Shinnosuke al darse cuenta de quién era el que lo tocó, miró su mano sintiendo culpa.

- Shinnosuke...-

- Perdón... perdóname, no quise reaccionar así.- le interrumpió Shin, Kazama negó.-

- Está bien, debí hablarte primero.- sonrió y tomó su mano.- ¿Qué estás dibujando?.-

- ... Un traje que quería diseñar para otra presentación... aún así no me veo capaz de subir de nuevo a un escenario.- dijo dando vuelta la hoja con la cabeza gacha.-

- ¡Claro que puedes! Eres bueno en lo que haces.- le animó, pero el peli-negro negó con la cabeza.-

- No... tengo demasiado miedo, Tooru.- explicó apretando la mano que tenía agarrada.- todo fue mi culpa, por seguir un estupido sueño...- susurró mientras su voz se quebraba y las lágrimas corrían por sus mejillas.-

- Shinnosuke...- dijo Kazama abrazándolo fuerte.- Te juro que saldrás de esto...- el peli-negro correspondió el abrazo echándose a llorar.-


- Te dejé la comida en la mesa, regreso en la tarde.- dijo Kazama poniéndose los zapatos.-

- Está bien.- respondió mientras el oji-azul salía del departamento y él sujetaba la puerta.-

- Ah... y no toques nada de mi cuarto.- le advirtió por el bien de su merchandise de Moepi.-

- ¿Por qué Tooru?~ Entre futuros esposos no hay secretos~.- le dijo coqueto apoyándose en la puerta.-

- Porque no.- respondió sonrojado hasta las orejas.- Y aun no estamos comprometidos, idiota.- susurró.-

- ¿Aún?.- le siguió molestando.-

- ¡Nada, no he dicho nada! Me voy, hasta la tarde.- dijo yéndose lo más rápido que pudo, Shinnosuke sonrió divertido mientras cerraba la puerta.-

Una vez cerró la puerta suspiró poniéndose serio, se sentía realmente mal, culpable, deprimido, pero la compañía de Tooru mejoraba su día y estar en su casa le hacía sentir más seguro. Desayunó lo que le dejó Kazama y luego se sentó a ver la televisión para distraerse, sin embargo no funcionaba. Al rato se levantó, harto de pensar, se dirigió al cuarto de Kazama, tocando todo lo que pudiera, sabía que se lo habían prohibido, pero no podía evitarlo, extrañaba a su novio y no llevaba ni media hora, lo peor es que estar solo le resultaba doloroso, y viendo sus objetos preciados se sentía más cerca de él.

Tomó una figurita de Moepi tocando su textura con los dedos, la dejó en donde estaba y sin saber porqué comenzó a llorar, no aguantaba más, se sentó en la cama de Tooru junto a la pared y se quedó ahí, abrazando sus piernas, tratando de apalear la soledad. No soportaba recordar las escenas de ese día, o la culpa que siente por ese suceso, o el hecho de que estar solo le hace sentir desprotegido.


No tiene ni idea de cuánto tiempo pasó, pero su estómago comenzó a pedir comida, lo ignoró por casi una hora, pero muy pronto la fatiga no le dejó en paz, de mala gana abandonó la posición en la que había estado por horas, calentó el almuerzo que dejó Tooru y comió, muy lento, no tenía ganas de ingerir nada, sin embargo, su estómago no dejaba de sonar, debía calmarlo aunque se obligara a comer.

Cuando terminó dejó todo en la cocina, incluido las cosas que ocupó en el desayuno y que no había llevado anteriormente, pensó que mínimo debería lavar los platos, si se iba a quedar ahí sin ni siquiera pagar nada era mejor que cooperara con algo. Extrañamente antes no hubiera echo nada, usando como excusa su flojera, pero ahora se sentía tan agradecido de que Tooru le aceptara en su casa y que no le echara al saber la verdad, que mínimo quería ayudar en algo.

Terminó de lavar los platos y se iba a sentar en el sofá otra vez, pero alguien tocó el timbre, Shinnosuke feliz fue a atender la puerta, abrió encontrándose de frente con Kazama.

- Tooru~ volviste~.- se abalanzó hacia él como si fuese un Koala y se abrazaron.-

- Ya estoy en casa.- dijo Kazama con una sonrisa, que muy pronto se volvió incómoda.- Estás pesado.- dijo con intensión de que se bajase.-

- ¿Estás diciendo que tengo el culo gordo?.- pregunto ofendido.-

- ¡Que te bajes!.-

Ambos entraron al depa, Kazama dejó su mochila en su habitación y se quitó el suéter mientras Shinnosuke preparaba el agua del ofuro.

- Shinnosuke, no tienes porque hacer eso.- le dijo metiéndose en medio y comenzando a preparar el agua él.-

- Hombre, lo hago porque estoy alojándome en tu casa.- dijo indignado.-

- Pero no debes hacer nada, quédate tranquilo por ahí.-

- Tooru...- le miró con ojos brillosos haciendo que el otro se sonrojara.- Aún así, debo hacer cosas.- dijo serio.- No sé si me comprendes... pero mientras menos hago más cosas pienso.- agachó la cabeza, Kazama le miró preocupado.-

- Vamos Shin, no te pongas así...- le tomó de los hombros, pero Shinnosuke se soltó.-

- ¡Como quieres que no me ponga así!.- alzó la voz, el oji-azul se sintió culpable por hablar sin pensar.-

- L-Lo siento, no quise decir eso.- Shinnosuke asintió tratando de calmarse y aceptando su disculpa.-

- Si tanto quieres ayudarme ve a hacer la cena.- dijo y Kazama asintió.-

- Iré.- Shinnosuke asintió, Tooru sonrió.- Por cierto, el almuerzo no estaba tan bueno.- Kazama le miró con el ceño fruncido.- ojalá que todo lo que sabes de Inglés lo pudieras aplicar a la cocina.-

- Ya... Ya veo.- rió un poco aguantando su rabia.- Bueno iré a cocinar.- dijo abriendo la puerta corrediza.-

- Y se te quemó la sopa de miso.-

- ¡Ya lo sé!.- le gritó yéndose del baño, Shinnosuke río divertido, adora molestarlo. La verdad es que el almuerzo estaba delicioso a pesar de que la sopa de miso se quemó.-

Kazama frunciendo el ceño se dirigió a la cocina y preparó la cena, esta vez se aseguraría de no quemar el miso.

- Ese Shinnosuke, ya verá cuando pruebe mi sopa.- dijo para luego sonreír enternecido.- eres tan obvio cuando quieres molestarme.- susurró.-

Shinnosuke terminó de preparar el ofuro y decidió bañarse primero, ya que Kazama estaba preparando la cena. Cerró la puerta, se sentó en un banquito y comenzó a lavar su cabello, una vez hizo suficiente espuma, lo enjuagó y acto seguido jabonó su cuerpo. Trataba de relajarse pero no podía hacerlo, mirar sus piernas desnudas no le hacía bien, le llegaban muchas imágenes desagradables a su mente, sentía asco de sí mismo, suspiró mientras se encogía, esto le superaba de sobremanera, abrazó sus piernas en un intento de sentirse seguro y de ahuyentar esos pensamientos sin éxito. Esta situación apestaba, ¿así sería su vida a partir de ahora?...

CONTINUARÁ...