Capítulo tres
Sesshomaru avanzó en el salón del trono, seguido por Jaken, quien no quería separarse de su amo, ya que el palacio estaba lleno de demonios mucho más grandes que él y temía meterse en problemas con ellos y que nadie estuviese cerca para defenderle.
-Madre...
-Sesshomaru...
-Supe sobre su última... adquisición para la corte y me parece que debe devolverla ¡Dejar que una humana viva aquí es una burla! ¡¿Se puede saber en qué estaba pensando?!
-Voy a recordarte algo que al parecer haz olvidado, porque viajas demasiado:- Irasue miró a Sesshomaru a los ojos de forma amenazante- ¡Tú eres mi hijo y no me puedes dar órdenes! No me gusta el tono con el que te diriges a mí, yo soy tu madre y tú debes respetarme... Ya eres un adulto, así que no me hagas corregirte como si fueses un cachorro; es molesto también para mí.
- No le estoy faltando el respeto, madre, no tengo esa intención. Solamente quiero recordarle también, que el Palacio del Oeste me pertenece y usted trajo a vivir a una... alimaña a este lugar, no puede esperar que me sienta conforme con su conducta.
-No niego que todo en este palacio sea tuyo, ¡pero tú padre jamás opinó en la elección de la corte. No tienes derecho a opinar en la elección de mis cortesanas tampoco! ¡Ni siquiera vives aquí o vienes seguido! De hecho, pensé que estarías tan enojado por los rumores que no vendrías mientras la humana viviera...- Irasue suspiró un momento antes de apoyar su mentón sobre una mano y mirar a su hijo de forma inexpresiva- Pero debes ser consecuente: el palacio está siempre a mi cargo, tengo derecho a hacer lo que yo quiera y para comenzar, yo no te elegí la criaturita verde que te sigue a todas partes...
-¡Me llamo Jaken!- opinó el aludido asomándose un poco mientras permanecía escondido entre la estola de su amo.
-¡Hola monstruito! Como sea... yo no te lo escogí, así que tú tampoco te metas en mis diversiones dentro del palacio...- Irasue sacudió la mano en un gesto que indicaba que podía irse a donde quisiera- vete a formar tu imperio, a matar a Inuyasha, a aterrorizar una aldea o a hacer lo que quieras con tu vida, pero a mí y a mi corte, nos dejas tranquilas... además... ¡es cierto! ¡te vi hablando con la niña hace un momento!, en meses jamás ha hablado conmigo y me... siento curiosa porque tuvieron una conversación, así que he pensado que quizás, no te resulta tan desagradable, después de todo...¡Tal vez estaban compartiendo recuerdos!...
Sesshomaru miró a su madre sin entender de lo que ella hablaba. Él no tenía contacto alguno con los seres humanos, por lo que era imposible que recordara a esa niña de ninguna parte, por muy familiar que fueran sus ojos y su aroma.
-Es Rin- puntualizó su madre a la espera de algún tipo de reacción en su hijo-, bueno... como prefieres no recordar, te refrescaré un poco la memoria: ¿recuerdas a Hana? Es la mujer que te amenazó con un puñal porque querías comerte a su bebé... ¿o querías hacer una funda nueva para tu espada?... Bueno, no sé bien qué querías hacer con la cría humana, pero sí sé que la madre te amenazó con un puñal... el punto es que Hana murió, lamentablemente, y Rin es ese bebé, solo que creció un poco... así que yo creo que debe ser una niña especial...
-¿Ese es su motivo para conservarla? Porque le parece gracioso...
-Claro que no, está aquí porque tiene un don que nos es muy útil y ha pasado de generación en generación : su familia sabe leer el futuro y sus lecturas son muy precisas; como ella es la última descendiente con ese don, no puedo dejar que se pierda sin más porque la niña murió, ya que no tenía nadie que la cuidara...
Sesshomaru se sentía bastante confundido por las decisiones de su madre. Él jamás había creído en aquellos que dicen predecir el futuro, por lo que tanto escándalo por una niña de tales características le parecía innecesario. Sin embargo, tampoco podía decir, precisamente, qué fue lo que le llevó a hablar con la niña y a interesarse un momento en ella... pensó que quizás sentía curiosidad por ver qué tipo de criatura era la niña y luego la lástima por alguien que no sabía escribir ni siquiera su nombre...aunque ahora, satisfecha la curiosidad inicial, no le apetecía volver a tener su compañía.
