Capítulo VII: Grandes las espectativas
Advertencia: escenas de violencia, groserías, muerte.
Kurt esperó el golpe final, cerró los ojos y esperó, pero nada pasó o sí, sentir el cuerpo de su padre cuándo cayó sobre él, y lo ridículamente viscozo que era esa sustancia negra.
- Ahhhhhhhhhhhh ¡ - el gritó aterrado abriendo los ojos y dándose cuenta que Santana le había salvado, ella había golpeado con toda su fuerza el cráneo de su padre
- Lo siento, tuve que matarlo – se disculpó ella
- Ya estaba muerto – dijo Kurt con el corazón latiendo a mil, limpiándose las lágrimas con el dorso de la mano.
Santana le ayudó a levantarse, para después darle un fuerte abrazo.
- ¿Qué, qué pasó ¿¡ - dijo aterrada de que hubiera pasado algo a su novia, Brittany entrando por la ventana, con arma en mano, apuntando hacia todos lados, tranquilizándose cuando vió a su novia abrazar a Kurt – lo siento – añadió identificando que el sujeto en el piso era su padre.
Kurt asintió mirándose la ropa, preocupado por eso negro que ahora manchaba a ambos.
- Vamos a limpiarnos – le propuso Santana – y después te ayudamos – le dijo y él asintió preguntando - ¿qué hacen aquí?
Santana entonces le contó acerca de su conversación después de enterrar a su madre.
- Lo siento – le dio los pésames Kurt, ella asintió.
- Y bueno, lo discutimos por mucho tiempo, volver a la casa de Brittany es de lo más peligroso, pero son sus padres, y joder yo no podía dejar a mi mami así, ni a mi abuela, así que cuando terminamos de enterrar a mi mamá, enterramos lo que quedaba de mi abuela en su mismo jardín, ahí mismo, le pusimos tierra. No podíamos exponernos mucho, pero no podíamos dejarla también – terminó con pesar.
- Sí entiendo, lo siento mucho Santana, sé que la adorabas – asintió Kurt diciendo eso, refiriéndose a ambas mujeres, cambiándose su camisa y jean, Santana tomó un polo grande y se cambió solo la parte superior, ya se cambiaría a algo más cómodo para cuando estuvieran todos seguros, lo importante era quitarse la ropa manchada de esa sustancia negra, ellos no sabían si era contagiosa o no, y no querían averiguarlo de la peor forma.
Los tres arrastraron al padre de Kurt hacia un espacio no construido dentro de la casa, las renovaciones que Burt dejó inconclusas y ahí le hicieron una tumba superficial.
- Entiendo si no quieres ir – dijo Brittany después de terminar, Kurt negó con la cabeza añadiendo – si voy, no quiero perderlas chicas – con mucho sentimiento.
- ¿Quién se murió? – preguntó Santana asustada.
- Mercedes – soltó él contándoles lo que había pasado.
Los tres volvieron a llorar y a preguntarse - ¿cómo coño se transformó, si nada la tocó?
- Si alguna vez encontrara a quién creó esta mierda, le partiría el culo – juró ella emputada.
- ¿Cómo? ¿crees que es creado? – les preguntó yendo al cuarto de su padre y buscando sus armas.
- Esta mierda no es natural, no creo que lo sea – soltó Brittany apoyando a su novia, cogiendo una escopeta, Santana mantuvo su arma automática, más si cogió balas, muchas, Kurt cogió dos automáticas, más, no tenía su papá, y todas las municiones que había en una mochila.
- Aún puedes irte Kurt o quedarte aquí – le pidió Brittany sabiendo que era ya tarde, pasadas las 7pm y que afuera sería muy peligroso.
- No, voy con ustedes – añadió él firmemente.
- Después buscaremos a Blaine – dijo Santana y Kurt negó con la cabeza – él está en New York, se supone que volvería el fin de semana, no creo que esté aquí – añadió taciturno.
- Bueno, talvez eso sea lo mejor – soltó Santana, sin saber que New York estaba igual o peor que Lima.
Los tres asintiendo salieron, tomando el auto que había estado manejando Kurt, el del papá de Mercedes y se dirigieron a la casa de Brittany.
…
Finn y Puck tenían todo listo y se disponían a regresar a la casa de Quinn, pero aún les urgía ir por sus padres.
- Es muy peligroso – acotó Puck deseando ir con toda el alma.
