Miraba las fotos de su pequeña con orgullo. Cada fotografía que tomaba, ella salía hermosa, espectacular, bella, perfecta.

Su hija tenía tan solo nueve años y ya era toda una belleza. Poseía un cabello exótico, un rostro armonioso, un cuerpo delgado y aceptable, y una voz encantadora, ¡toda de ella era perfecto!

Sus ojos no podían evitar emocionarse y enorgullecerse con tan solo pensar en lo exitosa que sería su hija si seguía su camino. Ella tenía todo el porte de una digna modelo. Sí ella la adiestraba y la guiaba de la manera correcta, ella sería muy famosa, la modelo más prestigiosa del mundo de la moda.

Ella tenía que ser modelo, tenía que seguir su legado, ¡es su hija! ¡Por dios! ¡Por supuesto que tenía que ser una modelo! Ella tenía que ser hasta mejor que ella misma. ¿Qué dirían los demás si no lo hacía? Sería el hazmerreír del público.

Lamentablemente, su deseo no se había cumplido con Tights, pero con Bulma…tan solo pensar en ella, las lágrimas querían salir en lo maravilloso y lejos que llegaría su hija si siguiera su camino.

"Veo que andas muy atenta con las fotos, Bunny. ¿Qué te parece?" Preguntó un señor mientras se sentaba en la silla.

"No puedo estar más que satisfecha con los resultados" Trató de ocultar la emoción "Quedaron perfectas"

"Lo sé" Sonrió. Cogiendo una de las fotos, apreció a la hermosa niña peliazul que era protagonista de ellas "Tiene mucho potencial por explotar"

"Por supuesto, claro que lo tiene" Afirmó con gravedad "Es mi hija después de todo" Continuó viendo las fotos "La vida que tengo pensado para ella es perfecta"

"No puedes decidir su vida por ella, Bunny"

"Claro que puedo" Contestó con afán mientras centraba su mirada en él "Es MI hija. Ella merece darme ese orgullo, cumplirme ese sueño de ver a alguien de mi sangre ser modelo igual que yo" Centró su mirada en Bulma.

"¿Y si no quiere?" Cuestionó "Tights se rebeló ante ti, ¿cómo estás segura de que Bulma no lo hará?" Preguntó con atención estudiando el inexpresable rostro de la rubia.

"Soy su madre. Y no pienso cometer los mismos errores que con Tights" Espetó con molestia "¿Acaso dudas de mis habilidades, hermano?"

"Claro que no" Negó mientras tomaba su taza de té "Solo que, tal vez, Bulma no quiera ser modelo"

El rostro de la rubia se contrajo "Entonces, yo la llevaré a ese mundo" Contestó. No se podía ni imaginar un mundo donde Bulma no sea modelo, ¡ella tenía que serlo!

Era la envidia del momento. Tenía un esposo encantador que era el mejor científico del planeta con una de las empresas más influentes en este mundo, tenía dos hijas, DOS HIJAS. Es obvio que al menos una tenía que seguir sus pasos, si no lo hacía, sería el hazmerreír del mundo de la moda.

Y ella no lo sería.

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.

.

La pequeña peliazul miraba con atención el programa de tecnología y ciencias en la televisión, era su favorito.

Anotaba cautelosamente cada información sobre las fórmulas científicas que lograron revolucionar al mundo No pudo evitar sonreír con orgullo al notar que ahí estaba la gran fórmula que su padre había descubierto, su padre era un genio.

Continuando escribiendo, sintió los sonidos de unos tacones entrar a su habitación. Giró su cuerpo hacia la dirección "¿Madre?" Preguntó con sorpresa. ¿Qué hacía su madre ahí? Ella casi nunca subía a verla, los momentos que tenía con ella eran escasos.

"Buenos días, Bulma" Saludó caminando hacia su hija.

"Buenos días, madre…"

"¿Otra vez mirando programas científicos?" Preguntó mientras se sentaba al costado de la pequeña peliazul y agarraba con cautela el control de la televisión.

"Hablan de temas muy interesantes, mamá" Respondió mientras la miraba con admiración. No sabía cuál había sido la razón por la cual su madre había subido, pero no desperdiciaría el tiempo con ella. La admiraba, al igual que su padre, y trataría de disfrutar el tiempo con ella.

