La traición más traición

Horas antes de la detención policiaca

Las personas estaban haciendo fila en las puertas del auditorio de la primaria de Royal Woods, el cual fue tomado a última hora por la lista de participantes e invitados. Todos los profesores, algunos alumnos y estrellas de la ciudad estaban sentados esperando ver que los talentos subieran al escenario.

Los jueces ya estaban sentados al lado izquierdo del escenario. Bobbie Fletcher, el inspector Hunter de ARGGH, Mick Swagger, la señorita Bernardo y Flip. Lo mejor de lo mejor.

Las cuatro y Mollie estaban coordinando todo lo que sucedía en el interior y el exterior. Eran el staff del concurso de talentos de allí. Mollie y Cristina coordinaban todo lo externo, Jordan, Paige y Cookie detrás y previo al escenario.

Este evento era transmitido por toda Michigan, y Katherine Mulligan ya estaba entrevistando a los participantes de la fila.

—Muy bien, en unos cinco minutos empieza, ¿todo bien en el escenario? —preguntó Jordan por su micrófono.

—Ok a todo—respondió Cristina.

El detective estaba jugando en el sube y baja con Darcy mientras con unos binoculares observaba la actividad de las chicas del exterior.

—Meli, ¿me confirmas que ves a Cristina y Cookie? —preguntó por una radio.

—Confirmado —respondió Meli.

El detective tenía la teoría de que al enviar una carta a cada una de las cuatro con la frase: "Sé lo que hiciste el fin de semana pasado" junto a la hora y la dirección donde se les vio por última vez a las chicas Sadie Hawkins, irían para tratar de saber si podían hacer algo por cubrir ello, pero la carta dejaba en claro que no debían decir a nadie eso. Estaba confiado en que Darcy reconocería y atestiguaría por el caso, ya que ella pasó aquella vez en ese lugar y a la hora en que desaparecerían.

—¿Te gustan los columpios? —le preguntó muy entusiasmada.

—¡Sí, me encantan! —le seguía el juego a su pequeña amiga.

La anfitriona era la bella maestra Di Martino que lucía un lindo vestido especial para la gala de aquel evento.

—Nuestro primer participante es del este de la ciudad, tiene catorce años y nos demostrara su talento de… —no podía creer lo que le decían por el audífono— sacarse los mocos con los dedos del pie.

El participante entró e hizo lo que les había dicho, era tan asqueroso como asombroso, no podían creer como el dedo pulgar del pie entrara en su cavidad nasal.

Los jueces presionaron un botón que mostraba en la pantalla que estaba debajo de ellos un aspa o una equis. El primer chico se llevó solo un aspa por parte de Flip.

—Se parece a lo que le vendo a los chicos… ¡exacto! Se parece a los raspados —lo decía con alegría.

Todo Royal Woods lo miró con asco porque no había nadie allí que no hubiera probado sus Flippys. Aunque a algunos les provocó comprar uno.

Katherine se mantenía entrevistando a los participantes, algunos salían con unas historias algo raras.

—Cuando gane ese vale para el buffet en Jean-Juan… invitaré a cenar a la chica que me guste y me declararé… si me rechaza comeré hasta que me atragante con un trozo de carne y morir por no estar con ella —lo decía con un tono algo desquiciado.

—O-Ok —se fue rápidamente de allí y le preguntó a una chica—. ¿Qué harás si ganas alguno de esos premios?

—Espero ganar el tercer premio y darle el tour a mi abuela en ese centro de retiro, ¡dónde irá si me saca de quicio! —lo dijo mirando a la cámara con enojo.

—¡Rayos! ¿Acaso no hay nadie normal aquí, Katherine? —se preguntaba frente a cámaras.

—Yo sí —dijo un chico que tomó el micrófono y miró a la cámara—. Espero ganar por lo menos los boletos para los juegos de Lactolandia y… —fue interrumpido de manera intempestiva.

—Muchas gracias, Katherine Mulligan se mantendrá entrevistando a otros participantes —dejó la transmisión del exterior para ir al evento principal.

Paige estaba contenta porque todo iba bien, hasta mejor de lo que había planeado.

El director estaba sentado junto a la directora Ramírez de la secundaria, la alcaldesa, Lord Theterby, el jefe de la policía de Royal Woods y los jueces del concurso. Este concurso le estaba consiguiendo algunas "amistades". Tenía pensado ser el próximo sucesor de la alcaldesa de Royal Woods, pero eso será en otra historia.

