré porque es la verdad, y no esta en mi ser cruel. - Como un pensamiento de último minuto: - No sé si eso hubiera servido, se pegaron como chicle a mis zapatos y, con todo y todo, no puedo agradecerles lo suficiente por ello.
Vaya comparación. Que gran halago. Puestos en la misma categoría que chicle pegado al zapato…
- Esas mascotas tampoco se dejaron decir no, por más que lo intente, así que solo les arregle la estadía. - Y como si solo hablará del clima: - No había otra que pudiera hacer, de por si con el montón de animalitos que de por si habían…
Porque alguien no tenía el corazón para sacrificar a nadie, ponerlos a dormir y tenía una muy mala suerte consiguiéndoles dueño. Tenía el presenta de que eso era solo la parte que le llegaba a Tsuna, de la que se enteraba…
- No hay mucho de lo que quiera hablar sobre los últimos años. Están los pequeños animalitos que no pude convencer de quedarse en el zoológico, pero en si no hay nada bonito allí. - Tristemente no necesitaban verlo a la cara para saber que eso era cierto. Solo la voz era suficiente para eso, transmitía el dolor y la soledad que alguien prefería olvidar. No era de extrañar por qué.
- Hey Tsuna. - Era un mal momento, lo sabía muy bien, pero: - ¿Cómo llamaste a los otros cocodrilos?
La respuesta y las historias lo hicieron reír, porque no podía llorar, e incentivaron a Tsuna a hablar con gusto de seres que solo él conocía. Era un bonito tema para él, al menos.
El pequeño dato de que a esos animales les encantaba que los mimara (uno era demandante en eso, para variar) y se deshacían al contacto con sus llamas (no estaban solos, pero no hubo confirmación de cuantos más), fue un golpe al corazón que, no sabían cómo y por fortuna, Tsuna no pareció notar. Lo mismo era con saber que esos lagartos gigantes podían ser sobornarlos con pequeños trozos de llamad congeladas cuando no había algo mejor y necesitabas que hicieran algo.
Estaba seguro que, si Tsuna iba a su reserva y soltaba sus llamas deliberadamente para que fueran sentidas, no iba a tener vida. No es que se lo fuera a decir.
La parte en la que los dos lagartos podían escalar y saltar grandes distancias no fue tan sorprendente o irreal después de ver a Golosina. Si Tsuna decía que podían planear emboscadas y pasar sigilosamente por donde querían, lo cual implicó al mencionar su nivel de inteligencia y contar un par de travesuras que habían hecho, se lo cría.
Uno era un goloso que le gustaba la carne bien preparada (vaya ironía) y un perezoso, y el otro era demandante y mimado, quisquilloso. ¿Lo peor de todo?, Tsuna hablaba de ellos como si fueran personas. Si no supiera mejor, diría que estaba hablando de sus hijos. Eso le daba amargura porque en ningún momento había tocado tener hijos o esposa, o novia o amante… o que bateara para el otro equipo. Nada. Pero sí que podía derretirse por hijos que no eran de él, para bien o para mal.
-... que horrible forma tienes de matar la tarde Takeshi. - Fue la queja, porque no era otra cosa, que terminó el buen momento. - Esta bien, no es un problema…
Era una excusa, incluso si la petición era verdad. Ignoro lo mejor posible el leve asentimiento que dio el tercero del grupo y rezo porque el castigo de todo esto no fuera a ser con Golosina. O peor. Tsuna no iba a estar para nada feliz, pero la curiosidad mato al gato. Solo esperaba que no los fuera a matar a ellos también…
Unos minutos más tarde, sudo frío y tomo mucho fingir no ver nada. Tsuna, Dios lo bendiga, no se había dado cuenta de nada o no le estaba parando mucha atención a eso. Eso no iba a durar, desgraciadamente eso no iba a durar.
-... ves?, sencillo, ¿no? - Una pausa, no solo por la espera de una respuesta sino por la llegada inesperada de bocadillos.
Un leve gracias y estaban devuelta con matemáticas. Si no estuviera asustado de cómo reaccionaría Tsuna ante la nueva presencia, hubiera molestado a esta persona por lo que le estaba diciendo con esa cara. Idiota, en resumen. Era una vista que no se esperó el Hayato del futuro, pero no era nada nuevo en sí. Como le encantaría decirle que se perdiera, Tsuna no quería verlo. ¿Acaso Hayato no dejo la nota a mano o este hombre creía que sabía mejor que ellos o alguna otra tontería?