"¿Así?" Alzó una ceja "¿Y qué temas parecen interesantes para ti?" Preguntó atenta a su respuesta.

"Bueno" Se puso a pensar la pequeña Bulma "Las matemáticas, ciencias, fórmulas…"

"¿No te interesa el modelaje?" Interrumpió

"¿El modelaje?" Ladeó su cabeza "¿Te refieres a tu carrera, mami?"

"Exacto" La miró con expectativa

"Mmmm, un poco"

La rubia lazó una ceja "¿Un poco? ¿Por qué un poco?"

"No me llama mucho la atención" Respondió con franqueza.

"¿Ah no? Pues yo creo que sí te gustará" Cambió el programa y puso un video de ella modelando.

La peliazul no pudo evitar sorprenderse al ver a su madre en la televisión. Podía ver perfectamente cómo empezaba a modelar en la pasarela. La fuerza y sensualidad con la que modelaba atrapaban al televidente, sus piernas pisaban con fuerza el piso, mientras que sus caderas se contorneaban de acuerdo a sus pasos.

Verla en el escenario, y expuesta al público con la fama en la cabeza captó la atención de inmediato de la peliazul. Volteando su rostro hacia ella, preguntó "¿Ese es tu trabajo, madre'"

"Sí, y será el tuyo si quieres ser digna de mí" Habló mirando directamente el rostro de su hija.

La pealiazul ladeó la cabeza "¿Digna de ti, madre? ¿Acaso no soy digna de ser tu hija?" Cuestionó con pena.

"Lo eres" Se apresuró "Pero estaría muy feliz si fueras una exitosa modelo como yo. Me daría un gran orgullo saber que mi hija sigues mis pasos" La tocó con cariño.

Bulma sintió el tacto de su madre, su corazón se aceleró al sentirlo. Su madre estaba diciendo que, si ella era modelo, ella estaría muy orgullosa de ella. Le daría las felicitaciones que nunca tuvo, le sonreiría como jamás lo hizo, la ayudaría y pasaría más tiempo con ella, con su madre…

Una sonrisa tierna salió de ella. Cuanto quería pasar tanto tiempo con su madre…

"¿Pasaremos el tiempo juntas, madre?" Preguntó con expectativa.

"Yo me encargaría de ti, por supuesto, mi amor" La acarició

"¿Podré viajar alrededor del mundo entero?" Sonrió al sentir el tacto de su progenitora.

"Podrás lograr una fama inexplicable" Contestó con una sonrisa triunfadora "Todo el mundo conocerá tu nombre, todos de admiraran, te amaran, querrán ser como tú. Serías como una reina"

Los ojos de la peliazul se agrandaron con emoción "Ser modelo es una carrera muy bonita, ¿verdad, mamá?"

"Sí, hija. Es muy hermosa"


Vomitaba toda la comida ingerida en el inodoro, otra vez. No tenía porqué engordar ni un gramo, dentro de una semana tendría el evento más importante en el mundo de la moda: el Met Gala. Su vestido estaba siendo confeccionado a mano, así que, si ella engordaba un gramo, todo el vestido sería confeccionado de nuevo.

Y lo que menos quería era eso.

Levantándose del suelo, procedió a ir al lavadero y lavarse los dientes. Tenía que quitarse ese mal olor de la boca, no podría ir al evento de ballet con la boca oliente, dejaría una mala imagen de ella.

Dejando su cepillo de lado, soltó la toalla y liberó su cabello mojado. Dirigiéndose a su closet room, sacó su vestido negro y retiró su bata que cubría su desnudez.

Vio su cuerpo en el espejo, ¿Por qué todavía no bajaba lo suficiente? ¿Acasos sus técnicas no funcionaban? ¿Debía de dejar las comidas de lado? No podía, la otra vez que lo intentó, su madre se dio cuenta y le dijo que, si quería hacer eso, sería mejor que dé una calavera para que la reemplace como modelo.

Maldición…

Soltando un suspiro, procedió a ponerse su vestido negro.

