Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen, son propiedad de Masashi Kishimoto, hago esta historia con el único fin de entretener.
Arco II
Capítulo 23: Verdad
Quizás lo único que Obito no había logrado fue dar con el paradero de los jinchuurikis, pero no podía ser todo tan perfecto. Ahora solo le quedaba esperar que Itachi sobreviviera a la operación, sin embargo, no había podido quedarse a esperar noticias, debía saber que había ocurrido con Sasori y su equipo.
Regresó a la zona donde se supone debían estar, encontrando parte del lugar devastado, suponía era debido a la explosión que había hecho Gari al inmolarse. No podía sentir el chakra de ninguno a su alrededor, pero sí que pudo dar con lo que eran las marionetas de Sasori ¿eso significaba que estaban bien? Tal vez solo tenía que ir al hospital más cercano a averiguar, no le vendría mal un canino ninja en esos momentos.
Realmente esperaba que estuvieran bien, temía que algo pudiera haberles ocurrido, no es como que quisiera dejar a Koushiro y Takumi sin padres ni que Deidara muriese siendo tan joven. Había confiado plenamente en ellos tres como para enfrentar a dos miembros de Tsuki no Me, pero estaba al tanto que eran dos monstruos prácticamente, incluso tres ninjas tan habilidosos tendrían complicaciones.
Tras llegar a la aldea más cercana, dar con el hospital no fue tan difícil, era un lugar pequeño por lo que solo contaba con uno. Preguntó en la recepción por los tres ninjas y la mujer ahí le dijo que si los habían recibido varias horas atrás. Pakura y Deidara estaban en la misma habitación por lo que no tardó en ir hasta allí junto a una enfermera.
—Obito… —habló la mujer con cierta debilidad al ver al Uchiha. Tenía muchos vendajes alrededor de sus brazos y seguro tenía más bajo esa ropa de hospital—¿Y Sasori? ¿Dónde… donde está mi esposo?
—Tranquila, no te esfuerces tanto —dijo con calma, acercándose a la cama, viendo como en la contigua se encontraba el rubio dormido, también cubierto de vendajes—. No he visto a Sasori, me dijeron que está en cuidados intensivos, la explosión le causó más daño a él…
—Quiero verlo, necesito verlo —la kunoichi llegó sentir pánico de solo pensar que el pelirrojo pudiera no sobrevivir.
—Ahora no puedes, pero él estará bien, tranquila, tú necesitas descansar, ya hicieron mucho en esa batalla —Obito resopló un poco, no quería que la mujer se alterara más, no le haría bien—. Hay mucho que deben saber, pero primero descansen, sus hijos los esperan.
Se giró un poco hacia donde estaba el rubio, al menos parecía estar bastante mejor, suponía que dormir le ayudaría a recuperar fuerzas. Dejó la habitación y fue hasta donde le dijeron quedaba cuidados intensivos, pudiendo ver a través de un cristal como revisaban al pelirrojo. Sus quemaduras a según fueron un poco más severas, pero si todo iba bien esa noche, al día siguiente lo pasarían a una habitación.
…
El equipo de búsqueda de Konoha no había logrado dar con Sasuke ni Itachi, simplemente con el lugar devastado donde se había dado la batalla y vaya que era frustrante haber estado tan cerca y tan lejos al mismo tiempo, todo debido a esa extraña mujer que resultaba ser una Uchiha ¿De verdad era una sobreviviente a ese clan? Nadie se imaginaba que pudiera haber más que los ya conocidos hermanos y Obito –ya que desconocían sobre Shisui-.
El equipo de Kakashi era el más afectado con su fracaso, incluso si continuaron persiguiendo el olor de Sasuke, la lluvia y una trampa de Hebi usando ropa sudada y aves logró alejarlos de un todo. No tenían manera de seguir por lo que Hatake sugirió que lo mejor por ahora era retirarse, aunque primero volverían a aquella aldea para saber que fue de los miembros de Akatsuki.
Solo Kakashi y Sakura habían entrado y pronto la mujer en recepción les dio la misma información que a Obito un par de horas atrás. Hatake abrió sus ojos con algo de sorpresa al saber que alguien más había ido a visitarlos y por su descripción pudo asumir que se trataba de Obito, aunque él parecía haberse marchado.