- Lo sé, solo que no puedo dejar ahí a mi mamá
- No creo que siga ahí, ellas son inteligentes – soltó Puck pensando también en su mamá, enfrentándose a la noche misma, ambos subiendo al carro – además tengo a Beth – añadió él
- Lo sé, solo, ufff - soltó Puck golpeando el lateral del carro, Puck conduciendo y Finn de copiloto.
Puck encendió el carro y ambos se fueron, notando a escasos 10m que ya no había gasolina en el mismo – mierda, se acabó el combustible – soltó Puck abriendo los ojos grandes del susto.
- No jodas hermano – replicó Finn creyendo que era una broma
- No lo estoy – le contestó él rápidamente.
- ¿Y qué hacemos ahora? - preguntó él mirando hacia todos lados, que, por ser zona residencial, no tenía ni un auto en la calle, Puck levantó ambos hombros.
Ambos salieron del carro, ambos vigilantes, dispuestos a regresar a la casa de Rachel y tomar un auto, sólo para recordar después que no había ni uno, ambos usados por los señores Berry.
- Carajo – soltó Puck recordándolo y diciéndole a su amigo.
Finn bufó y pateó a la nada.
Ellos dieron dos pasos más, para cuando una horda, d talvez infectados corrieron hacia ellos.
- Hijo de puta ¡ - gritó Puck asustado disparando al primer infectado que estaba a punto de cogerle, le disparó en la pierna y eso siguió, en el pecho y eso siguió, siempre goteando esa sustancia viscosa negra, hasta que le disparó cerca al ojo, en la mejilla y eso siguió – maldita sea ¡ - gritó aterrado, hasta que le disparó en medio de los ojos y el infectado cayó retorciéndose en el suelo, como si se fuese a levantar de la nada y seguirlo. Puck estaba paralizado mirándole.
- Corre, corre, maldita sea Puck ¡ - le gritó Finn cogiéndolo del cuello, tirando de él hasta que reaccionó y ambos echaron a correr con 6 infectados corriendo detrás de ellos.
Ambos corrieron tomando atajos, intentando perderlos y que no los siguieran, ambos corrieron hasta el frente de la casa Fabray sin detenerse, Rachel siguiendo la historia por las cámaras, se dio cuenta de la desesperación de los chicos por entrar a la mansión Fabray, ella se debatió si salir y ayudarlos dejando sola a Quinn, debatiendo, si dejarla o no, a pesar de que los chicos le habían asegurado que no había nadie en la casa, más el terreno era muy grande, siempre había la posibilidad.
Ella no se perdonaría nunca si le llegara a pasar lago a Beth – joder – soltó abrumada, Beth se levantó mirándole – tranquila amor, tranquila – le pidió cargándole después al escuchar disparos de sus amigos.
- Rachel, Rach – murmuraba Quinn sin saber qué pasaba, mirándole adormilada.
- No pasa nada Quinn, duérmete – le dijo mirándole, ella no le creyó, ahora apoyándose en los codos para mirarle con Beth llorando por los ruidos y ella meciéndola para calmarla.
- Una mierda Rach – murmuró ella.
- Ok, bien… - intentó explicarse Rachel a la par que le daba a Beth para que así se calme más rápido.
- ¿Qué necesitas? – le preguntó sentándose en el colchón con su hija en su regazo
- Hmmm – murmuró presa de los nervios – la reja principal tiene corriente – soltó rápidamente.
Quinn intentó despertarse para orientarse dónde estaba mirando todo a su lado, Rachel así se dio cuenta – estamos con las cámaras de seguridad – le dijo al ver que Quinn intentaba orientarse.
- Ok ayúdame – le pidió dejando a su nena en el colchón, Rachel le ayudó a incorporarse y sentarse en el sillón frente al escritorio, para después cargar a Beth e intentar calmarla.
Quinn sentada ahí, se puso a ver las cámaras y se dio cuenta que Finn y Puck le disparaban a ¿zombies? Y si no estaba despierta, con eso sí lo hizo y de sopetón, ella tipeó furiosamente en el teclado el comando para desactivar la corriente de las rejas y abrir la entrada principal – entra de una puta vez – dijo al micrófono que comunicaba hacia el exterior haciendo saltar a Puck y Finn, quienes le hicieron caso, ellos entraron, para después Quinn volver a cerrarla y subir el voltaje de la misma cuando "ellos", los infectados, tocaron la misma dándoles una descarga que los mató, si eso, aún estaba vivo acaso.