Era uno sencillo, clásico pero sofisticado. Tenía unos diseños bordados de color dorado en las esquinas del vestido, dejaban sus brazos en completa libertad y la atapaba un poco más arriba de las rodillas.

Era su favorito, no quería mostrar mucho para la ocasión, pero tampoco era que quería verse como una monja. Por más que no le gustara por completo su cuerpo, las personas no debían evidenciar eso.

Terminando de subir su cierre, agarró sus botas negras hasta por arriba de las rodillas, y se las puso. No quería mostrar mucho sus piernas, aún no superaba ver sus piernas sin recordar el suceso.

Mirándose al espejo, fingió una sonrisa. Al menos eso haría ver a las personas que todo estaba bien, y que Bulma Briefs siempre estaba en perfectas condiciones.

Siempre.

Arreglando su cabello, y poniéndolo detrás de sus orejas, empezó a maquillarse sutilmente. No quería llamar la atención de los demás, no era su show, era el de las bailarinas. Y era el momento de ellas, no de ella.

Ay sí, Bulma. Sabes perfectamente que él estará ahí, quieres llamar su atención

¿Qué? Claro que no quería llamar su atención. Él solo era un hombre, nada más.

Un hombre muy guapo y sexy

Bueno, sí…Pero no era el único hombre guapo y sexy, había visto muchísimos y él no era la excepción.

Pero llamó tu atenci…

¡Suficiente! Después de la conversación que tuvo con Zangya, lo que menos quería era tener problemas con ellos. Agradecía que la hubiera consolado ese día en el colegio, aunque se avergonzaba completamente porque evidenciaba lo débil que era, solo estaba agradecida con él.

Solo eso.

Verificando que su maquillaje estuviese en su lugar, agarró sus cosas, miró la hora y salió de la habitación.

Mientras bajaba por las escaleras, sus ojos azules no pudieron evitar fijarse en el regalo que estaba en la mesa de visita. Vaya, Lapis no se cansaba con los regalos que le daba. Como si ella pudiese comprarse con simples regalos.

Ella no era algo que se podía comprar.

Ella era Bulma, Bulma Briefs.

Justo cuando estaba a punto de salir, sintió cómo alguien la llamaba.

Su madre.

"¿Se puede saber por que no aceptas los regalos del joven Lapis?" Preguntó mientras salía de a sala de estar "Estás siendo maleducada con él, ¿sabes?"

Girando su cuerpo hacia su madre, contestó "Ya no quiero seguir saliendo con Lapis, me aburre" Explicó.

"Pues yo veo que te diviertes mucho con él. Al menos dale una oportunidad, es un buen chico" Insistió.

La miró con suspicacia "Lo pensaré"

"Lo harás" Ordenó "Sé que es muy bueno para ti"

Sintiendo cómo Krillin entraba a la puerta y pedía por ella, la despidió con la mirada, y salió para el evento.


The School of American Ballet era uno de las mejores escuelas de ballet a nivel mundial, las mejores bailarinas salían de ahí. Todas perfectamente preparadas para deslumbrar a todos en el escenario del auditorio del colegio.

Bulma no era la excepción. No era por presumir, pero ella fue una de las mejores bailarinas de ballet de la escuela. Participó en concursos desde muy pequeña, claro, aunque algunos tuvieron que verse cancelados por el inicio de clases que tendría con Madame Giselle.

A pesar de eso, no dejó de visitar el lugar. Todos los años iba a ver las obras teatrales que hacían, veía bailar a las bailarinas, se distraía con la música, se encargaba de dar unos discursos motivadores a las bailarinas. Pues, aunque sea una obra teatral, bailarines prestigiosos iban a ellas para seleccionar bailarinas. Sí, todo un marketing.

Esta vez, no iba a ser la excepción. Solo que la diferencia, era que, ahora, tendría que dar un discurso al público sobre lo que implicaba el ballet.

Bajando del auto, vio cómo los encargados del colegio la recibían con una grata sonrisa. No dudó en devolvérselas.

"Bulma, ¿cómo estás?" Preguntó su tío dándole un abrazo.

"Muy bien, tío. No sabes lo honrada que me siento al saber que daré un discurso al público" Explicó, saludando al siguiente encargado.

