Notas: actualice cinco capítulos juntos esta vez.

Doy un aviso más que nada para que no se pierdan los capítulos anteriores, hoy se actualizo desde el 86 al 90.

86

Robb miro con tranquilidad a su nueva mujer, durmiendo a su lado, su boda con Margaery Tyrell fue la noche pasada, no estaba decepcionado, Margaery era una típica noble sureña, ambiciosa, manipuladora, hermosa, sin duda ella y Arianne se llevaran bien, contrario a Talisa, Margaery no posee el deseo de favorecer a nadie excepto ella misma, no quiere decir que no la ame a su tiempo, pero en su perspectiva, Talisa es su verdadera esposa.

Arianne llego para la boda, ofreció su asistencia por la noche, aunque fue rechazada amablemente por Robb, aunque prometió ayudarlo a quitarse el estrés más adelante. El apenas despertó se encontró en la habitación blanca había obtenido un nievo titulo rey del dominio.

Miro atentamente el cuerpo a su lado aun dormido y se levanto, se dirigió a la mesa, y miro los mapas, debía partir para el dominio cuanto antes, unirse al ejército de Valyria y acabar con el desembarcadero del rey de una vez y para siempre.

-Nuestra venganza- musito él.

-Nuestra justicia- susurro pensando en su padre.

La guerra tomo mucho de él, casi todo, pero aun está parado, estaba cerca de obtener finalmente la victoria, pero estaba nervioso, no sabía porque.

Giro para ver a Margaery durmiendo, y se pregunto si tomarla de nuevo lo relajaría, pero negó con la cabeza, mejor dejarla dormir, no era justo desquitar sus frustraciones con ella.

Verla en la cama, le hizo recordar a Talisa, quien la espera en el norte con su hijo, los extrañaba, anhelaba, deseaba volver. La mujer había vuelto por un tiempo, luego de la conquista de la roca, para presentarse ante los lords, pasar un tiempo con su esposo (El cual fue muy placentero) y por supuesto curar al ejercito.

Desgraciadamente, Invernalia necesita alguien organizando a las casas, también el pequeño Ned debe estar en un lugar seguro, Talisa se encargaba de eso, era mejor organizando que cualquier Lord norteño después de todo.

-Si conquisto el desembarcadero, seré rey de los siete reinos, no, no siete, seis, Dorne es de Valyria- musito él.

Hablando de eso, los títulos que el juego le dio por sus conquistas, Rey del norte, Tridente, Valle, Hierro y dominio, pero la conquista de la roca no le dio título alguno, por un momento pensó que hasta que los Lannister no caigan, no lo haría.

Había mandado a la montaña al muro, era un plan que diseño con Jon hace tiempo, para darle justicia a Elia Martell, sabía que con el príncipe Oberyn Martell ahí, Gregor no viviría mucho, y no le importaba.

- por el momento todo está organizado, los Lannister huyen al desembarcadero, el norte, el valle, los ríos, las islas de hierro, las tormentas y el dominio, están en nuestro control, el desembarcadero es lo único que queda…Y los caminantes- pensó él.

El pensamiento de los muertos caminantes blancos del otro lado del muro, o el verdadero norte como el pueblo libre los llama, le inquietaba, había investigado a fondo sus debilidades, por ahora solo tenían 3, fuego, vidriagon y acero Valyrio.

Sam Tarell la mano derecha de Jon había investigado a fondo, según su información estas son las posibilidades de eliminarlos, pero los caminantes estaban sujetos a una jerarquía especifica, ganando inmunidades según se de mayor jerarquía.

Se ha comprobado que los soldados más bajos de la jerarquía, los soldados rasos o como los llamaban en el norte, los espectros, eran muertos traídos de vuelta como siervos para el rey de la noche, estos poseían las tres debilidades. El fuego, Vidriagon y acero Valyrio.

El siguiente en la jerarquía eran los caminantes blancos, una especie de capitanes o generales del ejército del rey de la noche que manejan a los muertos, contrario a los espectros, los caminantes blancos estos no eran afectados por el fuego.

