Título: Moroha y la Perla Negra.
Autora: maykclum (Mayra K.)
Resumen: Donde descansan los restos de los demonios se encuentra oculto un secreto. Moroha junto a sus primas se adentran a aquel lugar para poder encontrar a sus padres, pero ¿qué sucedió verdaderamente con ellos? ¿Por qué no están juntos?
Anime: Inuyasha y Hanyo No Yashahime.
Personajes: Los personajes no me pertenecen, son propiedad de Rumiko.
¡Advertencia! Contenido para +18
.
MOROHA Y LA PERLA NEGRA
CAPÍTULO 6
.
.
Una fuerte ventisca resoplo contra ellos haciendo revolotear sus cabellos y vestimentas. Todos se encontraban en silencio, atentos a seguir escuchando al hanyo quién seguía andando sin mirar atrás. La pelinegra quien se encontraba a su lado le mira asustada e intrigada por saber aun exactamente que le sucedió a su madre, pero a la vez tenía miedo de la verdad. El peli-plateado tiene su mirada fija al frente, recordarlo todo le dolía demasiado y lo hacía molestarse mucho más consigo mismo por no poder haber hecho algo antes para poder protegerla, para poder mantenerla a salvo del mal que se había caído sobre ellos.
—Por fortuna, Kagome despertó después de un buen rato, pero… — sigue contando sin apartar su mirada del camino, mientras fruncía el ceño — esa no fue la única vez que le sucedió. Había momentos en que ella se encontraba en perfecto estado: caminando de un lado a otro, como si en realidad solo fuese falta de sueño, pero había otros en que de repente se sentía demasiado débil, hasta el punto de no poder ponerse de pie o caer profundamente dormida. Fue cuando me percate que cada minuto que pasábamos aquí, comenzaba a afectarle…
.
Terminamos de comer los pescados que habíamos calentado frente a la fogata para después quedarnos fijamente mirando al cálido fuego. Algo no andaba bien con Kagome, podía verlo claramente. Después de que se desmayó esa vez, ha estado demasiado débil, pero ella no quiere aceptarlo. ¿Qué es lo que le está pasando con ella? ¿Por qué siempre tienes que ocultar como te sientes, Kagome? Sé que tus intenciones siempre han sido no preocuparme, pero en este punto, ahora que tú y yo somos… ¿Por qué? ¿Por qué sigues haciéndolo? Voltee mi mirada hacia ella para verificar que se encontrara en buen estado, pero sorprendentemente me topo con su mirada; estaba viéndome fijamente. ¿Desde hace cuánto? Al parecer quiere decirme algo, pero no dice nada, ¿Qué es lo que querrá decirme? ¿Tal vez está vez quiera decirme que se siente mal? Pero en vez de eso, vuelve su mirada al fuego y suelta un débil suspiro. ¿Suspiró? ¿Por qué suspiró? De repente decide por ponerse de pie, pero no pudo. Volvió a intentarlo, y podía ver qué le era imposible. Lo sabía, otra vez se encuentra débil, otra vez no tiene las fuerzas suficientes para poder ponerse de pie. Al ver que batallaba y casi caía de rodillas, me acerqué a ella para tomarla y ayudarla a ponerse de pie para así caminar hasta la cama, apoyándose de mí. La ayudo a recostarse poco a poco hasta que logra acomodarse para así poder cubrirla con la sábana blanca, la temperatura otra vez estaba bajando.
—Acuéstate conmigo — me pide de repente y sin cuestionarle me acuesto a su lado brindándole mi calor. Ella instantáneamente se acurruca en mi pecho como si se tratase de una pequeña niña queriendo ser protegida. La rodeó con mi brazo para atraerla más hacia mí y así brindarle todo mi calor. Cerré mis ojos esperando hasta que ella pudiera conciliar el sueño, pero no fue así. Los abrí un poco y me encontré con ella nuevamente mirándome de aquella manera tan deseosa.
—Deberías dormir — le digo al ver que no tenía intenciones de cerrar sus ojos. ¿En que estará pensando?
—Inuyasha… — me llama con un tono serio y a la vez sensual, para después elevarse un poco y poder aproximar su rostro al mío para darme un tierno beso.
