Disclaimer:

Rurouni Kenshin no me pertenecen, si no al magnífico Nobuhiro Watsuki.

Esta historia es un Kenshin / Kaoru, y datara en tiempos actuales por lo que personajes tendrán una personalidad diferente. La historia contendrá escenas un poco violentas, algo de lenguaje fuerte y lemon, siendo no recomendable para personas menores de edad o sensibles ha dicho contenido.

* Vuelve amarme… Si no, déjame a mí amarte * POR PEQUE DE HIMURA

Cap.- 15 Trazando el plan.

La luz de un sol resplandeciente anunciaba un nuevo día. Los rayos pegaban de lleno en su rostro calando sin piedad en sus ojos ambarinos, aún y a pesar de mantener sus párpados cerrados.

De un momento a otro el dolor de cabeza se volvió insoportable. Kenshin abrió los ojos de golpe para darse cuenta que se había quedado dormido en el jardín mágico y desnudo de la parte superior por si fuera poco.

Recuerdos de la noche llegaron como ráfagas dolorosas a su abotagada cabeza. Lo había hecho, había terminado su relación con Kaoru y con ello también sus ganas de seguir respirando.

La había tratado de una forma dura y cruel. Estaba consciente de que era la única manera que existía, pero por el infierno que dolía como mil cuchillas enterradas en su carne.

Se levantó lentamente tambaleando al intentar ponerse de pie, un pinchazo en su sien lo obligó a sujetarse la cabeza con desesperación.

"Mierda, bebí como un estúpido poseso" se dijo en voz alta mientras quitaba la liga que medio sujetaba su cabellera roja. Su cabello desaliñado quedó libre cayendo por debajo de sus hombros dándole un aspecto rudo y peligroso muy a pesar de su estado deplorable.

Entró al interior de su mansión y vio el destrozo que hizo después de que Kaoru saliera hecha añicos por su causa. Maldito fuera el imbécil de Makoto, juraba por lo más sagrado que lo mataría de una forma lenta y dolorosa. Descargaría en él toda su ira, le haría pagar cada lagrima que Kaoru derramó y cada mentira que se vio obligado a decir para alejarla de su lado.

Por Dios que le haría sentir el infierno antes de mandarlo allí.

Camino a su habitación en busca de alguna pastilla que le quitará ese maldito dolor de cabeza. Una vez que trago la tableta de medicamento sin ayuda del agua, agarro su celular para llamar a Shogo.

– Amakusa al habla.

–Necesito que reúnas a la gente en el cuartel por la tarde. Decide tú la hora solo que sea después de las 4 pm – Soltó con voz rasposa a efecto de que recién acaba de despertar y por supuesto el jodido dolor de cabeza que le machacaba sin piedad el cerebro.

- Buenos días jefe– respondió Shogo con sarcasmo tratando de liberar un poco la tensión.

- No es una llamada de cortesía Amakusa.

- Lo siento jefe - se disculpó al darse cuenta que Himura no disponía de buen humor y no era para menos, él presenció lo ocurrido con la hermosa Kaoru y a juzgar por el mal humor de su superior, tal parecía que la noche no acabó del todo bien, motivo por el cual habría que ser más cauteloso y evitar a toda costa las bromas. Estaba seguro que Battosai estaba de regreso en su modo despiadado. – Ahora mismo coordinó todo y te informo.

- Antes que nada requiero hablar contigo, encárgate de la reunión y dos horas antes te espero en mi casa– Sin esperar respuesta de Shogo corto la llamada aventando el celular en la cama.

Se sentó en el colchón, dobló su cuerpo para quedar a la altura de sus rodillas y recargo los codos sobre sus piernas, amortiguando con ambas manos el peso de su cabeza a punto de estallar. Con sus dedos gruesos y algo callosos comenzó el masaje desesperado en su sien.

Las náuseas no se hicieron esperar gracias a la posición en la que se encontraron, se irguió para recostarse de espaldas sobre la cama, intentaría dormir un par de horas para que la pastilla hiciera efecto.


