XVIII Verdad de Aguas
Lo que sigue a continuación quedará entre ustedes y yo. Ni siquiera se lo contaré a Coulson que es quien me está interrogando para "el expediente".
Son de los mejores recuerdos que tengo de él y se los voy a contar con todo el detalle que pueda, como vengo haciendo desde el principio, solo a ustedes, para que sepan la clase de monstruo que era El Príncipe de las Mentiras.
En el medio había puesto la foto, a la derecha, mi derecha, coloqué el dije de sol y luna, por último el pañuelo. Los tres objetos formaban un triángulo en el suelo del segundo piso del granero, de modo que ninguno estaba primero que el otro. Él se había sentado frente a mí, con las piernas cruzadas como un indio igual que yo y observó con paciencia toda la ceremonia. Fenrir se había recostado sobre un fardo de paja a una distancia prudente de mi.
― Estos son los pedazos que tengo de mi pasado y todos tienen que ver contigo ¿Cómo? ¿Qué sabes y desde cuándo lo sabes? Lo quiero saber todo.
Gus estaba con la cabeza apoyada en sus brazos sobre el marco del ventanal contemplando la nieve caer, con más ganas de saltar e irse que de quedarse. No había querido meterse en un asunto tan delicado, pero le rogué tanto que no me dejara solo que al final cedió a regañadientes.
Loki: ― Puedo decirte todo lo que se, pero ¿Por qué creerías algo de lo que yo te dijera?
― Porque tu nunca me has mentido Loki, técnicamente... solo me has ocultado la verdad. Yo confío en ti.
Loki: ― Okey.
Fenrir: ― Yo...
― Tu te desapareciste por semanas. Te buscamos por todas partes... nos tenías muy preocupados.
Fenrir: ― Lo siento, tenía demasiado en la cabeza para pensar.
― ¿Y yo no?― bajó la mirada: ― Si quieres hacerle preguntas espera tu turno.
Loki: ― ¿Y por donde quieres que empiece?― saqué un papel de mi bolsillo y lo desdoblé.
― Número uno...― dije señalando en la lista, a Loki se le escapó una risa: ― ¿Qué?
Loki: ― Nada― se mordió los labios, lo miré de reojo y luego volví al papel.
― ¿Eres mi padre, sí o no?― aunque ya sabía la respuesta tenía que estar seguro.
Loki: ― Sí.
― ¿Lo has sabido desde que nos conocimos?
Loki: ― No― lo miré desconfiado: ― Te lo juro― dijo haciendo la marca en el pecho.
― Bien, te creo...― suspire y miré hacia el ventanal, Gus hacía dibujos en el poquito de nieve que se había depositado sobre el marco: ― Siguiente pregunta ¿Conociste a la mujer de la foto?
Loki: ― Hace muchos, muchos años.
― ¿Quién es?
Loki: ― Es tu madre Erick.
― Ya se que es mi madre, pregunto quien es para ti― la miró detenidamente.
Loki: ― Fue mi esposa.
― ¿La amaste?
Loki: ― ¿Qué pregunta es esa?
― Es una pregunta muy sencilla, la amaste o no.
Loki: ― Hubo un tiempo en que no amé a nada ni a nadie tanto como a esa mujer― en su voz tenía un dejo de amargura.
― ¿Un tiempo? ¿Quieres decir que dejaste de hacerlo?― el largó una risa exasperada.
Loki: ― Yo nunca la amé menos, solo que tuve a quién amar más.
― ¿Quién?
Loki: ― Mis hijos― vi como la tinta de la hoja empezó a correrse formando aureolas azules.
― ¿Jessi y yo estábamos incluidos?
Loki: ― Claro que sí.
― ¿¡Y por qué esperaste a que murieran para aparecerte!?
Arrugué la hoja y la arrojé lejos, luego metí la cabeza entre las piernas. Al cabo de unos segundos sentí algo arrastrándose por las maderas y luego un toque en el pie, miré por entre los brazos y vi a Loki a mi lado, volví a esconder el rostro.
Loki: ― Yo no los dejé Erick― dijo al tiempo que abría y alisaba la hoja, no se en qué momento la agarró: ― Tienes su letra ¿Sabes? Igual de espantosa― lo miré enojado y él sonrió, entonces aparté la vista.
― Es que... no entiendo nada.
Loki: ― Aaash― me atrajo hacia él en un abrazo: ― ¿Sabes cuando descubrí que eras mi hijo?― me acariciaba la cabeza mientras hablaba.
― No.
Loki: ― ¿Recuerdas cuando traje la medicina para los huesos de Gus?― Gus se dio vuelta curioso.
― Sí.
Loki: ― Después de que se quedaran dormidos, busqué un lugar donde esconder el frasco y encontré una caja debajo de tu cama, parecía algo privado, perfecto para ocultarlo ... fue cuando vi la foto, ahí lo supe.
― ¿Y por qué no dijiste nada?
Loki: ― No lo se, creo que entré en pánico, con todas las señales... no sé como no me di cuenta antes― lo miré confundido: ― Te contaré lo que sé, pero te advierto que no quedarás conforme.
― No importa.
Loki: ― El libro que tienes en tu habitación, el que faltó aquí en tu círculo de invocación...― dijo burlesco.
― No es un círculo de invocación ¡Ni siquiera es un círculo!― el soltó una carcajada.
Loki: ―... era el diario de tu madre. Lo he buscado durante siglos― hizo un movimiento de muñeca y el libro apareció en su mano: ― En realidad, buscaba cualquier cosa en cualquier lugar sobre ella o... ustedes.
― ¿Por eso estabas en la biblioteca esa noche?
Loki: ― No, como te dije esa vez, solo pasaba el rato. Eso es lo más curioso, después de tantos años finalmente lo encontré sin buscarlo, bueno... tu lo encontraste.