Acepto su tierno beso para después separarnos y volver a mirarnos a los ojos. Puedo verlo claramente en su mirada, deseaba intensamente que la tocara. Vuelve nuevamente a besarme, pero esta vez con más deseo, con intenciones de despertar en mi esa misma llama y lo pude comprobar al sentir su mano que bajaba hasta tocar mi miembro. No puedo negarlo, yo también tengo ese mismo deseo intenso, no lo podía ocultar, pero no me sentía a gusto siguiendo nuestro deseo intenso, sabiendo que ella se encontraba en ese estado. Así que la aparte delicadamente para encontrarme con su mirada ahora confundida. Le sonrió seriamente para después darle un tierno beso en la frente y hacer que se volviera a acomodar para dormir.
—Duerme, por favor — le pido para así cerrar mis ojos indicándole que no era el momento.
No supe si renegó exactamente o me miro con cara de desaprobación, solo sentí como apretó con fuerza mi hitoe y oculto su rostro en mi pecho. Kagome, yo también me siento deseoso por hacerlo, pero sabiendo tu estado no sé qué pueda pasar, no quiero hacerte sentir más débil. Necesitas descansar y recuperar tus fuerzas. No puedo dejar que sigas sufriendo de esta manera. Poco después de eso, se quedó dormida y sin darme cuenta en qué momento, la acompañé cayendo también en un profundo sueño.
Al despertar, nuevamente no la encontré recostada a mi lado. Temiendo que pudieses estar desmayada en alguna parte, me reincorpore rápidamente buscándola con la mirada, pero por suerte se encontraba sentada en la entrada de la cueva comiendo uno de los melocotones. Aliviado, estire todo mi cuerpo para después ponerme de pie y dirigirme hasta ella. Tenía la mirada perdida en el paisaje, tanto que pareciera que ni se percató que me encontraba a su lado hasta que la llame. Ella abrió los ojos, como si hubiese despertado o salido de un trance para después voltear su mirada hacia mí.
—Inuyasha… Buenos días, cariño — me dijo tiernamente, pero podía notar que había algo extraño en ella, ¿Qué será? ¿Tristeza? ¿Preocupación? ¿Será que otra vez se siente débil? O tal vez, ¿recordó a nuestra pequeña Moroha? Desde el día que supo que ella corría peligro, su mirada de tristeza y preocupación se había vuelto rutinario en los momentos que se encontraba sola.
—Buenos días — le saludo de vuelta al momento de sentarme a su lado. Ella me ofrece del melocotón; sin pensarlo dos veces le doy una mordida. Ella sonríe, para después llevársela a su boca nuevamente para darle un pequeño mordisco. — ¿Cómo… te sientes hoy, Kagome? ¿Dormiste bien?
—Me siento de maravilla — me responde mostrándome una amplia sonrisa, confiada en su respuesta.
—Me alegra escucharlo.
—¡Si! Dormí como un bebé. Al final, fue bueno haberte escuchado, Inuyasha, aunque…— dice para después mirarme — no me pareció nada bien que me hayas dejado con las ganas de tener sexo— me recrimina con el ceño fruncido. Al momento siento una inmensa vergüenza dominarme. De seguro ahora estoy completamente sonrojado. —¡Eso no se hace! ¿Te gustaría que te hiciera lo mismo?
—¡N-No…! ¡No era el momento! ¿De acuerdo? — le digo al momento de girarme un poco y cruzar los brazos intentando de esa manera soportar la vergüenza que sentía. — Yo también quería. ¡Bien! Así que no te estés quejando.
—¿En serio? Entonces, ¿por qué no lo hiciste?
—¡Ya te lo dije! ¡No era el momen-! — calle al momento que sentí caer su cabeza sobre mi hombro y ver rodar el melocotón frente a nosotros.
Lo peor vino a mi mente en ese diminuto momento, que sentí como si hubiese sido el final de todo. Un gran miedo de voltearla a ver y comprobar el temor que siempre he tenido, el temor de perderla para siempre, se había hecho presente en mí. ¡No! ¡Imposible! No podía ser eso. Me giro hacia ella rápidamente negando mis pensamientos negativos. Tenía la mirada agachada, oculta por sus largos cabellos, impidiéndome ver si se encontraba con los ojos abiertos o cerrados. Pronuncié con voz tembloroso su nombre, temeroso a no recibir respuesta de parte de ella y efectivamente no la recibí. Casi con las lágrimas acumulándose en mis ojos la tomé cuidadosamente del rostro el cual se encontraba caliente, para levantarlo y poder verla. Tenía los ojos cerrados y respiraba con dificultad.
