Nada de Katekyo Himan Reborn me pertenece, solo la historia y uno que otro agregado que aparecerán más adelante en la historia.
Family of the Past
Capítulo 89
- ¿No piensas llevarla contigo? – Estaba de broma, ¿verdad?
Hace tan solo unos minutos andaban besándose justo en frente de él. Eran pareja, ¿no?
- Ella no puede ir conmigo. – Patrañas. – Al menos no aún. Se bueno con ella, ¿sí? – Sin esperar respuesta, les sonrió a ambos antes de decir: - Nos vemos luego.
Una vez que la puerta se cerró, la buena cara cayo. Una pantera recibió sus últimos mimos, su último beso en la frente, y quedo sola. A sabiendas de que su dueño no iba a volver por ella, Reborn salto a la silla y espero pacientemente.
En su habitación, fuera de la vista, una chica jadeante tomo el papel que le habían dado y lo abrió. Lo único que allí había era un mapa dibujado a mano, con unas coordenadas escritas. Ella sabía dónde quedaba eso, no era tan lejos. Se le era extraño que le hubiera dado algo así, pero no pensó mal. Después de todo, quizás era solo un punto de encuentro.
El Décimo ya no iba estar aquí, no iba a quedarse, y solo Dios sabría a donde iba a ir. No podía renunciar, no así, era un buen trabajo… Xanxus, el nuevo jefe, debería de entender. Tenía que ir a ver. No espero para hacerlo, salió tal y como estaba.
Pidió prestado un auto, no era muy lejos, pero a pie llegaría en horas. Una mentira blanca aquí y allá y no pasaría nada. Además, tampoco quería estar en la mansión cuando las noticias se esparcieran. Iba a haber caos.
Tsunayoshi tiro una bomba, Vongola puede que no vuelva a ser la misma después de esto. No entendía, ¿por qué no podía conseguir nuevos guardianes o posponer las cosas a ver si podía enmendar la relación?, sabía que el lazo entre los guardianes era importante, ¿pero renunciar por ello?
Muchas cosas que le dijo Tsunayoshi hoy no tenían sentido, pero Tsunayoshi no era de mentir. Nunca fue de mentir, y no con algo así. Ni siquiera quería saber cómo iba a reaccionar el resto del mundo cuando vieran a Xanxus y no a Tsunayoshi con el anillo, o en las reuniones. Nada iba a estar bien, eso era seguro.
El anillo extraño en su dedo, el otro regalo de Tsunayoshi, comenzó a hervir. Tuvo que detener el carro, justo a tiempo para que ese anillo produjera llamas del cielo y quedo ciega por unos segundos.
- Gao. – Eso, eso fue lo que la saludo.
Un león, tenía un león en el asiento del copiloto. Su terror bajo notablemente al notar que la melena de este león estaba formada llamas, llamas del cielo, y tenía una especie de casco. Parecía mirarla con gran detenimiento, con más inteligencia que un simple animal.
- ¿Natsu? – Jamás lo había visto tan enorme. ¿No se supone que era un cachorrito?
- Gao. – Le asintió, el león le asintió.
Bajo la cabeza contra sus piernas y la miro de una forma muy extraña. Estaba ronroneando, bajo, pero lo estaba. Más que esto, el solo hecho de que este león era Natsu le hacía un nudo en el estómago. ¿La razón?, era muy raro ver a Natsu apartado de su amo, casi siempre estaba juntos. Tsunayoshi no daría a Natsu a nadie sin una buena razón.
¿Entonces por qué tenía a Natsu con ella?, ¿por qué le había dado a Natsu?, esto no tenía sentido…
- Hey, pronto veremos a tu amo, estoy segura de que solo estarás conmigo un rato. – El león la miro con algo similar a lastima, pero de resto no se movió.
El resto del camino fue así. Por más que trato de animar al león, no funciono. Su mente, por supuesto, aún seguía buscando alguna respuesta al porque Tsunayoshi le daría a Natsu, sin decirle de paso. Solo le pidió que lo cuidara mucho. Pero solo pensó que era un anillo, alguna clase de promesa silenciosa. Tsunayoshi solía hacer ese tipo de cosas…
- Ya llegamos, debe ser un poco más arriba… - Era un bosque denso. ¿Para qué Tsunayoshi querría venir aquí?
En esto, Natsu se levantó y salto fuera del vehículo, perdiéndose de la vista rápidamente.
- ¡Natsu!, ¡espera! – Nada. No se detuvo.