"El placer es nuestro Bulma" Confesó "Eres una de las personas más influyentes en el mundo de la moda; aparte, fuiste una de las mejores bailarinas de la escuela. Era momento de que ya dieras el discurso con el que empezara la obra" La guio al auditorio.

"Muchas gracias, tío" Sonrió. Deshaciendo disimuladamente el agarre del hermano de su madre.

No le gustaban que la tocaran. En lo absoluto.

"Bueno, ¿te parece si vas al backstage del escenario?" Preguntó mientras paraba su paso "Para que te vayas preparando. De pasada podrías ver cómo va todo detrás de cámaras" Explicó

"Claro, perfecto. ¿Dónde está?" Preguntó mientras veía cómo las personas empezaban a ingresar al auditorio.

Viendo cómo su tío llamaba a los encargados, dijo "Ellos te llevaran" Indicó cuando ya habían llegado "Cualquier duda o si quieres algo, no dudes en decirlo" Agregó

"Sí, no te preocupes. Tío" Respondió un poco en confianza. Eran tres personas, dos de ellas eran mujeres. No le harían nada malo, ¿verdad? "Nos vemos" Lo despidió mientras lo veía ir a recibir a sus otros invitados. Sintiendo cómo los asistentes volteaban y la empezaban a guiar, los siguió.


"¡Quiero todo preparado! ¡Las luces, el escenario, los colores, las cámaras, todo tiene que quedar prolijo mucho más antes de que empiece la obra!" Gritaba Vegeta a los encargados.

"Sí, señor. No se preocupe" Respondieron con temor ante su expresión y tono de voz.

Viéndolos retirar, Vegeta no pudo evitar susurrar para sí mismo "Insectos…"

Empezó a revisar cada espacio del escenario, verificó las cámaras, les recordó a los asistentes el juego de luces con el que empezarían la obra, fue a ver cómo estaba el escenario miles de veces. Estaba siendo muy cautelosos y meticuloso en su trabajo, y por qué no, él siempre se caracterizaba por generar los mejores escenarios en todos los lugares posibles.

Y esta escuela de Ballet, no iba a ser la excepción.

De pronto, cuando se estaba dirigiendo a coordinar con los fotógrafos para las respectivas fotos. Su mirada, cuerpo, y alma, no pudieron evitar pararse de inmediato al reconocer a cierta mujer con cabello peliazul caminando detrás del escenario.

No pudo evitar fruncir el ceño ante ello.

Maldición, justo cuando deja de pensar en ella, vuelve a aparecer.

Sí, había estado pensando en ella. Desde ese momento en que la tuvo entre sus brazos, siendo testigo de cómo lloraba y se mostraba ante él, no había dejado de pensar en ella.

Su mirada, su llanto, su voz, su piel….no había dejado de pensar en ella en lo absoluto, ¡maldición! No debía interesarle, no debía. Pero desde ese día, cualquier cosa o momento en la que estaba solo, inmediatamente venía ella y le hacía recordar todo.

Y lo que le daba más rabia, era saber que se preocupaba por ella. Él no debía hacerlo, no tenía que estar mezclando su relación fotógrafo-modelo. Pero mientras varias veces se lo repetía, más se preguntaba qué era lo que le pasaba.

¿Por qué lloró? ¿Por qué se sintió así? ¿Por qué justo cuando él se acercaba a ella, se quería ir?

"Aléjese…" Volvió a repetir cerrando los ojos con fuerza "Aléjese" Alzó la voz mientras cerraba los ojos y evitaba que las lágrimas bajaran.

"Por favor…" Cerró los ojos, torpemente intentó ocultar sus lágrimas. Sin embargo, las vio caer de su delicado rostro.

Cada vez que recordaba esa escena, sentía cómo algo se estrujaba dentro de él. No le gustó verla llorar. No era incomodidad, era molestia, molestia porque alguien había sido capaz de dañar tal delicada mujer.

Ira por lastimarla. Sí, porque sabía perfectamente que alguien la había lastimado.

Si juntaba las cosas desde la sesión de fotos que tuvo con ella, el encuentro que tuvieron en su hotel, y interacción que tuvieron hace poco, llegaba a la conclusión de que alguien había abusado de ella.

