- ¡I-I-IRUKA!.- chilló Naruto aterrado, Sasuke se devolvió lo más rápido que pudo hasta llegar donde estaba el rubio tirado. En ese lapsus de tiempo el chico volvió a gritar preocupándolo.-

Naruto se encuentra sentado en el suelo, al frente de él está Iruka tirado y cubierto de sangre, unos pasos más allá hay otra persona desconocida, pero Sasuke suponiendo lo que pasaba no tardo en ponerse frente a Naru mientras le ayudaba a levantarse.

- Aléjate, perro pulgoso.- le advirtió Sasuke, sus ojos brillaban en un vivo tono rojo y sus colmillos retráctiles sobresalieron de su boca.-

- Eso debería decir yo, estás cerca de mi presa.- dijo el joven de cabello alborotado y marcas rojas en las mejillas.-

- ¡Iruka no es tu comida!.- gritó Naruto molesto.-

- No hablaba de ese viejo... hablo de ti.- dijo sorprendiendo a ambos.- ... rubio, ojos azules, moreno y tres marcas en cada mejilla, sí, es justo lo que dice la profecía.- hablaba consigo mismo.-

- ¿De qué estás hablando?.- preguntó Sasuke frunciendo el ceño.-

- Es perfecto.- comentó sin hacerle caso a la pregunta.- Eres mejor que la presa que acabo de cazar.- dijo mostrando sus garras.- Oye, paliducho, aléjate de él, lo necesito con urgencia.-

- Sobre mi cadáver.- dijo ocultando a Naru tras él.-

- No necesito que me protejas como a una chica.- dijo Naruto detrás de él, rojo de vergüenza.-

- Sí, lo necesitas.- le refutó, el chico en ese momento atacó con sus garras y Sasuke por su parte reaccionó de inmediato agarrando su muñeca, sin embargo este lo atacó con la otra mano arañando su pecho, rompiendo con facilidad el uniforme de Sasuke, hiriendo su piel. Sasuke contraatacó usando sus colmillos, no dudó en clavarlos en el cuello de su contrincante, quien se quejó por el gran dolor que le provocó.-

- ¡A-AKAMARU!.- llamó con desespero y en unos segundos apareció un perro color blanco que se abalanzó hacia Sasuke separándolo del chico, quien estaba sangrando por la herida, la mordida del peli-negro le desgarró la piel.

- ¡Sasuke!.- exclamó Naruto, no dudó en ir a ayudarlo.-

- Vamonos.- le ordenó a su perro sabiendo que no era buena idea quedarse a pelear.- Volveré por ti.- le advirtió al rubio para luego marcharse del lugar.-

- Tks, maldición ¿quién se cree ese estúpido?.- dijo molesto el peli-negro.-

- Sasuke, ¿estás bien?.- preguntó preocupado.-

- Sí, sólo es un rasguño.- dijo restándole importancia.-

- ¡Un rasguño muy grande!.- le regañó.-

- Lo sé, pero más importante aún, hay que ver como está Iruka.- Naruto asintió dándole la razón y ambos se acercaron al hombre que yacía tirado en el suelo, Sasuke se agachó y tocó su cuello y muñecas buscando algún signo vital.- Está vivo.- Naruto suspiró aliviado.-

- Pero está muy herido... morirá si lo dejamos así.- dijo Naruto preocupándose otra vez.-

- Tengo una idea.- dijo tomando a Iruka entre sus brazos y se apresuró a caminar con el rubio detrás de él, siguiéndolo.- Le pediré a Itachi que nos lleve a la ciudad más cercana para que lo atiendan.-

- Odio halagarte, pero es buena idea.-

Naruto y Sasuke fueron casi corriendo hasta la casa del último, por suerte Itachi ya había llegado y aceptó llevar a Iruka. El peli-negro manejó lo más rápido que pudo hasta la ciudad y luego buscaron el hospital más cercano, al llegar dejaron todo en mano de los doctores. También asistieron a Sasuke por su rasguño aunque él mismo decía que no era necesario, al final terminó con un vendaje bajo el uniforme.

Sasuke acompañó a Naruto, el pobre rubio se notaba muy descompensado, triste y preocupado, con la cabeza baja, el oji-negro trató de contenerlo sobando su espalda, no estaba seguro de que decir o que hacer en esta situación.

Unas horas más tarde

- Sasuke...- le llamó atrayendo su atención.-

- Dime.- respondió volteando a verlo.-

- ¿Crees que Iruka esté bien?.- le preguntó levantando la cabeza, Sasuke estaba a punto de responder, pero el rubio volvió a hablar.- Olvídalo, prefiero que no respondas.- suspiró.-

- Parientes de Umino Iruka.- llamó un señor con bata blanca.-

- Yo.- se levantó de inmediato Naruto.-

- Sígame por favor.-

Naruto siguió al médico hasta la UCI donde se encontraba Iruka, le explicaron que por suerte lo llevaron a tiempo y había podido sobrevivir, todas sus heridas eran extraños rasguños, nada de vida o muerte, pero había perdido mucha sangre.

