7

La pelota salió disparada hacia arriba, para luego caer sobre los pies de un niño. Este no perdió el tiempo, y en un instante lanzo la pelota a su compañero. Makoto lo recibió con el pecho y corrió hacia la portería, que en realidad solo eran dos piedras distanciadas entre sí.

—¡Suban conmigo! —grito Makoto. El patio no era muy grande, pero era suficiente para que dos equipos de cinco niños pudieran jugar. Makoto era bastante bueno, evadió la barrida de su contrincante y pasó la pelota a su otro compañero, a Shinji.

—¡Tú puedes Shinji! —grito Asuka desde la lejanía, animándolo. Shinji se acercó a la portería, donde un niño regordete lo estaba esperando, listo para detener la pelota. Shinji pateo tan fuerte como pudo, levantando algo de tierra. La pelota salió disparada hacia la izquierda, y el portero se lanzó tan rápido como pudo, pero el gol fue inevitable.

—¡GOOOOOOLLLLL! —gritaron los demás niños.

—¡Si, si, si, bien hecho, eres el mejor! —gritaba Asuka saltando de alegría.

—Aaaawwww es tan dulce —comento una niña mayor que ella.

—Sin duda hacen linda pareja —comento otra. Asuka se sonrojo furiosamente al escucharlas, pero no les hizo el más mínimo caso.

Shinji intentaba recuperar el aliento, estaba cansado, pero muy alegre al poder ganar un punto para su equipo.

—Bien hecho —le dijo Makoto.

—Fue un buen pase —respondió Shinji.

El partido continúo bastante tiempo, hasta que llegó el momento decisivo, si el equipo de Shinji anotaba otro gol ganarían. Y una vez más la situación les favoreció a ellos, Makoto tenía la pelota y se acercaba a la portería.

—¡Sube conmigo Shinji! —grito Makoto. Shinji corrió tan rápido como pudo, esperando el pase. Fue entonces cuando Makoto logro evadir otra barrida y en menos de dos segundos Shinji volvió a controlar la pelota.

—¡Animo Shinji! —grito Asuka junto con las demás niñas—.¡Esfuérzate!

En ese momento algo pasó por la mente de Shinji, quien estuvo a punto de disparar a la portería. Al escuchar el "Esfuérzate" de las niñas un recuerdo vivido y fuerte regreso a él. Shinji no pateo la pelota, si no que volteo su mirada hacia las niñas, hacia Asuka. El tiempo se detuvo de repente, solo podía ver a Asuka, quien seguía gritando "Esfuérzate". Pero de un momento a otro Asuka ya no estaba, en su lugar estaba una mujer alta y hermosa, que lo veía con una gran sonrisa. Shinji no podía reaccionar, no podía dejar de mirarla, no podía dejar de mirar a su madre.

Esfuérzate, Shinji —dijo tiernamente la mujer.

—¡Shinji, reacciona! —el grito de Makoto lo regreso a la realidad. Shinji seguía de pie frente a la portera, el niño regordete aún se encontraba listo para recibir el disparo. Pero Shinji ya no estaba concentrado, su cuerpo reacciono antes que su mente, y rápidamente intento patear a la portería, pero su movimiento fue demasiado torpe, tropezó sobre sí mismo y cayó al suelo golpeándose todo el rostro.

Todo fue silencio después de eso, los niños miraban confundidos, sin saber que había pasado. Asuka no tardó en reaccionar y fue corriendo a ayudarlo. Makoto hizo lo mismo.

—¿Estas bien? —pregunto Makoto tendiéndole la mano.

—Si… —respondió Shinji levantándose, realmente no le dolía nada, pero la expresión de Makoto decía lo contrario.

—¡Estas sangrando! —exclamo Makoto asustado. Shinji se pasó la mano por su mejilla, y efectivamente se había hecho una herida bastante fea.

—¿Te duele mucho? —pregunto Asuka al llegar a su lado.

—No me duele nada, estoy bien —respondió Shinji, pero Asuka ya lo estaba arrastrando hacia el orfanato—.As-Asuka no me paso nada, aún no hemos terminado de…

—¡Primero vamos a lavarte! —ordeno Asuka.

—Pero…

—Está bien, solo es un juego —le dijo Makoto—.Tu ve a lavarte —luego le susurró al oído—.No hagas enojar a tu novia, da demasiado miedo —el rostro de Shinji se tornó tan rojo que era difícil distinguir la sangre. Makoto le dio una palmada en el hombro y le levanto el pulgar, para luego volver con los demás niños.