― Yo sentí como si me llamara.
Loki: ― Es probable que ella lo haya dejado allí solo para sus hijos, bajo un hechizo que lo hacía invisible para el resto de las personas, incluyéndome. Aunque pensé que había sido Jory quien lo había visto.
― No, fui yo.
Loki: ― Iba a quitártelo ¿Sabes? Y a llevarme a Jory, pero entonces me mordiste.
― ¿Lo mordiste?― dijeron Fenrir y Gus al mismo tiempo. Me encogí de hombros.
Loki: ― Tu altanería me pareció de lo más graciosa así que decidí seguirte hasta tu casa y luego quitártelo.
― Así que sí eres un acosador.
Loki: ― No iba a lastimarte solo quería el libro. Conversar contigo fue muy divertido y como le agradabas a Jory pensé que primero podía ocuparme de mis asuntos y luego pasar a buscarlos, pero para cuando volví ya no estabas allí ¡Y vaya sorpresa cuando te encontré con quien ya sabes quien!― dijo mirando a Gus y este sonrió: ― Ese era un día especial, cada año para esa fecha intentaba abrir a Gleipnir y quizás así un día poder saludar a mi hijo para su cumpleaños, pero entonces aparecieron ustedes y lo lograron de un solo intento.
Gus: ― ¿¡Ese día es tu cumpleaños Fenrir!?
Fenrir: ― Y el de mis hermanos.
Gus: ― ¿Por qué nunca nos dijiste?
Fenrir: ― Nunca me preguntaron.
Gus: ― Perdón Fen, es que creí que ustedes no cumplían años.
Loki: ― ¿Y por qué creíste eso?
Gus: ― Es que son tan viejos― nos reímos, en especial Loki y Fenrir.
― Oye Gus ¿Por qué estás tan alejado? Ven con nosotros.
Gus: ― No, estoy bien aquí― Loki ladeó la cabeza: ― Es que me gusta ver la nieve caer― sacó la mano para agarrar los copos que caían.
Loki: ― Y luego los fui conociendo a todos ustedes.
― Bueno, no es que te dejé muchas opciones.
Loki: ― La verdad es que sentía mucha curiosidad por ti― Gus miró de reojo y luego volvió la vista hacia afuera.
― ¿Y el dije?
Loki: ― Lo encontré al poco tiempo de conocerte y te lo obsequié luego de saber la verdad, tenía la esperanza de que tuvieras la otra parte.
― No tengo el otro, ni siquiera sabía que era mío hasta que me lo diste.
Loki: ― También creí que como tenías tanta información tu ya lo sabías.
― Lo único que se es que no me acuerdo de nada.
Loki: ― Creo que eso también es obra de tu madre.
― ¿D-dices que me borró la memoria?― dije ante la sorpresa.
Loki: ― Es lo que creo, que borró todo rastro de quienes eran para protegerlos.
― ¿De quién?
Loki: ― De Asgard... de Odín.
― ¡Pero nunca le he hecho nada! Bueno, excepto tirarle una bandeja de fruta a la cara, pero eso fue hace poco y no sabía quien era.
Loki: ― Ninguno de ustedes le ha hecho nada malo, pero su exitencia es un insulto y una amenaza para él.
― Eso es absurdo.
Loki: ― Yo no tenía permitido fraternizar con mortales― Gus lo miró un tanto ofendido: ― No iba con mi papel. Aun así me escapaba a explorar los nueve mundos, ucultando mi identidad, hasta que conocí a Llanca, tu madre.
― ¿Llanca?― me corrió una lágrima por la mejilla: ― Ni siquiera sabía que había olvidado su nombre.
Loki: ― Nos veíamos cada vez que podíamos, nos casamos en secreto y tuvismos tres hijos. Fuimos muy felices, brevemente felices.
― ¿Qué pasó?
Loki: ― Me descuidé, eso pasó. Un día uno de los cuervos de Odín logró seguirme, para cuando los guardias vinieron y capturaron a nuestros hijos, Llanca ya había logrado huir lejos.
― ¿Y por qué los dejaría a ellos?
Loki: ― Porque estaba embarazada de ti y tu hermana... le rompió el corazón, pero tuvo que hacerlo.
Fenrir: ― Nosotros protegimos su huída, así que está bien.
― ¿Cuántos años tenías ahí Fen?
Fenrir: ― Más o menos la edad que tienen ustedes ahora.
Loki: ― Me llevaron a juicio frente a toda Asgard― siguió relatando: ― Fui acusado de desobedecer a Odín, de vagar libremente entre los reinos y haber procreado con una mortal faltando a mi compromiso.
― ¿Compromiso?
Loki: ― Estaba prometido desde niño con una asgardiana llamada Sigyn.
― Eso es súper anticuado.
Loki: ― Es politicamente universal.
― Mh― hice una mueca.
Loki: ― En el juicio mentí sobre la nacionalidad de su madre, dije que había huido de vuelta a Jötumheim para que no la buscaran. Como castigo por mis actos me ataron junto a un nido de basilisco dentro de una cueva durante meses.
Gus: ― ¿Qué es un basilisco?
― Una serpiente o un pollo, creo, leí que es muy venenoso― Gus le preguntó a Loki con la mirada.
Loki: ― Es más como una serpiente y su veneno es sumamente doloroso, créanme.
― Leí que puede matarte solo con la mirada.
Loki: ― No es que te mata con la mirada, pero a un humano puede hipnotizarlo unos segundos, es todo lo que necesita para morderlos y eso sí los mataría.
― ¿Te mordieron?
Loki: ― Como unos condenados, pero no fue lo peor. Hela, Jory y Fenrir estaban en el juicio, Odín los obligó a mostrar sus formas.
Fenrir: ― Menos a Hela, ella no es cambiaforma.