—Meli, ¿todavía están allí Cristina y Cookie? —necesitaba que la niña hiciera el siguiente movimiento.

—Sí.

—Después del primer descanso iniciaremos nuestro movimiento —lo dijo porque ya estaba cerca de ser el mediodía.

—¿Quiere ir a mi casa a jugar con mi jirafa Rafo? —se notaba dulzura en su forma de hablar.

—¡Claro! Pero primero debemos atrapar a esas chicas, ¿entendido? —tenía que mantener a Darcy consigo.

—¡Por supuesto! —se notaba muy feliz Darcy.

La señorita Di Martino seguía presentando a los participantes. Los talentos demostraron por qué Royal Woods no aparece en el mapa de Michigan. Ejemplos como el chico que tenía el talento de saber dormir, la chica que podía desaparecer a todos de su vista al cerrar los ojos, el hombre que tenía diabetes del tipo B… sí, ese es el talento... entre otras grandes razones para evitar ir a Royal Woods.

Y, después de ver semejantes personas, se dio el respectivo descanso de medio tiempo para todos. El detective necesitaba que Meli hiciera el siguiente movimiento.

—¡Muy bien, chicas! —estaba muy alegre la chica llamada Paige— No pensé que seríamos tendencia y superáramos al sermón de los evangélicos en rating junto a los infomerciales sobre artefactos de limpieza —les mostró en una tableta las estadísticas—. ¡Vamos a hacer historia en Royal Woods! —su sonrisa era enorme, abrazó a sus amigas de manera inesperada.

—No te olvides de que Linky entrará para el medio tiempo, necesitamos que todo quede bien para cuando él entre a escenario —agregó Jordan.

Cookie y Cristina se miraron con alegría, pero la chica de los risos tenía un mal presentimiento que se guardó para sí misma.

—Creo que iré a tomar aire y a ponerme otra cosa —dijo mientras se alejaba.

—No tardes, Cris —añadió Cookie sonriente.

Ella sentía que algo no estaba bien, esa sensación se intensificó cuando se acercaba a los casilleros del salón de gimnasia donde había dejado su mochila. Al final se optó por el auditorio por el ingente número de participantes.

Al querer usar la llave, se dio cuenta que la puerta estaba semiabierta, la dejó algo desconcertada. Empezó a recordar todas esas películas donde los alumnos por irse solos a algunos salones eran asesinados por un estudiante que sufrió de algo.

—Maldita sea, no quiero ser la minoría que muere primero —estaba asustada, pero entró de todas formas porque eso hacen los blancos, no como los negros, ellos corren… corren para sobrevivir, aunque en las películas sean los primeros en morir.

Trató de que sus pasos no se escucharan mientras se dirigía a las duchas y los casilleros. Entró y no veía a nadie, pero unos pasos apresurados hicieron que se metiera a un casillero.

Por las aberturas vio a la amiga de Lola Loud y Polly Pain, era Meli Ramos. Algo no andaba bien porque la notó algo nerviosa y asustada. Pudo observar que Meli hablaba con alguien por un micrófono.

—¡T-Trato de saber dónde están! —respondía la niña.

Cristina se dio cuenta que Meli encontró lo que buscaba, metió unas cartas en los casilleros.

—¡Lo hice! ¡Lo hice! —escuchó una última cosa, miró a su alrededor—. No hay nadie, me voy.

Meli salió de manera rápida de allí. Apenas puso un pie afuera, Cristina salió dando una fuerte patada a la puerta del casillero.

Caminó con seriedad y abrió su casillero en primer lugar. Tomó la carta que había dejado la niña.

Cristina retrocedió con temor, no podía creer que alguien ya haya descubierto que ellas fueron las culpables de que Polly, Haiku, Tabby y Risas hayan desaparecido. Era fácil deducir que contrataron a alguien privado, ya que no había denuncia alguna. No podía ser alguien que los quiera chantajear.

Antes de ir donde sus amigas, prefirió pensar con frialdad. Si ellas se enteraban de esto tratarían de ir para tratar de que no hablen, pero ella apostaba porque fuera una trampa para atraparlas.