Llegaron al salón principal, donde Aneko estaba limpiando unos viejos recuadros. Cuando los vio entrar tuvo la misma reacción que Asuka.

—¡Shinji-kun! ¿Qué te paso? —pregunto preocupada.

—Solo me tropecé…

—Se golpeó muy fuerte la cara —le interrumpió Asuka—.Tal vez se rompió la nariz y requiera cirugía.

—N-no…no digas eso… —dijo Shinji horrorizado. Asuka obviamente se estaba esforzando por no reír.

—Asuka-chan no lo asustes así —le reprendió Aneko, luego se dirigió a uno de los cajones y saco una vendita—.Ten, ve a lavarte la cara y luego ponte esto.

—Gracias Aneko-san.

—Vamos —dijo Asuka arrastrándolo a los baños.

—Esa niña es muy sobreprotectora… —murmuro Aneko para sí misma.

Solo cuando Shinji vio su reflejo en el baño se dio cuenta de lo grande que era el corte. Lavo su mejilla y luego le paso jabón…ardía más de lo que esperaba. Mientras lo hacía no pudo evitar recordar la razón por la que tropezó, su madre. ¿Cuánto tiempo había pasado desde que ella…? En realidad, nunca lo pensó, siempre que lo hacía sentía ganas de llorar, y no le gustaba eso. Pero muy pronto seria su cumpleaños, y los recuerdos inevitablemente volvían, recuerdos que ahora eran dolorosos. No quería recordar…

Se apresuró en lavarse el rostro, y luego volvió junto a Asuka. Sin esperar ella le puso la vendita en la mejilla.

—¡Ay!

—Ves que si te dolía —dijo Asuka.

—Es porque acabo de lavarlo con jabón… —intento excusarse Shinji, pero el ceño fruncido de Asuka lo callo.

—No sé por qué internas hacerte el fuerte ahora —le dijo cruzándose de brazos—.Usualmente dirías "lo siento".

—Lo siento —dijo Shinji divertido.

—Lo vez, así está mejor —luego sorpresivamente se acercó y le dio un beso en la mejilla, haciendo que Shinji tartamudeara palabras inentendibles—.Para que sane más rápido —dijo Asuka riéndose.

Cuando llego la hora de cenar los demás niños se reunieron en el comedor. Shinji charlaba con Makoto y sus amigos, mientras Asuka mantenía una conversación…más o menos decente con las demás niñas, ella aún se mostraba algo fría.

La cena transcurrió con normalidad. Cuando terminaron de comer los niños se despidieron y fueron a sus habitaciones. Asuka y Shinji fueron al refugio, se acostaron en el colchón que compartían y esperaron a que las luces se apagaran.

—Te lo juro, esa niña no paraba de hablar —comento Asuka—.Ahora no puedo quitarme de la cabeza las cientos de utilidades que tiene la cinta adhesiva —Shinji asintió—.y Yuki me dijo algo sobre cazar ranas, es una niña muy rara —Shinji volvió a asentir—. Además de eso Suguha me comento que quería hacerle un bordeado al niño que le gusta, ¡y quiere que yo la ayude! —volvió a asentir—.Oye…¿Me estas escuchando? —asintió de nuevo—.¡Shinji!

—¡S-si! —exclamo Shinji asustado.

—¿Qué te sucede? Haz estado muy distraído.

—Nada, solo estaba pensando…

—¿En qué? —Shinji no contesto—.¿Te sientes bien? —pregunto Asuka preocupada.

—No es nada…

Cuando las luces se apagaron ambos niños se desearon dulces sueños. Pero Asuka no podía dormir, pues Shinji no parecía decidirse en que posición dormiría más cómodo. Y cuando Asuka por fin pudo cerrar los ojos y soñar que volaba sobre un elefante rosa, el movimiento a su lado la volvió a despertar. Cansada se giró para ver el motivo por el que Shinji no la dejaba dormir, pero al hacerlo sintió que se le estrujaba el pecho. Shinji estaba durmiendo, pero aun así una lágrima caía por su mejilla. Asuka quiso despertarlo, pensando que tenía pesadillas, pero se detuvo cuando escucho a Shinji murmurar…

—Mama…

Asuka no tuvo el valor de despertarlo. Todo lo que pudo hacer fue tomar su mano.