Tsuna definitivamente no quería verlo. No iba a estar feliz, en nada. Aparentemente ninguna de sus versiones futuras era razonable. Señor, lo que hacían por curiosidad…
Tsuna estaba firmemente convencido (o en negación, parecía más negación en su opinión) de que ninguno de ellos estaba con él o siquiera en la mansión. Ellos sabían que no era así, pero más que eso: querían saber cómo estaba el Tsuna de este tiempo. No debía de estar tomando las cosas muy bien… Como sea, ni siquiera estaban seguros de lo que les dijo el bebé era cierto. Nadie iba a estar feliz con el plan, y menos por no decir nada, eso era seguro…
Su suerte se terminó de sellar porque un adulto idiota (si era el más sensato no quería saber cuál era el más idiota), se acomodó tranquilamente al lado de Tsuna y lo abrazo, de espaldas. No fue ninguna sorpresa para él ver que su amigo quedo tieso como una piedra ante esto. Tampoco lo fue verlo girar lentamente la cara para intentar mirar a la persona que no solo había invadido su espacio personal, sino que de paso había tomado la libertad de posar su cabeza sobre la suya. Como si nada, demasiado casual en su opinión.
Hayato estaría sufriendo un infarto si estuviera aquí para ver lo que su yo futuro estaba haciendo. Cuidado y no ofrecía cometer suicidio o algo por el estilo para compensar esto.
- Gusto en verlo, Tsuna-sama. - ¿Ah?, ¿Tsuna-sama?, ¿había dicho Tsuna-sama?
Estaba bastante seguro que cualquier cosa que hubiera pasado por la cabeza de Tsuna fue todo menos lindo. No necesitaba mirar para saberlo. Lo mínimo era un "mentiroso", lo mínimo. Tsuna había más que asegurado que Hayato nunca cambio en lo de llamarlo "Juudaime", entre otras cosas más. Esto debía ser como una pesadilla, o como un golpe en la quijada. No sabía cuál era peor y estaba seguro que Tsuna no tenía idea de cómo responder.
Tsuna los iba a degollar después de esto. Golosina iba a tener el tiempo de su vida. Tal vez habían tomado una muy, muy mala decisión…
- ¡Mamá dijo que había torta! - La repentina aparición del niño disfrazado de vaca le dio tiempo a Tsuna de llegar a un acuerdo consigo mismo y en cómo debía de actuar. - Uh… - Y por supuesto: la reacción de Lambo al ver al nuevo Hayato no fue la mejor: - ¡Bakadera envejeció!, ¡es una pasa!, ¡pasa!, jajajaja…
¿Hacía falta decir que una vena le estallo al Hayato del futuro?
- No. - Pestañeo como un tonto y se preguntó en que momento apareció ese puño.
La orden, la simple negación, vino de un chico con una cara tan fría y sería que le dio escalofríos. Un chico que detuvo a un adulto de dejarle un gran chichón a un niño que dejo de reírse abruptamente ante la inminente imagen de verse golpeado por alguien mucho más grande que él. Uno que, extrañamente, no procedió a gritarle o a quejarse, sino que paso a algo… mucho más práctico. No era algo que aprobara, y obviamente Tsuna tampoco.
- Tsk. – Aparte de la obvia molestia de ser negado la satisfacción de dejarle un gran chichón a un pequeño que, a pesar de estar asustado, era lo suficientemente valiente como para seguir. – Eres demasiado blando… - Hubo algo raro que paso por esos ojos, solo por una fracción de segundo, mas no pudo identificarlo.
- Ma ma, no puedes molestarte porque un niño te diga viejo. – Sabía que estaba buscando problemas, ¿aun así cómo resistirse? – Técnicamente es cierto, solo te faltan las arrugas, ¿ya te viste el pelo? – Plateado, gris, como sea… era pelo de viejo para todo aquel que quisiera molestarlo.
- Desgraciado… - Y allí se fue su esperanza de iniciar una discusión larga. Definitivamente estaban muertos-
- ¿Por qué no regresas a jugar en el patio con los demás Lambo? – A pesar de decir esto, Tsuna no había soltado la muñeca del hombre. Esto no le pasó desapercibido a él ni a Hayato. – Llevare el pastel más tarde, ¿sí? – Traducción: "por favor solo vete de aquí antes de que algo malo te ocurra."
Era una verdadera lástima que Lambo no fuera capaz de entender el verdadero mensaje:
- ¡El gran Lambo-sama quiere pastel ahora! – Y como si eso no fuera suficiente, tenía que agregar engreídamente: - Todo el pastel es para Lambo-sama. – La pose por si sola era de grandeza. No era exactamente una sorpresa.
- Me temo que el gran Lambo-sama no va a tener pastel si no hace caso. – Se iba a ganar un tremendo chichón o una mala respuesta por cierto fumador. – Si-
- Lambo, por favor solo ve afuera. – Por alguna razón su mente conjuro una bandera blanca siendo ondeada, no estaba del todo seguro del por qué.
