Advertencias:

Los personajes del Universo Marvel no me pertenecen, a excepción de los personajes originales introducidos aquí.

Este fanfic fue escrito para entretener.

Este fanfic contiene drama, violencia, sexo y terror.

Por lo tanto no es para todo público.

Capítulo 12 ¿Quién es ella?

No habían transcurrido ni 15 minutos cuando Tony estaba presente en el Complejo, eran cerca de las 9 de la noche, no era demasiado tarde, pero si lo suficiente para que una chica asustada y que no conoce la ciudad este fuera, sin protección, sin un teléfono celular y con esta lluvia que no tenía para cuando parar.

Bruce y Visión explicaron al genio como había ocurrido todo, desde la inmunidad al calor y al fuego que Visión y Wanda vieron con sus propios ojos y ahora la manifestación de estos poderes. Tony observaba entre sus manos el celular de Bruce dividido en piezas y las macetas con forma de espadas.

Mientras tanto FRIDAY, buscaba por medio de cámaras de seguridad de la ciudad, alguna imagen que coincidiera con la de Kassandra y poder ir tras ella. Independientemente de todo el desastre ocurrido, el castaño estaba muy preocupado por su seguridad

– Debí habértelo dicho antes, lo siento Tony, pero lo ocurrido con Strange puso muy tensas las cosas. – Visión hablaba con Tony, aún estaba tranquilizando a Wanda, quien no había dicho ni una sola palabra desde que Kassandra había salido corriendo de ahí.

– Eso en cualquier momento lo hubiese descubierto, lo importante ahorita es encontrarla. Me comprometí a mantenerla a salvo, Ross va a matarme si se entera de esto. – Comenzaba a perder la paciencia y FRIDAY aún no lograba encontrar rastro de la joven.

– ¿A que te refieres? – Tony guardó silencio. – Tony ¿Por qué dices que tarde o temprano ibas a descubrirlo? – Pregunto insistente Visión.

– Tony conecto a FRIDAY con el sistema de seguridad del Complejo. – Banner lo delató

– Pero los sistemas del Complejo siempre han estado enlazados a FRIDAY. – Razono el androide, previamente JARVIS también estaba instalado en el sistema de Inteligencia Artificial del sistema del Complejo y la Torre Stark.

– Conecto directamente a FRIDAY para vigilar a Kassandra. – Respondió nuevamente Banner, dando más información al respecto.

– Tony, creímos que nos habías pedido que nosotros... – A pesar de la calma del androide, descubrir eso no era nada alentador.

– Lo sé, sé lo que les pedí. – El genio no tenía la paciencia para responder a los reclamos de sus compañeros. – Si, la tenía vigilada, incluso sabía lo que consultaba a FRIDAY con el Smartphone que le di. Ella no lo sabe. – Admitió finalmente.

– Tony, pero tú dijiste que ella fue una víctima en todo esto, incluso la defendiste de Strange ¿Qué es lo que sospechas de ella? – Banner ya no comprendía a donde iba todo esto.

– De acuerdo, Dr Banner, antes de que nuestra espía arañita encuentre esto, se los mostraré primero. – Dijo aquello refiriéndose a Romanoff. – No estuviste en la misión, así que es mejor que lo vean ustedes primero. –

Saco su Tablet, presiono varios botones y se alzó una imagen al aire de lo que se visualizaba.

Abrió un archivo y en el mismo se abrieron diferentes fotografías de los cuerpos de los 7 secuestradores muertos en Varsovia, así como los miembros de KODE encontrados dentro de la base en Putna. El científico analizaba las fotografías y leía los dictámenes, poniendo especial atención a los cuerpos del grupo criminal de Varsovia.

– ¿Murieron desangrados? – Comenzó a leer el dictamen y los análisis del médico forense, que para fortuna estaba traducido.

– Es muy probable que Selvig o Fury te llamen luego para darle un vistazo a ese archivo.

– Pero Natasha dijo que pelearon con ellos y que no lograron herirlos con sus ataques. – Banner recordó aquel importante detalle, continúo leyendo los archivos.

– No había presencia de virus o patógenos causantes de fiebre hemorrágica ¿Entonces como 7 sujetos perfectamente sanos tuvieron hemorragias en sus órganos? Esto es demasiado... tenebroso... – El Doctor insistía en leer el dictamen, algo que se le haya olvidado. – Tal vez hicieron mal los análisis. –

– Los repitieron varias veces, creyeron que se trataba de Ebola, Marburg o que habían robado muestras de algún virus altamente contagioso, pero no encontraron nada en los vehículos. Otro poco y se levanta una cuarentena a Nivel Nacional. Y por si te preguntas, no, Kassandra también dio negativo para cualquier virus similar. Solo tiene anemia. –

– ¿Qué sospechas entonces? ¿Kassandra tendrá en sus manos...? – Banner seguía analizando el material.

– No, no había nada sospechoso en su mochila. – Respondió Tony a su pregunta.

– KODE tenía en su poder armas bacteriológicas y virus ¿No será que Kassandra haya estado en contacto con alguno de esos y contagio a esos hombres? – Sugirió Visión, quien seguía a lado de una perturbada Wanda.

– Los doctores y enfermeros que la atendieron en el Hospital hubiesen terminado afectados, Rogers incluido quien fue quien la saco de ahí. – Respondió Banner.

– Y los guardias que estaban dentro de la base, sus cuerpos comenzaron a desangrarse aún después de muertos. – Tony movía entre diferentes archivos de texto hasta con un dictamen el cual rezaba lo dicho por el genio.

– Es como si esa niña cargara con el estigma de la muerte... – Ya el científico comenzaba a hablar como si se tratase de una anécdota de terror. – ¿Acaso ocurrirá con aquellos que le quieren hacer daño? –

– Entonces Strange estará más que muerto si intenta ponerle un dedo encima... sino es que ya lo está. – Cerró finalmente el archivo y la voz de su A.I. interrumpió.

