Disclaimer: None of this belongs to me. Thanks to the beautiful Josie, for letting me translate it. Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer y la historia a tufano79, solo me pertenece la traducción.


Capítulo beteado por Yanina Barboza, beta de Élite Fanfiction

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Capítulo Ciento sesenta y siete

POV Edward.

Bella estuvo agradable el resto de la noche, pero distante. Me habló, escuchó con interés cuando le conté sobre mis clases y cómo pasé con creces el examen de Disparidades en la Asistencia Médica. Sin embargo, cuando la tocaba, me apartaba. Estaba confundido. Ambos éramos libres de tocarnos, más que solo besos ligeros y caricias inocentes. Extrañaba ser afectuoso con mi prometida. ¿Hice algo mal?

Le pregunté si estaba bien, pero sonrió, asintiendo y diciendo que estaba bien. Mi Bella no estaba bien. Le di su baño a Marie, riendo y jugando con mi adorable angelito. Escuché a Bella al teléfono. Estaba llorando, pero no podía escuchar su conversación ni con quién hablaba. Terminé de lavar a Marie y la vestí con un enterizo de mariposa. Con cuidado, la llevé a su cuarto. Sentándome en la mecedora, me moví lentamente y estudié. Le leí mi libro de anatomía humana a mi hija con una voz cantarina. Funcionaba para mí, ayudándome a recordar los intrincados sistemas del cuerpo humano y además podía conectarme con mi precioso regalo.

Terminé de estudiar, colocando a Marie en su cuna. Lloró un poco, pero se volvió a dormir. Tomé mi libro y el monitor para bebés, y caminé a mi cuarto. Bella estaba acurrucada en una bolita, su rostro rojo e hinchado. Estaba durmiendo sin descanso, el estrés obvio. Me cambié a un pijama, subiendo a la cama y abrazándola. Se tensó cuando la toqué, pero dejó salir un suspiro estremecedor, acurrucándose en mis brazos eventualmente.

A la mañana siguiente, me desperté con una nota junto a mi almohada.

Alice y Esme me secuestraron junto con Marie. Algo sobre un cambio de apariencia por mi cumpleaños. Estaremos fuera todo el día. Se supone que nos encontremos en Clear Waters a las ocho. Tus padres y mi papá cuidarán a Marie.

Te amo.

B.

Arrugué la nariz. Quería consentir a mi prometida, ¡demonios! Quería darle el desayuno en la cama. Pequeña elfo entrometida. Me levanté y decidí lavar un poco de ropa y hacer un poco de investigación para mi proyecto final. Estaba trabajando con Salud Comunitaria y leía algunos resúmenes, tratando de especificar mi estudio. Cuando iba a hacer algo para almorzar, Emmett y Garrett entraron a la casa.

—¿Alguna vez piensan tocar? Pude haber estado desnudo —bromeé.

—No lo estabas. —Garrett sonrió con suficiencia—. Estamos aquí para secuestrarte.

—¿Qué? No. Tengo mierdas que hacer, sin olvidar que el cumpleaños de Bella es este fin de semana —gruñí.

—Lo sabemos. ¡Pero esta noche es tu despedida de soltero! —gritó Emmett, levantando su puño—. Bueno, es un combo. Bella y tú serán VIP en Clear Waters por la despedida de soltero/soltera. Alice y tu mamá se encargan de Bella mientras nosotros lo hacemos contigo. ¿Quieres saber lo que haremos?

No. No quiero una despedida de soltero.

—Claro. —Me encogí de hombros.

—Trata de contener tu entusiasmo, Edward —bromeó Garrett.

—Aprecio el esfuerzo, pero no estoy de humor para tener una fiesta. Los últimos meses han sido increíblemente desastrosos. Y anoche, Bella estuvo distante después de que le dije que Molly me dio aprobación para hacer el amor —gruñí, lanzando mis manos a mi cabello—. Esta mañana se llevó a Marie y me dejó una nota. Algo pasa.