Loki: ― Asgard quedó aterrada con el lobo y la serpiente gigante, el propio Odín se sintió tan amenazado que los llamó monstruos y ordenó que los sacrificaran.
― ¿¡Qué!?
Loki: ― Le rogué por ellos y de no haber sido por Fridga no me hubiera escuchado. Así que a cambio del perdón tendrían que prometer lealtad y servicio a Asgard.
Fenrir: ― De ahí nuestra fama. Lo que tuve que hacer...
Loki: ― Fenrir.
Gus: ― Ese hombre está realmente enfermo ¿Por qué los odia tanto?― dijo incrédulo.
Loki: ― Miedo― dijo encogiéndose de hombros: ― Luego naciste. Fenrir quería tanto ver a sus hermanos que se escapó. Odín se enteró y envió a su Guardia Negra, Fenrir tuvo que pelear contra ellos hasta...― recordó de pronto que Gus estaba presente.
Gus: ― Descuida... yo ya he probado su abuso, lo que les haya hecho se lo tenían merecido― el lobo forzó una sonrisa.
Loki: ― Fue cuando lo encadenaron a Gleipnir. Jory se enteró e hizo un revuelo en Asgard, Odín tuvo que usar mucha energía para confinarlo en los océanos de Midgard, luego fue tras los nuevos hermanos. Por suerte tu madre ya había desaparecido con ustedes antes de que él llegara.
― Es un maldito.
Loki: ― Yo quería matarlo, pero no podía por el cariño que tengo hacia Fridga, entonces usé todo mi poder para manipular la historia― ladeé la cabeza confindido: ― Puedo incluso engañar hasta los mismos echos, crear una realidad de agua le digo yo.
― ¿Realidad de agua?
Loki: ― Cualquiera que mire por encima de la superficie verá una refracción de lo que es verdad, en este caso, que ustedes fueron hijos de Sigyn y que tu mataste a tu hermana cuando Odín te convirtió en un lobo, muertos nadie los buscaría.
― Recuerdo haber leído algo así, de atarte con las tripas de tus hijos ¿No se te ocurrió algo más morboso?
Loki: ― La realidad de agua se crea con una suerte de imaginación colectiva, yo solo la ordeno para que sea convincente.
― Entonces nos imaginaban muertos.
Loki: ― Asgard en su mayor medida, pero hice participe a todo el universo.
― A mi nunca me pareció una historia creible ¿Cómo es que nadie sospechó nada?
Loki: ― El truco está en dejar que vean algunos elementos comprobables. A ti no te convence porque tu eres uno de los que están por debajo de esa superficie.
― Guau. No sabía que podías hacer eso― se encogió de hombros.
Loki: ― No es nada sencillo, solo lo he hecho una vez.
― Pero Loki... ¿Cómo puedo haber nacido hace tantos años? Solo tengo 12.
Loki: ― Tu tendrás 12 años de vida, pero naciste hace 512 años.
― ¿¿Cómo??
Loki: ― Tengo una teoría... explicaría el por qué nunca los encontré hasta ahora. Estoy casi seguro de que tu madre hizo un salto en el tiempo de 500 años.
― ¿Viajar en el tiempo es posible?
Loki: ― Hay distintas formas de hacerlo... usando artefactos, túneles de gusano y hasta magia. Lo que haya usado tu madre no dejó rastros, fue muy lista.
Gus: ― ¿Erick es del pasado?― sonó incrédulo.
Loki: ― Si solo hubieran vivido escondidos todo ese tiempo él ya tendría que ser un adulto― me barrí la cara con las manos al tiempo que largué un suspiro.
― ¿Crees que haya alguna posibilidad de que... estén vivas? Porque... no recuerdo como llegué al orfanato ni como murieron, es lo que me dijeron, pero en realidad no se lo que pasó.
Loki: ― No... no quiero darte falsas esperanzas.
― Sí tengo recuerdos de que vivíamos en una casa, de tener vecinos y hasta de hacer las compras ¿Es posible de que sean falsos?― lo miré asustado.
Loki: ― No lo creo― puso dos dedos sobre mi cien: ― ¿Puedo?― asentí. Le tomó un momento, cuando terminó retiró su mano lentamente: ― Son verdaderos... y... hermosos― lo abrecé aliviado y él me correspondió con fuerza.
En eso Gus se levantó y se dirigió hacia la escalera, se notaba agitado.
― ¿Gus? ¿Estás bien?
Gus: ― ¿Ah? Sí, yo... tengo que... que...― decía mientras empezaba a bajar.
Loki: ― Gus― cuando levantó la vista noté sus ojos vidriosos, apartó la mirada y siguió bajando con prisa.
― Gus, espera― no voltió.
Loki se paró, bajó de un salto y antes de que Gus saliera del granero lo sujeto del brazo. Gus se sacudió de él aún más nervioso.
Loki: ― Ey, ey, ey― se arrodilló junto a él y lo atrajo en un abrazo.
Gus: ― Suéltame― se empujaba hacia atrás con las manos: ― ¡Me estás lastimando!― Loki lo soltó de inmediato, sorprendido: ― Solo estoy sobrando aquí― dijo al salir corriendo.
Sentí una punzada al oirlo decir eso. Bajé por la escalera y caminé hasta la salida, alcancé a ver como entraba a la casa apresurado, luego miré a Loki.
― ¿Qué fue todo eso?
Loki: ― Solo está confundido y asustado.
― ¿En serio lo apretaste tan fuerte?
Loki: ― No, yo jamás lo lastimaría― dijo ofendido: ― Fue una artimaña para safarze, me tomó por sorpresa― volvió la vista hacia la casa: ― Ven, tengo que aclarar unas cosas con tu hermano.
Fenrir: ― ¿Conmigo?― dijo sentándose en el fardo.
Loki: ― No, con el que acaba de irse.