Tardo varios minutos en encontrarlo. La estaba esperando en una especie de cueva, escavando algo con sus patas. No había traído nada para escavar, pero esto ya se estaba viendo muy tétrico para su gusto.
- ¿Que estás buscando cachorrito? – Según el GPS de su celular, estaban en las coordenadas correctas.
Tal vez había algo en la cueva, y no precisamente debajo de ella. Por más que busco con la linterna del celular, no hallo nada más que unos murciélagos que parecían más sorprendidos de verla a ella que ella a ellos.
- Natsu, aquí no hay… - Sus palabras murieron en su garganta, y toda la sangre se le fue del rostro.
La única razón por la que no llamo para pedir ayuda fue porque las palabras de Tsunayoshi de no decir nada cruzaron por su mente justo antes de presionar el botón verde.
Debajo de la arena que estaba removiendo Natsu, había hielo, y no cualquier clase de hielo. Ella conocía ese hielo, e incluso si no lo fuera… había una mano del otro lado.
Natsu le dio la misma mirada de antes, y ahora sabía que era: tristeza. Esto… esto…
- Natsu, estuve con tu amo hace unas horas… - El león le asintió, pero no se detuvo. - ¿A quién estas desenterrando? – Podría ser alguien más, pero Tsunayoshi no era de… no era de…
Natsu no le respondió, en su lugar solo se detuvo. Lentamente se acercó a ella, y luego solo la miro. Una pequeña llama apareció, y no se esfumo hasta que acerco sus manos, y ya no estaba con Natsu. No estaba en un bosque, estaba en un lugar completamente diferente.
-… y bien?, ¿que harás Vongola? – Un hombre, un hombre de alrededor 40 años, egocéntrico y con un cigarro en la boca. Tenía una especie de control remoto en las manos.
Al lado de este hombre había varios monitores. Cuatro, dos de ellos mostrando a… ¿esos no eran los guardianes?
Al mirar más, dando con una habitación abierta y una sola pared, unida a muchos pasillos amplios que ahora no había nadie, dio con Tsunayoshi.
Fui aquí en donde entendió que lo que estaba viendo no era real, era un recuerdo. Tsunayoshi se veía muy joven, aquí, no se veía tan desgastado como la última vez que lo vio. Jovial, en buena salud, tan lindo como lo recordaba. No estaba feliz, tenía el ceño fruncido y estaba apretando mucho la mandíbula y los puños. Estaba increíblemente molesto, algo oscuro en esos ojos que no había visto antes.
Una pistola fue lanzada a los pies de Tsunayoshi, al mismo tiempo que:
- Quiero tu cabeza, así que te agradecería que no te la volaras pequeño Vongola. – Burlón, extremadamente burlón. – Si me matas, ellos hacen boom, y no quieres eso, ¿no es así? – Unos números aparecieron debajo de los monitores, comenzando a disminuir. – Si no haces nada también harán boom. Y te digo, no van a salir de allí a tiempo, te lo aseguro, hemos hecho muchas practicas~
Mientras que esto solo enfureció mas a Tsunayoshi, ella se sentía enferma de solo oír eso. El mensaje era claro, habían matado a mucha gente para asegurar esta trampa. No había otra forma de llamarlo, era una trampa.
- Oh, oh, pequeño Vongola. – Y de paso tenía que mofarse. ¿Era por esto que Tsunayoshi prefería no hablar de otras familias?, ¿no solo por cosas como esta sino porque se burlaban de él? – Tan predecible siempre, tan inútil… - La última palabra la alargo a propósito. - ¿Y bien?, ¿qué horas?, no tengo prisas, igual no saldrás de aquí con vida…
Tsunayoshi miro los monitores y no dijo nada. Cielos, ¿cómo podían…?
- No, no, no Vongola. – Tsunayoshi no era un perro para hacerle esos gestos. ¡Ugh! – Déjame demostrarte que hablo en serio, volare la sala 3, en donde no hay nadie, ¿te parece?
Antes de que se pudiera decir algo, un botón fue apretado. La cámara no mostro nada lindo antes de quedar en "sin conexión". Más que las imagines, el sonido de las explosiones era ensordecedor, e incluso el suelo tembló.
- Solo dos minutos pequeño Vongola~ - Y como si eso no fuera suficiente: - Tan predecible, ¿sabes?, solo había que hacerles creer que estas en problemas, y ya. – Una carcajada como tal. – Y como todo el tiempo te metes en cualquier lio, ¿es realmente culpa de ellos que seas tan incompetente Vongola?