Jefe, hay una coincidencia. Una cámara de seguridad de un semáforo capto la imagen de una joven que tiene un 98% de coincidencia. A escasos metros de Central Park en la Lenux Ave –

– ¡¿Como diablos llego tan lejos?! – Estaba descolocado, la chica había salido sin nada de dinero para moverse en taxi y llegar allá toma más de una hora. – Tendré que usar el traje, en mi auto tardare horas en llegar y esta niña llegó a Central Park en menos de media hora ¿No será pariente tuyo Wanda? –

La mencionada solo volteo a verlo sin responder.

– ¿Le ocurre algo? Desde que llegue no ha dicho nada. –

– No es nada Tony. Apropósito ¿Y cómo la traerás de vuelta? Dudo que sea buena idea traer cargando a Kassandra con su traje. – Visión interrumpió cualquier movimiento que estuvo a punto de hacer el genio para llamar su traje. Tony había pensado en el viaje de ida no de vuelta.

– ¡Ya se! – Salió de la sala, su traje, parte por parte comenzó a unirse al cuerpo del genio. – Ustedes esperen aquí, yo manejare la situación con Rhodey pero presiento que me van a colgar. –

Con el genio fuera del Complejo, Bruce levantó los objetos esparcidos por el suelo. Para fortuna su celular no estaba roto, unió todas las partes y lo encendió, tomó las espadas tiradas, las examino con cuidado y tembló al ver que la forma de las armas era exacta y muy precisa.

– ¿Qué paso aquí? Acabo de ver a Stark irse a toda prisa. – Justo en ese momento llegaba Romamoff, observo el desastre de la sala y a sus compañeros, en especial a Bruce quien había armado su celular.

– ¡Nat! Que bueno que llegas ¿Puedes ayudarme a ordenar esto? – La mujer cruzo sus brazos pero finalmente cedió en ayudar al científico.

– ¿Me dirás que ha pasado aquí? – Tomo un par de decoraciones de las mesas y miro hacia la Bruja. – ¿Wanda? –

La pelirroja llamó a la chica, seguía perturbada y temblaba, era como si sus poderes le hubiesen jugado en su contra.

– Visión... vi algo horrible... en su mente, sus sueños... – Wanda finalmente habló, captando la atención del androide.

– ¿Qué dices? Wanda, fue solo una pesadilla y tú viste esa pesadilla, fue solo eso. –

– No Visión... eso no fue una pesadilla. – Le miró fijamente a los ojos. – Lo que vi, lo que ella estaba soñando... era un recuerdo... uno muy horrible... –

Todavía no podía creer lo que había visto, esas imágenes no podrían irse de su cabeza en mucho tiempo.

El magnate estaba dentro de su traje, ya estaba volando al punto marcado por su A.I. y marco a su amigo.

– Vamos Rhodey, contesta... –

¿Tony? ¿Pasa algo? – Para su fortuna su amigo respondió a los 5 segundos.

– Rhodey, necesito tu ayuda para algo muy urgente. – Tony no quería sonar desesperado, pero sabía que su amigo se daría cuenta.

¿Urgente? ¿No he recibido notificación de algún ataque en la ciudad? – Antes de que el moreno verificara si tenía algún mensaje de Fury, Tony le interrumpió.

– No se trata de eso, es algo de suma importancia, pero nadie más puede enterarse.– El genio sonó vacilante. – Especialmente el comandante Ross. –

¿Qué hiciste ahora? – El tono de voz de su amigo sonaba exasperado.

– ¿Dijiste que estarías en el Grazie verdad? Estas a muy pocas manzanas de Central Park... que casualidad... –

¡Tony, ya dime que quieres!

– Kassandra está perdida. – Le soltó de golpe. Juraría que escucho a su amigo ahogarse con algo, seguramente estaba tomando.

Tony ¿Como que... ? – Tomo aire y tosió un poco, dio otro trago a su copa de vino blanco. – No es posible Tony... se supone que no ella no pue...

Entonces recordó que justamente estaba en una cena con personalidades muy importantes de la milicia, entre estas personas estaba precisamente Everett quien no entendía porque Rhodes estaba tan alterado.

– ¿Está todo bien? – El mayor estaba a punto de tomar un sorbo de su copa.

– Si, comandante, surgió una emergencia, debo retirarme. – Se levantó de su silla, disculpándose con los presentes, aún tenía a Tony al teléfono.

– A veces me parece increíble que alguien como James Rhodes soporte al ególatra de Stark – Dijo Thadeus Ross quien tomo un sorbo de su copa de vino blanco.

Una vez fuera del restaurante y lejos de los oídos de los caballeros, siguió con la llamada.

– Tony, estaba en una cena con el comandante, dime ya que paso con Kassandra. – Se apresuró a salir del lugar y pedir al valet parkin su auto.

– En resumidas palabras: Kassandra tiene poderes extraños, tuvo pesadillas, se descontrolo, se asustó y salió corriendo del Complejo. – El genio ya estaba a la altura de Central Park, solo restaba buscarla. – FRIDAY la localizo por Leux Ave, caminando hacia Central Park. –

– Voy para allá. – Vio como la lluvia caía con fuerza sobre la ciudad, debía darse prisa.

Londres, Inglaterra.

Aquella mañana se había levantado con los músculos adoloridos, le dolía la cabeza y su cuello estaba tenso.

El día que copio la información de la memoria USB de su jefe y le dio un vistazo en la comodidad de su habitación, había quedado atónita. A simple el contenido eran simples carpetas, documentos de Word, más carpetas vacías y archivos que no podía abrir en su computadora.

Pero al indagar más a fondo, descubrió un sin de archivos ocultos que la hizo asquearse. Había documentos que contenían todo tipo de cifras y cantidades de lo que parecían ser sustancias que debían administrarse a sujetos con nombres clave, archivos con localización en satélite y lo que más le quito el sueño fueron fotografías.

