Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenecen a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, al igual que algunos personajes.


Scorpius se puso de pie lentamente cuando alguien apareció por su puerta sin ni siquiera anunciarse o tocar la puerta antes, su gesto de fastidio se mostró un escaso segundo, suficiente para que su visitante lo notara, pero solo le causó un poco de satisfacción, que también lo dejó ver con una sonrisa de lado que duró dos segundos.

—No te esperaba ¿tienes algo que sea importante? –Soltó en tono altivo Scorpius.

—A mí me dijeron que la junta sería aquí, no me culpes porque no te avisen las cosas a ti –se burló.

Blaise Zabini avanzó hasta los sofás y tomó asiento tranquilamente, se sacudió un poco el saco, mostrando su desprecio por él y el lugar, aunque el tipo le irritaba lo suficiente, no dijo nada, volvió a sentarse y a continuar con su trabajo.

Su concentración duró solo cinco minutos, antes de que el batir de unas alas lanzara su papeleo por todas partes, levantó la vista, el arcángel frente a él estaba observando directamente a Zabini.

—Llegaste pronto –soltó en un tono desapegado de todo.

—Sí, no quería hacerlo esperar –soltó Zabini, en aquel tono lambiscón que tanto le fastidiaba a Malfoy.

—Ah, estás trabajando, me alegra –soltó divertido Michael.

—Tengo muchas cosas atrasadas –soltó como todo.

—Deberías cuidar tu lenguaje y tu tono con él, asqueroso ser miserable –soltó Blaise.

—Tranquilo, Zabini –soltó el arcángel –sé defenderme solo, no necesito que pelees mis batallas, además, es un muy viejo conocido ¿no es así? –Elevó una ceja.

—Si quieres llamarlo así, puedes hacerlo –soltó.

El arcángel soltó una risa que sonaba bastante melodiosa, Scorpius notó lo que provocaba en las almas humanas, porque Zabini puso cara de imbécil, quizás nadie había querido siquiera pensarlo o mencionarlo, pero era bastante evidente que el hombre estaba enamorado del ser angelical en la habitación.

—No quiero sonar agresivo, Michael, pero ¿qué diablos haces aquí?

—Blasfemando frente a mí –puso los ojos en blanco –esa mala manía jamás se te quitará, Ad –negó divertido.

—Vaya, estás nostálgico, hace mucho que no me llamabas así –sonrió de lado.

Blaise se aclaró la garganta cuando la atención y la sonrisa de Michael se enfocaron en el rubio, así que los dos seres sobrenaturales observaron al humano.

—Dígame ¿Por qué nos citó? –cuestionó emocionado Zabini.

—He estado buscando a la creación infernal que atacó a un par de almas humanas –informó.

—Ni tu subordinada ni yo hemos encontrado nada en esta zona –informó Scorpius frunciendo el cejo –además, se nos informó que solo atacó a Li… un alma en específico –se puso de pie, un poco preocupado.

—En mi zona no hay nada de eso, ninguna perturbación demoniaca –informó Zabini en su mejor tono de reporte.

—Pues no has estado revisando muy bien tu zona –soltó irritado Michael –tuve que encargarme de un par de asuntos que tus humanos no pudieron solucionar –se giró a Scorpius –y no, ha estado atacando a algunas almas al azar, supongo que la de Shoshanná fue por lo mismo.

—Cómo te dije, desde que volví de mi visita obligatoria al infierno, lo he estado buscando, junto con tu subordinada, y no hemos visto nada, si no lo venciste tú, supongo que su creador no sabe muy bien lo que hace.

El arcángel suspiró y negó, se cruzó de brazos y cerró los ojos un momento, meditando algo en específico, pero no hizo a ninguno participe, ni al humano ni al demonio, Scorpius suponía que era algo fuera de su incumbencia.