- Necesita estar unos meses hospitalizado.-

- Comprendo.- dijo Naru mirando a Iruka.-

No supo cuánto tiempo se quedó mirando su rostro o los vendajes en su cuerpo, pero pronto tuvo que irse porque ya era de noche y no se permitían más visitas. Se fueron de vuelta a su casa y una vez llegaron a la mansión de los Uchiha, Naruto tenía la intención de irse caminando, pero Sasuke lo detuvo.

- ¿A dónde vas?.- preguntó extrañado.-

- Pues lo obvio, voy a mi casa, teme.- dijo enfadado como si le estuviera jugando una broma en ese momento tan delicado para él.-

- Quédate aquí.- dijo casi como si fuese una orden.-

- No puedo quedarme, no seas ridículo.- volteó a mirar a todos lados asegurándose de que no había nadie cerca.- No me gusta tu casa, lo sabes.- susurró haciendo suspirar a Sasuke.-

- Sólo por hoy y mañana te regresas a tu casa.- le ofreció, aún así el rubio no se mostraba tan convencido.-

- No quiero.- fue su respuesta comenzando a caminar.-

- Usuratonkachi.- le siguió.- no seas idiota, sabes que ese hombre lobo está merodeando por aquí diciendo estupideces de una tal profecía.- Naru se detuvo como si hubiera caído en cuenta de la situación.- Sólo será por hoy, es muy tarde para que te vayas.- dijo y escuchó al rubio suspirar.-

- Está bien...- aceptó volviendo a la mansión, tragó duro al acercarse, no le gustaba la idea de entrar allí.-

Fugaku y Mikoto los esperaban adentro, ya le habían explicado la situación, se dieron un breve saludo y Sasuke subió con Naruto a su cuarto, ambos entraron a ese espacio lúgubre y dejaron sus mochilas tiradas en el suelo.

- ¿Por qué está casa tiene que ser tan tenebrosa?.- susurró Naru quejándose de sus desgracias mientras se sentaba en la cama de su amigo.-

- ¿Acaso tienes miedo?.- le molestó Sasuke divertido.-

- ¡Claro que no!.- negó Naruto mientras Sasuke sonreía buscando un pijama para el rubio.-

- Toma.- le lanzó el pijama.-

- ¡Teme, no me lances las cosas!.- le gritó molesto para después comenzar a vestirse, Sasuke algo sonrojado se volteó evitando verlo.-

- ¿Quieres bajar a cenar?.- preguntó Sasuke rascando su nuca.-

- Prefiero cenar aquí arriba, si no es mucha molestia.- dijo Naruto temiendo verse descortés.-

- Esta bien, iré a buscar la cena.- dijo acercándose a la puerta, chocándose con una pared y saliendo al fin, suspiró, no le hacía bien ponerse tan nervioso al estar con Naru y su hambre aumentó de la nada, se sentía fatigado, tocó su abdomen sintiéndose un poco mal.-

Sasuke ayudó a su madre a cocinar algo para Naruto y luego llevó la bandeja con la cena a su habitación, en cuanto entró encontró al rubio leyendo el libro que le habían regalado.

- Ah... lo siento, tomé esto prestado.- dijo Naruto nervioso de ser descubierto con las manos en la masa.-

- Descuida, es un libro que me regalaron para mi cumpleaños.- dijo dejándole la cena sobre la cama.-

- ¿Tú no comerás nada?.- preguntó viendo qué solo estaba su plato.-

- Luego.-

- Teme, no soy un niño como para que te quedes a cuidarme, ve a cenar.- le ordenó, Sasuke suspiró.-

- Si insistes.- dijo dirigiéndose a la puerta.- Provecho.- se retiró de la habitación dejando a Naruto solo.-

- Ese teme.- dijo algo molesto de que le cuidara tan excesivamente, miró la comida y sonrió, no tenía casi nada de hambre, pero comería para agradecer el esfuerzo de la madre de Sasuke.-

Sasuke se sentó a la mesa y tomó en sus manos la bolsa de sangre, tenía mucha hambre, hundió los dientes en esta succionando la sangre. La bolsa bastó para saciar su sed, pero por alguna razón está insatisfecho.

- Madre, padre, yo me retiro, ya estoy satisfecho, gracias.- anuncio Itachi retirándose a su habitación mientras Sasuke le observaba.-

CONTINUARÁ...