A este punto, Tsunayoshi había tomado el arma. No dejaba de mirar el monitor y girar en donde iban las balas de la pistola. Un revolver, una sola bala. Un solo tiro.
- Recuerda, quiero tu cabeza intacta Vongola. – De paso tenía el descaro de decirle como tenía que matarse…
- Los dejaras libre si lo hago… - Cerro los ojos con resignación al oír esto. Por supuesto, primero sus guardianes, su familia. Por supuesto…
- Por supuesto, tienes mi palabra. – De paso: - No merecen pagar por tu incompetencia, ¿no crees?, el tiempo corre Vongola~
Al ver a Tsunayoshi mover el arma a su pecho, cerró los ojos con fuerza. No tuvo que esperar mucho tiempo, quedaba como medio minuto en el contador. Tsunayoshi haría lo que fuera por su familia, lo sabía, pero jamás creyó…
La risa enferma de un desgraciado la hizo abrir los ojos. Recordaría esa cara, así fuera solo para darle algo que cazar a Varia. No tenía respeto ni por los muertos, burlándose de Tsunayoshi una vez más:
- Mira que serás idiota Vongola, ¿realmente creíste que dejaría vivo a alguno de ustedes?, son una peste, especialmente tu… - Otra risotada.
La cosa es que esta se detuvo abruptamente por una mano que apareció en su hombro. El hombre no fue el único que quedo loco por esto, pero la aparición tenía otros planes:
- Me temo que era mi cabeza por sus vidas… - La voz era más sedosa que de costumbre, oscura, y también muy fría. – Y ya que no planeas cumplir con tu parte, me temo que debo…
Lo que siguió la dejo fría en más de un sentido. El cuerpo del desgraciado convulsiono un poco más, en verdad no se le entendía mucho lo que decía, pero eran maldiciones. La aparición no cambio de semblante, ni siquiera reacciono, no se movió. Había atravesado al hombre con un brazo en llamas, incinerando parte de sus entrañas.
Nada estallo cuando el conteo llego a cero, y solo lo sabía porque hubo ruido. Al ver los monitores, los encontró filmando puertas abiertas y lugares completamente congelados.
- Tsk. – Esa fue la única señal que hubo de la aparición de que reconocía la cercanía, los llamados.
El alivio, la preocupación, y la alegría cambiaron a caras pálidas y a horror. Por un momento pensó que era por el cadáver, pero luego recordó que, si un cadáver estuviera en juego, y más el de Tsunayoshi, hubiera habido otro tipo de desastre.
Un cuerpo cayó al suelo, y si no fuera capaz de ver el cuerpo en un charco de sangre que se estaba extendiendo debajo de él y la gran palidez que estaba adquiriendo, no hubiera pensado que la aparición fuera eso: una aparición.
En especial con lo más cercano a una cálida bienvenida que les dio a sus amigos:
- ¿Se encuentran bien? – Tsunayoshi estaba eligiendo ignorar el horror con el que lo estaban viendo. – Yo… voy a llamar al equipo médico… ya regreso…
Tsunayoshi se apagó lentamente, viéndose solo. Algo se apagó en esos ojos, pero no sabía decir que.
Por un largo rato no pasó nada, y luego algo pareció caer en el ambiente. El cadáver parecía tener más color, así fuera solo la sangre. La aparición, por otro lado, no lucia muy sólida.
- Esto es un problema. – Murmuro la aparición, viendo el cadáver. Se agacho a cerrarle los ojos, una sabia decisión. – No puedo dejar que te vean, ¿cierto? – Una leve risa triste. – No es que estén muy felices de verme así, pero bueno…
Lo siguiente la perseguiría en sus pesadillas:
- Un completo fracaso en todo, pero no en esto, no en esto… - Hielo, hielo empezó a aparecer y ahora sabia porque Natsu estaba desenterrando hielo. – Una despedida decente, sin tanto dolor, es lo menos que puedo darles… - En un susurro muy bajo, que solo alcanzo a oír por la cercanía: - Duele mucho, así que espero que no se enojen porque sea algo rápido…
- Dios Santísimo… - Se abrazó a Natsu, tratando de no llorar.