—Zabini, vas a tener que poner orden en tu zona, no quiero volver a enterarme que hay humanos trasgrediendo las reglas de nuevo, o haré que te destituyan del cargo –le informó, observándolo fríamente –ahora ya puedes marcharte, tengo asuntos que tratar con Scorpius a solas.

—Sí, mi señor.

—El señor solo es uno, y no soy yo, márchate, ahora.

Blaise salió apresurado, una vez que el humano salió, el arcángel chasqueó los dedos, la luz divina cegó a Scorpius un largo momento, odiaba cuando ponía sus malditos sellos.

—Tiene que ser serio para encerrarme aquí, e insonorizar el lugar ¿qué pasa, Michael?

—Primero ¿cuándo vas a llamarme por mi nombre terrenal? Tengo uno, y lo sabes.

—Pero no me gusta, así que Michael, dime ¿qué te traes entre manos?

—Absolutamente nada, pero como ya se los dije, he estado vagando por la tierra, en busca de la creación infernal.

—Ya te dije, debió ser un novato y…

—No –negó, girándose hasta el ventanal –me temo que tiene la firma de un viejo amigo tuyo.

—Un viejo amigo mío ¿quién, exactamente? He hecho muchos a lo largo de los siglos –se burló.

—Piensa, no creo que los siglos te atrofiaran el cerebro –lo observó –uno que es tan habilidoso como un demonio de la primera esfera de la jerarquía infernal, alguien que es capaz de crear una monstruosidad, que puede imitar a un kredator.

Scorpius gruñó al escuchar las palabras de Michael, no quería ni siquiera pensar en ese asqueroso ser ruin y asqueroso, además, ¿no se suponía que el gran duque lo había encerrado en los confines del infierno? ¿Cómo es que había salido?

—Michael –habló Scorpius –si es él, significa que alguien lo dejó salir de su celda –se observaron –y yo iba en camino con el gran duque cuando eso pasó, me avisaron del ataque a Lily en presencia de él, y…

—Dime ¿no crees que fue él quien lo liberó? Estaba en un círculo del infierno al que solo él puede acceder –hizo un mohín –en teoría.

—Deja de presumir tus asombrosas habilidades –bufó.

—Soy un arcángel –sonrió –él único que pudo derrotar a mi hermano.

—Bueno, los grandes reyes del infierno dicen que te dejó ganar.

La risa del hombre resonó de nuevo, aquel sonido le parecía irritante a Scorpius, pero no podía decir nada, le estaba dando información que por su nivel jerárquico, no tendría por qué saber.

—He de admitir, que Lucifer es una de las energías místicas sagradas más fuertes del cosmos –se encogió de hombros –era el hijo favorito al final de cuentas ¿no? –Scorpius asintió –mi fuerza física puede no ser tan grande como la de él, pero hay algo que hace que él jamás pueda vencerme –suspiró –pero no es el asunto.

—Dices que el gran duque, soltó un vacío, solo para molestarme ¿por qué? ¿Por buscar a Lily? –Soltó.

—Antes podías hacerlo, Scorpius y lo sabes, pero ahora, desde que los tratados entre humanos y demonios se firmaron, acercarte a ella está prohibido.

—Bien, entonces dime ¿por qué no has ordenado algo al respecto?

—Tú tienes siglos, yo tengo eones –le informó –estaba antes de que mi hermano los creara, y estaré mucho después de que todos sucumban –le sonrió –no soy omnipotente, como mi padre, pero conozco muchas cosas, las historias.

—Bonita forma de decir que eres un anciano, que le preguntó a un sobrino qué pasa con su lacayo –se burló.

—Gabriel, Lucifer y yo, estábamos ahí, la primera vez que papá creó un alma –le informó.

—Ya –soltó resignado Scorpius –sabes todo al respecto, entonces ¿es tu intervención para decirme que la energía pura no se mezcla con la energía oscura? Sin que ésta última consuma a la otra.