Para Rin, conocer en persona a Sesshomaru, en cambio, fue algo feliz, después de todo, ambos compartían la misma carta de nacimiento y observó en su libro, que las dueñas anteriores de el mismo habían hecho anotaciones en las páginas contiguas de su retrato: algunas describían las cartas que siempre aparecían en las preguntas sobre su destino y otras señalaban algunos datos sobre su nacimiento.
No obstante, a ella le llamó la atención aquella única anotación que parecía tener la letra de su madre: "Sesshomaru es en esencia cruel y despiadado, no merece nada bueno en su vida."
Rin parpadeó confundida: para ella el demonio no parecía ser malvado y, aunque le quitó su cuaderno de la comunicación para obligarla a hablar, le había enseñado a escribir su nombre y se había preocupado un poco por ella y no podía negar que había sido agradable volver a pronunciar una palabra, por lo que aquella frase escrita le era confusa, a raíz de la reciente experiencia.
La niña tomó su pluma y un poco de tinta para escribir, simplemente, en un pequeño espacio del libro, bajo la letra de su madre: "Parece amable" y continuó con el estudio de las cartas, siguiendo la que era, su rutina desde que vivía en aquel lugar.
Rin pasaba gran parte del día sola en su zona permitida, a pesar de que Katana acudía a diario para dejarle comida en su puerta y darle clases de lo que la señora del palacio quería que aprendiera. No podía negar que le habría gustado un poco más de compañía, pero definitivamente no podía quejarse: desde que la señora Irasue la acogió en su casa, estaba aprendiendo muchas cosas divertidas, no debía preocuparse de conseguir comida, la señora era muy amable las veces que la mandaba a llamar e incluso tenía un jardín en el que podía jugar con su muñeca cuando ya había terminado de repasar sus lecciones. Sin lugar a dudas, sabía que estaba mejor ahí que cuando vivía sola en la aldea.
Al día siguiente, durante la tarde, la niña se había sentado en el suelo después de terminar de repasar su lección de danza, para jugar un poco con su muñeca, cuando sintió que alguien, en la puerta que daba hacia el jardín, la observaba fijamente. Cuando se dió la vuelta, pudo notar que los ojos grandes de la criatura verde que antes seguía a Sesshomaru, la miraban fijamente.
-¡Hola!- exclamó Rin acercándose corriendo para estar frente a él.
Jaken parpadeó, nunca había tenido a una humana tan cerca y la verdad, es que se había acercado a verla solamente por curiosidad: en toda su larga vida, nunca había visto a una humana en su estado salvaje, mucho menos gratis y, de sus minutos de observación, solo pudo pensar que eran criaturas muy raras.
-¿Cómo te llamas?- insistió Rin unos minutos después al no obtener respuesta- ¿Puedes hablar?
-¡Claro que puedo hablar!- farfulló Jaken mirando a la niña con desaprobación- ¡¿Qué crees niña?! ¿Que soy igual a ti? ¡Pues te equivocas! ¡El gran Jaken nunca va a parecerse a una simple humana!
Rin sonrió mirando al diablillo con atención.
-Así que se llama señor Jaken... ¡Yo me llamo Rin!- la niña le tomó de la mano para arrastrarlo a su cuarto y enseñarle su muñeca- ¡y ella es Kaori!... ¡¿Está aquí porque quiere jugar conmigo?!
-¡Nada de eso!- Jaken se alejó de aquel cuarto como si de pronto se sintiese intoxicado- Niña, si quieres jugar, ve donde tu dueña: la señora Irasue es la única capaz de rebajarse y jugar contigo.
Rin negó con la cabeza, como si lo que hubiese dicho el diablillo fuera algo totalmente prohibido o fuera de lugar.
-Si no me llaman, yo solo puedo estar en esta parte del palacio- susurró la niña, bajando la mirada con un deje de tristeza- y nadie viene a jugar conmigo... pensé que usted querría jugar... ¡Tal vez el señor Sesshomaru quiera hacerlo!