Sí, y aunque no sabía si era físico o emocional, lo molestaba profundamente.

Sus ojos no podían apartarse de ella. Verla tan concentrada (en quién sabe qué), en esa ropa que la hacía lucir hermosa, teniéndola cerca él, generó que sintiera un poco de nervios. ¿Por qué se sentía así? ¿Qué tenía esa mujer que lo hacía sentir así?

Vio cómo ella empezaba a dar vueltas en su lugar y empezaba a hablar sola, ¿era consciente de que estaba en un lugar público y las personas podían escuchar lo que estaba hablando?

Una sonrisa salió de él.

Bueno, después de todo, no estaría nada mal molestarla un poco.

Caminando hacia ella, habló a su detrás "¿Sabía que algunas personas podrían pensar que está loca si la ven hablar sola?"

Bulma brincó ante su repentina aparición, asustándose, volteó en un segundo "Señor Ouji, me asustó…" Sintió su corazón latir de nervios al verlo.

Él sonrió ante su comportamiento "No es necesario que use señor. Usted puede llamarme Vegeta" Ofreció

Tratando de no tomarlo con algo de doble sentido aquello, aceptó con una sonrisa "Vegeta, entonces…" Bajando su mirada de sus ojos, ella intentó hablar "Vegeta, respecto a lo de aquella vez yo…"

"No tenemos que hablar de eso si no lo desea" Interrumpió el peliflama. No quería hacerla hablar de algo que no quería o no se sentía preparada. No quería presionarla "Todos tenemos nuestros momentos"

Ella se avergonzó un poco. Ahora era lo más seguro que él la viera como una tonta llorona, perfecto, una modelo llorona.

Fingió una mueca.

"Por cierto…"

"Bulma" Completo ella

"Por cierto, Bulma… ¿Se puede saber qué hace aquí?" Preguntó Vegeta con suspicacia.

Alzando sus delgadas cejas azules ante su pregunta, respondió "Voy a dar un discurso"

Vegeta fingió sorpresa "¿Un discurso? ¿Para qué?"

"Se enterará cuando me vea hablar" Respondió con una sonrisa.

El fotógrafo no pudo evitar entrecerrar el ceño ante ello. Sin embargo, justo cuando iba a hablar, escuchó cómo alguien daba las indicaciones de que todo se esté preparando ya que la obra empezaría en breves minutos.

Volviendo su rostro a uno más sereno y serio, la miró profundamente y dijo "Un placer" Y sin esperar por su respuesta, se retiró.

Bulma por su parte, sintió cómo alguien la agarraba de los hombros y la jalaba. Asustándose profundamente ante ello, se alejó vehementemente. Tal fue su sorpresa al ver qué era una de las encargadas de iniciar con el espectáculo.

"Lo siento" Se disculpó. Vaya, tenía que quitarse ese miedo de asustarse cada vez que alguien la tocaba inesperadamente. Sin embargo, sabía que no sería probable.

"Disculpe, señorita Briefs. La inauguración empieza en breves minutos" Explicó la chica.

"Sí, claro. Perdón" Se disculpó con una sonrisa. Viendo cómo ella continuaba sus pasos, siguió a la chica.


Miraba al público que la miraba con total atención sus palabras por salir. No se sentía nerviosa, no en esta ocasión.

Ella siempre había sido una de las mejores oradoras en su escuela, sus discursos eran atrapantes, y siempre encontraba la forma perfecta para hacerlos encajar en cada situación.

Como hoy, con el ballet.

Agarrando el micrófono se dispuso a hablar "Buenas noches todos" Saludó "No saben lo agradecida que estoy que hayan venido a ser expectantes de una de las mejores obras mezclado con el ballet" Pausó "Aquí no solo serán testigos de una simple actuación, sino que verán el talento que tiene cada una de las bailarinas. Su esfuerzo y disciplina al bailar balanceadamente con el piano, el violen, o los demás instrumentos"

Sintió cómo alguien la miraba profundamente, volteando su mirada sigilosamente, se encontró con él. La miraba con profundidad, con aquellos ojos negros que cada día le causaban más intriga y curiosidad…

"Yo fui estudiante de esta escuela" Continuó tratando de no hacerla caso a su mirada "Y estoy totalmente segura que su formación es excelente. Sus hijas saldrán como lo que son, bailarinas profesionales" Sonrió "Porque no hay mejor escuela que esta. Y no hay mejor lenguaje que el baile" Terminó "Gracias"

Inmediatamente las personas empezaron a aplaudir, sonriendo ante su agradecimiento, se fue al backstage del escenario y fue testigo de cómo la obra estaba empezando.