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—¡Shinji-kun cuidado! —exclamo Aneko, pero fue demasiado tarde, Shinji tropezó con su propio taburete y la bandeja de vegetales se le cayó con un fuerte ruido.

—¡Lo siento mucho! —Shinji comenzó a recoger los vegetales a toda prisa, mientras Aneko lo ayudaba. Kata no hizo ningún comentario, pero era claro que miraba a Shinji con mucha curiosidad.

Shinji comenzó a cortar las cebollas, y a medida que lo hacia sus ojos comenzaron a arderle. Él ya se había acostumbrado a ello, pero por alguna razón sentía que esta vez algo era diferente, las lágrimas que bajaban por su rostro no se sentían las de siempre, no eran las mismas que provocaban las cebollas. "Odio las cebollas", eso siempre decía su madre cuando cocinaba con él, recordaba que esa era su debilidad. Aun podía recordar cuando la ayudo la primera vez. No sabía manejar un cuchillo, y el picor que le provocaba las cebollas no le permita ver con claridad, por lo que inevitablemente…

—¡Auch! —se cortó el dedo.

—¡Shinji-kun! —exclamo Aneko asustada.

—Dame tu mano mocoso —dijo Kata tomando su mano y metiéndola debajo del grifo. Fue un corte grande, pues fluía una línea de sangre desde la punta del dedo hacia abajo—.Aneko trae el alcohol y unas vendas —ordeno Kata. Aneko salió a toda prisa en busca del botiquín, mientras Kata envolvía el dedo con un trapo limpio.

—Lo siento... —murmuro Shinji.

—No te disculpes mocoso, fue un accidente —cuando Aneko volvió trajo consigo una botellita de alcohol y una bolsa llena de algodón—.Esto va a arder —dijo Kata mojando el algodón con el alcohol, para luego frotarlo por el dedo. Shinji lanzo un quejido de dolor, aunque ya no estaba seguro de si sus lágrimas eran por las cebollas o por la herida, o quizás por… —.Ya esta —Shinji no se dio cuenta que su dedo ya había sido vendado.

—Gracias… —murmuro Shinji apenado.

—No tienes que avergonzarte, fue solo un accidente. Pero aun así… —Kata frunció el ceño—.Esta claro que no estas nada concentrado, además pareces tener mucho sueño. Ve a dormir un poco.

—Si —obedeció Shinji, y salió de la cocina cabizbajo.

Decidido volver al refugio, y se preguntó si Asuka estaría allí. Al llegar golpeo la puerta como siempre. Luego de unos segundos la puerta se abrió un poco, y Shinji pudo ver un ojo azul asomándose por el hueco. Antes que pudiera decir algo la puerta se abrió por completo y Asuka lo recibió.

—¡Shinji!

—Ya volví…

—¿Ya terminaste? ¿Tan pronto?

—No… es que me corte…

—¿¡Que!?

—No es nada… —intento decir Shinji, pero Asuka tomo su mano y lo examino. La venda cubría todo el dedo.

—Fue un corte grande…¿Cómo te paso?

—Me distraje un poco… —Shinji pensó que ahora ella le gritaría "¡Eres un tonto! ¡Pudiste perder el dedo!". Pero en lugar de eso ella no dijo nada. Si no que más bien lo veía con...¿lastima?

—Dime Shinji… —parecía realmente preocupada.

—¿Asuka…?

—Olvídalo —dijo ella—.Te ves muy cansado. ¿Por qué no duermes un poco?

—Kata-san me dijo lo mismo… —murmuro Shinji.

—¡Pues entonces ven a dormir! —exclamo Asuka y lo arrastro hacia el colchón—.Acuéstate —le ordeno. Shinji sabía que no podía discutir con ella, por lo que obedeció en silencio. Se recostó y miro el techo…

—Lo sabía…no puedo dormir —se quejó el. Asuka frunció el ceño, luego se acostó a su lado, y lo miró fijamente—.¿Por qué me ves así…?

—Te observare hasta que te quedes dormido.

—Pe-pero eso es vergonzoso… —dijo Shinji con las mejillas encendidas.

—Pues entonces duérmete rápido.

—Aunque lo digas así… —Shinji intento quedarse dormido, pero no era algo que pudiera hacer cuando el qui… —.¿As-Asuka…? —repentinamente Asuka comenzó a acariciar su cabeza y a tararear una canción.

