Candela
La noche siempre ha traído con ella tranquilidad y quietud, pero desde que terminó la expedición número 57, el Capitán Levi no ha podido encontrar tal serenidad, ni siquiera en la soledad de su habitación. En el día las traiciones, los titanes y todo lo que ahora sabe la legión sobre sus enemigos lo mantiene alerta e inquieto, pero cuando el sol se oculta, las pérdidas lo acechan en cada sombra y cada pensamiento que logró evitar durante la mañana y la tarde.
Levi sabe que esta noche, al igual que muchas anteriores, dormir no será fácil, y resignado enciende una vela para no permanecer en la penumbra que amenaza con consumir lo mejor de sí mismo. Hay algo reconfortante en esa pequeña luz en medio de toda la oscuridad.
El capitán se sienta en la silla de su escritorio, ignorando los documentos pendientes y queda hipnotizado al ver la llama de la vela, que por momentos se mueve, bailando al compás de su respiración, pero también permanece quieta, como si lo observara y esperara algo de él. De pronto, ella llega a su mente; aquella persona cuya pérdida lo lastimó más durante la última expedición. A de ir verdad, todo su escuadrón fue eliminado con excepción de Eren, y aunque los recordaría todos los días de su vida, como una cicatriz que reviviría lo que pudo hacer y no hizo, la pérdida de la chica de ojos color miel sería una herida que difícilmente cerrará.
La luz de las velas le hace recordar a Petra. El entusiasmo que ella mostraba cuando se proponía a hacer algo se reflejaba en el brillo de sus ojos. Un brillo que, al igual que la flama, parecía bailar cada vez que su mirada se encontraba con la de él, cálido como cada uno de sus besos y el contacto con su piel, sin importar lo breve que fuera.
Una vez más al recordarla, el capitán Levi siente un dolor en el pecho que lo oprime y momentáneamente lo deja sin aliento mientras reprime las enormes ganas de llorar que ha guardado a lo largo de su vida. Por un momento voltea la mirada hacia la ventana detrás de él, pero casi por instinto sus ojos vuelven a posarse sobre la vela, que se ha convertido en lo único que puede guiar el camino de Petra hacia él, y donde encuentra los últimos restos de calor ahora que ella ya no está.
Pero así de efímeros son esos instantes de luz y calidez, en contraste con los momentos después de que se extingue la vela y sólo permanece el humo y los rastros de lo que alguna vez fue. Con resignación, Levi piensa que, así como el humo se eleva hacia el cielo casi sin dejar rastro, el espíritu de la chica valiente que formó parte de su escuadrón viajó hacia las alturas también, por fin extendiendo sus alas de la libertad, mostrándole una última sonrisa antes de irse.
Cuando por fin la ansiada somnolencia llega al Capitán, justo antes de reclinarse sobre el escritorio y cerrar los ojos, escucha la voz de Petra llamándolo. Sabe que es imposible, pero aún así cierra los ojos, como si tratara de verla una vez más y al sentir un escalofrío, se levanta y mira hacia la puerta, el lugar de donde cree que provenía la voz, sabiendo que no vería nada más que el humo de la vela, continuando su camino hacia el cielo.
Notas de la autora:
Esto es parte mi aportación para el Rivetra trick 2020. Hace mucho que no escribía rivetra, y en general no he escrito nada. Ha sido un año difícil para todos y creo que también se refleja en lo sombrío de este drabble. A decir verdad, me costó mucho trabajo escribirlo. No sabía cómo hacerlo, pero después de todo, creo que no quedó tan mal, aunque con un tono más melancólico del habitual. De todas formas, espero que les haya gustado.
