Los personajes no me pertenecen, la historia sí.
"Por las calles creció, buscando el amor bajo el sol."
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Shikamaru podría tener el rostro indiferente y aburrido. Pero cualquiera que reconociera su coleta en alto y su yukata con flores negras, sabían que no debían meterse con uno de los cuatro monjes.
No es que asesinara, como los otros tres monjes restantes, los cuales le eran indiferentes y siquiera sabía sus nombres.
Su filosofía era simple.
Mientras que no le causaras problemas y no vinieran a molestarlo, la vida de aquellas personas estaría tranquila.
Por eso, se sorprendió al encontrar una pergamino proveniente de Lady Tsunade avisándole sobre dos personas.
Interesantes si le preguntaban a él. Sacrificio si le preguntaban a Hidan.
Aunque su sirviente siempre quería entregarle todo tipo de sacrificios.
Recorrió la mirada por la escena.
Un Uchiha, los cuales se supone que estaban extintos. Un kitsune que, si no fuera por Shikamaru, estaría tomando otra forma mas letal.
Ambos controlables; los Uchihas necesitaban un amo para vivir y con cualquier cosa que sobornes a los kitsune, los tendrías en la palma de tu mano.
Pero, según las palabras de aquel zorro, fue Toneri quien lo mando.
Además, aún tendría que lidiar con la mujer de ojos muertos.
Suspiró y bajó con delicadeza de la rama del árbol. Hidan bajó detrás de él.
Era un fastidio usar su hechizo paralizante, pero era la única manera de detener todo aquello. Luego lo asimiria mejor.
Chasqueó sus dedos.
—Hidan —dijo. Observó fijamente a la joven quien al sentirse observada, bajó su mirada con las mejillas rojas.
—le dije que habría que asesinarlos —dijo Hidan, pero de todas maneras hizo lo que Shikamaru le encomendó.
¿Cuantas veces había usado ese hechizo con personas verdaderamente molestas? Shikamaru observó un punto fijo mientras oía los cuerpos caer inconscientes en el suelo. Generalmente las asesinaba luego sin dolor y demora alguna.
Un sentimiento incomodo comenzó a materializarse en su cabeza. Que estos tres tipos de personas se encontraran en un mismo lugar no era un buen augurio para nada. Después de todo, Lady Tsunade no se arriesgaría a enviarle aquella advertencia si la situación no fuera de vida y muerte.
….
Había una aldea en llamas.
Hinata observaba todo aquello desde un lugar alto. El humo negro acendia al cielo y los gritos desgarradores resonaban en sus oídos.
La joven cubrió sus oídos y cerró sus ojos sin resultado alguno, los gritos aún resonaban en su mente.
—Él me engañó.
Hinata descubrió sus oídos y abrió sus ojos al oír aquella voz conocida.
El mismo joven que vio dos veces en sus sueños se encontraba aún lado de ella, observando los cimientos de las casas caer con estruendo.
—¿Por qué yo? —preguntó Hinata. Un nudo se le formó en la garganta. El joven de ojos negros la observó sin emoción alguna. Como si no la estuviera viendo realmente.
—Él me engañó —dijo. Su voz sonó como si estuviese leyendo un guión, una lagrima se deslizó por la mejilla de aquel joven, pero él siquiera se dio cuenta y continuó hablando ensimismado-. Asesinó a mi familia, mi hogar. Lo perdí todo.
Lo primero que vio, fue la luna blanca en lo mas alto del cielo.
Hinata se sentó abruptamente aún con el corazón latiendole en el pecho. Como un río deslizándose por la roca, los recuerdos recientes comenzaron a hacer mecha en su mente.
—Hola.
Buscó la voz y se encontró con el mismo chico de coleta alta sentado frente a una fogata. Ladeó su cabeza hacia ella.
—Siéntate. Los otros dos aún no se han levantado.
…
Hinata miró sus pies, hasta que un olor impregnó sus fosas nasales y su estomago gruñó.
El joven le tendió un plato de comida. Sin dudarlo mucho, Hinata lo tomó y comenzó a comer arduamente.
El pelinegro se mantuvo observando las llamas sin interrumpirla.
Le dio una cantimplora que Hinata aceptó sin dudar.
-¿Por qué me has estado buscando? —preguntó cuando terminó. Hinata se sobresaltó y observó su perfil.
-¿Es.. es usted el m-monje?
El joven no le observó, solo saco de su yukata un pequeño cuchillo.
—No eres de este mundo —dijo dejando el artefacto en el suelo—. Y como no lo eres, dejaré una cosa claro. Cuando alguien miente. No lo sé por su tartamudeo, ni por por que esquiva la mirada.
La observó con el fuego reflejándose en sus iris.
—Lo sé por las pulsaciones de su corazón. Si tu corazón palpite de forma irregular, te lo quitaré.
Hinata tragó saliva y tratando de calmar su temblor en sus extremidades. Pero las palabras de aquel joven solo lograban ponerla mas nerviosa.
Quería decirle que ella siempre tenia miedo, que no era por sus palabras y no es que mintiera. Si no que estaba aterrorizaba por todo.
Sin embargo, se dio cuenta que si aquel joven era el monje, necesitaba ayuda. Debía pensar en algo, cualquier cosa que la haga tranquilizarse y contarle su historia.
A su mente vino la imagen del pequeño cuarto iluminado solo por una vela.
Se concentró en la pequeña vela mientras respiraba hondo.
Comenzó a contarle como llegó a ese mundo, narró cada acontecimiento que sucedió desde que Sasuke despertó. Le contó que Tsunade le dijo que tal vez él podría ayudarla y en como conoció al extraño chico de cabello rubio.
El joven no hizo movimiento alguno, solo observaba el fuego.
Cuando terminó, Hinata se sintió agotada. La comida estaba haciendo efecto en su organismo y recordó que no había dormido bien en estos días.
—Monje.
El hombre que se encontraba con el monje salió de entre las penumbras del bosque.
—Ambos han despertado —dijo.
El monje asintió y se levantó con el cuchillo en mano.
—Deberías venir —dijo. Hinata asintió bostezando—. Aún no decido si debo asesinarlos, debo escuchar a tu sirviente.
Muchas gracias a las personas que comentaron. Espero que les haya gustado el cap.