—Solo duerme —susurro ella, y continúo cantando. Shinji se sentía aun mas avergonzado, pero por alguna razón sus parpados comenzaron a pesarle. Cerro los ojos…y se quedo dormido.

—Dulces sueños… —murmuro Asuka.

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Durante el almuerzo Asuka comía en silencio. El asiento a su lado estaba desocupado, cosa que notaron los demás niños.

—¿Por qué Shinji no bajo a comer? —pregunto Makoto. Asuka junto las cejas. Makoto aun no le caía bien, solo lo soportaba porque por alguna razón Shinji se llevaba bien con él.

—No lose —contesto malhumorada.

—Asuka-chan… —hablo Yuki, la niña que le gustaba cazar ranas—.Solo queremos saber si se encuentra bien.

Asuka les hecho un vistazo, sus rostros demostraban autentica preocupación, por lo que resignada les contesto:

—El esta bien, solo algo cansado. Está durmiendo —se sorprendió un poco al ver las expresiones de alivio de los demás niños. Pero no le dio más importancia, siguió comiendo en silencio.

Cuando termino el almuerzo y regreso al refugio encontró a Shinji tal cual lo dejo. Parecía dormir plácidamente. En silencio se sentó bajo la ventana y trabajo en su bordeado. Solo faltaban tres días para el cumpleaños de Shinji, por lo que tenia prisa en terminarlo.

Pero solo unos momentos después de haber comenzado se dio cuenta de que Shinji no dormía plácidamente. No dejaba de removerse en su colchón, murmurando algo que al principio no entendía, hasta que luego de acercarse un poco logro distinguirlo.

—Mama…

Asuka no pudo concentrarse en el bordeado.

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Cuando cayo el anochecer Kata apago todas las luces del orfanato. Fue a su habitación y se puso un pijama mas ligero. Era sofocante llevar el uniforme con el delantal todo el día. Se sentó en su escritorio a ordenar documentos, últimamente lo hacía mucho. ¿Los de GEHIRN no podían dejarla descansar por un día? De pronto escucho unos golpecitos en su puerta.

—Adelante —dijo dándose la vuelta. Quien entro fue Asuka —.¿Que sucede mocosa? —pregunto. Kata noto algo raro en ella. La sonrisa que siempre la acompañaba estaba ausente, y sus ojos se veían vidriosos, como si estuvieran a punto de romperse.

—Es Shinji…

—¿Le sucedió algo?

—El…está muy triste —dijo con voz temblorosa —.Anoche lo escuche…llamaba a su mama —el cuerpo de Kata se tensó, y sus manos comenzaron a temblar.

—¿A…su mama…? —Kata nunca había reaccionado así, pero…algo de lo que decía Asuka la estaba tocando. Algo que no creyó sentir de nuevo. Asuka no lo noto, pues ya no parecía poder contener sus propias lágrimas.

—Esta muy triste, y no se que hacer —Asuka levanto una mano temblorosa y tomo la mano de Kata—.Por favor…ayúdalo.

Kata estaba con la boca abierta, la forma en que Asuka le suplicaba le rompía el corazón. ¿Tan mal se encontraba Shinji? Sin saber exactamente que hacer Kata acaricio su cabeza.

—Mocosa…si tú también lloras eso lo pondrá más triste. Hablare con él, pero deja de llorar ¿De acuerdo? —No estaba segura si era la mejor forma de decirlo, pero Asuka asintió satisfecha y le dedico una pequeña sonrisa.

—Gracias —dijo ella. Kata la acomodo en su cama, y luego salió al pasillo. Se quedo de pie ahí. ¿Qué debía hacer? Si Shinji estaba triste por su madre ¿Qué podía hacer ella…? No, era más bien que no se sentía la persona adecuada para aliviar algo como eso. No después de… Sacudió su cabeza, debía despejar su mente. Se dirigió a la habitación de arriba, donde Shinji seguramente estaba llorando. Una vez más se preguntó ¿Qué podía hacer ella?

Kata asomo la cabeza por la puerta. La habitación estaba oscura, solo la tenue luz de la luna entraba por la ventana, y debajo de ella estaba Shinji, sentado, mirando a la nada. Su expresión era aun mas triste. Kata entro, todavía sin saber que decir. Pero fue Shinji quien levanto la mirada y hablo.

—Kata-san…

—¿Qué te pasa? —pregunto suavemente. O al menos lo intento. Shinji desvió la mirada, sus ojos carecían de brillo.