Decidió hacer algo mejor, abrió con cuatro patadas los casilleros de sus amigas y mejor amiga. Se dio cuenta que Meli se había equivocado y había metido la carta de Jordan en el casillero de Mollie.

Miró a todos los lugares posibles, no había moros en la costa. Con una mirada fría al estilo de M. Corleone, metió en las mochilas las cartas. Ya había planeado algo mejor. Su carta la mojó en una de las duchas para que se deshaga en lugar de romperla por partes. Si todo salía como lo imaginaba, ella tendría el camino despejado para estar con Lincoln. Serían siete pájaros de un tiro, sin las chicas Sadie y sin Jordan, Paige y, su mejor amiga, Cookie. Recordó una frase: "Piensa como la gente a tu alrededor y ganarás".

Salió riendo como un tipo que se creía el Dios del nuevo mundo, pero tuvo que guardarse esa risa hasta que todo esté correctamente hecho.

El medio tiempo acabó y todos los participantes reanudaban sus turnos para demostrar por qué se merecen esos premios.

Mollie a lo lejos vio a Lincoln con Luan y sus amigos. Lo curioso era que ambos estaban vestidos de mago.

—Muy bien, vayan sacando la mejor alfombra para mi futuro novio —dijo Paige con confianza.

—"Claro" —respondió Jordan.

Hasta ahora los que habían pasado la aprobación de los jueces eran el hombre con diabetes tipo B, el niño que se perdió y quiso buscar a su padre en el escenario y, por último y no menos importante, la niña que podía obtener lo que sea con tan solo llorar y golpear a niños más pequeños que ella. Rivales muy difíciles.

—Creo que venir acá me destruye las neuronas —dijo Mick dando un suspiro al final.

—¡Mick, te amo! —dijo una chica que estaba con el público.

—Es otra vez esa mocosa maniaca —expresó en voz baja al saber que Luna Loud estaba allí.

Los jueces nuevamente comenzaron a dar su veredicto respecto a los talentos de Michigan. Como diría B. Fletcher: "Hay apoyo… solo falta talento". Lana Loud estaba quitando los neumáticos del coche de Bobbie para que ella entre en acción y poder ayudarla de manera "inesperada", de paso pasar un día con su ídolo.

Llegó el turno de Lincoln y, en serio, casi toda la audiencia, más que nada las chicas, se levantaron para aplaudir. Era algo inusual, pero algunas de las chicas, se sonrojaron con ver al peliblanco en el escenario. Cookie anotaba en su lista negra a todas las que lanzaron suspiros, hasta anotó a algunas de las hermanas de Lincoln, eso sí fue demasiado raro.

—Dinos, Linky, ¿qué nos mostrarás? —preguntó Di Martino a su alumno.

—¡¿Por qué le dice "Linky"?! —agregó con molestia Luan.

—Bueno… así les decimos todas —tardó un poco en responder.

—No pueden decirle así, solo yo y alguna de mis hermanas le podemos decir así —lo dijo muy seria.

—Está bien… bueno, ¿nos podrías responder, Linky? —se notaba sonrojada la maestra.

Luan iba a decir algo, pero Lincoln le tapó la boca. Sintió los labios de su hermana moviéndose de una forma rara.

—Desapareceré a mi hermana, aparecerá un animal en su lugar y la traeré de vuelta —lo dijo muy confiado.

—Ok, el escenario de ustedes, chicos —se alejaba la maestra.

Lincoln hizo que Zach y Stella empujaran una gran jaula. La abrió y mostró al público que estaba completamente vacía. Lincoln le dio la mano a su hermana para ayudarla a entrar en la jaula, donde una vez más demostraría que no había nada raro.

Con ayuda de Zach y Stella levantaría una tela que cubriría la jaula, Lincoln comenzaría a mover sus manos como si echara polvo mágico y, en menos de tres segundos, apareció una vaca.

El jurado estaba asombrado, Bobbie F. no lo podía creer. Mick se quitó las gafas dos veces. El inspector Hunter y la señorita Bernardo aplaudieron aquello con exageración. Flip estaba durmiendo, pero el ruido lo despertó.

