Disclaimers: Los personajes de Harry Potter pertenecen a J.K. Rowling y a los que han comprado parte de los derechos de autor, lo cual NO es mi caso, y sólo los utilizo sin intención de lucro alguno, la trama me pertenece, al igual que algunos personajes.
El ruido en la planta baja de la casa de sus padres la alteró, así que tomó el palo de criquet que su hermano había dejado y bajó, dispuesta a golpear a quien sea que se hubiese metido a su casa de contrabando.
El movimiento a sus espaldas la hizo girar tan rápido como le fue posible, levantó las manos y lanzó en golpe que fue detenido, la mirada de la pelirroja se elevó hasta la mirada gris que centellaba bastante intensa.
La sonrisa en sus labios se incrementó, la observó detenidamente, como desvistiéndola, provocando un intenso sonrojo en sus mejillas, no dijo nada, se limitó a soltar el objeto, que él sostuvo, sopesando el peso, y girándolo en su mano.
—Dime que esto es porque estás dispuesta a experimentar las viejas prácticas BDSM –sonrió –para los demonios, esas clases de prácticas son bastante excitantes ¿quieres azotarme?
—No te anunciaste, así que pensé que alguien había entrado a robar –se justificó, un poco más relajada.
—De cierta forma, vine a robarte –avanzó hasta ella, rodeándola con sus brazos e inclinándose a besarla –dime ¿qué tan dispuesta estás a dejarte robar?
—Bastante dispuesta –admitió –pero… tengo que ir por unas cosas –informó –no tardo.
—Bien –admitió el rubio.
Lily subió corriendo hasta su habitación, echó en su mochila las cosas que ocuparía para la universidad, y se quitó el colgante con la piedra que le había dado ese hombre, dejaría aquello en la habitación de Scorpius, así, evitaría que le drenara la energía.
Bajó más tranquila para reunirse con él, lo buscó con la mirada, encontrándolo de pie en la estancia, frente a una fotografía familiar, sonrió por la forma en que la observaba.
—Es mi familia –le informó –son mis hermanos, James y Albus –los señaló –aun no los conoces ¿cierto?
—Claro que los conozco –informó, Lily entrecerró los ojos al ver la atención con la que veía a su hermano James.
—Claro ¿de dónde?
—Tu hermano es bien parecido, cuando me abandones por Ted, podría conformarme con él ¿sabes?
—James tiene una relación estable –le informó –con una chica.
—Ah, cariño, estás subestimando mis habilidades, podría tenerlo comiendo de mi mano en un abrir y cerrar de ojos si quisiera.
—Bueno, entonces ve por él –bufó.
Scorpius se rió. —Sin duda estás celosa –la provocó.
—Claro, y tú eres un ángel –soltó.
—Así que supongo que jamás vas a darme el gusto de admitirlo ¿cierto? No me darás el placer de saber que por primera vez en mi existencia, estás celosa, de que alguien que no seas tú pueda gustarme.
—El día que esté celosa, te lo haré saber –sonrió condescendiente.
—De acuerdo ¿lista para irnos?
—Más que lista.
Scorpius la sujetó del cuello, acercándola a él para besarla y aquella sensación de mareo se hizo presente, en menos de un segundo, estaba en la amplia estancia en el apartamento de Scorpius.
—Iré a dejar mis cosas –comentó.
—Te acompaño –sonrió.
Lily sonrió, por la mirada que le otorgó, sabía que no saldrían de ese lugar hasta el día siguiente, y no le desagradaba la idea en absoluto.
En cuanto Lily depositó la mochila en una de las sillas de la habitación, el rubio la sujetó del hombro, la aventó sobre la cama, la chica sonrió divertida ante la urgencia que el kredator estaba mostrando, se subió sobre ella, besándola de una forma pasional y violenta, como pocas veces, aunque sus encuentros eran ardientes, aquél sobrepasaba los límites establecidos.
Las amplias manos del hombre jalaron su blusa tan fuerte que la rompió, ella siguió sin complicación alguna el beso, las caricias la llevaron de inmediato a la cima, así que cuando él se adentró en su ser, la hizo estallar en placer.
—X—
Lily arqueó la espalda tanto, que su cabeza chocó contra el pecho de Scorpius que seguía embistiéndola fuertemente, aquello estaba sobrepasando los límites de su cuerpo, y en ese momento, el placer se había marchado en esa ronda, de las que parecían interminables, así que ocultó el rostro entre las almohadas, con un ligero sollozo, los empujes del kredator en su cuerpo eran mucho más fuertes de lo que había creído que podían ser.
Lo sintió descansar su cuerpo sobre el de ella, y la llevó consigo, colocándola de lado, sin dejar de embestirla, las uñas de Lily se enterraron en las manos de Scorpius, que masajeaban sus pechos.