—No lose… —murmuro. Kata se sentó a su lado.

—La mocosa está preocupada por ti —dijo Kata, pero se arrepintió al instante, pues Shinji volteo la mirada avergonzado. Kata se reprendió a sí misma, había pasado tanto tiempo desde la última vez que había consolado a un niño. Esta situación no solo la incomodaba, si no que le traía recuerdos que deseaba mantener fuera de su mente. Fue entonces cuando Shinji comenzó a hablar.

—Mi mama… —dijo Shinji—.Cuando llegaba el día de mi cumpleaños mi mama me preparaba una fiesta. Yo no tenia amigos, y mi papa siempre trabajaba, así que solo éramos los dos. Ella hacia un pastel grande de chocolate, y los dulces que mas me gustaban. Después jugaba conmigo. Y cuando era casi media noche cantábamos juntos. Yo pedía un deseo, y ella siempre adivinaba lo que pedía. Todo era…divertido —a Shinji se le hizo un nudo en la garganta, y sin poder soportarlo más, sus lágrimas salieron—.Pero…mama murió. Yo…quería estar con mi mama en mi cumpleaños. Quería volver a jugar con ella. Quería comer pastel con ella…pero ya no está. ¿Por qué…por que me dejo? ¿¡Por que tuvo que irse!? Y mi papa… ¡Mi papa me abandono! ¿¡Por qué me abandono!? ¿¡Por qué no me quiere!? ¿Fui malo…el me odia? ¿Por qué no me quiere…? ¿Alguien realmente me quiere…?

Kata se llevo las manos al pecho, sus labios le temblaban. Escuchar a Shinji decir todo eso…la estaba lastimando. Sin poder evitarlo sus propias lagrimas estaba cayendo, sin poder evitarlo se acercó a Shinji, y sin poder evitarlo le dio el abrazo mas fuerte y reconfortante que podía dar. Shinji no se resistió y con las dos manos sujeto el pijama de Kata, llorando descontroladamente. Kata acaricio su cabeza, mientras solo dejaba salir las palabras.

—No eres un niño malo. Eres muy bueno, alegre y lleno de bondad. Tu mama te amaba Shinji. Sin duda lo hacía. Aquí también hay muchas personas que te quieren. Has hecho amigos. Aneko siempre me dice lo encantador que eres. Y Asuka, aunque es muy pequeña para entenderlo, te ama como no tienes idea. Y yo también…te…sé que eres muy especial. Eres alguien muy querido Shinji. Y estoy segura que un día volverás a ver a tu papa, y él te dará el abrazo más cálido y amoroso que puede dar un padre. Porque eres Shinji Ikari, el niño más tierno y dulce que uno podría conocer.

Shinji no dejo de llorar, dejo salir todo lo que había estado escondiendo desde que llego al orfanato…no, desde que su madre se fue. Kata no dejo de abrazarlo. Ni un momento.

—Tranquilo…yo estoy aquí…

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No estaba segura de cuanto tiempo paso. Tal vez horas, o solo minutos, no lo sabía. Shinji dejo de llorar, y se quedo dormido en sus brazos. Con mucho cuidado Kata lo recostó en el colchón, lo cubrió con la manta, y se detuvo de golpe al darse cuenta que estuvo a punto de darle un beso en la frente. ¿Qué estoy haciendo? Se reprendió a si misma. Rápidamente se alejó y salió de la habitación. Para su sorpresa Asuka estaba esperando sentada al lado de la puerta. Kata puso un dedo en sus labios.

—No hagas ruido, el mocoso esta durmiendo. Ve con él, no lo dejes solo.

—Nunca —respondió Asuka entrando en la habitación. Nuevamente Kata se quedo de pie ahí, sentía que algo le oprimía el pecho. Se obligo a si misma a volver a su habitación, pero antes hecho una mirada por el hueco de la puerta. Asuka se había recostado al lado de Shinji, y había tomado su mano. Pudo escucharla susurrar "Estoy aquí" antes de quedarse dormida.

Kata volvió rápidamente a su habitación, se sentó en su escritorio, y no pudo concentrarse en los documentos. Se cubrió el rostro con las manos, sintiéndose realmente mal. ¿Qué estoy haciendo? Volvió a preguntarse. No podía dejar de pensar en ambos niños, y en las palabras de Shinji. "¿Por qué me abandono?" Esa pregunta le dolía, tocaba un punto sensible de su ser.