Aquel material reflejaba lo que tanto sospechaba de su jefe, siempre supo que aquel hombre era alguien peligroso pero no creía que detrás de él hubiesen personas peor que él o que fuese parte de alguna mafia. Aunque siempre temió lo segundo, aquellas fotografías le abrieron los ojos.

Niños pequeños, bebés, hombres moribundos, mujeres jóvenes; todas y cada una de esas personas estaban heridas, con mutilaciones, quemaduras, cortes profundos, hematomas y mostraban diversas lesiones de posible tortura. No podía quedarse callada más tiempo, tenía que tomar las riendas de esto no solo por ella sino por posibles victimas que estuviesen a manos de esas personas peligrosas.

La noche anterior, había contactado con un amigo que era policía. Debido al control que su jefe tenía sobre ella, no podía decir con palabras su situación así que se esforzó en pedirle ayuda para levantar una denuncia por medio de oraciones cortas por medio de un correo electrónico. Hasta la fecha no entendía como funcionaba aquel aparato que había colocado en su nuca, pero era efectivo y por mucho tiempo no había podido pedir ayuda a nadie y decir la situación en la que estaba atrapada.

Para fortuna suya, su amigo le comunicó que aquel material sería enviado a las autoridades correspondientes y que por su seguridad no fuera a trabajar para evitar represalias en su contra.

Masajeo su cuello adolorido mientras tomaba el ascensor del edificio, sabía que estaba siendo imprudente al asistir a su trabajo pero tenía que estar presente cuando su jefe fuera arrestado. A pesar sus nervios a flor de piel, soñaba con estar en primera fila para ver como era esposado y sacado del lugar.

Cuando el ascensor anunció la llegada al piso correspondiente, la mujer exhalo profundo y soltando el aire de sus pulmones entro a su espacio de trabajo. Tomo asiento en su pequeño escritorio y encendió su computadora por simple costumbre y su fondo de escritorio era lo único visible, por mas que lo intentaba no lograba aparentar calma y su cuerpo la delataba.

Observaba a todos los sitios del piso de trabajo, miraba de reojo el teléfono en su escritorio y sus uñas golpeteaban la dureza de su escritorio con impaciencia.

Podía sentir que en cualquier momento su línea sonaría y la voz irritable voz de su futuro ex jefe le arruinaría la mañana. Miro hacia la puerta de la oficina y el temor de que usara aquel mando para lastimarla de nuevo le provocaba ansiedad, llevó la mano a su boca en un intento de relajarse. Temía que él se enterará que copio la información de la USB y usará el control sobre ella para hacerle daño.

– Diablos ¿Y si lo descubre? – Ya no podía más con el estrés, llevo ambas manos a su cabeza y sostuvo su peso sobre sus codos.

Ahora estaba arrepentida de haber asistido al trabajo, cualquier cosa podría ocurrir, él podría haberse adelantado a lo que sea y ella estaría perdida.

– ¿Habrá llegado? – Entonces una idea surgió en su cabeza y levanto la vista hacia la entrada de la oficina, se sintió tentada en abrir la puerta y mirar por el rabillo, ya que no podía marcar a la extensión de su jefe a no ser que fuera algo importante, de lo contrario las consecuencias eran dolorosas.

Se levanto de su silla y se aproximó a la puerta sigilosamente, en aquel instante una compañera de trabajo solo veía como la castaña estaba a punto de hacer rabiar a uno de los hombres más temperamentales de ese lugar. Era sabido por todos que ese hombre no toleraba que nadie entrará a su oficina, no importaba que tocarán la puerta y pidieran permiso de la forma más educada y cortes, siempre reaccionaba como si lo hubiesen encontrado viendo pornografía en su computadora.

– Solo un vistazo… – El sonido del picaporte le indico que la puerta no tenía llave, soltó el aire retenido en sus pulmones y una vez comprobó que no había nadie dentro entro con más confianza a la oficina.

Fue directamente al escritorio y no encontró a la vista lo que buscaba, comenzó a abrir los cajones y buscar en el interior de ellos con desesperación hasta que dio una caja rectangular. Recordó incontables veces cuando su jefe apretaba el botón de aquel mando para causarle dolor de cabeza y siempre estaba a lado suyo precisamente esa caja.

Se sentía extasiada, al fin tenía entre sus manos la llave de su libertad, tomo entre sus manos la caja y quito la tapa para descubrir que la caja estaba vacía. Rachel sentía que esa oportunidad se le esfumaba de las manos y que era muy probable que su jefe se haya llevado el mando por algún motivo.

– ¿Lo sabrá? Ay no ¿Y si me descubrió? – Los nervios le hacían perder la calma de nuevo, podía sentir que su jefe saldría de algún rincón de la oficina.

Tomo aire e hizo todo el esfuerzo para relajar la tensión en sus manos, cerro la caja y con un poco de seguridad salió de la oficina llevándola entre sus manos. Regreso a su escritorio resignada, si Petterson no había llegado a su hora habitual y no estaba aquel mando en su sitio era muy probable que todo este tiempo siempre sospecho que ella haría lo que sea para luchar por su libertad.

– ¿Qué voy a hacer ahora? – Suspiro reflejando una enorme frustración, estaba a punto de perder el tiempo en su computadora cuando la voz de una mujer la saco de sus pensamientos.

– ¿Señorita York? – Levanto la vista y frente a ella estaba la esposa de su jefe.

La esposa de su jefe era una mujer que para nada encajaría con un hombre como él, era más alta que su esposo, cabello negro y corto a los hombros y ondulado, tez morena, ojos oscuros y vestía con un estilo casero. Pantalones y camisa de mangas, zapatillas de tacón corrido y cubriendo su cuerpo con un abrigo largo color rosa.