La acción de Lily provocó que Scorpius la sujetara del cuello con su mano izquierda, pegándola a él, mientras impedía la entrada de oxígeno a sus pulmones.
Lily movió las caderas, intentando que el movimiento lograra que el miembro de Scorpius abandonara su cuerpo, su intento fue fallido, pero él lo hizo, la recostó bocarriba, separó sus piernas y se adentró de nuevo en ella, su mano fue a su garganta, y a ella le pareció que colocó todo su peso en su brazo, levantó la vista hasta él, pero solo se encontró con un abismo inmenso, sus rasgos físicos habían dejado de ser los del chico atractivo, tenía la misma apariencia que adoptó en aquel momento cuando fue arrollado.
¿Esa era la verdadera apariencia de un kredator?
—Scorpius –pidió.
Una sonrisa siniestra apareció en su rostro, y le dijo algo, en una lengua que ella no comprendió, pero lo volvió a repetir en su oído, haciéndole estremecerse del miedo.
La presión en su cuello aumentó, anteriormente, era lo suficiente fuerte para privarla del oxígeno pero no tanto como para matarla, pero al parecer, ya había decidido acabar con su vida.
Lily sintió que sus fuerzas se extinguían todavía más, sus ojos le pesaban, juntó la poca energía en ella, para acariciar su mano en despedida.
—Isst tej morah mohrg, kredator –susurró.
Scorpius se alejó violentamente de ella, como si el contacto quemara, observó el cuerpo de Lily, tenía marcas rojas, y estaba inconsciente, observó a su alrededor, era difícil que ellos tuviesen lagunas mentales, pero… no podía recordar absolutamente nada desde que llegaron a su apartamento.
—Bartolomé –llamó.
El hombre apareció de la nada, observó a la joven y su mano fue hasta su pecho un momento y la alejó, incorporándose en aquella postura fanfarrona que siempre tenía.
—Todavía tiene signos vitales –informó Bartolomé –pero señor, estuvo a punto de devorarla.
—Llama a Mehiel –habló el kredator, pero Bartolomé se limitó a observarlo –ahora mismo –ordenó Scorpius.
—De inmediato –aceptó y se marchó.
—M—
Lily abrió los ojos, extrañamente, no se sentía agotada, había tenido un sueño bastante espantoso, en el cual, Scorpius había intentado matarla, bueno, de hecho, en su sueño, lo había hecho, o eso pensaba, en cuanto cerró los ojos en aquella pesadilla, se despertó.
Se levantó con pereza y se estiró mientras bostezaba, observó el reloj, eran las siete de la mañana, aún tenía tiempo para alistarse y dirigirse a la universidad.
Salió a la estancia, tenía la esperanza de poder verlo antes de irse, pero sabía que posiblemente lo único que vería sería a Bartolomé, ese… lo que fuera, no le agradaba para nada, y no sabía que tenía en contra de ella.
—Es bastante extraño –la voz de Audrey McLaggen enfadó a Lily.
—Ya lo sé –respondió irritado Scorpius –los kredatores no estamos diseñados a olvidar, digo, es nuestra verdadera forma y naturaleza.
—Espera ¿adquiriste tu verdadera forma, estando con ella? –Soltó incrédula Audrey.
—No, solo adquirí algunas características que son indispensables para devorar –admitió.
—Pero ¿cómo reaccionaste?
—Ella me habló.
Lily se asomó lo suficiente para ver al par de rubios charlando, sus expresiones no eran nada buenas, la rubia tenía mueca de sorpresa, mientras que el rostro de Scorpius mostraba una mueca de irritación.
—Bueno, al menos su voz te hizo entrar en sí –murmuró Audrey.
—No comprendes, ella me habló, no en esta lengua.
—Los humanos usan sus propios lenguajes para comunicarse entre ellos, quieres decir que su alma, fue la que habló contigo, digo, porque tú no sabes enoquiano, y claramente nosotros no hablamos la Lengua Oscura ni ninguna de sus variantes, así qué… por un instante, su verdadera naturaleza se hizo presente.
—Jamás había pasado con alguno de los tantos que he devorado en el pasado, sumando mi momento en blanco, creo que algo está pasando, y está directamente ligado con lo que Michael me contó.
—Pues al menos tú, deberías ser un poco más claro al respecto, porque a mí solo me dijo lo básico, y no comprendí, si es un viejo amigo tuyo ¿por qué dejaría que a tu alma especial, la atacara su creación?
—Porque es simplemente una expresión, no somos amigos, Audrey, nos conocemos desde hace mucho tiempo.
—Ya, pero estaba encerrado ¿cómo crees que algo así pudo escapar?
—Hay muchas formas, una vez que se encierran ahí, no prestan mucha atención a las cosas ahí.