De pronto un fuerte ruido la asusto, el sonido tiritante de un teléfono. Kata se giro y su cara palideció. En el rincón de la habitación, sobre una mesita el teléfono sonaba incesante. Kata supo al instante de quien se trataba, GEHIRN. La última vez que ese teléfono sonó, fue el día en el que Shinji llego.

Se aclaro la garganta, levanto el teléfono, y hablo.

—Si, habla Zuzumiya —Kata espero que alguien respondiera, pero no escuchaba nada—.¿Hola? Habla Zuzu…

Ha pasado un tiempo —interrumpió la persona al otro lado de la línea. Kata se congelo, reconociendo la voz al instante.

—¿Kaji-kun? —dijo sorprendida.

Finalmente pude…

—¿¡Estas loco!? —grito Kata enojada—.¿¡Como se te ocurre llamarme por esta línea, sabes lo peligroso que es!?

Tranquila anciana, no soy un descuidado. Tengo una amiga que es muy hábil en estas cosas. La línea es totalmente segura. Aunque solo disponemos de cinco minutos —respondió Kaji, tranquilo y despreocupado.

—¿Entonces que quieres? —pregunto Kata nerviosa.

¿Cómo has estado? —pregunto Kaji, realmente sonaba despreocupado.

—¿No tenías solo cinco minutos?

Tan fría como siempre —comento Kaji burlón—.Pero tienes razón, iré al grano —como si fuera otra persona, su voz se tornó más seria y madura—.¿Recibiste mis cartas?

—Si —respondió Kata, captando la seriedad en el asunto—.Pero no logre comprender el contenido.

Me lo esperaba, es bastante complicado. Escucha, GEHIRN esta trabajando en un proyecto secreto. Es algo muy grande, y peligroso. No tengo mucha información, pero se que involucra a los niños que estas cuidando.

—¿Qué quieres decir? —pregunto Kata, ahora estaba más preocupada que nunca.

Como dije, aun no tengo mucha información. No es fácil infiltrarme en sus archivos. GEHIRN tiene una seguridad muy buena.

—¿Kaji-kun…en que te estas metiendo? —murmuro Kata molesta.

Aunque intentes sermonearme ya estoy metido en ello. Lo estuve desde hace tiempo… —Kaji guardo silencio de repente—.La verdad anciana…no te llame solo para contarte esto.

—¿Qué más debo saber?

Ten cuidado, no hagas una locura —dijo Kaji. La seriedad en su voz y el repentino comentario confundieron a Kata.

—Se cuidarme Kaji-kun, pero ¿Por qué me estás diciendo esto?

GEHIRN no está jugando. Uno de los científicos desapareció luego de enviar una carta a alguien de fuera. No se los detalles, pero al parecer intento filtrar sus secretos —Kata quedo sin palabras. ¿Alguien desapareció solo por enviar una carta? Aun así…

—Sigo sin entender por que estas tan preocupado por mi —dijo Kata. Pero Kaji no contesto. De hecho dejo de hablar, solo respirando cerca del teléfono—.Kaji-kun, ¿Me estas escuchando? ¿Por qué debo…?

Eso no fue tu culpa —hablo Kaji, y al escuchar esas palabras Kata se paralizo, y un dolor punzante golpeo su pecho. ¿O era su corazón lo que se estaba agrietando? —.Lo sabes ¿Verdad? No hemos podido hablar desde aquel día. No quiero que cometas una estupidez creyendo que mereces un castigo. Se cómo te sientes, pero Shuichi no habría querido que sufrieras por ello. El siempre supo que su deber algún día lo llevaría a…

—¿Es todo lo que tienes que decirme? —interrumpió fríamente Kata.

Si… cuídate anciana.

—Eso debo decírtelo a ti.

La llamada finalizo, y solo se escuchaba el sonido constante de la línea telefónica. Kata volvió a poner el teléfono sobre su soporte, y lentamente se sentó en la cama. ¿Acaso ese dia intentaba decirle algo? ¿Por qué tantos sentimientos la estaban acosando?

—¿No fue mi culpa? Eres un mentiroso —Kata seguía mirando a la nada, pensando en las palabras de Kaji. Pero no eran ciertas, no podía serlos—.Fue mi culpa… —no podía engañarse a sí misma—.Yo deje morir a mi hijo.

Esa era la verdad.