Kaoru seguía acostada su semblante era horrible, no pudo pegar el ojo en toda la maldita noche recordando las palabras hirientes de aquel maldito que solo la enamoró para obtener de ella lo que todo hombre quiere, follar y mandar al diablo todo una vez se cansan de jugar a los novios.

Las lágrimas amenazaban con volver a salir sin recato alguno y antes de que cayeran por sus mejillas, las limpió con frenesí causando daño en su piel nívea con el dorso de sus manos.

"Ni una lagrima más Kaoru, ni una más" se repitió para sí misma como un mantra. Respiro profundamente.

Dos golpes en la puerta la hicieron exaltarse sacándola brutalmente de sus pensamientos.

- Kaoru, ya pasa del medio día y aún no has salido a desayunar– Su tía Megumi llamó tras la puerta.

- No tengo hambre tía.

- Eso es extraño viniendo de ti. Anda niña, que los alimentos se enfrían.

- Ya voy - Respondió con fastidio.

Se levantó y caminó directo al espejo del tocador para mirar la mierda en la que se convirtió de la noche a la mañana. Agradeció que fuera sábado y no tener que ir a la universidad ya que su mente era una bola de estambre enredada y su estado de ánimo como una flor marchita… ..

Se quitó la pijama y optó por vestirse con un pants color negro, camisa de tirantes del mismo color, calzo con unas simples sandalias. Amarró su largo cabello azabache en una coleta alta dejando su flequillo suelto. Miró su estuche de maquillaje y optó por dejarlo en su lugar, no tenía ánimos para que esmerarse en su arreglo si lo más seguro era que se soltara a llorar de un momento a otro arruinando el poco maquillaje que estaba acostumbrada a usar.

Sin ánimos y arrastrando sus pies salió de su habitación.

- Vaya, mira quién se dignó a salir– Sanosuke dijo en forma de broma al ver a su sobrina. –La bella durmiente – Soltó con una risa burlesca ajeno a la situación dolorosa de su sobrina.

– Buenos días - se limitó a decir sin seguir la corriente a la broma de su tío.

– ¿¡Días!? tardes querrás decir...

– Sí, como sea– restó importancia a las provocaciones de Sanosuke, algo sumamente anormal en ella.

–Acaso alguien se levantó con el pie izquierdo– Volvió a decir Sanosuke con curiosidad, algo no andaba bien con Kaoru. –¿Pasa algo? Te noto extraña– preguntó sin pasar por alto los ojos hinchados y enrojecidos de su sobrina.

–Primero a desayunar, después platicaré contigo sobre la decisión que he tomado tío.

Sanosuke comenzó a mirarla con preocupación, la actitud de Kaoru no era la de siempre, la luz que irradiaba siempre, en este momento se veía opacada por un manto de tristeza reflejada en su rostro.

Solo asintió dejando atrás sus bromas características para otra ocasión.

La azabache tomó asiento y Megumi comenzó a servir el desayuno. El olor delicioso de los hotcakes que tanto le encantaban a Kaoru, lejos de causarle placer, le provocó que su estómago se apretara negándose a recibir bocado alguno. No tenía apetito pero era consciente que debía comer para tener un poco de fuerza, tampoco le apetecía enfermar.

Probó bocado a pesar de sentir su garganta cerrada, sin más se obligó a tragar el trozo de hotcake.

Sanosuke y Megumi la miraban atónitos, ella siempre devoraba sus alimentos sin miramiento alguno y hoy pareciera que en vez de estar comiendo algo delicioso estuviera probando algo asqueroso.

- Me vas a decir ahora mismo qué rayos te sucede - Sanosuke dejó los cubiertos bruscamente sobre el plato.

- ¿Primero desayunemos quieren?

- Pero por Dios Kaoru, no pareces estar disfrutando tu desayuno. ¿Peleaste con Kenshin? ¿Es eso lo que te tiene así?