Rachel abrió grande los ojos consultándole con la mirada, el hecho de que la reja tenía tanta energía como para matar.
- No, sólo fue un instante, Russell – acotó como indicando que su papá era tan paranoico como para creer que ese escenario se pudiese reproducir, y tomar tales medidas.
Su papá era un preparacionista después de todo.
Puck y Finn muy sorprendidos, a la par que agradecidos, al ver a todos los infectados muertos y humeantes, corrieron a la casa para no atraer a más infectados.
Quinn trató de levantarse, pero aún estaba mareada.
- No Quinn, quédate ahí – pidió Rachel con Beth en brazos.
- Es mi casa, quiero saber qué pasa – le dijo sobándose los ojos, un poco más despierta - ¿por qué estamos aquí, por qué estás aquí y cargando a mi hija? – preguntó sin malicia, más bien, muy curiosa.
- No, quédate ahí – pidió Rachel parándose delante de ella y de la puerta, misma que tenía un mueble obstaculizando la puerta.
- ¿Qué pasa? – preguntó ella cada vez más despierta – y no me mientas – le pidió con un rostro serio.
- Hay que esperar, por favor – le pidió Rachel implorándole que espere a los chicos.
Rachel intentando que ella no salga y vea por el corredor toda esa sangre, líquido negro y más preocupante, todos los cuerpos en un dormitorio.
Quinn se levantó y trató de salir, pero Rachel parándose delante de la puerta cargando a su bebé que estaba más asustada, la detuvo, eso y la mirada en ambos rostros le hicieron ceder – bien, hasta que vengan, pero después me van a tener que explicar qué coño está pasando – pidió muy firme y Rachel asintió.
- Prende las luces, está todo muy opaco – pidió después.
- No, así es más seguro – añadió Rachel preocupando más a Quinn que no entendía una mierda.
- Rachel, te juro que si esto es una broma… - intentaba decir.
- No lo es, no lo es, por favor Quinn, por favor – le pidió ella y una vez más Quinn que no cedía ante nadie, ante la mirada de Rachel, decidió que sí, que ese día o ¿noche? ella le haría caso.
Unos segundos después se escucharon a Finn y Puck entrar a la casa por una ventana lateral, un pequeño espacio dónde ambos se escurrieron, tapar el mismo y correr hacia el segundo piso – Rach soy yo ¡ - gritó Finn para que ella desbloqueara y abriera la puerta, Rachel entonces le entregó Beth a Quinn y fue a abrir la puerta.
Beth aferrándose a su mami al sentir conmoción de algún tipo, Quinn parada con la bebé en brazos mirando muy confundida a Rachel.
Finn y Puck entraron después, ambos sin aliento, ambos con manchas negras en sus atuendos, en todo su atuendo.
- ¿Qué mierda es eso? – preguntó Quinn con el ceño fruncido, viendo primero que ambos estaban con la ropa manchada de negro y después mirando a ambos chicos sacarse desesperadamente su ropa, hasta quedar en ropa interior y cambiarse la ropa que Rachel había dejado en una esquina, pantalones y camisas de Russel, al ellos temer el contagio así – esa es ropa de mi papá, ¿qué mierda está pasando? – preguntó ya harta de todo secretismo, muy cabreada de no saber si estaba siendo objeto de una gran y muy planificada broma o si acaso eso era ¿real?, no, no podía ser real, por lo que se preguntó "si acaso había muerto y estaba en una especie de limbo" - ¿he muerto? – preguntó abriendo grande los ojos y el corazón a punto de estallar y ella de desmayarse.
…
Tina y Mike habían terminado de comer, ellos se habían ido a estar juntos en la sala de estar, a apoyarse mutuamente, consolarse, a dejarse estar, ellos abrazados, con Tina recostada encima de él, ambos abrazados compartieron un tiempo, tiempo de pareja.
Kyle estaba exhausto y se había dormido, Sam le había recostado en un colchón que él mismo había sacado de uno de los cuartos en la sala de estar, ellos decidiendo que dormirían todos juntos ahí, y que tenían que turnarse para vigilar, siempre por si acaso con miedo de que surja uno de estos infectados.