El violín empezó a sonar, lento, apaciguado, y romántico; el piano lo acompañaba dando a presentar al primer grupo de bailarinas, todas ellas delicadas y coordinadas.

Disimuladamente vio a ver a Vegeta para ver donde estaba, tal fue su sorpresa al verlo concentrado también en la obra.

¿Qué esperaba? ¿Qué se fije en ella? Claro, como si él lo hiciera.

Volvió a fijar su mirada en el escenario. El instrumental había cambiado a uno más trágico, fuerte y vehemente.

El violín empezó a abrumar sus oídos, el piano empezó a marearla por la rapidez, el escenario empezaba a aterrarla, el rostro de las bailarinas y sus movimientos solo mostraban lo cruda que podía ser una realidad.

"¡¿Así me pagas todo lo que he hecho por ti?" Preguntó con exaltación su madre "¡Te equivocaste! ¡No modelaste correctamente! ¡Por eso perdiste!"

"¡No me grites, madre! Solo tengo 15 años, ni siquiera era un concurso que salía en televisión para que me estés gritando de aquella manera" Se defendió

"¡Tienes que aprender que tú no puedes fallar!" Contestó "No puedes. Has puesto en vergüenza mi apellido, mi reputación, y mi carrera como modelo" Agregó con fastidio.

"Madre, yo…"

"Suficiente tengo sobre las excusas que pones" La miró tajante, ni siquiera se inmutó al ver cómo pequeñas lágrimas salían de la peliazul.

Las palabras de su madre empezaron a chocarla demasiado. No tenía por qué ponerse así, era su primer desfile. ¿Por qué le decía palabras tan hirientes…? "Me puse nerviosa, escuché cómo algunas chicas se burlaban de mí, de mi cuerpo, y…" Intentó defenderse

"¡No me importa!" Sonriendo con ironía contestó "Tenía más expectativas de ti. Me has decepcionado…"

El corazón de la peliazul se rompió. No…no podía estar diciendo eso. Había hecho todo lo posible para ganar ese concurso y ver una sonrisa de su madre hacia ella, lo intentó. Pero lo único que consiguió fue una decepción.

"Perdóname, mamá…" Soltó con lágrimas en los ojos.

Sintiendo cómo su madre centraba su mirada en ella, escuchó "A partir de mañana te mandaré a un taller de pintura, modelaras al desnudo. Más te vale quitarte ese miedo, porque si vuelve a suceder otra vez, no lo toleraré" Y sin esperar más se fue.

Las bailarinas corrían con terror, escapaban del monstruo, escapaban de su realidad. El violen sonaba con vehemencia, y el piano sonaba a una verdadera película de terror.

Sintiéndose agobiaba, decidió irse del interior del escenario. Sin darse cuenta, que alguien miraba atentamente cada gesto suyo.

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Cerraba los ojos y se dejaba golpear por el aire del anochecer. No quería estar adentro, quería distraerse y alejarse un rato. Disfrutar de la naturaleza, y estar sola con ella misma.

No supo cuanto tiempo estuvo perdida en sus pensamientos, pero cuando escuchó a alguien llamarla, volteó de inmediato.

"Aquí estás…no pensé que te aburriera el show" Rompió el silencio Vegeta.

"No lo hace, en realidad" Volteó su cuerpo hacia él. No pudo evitar apreciarlo. Se veía muy varonil con ese traje; con su corbata, saco, sus pantalones. "Solo estaba tomando aire" Explicó

"¿En la terraza? No es muy común que digamos" Avanzó hacia ella lentamente

"¿A qué me ha buscado?" Preguntó con afán. Todavía no se sentía muy a gusta estar a solas con alguien, y mucho menos con hombres.