—¡Kagome! — vuelvo a llamarla sin recibir respuesta — ¡No puede ser! ¡Está hirviendo!
La tomé rápidamente en brazos y me dirigí a paso veloz a la cama de hojas para recostarla y cubrirla con la sábana blanca. Volví a tocarle la frente comprobando que su temperatura estaba demasiado alta. Hace un momento se encontraba muy bien, ¿Por qué se puso así de repente? ¿Será por el clima? ¿O habrá algo en este sitio que la haga ponerse tan mal? ¿Qué estaba sucediéndole exactamente? Sin saber la respuesta, corro hacia el río para poder mojar una pequeña tela que Kagome siempre cargaba, la exprimo un poco y rápidamente corro hacia ella para poder limpiar un poco el sudor que comenzaba a tener a causar de la alta temperatura y después dejarlo unos momentos en su frente. Seguí haciéndolo hasta que su temperatura corporal disminuyera a una normal.
—¡Menos mal! Ya no tiene fiebre — digo tocando su rostro y luego un poco de su cuello y pecho — Le pondré uno último, solo por si acaso.
Dicho esto, tomo el pequeño trozo de tela para salir nuevamente de la cueva. Mojo la pequeña tela y la exprimo para así poder volver a la cueva, pero en ese momento siento la presencia de aquel mono demonio que me miraba a mis espaldas. Doy media vuelta y sorprendemente me lo encuentro flotando sobre el agua. Me aproximo a él curioso por su inesperada aparición, ¿Qué estaba haciendo por aquí? Dijo que si necesitábamos algo de él debía llamarlo, pero yo no recuerdo haberlo llamado.
—Eres tú, Akiyama, ¿Qué te trae por aquí? — le pregunto un poco apresurado, ya que quería volver con Kagome para seguir a su lado.
—Ya ha pasado un tiempo desde que llegaron a este mundo — comienza a decir — Me sorprende que aun sigan estando de pie.
—¿A qué te refieres? — dudo preocupado, principalmente sabiendo el estado en el que se encontraba ahora Kagome. — ¡¿Cómo que te sorprende?! ¡¿Me consideras débil?!
—Eres mitad demonio, eso te permite soportarlo más, pero… — silencia para así mirar hacia la cueva — esa joven mujer, Kagome, recuerda que no lo es.
—Eso lo sé. Pero te informo que ella no es como las demás mujeres humana.
—Sí. Admito que tiene un poder espiritual impresionante, pero… eso no la descarta de ser una humana — en eso él tenía razón, a pesar de que Kagome tuviera poderes espirituales no le quitaba el hecho de que ella era una humana por completo. Agachó la mirada al momento de no saber que responder. — Te recuerdo que este mundo no es para humanos. Este es un mundo donde solamente pueden descansar los restos de los demonios, demonios que perdieron la vida lamentablemente y desean que su alma descanse…. Las energías de este mundo son completamente diferentes a las que hay en el mundo de los vivos y eso significa que no es ideal para humanos — da una pausa para volver a mirar hacia la entrada de la cueva y sin apartar la mirada continúa diciendo — Tu mujer ha seguido en pie gracias a sus poderes espirituales, con ellos se ha protegido de esta pesada energía que un humano ordinario no podría soportar durante mucho tiempo. Pero tal parece que se está quedando sin fuerzas para seguir protegiéndose…
—¿Tu como sabes que se encuentra mal?
—Puedo sentirlo. Su poder espiritual ha disminuido drásticamente — escuchar aquello me estaba poniendo muy mal. Aprieto el puño con fuerza y rechino mis colmillos sin saber que hacer exactamente para evitarlo, para proteger a Kagome.
—¿Qué puedo hacer? — susurro, — ¡Akiyama! ¡¿Tú sabes qué puedo hacer?!