– Ah… buenos días señora Petterson. – Era raro que la esposa de su jefe viniera a ver su esposo, su presencia le había desconcertado. – Dígame ¿En que la puedo ayudar? –

– Bueno, es que yo… – Primero su jefe no llega a la hora habitual y ahora está la esposa aquí, justo después de haber entregado aquel material a las autoridades. – ¿Se encontrará mi esposo en su oficina? Usted sabe, no le gusta que nadie lo interrumpa en su trabajo. –

"¿Acaso significa que… no llego con su familia?"

– Lo lamento señora Petterson, pero su esposo no ha llegado aún ¿Ha ocurrido algo? – La asistente fingía ignorancia al respecto, por supuesto que todo coincidía pero quería saber que había pasado de boca de esa mujer.

– Mi esposo no ha vuelto a casa, señorita York. – La mujer se llevó la mano a la boca para esconder la mueca de dolor en su rostro. – Él regreso del trabajo el viernes, bastante temprano, empaco unas cosas y sin despedirse se fue de casa, no lo he vuelto a ver y su teléfono suena fuera del área. –

Rachel no perdía detalle de las palabras de la mujer, si su jefe no había sido visto desde el viernes entonces era muy probable que él ya haya planeado fugarse.

– Y esta mañana... – Hizo una pausa. – Unos oficiales estaban en la puerta de mi casa, dijeron que eran parte de autoridades de una organización internacional o algo así, no entendí a que oficina o departamento trabajaban. –

La señora lucia nerviosa, volteo a todos lados por si alguien más estuviese escuchando su conversación.

– Señorita York, dígame la verdad por favor. – Le suplico a la joven asistente con los ojos acuosos. – ¿Mi esposo se dedica a algo ilegal? Por favor, dígamelo. –

Esa mujer era inocente en todo esto, estaba segura de eso. Sintió pena por ella, debía ser horrible compartir tu vida con una persona a la que no conoces realmente y que muy probablemente la terminaría involucrando en sus delitos.

– Yo… – Rachel estaba a punto de pronunciar una oración, simples palabras que soñaba con decirle a alguien pero no pudo sacarlas de su boca. – No lo sé, de verdad. Yo, de verdad lo lamento… –

Antes de poder continuar hablando con la angustiada mujer, el sonido del ascensor sonó en aquel piso y un mar de pisadas hizo que todos los empleados girarán de dónde venía aquel ruido.

Se trataba de un grupo de agentes de SHIELD, estos junto con otros agentes y oficiales se dirigieron hacia el par de mujeres. La esposa de Petterson ya sabía por quién venían esas personas y la asistente no tenía que adivinar por que motivos venían hacia ella.

Ahora todo saldría a la luz. Miro por última vez a la mujer con pena y se colocó de pie.

– Buenos días caballeros. – Saludo con firmeza y seguridad una vez ese grupo de hombres se detuvieron frente a su escritorio.

– Buenos días señorita. – Uno de ellos respondió con educación y tomo la iniciativa. – Espero no estemos interrumpiendo, pero necesitamos saber si el señor Jhon Petterson se encuentra en su oficina. –

Sabía que de ahora en adelante esto ya sería trabajo de ellos, ya no tendría que lidiar con ese remedo de ser humano. Ya no importaba que era lo que ocurriría, solo deseaba que Petterson pagará por sus delitos.

– Lo lamento, no se encuentra pero puedo ayudarles en lo que necesiten. –

Haría todo lo que estuviera a su alcance para poner fin a este horrible capítulo de su vida.

Central Park, Nueva York.

El correr le había desgastado, sus tenis estaban mojados, las mangas largas de su camisa de rayas escurrían y su largo cabello estaba pegado a su espalda. Había recobrado conciencia de donde estaba cuando cruzo el paso de cebra que daba para una especie de jardín local muy grande.

– ¿Dónde estoy? – Para fortuna al poco rato de salir del Complejo, sus ojos habían dejado de brillar por lo que solo llamaba la atención de la gente por estar bajo la lluvia sin paraguas.

Sus pasos la llevaron hasta una banca en el interior de aquel lugar, transcurrieron unos segundos hasta verse así misma sentada sobre esa banca en un día soleado y común en aquel sitio, a lado de una niña pequeña de no más de 6 años. Aquel recuerdo...

– ¿Fue aquí? – Medito para si misma, estaba absorta en sus pensamientos, en aquel suceso tan desgraciado que no escucho los gritos y suplicas de un hombre a metros de donde se encontraba, ni las amenazas o la navaja penetrando el costado de su víctima.

El sonido de un paraguas y el cuerpo de aquel hombre cayendo al suelo le hizo girar, un sujeto se iba campante de ahí guardando en su sudadera la billetera que le acababa de robar.

– Ay no... - Corrió hacia el pobre sujeto, a juzgar por su ropa podría tratarse de un empleado de oficina que iba para su casa. Se puso a su altura y sostuvo su cabeza, vio entonces que había sido apuñalado.

– Todavía hay tiempo. – Acerco su dedo índice a su boca, mordió hasta causar una herida menor pero lo suficiente para que empezará a sangrar y lo acerco a la boca de aquel hombre.

Hizo presión a su dedo para que su sangre saliera y empezara a caer en la boca del hombre, comprobando que tragará el líquido carmesí y la herida de su dedo se cerró al instante.

– ¡Señor, señor... despierte por favor! Va a estar bien. – Movió un poco su cuerpo intentando hacerlo reaccionar, pero la fuerte lluvia hacía demasiado ruido y el tronido de la tormenta en el cielo no le hicieron escuchar los pasos de aquel asaltante que se aproximaba a paso lento con un pañuelo mojado con cloroformo, el cual protegía de la copiosa lluvia.

– Hoy estoy de suerte... – Aquel susurro le hizo girarse de su posición, el brillo de sus ojos se apagó y vio al sujeto acercar el pañuelo a su cara pero no logró su objetivo.