Finalmente el rey de la noche, la presunción de Sam es que del mismo modo, que los espectros tenían tres debilidades y los caminantes dos, el rey será inmune al fuego y al Vidriagon, su teoría es que el rey de la noche crea a los caminantes blancos haciendo un ritual mágico, lo que les agrega la debilidad de Vidriagon, y los espectros son traídos sin ritual, lo que les da la debilidad Vidriagon y fuego.

¿Por qué?

Sam predijo que el Vidriagon seria un material usado para la propia creación del rey de la noche y por eso no le afectaba, por otro lado no era un material que el rey de la noche usaba para crear a los caminantes.

El rey de la noche puede ser destruido por el acero Valyrio porque es un arma hecha de magia, no hay otra razón, según Sam la historia de Azor Ahai no son más que metáforas creadas por los sacerdote rojos, la flamante espada, no era más que información sobre una espada creada con fuego mágico, acero Valyrio.

Sam incluso presumió que los Valyrios usaron dicha legenda para crear el acero Valyrio y Azor Ahai uso magia negra para hacer la primera.

Robb suspiro con cansancio.

Miro por la ventana y se preparo debía preparar la comida, antes de salir hacia el dominio.

-Es hora de terminar- musito él.

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Myrcella camina por los pasillos de Bastión de la tormenta, se preguntaba si su prima deseaba ir a un día de camping, estaba algo cansada, los norteños y señores de las tormentas, no la molestaban, encerraban o trataban mal.

Al contrario podía hacer lo que quiera. Tenía unas damas de compañía que la ayudaban y había podido pasar tiempo con su prima.

La chica se dirigió a la habitación de esta cuando sintió unos ruidos, se acerco a la puerta y escucho unos golpes constantes contra la pared, como si alguien la estuviera golpeando con sus manos.

Luego negó y presumió que era algún mueble ser golpeado contra la pared, era madera golpeando contra roca.

La chica jadeo en voz baja al escuchar un grito de placer, reconoció la voz de Shirenn. Y detrás de la voz, los jadeos de Bran.

El rostro de la princesa se tiño de rojo al entender lo que pasaba, su curiosidad le decía que debía espiar, su pudor no.

Cerró los ojos y trato de pensar en otra cosa y retirarse del lugar, podría tener el camping otro día.

-¡POR LOS DIOSES! – escucho a su prima y salió corriendo del lugar abochornada.

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Tywin miro atentamente al hombre frente a él, Euron era un pirata que perdió varias veces ya, pero los refuerzos traídos desde Essos son apreciados, su compromiso con Cersei estaba completo.

La mujer vio con frialdad al pirata, este hinca la rodilla casi con burla.

-Solo queda traerle un buen regalo de bodas a mi futura esposa, y tengo el regalo perfecto- dijo este con malicia recorriendo con sus ojos el cuerpo de la reina.

Cersei no dijo nada más que alzar la ceja.

-¿y eso es?- pregunto ella.

-Oh no, no arruinare la sorpresa, pero lo amaras, querida- dijo este retirándose.

Jaime veía todo desde su posición, desde que perdió la roca, su familia lo ignora, la muerte de su tío aun grabada en su mente, y su padre no deja de recriminárselo.

-Como si tu lo hubieras hecho mejor- pensó el mirando con frustración.

No le gustaba Euron, era tan salvaje como la montaña y con menos control.

Su padre había subestimado a Robb Stark.

Subestimado al rey de Valyria.

Subestimado a Dorne y el dominio.

-Estos son sus errores, no míos- pensó Jaime.

Miro a su pequeño hijo Tommen, aun en desdicha por el escape de Margaery.

-Un niño- pensó con tristeza el matareyes.

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Arianne gemía con placer, mientras Robb la tomaba otra vez, contra la mesa. Había obtenido la atención del rey del norte hace un par de días, luego de visitarlo varias veces por la noche, cuando no las pasaba con su nueva esposa.