—Claro, volver a su mundo sería la solución más sensata, pero como no sabemos el cómo podrían regresar… tal vez puedas ayudarla dándole del fruto del árbol de la vida — dice para así mirar a lo lejos, donde me lo tope por primera vez.
—¿El árbol de la vida? ¿Te refieres a ese árbol con fruto extraño? Pero ¡tú me dijiste que esa fruta es solo para los demonios que habitan en este mundo!
—Si, eso fue lo que dije. Pero si le das un poco de ese fruto, es muy probable que recupere un poco sus fuerzas. No puedo asegurarte cuanto, pero será lo suficiente como para que ella pueda seguir de pie hasta que puedan volver a su mundo.
—¿No tiene algún efecto secundario? ¿Cómo puedes asegurarme que funcionara?
—Si en realidad quieres que ella siga con vida en este mundo: confía. Es lo único que puedo decirte.
.
El peli-plateado detuvo su andar para admirar el risco donde se encontraban, no faltaba mucho para llegar a aquel lugar. Las gemelas junto a la pelinegra montaron al lomo de la gata demonio, mientras el albino baja el acantilado volando llevando en su estola al demonio verde y el peli-plateado dando saltos llevando en su hombro aun al pequeño demonio pulga. Estando todos abajo se dieron cuenta que la mayor parte de los árboles habían sido cortados y había un camino hecho de piedras que tenía unas cuatro direcciones diferentes, como si aquello lo hubiese hecho alguien apropósito. ¿A caso lo habían hecho ellos?
—¿Y se la diste? — pregunto la pelinegra atenta a cada pequeño detalle sin perderse de algo importante. El hanyo la miro a los ojos sin darle respuesta exacta para después mirar hacia lo alto recordando el lugar donde había visto aquel árbol con esa extraña fruta.
—Verla así me estaba hiriendo demasiado — dice al momento de mirar su mano por unos segundos para después volver la vista al frente y seguir andando — No podía permitir que ella siguiera sufriendo de esa manera. Llego el momento en que ya no podía dormir, ni siquiera el cerrar los ojos por un segundo, ya que sentía que, si lo hacía, al abrir los ojos, temía el riesgo de encontrarla dando su último aliento o sin vida. — aprieta los puños con fuerza — Haberme imaginado lo peor, me hizo tomar la decisión de pedirle que comiera de aquella fruta, pero a pesar de que le hice saber sobre la terrible situación que estaba viviendo ella, se negó rotundamente a comerla…
.
Le extendí mi mano con la fruta, pidiéndole que la tomara y comiera. Ella miro la fruta extrañada sin comprender exactamente. Era claro que era una fruta muy diferente a la que usualmente consumíamos, pero según Akiyama su sabor era muy delicioso, casi al de un melocotón. Kagome tomo la fruta y la observo por unos momentos desaprobando el aspecto tan extraño de ella, tanto que hasta llego a olfatearla un poco. Volvió la mirada hacia mi aun confundida por mi petición:
—¿En verdad es comestible esta fruta? — me pregunta extrañada, era claro que la fruta no daba demasiada confianza. — Creía que había dicho Akiyama que no había frutos en este mundo, más que los que él creaba para nosotros.
—Si, pero esta es especial. Él me dijo que está demasiado buena — le respondo intentando convencerla para que la consumiera — Te ayudara a recuperar tus fuerzas. Ya lo verás.
—Entiendo, entonces… ¡No la quiero! — negó rápidamente.
—¿Qué? ¡¿Por qué?! — le cuestiono molesto por ver que no confiaba en lo que le decía.
—¡¿Me crees tonta?! — dice arrodillándose frente a mí con su mirada enojada — ¿Ya se te olvido que me platicaste cuando conociste a Akiyama? ¡Claramente esta fruta es aquella fruta prohibida! — quedó sin palabras; había olvidado por completo ese importante detalle. —Además, Akiyama ya me lo había propuesto.
—¡¿Qué?! — quedo sorprendido ante aquel comentario, ¿Cómo que Akiyama ya le había propuesto que consumiera aquella fruta?
—Si, es verdad, es posible que me de las fuerzas que dice, pero ¿y si algo sale mal? Por alguna razón es solo para los demonios que habitan en este mundo.