Michael negó. —Deberías saber porque es una lucha interminable el bien contra el mal, es imposible que uno apague al otro, es una estabilidad cósmica, Scorpius, no siempre la oscuridad engulle a la luz –le informó.

—Lily ha estado pensando en romper su ciclo con Edward Lupin –le informó –así que para mí, siempre es engullir lo más puro que existe en esta realidad, al menos para mí.

—Por eso la estás engañando ¿cierto? –Elevó las cejas –Audrey me lo dijo todo –suspiró –supongo que tienes miedo.

—Es imposible que un kredator sienta miedo –le informó Scorpius.

—Sí, también sé eso –admitió Michael –pero dime ¿realmente piensas encadenarte a ese jardín?

—No puedo hacer otra cosa, mi influencia hace tambalearse a Lily, entre lo que es correcto y la corrupción total, y sabes lo que pasará si ella se corrompe.

—Yo lo sé, pero ella no, deberías decirle, permanecer junto a ella, y hacer que rompa la cadena, recuerda, el que sirve a dos amos…

—Con uno queda mal –admitió.

—Eres un kredator, Scorpius –habló Michael –nadie mejor que tú comprende lo que es la tentación, eres una corrupción –sonrió –tienen debilidades –se observaron –y ella te ató a su existencia, fue un pago que hiciste, y que no podrás romper.

—Pero ella puede –informó.

—No cometas el mismo error dos veces –lo sujetó del hombro, pero el kredator se alejó, el tacto quemaba –no subestimes el libre albedrió dos veces en tu existencia, ella no va a darte la libertad. Es el pago de tu existencia.

—Sé que si ella me libera, desapareceré de todo lo que existe –admitió –pero soy un kredator, lo que mejor sé hacer, es engañar a los humanos, es mi especialidad, y ella no es la excepción.

—Claro, después de todo, eres el primer kredator que existió –sonrió.

Scorpius observó de nuevo al arcángel, que simplemente negó, no podía intervenir más, después de todo, eran seres completamente diferentes, y aunque podía causarle daños irreparables, no podía ordenarle nada, toda aquella charla, era más bien como una charla casual, como un consejo de viejos amigos.

—Pero ya que has decidido y tomado tu decisión, dime ¿cómo está? Hace muchos siglos que no la veo.

—Pues hace siglo que no has salido del plano celestial, es tu culpa por ser un ermitaño –se burló Scorpius.

—Bueno, nosotros sí tenemos un orden el cual seguir y reglas que cumplir.

—Sí, olvidé que cuando tu padre no está, eres el encargado de mantener el equilibrio ¿no?

—Así es –admitió Michael.

—Ahora entiendo porque los creó diferente de los humanos.

—Para evitar que desarrollemos lazos emocionales, y hagamos cosas que no deberíamos, sí, pero algunos salen un poco defectuosos –lo golpeó rápidamente del hombro –es igual de tu lado ¿no? Digo, eres el claro ejemplo.

—Cierto –admitió.

—Me voy, ahora que ya te he advertido, no tengo más que hacer aquí.

—De acuerdo, si encuentras a ese bastardo, dímelo.

El destello de luz dejó ciego de nuevo a Scorpius, así que no le sorprendió que Michael ya no estuviera cuando recuperó la vista, avanzó preocupado hasta su escritorio.

Ese ser no podía estar suelto de nuevo, la última vez, había hecho cosas espantosas, que afectaron directamente a Scorpius, y sí, tenía una cuenta pendiente, y aunque quería encargarse de eso personalmente, debía admitir, que encerrarlo había sido bueno.

—M—

El sol iluminó por completo el lugar, Scorpius observó con una expresión irritada a la chica frente a él, que sonreía como siempre, era insoportable, pero tenía que trabajar con ella porque eran órdenes, y no quería a Michael enfadado con él.

—El jefe me dijo que no teníamos que dejar de lado a la creación infernal –se dejó caer sobre la silla frente al escritorio de Scorpius –pero para ser honesta, creo que ya no existe.