En su segunda movida, Lincoln alzó el telón e hizo lo mismo. Luan apareció con sus manos en alto. ¡Y el mago lo hizo! Pero… ¿Cómo lo hizo? Demos paso a la explicación…

Esa jaula tiene un fondo falso, aparenta ser enorme, pero en realidad Luan está en un espacio reducido. También agregamos que está apoyado por el fondo negro del escenario, el cual cubre a unos ayudantes que no se presentaron ante el público, y que visten de negro. Cuando Lincoln hace que suban la tela que cubrirá la jaula y mueve sus manos siendo una distracción indirecta, es en ese momento donde Luan lentamente abre un compartimiento secreto debajo de la jaula donde entraría en posición fetal, gracias a su delgadez y que no tiene los pechos de Maggie. Liam durante la entrevista de Di Martino tuvo a la vaca en el escenario, pero… ¿por qué la vaca no dio muestra de su presencia? Fácil, es una vaca entrenada por un maldito granjero, Rusty solo se encargaría de golpear con una rama a la vaca para que avance. Quitaron el fondo falso, que solo necesitaba ser deslizado hacia abajo y sería cubierto por las pesuñas de la vaca. Al momento que Lincoln desliza la tela, se ve como si nunca hubiera estado Luan, para el regreso solo necesitan hacer un retroceso rápido. Y Luan sale del compartimiento, claro que aprovecha en darle un beso en la mejilla a su hermano. ¡Y el mago lo hizo de nuevo!

Todos marcaron un aspa, los amigos de Lincoln, Luan y el mismo Lincoln estaban perplejos por semejante decisión por parte del jurado.

—Eso lo vi en los Secretos de la magia jamás revelados —dijo Flip con aburrimiento.

—Muy bonito todo, pero no nos gusto el beso de tu hermana, eso arruinó el acto —agregó Bobbie Fletcher con seriedad.

En verdad, eso venía de parte del público femenino que no pasó por alto ello y los jueces que no quieren ser golpeados por el público… bueno, hay que darles lo que quieren, ¿no?

—Lo siento, Linc y compañía —le expresó con profunda tristeza Hunter.

—Coincido con Bobbie y Flip —agregó la señorita Bernardo.

—Si no es diabetes del tipo B… no creo que me sorprenda —fue lo último que dijo Mick.

Jordan, Cristina, Mollie y Paige tomaban con fuerza a Cookie que quería golpear al jurado y a Luan. No podían creer que su Linky no pasara al jurado. Si se puede agregar algo… Leni también quería golpear a Luan. Las hermanas Loud estaban sentadas en el escenario.

—Bueno… gracias a todos por tomarme en cuenta —Lincoln estaba resistiendo sus ganas de llorar, pero prefirió sonreír. Dijo una última cosa—. Pero solo quiero decir una última cosa, algo que diría un gran jugador —tomó el micrófono de su maestra y miró al cielo—: La pelota no se mancha.

Salió del escenario en medio de aplausos, el equipo de soccer de la escuela lloraba a un grande como Lincoln… aunque no haya hecho nada por el equipo de soccer.

Fuera del escenario, sus cuatro amigas más Mollie lo abrazaron y le dijeron que él había hecho mejores cosas que el sujeto de la diabetes tipo B.

—Es grandioso participar en algo organizado por ustedes —agregó el peliblanco.

—No es nada —dijeron las cuatro chicas enamoradas.

Luan notó que podría perder la apuesta por como Lincoln miraba a una de sus amigas, en específico.

—Bueno… tengo que llevar con los chicos a la vaca a la granja de Liam… nos vemos dentro de unas horas —dijo Lincoln que golpeaba a la vaca con una rama.

—¡Claro, más tarde! —dijo Mollie con alegría y algo de complicidad.

No pasó menos de un segundo para que sintiera la mirada seria de sus amigas.

—Saben que es broma —notó que no estaban contentas con su respuesta—. Está bien… lo besé —pensaba que ellas dedujeron lo que hizo.

Luan tuvo que controlar a las chicas y controlarse ella para no patear en las costillas a la rubia. Mollie se fue al tocador con rapidez, no iba a poder con unas chicas que pensaban en Lincoln como su propiedad.

Al final del concurso, ganó el diabético el primer premio. El niño no había encontrado a su padre, pero ganó el segundo premio; aunque, la niña lo golpeo porque era más pequeño que ella y le cambió su tercer premio.