Ahora sabia porque Tsunayoshi le había dado a Natsu, y el por qué le había dicho que se olvidara de él. No iba a volver a verlo. Nadie iba a volver a verlo. Nadie sabía que el Décimo… que el Décimo…
- Natsu, dime la verdad, ¿le dolía existir de esa forma? – Saber tal cosa no iba a ayudar en nada, pero…
El león solo la miro con los ojos más tristes que podría haber visto en su vida antes de asentir. Tres años. Casi tres años, como una aparición… un fantasma…
- Es un idiota. – No pudo evitar decirle a Natsu. – Es un idiota, no se lo agradecerán… - Quedarse tanto tiempo para no confesar que había muerto ese día, para no…
Y en cambio había sido abandonado, por decirlo de una forma bonita. Le habían agarrado miedo, terror, y no solo sus guardianes. Dios, no tenía por qué haberse quedado así y se quedó. ¿En dónde sacabas a una persona tan fiel?, ¿de dónde?
- Entonces, ¿sabes cuál era su deseo Natsu? – No creía ni por un minuto que fuera recordar los viejos días. O volver al pasado.
Era algo muy mundano para un espíritu que se había quedado solo para que nadie viera como había muerto. Planeaba dar otra despedida, mas como…
Él no iba a decir que estaba muerto, fue una cosa de última hora. Recordó con temor. El papel se le fue entregado de último momento como quien dice. Iba a simular que desapareció, que se fue a vivir en otro lugar, iba a…
- Gao… - Una pata la palmeo en la espalda, y solo podía disculparse por vomitar allí.
Se sentía enferma. Era… era…
- Ayúdame… - Trago con fuerza. – Ayúdame a sacarlo, Natsu. – Merecía un mejor lugar de descanso que este.
Como un fantasma logro todo esto no lo sabía. Y ya no podía exactamente preguntar.
- Su deseo no fue uno sencillo, tomo mucho trabajo de nuestra parte y de Natsu. – La voz casi la hace saltar.
Si no fuera por los cuadros y de que Tsunayoshi le había hablado sobre Primo, que era prácticamente como un abuelo, y se parecían mucho, no hubiera sabido quien tenía allí y mucho menos que no estaba viva. No estaba sola, estaba acompañado de seis hombres que la saludaron casi con timidez.
- Por más que tratamos de que se fuera, de que cruzara, no lo hizo. No podía. – El de pelo rojo le dijo, antes de agregar con un ceño fruncido: - El mismo se ató.
Le explicaron, estuvieron allí y respondieron a todas sus preguntas. Natsu en ningún momento les dio atención, escavando sin descanso por más que le dijo que no había prisa. Tsunayoshi no se iba a ir de allí.
El Décimo apareció como un fantasma porque no iba a irse sin saber si su familia estaría bien o no. Se quedó, porque no querían que vieran su cadáver, que supieran como murió, no quería que nadie se culpara. Quería despedirse bien, quería irse sabiendo que todo estaría bien, que aún lo querían.
En su lugar, por lo que dejo ver, su familia se espantó y huyo por distintos motivos. Y es que eso se vio increíblemente oscuro y tétrico si quitabas el cadáver de en medio. Gracias a esto, se resintió. Eso lo llevo a convertirse en el "demonio" que merodea las paredes de Vongola.
- Técnicamente, lo que hicieron fue jugar con lo que quería, con su despedida. – Sonaba… mal. No importa como lo dijera, sonaba mal.
- Podía haberse quedado más tiempo en el pasado, allí lo querían mucho, ¿sabes? – Eso solo hacia peor las cosas en su opinión. – Decidió cortarlo ahora, que se dio cuenta de lo que hicimos, por el bienestar de su yo más joven.
El mensaje era claro. Tsunayoshi no confiaba en su familia tratando con su yo más joven. No después de todo esto. Lo peor del caso es que probablemente tenía razón. No había forma de que el Tsunayoshi más joven no supiera que le estaban ocultando algo, y con la culpa que esa tenia y el cómo no sabían tratarlo…
¿Cómo siquiera pudo haber un cambio si Tsunayoshi era una aparición?, no era… real. Aunque vaya que si se sentía como si lo fuera. ¿Ilusión tal vez?
- Si Reborn hubiera guardado silencio, quizás se hubiera quedado unas semanas más. – El resultado hubiera sido el mismo, lastimosamente. – Quizás nada aquí este bien, pero en el pasado ese joven Tsunayoshi que conociste tendrá un mejor futuro, así que… - No era la mejor forma de alegrar el día, pero: - ¿Que más se puede pedir?, hizo lo que ningún otro jefe Vongola ha hecho. Todos están bien aquí, incluso si no es de la mejor forma, y el futuro del joven Tsunayoshi que conociste será muy diferente a este.
Nada de eso iba a borrar que Tsunayoshi no estaba aquí, lo que había pasado, o la tristeza del pobre león que aún no paraba de cavar.