—Si la hizo quien tu jefe piensa, dudo que dejara de existir.

—Sí, él dijo eso –admitió –pero desconozco a esa cosa.

—Es un vacío creador –informó Scorpius –era el sirviente de los reyes del infierno, creaba demonios perfectos, crueles, sanguinarios…

—Bueno, así son los demonios, el problema es que…

—Vino al plano terrenal, a consumir almas, sin permiso, ocasionó un gran caos, y Lucifer se enfureció, las almas pertenecen a él y al infierno, no a nosotros en particular.

—Ya veo, no presta sus juguetes.

—Es Lucifer, después de todo, todo le pertenece.

—No todo –se burló Audrey.

—Bueno, ustedes les pertenecen al ser supremo que llaman Dios, ustedes y todo lo que hacen y consiguen, es lo mismo para nosotros, todo lo que hacemos es por y para él.

—Sí, lo comprendo, pero entonces, quiere decir que Lucifer se apiadó de él ¿no?

—Es algo que no sabemos –admitió.

—Aun no entiendo, porqué siendo tan poderoso, no lo soluciona directamente él, se están burlando de sus capacidades, después de todo.

—Deberías callarte, que la culpa la tiene tu Dios, cuando se le ocurrió ponerle a los humanos algo llamado libre albedrío.

—No lo culpes a él, por las decisiones que toman los humanos.

—Pues no existiría el bien y el mal sin el libre albedrío, pero bueno, no existiría de no ser por eso –se burló.

Scorpius y Audrey salieron del lugar para comenzar a buscar de nuevo, él necesitaba encontrarlo antes de que hiciera algo que pudiese dañar a Lily.

La imagen de la chica pelirroja llegó a su mente, dos días desde la última vez que la había visto, sin duda, necesitaba tenerla cerca de él, bien lo había dicho Michael, la tentación y el deseo eran más fuertes de lo que a muchos les gustaría, y él deseaba a Lily todo el tiempo, si por él fuera, se encerraría en un lugar apartado y solitario por el resto de su existencia junto a ella.

Y, aunque de alguna manera, la existencia de Lily era inmortal de cierta forma, su cuerpo físico, como el de cualquier humano, no era capaz de soportar la energía divina, llamada alma, por eso mismo, se consumía hasta quedar nada, aunque ellos lo llamaban vejez, no era más que el deterioro de lo que la energía pura y divina hacía, al fortalecerse cada vez más, atrofiaba el recipiente.

La búsqueda llevó a Scorpius a encontrarse con Lily, salvo que no lo vio, estaba con esos gemelos con los que había bailado de aquella forma tan provocadora en la Torre, quiso ir hasta ellos y decirles que ella le pertenecía, aunque no en cuerpo y alma, en ese momento, le pertenecía en cuerpo, era suya y de nadie más.

—Tenemos que irnos, seguir buscando –informó Audrey.

—Es todo por hoy, también tengo cosas que hacer para Draco Malfoy –informó Scorpius –después de todo, aceptó bastante bien fingir que soy su hijo –soltó.

—No tenía opción después de que consumiste el alma de su hijo ¿o sí? –se burló Audrey.

—Era un condenado, de todos modos, tendría que consumirse, lo hiciera yo, o lo hiciera alguien más.

—Era un niño de tres años, Scorpius.

—Deja de pensar que las almas se corrompen a la edad adulta, Audrey –la observó serio –hay seres que nacen con el alma manchada, pero los humanos se niegan a creer que eso viene desde que nacen.

—Yo no comprendo la vida –informó el ángel, observando al kredator –no he vivido nunca, en cambio tú, te empeñas en fingir ser una persona, vivir como una, y creo que los dos sabemos, que es porque de esa forma, podrás encontrarla en cada vida, incluso más fácil.

—Suena espantoso si lo dices así ¿no? –Se burló –tomando el lugar de un Malfoy es por comodidad, están sometidos desde el inicio.