Un hombre alto, de tez oscura y delgado había sujetado al asaltante en una llave, azotando la cara del sujeto al suelo con fuerza.

– ¡Kassandra! ¿Estás bien? – Se trataba de Rhodes, a la distancia había logrado ver que aquel hombre no tenía las mejores intenciones con la chica. Seguía sujetándolo con fuerza en el suelo, el asaltante forcejeaba logrando solo que el moreno aplicara más fuerza sobre su brazo causándole dolor.

– Yo... yo estoy bien. – En ese momento el hombre al que sostenía comenzaba a abrir los ojos.

– Ah... ¿Qué me pasó? – Vio entonces el perfil de una mujer de piel pálida y labios rosas, definitivamente no la conocía de nada, pero era demasiado bella. – ¡Tú me salvaste! –

Exclamo en alto el hombre, se puso de pie y vio entonces como su asaltante era sometido por James Rhodes y la armadura del famoso Iron Man descendía al lugar.

– ¡Este es el mejor día de mi vida! – Volvió a exclamar esta vez con emoción al ver llegar a un ídolo de muchos.

Entre las sombras y arbustos del parque, una figura alta con una capa roja a sus hombros presenciaba la escena. Su mano dejo de brillar, iba a invocar un portal en el piso para hacerlo caer indefinidamente a aquel granuja pero Rhodes se había adelantado. Desde su lugar no había podido ver las acciones de la chica.

– Ya, ya... no le pasó nada. – Le dio unas palmadas a la Capa quien se removió insistentemente cuando vio a aquel delincuente acercarse a la chica.

Alzo su mano con su Anillo de Honda y con su siniestra trazo un círculo en el aire para abrir un portal, lo cruzó para desaparecer en el acto.

Pasados los minutos, se llevaron bajo arresto al asaltante, el hombre más tarde iría a levantar su denuncia, para fortuna ambos hombres llamaron tanto la atención que los oficiales ignoraron el hecho de que la pelirroja estaba ahí, eso y por petición de Tony, quien le exhorto al pobre oficinista que no mencionará que la chica le había ayudado, alegando ser una extranjera que no conocía el lenguaje local.

– Muchísimas gracias de verdad. – Estrechaba la mano del moreno y de Tony, quien aún estaba dentro de su armadura. – Creo que el tipo me noqueo, me caí y me di un mal golpe. Pero su amiga me salvo, me gustaría agradecerle y si es posible invitarle a salir. – Admitió ligeramente sonrojado.

Pero debía actuar rápido para que Kassandra pasará desapercibida, Tony entonces se le ocurrió una genial idea.

– Bueno amigo, me temo que lo de la cita no será posible, nuestra amiga está saliendo con este galán. – Puso su mano sobre el hombro de Rhodes. – Viajo a Francia para conocerla y no habla muy bien español, de hecho salió unos instantes a dar la vuelta y se perdió. –

Señaló a la chica, tenía por encima la chaqueta de Rhodes en un local cerrado con techo para protegerse de la lluvia. Rhodey entonces entendió rápido el plan de su amigo y le siguió la corriente.

– Si, fue una suerte que la encontráramos, Tony me ayudó a buscarla. Seguro está muy asustada. –

– Que suerte tienes, es una chica muy linda y muy amable. –

Después de unas despedidas y que un taxi llegará para el hombre, Rhodes fue hasta la pelirroja quien seguía pensativa y absorta en como su inconsciente la había llevado hasta ahí.

– Kassandra, vámonos, los llevare al Complejo, Tony nos acompañará. – Le indicó que le siguiera, la tomó de los hombros guiándola a los asientos traseros de su auto.

– ¿Y su traje? – El moreno le abrió la puerta y Tony ya estaba entrando al copiloto.

– FRIDAY, manda mi traje al Complejo. – Entró y se acomodó en el asiento, el traje estaba fuera en la acera.

Enterada.

– Piloto automático. – Dijo orgulloso de sus inventos y novedades.

– Sigo empapada, voy a mojar el asiento. – Estaba apenada la chica, ya sentada en la parte trasera del vehículo se dio cuenta que iba a mojar todo.

– Lo puedo mandar a aspirar y secar luego, no te preocupes por eso. – Le paso una toalla grande que había sacado de la cajuela. – Ten, está haciendo mucho frío. –

Comenzaron a andar por las calles de la ciudad, la lluvia había empezado a cesar, ninguno de los presentes había dicho ni una palabra, la chica se secaba con insistencia su cabello, el rostro y sus brazos por encima de su ropa. Por un instante, Rhodes había creído que la chica había dejado ver alguna actitud caprichosa y quizás había sido la causa de su huida, pero verla ayudando a un completo desconocido y arriesgándose le hizo ablandarse, incluso el regaño que tenía listo para Tony prefirió ahorrárselo.

– Tony, cuando llamaste estaba justo con Everett y el senador. – La mención de Ross hizo que la pelirroja mirara a ver al moreno. – No quise alarmarlos así que no dije nada. –

– ¿Trabajo? – Pregunto fingiendo desinterés, sabía que estaría en problemas si Everett Ross se hubiese enterado de este incidente.

– En efecto, la reunión giro en torno a KODE. – Rhodes sabía que no tenía caso omitir este tema frente a la pelirroja pero era mejor hablar del tema en otra ocasión.

– Tony, si no dije nada frente a Ross es porque prefiero que Kassandra este entre ustedes, que en un sitio donde personas sin habilidades especiales sean fácilmente abatidos. Lo único que me importa es que Kassandra se encuentre a salvo y esto solo es posible dentro del Complejo. – Volteo a ver a la chica por el retrovisor, se había puesto la toalla en su torso hasta cubrir parte de su rostro. – Entonces ¿Me van a decir que fue lo que ocurrió? –

– Eso mismo quisiera saber. Respondió el genio, refiriéndose a la pelirroja. – Detectaron una anomalía en el Complejo y cuando llegué Kass ya no estaba... – La mencionada entendió entonces que debía decir algo.