Quizás no fue el único, o quizás Lambo vio algo que él no o tal vez entendió que Tsuna no lo quería allí justo ahora. Tomando en cuenta que quien lo salvaba usualmente de cualquier cosa era la misma persona que le estaba pidiendo que se fuera y lo acababa de salvar de un chichote…
- Suerte con la pasa. – Se limitó a decir el niño luego de las quejas de que quería comer torta y no lo estaban dejando, corriendo fuera de la habitación, riéndose todo el camino por su propia broma.
Justo a tiempo honestamente.
- ¡Ese estúpido mocoso…! – Estos dos nunca iban a llevarse bien por lo visto.
Mientras un fumador maldecía en voz baja y decía cosas no muy lindas del niño problemático que lo llamo viejo, Tsuna lo libero, se apartó lo más lejos posible sin verse mal (muy, muy cerca de hacerlo), y luego mirarlo directamente a él, manos debajo del mentón. Esa mirada no era furiosa, no era maliciosa, pero tampoco era exactamente positiva. Si fuera positiva se pellizcaría, porque con lo que estaba pasando Tsuna no podía estar feliz… a menos que fuera a hacerle una gran maldad.
La mirada que Tsuna le estaba dando era una molesta, seria, fija y conocedora. Molesta porque obviamente no le gustaba la situación en la que estaba y sabía que era su culpa (con la de Hayato y Tsuna podría estar o no contando a alguien más). Seria, porque esto no era asunto de juegos ni cualquier cosa para él, en especial ahora que sabían. Fija, expresando muy bien que sabía que era el culpable y no tenía duda al respecto. Conocedora, porque sabía exactamente que habían hecho y probablemente el porqué. O al menos parte.
Decirle que estaban preocupados por su yo de este tiempo podría no ser una de las mejores ideas. No querían recordarle directamente que estaba ocupando el puesto de alguien más, así fuera su yo de este tiempo. No querían recordarle que estaba en tiempo prestado y por tanto tenía que regresar a su época tarde o temprano, aunque no tenía idea de cómo rayos le harían. El bebé debía de tener una buena idea o estaba trabajando en eso en secreto. Y, por último: no querían hacerle sentir culpa. Nadie quería hacerlo sentir mal.
Era comprensible que quisiera quedarse cuando era feliz aquí en lugar de donde debía. ¿Quién querría estar solo?, ¿volver a esa soledad?, ¿volver a algo que te hacia infeliz?
Quizás no lo dijera, quizás no lo demostrara, pero eso no quería decir que no quisiera saber que rayos había pasado exactamente en el futuro. Tsuna no había sido claro, no había sido completamente sincero. Solo podía preguntarse si era por ahorrarles saber algo feo, algo que hicieron (que harían), porque no quería admitir o recordar algo, o porque no quería entrar en detalles. Esperaba que no fuera porque creía que era su culpa, que era mejor así, o algo por el estilo…
- Eres demasiado blando, Tsuna-sama. – Arqueo una ceja y le tomo mucho no dejar caer la sonrisa. Aun así, tuvo que verse muy bien que no le gusto tal comentario por parte de un idiota que no sabía apreciar lo que tenía. - ¿Algún problema idiota? – 10 años de diferencia o no, al menos esta parte no tenía cambio. Cielos.
- Lo dices como si fuera una mala cosa. – En especial con el leve desencanto con lo que lo soltó.
Iba a decir que sí. Iba a decirlo, o estaba sugestionándose así mismo porque quería una excusa para golpearlo. No era una persona violenta, pero una persona que obviamente no sabía apreciar a otra que había hecho tanto por él… un puñetazo era solo una pequeña cosa que ofrecer para lo que quería ser.
- A veces lo es. – Esa fue la respuesta final, luego de un momento de deliberación. – Muchos se aprovechan de él, otros no lo toman en serio. - ¿Ah sí? – Suele traerle muchos problemas usualmente. – Un leve bufido. – Un par de coscorrones le enseñaría a ese mocoso a cuidar su lengua, ¿sabes?
Un par de golpes tal vez le enseñarían a Hayato a pensar en lo que estaba insinuando. Bueno, para algo estaba la imaginación y los sueños. Eso no significaba que ganas no le faltaban.
- Te lo creo. – Tsuna iba a matarlo, una cosa más o una cosa menos no iba a cambiar tal cosa, así que: - Creo que uno de esos problemas lo tengo justo en frente. – Uno de varios. 7, si solo contaba a los guardianes. ¿Eran todos o solo la mayoría el problema…?, ya preguntaría. Tarde o temprano Tsuna tenía que decirles, tarde o temprano… esperaba.
Fue como ver a un gato enojarse, tal cual. Parecía haber insultado a su madre, o a toda su familia, quien sabe. Hasta la cara se le puso roja. Caray, ¡había que completarla!, ¿qué mejor que ahora que aún no tenía el tiempo para insultarlo o contestarle?