- Por cierto, es muy posible que Reborn no te deje en paz a partir de ahora. - ¿Ah?
- ¿Por qué?, él ni siquiera quería que-
- Eres lo más cercano a una novia para su difunto hijo, la culpa lo va a tener mal. – El tipo jugando con unos grilletes, haciéndolos girar en círculos lentos, la termino de matar con: - Y te dio a Natsu, quien es como el espejo de su amo.
Ningún padre quería perder a su hijo. Reborn no iba a tomar bien en cuento viera el cadáver, que supiera que ni siquiera estuvo presente, que ni siquiera…
Y hablando del cadáver, se veía como si no lo fuera, y como si el tiempo no hubiera pasado. No tenía heridas, lo único que señalaba, por apariencia, que no estaba en el mundo de los vivos era su gran palidez.
Nadie debería tener que enterrar a un hijo. Nadie debería de tener que enterrarse a sí mismos. Pero aquí estaban. Tsunayoshi era un tonto.
-x-x-x-
-… papá~
Reborn ni siquiera reacciono. El aura asesina era horrible. Nadie quería acercarse, excepto Tsuna. Tsuna, quien no veía nada de malo en querer abrazar al mejor asesino a sueldo del mundo y llenarlo de afecto.
No había sido solo a él, primero comenzó por Asuna, quien lo despertó. Luego había pasado a todo pobre desafortunado que le había puesto el ojo encima hasta llegar a Reborn. Así que aquí estaban, a las dos de la mañana, recogiendo todo para ir a dormir, con un Tsuna sonrojado, ojos vidriosos, y muy empalagoso.
Nadie le había dado alcohol. Ni siquiera había alcohol cerca. Se aseguraron de eso, varias veces.
- ¡Yo quiero!, ¡yo quiero! – Parecía un niñito con cómo estaba actuando. Mas infantil que de costumbre. Muy infantil.
- Así que, ¿con quién estuviste esta noche Tsu? – Reborn, obviamente, quería matar a alguien.
Tsuna, por fortuna, ni enterado de este último detalle.
- Con Xanxus-nii-chan, Luss-chan, Bel-chan, Viper-chan, Squalo-chan… - Los conto hasta con los dedos. Uno a uno. – Papá, no puedo esperar para tener 21, ¡esa cosa rosa si es súperrrrr! – Suspiro con si estuviera enamorado.
Un momento. Rebobinemos. ¡¿Había dicho que no podía esperar para tener 21?!
-… jamás había probado algo tan sabroso… - Tsuna no tenía idea de que solo estaba provocando el apocalipsis para Varia, ¿no es así? – Y no me quemo la garganta como el otro… - Pobre, pobre Varia.
- ¿Y dónde estaba yo en todo el asunto? – No solo Varia, aparentemente.
- Ni idea~ - Canturreo, feliz de la vida. – Algo paso y estabas ocupado, ¡así que pase la noche con Varia!, fue genial…
A este punto era obvio que este no era el Tsu con el que habían tratado los últimos meses. Era el suyo.
- ¿Cómo siquiera esta borracho aquí? – Muy, muy buena pregunta.
-… fumar también sabrá bien? – ¡WOW!
- ¡NO! – Que peligro, que peligro. No hacía falta que probara eso también.
- ¿Entonces porque Hayato fuma tanto así le ponga polvo pica pica? – Ay rayos… - Tiene que saber bien, ¿no?
Reborn ya no era el único que quería matar a la Varia futura. Al menos solo fue alcohol y no también fumar. Cuidado y no tenían que llevar a Tsuna a Alcohólicos Anónimos.
- No, no sabe bien y no lo vas a probar Tsu-Tsu. – Un jalón de oreja no iba a hacer mucho, pero podía intentar.
¿El problema de esto?, no le paro metra y se pasó a alguien más compartir su afecto. Reborn suspiro profundamente ante todas las miradas que había obtenido.
- No va a volver. – Se limitó a decir, a sabiendas de que nada iba a detener las explosiones que vendrían.
Se equivocó. Tsuna lo detuvo con quejas de que no quería que nadie peleara, con gestos de que iba a llorar. Tsuna borracho podía tener sus utilidades… ¡Pero no a los 15!, ¿en qué diantres estaban pensando al meterle alcohol?
Y Tsuna… de seguro solo fue la curiosidad. La curiosidad hacia muchas, muchas cosas… no todas buenas.
- ¡Voy a ir a decirle unas cuantas cosas a-¡Bam!