Rin se alejó corriendo a toda velocidad, a aquella parte del jardín en que Sesshomaru descansaba a los pies de un árbol y ante los ojos impactados de Jaken, el que no pudo emitir ni una sola palabra para detenerla en su atrevimiento.
- ¡No molestes al amo bonito cuando descansa! ¡Jamás descansa así que debe estar ocupado en algo importante! ¡Niña, regresa! ¡No lo molestes!
Cuando Rin llegó al árbol en el que el demonio descansaba, con sus ojos cerrados, ella pensó que él se encontraba durmiendo por lo que suavemente le acarició la cabeza, por sobre su flequillo, un par de veces. Iba a hacerlo una tercera vez, pero Sesshomaru sujetó su mano y abrió los ojos antes de que ella pudiera tocarle. En cambio, la niña le dirigió una sonrisa amable.
-Al perrito de mi vecina le gustaba mucho cuando lo acariciaba de aquella forma,- se explicó Rin, aun sonriendo- ¿A usted no?
-Un perro...- el demonio no sabía si enfadarse o sentirse herido por aquella peculiar comparación- oye, ¿tú sabes lo que soy yo? ¿lo que son todos en este palacio? ¿Tienes alguna idea?
-Son demonios, pero pensé que funcionaba igual que los perros...- apuntó Rin antes de alzar sus hombros- y usted es el hijo de la señora Irasue...¡se parece mucho a su mamá!... La señora Irasue dice que yo no me parezco tanto a la mía, pero es raro, mamá nunca me habló de ustedes... ¿Usted conoció a mi mamá?
El demonio asintió, al tiempo que la niña se apoyaba sobre sus rodillas para escuchar una explicación.
-Me amenazó con un cuchillo pequeño porque... pensó que quería matarte.
Rin no recordaba aquella situación, pero al ver la incomodidad en los ojos de Sesshomaru, le dedicó una pequeña sonrisa.
-Mi mamá se debe haber equivocado- la niña alzó un momento los hombros-... estoy segura de que ahora debe sentirse muy agradecida con usted y con su familia, aunque habría sido lindo si ella también hubiese sobrevivido y hubiesen podido hablar para aclarar el mal entendido...
-¿Qué le pasó?
-Un señor le atravesó el cuerpo con una espada...- la niña se limpió algunas lágrimas después de recordar la muerte de su querida madre.
-Lo siento.
-¡¿Usted quiere que le lea la buena fortuna?!- Rin se puso de pie, recordando que ya era hora de volver a sus estudios- Aún estoy aprendiendo, pero ya sé leer muchas cosas y puedo decirle lo que le ocurrirá en los próximos días...
-No, no quiero... gracias...
-Oh, bueno... de todas formas, yo tengo que ir a estudiar ¡Nos vemos! ¡Muchas gracias por venir a visitarme!
Rin se despidió con la mano antes de correr de regreso a su habitación, ante la mirada de Sesshomaru y del pequeño Jaken. Este último aún no se podía creer que la niña humana fuese tan inconsciente y que se hubiese atrevido a comparar a su amo con un perro, simplemente aquella criatura era realmente irrespetuosa y poco común.
Sesshomaru decidió que, muy a su pesar, ya no frecuentaría el jardín de aquella parte del palacio. Rin, la niña humana, era muy invasiva: no tenía consciencia de lo que era el espacio personal y no parecía entender, que demonios y humanos no debían mantener un trato ni una conversación cordial. Era extraño que viviendo con una familia humana, no le hubiesen enseñado a temer a los demonios, aunque se dijo que quizás sus padres no habían vivido lo suficiente como para hablarle de ello.
Sin embargo, ella no parecía ser como otros seres que había conocido o visto antes, o con los rumores que retrataban a los seres humanos como criaturas inestables, crueles e inservibles. Rin parecía ser diferente, ella... era... buena, aunque aún no se atrevía a aceptar del todo, su presencia en el palacio: se dijo que quizás era una criatura buena, pero podía corromperse en el futuro y nada corregía el hecho de que ella no debería estar ahí.