Kaoru dejó de masticar. Su pecho se estrujó y las ganas de llorar se hicieron malditamente presentes.

- Me quiero regresar a Nueva York- Quedo en suspenso un instante para esperar la tromba que venia tras su contestación.

- ¿Qué? ¿Pero… ¿Por qué Kaoru?- Sanosuke parpadeo desubicado.

Megumi también sorprendida por lo que acaba de decir Kaoru permaneció en silencio escuchando a su esposo y sobrina en su plática, analizando mentalmente para sacar sus propias conclusiones.

- Kenshin y yo hemos terminado - Sonrió con ironía y dolor. - Corrección, Kenshin fue quién lo decidió. Me dijo que estaba cansado de ser mi niñera, obtuve lo que quería de mi y pues como no soy como Tomoe ya no le sirvo….- Respondió con amargura.

Lo había hecho, por fin soltó aquella piedra que llevaba a cuestas en su espalda. Suspiro fuertemente tratando de retener las lágrimas.

El rostro de Sanosuke era un poema indescifrable. No podía creer que su amigo, su mejor amigo al que consideraba casi un hermano, había hecho tal estupidez, herir a su pequeña demonio. Un llanto desconsolado lo sacó de sus cavilaciones.

Megumi se levantó de la mesa y abrazó a Kaoru intentando reconfortarla un poco, muy en su psique sabia que el tema tendría ese rumbo.

Kaoru no podía parar de llorar, sentia una desesperación terrible. Quería ir a donde ese cretino y gritarle mil veces más lo despreciable que era. Pero también quería abrazarlo y besarlo. Perderse en su cuerpo y que la hiciera suya como solo él sabía hacerlo.

¿Por qué tenía que pasar esto? ¿Por qué su felicidad no duró más allá de las promesas?

"Deja el drama Kaoru, así es esta puta vida. Un día eres feliz y al otro no" las palabras de Kenshin vinieron a su mente para recordarle su miseria.

Sanosuke se levantó dejando su plato casi lleno, el apetito se esfumó de un momento a otro. La sangre le hervía dentro de sus venas. Apretó carbonatado los puños. Se acercó a Kaoru la levantó de la silla, la abrazo tan fuerte que temía fracturar su delicado cuerpo.

- Eres mi pequeño y bello demonio, ¿lo sabes verdad?

Kaoru quebró en un llanto más fuerte y solo asintió abrazando a su tío como si ese abrazo dependiera apaciguar el dolor de su corazón.

- Ese pedazo de imbécil me va a oír- escupió con enojo.

Soltó a Kaoru y salió como alma que lleva el diablo. Kaoru quedó en estado de shock y cuando se recuperó corrió en dirección de Su tío.

–Tío, por favor no vayas– logró alcanzarlo y lo jalo del brazo sin éxito alguno, no pudo moverlo ni un centímetro. - No vale la pena, me iré lo antes posible y todo quedará en el olvido, sí? Por favor, Sagara.

- Lo siento Kaoru, pero no te habré perdido en balde -

Dicho esto se zafo del débil agarre de Kaoru y salió de la casa. Iba a matar a ese maldito, le valía una mierda que se tratara del temible Battosai el destajador, el asesino implacable. Más asesino podía ser él cuando se trataba de defender a los suyos.

Kaoru se arrepintió de haberle soltado tan abruptamente la noticia a su tío.

- Tía… ..- el rostro de Kaoru gritaba una disculpa hacia una Megumi consternada. Ella entendió el mensaje, pero necesitaba decirle algo a Kaoru y ese algo debía obligarla a razonar con madures.

- No te disculpes Kaoru, sabes que para Sanosuke tú eres su prioridad. Y te defenderá aún a costa de su gran amistad hacia Kenshin. Solo te diré una cosa y que quede claro que no estoy de parte de él, pero Himura debió tener una razón muy poderosa para haber terminado contigo y no creo que haya sido por falta de amor, ni por todas esas falta palabrerías que te dijo. Piensa bien Kaoru, quizás la respuesta está aquí– Toco su cabeza y el pecho, justo donde se encuentra el corazón. - Pero aún no la has querido comprender.