-Como Ellaria siempre decía, a un hombre no se lo gana con oro, sino con carne- pensó ella mordiendo sus labios.

Su objetivo principal era el rey de Valyria, pero Robb Stark era hasta cierto punto más accesible.

-Oh al menos su esposa no tiene dragones- pensó ella.

Otra envestida le dio una sacudida de placer que hizo a la chica lanzar un grito.

-Nymeria sin duda usara sus encantos en el rey de Valyria, y lo más seguro en la reina - pensó ella conociendo a su prima.

La perdida de Dorne, le tomo por sorpresa, claro Dorne aguanto con los dragones por siglos, pero este nuevo rey resulto ser mucho mejor que Aegon y sus hermanas-esposas, simplemente era demasiado poderoso.

Arianne sabía que le seleccionaría un esposo leal al rey de Valyria, no esperaba que el rey Robb la despose, o que el propio rey de Valyria la vuelva su amante, no era algo recomendable, lo entendía. Y Daenerys se lo advirtió en peldaños de piedra.

-Pero obtener favores del rey, me ayudara en el futuro, Dorne volverá a ser Martell- pensó ella.

Y nunca dudo de sus pensamientos.

Fue entrenada por su padre.

Madre.

Tío.

Los mejores maestros que Dorne podía ofrecer.

-Existen muchas formas de recuperar a Dorne, sin la necesidad de una guerra- pensó ella con placer.

Con Sansa casándose con Quentyn, el chico obtuvo el poder nuevamente, pero ella sabía que era una ilusión, Sansa seria el verdadero poder, por más que Quentyn la ame, la Stark seria la verdadera autoridad en Dorne.

Y lo peor de todo, era que Quentyn lo permitiría, no intervendría.

-Mis hermanos no entienden como se juega el juego-pensó ella.

Y amaba a sus hermanos, pero estos no poseían ambición, Quentyn sigue a Sansa como un buen perro, tal y como Trystane seguía a Myrcella.

El poder de los Martell decayó con la caída de Lanza del sol, y caería más cuando Sansa tome el poder.

Los nobles de Dorne valoran poder antes que otra cosa, eran leales, claro. Se demostró a través de la historia de Dorne, cuan leales a los Martell eran, pero en los últimos años, tantos errores los hicieron dudar, su lealtad dudaba y tenía que recuperarlos, Valyria fue simplemente la última gota que derramo el vaso para que estos se hicieran a la idea de poner nueva sangre a dirigir Dorne, los Martell, simplemente decayeron según los Lords de Dorne, y ahora con el matrimonio de Sansa con Quentyn, esta nueva sangre podría ser mercadora de la lealtad de estos, sin contar que contaba con el apoyo de Valyria y el norte.

Arianne no era estúpida, no podía usurpara a Sansa, no sin tener que pasar por sus hermanos. Y muchos Lords. Pero si podía poner a nobles bajo su poder, el rey del norte era la entrada a eso.

Con tiempo, un buen esposo, y un heredero ambicioso, podría volver a llevar a los Martell al poder, solo necesitaba contactos, un par de favor, y quizás un par de años.

-Cuando Sansa tenga un par de hijos, solo tendré que hacer que los míos les encanten, de una u otra forma, voy a volver, y voy a ganar- pensó ella.

Robb termino finalmente y ella giro y lo beso.

-Además, es guapo- pensó ella.

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Bran caminaba por los pasillos del Bastión de tormenta, se cruzo con la princesa Baratheon.

La chica se sintió incomoda al verlo por alguna razón que el chico desconocía.

Su incomodes duro un segundo porque le saludo.

-Mi señor- saludo ella.

Bran le sonrió. Podría haberla corregido, era un príncipe, incluso un rey, el rey más allá del muro, pero opto por no hacerlo, no quería sentirla incomoda.

-Princesa- saludo él.