Antes de que los últimos rayos del sol se ocultaran aquel día, Sesshomaru vio como su madre mandaba a llamar a la niña para que acudiera al lugar donde estaba el trono. Esta vez, el demonio esperaba que nadie le hubiese visto interactuar con ella, aunque sus conversaciones eran bastante simples. No quería que alguien pensara que él estaba entrando en contacto con una criatura como esa.
La niña les dirigió a ambos una breve reverencia antes de ponerse de rodillas y ubicar su mazo de cartas y su libro junto a ella.
-Me he enterado de que puedes hablar...- murmuró Irasue mirando a la niña de forma despectiva- pero nunca hablas conmigo, ¿por qué?...
-Yo...-Rin buscó en su cabeza alguna respuesta que pudiera sonar sincera y amable- no lo sé...
-No importa, a pesar de que me engañaras y me hicieras creer que eras muda, me alegra mucho que puedas hablar... los humanos son molestos, más aún si están creciendo y no pueden comunicarse... Dime Rin, ¿hablarás conmigo?
-¡Sí! ¡Usted es agradable!
-Buena chica... ¿Puedes decirme cómo estarán mis próximos días?
Rin mezcló sus cartas para luego extenderlas frente a Irasue, quien escogió tres de ellas para que la niña pudiera interpretar.
-Hay un periodo de abatimiento y se ve una posible discusión con una presencia nueva en el palacio ¡Pero luego vienen periodos de apacible tranquilidad!
-¡Es verdad que me he sentido abatida! - de pronto Irasue miró de reojo a su hijo que permanecía sentado a su lado-... Sesshomaru te lo advierto, si estás pensando en discutir conmigo más vale que desistas de tu idea: no estoy de humor para pasar malos ratos... ¿Tú no quieres preguntarle algo a Rin?
-No, gracias.
-Tus lecturas son cada vez mejores- indicó Irasue inclinándose un poco hacia la niña-, sigue estudiando porque haz progresado mucho, ¿está bien?
-¡Sí!
-Puedes volver a tu cuarto, Rin...- la niña les dedicó una última reverencia antes de retirarse- Sesshomaru, ¿no crees que es adorable? A veces creo que es tan tierna que podría comerla... Espera, tal vez me la coma cuando me aburra de ella...- Irasue miró a su hijo quien le dedicó una mirada de desaprobación- No me mires de esa forma, si eso ocurre, planeo invitarte...¡Oh! ¡Ahí viene Rin de nuevo! Rin, ¿ por qué vienes? Yo no te he vuelto a llamar...
-Sí, lo siento... Es que tengo una pregunta...
-¿Para mí?- preguntó Irasue sorprendida, a lo que la niña asintió- Dime, ¿Qué es lo que quieres saber?
- Señora Irasue, ¿cuándo podré ir a mi aldea?- preguntó Rin al cabo de unos segundos- Quiero dejar flores a mi familia y encenderles un incienso... ¿Puedo hacerlo? ¿Puedo ir? ¡Prometo volver en cuanto usted lo desee y...!
-Querida, tú no puedes salir de aquí- Irasue se inclinó un poco para mirar a la niña más de cerca-. Es peligroso para ti abandonar el palacio: los seres humanos asesinaron a tu familia, te echaron de tu casa y apenas cuidaban de ti...¿Quieres volver a eso? Después de todo lo que he hecho por ti...Rin, tú me debes mucho y tienes que confiar en que yo sé lo que es mejor para tu futuro y lo mejor, sigue siendo la vida dentro del palacio.
-Sí, señora...
Sesshomaru notó que la niña se había vuelto triste y comenzó a entender, un poco, la dinámica que mantenía unidas a Rin y a su madre.
-No me gusta ver caras tristes- declaró Irasue, antes de llamar a Katana con la mano-, llévala a su habitación y dale unos inciensos para que los encienda antes de dormir... Rin, sigue estudiando mucho, ¿está bien? Estoy segura de que serás una gran cortesana...
Sesshomaru observó a la niña regresar por la misma puerta por la que había entrado, y no pudo evitar preguntarse cuál era el plan que su madre tenía detrás de su aparente amabilidad con la niña.
-Ahora mantienes secuestrada a una humana en este palacio...- Sesshomaru observó a su madre con desaprobación- Me pregunto cuáles son tus razones para mantenerla aquí y prohibirle irse, a pesar de que ella quiere hacerlo.