Kyle había querido ayudar, Sam no le dejó, pidiéndole que descanse para que les ayude mañana, así le convenció.
Artie estaba con Sam en la cocina conversando.
- Ya saqué un colchón, el otro que estaba debajo de ese dónde está mi hermano, ambos del cuarto de los papás de Mercedes para que lo uses hoy – le dijo a Artie – no me atrevo a entrar a su cuarto.
- Lo sé amigo, lo entiendo – replicó Artie agradeciéndole – aun así, no creo que pueda dormir.
- Yo tampoco amigo, estoy muy asustado – dijo mirando a su hermano quién si parecía dormitar – tengo que cuidarlo.
- No te preocupes, entre todos le cuidaremos – le aseguró él y Sam le agradeció.
Ambos conversaron un rato más – amigo te ayudo – le dijo antes de pedir su permiso para cargarlo, recostarlo en el colchón para que descanse y tome fuerzas para el día siguiente.
Sam fue a cargarle notando que Artie estaba un poco nervioso, él lo atribuyó a el día que había tenido, Sam se agachó para cargarlo, puso una mano bajo su espalda y el otro debajo de su rodilla, levantándose un poco el pantalón de Artie, mostrando así que tenía tres rasguños penetrantes, un infectado le había herido.
Sam se cayó hacia atrás del susto y estuvo a punto de gritar, pero Artie le pidió que no, levantando ambas manos – vamos Sam, soy tu amigo, no estoy infectado – susurró para que solamente lo escuchara él.
- Te hirió, te hirió ¡ - susurró fuertemente, intercambiando su mirada hacia él y hacia la herida.
- No siento las piernas, no me duele, no está infectada Sam, por favor – le suplicó
- Ellos tienen que saberlo, tienen que saberlo – le pidió Sam apuntando a sus amigos.
- No, no estoy infectado Sam, sabes que, si me voy, no sobreviviré, por favor Sam – le suplicó para que él se callara – lo prometo Sam no estoy infectado y lo sabes – le susurró desesperado.
- Ellos no te echarán, todos somos amigos – le trató de convencer
- Sam no seas ingenuo, el miedo te hace hacer estupideces, por favor – le pidió suplicante.
Y Sam aunque pensó un poco, asintió, él podía entender la situación, él tenía mucho miedo de que Artie se convirtiera y los atacara.
- Pero si no se había convertido ya, ¿ocurriría de todas maneras? – se preguntó Sam, ellos no sabían nada de esa mierda, absolutamente nada.
- Ok, pero Kyle duerme en el cuarto de Mercedes – pidió y Artie asintió agradeciéndole – gracias Sam, gracias amigo, verás que no pasa nada, entiendo que quieras proteger a tu hermano, eso es normal, no me ofende de ninguna manera, muchas gracias amigo – el agradeció nuevamente, Sam asintió pidiendo permiso para revisar su herida, cosa que Artie permitió.
Sam revisó la herida, tres grandes cortes, uno de ellos parecía llegar al hueso - ¿no te duele? – le preguntó y Artie negó con la cabeza.
Sam de todas maneras buscó medicina fuerte que hubiese en el botiquín, para prevenir la infección o inflamación, a la par que lo desinfectó con alcohol y la protegió con una gasa.
Para después cargar a Artie y recostarlo en su colchón, frente al sofá dónde estaba Mike y Tina y al lado del colchón de Sam.
Cargar a su hermano al cuarto de Mercedes, cubriéndolo con una manta y dejando la puerta abierta desde dónde él lo vigilaba, desde su lugar en el sillón, él aun no pudiendo entrar en ese cuarto sin llorar, sacó fuerzas de dónde no tenía, para proteger a su hermano, si ocurría la posibilidad de que ocurriera algo.
Dónde Sam primero iba a vigilar, le seguirían Mike, Tina y Artie.
Sam esa noche se quedó sentado en un sillón al lado de los chicos con arma en mano, deseando no tener que usarla, la luz de una vela en medio de todos, siendo lo único que iluminaba esa zona.
…
En el otro lado de la ciudad, Santana, Brittany y Kurt silenciosos se acercaban a la casa de Brittany dispuestos primero a entrar, asegurar la zona, para después ir por los padres de Brittany, mismos que estaban a 50 m de su casa.
…
Horas más tardes, la gran sorpresa caería sobre ellos de la peor manera.