Definitivamente estaba decomisando esa bazuka.
¡Puff!
- Estas muerto. – Le dijo sin mirar a Yamamoto. Si, la estaba confiscando, y les iba a dar un entrenamiento infernal luego de esto.
- ¡Pero no puede irse así!, ¡ni se despidió! – En esto, tristemente, tenía ra-
- ¿Despedirse?, ¿de quién?
Silencio. La nueva presencia, una inesperada, porque honestamente la mayoría estaba esperando que se repitiera lo de que no viniera nadie, fue una sorpresa. Cuando el humo se dispersó, algunas bocas cayeron al suelo.
- Cuando por fin me había escapado para tener una siesta… - El hombre tenía círculos marcados debajo de los ojos. El problema era que no solo tenía eso. – No he dormido en tres días por culpa de ustedes, ¿tienen idea de lo que es cuidar bebés?
¿Ah?
- Precisamente. – Hizo un gesto con el dedo y todo. – Mi hermanita al menos ya está grande y es un amor, pero nadie sabe cuidar bebés y me creen niñera. – Y aun así no parecía molesto, sino encantado. – Dai-chan es un problemático como su padre, y ve que si es contigo pájaro come hombres que me está ignorando allá en el techo. – Hibari, sabiamente, solo se limitó a mirar como gesto de "te escucho". - Te lo estoy advirtiendo de una vez: si Dai-chan vuelve a tratar de comerme a punta de mordidas porque su padre aparentemente muerde todo hasta la muerte, te castro. – Caray, que linda amenaza. – Tu hijo no va a nacer con tu dialecto incorporado, y muerde duro.
Ignorando olímpicamente que nadie tenía hijos aun, paso a la siguiente "victima":
- Deja de fumar en la presencia de tu esposa, o voy a empezar a sacar las armas pesadas y no te va a gustar. ¿Recuerdas el incidente de los cigarros sabor a caca? – Ignorando completamente que nadie sabía de qué estaba hablando: - Si, fui yo, y solo era aceite de pescado. La caca será lo de menos si sigues ignorándome desgraciado.
Siguiente víctima:
- Por última vez, Inari solo tiene 2, va para tres. N-O P-U-E-D-E B-O-X-E-A-R. – Un largo suspiro y ojos mirando al techo como pidiendo paciencia. - ¿Que tanto te cuesta esperar a que tenga como 8 para irlo enseñando?, le vas a hacer un daño y si eso llega a pasar, yo mismo te mato. – Casi como un pensamiento secundario: - Si es que Hana no me gana, claro.
Siguiente:
- Mukuro-chan, adoro a tus hijos, pero te recuerdo que son niños y si los vuelves a castigar por una travesura te cortare tu suministro de gel Frutiloop. ¿Estamos claros? – Un asentimiento muy asustado, ¡nadie se mete con el gel! – El de los castigos soy yo. Prácticamente tengo una guardería con todos ustedes, se comportan como niños la mitad del tiempo y tengo que limpiar todos sus desastres y nadie me lo agradece… - Se detuvo, recordando que tenía otras víctimas: - ¿Y tú cuando carajos vas a conseguirte una novia?, si un día de estos me llegas diciendo que dejaste a alguien en cinta por accidente te voy a colgar y te usare de cena para Golosina, ¿he sido claro?
Yamamoto, como el resto, solo podía tragar y asentir.
- Bien, bien… - Un gran bostezo come mundos. – Más vale que cuando despierte no consiga la mansión hecha un desastre, o cortare cabezas. Mira que el idiota de papá haciéndome organizar una fiesta que ni siquiera quiero por "tienes una imagen que mantener Tsu", "todos esperan una fiesta Tsu", "es tu deber como Decimo", ¡es una estúpida fiesta! – Alguien no andaba de muy buen humor. – Con todo el escandalo los niños no quieren dormir, y muchos no son ni siquiera de la familia. Soy un radar para ellos, al menos Reborn los está cuidando, a su manera, estoy bastante seguro que no le das carne cruda a crías humanas, ¿pero cómo discutir con ella?
Caminar en círculos mientras te hablas a ti mismo podría ser considerado como un signo de locura. Aun así, había un par… de detalles…
- Tsu, mírame. – Tuvo que repetirse un par de veces para que el chico lo mirara. – Estas en el pasado, no estás en tu época, acabas de regañar a un montón de adolescentes que no tienen idea ni culpa de nada… - Finalmente, lo más importante: - ¿Quién es Reborn?, no soy yo, ¿verdad?, soy un hombre, no una mujer… - O estaba más pasado de sueño…
Hubo una pausa, y luego el "oh".