Entramos a la casa y Loki cambió su vestimenta por una más terrana, subió por las escaleras y yo lo seguí por detrás. En el pasillo vimos a Kim medio asomada a nuestra habitación, cuando escuchó nuestros pasos se volteó. Loki sonrió y la saludó casual con la mano.
Kim: ― ¿Qué pasó? Subió a su cuarto llorando― Loki tomó aire y suspiró.
Loki: ― Será más fácil si escuchas.
La tomó por los hombros y la condujo hasta su habitación, con delicadeza la obligó a sentarse en su cama, ella cedió mirándolo un poco preocupada. Al lado de la cama matrimonial estaba Lili durmiendo en su cuna, Loki se paró un momento a mirarla, luego cruzó hacia la otra habitación. Gus estaba acostado en su cama con la cara escondida en la almohada, Loki pasó y se sentó a su lado.
Gus: ― Vete― dijo con la voz ahogada por la almohada.
Loki: ― ¿Por qué estás enojado conmigo?― no le contestó, entonces empezó a buscarle las cosquillas.
Gus: ― ¡Déjame!― chilló cuando le rascó debajo del brazo.
Loki: ― No hasta que me digas lo que te molesta― le rascó en el cuello y él se retorció ahogando una risa.
Gus: ― Por favor― le suplicó ya sin ganas.
De la manera más pesada posible, Loki se hizo un lugar a empujones para recostarse, ocupó casi toda la cama dejando a Gus practicamente en la horilla, luego cruzó los brazos debajo de la cabeza, fijó la vista en el techo y esperó con paciencia. Sentí como a Gus se le tensaban los músculos de la cara al aguantarse la risa.
Gus: ― ¡No estoy molesto, estoy feliz por Erick!― le gritó a su almohada.
Loki: ― ¿Pero?
Gus: ― No quiero que te lo lleves― Loki pasó una mano por debajo de su hombro y lo giró apenas para verle la cara.
Loki: ― ¿Por qué crees que haría eso?
Gus: ― Porque eres su padre.
Kim: ― ¿¡Qué, QUÉ!?― se escuchó en la otra habitación, pero Loki no le prestó mucha atención.
Loki: ― Y tu eres su hermano ¿Por qué los separaría?― lo ayudó a sentarse en la cama y le secó la cara con sus manos: ― ¿Eh?
Gus: ― Porque yo solo soy un humano― dijo sin levantar la vista del suelo.
Loki: ― ¿¿Y?? Erick es mitad humano, Fenrir también lo es, todos ellos. Eso nunca me ha importado.
Gus: ― Es que... como nos llamas a veces.
Loki: ― Oh― se mordió el labio: ― ¿Mortales?― Gus asintió sin mirarlo: ― Perdón, es la costumbre.
Gus: ― Me hace sentir como basura.
Loki: ― Es despectivo, es cierto― dijo rascándose el cuello: ― En verdad lo siento. De ahora en más corrígeme cada vez que lo diga ¿Okey?
Gus: ― Okey.
Loki: ― Ey― levantó su mentón con el índice: ― Eso no significa que yo te sienta menos― Gus forzó una sonrisa y Loki sacudió la cabeza: ― ¿En serio no te has dado cuenta ya?
Gus: ― ¿De qué?
Loki: ― De lo mucho que te quiero― Gus lo miró con los ojos bien abiertos un momento.
Gus: ― Lo dices por lástima.
Loki: ― Claro que no tonto― lo atrajo hacia él: ― Te amo... tanto como amo a Erick― susurró: ― Ni siquiera se en que momento pasó.
Gus: ― P-pero yo...
Loki: ― Eres realmente increible― lo interrumpió: ― Valiente, gentil, muy listo aunque te hagas el tonto y adoro todo eso... ¿Y sabes que más?
Gus: ― ¿Qué?
Loki: ― Es algo en lo que he estado pensando desde que supe, bueno, que Erick era mi hijo. A mi me agrada la idea, pero no quiero espantarte.
Gus: ― ¿Qué me espantaría?
Loki: ― Verás... si yo soy el padre de Erick y tu eres su hermano, entonces, técnicamente... eso te convierte en mi hijo también― Gus pegó un brinco de la cama y lo miró con los ojos bien abiertos.
Kim: ― A mi sí me espanta esa idea.
Apareció parada bajo el marco de la puerta, con los brazos cruzados. En su voz no denotó miedo, sino más bien un asombro divertido.
Kim: ― Lo que acabo de escuchar, la verdad ni se que acabo de escuchar― dijo tomándose de la frente: ― ¿Por qué dices que eres el padre de Erick?― dijo consternada.
Loki: ― Porque lo soy― puso una cara desquiciada: ― ¿Me golpearás con el sartén?
Kim: ― Tal vez ¿Por qué yo no estaba enterada?
Loki: ― Es complicado― ella arqueó las cejas: ― Te lo explicaré luego lo prometo, pero ahora si me disculpas, estaba a mitad de algo importante― se volvió hacia Gus: ― ¿Entonces, qué dices?― a Gus se le aceleró el corazón: ― ¿Me dejarías ser tu padre?
Gus: ― ¿D-de verdad lo dices?
Loki: ― Para mi sería un honor, pero solo si tu quieres― Gus buscó desesperado la aprobación de Kim.
Kim: ― Yo no creo que eso sea legal― dijo con una mueca maliciosa y Gus bajó la cabeza.
Loki: ― Cierra la boca gnomo odioso― ella quedó boquiabierta: ― No la escuches Gus, está celosa porque es vieja y fea.
Kim: ― ¿¡Vieja yo!? Tu eres el monolito con cuernos― Loki soltó una carcajada y a Gus se le dibujó una sonrisa: ― Listo, hasta aca llego yo― dijo sacudiendo las manos hacia atrás: ― Si tu quieres que el señor cabra te adopte es tu problema, pero después no vengas a reclamarme a mi― se fue de la pieza.