Kaoru limpio su rostro, su tía estaba muy equivocada siquiera pensar en darle el beneficio de la duda a Battosai. Si tan solo ella hubiera presenciado el trato tan hostil y para nada amable no se hubiera atrevido a decir que la ruptura de su relación llevaba algún trasfondo. La única verdad absoluta era lo estúpida que fue en confiar en él para entregarle su corazón y amor incondicional.

Sin decir más, Megumi le dio un beso en frente a Kaoru y se dispuso a recoger la mesa, ella había perdido el apetito, su marido dejo el desayuno a medias para ir a declararle la guerra a su mejor amigo y Kaoru estaba por demás tratar de buscar un calificativo que la describiera en esos momentos.

Kenshin se levantó de la cama apresurado tras recordar sus compromisos del día, el dolor de cabeza a causa de la resaca había cedido un poco, lo suficiente para responder adecuadamente a las exigencias de su caótica vida.

...Y sobre llevar el hecho que ella ya no le pertenecía, al menos no ante los ojos de ella y del mundo, porque ante los de Dios y de él, Kaoru siempre iba a ser suya.

Miro el celular y vio un mensaje de Shogo donde le enteraba los por menores de la reunión con los agentes en el cuartel y también de la reunión que solicitó exclusivamente con él. Miro su reloj y suspiró con cansancio "Aún hay tiempo" se dijo en voz alta.

Se dirigió al baño para refrescarse un poco, se desnudó, abrió el grifo y sin más entró bajo el chorro de agua. Recuerdos de la primera vez que Kaoru le confesó que que lo amaba llegaron a su cabeza sin piedad….

"Te confieso algo ..." manifestó decidida, mientras escondía su rostro en el pecho de Kenshin.

"Adelante ..." le incitó a proseguir sin dejar de acariciar su cabello.

"La verdad no me duele el estomago, mentí para que no me llevaras a la universidad".

"Pequeña mentirosa" le sonrió despreocupado, viniendo de Kaoru, se podía esperar cualquier diablura.

"Y el motivo fue porque no podía esperar para decirte que te amo ..." le confesó en voz baja y con algo de timidez.

Kenshin abrió los ojos de golpe y la alejo un poco de él para sentarse. "¿Es ... verdad lo que dijiste ...? ¡¿Me ... me amas?! ¡Por Dios Kaoru no juegues conmigo!" Recito incrédulo.

"Te estoy diciendo la verdad", afirmó mientras se ponía de pie frente a él.

El pelirrojo se sintió en el cielo metafóricamente hablando, pues la mujer más hermosa del mundo le acababa de declarar su amor. Estaba tan feliz que no sabía que hacer.

"Te amo, te amo y TE AMO" volvió a recitar la azabache por si a Kenshin le quedaba duda. Ese día sus cuerpos se fundieron en uno solo, ese día hecho el amor.

Después de esa remembranza recordó ahora los ojos color zafiro llenos de lágrimas y una tristeza devastadora.

"¡Kaoru!"

Pronuncio su nombre desgarradoramente mientras golpeaba con su puño las baldosas de mármol negro hasta hacer sangrar sus nudillos.

Después de un buen rato compadeciendo su miseria dentro de la ducha salió. Su mano aún seguía sangrando a pesar de haber estado vario tiempo bajo el chorro de agua, maldijo por lo bajo al sentir el dolor punzante que le ocasionó al agarrar la toalla del perchero para cubrirse la cintura. Camino hacia el ropero y sacó una toalla más pequeña para limpiar el líquido carmesí.

El olor a metal de su propia sangre, le recordó su sed de venganza, movería cielo mar y tierra para adelantar su objetivo, no podía estar más tiempo alejado de su pelinegra, no estaba dispuesto a vivir sin ella.