- Perdón. – La disculpa se arruinaba con: - Ahora tengo que repetir todo eso otra vez, no me van a ser caso hasta que tire a alguien de la ventana de nuevo o les tire algo a la cabeza… - Recordando que no estaba solo, se le olvido solo por la cara, tosió en su palma, sonrojado y apenado. – Reborn es una pantera algo… antigua, es muy lista, posesiva, y por alguna razón me siguió a casa y no quiere irse. Es igual a papá, así que le di su nombre. – Mas para sí: - Incluso se me roba la cama y me mira como si yo fuera el intruso y si no le doy la comida como quiere me mata con la mirada y no come, son exactamente iguales.
Se detuvo, mirando a la nada, y luego tomo una respiración profunda ante de estirarse. Muchos craks sonaron, y hubo un quejido que decía que a alguien le dolió hacer eso. Tenía un elegante traje blanco, algo arrugado de seguro por dormir. Todo bien allí. La cara algo pálida, los círculos debajo de los ojos, y luego la marca de besos en una mejilla bajando al cuello y deteniéndose abruptamente en el mentón… ¿Que demonios paso allí?
- Me duele la espalda, cielos… - Se sobo la parte baja de la espalda diciendo eso. – Y la cabeza, ¿cuántas pastillas llevo ya? – Saco una tableta de pastillas del bolsillo que estaba a la mitad. Hizo una mueca. – Si tomo más será un problema, y ya se acabaron los chocolates y ahora sí es seguro que me van a arrastrar a esa estúpida fiesta otra vez. – Frunció mas el ceño, al punto de parecer chistoso. – Es oficial, me voy a desaparecer por unos cuantos días. Si se ponen con idioteces es mi ******* cumpleaños, me puedo regalar unos días de paz para dormir a pierna suelta.
Ignorando completamente que no estaba solo, se tiro en una silla y se dejó ir en ella.
- Así que… - Que incómodo. - ¿todo está muy atareado?
Verlo así daba mucho que pensar, principalmente que este no era el Tsu del futuro que habían conocido. La línea temporal se perdió, ninguno contaba con eso.
- Algo. – Fue la respuesta cansada de alguien que ni se movió. – Nadie sabe cuidar bebés, y como sus niños me adoran me los dejan a mí. Está bien y todo, yo los adoro y demás, pero con esto de la fiesta me ataron de manos. ¿Cuándo se supone que duerma si los bebés se despiertan durante la noche por hambre o cualquier otra cosa y en el día estoy haciendo papeleo y organizando cosas?, para nada, porque definidamente no disfrute mi cumpleaños este año. Varia no vino, viene hoy o mañana, ya no sé, así que no fue muy divertido y muchos se relajaron e hicieron desastre y tuve que sonreír en todo eso cuando solo les quiero sacar los ojos… - Definitivamente este no era el Tsuna del futuro que recordaban. – Mis padres biológicos hicieron aparición así que el resto de la noche no fue muy ameno. Ya celebrare en otro momento, creo que Takeshi tiene un partido en estos días…
Se apagó, se relajó… ¡y bam!, estaba arriba otra vez, arrancándose los pelos.
- ¡HHIIIIIiiiiiiieeeeeeee! – Oh oh. - ¡Se me olvido decirle a Kyoya cuando tenía que sacar a todo el mundo!, ¡no quiero borrachos ni vomito que limpiar!, ¡ni que se propasen con nadie otra vez!, ¡la sangre es mucho más fácil!
No debería ser divertido ver a una persona entrar en pánico así, pero lo era.
- ¿Quieres pastel? – Les estaba dando cosa. Mucha. – Es de chocolate, también hay refresco… - En realidad: - Lo único que no hay es alcohol.
- ¿Sin alcohol? – Lo que tenía que hacer este hombre era tomar una larga siesta. – No importa, no he cenado y no voy a desayunar. Con la torta me basta, Lambo me robo mi parte el muy glotón… - Listo, hasta Lambo había salido mal parado y-¡puff!
Al menos se fue con lo que quedaba en la mano. Quién sabe si estallaría o no al verse sin nada. Cuando el humo se aclaró, no sabían si aplaudir o no.
En el futuro Tsunayoshi no estaba solo, había alguien con él. Una mujer. ¿Cómo lo sabían?