Loki: ― Mira, no tienes que responderme ahora, tómate todo el tiem...
Gus: ― ¡Sí quiero!― dijo abrazándose a su cuello, Loki lo rodeó con los brazos levantándolo del suelo: ― Gracias.
Loki: ― A ti― me sumé al abrazo. Lo bajó al rato y le rascó la cabeza: ― Eso sí...― dijo cambiando el tono: ―... tendremos que ser muy cuidadosos, no tengo que decirles por que― asentimos.
Gus: ― No quiero que Asgard los lastime otra vez― Loki sonrió: ― Pero me dan miedo.
Loki: ― A mi también me da miedo, pero estaremos bien, tenemos medio milenio de ventaja gracias a Llanca, solo tenemos que estar preparados― en eso me rugió el estómago.
― Huele a chocolate, creo que Kim está preparando galletas.
Loki: ― A mi también se me abrió el apetito.
Encontramos a Kim recostada sobre su brazo en la mesa, el horno estaba encendido y las galletas se cocinaban a dentro. Se sobresaltó cuando Loki aclaró la garganta, luego ocultó un largo y cansado bostezo con la manopla de cocina.
Loki: ― ¿Noche larga?― dijo sentándose en la otra punta de la mesa.
Kim: ― Apenas se quedó dormida hace un rato. Hago esto para mantenerme despierta, estoy muerta de sueño.
Loki: ― Y se pondrá peor― ella abrió los ojos como platos: ― Pero te acostumbrarás.
Kim: ― ¿Si?― él asintió: ―Se que así son los bebés, pero no pensé que fuera tan agotador.
Loki: ― ¿Y Leo no te ayuda?
Kim: ― Le dan la licencia en unos días― él hizo una sonrisa boba: ― ¡Ay no! Había olvidado que eras un extraterreste. Aquí las personas cuando acaban de tener hijos normalmente les dan unas semanas de descanzo en sus trabajos para cuidar a los bebés.
Loki: ― Se como funciona una licencia por paternidad― alardeó y ella se sonrojó.
Kim: ― ¿¡Y entonces por qué pusiste esa cara!?― dijo arrojándole el guante.
Loki: ― Te estoy molestando― Gus y yo nos reímos.
Ella se paró a revisar el horno, Loki le ofreció el guante y ella lo tomó de manera arrebatada.
Kim: ― Hablando de paternidad...― dijo mientras daba vuelta las galletas―... dijiste que ibas a explicarme.
Loki: ― Ah, sí― ella cerró el horno y se volvió a sentar.
A continuación le contó la verdad tal cual, hablaron de adulto a adulto y respondió cada duda de ella con sinceridad. Incluso la puso al tanto de los peligros y de todo lo que a él le preocupaba, le dijo que por eso no había hablado antes, que a veces desearía poder darse la vuelta y hacer de cuenta que nunca nos conoció porque así estariamos a salvo. Ella lo escuchaba mientras ponía las galletas ya cocinadas en un plato sobre la mesa y preparaba algo para tomar, al final había una taza de chocolate humeante frente a cada uno. Gus no esperó invitación para sacar galletas.
Gus: ― Mm, están ricas― Kim sonrió.
Ella colocó las manos al rededor de la taza disfrutando del calor, sopló y tomó un sorbo. Loki la miraba a la espectativa.
Loki: ― Me sorprende la tranquilidad con la que te lo estás tomando... me asusta más bien― ella lo miró de reojo con una sonrisa.
Kim: ― Tu estás esperando que yo te eche ¿Verdad?― el cerró los ojos y se encogió de hombros.
Loki: ― Sería más fácil.
Kim: ― Sí, sería más fácil― repitió en un murmullo. Se hizo silencio, Loki sacó una galleta: ― Lástima que acabaras de prometerle el mundo a mi hermano.
Loki: ― ¿El mundo?― tomó aire entre dientes: ― Ya lo intenté y fallé― eso soltó una carcajada de todos.
Kim: ― Obviamente no podrás pasar por todo el proceso legal.
Loki: ― Si quieres que firme un papel lo firmo― dijo haciendo aparecer una pluma en su mano y una especie de carta documento en la mesa.
Kim dio un respingo en su silla. Él escribió Loki Laufyson con una caligrafía perfecta en un renglón al final de la hoja, luego giró el papel y lo deslizó hacia ella, cuando le ofreció la pluma apareció otro renglón. Perpleja, tomó la pluma estilográfica y se quedó mirándolo un momento, miró el documento y luego volvió a mirarlo a él.
Kim: ― Qué presumido.
Loki: ― No estoy presumiendo― rió tentado: ― Es que no estás acostumbrada a verme hacer cosas así.
Con Gus nos divertíamos escuchándolos pelear. Ella volvió a fijar su atención en los detalles. "Acta de Adopción" decía el título en letras doradas. Siguió leyendo detenidamente hasta que soltó una risa exasperada.
Kim: ― Kimberly Johana Doson― dijo sarcástica: ― Sabes mi nombre completo― lo miró de reojo.
Loki: ― Los chicos me lo han dicho cientos de veces― dijo enseñándo las palmas.
― Nosotros nunca te dijimos...― Loki se llevó la mano a la frente: ― Oh.
Kim: ― Primero que nada yo no hablaba de un proceso legal tan literalmente.
Loki: ― Si no lo quieres dámelo.
Kim: ― Lo que quería decir...― dijo arrebatando la hoja: ― ... es que yo voy a ser tu comité de evaluación, la jueza y la encargada de vigilarte.
Loki: ― Eso ya está más que claro.
Kim: ― ¿Dónde?― hizo como que buscaba en el documento. Él se rio y luego se estiró por la mesa.