-Rin no está secuestrada- aclaró Irasue mirando a su hijo con el ceño fruncido-: ella vino aquí sin que nadie la obligara y puede irse cuando quiera.
-Después de recordarle sus desgracias e infundir en ella miedo a su propia especie, claramente, va a irse cuando ella lo desee... Sin lugar a dudas, usted es una manipuladora hábil o ella es demasiado inocente, aun, para darse cuenta.
-¿Qué quieres que haga? ¿Qué le mienta? Los humanos mataron a su familia frente a sus ojos, una vieja la echó de su casa, en su aldea la golpeaban y se burlaban de ella cuando iba a pedir comida, ¡Todo eso es verdad! Si Rin les tiene miedo a las criaturas de su especie, no es porque yo se lo diga, es porque ella ha vivido en carne propia su maldad...
-No creo que recordarle eso a diario sea una forma de ayudarla.
-Yo no soy como tu padre- señaló Irasue antes de suspirar un momento-, yo no la estoy ayudando desinteresadamente, porque Rin, en su momento, tendrá que pagar absolutamente todo lo que le he dado: esa niña está endeudada conmigo desde que puso un pie en este lugar y planeo cobrarle cuando llegue la ocasión correcta.
Sesshomaru sabía que el miedo era una forma poderosa de controlar a alguien y sospechaba, que era muy probable que Irasue usara aquella arma para no dejar ir a Rin, durante todo el tiempo que se prolongara la vida de esa niña.
Sin embargo, lo que más curiosidad le causaba, era el precio que su madre le iba a cobrar a la niña una vez que se convirtiera oficialmente en cortesana o cuando creciera. Él nunca había visto a Irasue hacerle un favor a alguien por pura generosidad, por lo que dedujo que el precio de la educación y los cuidados entregados, sería extremadamente alto... Sin lugar a dudas, su madre era muy hábil a la hora de crear lazos para lograr atar a alguien.
Lo que Sesshomaru tampoco se explicaba, era por qué su madre le permitió escuchar aquella conversación ¿era algún tipo de lección? ¿una forma de enseñarle que el miedo y las deudas son las formas más efectivas de obtener algún tipo de beneficio de otras criaturas inferiores? Su madre seguía siendo realmente enigmática...
Como sea, el demonio decidió que no se iba a quedar en el palacio a ser cómplice y testigo de las maquinaciones de su madre con la niña humana. Ya había compartido más de lo que debía con aquella pequeña criatura y, aunque ella era la única que le había dedicado una sonrisa cálida en mucho tiempo, era mejor olvidar su presencia y continuar con su vida.
-¡Jaken!- era de noche y el demonio se encontraba de pie en aquel jardín que, ahora, ya no le pertenecía y que estaba lleno del aroma y las huellas de la niña intrusa- ¡Jaken, ven aquí!
-¡Ya suéltame, niña! ¡Amo bonito, la mascota de su madre me ataca! - el diablillo gritó desde lo que parecía ser el interior del cuarto de la niña- ¡Rin, el amo bonito me espera! ¡No me puedo quedar aquí! ¡¿Los humanos no duermen?! ¡Vete a dormir!
-¿Qué... sucede?
Sesshomaru miró al interior de la habitación, iluminada solo con velas, para ver que Rin había vestido a Jaken con un kimono de color celeste y le había servido una tasa de té. También notó que la niña rodeaba el cuerpo de su sirviente con ambos brazos, con todas sus fuerzas y que parecía muy decidida a no dejarlo ir.
-¡El señor Jaken está jugando conmigo! ¿Usted también quiere jugar?
-¡Amo bonito, auxilio!- Jaken le miró suplicando- ¡Esta cosa tiene más fuerza de lo que parece!
-Rin, ¿por qué no sueltas a Jaken?
-Porque no quiero que se vaya- respondió la niña mirando al demonio de reojo- ¡Me costó mucho convencerle de jugar! ¡No es justo!
-Jaken es mi sirviente y tenemos que viajar... ya no puede jugar más contigo.
-Hay muchos sirvientes en el palacio, busque uno y deje al señor Jaken aquí...