Se colocó unos pantalones negros. Abrió el cajón de ropa interior y sacó unos calcetines para calzar sus botas Jeep y justo cuando iba a colocarse la camisa el timbre de su casa comenzó a sonar incesantemente. Se preguntaba qué loco se divertía con el timbre. Agarró una venda y se la enredó en la mano con rapidez logrando un vendaje descuidado pero lo suficientemente eficiente para detener la sangre que aún salía a borbotones.

Salió con rapidez para poner en su lugar al idiota que se atrevía a tocar de manera loca y sin ápice de educación.

Anoto mentalmente tareas prioritarias, contratar personal nuevamente de planta para el cuidado y mantenimiento de la mansión, era tan desgastante estar pendiente del ingreso de sus visitas. Debía ser meticuloso con ello, comenzaría la búsqueda de personas altamente de confianza. El mismo error no tenía cavidad dos veces.

Abrió el portón y las palabras que saldrían como reprimenda se le atascaron en la garganta al ver a Sanosuke con cara de furia. Supo entonces que esa no sería una visita de cortesía.

- Sanosuke, pas ...– no terminó la invitación cuando su amigo le soltó tremendo puñetazo en la cara. Kenshin escupió sangre mientras limpiaba con el dorso de su mano la sangre que salía de su nariz

- Eres un hijo de puta. Te metiste con la persona equivocada– eso fue el detonante para dejarse ir a los golpes. Kenshin no se defendió se dejó lesionar, muy en el fondo sabía que se lo merecía.

- ¡Defiéndete bastardo! ¿Dónde está Battosai el gran destajador? Anda ...

Otro puñetazo impactó en la mejilla donde Kenshin llevaba la marca del recuerdo de la muerte de su esposa. Esta dolió como el infierno. Sus ojos destellaron en un peligroso ámbar casi asemejándose al color de la sangre. Aún así mantuvo la postura inicial, no metería las manos para defenderse.

Sanosuke cegado por la ira siguió golpeando a su amigo.

- ¡Que te defiendas con un demonio!

- Ya que termines de desquitar tu ira hablaremos como personas civilizadas.

- Ja, ¿Cómo personas civilizadas dices? ¿Así como hablaste con Kaoru para terminarla diciéndole que estabas harto de ser su niñera… que habías conseguido de ella lo que deseabas y que al no ser como Tomoe ya no te servía?

- Sanosuke escúchame.

–¡ Y una mierda! -

Ahora el puño de Sanosuke fue a parar fuertemente en su esternón. Se dobló sofocado al sentir que el aire abandonaba sus pulmones y un dolor agudo se instalaba en la boca del estómago. Tomó una bocanada de aire, necesitaba controlarse porque si la cordura lo abandonaba y decidía responder al ataque, terminaría casi matando a su mejor amigo.

Sanosuke respiró agitado, tenía desde la adolescencia que no peleaba y si a eso le añadía que el maldito Battosai gozaba de un cuerpo con músculos macizos, le resultaba agotador molerlo a golpes. Pero eso no importaba, se lo debía a su sobrina, así que agarró fuerza de sabrá Dios donde y se le dejó ir con una furia que ni él mismo sabía que poseía.

Fue en ese instante que Kenshin reaccionó deteniéndolo para evitar el embiste que terminaría dejándolos a ambos en el suelo.

Con agilidad lo inmovilizó de ambos brazos aplicando una llave.

- Maldito cretino…

- Ya basta Sanosuke, no me obligues a hacerte daño - Era como si estuviese hablándole a la pared, Sanosuke se removía para zafarse de su agarre. –¡Con un demonio cálmate y escúchame!

- Te voy a matar….