—Kagome, yo… — pero no me permite decir algo más, se pone de pie y camina hacia la cama deteniéndose frente a ella. Sabiendo que me había equivocado, me pongo de pie y me dirijo a ella para poder disculparme.
—Inuyasha, yo también tengo miedo… — dice de repente, haciendo que me detuviera a unos pasos detrás de ella. — Tengo miedo de que en cualquier momento… ya no pueda despertar — siento un terrible dolor en mi pecho al escucharla decir eso — Tengo miedo… de dejarte solo en este mundo; de ya no poder volver a tu lado y no poder reunirnos con nuestra pequeña hija, ¡de ya no poder estar nuevamente juntos! — lo dice con todo el dolor de su corazón, con toda esa tristeza que se había acumulado en su interior. —Por eso yo… pienso que lo mejor será que yo… selle mi corazón y alma hasta que podamos volver a nuestro mundo.
—¿Sellar tu… corazón y alma? — las imágenes de cuando Kikyo sello mi corazón con aquella flecha y desperté cincuenta años después vinieron a mi mente. Eso no… no quería que ella… —¡¿Estás loca?! ¡¿Cómo se te puede ocurrir tal cosa?! — le cuestiono al momento de sujetarla de los hombros y hacerla girar hacia mí para que me mirara fijamente a los ojos, pero mi enojo disminuyo al ver sus ojos llenos de lagrimas — Kagome… yo… — la suelto y agacho la mirada — no quiero… No quiero que vivas lo mismo que yo viví. ¡No quiero que vivas ese mismo infierno! ¡No podría soportar el verte señada de esa manera! ¡No puedo permitirte que hagas tal cosa! — niego rápidamente mientras aprieto los puños y agito mi cabeza desaprobando su tonta idea. ¿De donde diablos saco esa maldita idea?
—Yo… lo sé. Pero, creo que sería peor para ti si me vieras morir en tus brazos que esperar a ser despertada de un profundo sueño — dice al momento de sujetar con sus pequeñas manos mi rostro y hacer que la mirara a los ojos. — Inuyasha… lo que menos quiero es volver a apartarme de tu lado. No quiero vivir ningún momento más sin ti. Y tampoco quiero que vuelvas a sufrir por la muerte de alguien que amas demasiado.
—Kagome…
Sin saber que responderle, la atraigo hasta mi para abrazarla temeroso de volver a perderla, y sin darme cuenta, había comenzado a derramar lágrimas nuevamente por ella. Imaginarme una vida sin ella nuevamente, después de todo lo que habíamos pasado, y estar solo otra vez sin poder volver a verla, me tenía con un horrible nudo en la garganta y un fuerte vacío en el corazón. ¿Qué debería hacer? ¡¿Cómo puedo evitar estas terribles desgracias?! ¡¿Por qué tiene que pasarnos esto?! Kagome oculto su rostro en mi pecho y al igual que yo, comenzó a llorar desconsoladamente. La vida estaba haciéndonos sufrir otra vez, después de tantas cosas, seguíamos teniendo mala noticias, malos momentos y terribles perdidas.
.
—Saber qué haría eso no me tenía para nada contento — dice el peli-plateado deteniéndose a unos metros de una gran cascada con un lago que se podía ver a los lejos —No quería verla sellada, pensaba: ¿Qué tal si después de eso no puedo romper el sello y ella queda así para siempre? ¿Qué tal si algo sale mal y al final no puede sellar su corazón por lo débil que era su poder espiritual? Pero a pesar de que le suplicaba ella no pensaba retractarse…
El albino que se encontraba hasta atrás del grupo se detiene al ver el lugar donde estaban por llegar admirando desde su distancia ese sitio. El pequeño demonio verde también admira el lugar y logra escuchar nuevamente esa cascada. Todos escuchan atentamente el caer del agua durante el tiempo en que el silencio entre ellos domino. A pesar de que el paso hacia aquel lugar se encontraba lleno de arboles y arbustos, podían ver la cascada y además una gran roca entre ellos:
—Por suerte… pude convencerla de no hacerlo — dice dando media vuelta para encontrarse con todos, pero fija su mirada en la pequeña pelinegra —…y creo que fue lo peor que pude haber hecho…
.