Por otro lado, la kunoichi solicitó ver a Sasori. Aquella aldea no contaba con ninjas médicos como tal sino médicos ordinarios por lo que esperaba poder colaborar un poco más en la pronta recuperación del pelirrojo. Le vio reposar en aquella cama de cuidados intensivos, tenía muchos vendajes, pero también algunas quemaduras notorias, esperaba poder hacer algo.
Eso sin dudas le tomaría un tiempo así que el líder de la misión envió a Pakkun a ordenarles al resto que se hospedaran en un hotel por esa noche. No había tanta prisa y al menos podía dejar que Sakura se tardara lo necesario.
—Pakura… —un murmulló brotó de la boca del hombre mientras la muchacha seguía aplicando aquel chakra verdoso, aunque no esperaba tuviera la energía para sujetar un de sus manos, interrumpiéndole.
—Tranquilo, pronto estará bien —habló ella en lo que volvía a ejercer su técnica. Sasori abrió sus ojos, veía un poco borroso, pero aquel pelo rosado le pareció familiar ¿no había visto ya a esa mujer? —. Su esposa y su pupilo están bien, eso me dijeron en recepción.
—Que bueno… —dijo en un quedo susurro—¿Tú luchaste contra Komushi, cierto? —Preguntó, tomando un poco por sorpresa a la kunoichi. Esta guardó silencio por un momento antes de asentir con su cabeza—Él era mi amigo, pero no pude salvarlo ni de la muerte ni de la oscuridad…
Aquellas palabras le dieron con cierta fuerza a Sakura, pensando en Sasuke inevitablemente ¿era ese el destino que les esperaba? ¿Tendría que verlo morir también? La abuela Chiyo también le había dicho algo similar con respecto a Komushi y Sasori. Por un instante quiso llorar, por la tristeza de ser incapaz aun de salvar al Uchiha, pero no iba derrumbarse, no ahora, aun tenía un camino que avanzar.
…
—Eres el ninja copia ¿verdad? Eres amigo de Obito —la voz de aquel muchacho rubio le tomó por sorpresa, pero no llegó a expresarlo. Kakashi había decidido permanecer allí en caso de que su amigo volviera y mientras Sakura terminaba de atender a Sasori—. He escuchado mucho de ti, h'n.
—¿Deidara, cierto? —Preguntó y el muchacho solo asintió—Obito también te ha mencionado, dice que eres un ninja excepcional a pesar de ser tan joven. Enfrentar a dos miembros de Tsuki no Me es bastante complejo, me alegra que estén todos con vida…
—Fue muy difícil, el cobarde de Gari se inmoló tras que el maestro Sasori lo inmovilizara… —acabó por emitir un gruñido—, aunque el otro sujeto ya había caído.
—¿Puedes decirnos que habilidades tenía el otro sujeto? —Preguntó con interés.
—Sí, era un usuario de kekkei genkai también, podía usar el yoton, pero no era igual a como lo usa Kurotsuchi, una amiga de mi aldea —comenzó a explicar, recordando mejor los eventos de aquella batalla.
Había sido bastante difícil, su ira contra Gari le hizo distraerse más de lo debido y por eso Sasori le ordenó mejor colaborar con la kunoichi. Ciertamente ambos eran usuarios de un kekkei genkai peleando con otro, pero eso no les dio tanta ventaja. Al final debieron acorralarlo con múltiples explosiones hasta que Pakura pudo momificarlo con una gran llamarada de su elemento quemar. Igual habían llegado a verse bastante presionados con el elemento lava de ese sujeto.
—Luego el maestro Sasori logró atravesar a Gari usando sus marionetas Madre y Padre, pero prefirió explotarse él mismo con tal de evitar que lo capturaran —terminó con su explicación. Kakashi adquirió una expresión pensativa antes de suspirar un poco.
—¿No tenía identificación de alguna aldea oculta? —Deidara negó—¿Y su nombre?
—Gari lo llamó Iburo, pero es todo, solo sabemos que no era ni de Suna, Ame o Iwa.
—Entiendo, no me suena tampoco de Konoha, pero revisaré para estar seguro —comentó, aunque no le parecía que hubiera alguien con tal kekkei genkai por parte de su aldea.