Loki: ― Aquí― apareció otro párrafo en el texto justo donde él señaló.
Kim: ― Viste que si eres presumido― Loki se desarmó de risa, Gus y yo también nos reímos.
Loki: ― Se despertó― dijo cambiando el semblante.
Kim: ― ¿Qué?― escuchamos un largo llanto. Kim se levantó rápido y subió por las escaleras: ― Y en segundo lugar Leo también es el tutor legal de Gus y Erick― gritó mientras subía.
De repente el ambiente se había puesto más frío. Loki miró hacia la ventana de la cocina, yo me di la vuelta para ver también, se había largado una tormenta de nieve. Él se paró y se dirigió hacia la puerta principal.
― ¿Loki?
Loki: ― Ya vengo.
Al cabo de unos minutos volvió con una tanda de leña, pasó directo al living y se arrodilló junto a la chimenea. Metió unos trocos y estos ardieron en seguida, tiñiendo la sala de tonos naranjas. Gus tomó su taza, un manojo de galletas y fue a sentarse al lado del fuego, para cuando salí de la cocina Kim bajaba las escaleras con el moisés portátil. Yo fui al living y ella entró a la cocina colocando el moisés en la mesa y se quedó allí para alimentar a la bebé. Al rato se vino con nosotros.
Kim: ― Toma― le tendió el acta firmada: ― Aunque es un poco ridículo si lo piensas.
Loki: ― Es simbólico― ella se sentó en el sillón con Lilí en brazos: ― Entonces ¿Ya son míos?
Kim: ― Yo sigo poniendo los límites― dijo señalando donde había escrito algo con la pluma, Loki soltó una risa.
Después él dobló la hoja en tres y se la guardó en el bolsillo de la chaqueta.
Loki: ― ¿Puedo?― dijo extendiendo los brazos hacia a Lili. Kim se la pasó con cuidado: ― Hace mucho que no sostengo un bebé― me señaló inclinando la cabeza.
Kim: ― ¿Y ese bebé era llorón?
Loki: ― Súper llorón.
― Ey― él se rio y entonces Lili hizo lo mismo.
Loki: ― ¿Tu también eres pendenciera?― ella lo miró con ojos grandes y curiosos: ― Tienes unos ojos de pícara ¿Eh?― la bebé sonrió agitando los brazos: ― Uy haremos un montón de travesuras juntos, te lo prometo.
Kim: ― Oye, no me la lleves por mal camino― Lili pidió los brazos de su madre al escuchar su voz.
Observé la danza de las llamas en la chimenea durante unos minutos, luego busqué el dije en mi cuello y acaricié su relieve con el pulgar.
― ¿Por qué un Sol?
Loki: ― Forma parte de tu nombre― ladeé la cabeza: ― Tu verdadero nombre... el que te pusimos cuando naciste... es Váleric-kin. Está formado por dos palabras de dos lenguas distintas, Valerius que viene a significar fuerte y valiente... y Kin que es Sol.
― Pero me llamo Erick― dije arrugando la nariz.
Loki: ― Obviamente tu madre les cambió los nombres por seguridad. Erick es un alias que ella te construyó a partir de Váleric-Kin, fue ingeniosa.
Kim: ― Váleric-Kin― repitió para ella: ― Suena bonito.
Loki: ― Con Llanca le decíamos Váli.
― Entonces de ahí sale Váli, de Váli y Nari de la realidad de agua.
Loki: ― Sí, aunque Nari es un error de pase en boca. El nombre por que tu la conociste es Jessica ¿No?
― Sí.
Loki: ― Yo elegí Jasy para ella, significa Luna, deben haberlo asociado a la noche, de allí Nari.
Kim: ― A ti te van los nombres cortos― él se rio.
Loki: ― Llanca era la de los juegos de palabras y como viajaba de bosque en bosque sabía muchas lenguas.
Kim: ― ¿En serio era una bruja?
Loki: ― Sí... ¿Por qué, te asustan?
Kim: ― ¿Las brujas? No, no lo se, nunca conocí a ninguna.
Loki: ― Ah, porque los humanos tienen un concepto muy malo de ellas― de repente, un zapato impactó en su cabeza, él voltió hacia Gus con el ceño fruncido: ― ¿¡Y eso por qué!?
Gus: ― Me dijiste que te corrigiera.
Loki: ― Pero en ningún momento dije esa palabra― se atajó.
Gus: ― ¿Ah no?― yo negué con la cabeza por él: ― Perdón, entendí mal.
Volteé hacia la puerta y acto seguido entró Leo sacudiéndose la nieve que traía encima, se quitó el abrigo y lo colgó en el perchero, después entró a la sala sacándose los guantes y el gorro.
Leo: ― Loki― se alegró al verlo.
Loki: ― Hola Leo― dijo poniéndose de pie para eschechar su mano.
Leo: ― Prendieron la chimenea, que bien― se frotó las manos cerca del fuego: ― Aww, ahí está la nena del papá.
Kim: ― Todavía estás helado― le advirtió adivinando su intención.
Leo: ― ¿Hace mucho que estás?― se puso de espaldas contra la chimenea para terminar de calentarse.
Loki: ― Desde el medio día― Leo asintió conforme: ― ¿Te fue bien?
Leo: ― Sí― lo miró sorprendido por el interés: ― Gracias.
Loki: ― Mucho trabajo ese puente ¿Ah?
Leo: ― Uf sí, hubo que cambiarles las tablas porque...― se sobresaltó de repente: ― Espera ¿Cómo sabes que estuve arreglando un puente?― Loki sonrió pícaro.
Loki: ― ¿No es eso lo que hace un guardaparques?― Leo lo miró desconfiado.
Leo: ― Me estuviste espiando, creí que ya habíamos hablado sobre eso.