Tomándome desprevenido, me tumbó sobre la cama de hojas y se subió sobre mi impidiéndome de esa forma que me pudiera reincorporar. Su entre pierna quedo justo sobre mi miembro y a pesar de que llevábamos aun nuestros hakamas, me sentía excitado ante el poco tacto. Le miro nervioso y a la vez desaprobando su comportamiento. Ya le había dicho que no era el momento para hacerlo, que debía mantenerse tranquila, ¿es que no entiende? Debe guardar sus fuerzas para seguir en pie, para poder seguir con vida ¿Por qué sigue provocándome? Comienza a mover sus caderas lentamente para así frotar su entrepierna con mi miembro. Se sentía tan bien, pero ¡no! No podíamos hacer esto, no ahora.
—¡Basta, Kagome! — le digo molesto — ¡Ya te había dicho que no-!
Pero no me hace caso. Comienza a bajar las mangas de su hitoe y kodose blancos dejando al descubierto sus dos redondos y suaves pechos. Trago saliva intentando controlar ese deseo tan candente que comenzaba a hacerse cada vez mas fuerte. Ella me mira a los ojos deseosa, pidiéndome casi a gritos que la tocara, pero no podía, no debía…. Al ver que no hacia algo, ella toma mis manos y las posa cada una sobre sus pechos. Por impulso y deseo las dejo ahí y los aprieto un poco para poder sentir su cálido calor y la suavidad de ambos pechos y sin poder evitarlo comienzo a masajearlos suavemente cada una. Veo como sus dos pequeños pezones comienzan a levantarse y ponerse cada vez mas duros, ver eso hace que me excite e instintivamente aprieto ambos al mismo tiempo haciendo que ella dejará salir un gemido de placer que resonó en la cueva. Eso hizo que mi miembro se pusiera más duro y ella lo siente:
—Inuyasha…— me llama de una manera muy sensual — se ha puesto duro, puedo sentirlo — dice al momento que pone su mano entre su entrepierna y mi miembro.
Con sus dedos comienza a caminar sobre mi hitoe hasta llegar a los bordes y comenzar a quitarlo junto con el kosode, dejando al descubierto un poco de mi pecho, para después meter sus manos y apartar un poco más de ellas para poder acariciarlo. Acto seguido se levanta un poco para así poder acariciar mi mimbro con su mano izquierda mientras que con la derecha intenta deshacer el nudo de mi hakama. Al ver que ha deshecho el nudo y está por meter su mano para tocar mi mimbro bajo la hakama la detengo tomándola de ambas muñecas alejándolas.
—Te dije que te detuvieras — le digo con voz firme mientras la miro seriamente a los ojos. Molesta se suelta de mi agarre de un tirón, pero sin levantarse de su sitio.
—¿Por qué? ¡Si hace un momento estabas felizmente tocando mis pechos! — me pregunta irritada por haberle arruinado el momento tan apasionado que ella estaba disfrutando y quería seguir viviendo. — ¿Por qué quieres que pare? Ahora, ¿cuál es tu excusa?
—¡No es momento! ¡Entiende!
—Esa no es una excusa aceptable ¡¿Qué es lo que sucede contigo?!
—¿Conmigo? ¡Mas bien contigo! — le regreso la pregunta apoyando mis manos en el suelo para poder elevarme un poco y estar más cercas de su rostro. —¡¿Es que no sabes en la situación que estás?! ¡¿Crees que esto es un juego?!
—Mi situación, ¿eh?
—¡¿Es que no puedes comprenderlo?! ¡¿Es que no puedes entender que tu vida es más importante ahora?! ¡¿Eh?! — mis palabras las digo tan fuerte que siento el eco resonar en toda la cueva.
—¿Así que es por eso? — dice en voz baja en tono de burla, le miro sin comprender la forma como lo dice — Todo este tiempo, ¿ha sido por esa estupidez?
—¿Estupidez? ¡¿Qué?! ¡¿Acaso no te importa?! — pregunto molesto — ¡Por supuesto que tu bienestar es más importante! ¡Lo sabes!
—¡No soy una mujer débil, tonto! ¿En serio crees que por hacerlo voy a debilitarme? ¡¿Qué tontería es esa?!