—Kakashi-sensei ya terminé, Sasori-san será enviado a una habitación.
Sakura apareció interrumpiendo la conversación sin querer, aunque no había mucho más que pudieran decirse. Escuchar que su maestro estaba a salvo le produjo un gran alivio al rubio, quien solo pudo suspirar, al menos eso le motivo a dormir profundamente. Kakashi y Sakura pronto dejaron el hospital para reunirse con los demás.
…
La operación a Itachi había sido sin duda alguna my difícil, especialmente tras descubrir que este ya cargaba con una enfermedad que se agravó con el constante uso del Mangekyo. El joven Uchiha llevaba tiempo usando un fármaco para estabilizarse. Conocía esa enfermedad, la había estudiado desde que Ameyuri Ringo falleció por causa de esta.
Era una enfermedad compleja que padecían algunos shinobis donde un extraño tumor se alimentaba del consumo de chakra. En aquella cirugía le asistían otros dos médicos de la aldea y aparte se encontraba otra mujer miembro de Akatsuki, la cual se encargaba de anotar todo lo que Rin le indicaba.
Nohara mantenía el bisturí de chakra activo en sus manos, sus colegas se ocupaban de evitar alguna hemorragia, así como mantener al Uchiha respirando y su corazón latiendo. Era muy complejo aquello por la forma en que el tumor alteró el sistema de chakra, debía tener mucho cuidado al retirarlo. Aquello por supuesto gastaba una cantidad enorme de chakra y requería un excesivo control, era una suerte contar con el Sanbi en momentos como esos.
Sentía como las gotas de sudor bajaban por su rostro y pronto eran secadas por uno de sus compañeros que tenía las manos algo más despejadas que ella. Ser un Hyuuga sería muy ventajoso en esos momentos, pero ahora solo podía depender de su memoria para saber dónde se encontraban ciertos conductos de chakra, al menos los que no estaban adheridos al tumor.
—Solo resiste un poco más…—murmuró comenzando con la tarea de despegar los conductos de chakra del tumor para poder sacarlo de una vez por todas.
…
Descubrir que Izumi estaba con vida había sido algo muy impactante, lo suficiente como para no dejar de pensar en todo lo que debió pasar todos esos años. Ahora no podía apartarse de su lado, era su amiga y solo quería permanecer a su lado lo más posible. No dejaba de preguntarse que estaba sucediendo, ¿Por qué Izumi no pereció junto a su clan? ¿No era Itachi el responsable? ¿Por qué ahora parecía que lo estaban ayudando? Todo era tan confuso.
Hana resopló por enésima vez desde que habían llegado a Amegakure, no podía marcharse por múltiples razones, pero al menos por su parte no pensaba hacerlo, no dejaría a su amiga, ahora inconsciente, y necesitaba una explicación de parte de Óbito. El sonido de la puerta abriéndose le despertó de su ensoñación, fijándose en el hombre de cabellos naranja que apenas se asomaba.
—¿Esta bien si entro? —Preguntó de forma cortés el líder de Akatsuki; la mujer solo asintió cediéndole el paso. Yahiko entró a la habitación y se fijó en la mujer que reposaba en la cama, suspirando silenciosamente al pensar todo lo que tendrían que aclarar con la Hokage, esperaba eso no dañara su relación con Konoha—Imagino que tienes muchas preguntas, yo también tengo algunas, pero hay alguien que puede aclararlo mejor.
—Han sido demasiadas cosas en una misión, aun no comprendo que es lo que está pasando —respondió Hana, mirando al hombre frente a ella y luego a su amiga. Tenía muchas preguntas que quería hacer, pero no sabía si el otro hombre se las respondería.
—Inuzuka-san, no soy el indicado para explicarle lo que está sucediendo y Obito no se encuentra en estos momentos, por lo que le dejaré con alguien que puede aclarar sus dudas mejor que yo —tras explicar aquello, se acercó a la puerta y le indicó a alguien que podía entrar—. Lo único que le pediré, será un poco de discreción.
Al principio, las palabras de Yahiko le hicieron alzar una de sus cejas, no comprendía porque debería cumplir con eso, su deber era con la Hokage y estaba en su deber explicarle muchas cosas. Al menos esos eran sus pensamientos hasta que aquella figura se adentró a la habitación.