- Haz lo que te plazca, pero antes tienes que escuchar lo que debo decirte. - Makoto está tras Kaoru, en las últimas semanas he recibido cartas... cartas en las que me relatan una historia retorcida y siniestra de todas las formas que podrían matar a Kaoru, exactamente igual..- Pauso un momento pues sintió malestar y la boca reseca. -¡Maldita sea!, igual que con Tomoe - espeto con la mandíbula tensa.

Sanosuke quedó estático, casi en Shock.

- No mientas…

- ¡No seas estúpido Sanosuke! que más quisiera yo que fuera una maldita mentira. Me vi obligado a alejarla. Si le decía la verdad ... ¡Si le decía la maldita verdad no entendería y en su arrebato de inocencia, buscaría encontrar una solución, solución que no existe salvo matar a ese hijo de perra!

- ¿¡Y para ello era necesario herirla!?

- Por Dios Sanosuke, sabes lo testaruda que puede llegar a ser.

- Kaoru me dijo esta tarde que quiere regresar a Nueva York y… ..

Kenshin aflojó el agarre y palideció en el momento.

- No puede… ¡Sanosuke, Kaoru no puede irse! No debe estar lejos de mí - se tambaleo sin ser consciente y camino hacia donde estaba estacionada su motocicleta para sostenerse. La noticia le había caído como balde de agua fría. De un momento a otro los pies le fallaron y no a causa de la paliza que se dejó propinar por su mejor amigo.

- Y qué rayos quieres que le diga eh… tú mismo lo acabas de decir, es terca y testaruda.

Sanosuke llevó sus manos a la cabeza, sin poder aguantar más jalo sus cabellos con desesperación. Todo esto era una maldita pesadilla, ya no podía culpar a Kenshin por más patán que se haya comportado con Kaoru, estaba claro que su sacrificio se debía a un gran acto de amor.

- Así la tengas que amarrar, Sanosuke, esa niña no puede irse . Si se lo permitimos estará fuera de mi alcance y no podré protegerla. Si algo le llegara a pasar me volveré loco ¿Entiendes lo que eso significa? KAORU NO PUEDE IRSE - Rugió encolerizado, todo comenzaba malditamente a complicarse, el término de su noviazgo solo era apariencia, aunque ella no lo supiera, más no estaba en sus planes que a Kaoru le diera el arrebato de poner tierra de por medio.

- Kenshin, posiblemente ese viaje será su boleto de salvación. Quizá sea mejor que se aleje de toda esta mierda.

Battosai río con ironía. - ¿No has entendido ni puta palabra de lo que te acabo de decir cierto? - hizo acopio de la poca calma que le quedaba para no tirarsele encima a Sanosuke y hacerlo razonar con un par de golpes.

- No te cierres Battosai. Estás siendo egoísta en no dejarla ir. Dices querer protegerla, pero también quieres mantenerla justo aquí, donde se desprende todo este infierno.

- Mierda, no creí que fueras tan estúpido Sanosuke. Jugar al doctorcito con las cirugías y tanto libro de medicina te han dañado el cerebro? - Battosai se hizo presente dejando aflorar su esencia mortal, aportándole poco que a quién se refería en ese momento era su casi hermano. Cuando se lo proponía era más hiriente que la hoja más filosa de su katana.

Sanosuke no se esperaba tal ofensa, aun así decidió permanecer en silencio. Ya no tenía dudas, estaba mas que claro la decepción de Battosai, sin Kaoru, definitivamente estaría perdido.

- El que Kaoru se vaya no quiere decir que pueda estar a salvo, al contrario, se la estaremos entregando en bandeja de plata– explicó Battosai haciendo acopio de su poca paciencia.

- ¿Qué propones?

- Debes persuadirla.

- ¿Y si no lo logró?

- Sus padres lo harán. En el peor de los casos, los pondré al tanto de lo que ocurre.