-¡No lo haga, amo bonito! ¡Estar aquí me asusta mucho! ¡Yo quiero ir con usted!
-Rin, no debes obligar a nadie a permanecer a tu lado- explicó Sesshomaru intentando que ella comprendiera su punto-, Jaken quiere viajar conmigo y no voy a dejarlo aquí si no lo desea.
-¿Usted va a viajar?- Rin aflojó su agarre en torno al cuerpo de Jaken, el que aprovechó el momento para escapar y lograr respirar un poco.
-Así es.
-¿Puede llevarme hasta mi aldea?- la niña se puso de rodillas y le miró a los ojos de forma suplicante- ¡Por favor, solo quiero llevar flores a mi familia y devolverle la muñeca a mi hermana!
-No puedo hacerlo, Rin.
-¿Por qué no? - la niña estaba conteniendo con todas sus fuerzas sus ganas de llorar- ¡Usted va a viajar, no le cuesta tanto trabajo llevarme hasta mi aldea! ¡Ni siquiera le estoy pidiendo que me traiga de regreso! Solo... ¡Usted viene a ver a su madre, ¿por qué yo no puedo ir a ver a la mía?!
Sesshomaru nunca había visto a un ser humano llorar, pero podía decir que no era una escena agradable. Por alguna razón, ver a Rin llorar no le hacía sentir bien y, aunque la niña parecía llevarse bien con Jaken y no ser una gran molestia, era cierto que fuera del palacio esa niña podría correr mucho peligro. De alguna manera, Irasue había creado una burbuja para Rin que la mantenía a salvo de demonios y seres humanos, si él pudiera asegurarle un espacio similar en los lugares que frecuentaba, no habría tenido mayor inconveniente en llevarla hasta su aldea, si Rin deseaba realizar ese viaje.
-¡El amo bonito va a lugares peligrosos!- explicó Jaken, esta vez sin usar el kimono de la niña- ¡No tiene tiempo de cuidar a niños y tampoco va a abrir una guardería! ¡Si vienes con nosotros, serías una carga!
-Señor Sesshomaru, si va a lugares peligrosos, tenga mucho cuidado- Rin le dirigió una sonrisa entre las lágrimas, antes de entregarle su pequeña muñeca-. Le presto a Kaori para que no tenga miedo, ¡Cuídela mucho! Era de mi hermana mayor, así que debe regresar a salvo y devolvérmela.
A medida que Sesshomaru avanzaba, ya lejos de los limites del palacio, no pudo evitar contemplar la muñeca que llevaba en su mano, con el suficiente cuidado de no romperla con sus garras. Sin lugar a dudas, ahí estaba el lazo que jamás pensó que se formaría en su vida: no estaba basado en el miedo ni en una deuda, aunque en este caso, él sí estaba en una extraña especie de endeudamiento, ya que debía regresar alguna vez al Oeste para devolverle a Rin su muñeca...
Hola!
Espero que todos esten muy bien n.n y que estén teniendo una muy linda semana :) Les agradezco mucho por leer y apoyar esta historia :D mil gracias :) he estado respondiendo los comentarios aunque aun me faltan algunos jijiji pero espero que todos tengan su respuesta :D
Por ahora voy a poner la respuesta a quienes no tienen cuenta por aquí :3
Respuestas:
-manu: Hola! Espero que estes muy bien n.n a mi también me agrada el shipp con Kagura n.n de hecho me gusta mucho kagura y todos los personajes de la serie xD pero Rin me llena de mucha paz y es tan tierna que en estos momentos solo es paz jijiji si he estado viendo la serie nueva, estoy un poco atrasada pero solo dire que muchas preguntas y pocas respuestas uwu ademas yo quiero que Inuyasha y Kagome tengan mas participacion en toda la cosa uwuwuwu Sobre tu recomendacion de serie la voy a anotar aunque no prometo nada porque ando viendo hotel del luna con una amiga xD pero siempre puede haber espacio para otras cosas asi que la dejare como pendiente. Espero que estes super bien y te mando un abrazo n.n
-Guest: Hola! Espero que estes muy bien, muchas gracias por leer y comentar n.n me alegra que encontraras mi historia y te agrade :) ojala tambien te guste la continuación n.n un abrazo!