—Vaya control –se burló Audrey.
—Como sea, ahora más que nunca, Mehiel, tenemos que estar más atentos a lo que ocurre a nuestro alrededor.
—No me llames así –gruñó la chica –ya te dije que cuando estamos aquí, también adquirimos un nombre terrenal –bufó –no solo la apariencia.
—Michael no me dice nada por llamarlo por ese nombre.
—Bueno, sabes que su nombre está adaptado a la lengua humana, no es como si también Michael fuese su nombre realmente real.
Lily iba a girarse para regresar a la habitación, no le apetecía mucho encontrarse con Audrey, pero se topó con Bartolomé, que no le dio oportunidad de volver al cuarto, sino que avanzó, haciéndole salir hasta la estancia, quedando expuesta como la espía que era.
—Despertaste –soltó Scorpius, aliviado.
—Yo… lo lamento, me quedé dormida en mitad del… -se llevó la mano al cuello, apenada y con las mejillas sonrojadas –sexo.
—Buen trabajo, Audrey –soltó mordaz Scorpius.
—Bueno, supuse que no querías que recordara lo rudo que la trataste.
La chica pelirroja observó a Scorpius, lo poco que escuchó de su charla y aquellas palabras ¿había ocurrido todo aquello? ¿Scorpius la había sofocado casi hasta la muerte?
—No tengo nada que ocultarle a Lily, necesito que ella misma vea lo peligroso que es que estemos juntos.
—Ah, así que te comportaste así solo para comprobar tu estúpido punto de que vas a matarme al final ¿no?
—No, cariño, en realidad, ni siquiera sé porque actúe así.
—Bien, porque gran parte de lo recuerdo, estuvo más que bien.
—Desde luego, pero en un punto, no estabas disfrutándolo ¿o sí?
—No te detuve ¿o sí? –Le sonrió.
Le sonrió, acompañando la mirada intensa, él negó, dándose por vencido, sin importar, al parecer ella no iba a rendirse tan fácil como él, y no sabía si eso le gustaba o lo asustaba.
—Es mejor que me vaya, ya que ella está bien, y tú recuperaste tu yo, supongo que volverán a las andadas y realmente no tengo ganas de presenciar aquello.
—Sí, gracias por la ayuda, pero ya márchate.
—Bien –levantó las manos divertida.
El rubio la abrazó cuando la ventisca se sintió, y aunque iba a separarse, la joven se quedó abrazada de él, que hundió la nariz en su pecho, así que él hizo lo mismo, absorbiendo todo el aroma del cabello tan rojo como la sangre.
—Tengo que ir a la universidad –soltó de mala gana –pero me encantaría quedarme contigo, aunque supongo que tienes muchas cosas que hacer.
—Realmente sí, yo soy el primero en querer ir a un lugar apartado de todos, y estar contigo el resto de mi existencia, pero tengo que encargarme de algunos asuntos.
—Para que tus planes de ir a un lugar apartado sea una realidad, lo supongo –se puso de puntitas para besarlo.
—Te amo –informó, acariciando la nariz de Lily con la suya.
—Lo sé –sonrió –prométeme que podemos vernos más tarde.
—Te lo prometo, pero te veré en tu casa.
—Bien.
Lily se duchó, se arregló y salió apresurada hacia la universidad, sonrió encantada cuando se encontró con sus amigos, avanzó hasta ellos y dejó que la abrazaran, avanzaron tranquilamente hasta el edificio.
—Te estás dando la gran vida, Potter, después de una semana sin venir, por fin te presentas –se burló Lorcan.
—Una semana –repitió, incrédula.
—Y hay alguien que ha estado preguntando por ti –soltó Lysander –ya nos tiene hartos, para ser honestos, preguntando por ti, y no nos creía que no sabíamos de ti.
—Sí, te creo, nadie nunca pregunta por mí.
—No que tú le hagas caso, como sabemos que normalmente los ignorarás, ni te pasamos el mensaje, pero este tipo, bueno, lo conoces, posiblemente te volverás la chica más odiada de la universidad.
—Vaya, tiene que ser Damian Zabini.
—Pues es incluso más popular, mira, ahí está, donde siempre desde hace una semana, esperando por ti –murmuró Lysander.
Lily desvió la vista hasta el lugar donde sus amigos le señalaron, se detuvo en ese instante, haciendo que ellos se giraran un poco, observándola sin comprender su actitud.
El hombre recargado en la puerta le dedicó una sonrisa de lado, como si su actitud le pareciera adorable, pero aquello no iba porque le gustara verlo, o sintiera algo por él, todo lo contrario, no quería ni tenerlo cerca.
Ted Lupin se puso derecho y avanzó fabulosamente, luciéndose con todo el que la viera, ella buscó una salida rápida de aquello.