—Te recuerdo que… —le digo bajando el tono de mi voz recordando aquella vez — … todo comenzó después de que lo hicimos esa primera vez.
—No — me niega rápido, agachando la mirada — Todo comenzó, desde que llegamos aquí.
—¿Qué…? ¿Qué estás diciendo? — le pregunto sorprendido ante sus palabras. ¿Cómo que desde que llegamos aquí? Entonces, desde que entramos a este mundo ¿ella se ha sentido débil? — ¡¿Por qué no me lo dijiste?! — me reincorporo, para así poder sentarme y tomarla de ambos brazos intentando hacer que me mirara — ¡Contéstame! ¡Kagome!
—¡¿Cómo podía si había perdido a mi hija?! — me grita sin poder mirarme. Aquello había dado justo en mi pecho, un fuerte vació, que no me dejaba hablar — ¡Tener que dejar a mi pequeña niña sola… sin el amor de una madre, sin el amor de un padre…! — sus lagrimas comenzaron a recorrer sus mejillas rápidamente. No, la había hecho llorar otra vez. ¡Que idiota soy! — Lo que menos quería era que Moroha viviera la misma vida que tu sufriste. Quería que tuviera ese calor familiar, esa vida a lado de gente que la amara demasiado, pero… ¡no pude protegerla!
—No pudimos protegerla — le corrijo uniéndome a su dolor. A pesar de que no podía demostrarlo como ella lo hace, el haberme separado de mi amada hija, de mi pequeña Moroha, también me afectaba demasiado — Yo tampoco quiero que ella viva lejos del amor de dos padres que la aman demasiado, pero… ¡sabemos perfectamente que su vida era lo que más importaba en ese momento y no podíamos permitir que le pasara algo! —suelto un poco mi agarre hacia ella para poder continuar — Kagome, perdona si… no he podido demostrártelo como tú lo haces conmigo, pero… quiero que me entiendas: yo no quería que nos hundiéramos en esa tristeza sabiendo que, a pesar de todo, ella estará con personas que también podrán brindarle el amor que necesita para poder sobrevivir y seguir avanzando en esta vida, para ser fuerte y llegar a ser la persona que ella más deseara ser. Confío en que ella será una niña fuerte, valiente, bondadosa y amorosa. Después de todo… — digo ahora mirándola a los ojos — viene de dos padres que han logrado grandes cosas en esta difícil vida.
—Inuyasha… — pero a pesar de mis palabras, ella no pudo retener las lágrimas, volviendo a llorar desconsoladamente en mi pecho.
La rodee con mis brazos para abrazarla y después recostarme. La dejé que se desahogara estando sobre mí, mientras seguía llorando en mi pecho. A pesar de que demostremos ser fuertes en todo momento, hay momento en que esa fuerza desaparece y nuestro lado más sensible, mas vulnerable, ese que esta al tope, se derrama hasta vaciarse por completo. Después de eso, acepte en hacerlo con ella, disfrutando de un momento apasionante y candente a su lado. Al terminar, ella se quedó dormida por unos momentos, mientras yo vigilaba su respiración y el latir de su corazón, esperando que no se detuvieran.
Al despertar, nos pusimos nuestras vestimentas y acepte por acompañarla a dar un largo paseo a su lado. Cada vez que avanzábamos estaba más atento a ella, sabía que debía estar atento por si llegaba un momento en que se sintiera débil o pudiera desmayarse. Por suerte no sucedió. Nos alejamos un poco más de la cueva y encontramos una pequeña pero hermosa cascada oculta, esta cascada tenia un lago donde en medio había como una pequeña isla. Kagome fascinada por el lugar que, además, se encontraba lleno de flores hibridas y pequeñas enredaderas que hacían el lugar mágico para ella. Curiosamente había un pequeño camino con piedras que permitía cruzar para llegar a la parte céntrica del lago. Ella lo cruzo cuidadosamente mientras me encontraba atento a que no se resbalara y cayera al lago. Por suerte no sucedió y pudo cruzar sin problema hasta el centro, mientras yo de un salto llego hasta su lado.