Bran le miro un segundo, vestía un conjunto simple de falda blanca que le llegaba un poco más debajo de las rodillas, y una camisa blanca.

Un poco delgado para las tierras de las tormentas, era un lugar frio comparado a Dorne o el desembarcadero del rey.

La chica pregunto cómo todo estaba.

Bran respondió que bien y discutieron de algunos asuntos sin importancia, Shirenn, las tierras de las tormentas, incluso su curiosidad por Valyria, pero el chico no respondió nada de Valyria dado que no conocía el territorio de su hermano.

Bran sintió los aromas de la chica con su olfato, que estaba mejorado, no a la par con los lobos claro, pero mejor que los humanos, una habilidad obtenida de su entrenamiento con el cuervo de tres ojos y los niños del bosque.

Arándanos es lo que sentía.

-¿Comió Arándonos en esta época? ¿Perfume?- se pregunto él.

Se mostro confundido el porqué estaba tan curioso por semejante ridiculez.

Que importaba porque tenía aroma a arándonos.

-Huele bien- musito él.

Ella giro para verlo confundida.

El sonrió nervioso al verse atrapado.

Siguieron su camino, el chico noto los cambios de esta con los años por primera vez, cuando la conoció en Invernalia, le pareció la niña más hermosa que había visto en su vida, suave divertida, con una gran capacidad para sonreír.

-Y eso no ha cambiado- pensó viendo a Myrcella seguir su camino con una sonrisa inocente en su rostro.

-Pero si todo lo demás- pensó y con disimulo sus ojos recorrieron el cuerpo que la princesa desarrollo.

Sus ojos tenían la misma inocencia, pero sus labios se volvieron más carnosos, brillaban hasta cierto punto.

Su pecho creció en gran proporción, superaba a sus dos esposas claramente, su cintura pequeña, sus nalgas crecieron grandes, su piel que siempre fue muy blanca, tenía un color ahora más oscuro, gracias al sol en sus años en Dorne.

Bran recodo muy claramente a su primer amor.

Pero ver en lo que se ha convertido lo excitó hasta cierto punto.

Jon planeaba comprometerlos, y el chico no negaba más el deseo.

No, era una mentira, no podía controlar sus deseos.

Negó con la cabeza.

Myrcella giro para verlo curiosa.

Este le volvió a sonreír mientras llegaban al comedor, en el los esperaban.

Bran se acerco a Meera su primera mujer.

Myrcella se fijo en ella, podía ver qué era lo que atrajo a Bran a la Reed, la hija de Howland Reed, tenía un encanto salvaje. De piel blanca, baja y delgada, con cabello marrón largo y ojos verdes. Sus manos tenían algunos cayos, que mostro a Myrcella que era una experta en lucha, algo extraño en mujeres, claro en Dorne vio a muchas así, como las serpientes de arena pero no en el norte.

Su mirada cayó ahora en su prima, Shireen Baratheon, ahora Stark. Siempre fue una niña típica del sur, se comportaba bien, sin molestar a nadie, callada, ella sabía que Shirenn amaba los libros y que su padre le regalo una biblioteca entera, con sus curiosos ojos azules su cabello negro suelto que le llegaba hasta la cintura, ya curada de psoriagrís por Sansa Stark, era preciosa, claro que si los gritos que escucho el otro día de su cuarto significaban algo, también se convierto en una mujer apasionada.

La chica no pudo evitar sonrosarse, al recordar lo que escucho, y fijo su vista en el culpable de eso, Brandon Stark.

La chica recordó en Invernalia cuando fue con su familia jugaba con el mucho, aprovechando que el chico parecía gustarle, y tomando eso para que este la lleve a donde quiera.

Su caída le trajo tristeza, pero ahora recuperado Bran es quien más cambiado esta, su rostro mucho mas varonil, decidido, mas hombre, si hay alguna forma de decirlo, dejo crecer un poco de barba en su mentón, que no parecía querer quitársela, a Myrcella le parece aun más atractivo con ella, y sus ojos azules parecen más profundos, como si leyera examinara su alma y supiera todos sus secretos con solo mirarla a los ojos.