Loki: ― Error, yo te vi pero tu a mi no― Leo arqueó una ceja: ― Okey, pasé a saludarte esta mañana, pero estabas con más personas así que me fui― Leo sacudió la cabeza divertido y se sentó al lado de Kim.
Kim: ― Ha estado con ganas de molestar todo el día― dijo defendiendo a su esposo, a Loki no se le borraba la sonrisa de la cara.
Leo: ― ¿Qué se cuentan ustedes?
Gus: ― Nada, solo que Loki es el verdadero padre de Erick, pero él me adoptó a mi también así que seguimos siendo hermanos.
Leo: ― ¿¡Qué!?― dijo enderezándose en el sillón, nos miró a Loki y a mi un par de veces: ― Guau... aunque tienen un gran parecido.
Gus: ― Verdad que sí.
Kim: ― Ahora que lo pienso... tienen los mismo ojos, las mismas orejas...― toqué mis orejas y lo miré a él: ― No se como no lo noté antes.
Gus: ― Y son todavía más parecidos en su forma de ser.
― Ya te pasas.
Gus: ― ¿Tu crees?
Leo: ― Bienvenido a la familia señor Laufyson, otra vez― Loki sonrió: ― Yo también tengo una buena noticia...
Loki: ― Ya te dieron la licencia por paternidad― Leo frunció el ceño.
Leo: ― ¿Estuviste en la oficina también?
Loki: ― Adiviné esta vez.
Leo: ― Mentiroso― dijo y le arrojó un almohadón, Loki lo atrapó.
Loki: ― Pero es cierto― dijo tentado de risa: ― No voy a leerles la mente sin su permiso.
Leo: ― ¿Puedes leer la mente? Como sea ¿Te quedarás a cenar?― Loki se encogió de hombros: ― Está dicho entonces, yo cocino.
Más tarde, luego de terminar de cenar, nos preparamos para dormir, Fenrir estaba acostado a los pies de Gus como siempre. Había vuelto a casa durante la cena, parecía ido o cansado, se durmió rápido. Loki nos tapó y nos dio un beso en la frente a cada uno.
Loki: ― Me tengo que ir― se paró, dio unos paso y luego volvió: ― Escuchen, tengo algo importante que hacer y... puede que me tome un par de meses.
― ¿¡Meses!?
Loki: ― Lo se, se que acabo de comprometerme con ustedes, ojalá no tuviera que irme― apoyó su puño en la frente y suspiró: ― Quería avisarles para que no se preocupen o no piensen que los estoy abandonando.
― ¿Qué cosa tienes que hacer?
Loki: ― No puedo decirles sin ponerlos en peligro, lo siento... volveré en cuanto pueda.
― Loki― se frenó justo debajo del marco: ― Cuídate mucho.
Loki: ― Ustedes cuidense, los quiero siempre juntos ¿Sí?
― Sí.
Gus: ― Okey.
Loki: ― Denle mis saludos al Abuelo y mimen a Fenrir que ha estado un poco decaido, recordar a su madre lo puso triste... los quiero mucho... adiós― dijo y se fue.
Los días se pasaron rápido y las semanas igual. Volvieron las clases, así que ibamos a estudiar en la mañana y por la tarde trabajabamos en la granja atendiendo a los caballos y ayudando en la casa, después nos quedaban unas horas para divertirnos. Fenrir se fue componiendo con los días, amó la idea de que Gus fuera su hermanito porque lo adoraba, él nos acompañaba a todas partes, hasta cuando ibamos al pueblo o a la casa de algún amigo de la escuela, la gente se acostumbró a ver a dos niños caminando junto a un enorme ―pero dentro de lo normal― lobo negro y le agarró cariño. La única ocasión en la que no podía ir con nosotros era cuando dabamos un paseo por los aires.
Iba mejorado cada vez más en mi vuelo, me hacía más rápido, coordinado y resistía esa forma por mucho más tiempo. Una vez fuimos al trabajo de Leo, en una escursión del colegio. La cede de la Federación de Agentes Forestales y la Comisaría de Steinwolflandet compartían el mismo edificio así que pasamos por ambas oficinas. Cuando volvimos a casa Gus me enseñó el radar de velocidad que había tomado "prestado", lo regañé y el se defendió argumentando que era por un fin científico, quería saber la velocidad que podía alcanzar en vuelo. Hacia la tarde nos escapamos al acantilado, él se quedó sentado en la orilla con los pies colgando en el aire, Fen se había echado detrás y lo mantenía vigilado por si se caía. Yo venía volando más o menos a dos cuadras de distancia con un ritmo tranquilo y en lo que mi corazón tardó en latir tres veces pasé frente a ellos, di la vuelta y aterricé en el claro, Fenrir y Gus miraron el lector del radar.
Gus: ― 280.
― ¿280 qué?
Gus: ― Kilómetros por hora― el hizo una mueca: ― Aunque podrías haberte esforzado un poco.
― 280 está perfecto.
Gus: ― Para una paloma apurada tal vez― me senté sobre mis patas traseras ofendido: ― Intenta de nuevo, pero esta vez con ganas, como si quicieras romper tu marca personal.
― ¿Y en dónde están el jurado de los Guinness?― dije mirando hacia todos lados.
Gus: ― ¿Por qué querrían ver a una paloma enojona?― fruncí el ceño.
― Es ridículo... no soy un caballo de carreras.
Gus: ― ¿Qué no sientes curiosidad de ver hasta donde puedes llegar?
― Sí.
Gus: ― ¿Y?― miré tímidamente a Fenrir: ― ¿Te da vergüenza que esté él?― Fenrir soltó una carcajada.
― Ambos de echo.
Fenrir: ― Solo nos divertimos, no es una prueba― él estaba en su forma natural de lobo, con sus imponentes tres metros, yo tenía la mitad de su tamaño: ― Anímate Erick.