—Es bonito, ¿verdad? — me dice al momento de agacharse y tomar una de las flores que se encontraban en el suelo — Este lugar tiene muchas flores. Este seria un buen lugar para llevar acabo una fiesta o algún evento especial.
—¿Tu lo crees? — le pregunto no muy convencido por el lugar donde en realidad nos encontrábamos.
—Bueno, solo si este lugar estuviera en el mundo de los vivos, podría serlo.
Ambos seguimos apreciando el lugar durante unos momentos. Poniéndose a mi lado, Kagome apoyo su cabeza en mi hombro izquierdo para después mirar al cielo. Acto seguido se pone frente a mi para darme un dulce beso en los labios. Aceptando su beso, rodeo mis manos en su cintura para hacerla pegarse más a mí y poder disfrutar de aquel maravilloso beso. Cuando nos separamos, ella me sonríe de una manera tan angelical que me hace sentir en paz, para enseguida rodear mi torso y poder darme un gran abrazo. Hago lo mismo con ella y la abrazo, quedándonos así durante un buen rato, bríndanos esa cariño y amor que nos teníamos el uno al otro. Sinceramente no se cuanto tiempo ha transcurrido, pero he sentido como si lleváramos abrazados casi una eternidad.
—Kagome… — me agacho un poco hacia ella para poder decirle al oído — Yo... te amo — de repente siento como comienza a temblar.
—Inuyasha… yo… — dice entre sollozos. — Perdóname, Inuyasha… — susurra débilmente para después soltarse del abrazo y empujarme, separándonos. Confundido antes sus palabras deseo saber que sucede, pero mi vista se concentra en un extraño rosario que ha sacado de su hitoe y comienza a rodearlo en sus manos mientras dice unas extrañas palabras, como si estuviera diciendo un conjuro.
—¿Qué estas...? ¡No me digas que es! ¡No!, por favor… no lo hagas… — le suplico mientras veo confundido, sin saber que hacer, como de su pecho comienza a salir y acumularse su poder espiritual que poco a poco fue rodeándola, hasta cubrirla por completo —¡No, detente! ¡Kagomeee! — grito al momento de ir corriendo hacia ella…
—Inuyasha, te amo — logro escuchar decirme en un susurro lleno de amor, tristeza y culpa, siendo esas sus últimas palabras.
La luz tanto como su poder espiritual se volvieron al interior de su corazón y creando un resplandeciente destello… una fuerte explosión de energía espiritual estallo, creando una fuerte ráfaga que me alejo de ella rápidamente, haciendo que no pudiera detenerla. Me reincorporo al instante para correr nuevamente hacia ella, pero es demasiado tarde. Poco a poco veo como su cuerpo es cubierto por una especie de manto que poco después de cubrirla este se endureció haciéndose una dura piedra impidiendo que pudiera tocarla una vez más.
—¡KAGOMEEEEEEEEEEEEE!
.
Inuyasha se detiene indicándole a todos que habían llegado al lugar. Se gira un poco para poder ver que todos se encontraban cercas, en especial la pelinegra quien llega a su lado, y al igual que los demás comienzan a apreciar el lugar, que se encontraba rodeado de flores, arbustos y enredaderas de colores vivos y una hermosa cascada que lo hacía parecer un lugar mágico, para después centrar su atención en una gran roca que se encontraba en el centro del lago. Todos miran detalladamente aquella gran roca que se encontraba rodeada de enredaderas con flores y tenía incrustada una espada vieja en el centro. La pelinegra ve también la roca y sin esperarlo, la roca se vuelve cristalina ante su vista permitiéndole ver lo que ocultaba aquella roca en su interior.
—Esa mujer de ahí… — dice de repente la pelinegra asombrada por lo que sus ojos estaban apreciando, llamando la atención de todos los presentes. El peli-plateado la observa para después mirar también la gran roca y ver lo mismo que ella estaba viendo en su interior —
—Si, lo es…
—Es mujer… ¡¿es mi madre?!
.
.
.
Continuara…
Disculpen si actualice tardecito, jeje andaba de viaje y apenas regrese.
Espero que les guste este capitulo 6 !
Me encanta leer sus comentarios, por favor haganme saber como se sienten al leer cada capitulo :3
Un abrazo! Chao!
Twitter: maykclum