La chica trago saliva ante los pensamientos incómodos que sentía por el chico, su corazón latía fuertemente cuando lo miraba, sus deseos por Trystane desaparecían, solo concentrándose en su rostro la hacía bajar sus ojos hasta los labios, y deseaba saborearlos, poseerlos, disfrutarlos.

La chica se sonrojo ante los pensamientos, estaban mal.

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Oberyn espero pacientemente a sus compañeros, habían pasado unos días desde que envió la carta.

Un mensaje o suplica de ayuda.

No había más tiempo.

-¿Alguna novedad?- pregunto él.

Un hombre de apariencia norteña negó con la cabeza.

-Siguen igual- le indico.

Oberyn asintió.

Desde que llegaron ellos no salieron del castillo.

Los caminantes blancos.

Llegaron hace unos días, y se quedaron quietos, decenas de miles, quizás hasta centenas.

Oberyn nunca había visto un ejército tan grande, o disciplinado.

-Bueno son muertos- pensó él.

Había enviado la carta al rey del norte y al de Valyria, también informo la trágica muerte de la montaña, al parecer había enfrentado con él a los caminante y caído, aunque realmente solo Oberyn fue testigo de eso, tardaron unos cinco días fuera del muro. Y solo el volvió con las malas noticias.

Una sonrisa apareció en el rostro de Oberyn recordando el rostro lleno de dolor de la montaña.

-Si tan solo Tywin también estuviera aquí- pensó con pena.

Luego negó con la cabeza, no parecía haber mucho más que hacer que esperar, durante meses, el norte y Valyria enviaron muchos hombres a ocupar, y proteger los castillos del muro, armas de vidriagón y comida.

Pero no eran suficientes.

Necesitaban la fuerza de varios dragones para detener a los monstruos.

-Como mínimo- pensó él.

Cuando el rey le capturo y le dijo su destino, creyó que los caminantes eran reales, todo confirmaba este hecho.

Pero no se imaginaba lo formidables que fueran.

Podía aceptar a los caminantes como fuertes.

Como monstruos en grandes números.

Pero sus debilidades eran casi nulas.

No dormían.

No comían.

No se cansaban

El acero, y hierro no servían.

Solo atacaban.

Obedecían a su maestro y ya.

Un ejército con una sola mente.

Un ejército perfecto.

Oberyn suspiro con cansancio.

Esperaba que Valyria o el norte envíen ayuda pronto.

O simplemente todo terminaría.

Su guerra termino.

Pero la guerra de la humanidad solo comenzó.

Su mente viajo al pasado, y de la nada recordó a su cuñado Rhaegar Targaryen.

Sus profesáis.

Sus fantasías.

-¿Habrá tenido razón?- pensó él.

Su odio hacia Rhaegar era eterno.

Pero ahora se preguntaba si el príncipe, estaba en lo cierto.

Que si Rhaegar sabia de esto.

Que si todo lo que paso, es para detener esto.

Oberyn negó.

-No puedo pensar así, incluso si es posible…No importa, Rhaegar pudo tener razón, pero la forma en que hizo las cosas es lo que termino condenando a Elia- pensó él con furia renovada por su cuñado.

-Es mejor que comas algo Oberyn- escucho él y giro al norteño que le ofrecía un poco de Pan.

Oberyn lo tomo.

-Gracias. Si mejor comamos, lo peor que puede pasarnos es que nos maten- dijo con una sonrisa.

Era la calma antes de la tormenta, en Bravos, Arthur reinauguraba el banco Valyria, en el oeste, Robb obtenía privilegios de su nueva esposa, en peldaños de piedra, Jon se acostaba junto a su esposa y esta le abrazaba para poder dormir, en las tormentas, Bran y Meera dormían en la cama abrazados.

Y en el muro, los guaridas observaron como miles de espectros aparecían.

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FIN DEL CAPITULO