- Hey, la verdad duele. – Sonrió, sonrió algo forzado, algo divertido. Mentira no era. Estaba satisfecho. No fue un puñetazo, pero-
- ¡Como te atreves infeliz! – Pestañeo varias veces ante el gran golpe que resonó en la habitación por un par de manos golpeando la mesa. – No-
- Estoy en lo cierto, ¿no es así? – Esto, por supuesto, no ayudo.
Extrañamente no hubo un estallido como se esperó. Eso no quiere decir que el fumador se calmó. Muy lejos de eso en realidad.
- Explícate. – La verdad definitivamente dolía. Jamás había visto a Hayato tan molesto en su vida.
- Te quejas de que Tsuna es muy blando. – Sonrió con más fuerza, sabiendo que debía de incomodar. No era una sonrisa de felicidad, era una oscura en todo caso. – Y si no fuera por eso, olvídate de que tendrías ese anillo en el dedo. – Ese detalle era imposible de pasar por alto. Ante esta información, el color rojo bajo mucho para su sorpresa interna. – Después de todo, tu llegaste insultando y tratando de volar a Tsuna del sitio con fuegos artificiales, Gokudera. – Dinamita. Sabía perfectamente que era dinamita. Era más divertido decir que eran fuegos artificiales y sacar molestia del otro. Eh, no era tan diferente realmente. – ¿Cómo puedes quejarte de lo que te ha permitido llegar a dónde estás?, no cualquiera te hubiera perdonado eso… - En especial con tales primeras impresiones. - ¿No era que tu "Juudaime" era perfecto, Gokudera?
Pues, en resumen, ¿cómo podía ser perfecto si encontrabas algo con que quejarte?, era ser hipócrita. O tonto. No debería encontrar satisfacción en ver a alguien lo suficientemente molesto como para querer golpearte, pero controlándose a duras penas, y al mismo tiempo lo suficientemente dolido como para saber que había tocado un nervio o dos. Bueno, quizás-
- Dejen de hablar como si no estuviera aquí. – Rayos Tsuna, ¿no podías quedarte en silencio un poco más?
Mirar a Tsuna no fue una buena idea. Su disculpa murió antes de formarse y solo logro sonreír un poco y rascarse nerviosamente detrás de la nuca ante tal mirada oscura que le dio Tsuna. Solo fue por unos segundos, de seguro afectado por lo dicho. Esperaba que fuera por eso y no algo más. Por más lindo que fuera Golosina, no quería despertar con un cocodrilo a punto de comérselo. En realidad, no quería ver a Golosina.
- No deberías hacer acusaciones así. – ¿Y perderse la oportunidad de molestar a Hayato y de sacar información?, reacciones decían cosas, incluso si no era mucho era algo. – Lambo es solo un niño, no deberías de siquiera pensar en darle un coscorrón solo porque diga cosas que no te agraden. – Fue el leve regaño a un hombre que también se había olvidado la presencia de la tercera persona en el lugar. – Sabes, Lambo no está equivocado, luces como un vejestorio. – Como si esto no fuera lo suficientemente malo para hacerlo reír, Tsuna no había terminado: - Mas flaco y más arrugado y serias de la prehistoria. ¿Qué has estado haciendo?, tienes 20 y algo, ¿no?, no 50 y algo.
Confía en Tsuna para decir todo eso con una cara seria, como si hablara del clima, como si no pasara nada… De hecho, no sabía cómo Tsuna siquiera estaba mirando a Hayato a la cara.
- ¡Tsuna-sama! – Sabia que no debía, pero:
- ¿Que esperabas? – Después de todo: - Acabas de decir que es demasiado blando, ¿y esperas que sea amable contigo luego de eso? – Era esperar demasiado, ¿no es así? – Deberías apreciar más lo que tienes, ¿no crees? – En especial cuando: - Su amabilidad es una de las cosas que más me gusta de él, pensé que a ti también.
Esa amabilidad era una de las principales razones por las cuales estaban donde estaban. No es que quería hablar por todos, pero… ¿Hibari, Mukuro y Gokudera que eran?, no los más fáciles de tratar, en especial los primeros dos. De hecho, los demás tampoco eran exactamente un paseo en el parque.
- Es que no lo entienden. - ¿Ah? – Es que no lo entiende, Tsuna-sama. – Oh oh. ¿Por qué tenía el presentimiento de que esto no iba a ser lindo? – No es que me disguste como es, pero no muchos lo verán de buena forma… - Ah, ¿en serio? – No eres siempre amable, pero siempre te mostraste así. ¿Por qué ocultas todas tus facetas Tsuna-sama?, ¿o es que aún no las desarrollas?