Sanosuke se puso pálido, una cosa era que su hermana y cuñado aceptaran el tórrido romance de su hija con Kenshin y otra muy distinta que hicieran caso omiso al inminente peligro que Kaoru corría. Cuando aceptó que su amigo la pretendiera no tenía duda de que él la protegería a toda costa, aún estaba seguro de la capacidad de Kenshin, pero el que Kaoru se sintiera herida y tomara la decisión de irse a su antigua vida en Nueva York, realmente lo complicaba todo. No era así cómo esperaba que los padres de Kaoru se enteraran de la relación de su sobrina y su mejor amigo.

- No creo que sea buena idea lo que pretendes hacer….

- No hay de otra Sanosuke.

- De acuerdo y en el remoto de los casos que Kaoru acepte quedarse ¿Cómo rayos la protegerás? ¡Rompiste con ella!

Kenshin iba a responder cuando el interfono sonó anunciando la llegada de Shogo.

- Enseguida lo sabrás.

Kenshin no estaba alejado del ingreso, dio unos pocos pasos y colocó su dedo en el lector de huella y la puerta enseguida se abrió. Shogo se alteró al ver a Kenshin golpeado y con sangre fresca en el cuerpo.

- ¡Jefe! - corrió para auxiliarlo pero Kenshin lo detuvo con una seña de su mano.

- Estoy bien.

- ¿Qué fue lo que pasó? ¿Por qué estás herido? - el rostro de Shogo era un poema indescifrable.

Kenshin decidió ignorar la pregunta. - Como bien sabes Makoto está vivo, hay un traidor entre mi gente y necesito de tu ayuda ahora más que nunca. Días después de la fiesta del ministro recibió cartas donde me amenazan con matar a Kaoru, motivo por el cual ayer me vi obligado a terminar mi relación con ella para ganar tiempo y distraer un poco el objetivo de Makoto.– dijo girando a ver a Sanosuke para enterarlo un poco más de la situación ya que al inicio no pudo por su actitud embravecida e írsele a los golpes.

- ¿Y dónde encajo yo en todo esto? - pregunto Shogo contrariado.

- Entraras a la universidad de Kaoru como un estudiante más. Serás mis ojos y quien la proteja a luz del día, mientras que yo lo haré desde las sombras.– Respondió con voz dolida, su rostro reflejaba lo mal que la estaba pasando.

- El semestre está casi por culminar, ¿Cómo entrará Shogo a estudiar a estas alturas? - ahora fue el turno de Sanosuke, creía imposible que el plan de Kenshin funcionara.

Battosai río siniestramente. - Tengo mis métodos y créeme, el director no será problema.

- Bien entonces trazado un poco el plan, me retiro, tengo turno en el hospital. Hablaré con Kaoru, te mantendré al tanto– Sanosuke camino a la salida pero la voz imponente de Battosai lo detuvo.

- Sagara ...

- ¿Sí?

Más tardó Sanosuke en voltear a encarar a su amigo, que Battosai en asestarle un fuerte golpe en la mandíbula que lo mandó directo al suelo.

- Me la debías, amigo… y por favor, no vuelvas a tentar tu buena suerte - extendió la mano para ayudarlo a levantarse. Sanosuke sonrió y aceptó la ayuda ofrecida.

- Vete al diablo.

- Petición concedida, es allí donde pretendo llevar a esos hijos de puta…..

Continuará….

Esto se pone cada vez más complicado. Y pues bueno agárrense que lo que le sigue son muchos celos por parte de Battosai, esa Kaoru le hará amar a Dios en tierra de indios, aunque se lo merece por bruto, el corazoncito de Kaoru está muy dañado y hará todo por sacarlo de sus cabales .

Y bueno, también aprovechó para agradecer a las personitas que están ahí al pie del cañón pidiendo por más y que disfrutaron de la actualización del capítulo 14. Muchas gracias y pues nada... la idea es traerles un capítulo nuevo cada semana y no desaparecer tanto tiempo por supuesto :)

Abrazos y besos desde México… Cuídense mucho, y a seguir tomando las medidas pertinentes para mantenernos a salvo de este virus aterrador.