—Piénsalo, Edward. La mujer ha pasado por demasiado. —Garrett frunció el ceño—. Además de todo lo que pasó con su ex novio, perdió su negocio, tuvo una bebé prematura y una histerectomía como cereza del pastel. Sus emociones deben estar terribles. Además de eso, tú tienes tu boda, regresar a la escuela y criar a tu hija. Probablemente no se siente muy sexy por el momento.

—Soy un idiota —gruñí, golpeando mi cabeza contra la mesa.

—No, eres un hombre. Pensando con tu salchicha. —Garrett bufó—. Entiendo por qué estás tan ansioso de estar con ella porque es como le mostrabas lo mucho que la amabas. Puede que pase más tiempo para ella, emocionalmente, antes de que pueda estar contigo verdaderamente. Está lamentando la pérdida de su feminidad. Puedes hacerle el amor, pero no resultará en otro milagro, como Marie.

—¿Cómo eres tan inteligente? —preguntó Emmett, su ceño fruncido.

—Te sorprenderías. —Garrett sonrió—. Mira, dale tiempo. Bella te ama, pero necesita sanar, emocionalmente. ¿Ha hablado con alguien?

—Tiene una psiquiatra y una terapeuta. No ha visto a su psiquiatra desde que supo que estaba embarazada y se le dijo que no podía tomar sus medicamentos. Ha estado viendo a su terapeuta un par de veces por mes —respondí—. Todavía soy un idiota.

—Sí, lo eres —concordó Emmett. Le mostré el dedo corazón—. Ahora, iremos a jugar bolos.

—¿Bolos? —bufé.

—Sí, bolos. Quería llevarte a las canchas de bateo, pero Garrett me recordó que sigues en recuperación. La posibilidad de que una pelota golpee tus costillas no sería bueno en el día de tu boda. Entonces, bolos, cena y luego Clear Waters —dijo Emmett, asintiendo brevemente—. Vístete, Cullen. Hay código de vestimenta. Nada de ropa deportiva.

—De nuevo, pude haber estado desnudo —dije inexpresivo. Subí las escaleras corriendo y tomé una ducha rápida. Me vestí con un par de jeans negros desteñidos y una camisa negra de botones. Estaba comenzando a recuperar un poco del músculo que había perdido y mi camisa ya no me quedaba grande. Puse un poco de gel en mi cabello, coloqué colonia sobre mi cuerpo y bajé. Peter y Jacob estaban en mi casa, buscando cerveza en mi refrigerador—. ¿Nos vamos? Estoy seguro de que tienen cerveza en los bolos.

—Sí, pero esta es gratis. —Jacob rio, tomando un gran trago de la botella que acababa de abrir.

—Tal vez para ti —gruñí. Con una ronda en mi casa, subimos a la camioneta de Garrett, conduciendo hasta unos bolos elegantes. Tomamos nuestros zapatos, las bolas de boliche y dos carriles. Sabía que me aplastarían, pero no se trataba del puntaje, sino de la camaradería. No, no lo es. Quieres ganar. La pasé bien. Logré ganar uno de los cuatro juegos en total, pero después de eso, mi cuerpo dolía mucho. Subimos al auto y fuimos a un bar deportivo. Quise llamar a mi prometida para saber de ella y de nuestra hija, pero mi teléfono fue confiscado. Me llegaron algunos mensajes de texto de ella, y le respondí, pero no pude hablar con ella.

Nos quedamos en el bar deportivo, mirando el final del juego de los Cubs antes de ir a Clear Water's. Emmett me mostró una corbata falsa que decía "Novio".

—No usaré eso.

—¡Vamos! ¡Bella usará el de ella! —Emmett hizo un puchero.

—Te apuesto cien dólares que no está usando nada más que la ropa con la que llegó. Nada de tiaras, ni corbatas falsas, ni vasos de pene —dije inexpresivo.

—Es una apuesta, tarado —dijo Emmett, extendiendo su mano. La estreché, conociendo a mi prometida. Iba a salir con cien dólares extra.