Gus: ― Imagina que SHIELD te persigue― suspiré vencido.
― De acuerdo.
Me di impulso con las piernas para el despegue y tomé una distancia medio kilómetro. De regreso al punto de partida comencé a batir las alas rápidamente, junté los dedos hacia las puntas dándole forma de guadaña a mis alas y en un abrir y cerrar de ojos pasé frente al radar. La estela de aire que dejé a mi paso fue como una ola invisible, Gus se echó hacia atrás cubriéndose con los brazos y eso hizo que se le escapara el aparejo de las manos, dio manotazos en el aire intentando atraparlo y para cuando lo logró se había inclinado demasiado hacia delante. Frené, giré y me largué en picada a su captura, aunque Fenrir ya había reaccionado. El lobo sacó la cabeza del precipicio con el premio en su boca, tenía el torso completo de Gus entre sus fauces, las piernas y los brazos quedaban colgando a cada lado de manera chistosa. Fenrir se alejó de la orilla varios metros y Gus empezó a reirse.
Gus: ― Me haces muchas cosquillas― carcajeó. Fenrir lo bajó.
― Lo vez, fue una pésima idea.
Fenrir: ― La idea pésima fue la de sentarse en la orilla de un acantilado― lo regañó con la mirada.
Gus: ― Estaba todo friamente calculado― dijo levantando el índice hacia el cielo.
Fenrir: ― Frío los calzones de mi abuelo― eso me hizo reir. Gus me miró con una amplia sonrisa en la cara.
― Ya dilo.
Gus: ― ¡Te digo y te muestro!― volteó la pantalla hacia mi: ― 576.
― Ja.
Fenrir: ― Muy bien Erick.
Gus: ― Aunque se puede mejorar― dijo como todo un somelié: ― Además falta probar en picada.
― No ya fue suficiente― me transformé de nuevo en humano.
Gus: ― Vamos, no me digas que estás cansado ya has volado más tiempo.
― Cómeme― dije arrojándome a los pies de Fen.
Fenrir: ― Guácala.
Gus: ― Ja, ja, ja― me apuntó con su juguete.
― Bueno pero tu viene conmigo esta vez.
Gus: ― Mm, me parece que no funciona de esa manera.
― ¡Cobarde!
Gus: ― Lo estoy diciendo por el radar ¿Cómo quieres que sepamos a que velocidad vas? Fenrir no tiene dedos para apretar los botones.
― Ya deja esa cosa― se lo quité de las manos.
Gus: ― Ey― se me avalazó tirándome al suelo.
Yo lo empujaba hacia atrás y echaba mi brazo dejando el radar fuera del alcance de Gus, mientras que este se estiraba para tomarlo. En eso Fenrir me lo arrebata y sale corriendo hacia el bosque, no sin antes dedicarnos una mirada probocativa. Me quité a Gus de encima y fui tras Fen.
Gus: ― ¡Pulgoso... los dos!
Ambos perseguimos al lobo por todo el bosque y terminamos arrojándonos bolas de nieves a la orilla del río. Al final Gus se dejó caer en el colchón blanco, movió los brazos y las piernas, yo me tiré junto a él y lo imité.
Fenrir: ― ¿Qué hacen?― ladeó la cabeza curioso.
Gus: ― Ángles en la nieve― se levantó tratando de no pisar su figura y se puso al lado de Fen: ― Ves, con los brazos haces las alas.
― Con mamá y Jessi los hacíamos cada invierno ¿Ustedes no?
Fenrir: ― Debe ser una costumbre nueva.
― Inténtalo.
Fenrir: ― Creo que tengo un conflicto anatómico― me paré y fui hasta él.
― Tírate― dije empujándolo por su flanco izquierdo. Casi que pasaba por debajo de él sin agacharme: ― Vamos no tengo todo el día.
Fenrir: ― Qué molesto eres.
Se sentó sobre sus patas traseras y luego se echó de espaldas dejando que su vientre mirara el cielo. Caminé por el costado y empecé a dibujar en la nieve a la altura de los hombros, Gus hizo lo mismo pero del otro lado.
― Listo, ahora levántate― él se levantó rápido y se sacudió la nieve de su manto, luego observó la obra terminada. Gus y yo nos reímos de lo gigante que quedó.
Gus: ― Te hubieras encogido.
― Sí, el primer ángel-lobo de nieve y da miedo.
Fenrir: ― Los dos son unos tontos― eso nos hizo reir aún más.
Él amagó unas mordidas y salimos corriendo en diferentes direcciones, Gus atajó hacia el bosque y yo, en el euforia del juego se me ocurrió pasar por encima del río congelado. El hielo crugió apenas Fenrir puso una pata encima y la retiró de inmediato.
Gus: ― Creo que fue una mala idea Erick― se volvió preocupado.
― No está bien― salté un par de veces y no pasó nada, estaba muy sólido: ― Es que Fenrir pesa mucho así― Gus empezó a caminar hacia mi tentado por la idea.
Fenrir: ― Chicos― gimoteó.
Gus: ― Tiene razón― dijo mirándo hacia abajo a través del hielo: ― Tiene como 10 centímetros, es seguro si no pesas lo como un rinoceronte.
De repente escuché un susurro en el viento, un canto hipnótico que sonó como unas campanillas colgantes o risas de hadas, eso si saben como se ríen las hadas. Fue como si hubiera bajado corriendo desde las montañas por el sendero de hielo y se metía por mi nariz, oídos y boca, tomando control de mi cuerpo dejándome en un estado semiconciente. El aire se aremolinó alrededor y un túnel de un azul profundo se abrió frente a mi estirándose como un embudo.
Fenrir: ― ¡Erick, Gus!― dijo saltando hacia nostros.
El túnel nos envolvió y todo se obscureció.
"― Si te sales del río te congelarás..." Dijo un susurro.