El peliflama alzó una ceja. Sacando algo de su bolsillo, se lo entregó "Sus fotos. Ya están eliminadas, no tiene porqué preocuparse por eso"

Sorprendida por su respuesta, la hermosa modelo, agarró el sobre que contenía sus fotos. Sacándolos del papel, empezó a mirar foto por foto.

Ahí estaba ella, desde que empezaba con su entrenamiento y sus pasos típicos de ballet hasta su baile espontáneo e improvisado.

"Las fotos están muy hermosas…" Las apreció "Hasta ahora no entiendo porqué lo hizo" Alzó su vista a él.

"Las fotos salen mejores cuando son imprevistas, no se ven forzadas" Contestó con naturalidad.

"¿Ha venido hasta la terraza solo para entregarme estas fotos? ¿Sabía que iba a venir?"

"Me lo han hecho saber de ello. Después de todo soy el encargado de diseño y fotografía" Contestó acercándose más a ella. Pudo notar su cara de incomodidad ante su acercamiento "¿Todo bien?"

"Sí" Evitó su mirada "Muchas gracias" Habló mordiendo sutilmente su lengua.

Vegeta pudo notar su ligero nerviosismos, entrecerró su ceño ante ello. Acercándose más ella, y quedando solo a pocos centímetros juntos, dijo "No tiene porqué ponerte nerviosa, Bulma. No te haré daño" Tocó suavemente sus brazos.

El corazón de la peliazul empezó a latir con fuerza.

Mirando directamente a sus ojos azules, continuó "Quien te haya hecho daño, ha sido un completo idiota por osar tocarte" Bajó lentamente sus brazos hasta llegar a sus delicadas manos.

Bulma se sentía hipnotizada por el tacto de Vegeta, era reconfortante, placentero, tierno…No quería que la soltará. Mirando profundamente sus ojos negros, contestó "¿Tú no me dañarías?"

"Nunca lo haría" Y sin poder controlar el impulso, la besó.

La peliazul no pudo evitar en abrir completamente sus ojos. La había besado. La estaba besando.

Sintió cómo sus manos tocaban delicadamente su cintura y la atraían a él con poca fuerza. Se sintió cómoda, no quería irse de él.

Cerrando sus ojos y dejándose llevar por la sensación de sus labios, continuó con el beso. Si bien no era la primera vez que besaba a alguien, había pasado mucho tiempo desde que lo hacía.

Los labios del fotógrafo eran una delicia que con el paso de los segundos se volvió adictivo. Su sabor, la manera en la que la tocaba, la enganchaba poco a poco. La besaba como el rocío de la mañana, la tocaba como si de una flor se tratara.

El beso era tierno, sutil y suave. No era apurado, no tenía porqué serlo. Vegeta quería disfrutar del momento, probar los labios de la hermosa peliazul que eran un manjar para él.

Sintiendo cómo sus labios se separaban, y sus rostros quedaban frente a otro, ambos se miraron sin saber qué decir.

La peliazul tragó saliva, la sensación que tenía era inexplicable. Vegeta la había besado, la tocó, la calmó…

El miedo que sentía se había ido, solo cuando estuvo en sus brazos…

Viendo cómo el fotógrafo se alejó de ella, escuchó atenta a sus palabras.

"Lo siento. Esto no debió pasar" El rostro de la peliazul se desilusionó por completo "Con permiso" Y sin esperar más, se fue. Dejándola sola y con la palabra en la boca.


Notas de la autora: SIIII POR FIN SE BESARON :D

Holi, ¿cómo están? Espero que bien. Perdonenme por la tardanza, enserio. Estoy en un concuros de discursos y debate :") so, trato de publicarlo lo más rapido posible.

¿Qué les pareció el capítulo? Me emocioné mucho al escribir a Vegeta y Bulma besandose 7u7, ya era momento jiji.

Ya sabemos un poco la historia de Bunny y del porqué se comporta así con Bulma D: ¿Qué piensan? ¿Hará lo correcto?

Por cierto, disfruten su momento vegebul que les tengo preparada una sorpresa *inserta risa malvada*

Ahora sí, me gustaría saber su opinión sobre este cap :D

Besitos y abrazos.

Annetzita