– Yo... perdón, de verdad no creí que fuera a pasar algo así. –

– ¿Y no confiabas en nosotros para decirnos que tienes esos poderes? – Le pregunto Tony, no queriendo sonar como si aquello fuese un reclamo.

– Es que... no los controlo muy bien. – Admitió avergonzada. – Pensé que mi estadía aquí sería corta, que me reubicarían pronto y esta clase de cosas no pasarían. –

– ¿Exactamente qué pasó? – Pregunto el moreno.

– Me quedé dormida en el sillón y bueno… creo que hice flotar los objetos de la sala. – Eso suponía al ver el desastre ocasionado cuando logró despertar antes de salir corriendo.

– ¿Estamos hablando de... poderes telequinéticos o algo así? – Rhodes quería saber más al respecto.

– No precisamente... Desde que tengo memoria puedo controlar la gravedad a cierta distancia a la redonda de mi, hacer que los objetos o personas floten manipulando la fuerza de gravedad que ejercen. – Observo sus dedos, sus uñas maltrechas por su habito de arrancarlas con la boca – Pero algo pasó que perdí el control. –

– ¿Y también puedes desarmar objetos o convertirlos en otra cosa? – Recordó entonces las macetas de fibra de vidrio con una forma totalmente diferente.

– Algo así... es complicado eso. Es como si... – Hizo una pausa tratando de buscar las palabras correctas para explicarlo. – Pudiera ver la composición de los objetos, modificarlos, desarmarlos, cambiar su forma, pero manteniendo sus elementos y compuestos. Aunque tampoco lo he podido controlar. –

– Visión me dijo que también puedes tolerar el calor ¿Es verdad? –

– Si... así es. Me han intentado quemar y no me... – Dudo en si seguir o no contando algo tan crudo como eso. – Quiero decir, no puedo quemarme. –

– ¿Puedo hacerte una pregunta muy personal? – La joven ya comenzaba a abrirse, a hablar de si misma y quería tomar esta oportunidad.

– No quisiera sonar insensible pero... ¿Cuándo estabas... cautiva no tenías tiempo de entrenar esos poderes tuyos? ¿O acaso era por eso que te tenían encerrada? – Se estaba arriesgando a que la chica se cerrara de nuevo, pero eso al menos le daría una pista. Rhodey casi tuvo el impulso de darle un pellizco.

– No... – Llevo un dedo a su boca, mordió su uña con ansiedad. – Si me veían tratando de aprender a controlar mis poderes... me iba muy mal. –

Aquello provocó un silencio incomodo en el auto, Tony comenzaba a unir las piezas, pero todavía faltaban los tornillos que agregar para mantener unidas esas piezas y comprender que era aquello que ocultaba esa chica.

Por otro lado ¿Acaso pensaba que iban a hacerle daño por mostrar sus poderes? Era obvio que no, quizás lo había mantenido oculto por mero instinto o costumbre.

– Estos días has conocido y convivido con personas con diferentes habilidades, no hay motivos para sentirte amenazada o diferente. – Rhodey decidió romper el silencio. – Mientras estés dentro del Complejo, no habrá problema si un día quieres aprender a controlarlos. Siempre y cuando no te involucres en nuestro trabajo o misiones, sigues siendo una refugiada aquí, no podemos ponerte en riesgo. –

– Además Ross podría matarnos si algo te pasa. – Recalcó Tony esto, sabía a la perfección que aquel hombre no sentía precisamente admiración por el magnate, aún recordaba lo molesto que se escuchó al teléfono cuando había decidido llevarse a la pelirroja de Europa.

– O Fury, si es que ya vio lo que paso en el Complejo. – Recordó entonces que Ross no era el único que estaba al tanto de la estadía de la chica.

– Y hablando del pirata. – El celular del genio comenzó a sonar, mostrando en pantalla el rostro frío del Director de SHIELD. – FRIDAY a buzón. –

– Tony no. – Pero la llamada había sido desviada, el moreno se llevó la mano a la cara y en ese momento el teléfono móvil sonó.

– Rhodey no. – El magnate intento tomar el teléfono de su amigo, pero James fue más rápido.

– Rhodey sí. – Y sin dejar pasar otro segundo más, contesto la llamada.

Stark ¿Puedes explicarme por qué nuestra invitada está afuera a estas horas de la noche y...? – Se escuchó una pausa. – ¿Quien estuvo forjando espadas en la sala?

– En este momento el Sr Stark no se encuentra, deje su mensaje. – Contesto Tony imitando a una contestadora automática, intentaba ignorar la reprimenda que se venía.

No tengo tiempo para esto ¿Qué ha pasado en el Complejo? – El director de SHIELD mantenía la calma a pesar de la actitud del magnate.

– Hay una excelente explicación para eso. – Ya no podía seguir ignorando esto. – Nuestra refugiada tiene poderes y se salieron de control, ya se encuentra bien. –

¿Se salieron de control o alguien la altero para que llegará a este punto de querer irse corriendo de aquí? – Preguntó esto de forma muy severa que la pelirroja escucho todo desde su asiento.

Rogers y Romanoff me informaron de la visita de Strange. – Le respondió al genio quien no tenía excusa alguna que dar esta vez.

– Un momento ¿Qué tiene que ver Strange en todo esto? – Preguntó Rhodes, ya estaban a pocos metros de llegar al Complejo y pasar la malla de seguridad.

Hablaremos de esto cuando lleguen. Hay que poner muchos puntos sobre la mesa. – Del otro lado la llamada había terminado. Tony en ese momento sentía que se le venía una jaqueca.

– Esto es mi culpa... – Susurro en voz baja la más joven, sentía que la reprimenda era para ella.