Se podría decir que fue un éxito en sintonía, les ganó a las noticias sobre el mundo empresarial y los documentales de ganadería. El director Huggins estaba sorprendido con todo lo que probablemente la escuela habría recaudado.

Katherine Mulligan quería entrevistar a Lincoln, pero no lo encontró, eso la dejó triste. Solo quería entrevistar al chico más lindo y talentoso que había visto.

Las cuatro amigas y Mollie estaban yendo a sus casilleros para darse una ducha y cambiarse. La rubia notó a Cristina con una actitud poco usual.

—¿Te sientes bien?

—N-No… solo necesito descansar y… y… preparar un premio de consolación para Lincoln… él no se merecía perder —parecía que no sabía que decir en realidad.

—Seguro… —Mollie seguía sintiendo rara a Cristina.

La chica de rizos estaba confiada de que guardó bien las cartas, ellas no podían darse cuenta de su existencia en estos momentos. Mollie no dejaba de mirarla con cierta sospecha.

Todas salieron duchadas, Cheryl les dijo que el director estaba contento con el éxito y, si ellas tenían alguna otra idea millonaria, podían hablar con él, pero ahora como un amigo… con un poderoso amigo.

—¡Chicas, chicas! Esperen —Jordan hizo que todas hicieran un alto—. Creo que todas debemos hacer algo por Linky… más allá de nuestra rivalidad, él, su hermana y los demás fueron los únicos con talento —puso su mano en su mentón—. Creo que un gran pastel es lo mejor, lo haríamos mañana, domingo.

—Estoy de acuerdo —expresó Paige.

—¡Es mi especialidad! —Cookie estaba alegre.

—Claro —con una voz algo confiada lo dijo.

—Si quieren les puedo ayudar —agregó Mollie con su típica expresión de siempre.

Todas se fueron a sus hogares por su cuenta. Mollie fingió irse por su cuenta, pero siguió a Cristina. Para ella, Cristina, era la menos tranquila, casi siempre tenía ese semblante de timidez.

Mollie se puso un sombrero como los de la época de la prohibición para pasar desapercibida, lo cual funcionaba… ¡de veras!

Ya había llegado al mismo tiempo que Cristina a la casa de esta última, pero su celular comenzó a vibrar. Se dio cuenta que era el número de Lincoln.

—¿Qué sucede? Estoy en algo importante… —se sorprendió por lo que dijo— espérame en el parque, piénsalo con calma… sí, en verdad es lo que pienso, no quiero que le rompas el corazón si tu decisión es errónea… ve rápido —cortó la llamada.

Masculló con enojo, pero se fue de allí, solo quería espiar a Cristina por la ventana de su habitación.

Cristina comenzaba a reír como desquiciada, pero en voz baja. Quería hacer un alto, no quería que la celebración fuera antes de tiempo.

—Ya no puedo esperar más, debo decirle lo que siento —fue lo que le dijo Lincoln.

Mollie le dio un golpe en su estómago, Lincoln cayó de rodillas, pero fue levantado por su amiga por el cuello de su camisa.

—¿De veras?

—Sí…

—Muy bien, vamos. No perdamos más tiempo —dejó de avanzar—. Pero antes compremos unas cartulinas para que te declares como todo chico entre doce y dieciséis años, allí pondrás: "¿Quieres ser mi novia?". Y yo seré la que agarre el cartel y el peluche que también debes comprar. ¡¿Está claro?! —lo miró con seriedad.

—¡Sí, señora! ¡Digo! Mollie —estaba tratando de incorporarse.

Rápidamente fueron a comprar todo eso. Lincoln ahora sí se sentía con mucho valor. Mientras miraba al público, notó a Maggie que le mostraba su pulgar arriba, eso fue una señal.

Jordan estaba acostada en su cama mirando hacia arriba, estaba sonriendo con los ojos cerrados, en eso suena su celular. Era el número de Cristina, eso era sumamente raro.

—¿Qué sucede, Cristina? —estaba serena.

—Creo que por equivocación quizás te hayas llevado uno de mis calcetines —dijo con un tono algo extraño.

—No creo, pero voy a buscar en mi bolso, te llamo si lo encuentro, Cris —cortó la llamada sin malicia.

Cristina ya había llamado a las demás por algo similar, solo era de esperar para que la "bomba explote".