Sintió como si su corazón retumbara y sus ojos se tornaron acuosos rápidamente, aquello no podía ser. Estaban sucediendo demasiadas cosas en un solo día, primero Izumi y ahora…
—Shisui… —apenas pudo murmurar, sintiendo como se formaba aquel nudo en su garganta y en su estómago ¿Qué era lo que estaba sucediendo? ¿Cómo es que él estaba con vida?
—¿Hana-chan? No, bueno, creo que ya no puedo llamarte así… —No era de extrañar que no reconociera su voz, pero sin dudas podía reconocer el chakra de un Inuzuka con facilidad, incluso estando ciego. Había pasado mucho tiempo desde la última vez que le vio, eran bastante más jóvenes si lo pensaba, suponía que ya era toda una mujer—Quisiera poder decir que me alegra verte…
—¿Cómo…? Pensé que estabas muerto… pensé que ambos lo estaban… —apenas logró murmurar, refiriéndose a Izumi también.
Muchos recuerdos llegaban a la mente de ambos, especialmente de la castaña. Recordaba el día de su graduación cuando le asignaron su equipo, estaba junto con Izumi y un chico del clan Aburame que era un par de años menor que ellas, pero que era bastante habilidoso. Al final ese chico fue enviado a un equipo distinto, uno que desconocían y solo permanecieron ellas juntas con su jounin a cargo hasta que ascendieron a chuunin.
Ciertamente había compartido muchas vivencias y experiencias con la Uchiha, por eso era importante para ella, pero a Shisui lo había conocido fuera del mundo de las misiones. Se habían encontrado en la clínica veterinaria de la aldea, la cual se encontraba bajo la jurisdicción del clan Inuzuka y Shisui había llevado, junto a Itachi, un viejo gato que se veía bastante enfermo, como olvidar ese día cuando aún eran tan jóvenes.
—Hana, por favor, no llores —pidió al escuchar sus sollozos. Se guio con su tacto para tocar su rostro y limpiar las lágrimas que salían de sus ojos.
—Todos estos años, creyendo que los había perdido para siempre, ya no entiendo que es lo que está pasando… —murmuró tratando de mantener la calma, se suponía que como ninja debía aguantar, mantener sus emociones a rayas, pero sencillamente era demasiado para ella.
—Te lo contaré todo, pero de verdad necesito que no le digas nada a la Hokage aún, Obito sabrá cuando debe decirle…
…
Sasuke abrió sus ojos con pesadez, no estaba seguro de cuánto tiempo llevaba dormido, pero todo le dolía bastante. Tenía vendajes alrededor de su cuerpo y cabeza, suponía que Karin y Juugo se habían dedicado a atender sus heridas. No los veía por ninguna parte, estaba solo en aquella habitación. Recordar cómo se habían dado las cosas le hizo gruñir mientras miraba el techo como si fuera lo más interesante.
Había perdido de nuevo contra Itachi ¿es que acaso nunca podría vencerlo? Lo peor de todo es que había perdido el sello maldito en el proceso y había descubierto el poder tan abrumador que guardaba su hermano. Pero, aun así, algo no le cuadraba detrás de todo eso, sobre todo con la aparición de Obito en el campo de batalla para llevarse a Itachi como si nada.
—Maldito Obito… —murmuró, aunque pronto las cosas comenzaron a aclararse en su mente. El mayor había nombrado a Shisui, ¿de verdad estaba con vida? ¿Era siquiera posible? No, seguro fue un truco para distraerle y poder interferir con su venganza.
—Sasuke —el muchacho abrió sus ojos con sorpresa al oír aquella voz, girando su rostro para encontrarse con el nombrado Uchiha sentado a un lado. No vestía su chaleco jounin ni portaba sus empaques con armas ninjas, solo sus ropas negras, incluso no llevaba su banda de Konoha por lo que el lado izquierdo de su rostro estaba descubierto—. Tenemos que hablar…
Continuará…
Hello! Lamento la demora, si es que demoré, jaja he tenido problemas de inspiración, pero trataré de actualizar esto mensual y pos ya se supone que las cosas comienzan a tomar otro giro en esta historia jaja ¿creen que Sasuke siga el camino del emo a pesar de todo? Hagan sus apuestas (?) Nos leemos