Estacionó el vehículo, Rhodes se apresuró a bajar para abrirle la puerta a la chica, quien suponía estaba muriéndose de frío, Tony en un gesto paternal le acomodó un mechón de cabello y entraron al edificio.

Apenas entraron a la sala común y el director Fury estaba sentado en el sofá, todavía Banner y Visión estaban ahí junto con Natasha, Wanda no estaba a la vista.

– Señorita… Stark, Rhodes. – A la primera le saludo de forma cortes y con un tono de voz menos grave. – Recibí varias llamadas del personal, estaban muy preocupados porque detectaron una anomalía aquí dentro, lo describieron como una anomalía gravitacional. Y me encuentro con un desastre en la sala y esto de aquí. –

Hizo una pausa y señalo las dos espadas que habían sido forjadas por los poderes de la chica.

– Lo que me llama la atención es como alguien pudo haber hecho esto. – Tomo entre sus manos una de sus armas y la analizo con su único ojo. – Un talento increíble para forjar un arma con tal precisión a partir de un material tomado al azar. –

Dejo en una mesa las armas y volvió a dirigir su atención a los tres recién llegados.

– Pero me ofende que no me hayan dicho de antemano que nuestra invitada poseía habilidades como estas. – Esta vez se dirigió a la pelirroja quien soltó un estornudo y tirito de frío. – Señorita, ve y tomate un baño de agua caliente, cuando estés lista bajas, tenemos que discutir esto. –

– Si... este... no me tardó. – Se dio prisa para subir a su habitación, debía apurarse, ya después lavaría su ropa.

Una vez la chica se había retirado, Tony y Rhodes tomaron asiento, esto iba para largo.

– Antes de pasar a las preguntas y el por qué la niña estaba afuera del Complejo, cuando estrictamente se le dijo que no debía salir sola. Les adelantó que ya Visión y el Dr Banner me dijeron lo ocurrido aquí. Y también lo que hizo Strange en su visita de hoy. –

– A todos nos tomó por sorpresa. – Dijo Tony – Eso no debió de haber pasado. –

– Tampoco que la chica nos ocultará que tiene poderes. Eso podría explicar muchas cosas que han ocurrido desde la misión en Rumania. –

– ¿Exactamente qué cosas? – Banner quiso involucrarse en esta conversación.

– Sobre porque la mantuvieron secuestrada tantos años. El Coronel ya está enterado. – Refiriéndose a Rhodes. – Tuve una video llamada con el comandante Ross esta mañana, KODE está buscando con desesperación a esta niña. Y lo se, porque el día de hoy el Sistema que guarda la información de Protección a Testigos fue hackeado así como diferentes bases de Datos de Migración de diferentes países de Europa. –

Giro hacía donde estaba el castaño, quien escuchaba con atención todo.

– Por esta vez debo decir que tu plan fue mejor que dejarla a manos del Programa de Protección a Testigos, la hubiesen encontrado en un instante. Además la información que ella tomo nos está sirviendo de mucho. Están depurando y sacando la basura de muchas Instituciones donde estos desgraciados estaban ocultos. –

Rhodey estaba al tanto y se unió a la conversación.

– Hace unas horas estaba en una cena con el comandante Everett, también me dio los detalles y agradeció que está a salvo con nosotros. El día de hoy giraron órdenes de arresto para varios miembros de KODE que tenían puestos de trabajo en Migración de Francia, Italia y España, otros en Aduanas de 6 países diferentes, entre otros bastardos que captaban a chicas extranjeras en Egipto para ser vendidas a tratantes de blancas en Jordania, Albania, Kirguistán. Todos están prófugos. –

– Cada uno de ellos está fuertemente relacionado con la desaparición de personas que arribaron en esos países. – Agrego Romanoff. – Pero van a caer poco a poco, solo es cuestión de tiempo. También por el informe del agente Jobs, nuestro infiltrado, hemos logrado completar cada detalle. –

Un estornudo agudo y nada audible giro que el director de SHIELD girará en dirección a la chica que bajaba las escaleras, traía puesto un conjunto de leggins cálidos oscuros y un suéter gris.

– Perdón por la tardanza. – Se acercó a la sala y Fury le indico que podía sentarse en uno de los sillones cercanos al mayor, Visión le acercó una taza con chocolate caliente, sostuvo la taza entre sus manos sin inmutarse por la temperatura. Aquel gesto no paso desapercibido por la espía rusa.

– Señorita ¿Qué tal ha sido tu estadía aquí? – Los presentes se extrañaron tanto por el tono tan ¿Amable? que había usado el mayor.

– Todo ha estado bien, señor Fury. –

– ¿Todo? – Pregunto con un falso tono incrédulo.

– Bueno... no todo... – Dio un sorbo al chocolate, lo había hecho sin siquiera soplar a su bebida caliente.

– Jovencita, estoy al tanto de lo ocurrido aquí. Se lo que pasó con Stephen Strange esta tarde y sobre tus poderes. –

Por un instante Tony quiso intervenir, creía que Fury empezaría a ser severo con ella pero Banner a la distancia le indico que todo estaba bien. Fury toma asiento en uno de los sillones quedando la pelirroja a su derecha, suspira cansado.

– Señorita Lukácová, no hemos hablado desde aquella mañana en el Hospital en Varsovia. Me gustaría saber un par de cosas y quiero que hables con la verdad. – La chica asintió y dio otro sorbo a su chocolate.

– ¿Conocías a Stephen Strange? –

– No señor, era la primera vez que lo vi. –

– Está bien... – Continuo. – Visión me dijo que eres inmune al calor y al fuego, puedo suponer que por eso estás tomando ese chocolate caliente sin quemarte la lengua. – Las pálida mejillas se sonrojaron al ver que no había tenido nada de cuidado con eso.

– Así es... – Alejo instintivamente la taza de su boca.