Garrett estacionó el auto, guiándonos a la entrada trasera, evitando la enorme fila para entrar que doblaba la cuadra. Subimos inmediatamente a una parte del bar más pequeña y menos concurrida. Estaba decorada con varias luces, serpentinas con los colores de nuestra boda y algunos centros de mesa, una versión más pequeña de lo que Alice había escogido para la boda. Parada junto a la mesa de regalos estaba mi Bella. Como predije, estaba vestida con un vestido púrpura y un par de tacones altos, su cabello ondulado cayendo por su espalda. No tenía ninguna tiara. Estaba simplemente elegante.

—Me debes, Emmett —dije, arqueando una ceja.

—Maldición —siseó—. ¿Plan de pago?

—¿Qué tal un día de cuidar a tu ahijada? —Sonreí.

—Trato —dijo con una enorme sonrisa, golpeando mi espalda. Tropecé hacia adelante por la fuerza. Le dediqué una mirada asesina—. Lo siento. Lo olvidé. Eres mortal ahora.

—No —escupí—. No lo digas. —Apreté mis puños y me aparté con pasos largos de Emmett. Sabía que estaba sensible por mi pérdida de fuerza. Tenía que dejarlo pasar o recuperarla, pero ahora, mis emociones estaban a flor de piel. Bella debió haber visto mi interacción con Emmett. Vino hacia mí, su mano frotando mi espalda. Le conté sobre mi conversación con mamá y su comentario frívolo. Sabía lo que estaba sintiendo.

—¿Estás bien? —preguntó, presionando su mejilla contra mi brazo.

—No —gruñí—. No entiendo por qué me molesto tan fácilmente por la pérdida de mi fuerza. Es estúpido, pero no puedo evitarlo…

—Edward, has sido fuerte para todos desde que tienes memoria. Eres un superhéroe de la vida real —dijo, sus dedos entrelazándose en mi cabello—. A mis ojos, siempre serás un superhéroe de la vida real, sin importar tus músculos o fuerza. Eres la persona más fuerte que conozco y no es porque puedas levantar un Fiat. Es por lo que tienes aquí. —Colocó su mano sobre mi pecho, justo sobre mi corazón—. Tomará tiempo para que te acostumbres a tus nuevas fuerzas, pero lo harás.

—Cuando se trata de fuerza, tú ganas. Por mucho —dije, tomando a Bella en mis brazos. Me sonrió—. Disculpa lo de anoche. No quiero forzarlo, ¿sabes? Pensé… demonios, en realidad no pensaba. Garrett medio explicó por qué estuviste tan distante ayer.

—Pensé que estaba lista —susurró, jalándome a una esquina callada de nuestro salón VIP—. Físicamente, sí, puedo hacerte el amor, pero no estoy lista para mostrarte todo. Estoy tan triste de que no podamos tener otro milagro. Otro milagro propio, sin la ayuda de mucha ciencia. ¿Sabes?

—Bella, te amo. Siempre te amaré —juré—. Nada sobre ti me disgustará o dejará de excitarme jamás. Diste a luz a nuestra hija. Fue nuestro amor y tu cuerpo que la hicieron. En cuanto a nuestra vida sexual, tú marcas el ritmo, bebé. No eres la única que tiene cicatrices, físicas o emocionales, que necesitan sanar.

Me dedicó una sonrisa acuosa, lanzando sus brazos alrededor de mi cuello. La atrapé, levantándola suavemente y enterrando mi nariz en su suave y fragante cabello. Nos separamos. Tomé su rostro en mis manos, mirando sus orbes color café. Se paró en la punta de sus pies, besándome tiernamente. Como lo prometí, dejé que marcara el ritmo. Inclinó su cabeza, sus labios acariciando los míos un poco más insistente. Mis manos se movieron alrededor de su cintura. Cuando su lengua se deslizó entre mis labios, fuimos interrumpidos por alguien. Bella se colocó frente a mí para esconder el bulto en mis jeans.

—Esta no es una porno en vivo, Peter —dijo sin emoción, casi sin aliento.

—Podrías haberme engañado. —Soltó una risita, bebiendo su cerveza—. Me alegra que se besaran y arreglaran. Sin embargo, estamos aquí para una fiesta para ambos. Dejen de ser asociales y únanse a la diversión.