Advertencias: spoilers del capítulo 116. Perspectiva de Kang Sucheon.


XVI

El antiséptico mojó su espalda y Sucheon se tragó el gemido de dolor.

La herida ardía. Tenía la carne de la espalda abierta y sangrante a través de la ropa. Pero lo que dolía no era eso.

La rabia quemándole el interior, burbujeando bajo su piel al recordar esos ojos tan fríos y llenos de vergüenza… hacia él. Hacia su fracaso y el nombre de Baekdu manchado por su culpa.

Sería muy fácil culpar de todo a Seo Jiwoo, ese bastardo independiente don nadie de mierda… pero sabía que había sido su culpa. Si tan solo no hubiera jugado con él, si lo hubiera eliminado desde el inicio y sin darle vueltas al asunto, nada de esto estaría pasando.

—Ya puedes irte. —La voz desinteresada, ni una última mirada de su parte antes de despacharlo como si fuera un cualquiera más del más bajo escalafón en la organización y no su hijo.

Cómo sea, la costumbre ayudó a Sucheon a salir erguido y orgulloso de aquella habitación, sin siquiera mostrar señales de malestar, pese a que tenía la espalda sangrando y la polera rasgada. Sintió un nuevo hilo de sangre descender por su nuca y crear un camino tibio hacia su espalda, cuando una mano lo agarró del hombro y fue conducido hacia una habitación familiar.

—Siéntate —le ordenaron. La voz de su tío infinitamente más emotiva que la de su estoico padre. Sucheon obedeció y se sentó sobre el escritorio pulcro, la mirada fija en los recuerdos de su batalla contra Seo Jiwoo y el cómo su propia estupidez lo condujo a esta situación.

Entonces, estaba sentado recibiendo primeros auxilios de su tío (por mucho el más amable de la familia), cuando la idea de salir de ahí y gritar casi le arranca un jadeo desesperado. Culpaba a la acción del antiséptico, por supuesto.

—Debí llegar antes —su tío dijo, y él despertó de la nube que lo envolvía.

—Estoy bien.

Sintió que los movimientos de su tío pararon de golpe, para reanudarse apenas dos segundos después.

Claro que no estaba bien, y su tío lo sabía. Como Despertado, heridas físicas y golpes como ese no lo matarían, de hecho, sanarían rápido. El abismo creciendo en su interior, alimentado con rigor por su padre y su abuelo, siempre recordándole que él sería el próximo líder de Baekdu, era muy diferente de digerir…

Su tío era la única persona en la que podía confiar plenamente.

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NA: ¿Qué puedo decir? El cap. 116 me dejó un muy mal sabor de boca. (Alerta spoiler, jaja) Desde que apareció el viejo ese, Kang Dusik, sabía que todo iba mal en esa familia, pero ver cómo por haber perdido su propio padre mandó alv a Sucheon fue como «oye, cálmate, viejo».