– ¿Y qué me dices de lo que paso aquí? ¿Puedes explicarme que habilidad es? – Inquirió el mayor observando a la chica.

– Bueno... Tengo la capacidad de alterar la gravedad, ya sea disminuyendo o aumentándola a los objetos, personas o en un determinado espacio. También puedo modificar la forma de diferentes objetos, pero... jamás he tenido la oportunidad de comprender estos poderes. –

Fury meditaba la situación de la chica, pero no podía sacarse de la cabeza la precisión con que modifico el material de las macetas para hacerlas un par de armas como esas y el descubrimiento de que estaban albergando a una persona con habilidades como esas significarían otro cambio más que hacer.

Por otro lado, el magnate ya no estaba seguro sobre que decisión tomaría aquel hombre, gracias a su plan, el apoyo de Ross y la aprobación de Fury pudo traerla aquí. Pero la amenaza de Strange, el descubrimiento de sus poderes y el saber que KODE estaba buscándola y rastreando sus movimientos; temía que la fueran a reubicar de inmediato.

– Señorita, te pedí que bajarás aquí para poner algunos puntos sobre la mesa. No sé porque motivos habrás omitido decirnos que poseías tales habilidades, pero habiendo tenido conocimiento de tu situación, puedo suponer que era para pasar desapercibida por KODE ¿Me equivoco? ¿O hay algún otro motivo? –

– Si y además... nadie fuera de KODE sabe de mis poderes. – Cada vez la conversación fluía más, aquello no parecía tener un mal desenlace.

– De acuerdo. Entonces vamos al grano. – Se escucharon unos ligeros tronidos de sus nudillos. – Vamos a dejar en claro algunas cosas y evitar estos percances de nuevo. – Miro a todos los presentes con su único ojo.

– Strange no tiene autoridad aquí. No es miembro de los Vengadores ni juega ningún papel en la investigación de KODE, así que cualquier acusación y amenaza se las puede meter por cualquier agujero mágico que tenga. No te aceptamos aquí como refugiada solo por caridad, tú eres parte de esta investigación y por lo tanto una testigo protegida. Y cualquier cosa que quiera saber de ti o de KODE, tiene que pasar directamente conmigo o con Stark. – La joven asintió, dio otro sorbo a su taza.

– Tienes que aprender a controlar tus poderes, no quiero que ocurra otro percance similar o peor a éste, vayas a destruir o hacer volar el Complejo entero o nuestras bases. Para esto el Dr Banner va a apoyarte para conocer tus poderes, comprenderlos y controlarlos. –

Esa orden había sido escuchada atentamente por el científico, pero que ahora él pudiera pasar más tiempo con la eslovaca le provocó incomodidad a Natasha.

– La presencia de un meta humano nuevo requiere tomar medidas para determinar si son o no una amenaza para la humanidad. No lo tomes a mal y nadie pretende que formes parte de SHIELD, es solo protocolo. –

– Stark... – El mencionado levanto su vista y se colocó en una postura más firme. – Esto tiene que saberlo el comandante Ross, mañana en la mañana me comunicaré con él. Y me refiero al descubrimiento de sus poderes, se evitará mencionar que Kassandra estuvo fuera del Complejo. – Aquello no estaba a discusión, agradecía que al menos la mención del accidente y casi secuestro de la chica en Central Park se omitiría.

– Muy bien, ya vámonos a dormir todos, no quiero que esta niña se vuelva a enfermar. Ross vendrá mañana aquí para ver cómo te encuentras ¿De acuerdo? – Tomo en sus manos las dos espadas y las ofreció a la chica. – Si vuelve a decirte algo Strange, no dudes en darle una lección. – La más joven parpadeo confundida y comprendió al ver las dos armas frente a ella.

– Se las obsequio, no tengo intención de pelear con ese hombre. – Dijo aquello con un toque de nerviosismo.

– De acuerdo, lucirán bien en mi oficina. – Respondió satisfecho el mayor, todos los presentes empezaron a levantarse, Rhodes debía regresar a su casa, Tony también, se despidieron cada uno. La pelirroja termino su bebida, camino hacia la cocina para lavar la taza. Vio entonces que gran parte de la comida había sido aprovechada, terminó de lavar y la colocó para que se estilara el agua.

– ¿Cómo te sientes? – La voz de Tony le hizo girar en su dirección.

– Señor Stark... estoy bien ¿Por qué pregunta? –

– Rhodey y yo vimos lo que iba a hacerte ese bastardo, cargaba con un trapo con cloroformo. – Su tono no era severo, pero si mostraba una genuina preocupación. – Ese tipo pudo haberte llevado pero pareces demasiado tranquila, no puedes arriesgarte de esa manera.

– Perdón yo... – Jugo con sus dedos un momento. – Me había concentrado en el hombre que asaltaron que no me di cuenta de que él estaba detrás de mí. Todo ocurrió muy rápido. –

– Kass, no era tu obligación ayudarle. Te pusiste en peligro, creo que no eres una persona que sería indiferente ante algo así, esto déjalo a nosotros y hasta que no tengas un mejor control sobre tus poderes lo mejor será no ponerte en peligro de nuevo ¿Estamos? –

– Claro. – Asintió, no quería discutir al respecto. Recibió una pequeña palmada sobre su cabeza, esta muestra de afecto cada vez era más frecuente de parte del castaño.

– Bueno, mañana veremos que puedes hacer para entrenar tus poderes, debes de estarte aburriendo el estar encerrada aquí. – Acompaño a la chica hasta las escaleras que daban a los dormitorios.

– A dormir entonces, mañana tengo que venir a ayudar a Banner con un experimento y tú tienes que entrenar. – Le dio un ligero empujón a la chica para que subiera a su habitación.

Ambos se despidieron, la pelirroja entro a su habitación para alistarse a dormir y el magnate llamo con un dispositivo de su reloj de muñeca su armadura. Un nuevo día comenzaría mañana.