Habían marcas de besos, pintalabios rojo, en la frente de Tsuna y en la nariz. Alguien también le había puesto un gorro de dormir y exitosamente había logrado devolverlo al mundo de los sueños.
- Alguien más usa esa bazuca sin mi permiso se los dejare a Golosina. – Por si alguien quería volver a repetir esto.
-x-x-x-
Tsunayoshi volvió a su tiempo haciendo malabares. A la final, logro salvar lo que quedaba de torta. Estaba algo confundido al verse en una cama, creía que era la suya, pero antes de que todo pasara había terminado en el ala oeste en una habitación de invitados. No es que lo había planeado, honestamente. Se escapó a duras penas, papá lo iba a matar, pero ya no aguantaba. Quería dormir…
- Hey Tsunayoshi~ - Esto fue dicho cerca de su oído. No era algo que hubiera esperado oír. - ¿Es eso torta?, ¿puedo?
- Claro. – No creía que fuera a comer mucho, pero… - ¿Akane?, ¿qué haces aquí? - ¿No se supone que debía de estar en la fiesta o algo así?, y aquí se arruino su oportunidad de dormir algo…
- Llevo rato aquí. – Se estremeció ante dedos trazando su mentón. Muy bien, esto era nuevo. – Te traje a tu habitación, no lo recuerdas, ¿verdad?
No, no lo recordaba. Muchas cosas no las iba a recordar después. Era lo malo de andar muerto de sueño. Y todavía no iba a-¿uh?
- ¿Akane? – Llamo, inseguro.
No sabía cuándo le había quitado el plato, pero eso no era importante. Estaba bastante seguro que eso no era algo que hicieran los amigos. A penas habían iniciado citas, si es que podían llamarse citas. Así que…
- Sssshhhh, solo cierra los ojos… - ¿Se suponía que ignorara como lo estaba besando en la mandíbula y estaba bajando? – Es hora de dormir, solo voy a relajarte, ¿sí?, luego me iré si quieres-
- No. – Sabia que papá y los chicos querrían matarlo, pero no quería despertar solo. Quería a alguien allí, así fuera solo por un rato. – No tienes por qué irte. – Solo… - ¿Bésame?
Solo eso le bastaba, no quería nada más. Al menos Akane no tenía problemas con eso, aunque no sabría decir cuántos besos tuvieron. Incluso si los hubiera contado, no lo sabría.
- Sssshhh… - Casi ido, perfecto.
Había estado cerca de lograrlo antes de que fuera reemplazo por su yo más joven, quien no estaba muy diferente. Le daba algo de tristeza saber que no había cambiado mucho el cómo se comportaba estando bajo los efectos del alcohol. No es que lo veía seguido, pero era extraño ver a alguien comportarse tan afectuoso y empalagoso, y estar cerca de romper a llorar si no era correspondido. No era con cualquiera, al menos. Sino sería muy peligroso.
- No debiste hacer que hiciera la fiesta, ¿sabes? – Esto se lo dijo a la otra persona que había en la habitación, quien la había guiado allí sin decir la razón. – O al menos que no la organizara él, no solo. – Técnicamente hablando su mano derecha debió ayudarlo, solo que tuvo un percance.
- Debe hacerla. – Fue la respuesta baja, no muy feliz. – Si no lo hace dará muchas malas señales, ¿no te has fijado que no muchas familias omiten estas celebraciones? – Si, casi ninguna.
- Me quedare con él. – Se limitó a decir, no hacía falta afirmar algo que ya ambos sabían.
- Me asegurare de que lo dejen en paz hasta que decida despertar. – Casi en la salida, se detuvo. – Dile que no organice nada, el fin de semana voy a llevarlo conmigo. Bianchi quiere visitar Costa Rica. – Finalmente Reborn salió de la habitación, cerrando la puerta detrás de sí y dejándolos solos.
No entendía a ese hombre, era muy extraño. Muchas veces la miraba de forma peculiar, pero si le preguntaba no diría nada, solo sonreiría y le diría que Tsunayoshi estaba esperándola en tal sitio. Extraño.
- Estos trajes sí que son una molestia, ¿eh Tsunayoshi? – No esperaba respuesta, y no iba a despertarlo por una.
Solo le estaba desabotonando la camisa, nada más, para que no fuera tan incómodo. Cualquier otra cosa tendría que moverlo, y si lo hacía se despertaría. No era la idea.
- Buenas noches, Tsu. – Murmuro sin esperar respuesta, acurrucándose a su lado.
Había tenido un día largo. Dormir sonaba fabuloso.
The End