Jordan comenzó a sudar frío, no esperaba eso. Cookie estaba agitada, no pensó que las hayan descubierto. Paige estaba pálida, necesitaba aire. Hicieron lo que decía la carta, necesitaban ir sin llamar la atención.

Mollie y Lincoln llegaron a la casa de ella, pero su madre salió con prisa. Eso los dejó muy desconcertados.

—Espérame aquí, no te muevas —Mollie se notaba seria.

—De acuerdo —le pareció rara la actitud de Mollie.

La rubia entró a la habitación de ella de manera silenciosa y vio que sus cosas estaban desordenadas. Era raro que ella desapareciera de manera imprevista. Miró con desconfianza el bote de basura al lado de su escritorio, lo revisó.

Lo que leyó la dejó con más preguntas que otra cosa, pero la dirección era lo que importaba. Salió con rapidez.

—Demos ir rápido a un lugar, sígueme —lo dijo muy preocupada.

—Ok —Lincoln tiró el cartel y peluche a un lado porque se dio cuenta que Mollie iba muy deprisa.

Al llegar a la dirección indicada, ambos vieron como los federales y la policía arrestaban a Cookie, Paige y Jordan. Eso dejó muy triste al peliblanco.

Cristina no esperaba que Mollie y Lincoln presenciaran aquello, pero se fue lentamente. Mollie se dio cuenta que Cristina estuvo allí.

Actualmente

Las tres pasaron la noche en las celdas de la estación de policías. En la mañana, fueron llevadas al juzgado para su juicio.

En las celdas, Cookie tocaba la armónica, Paige golpeaba los barrotes con una taza de lata y Jordan con una tiza contaba en la pared los minutos que permanecieron en las celdas.

El juicio se televisó por todo USA, los destellos de las cámaras no dejaban tranquilas a las acusadas.

Entre el jurado estaban personas que conocían a las chicas Sadie Hawkins, y gente pagada por los demandantes.

En las personas que se presentaron para acompañar a las acusadas, estaban Mollie, Lincoln, los padres de las acusadas y… Cristina.

Se les asignó un abogado, su nombre era… Lionel Hutz. Mientras que el abogado de los demandantes era un hombre llamado Tom Hagen.

—Inicia el juicio de las familias de las llamadas "Chicas Sadie Hawkins" y el Estado de Michigan contra Jordan Rosato, Paige Palmer y Cookie Harland por la desaparición de las chicas mencionadas —dijo el vocero del juzgado.

Paige, Jordan y Cookie esperaban las instrucciones de su abogado para saber que hacer ante este juicio.

—Muy bien, niñas. No se dejen llevar por mi fama de nunca ganar un juicio… quizás en este rompa mi racha… eso espero —miró al juez—. Sus zapatos estarán listos para mañana.

El detective le dio las pruebas al abogado para que las exhibiera, las cuales eran unos trozos de carta donde se puede apreciar la treta preparada por las chicas, específicamente, Cookie Harland. Se hicieron análisis comparativos con su letra en pruebas escritas de su escuela.

—¡Objeción, su señoría! —dijo Lionel.

—Denegada —miró al abogado Tom—, prosiga.

—Entonces con esto podemos llegar a la conclusión, señores del jurado, que fue un crimen por amor… no, por obsesión de unas chicas por ese niño —señaló a Lincoln.

Luego invitaron al estrado a Darcy como testigo. Se dijeron cosas formales, hasta llegar a la pregunta esperada.

—Señorita Darcy —la miró a la niña—, ¿usted reconoce a las chicas que estuvieron en esa parada de autobuses?

—Sí —abrazaba a su peluche Rafo—. A Cookie, Paige, Jordan y Cristina —lo decía muy alegre, no entendía la gravedad.

Todo el jurado se sorprendió porque Darcy haya señalado a alguien ajeno al banquillo de las acusadas.

—Tengo entendido que una de las acusadas, la señorita Cookie, es la mejor amiga de la señorita Cristina Anderson —dijo Tom Hagen.

Cookie miró a Cristina con mucho enojo, pero sabía lo que debía hacer.

—Se lo preguntaré, señorita Harland: ¿su amiga Cristina tuvo que ver con la desaparición de las chicas Sadie Hawkins? —preguntó el juez con seriedad.

—Ella solo es una conocida mía —dijo con una sonrisa inocente.

Eso puso serio a algunos miembros del jurado, a Tom Hagen y al detective.

Si algo había aprendido viendo el Padrino parte II, Buenos Muchachos y muchas películas de Gánsteres, es que nunca delates a los tuyos, sea amigo traidor o enemigo, y nunca hables de lo que haces con la policía y las demás autoridades. Omertá.

—Ella a veces va a mi casa a hacer las tareas, jamás ha sido mi mejor amiga —lo dijo con mucha tranquilidad.

—Tenemos el testimonio de la señorita Darcy, recuerde que eso puede usarse en su contra si se descubre la contrario —agregó el juez con demasiada seriedad.

Mollie miraba con mucho enojo a Cristina, en cambio la chica de rizos, se mantuvo en silencio con un rostro inexpresivo.

—Señor juez, el testimonio de la señorita Darcy puede cuestionarse por el alegato de mi defendida —dijo en voz baja—. ¡Sí, pronto podre comer algo con arroz! —recobró la compostura—. Pido que entren mis testigos sorpresa.

Entraron muchos testigos, entre ellos unos payasos de circo, un equipo de béisbol del 95, un hombre que podía meter tres bolas de billar en su boca, y muchos más que daban la impresión de que no tenían nada que ver con el caso.

Finalmente, el jurado dio su veredicto. Lionel Hutz estaba confiado, las chicas solo se tomaban las manos.

—Hemos encontrado a las chicas culpables de la compra de uranio y la desaparición de las chicas Sadie Hawkins —dijo una chica del jurado.

El juez dio el respectivo martillazo y condenó a las chicas a que pasaran siete años en la correccional de menores y luego unos doce años en la penitenciaría de Royal Woods.

—Bueno… pensé que rompería mi racha —miró a las personas que salían de esa sala—. Reparo zapatos, reparo zapatos, me los da el lunes se lo entrego el próximo lunes… o martes.

Los guardias se llevaban a las chicas esposadas al camión para que sean transportadas a la correccional inmediatamente.

—¡Las visitaré! —dijo Mollie con mucha pena.

Sus familias estaban llorando, no podían creer que unas niñas hicieran todo eso.

Lincoln iba a decir algo, pero sintió que alguien tomó su mano izquierda.

—Ya no es posible hacer nada, solo debemos esperar que los años les ayuden en algunos cambios en sus vidas —lo decía fingiendo una pena enorme.

—Creo que tienes… razón —Lincoln no podía creer que la chica que le gusta hay sido juzgada.

Tardaron menos de una hora para que sean trasladadas a la correccional. Les dieron los atuendos naranjas, un número y una mirada de decepción por parte de las autoridades de la correccional.

Caminaron con lentitud mirando a su alrededor. Paige y Jordan se miraron con pena. Excepto Cookie, ella se hizo unas rastas y caminó como chica de barrio peligroso. Jordan y Paige no podían creerlo.

—Si tan solo el testigo no hubiese hablado —Jordan dijo con pesar.

—¡Es obvio que eso fue algo que nos afectó, chica! ¡¿Quién llama a un sujeto del Klan para dar su testimonio?! Miró a Darcy y dijo: "Maldita niña negra". Fueron más de treinta veces que uso esa frase en distintas oraciones —estaba con dolor de cabeza por todo.

—Lo del uranio ya estaba perdido, no siempre se puede contra el Estado —agregó Jordan mirando el cielo celeste.

No se percataron que Cookie se acercaba a las bancas donde estaban las chicas neonazis y supremacistas.

—Qué onda, brujas con cara de vainilla. Quítense de allí, que mis zorras y yo necesitamos poner nuestros negros traseros —hablaba con un acento de barrios de Harlem.

Jordan y Paige tuvieron que ir corriendo donde Cookie para hacer que no le hagan nada.

Los días en la correccional serían duros. Las chicas Sadie Hawkins estaban en un trabajo secreto.

Pero… ¿Clyde? Bueno… él se fue en el mismo autobús que Tabby y las demás para escapar de los fantasmas y terminó en un pueblito del sur donde había muchas banderas confederadas. Todo el día no ha parado de correr…

Cristina ya comenzó sus movidas, entonces… ¿Todo acaba aquí?

Mollie no se iba a quedar tranquila, tenía que ayudar a sus amigas, y por eso llamó a unas personas "expertas" ...