19 DE JULIO DE 2013. 3:42 P.M. BROOKLYN. BROOKLYN BRIDGE PARK. (10 MINUTOS DESPUÉS)
El Capitán Steve Rogers se queda mirando a al vacío en el banco del parque en el que lleva 30 minutos. Su mente está hecha un revoltijo tratando de buscar como actuar en su inminente cita. Su historial amoroso está marcado por el claro rechazo de sus citas en los 40's o la completa adoración a "Capitán América", ninguno de esos escenarios provee material confiable de como actuar en una cita del siglo XXI con una chica que no conoce su verdadera identidad.
En algún momento su plan de vida incluía una esposa e hijos que iba a amar profundamente, aunque luego de salir del hielo ese sueño fue eclipsado por la necesidad de adaptarse. Además, no hay demasiado terreno en común con alguien que nació 60 años después de ti.
– Okay, cuéntame toda la historia – lo sorprende Sophia dejándose caer a su lado.
Steve se sobresalta por la "repentina" aparición de la agente, pero se recompone bastante rápido.
– Claro, todo inicio… Espera un segundo – se interrumpe frunciendo el ceño en confusión – ¿Cómo llegaste aquí? No te dije dónde estaba –
– Oí los pájaros en el fondo de la llamada. Este es el parque al que vienes en tus días libres para correr un rato y dibujar los edificios circundantes – explica con impaciencia Sophia, como si esa conclusión fuera demasiado obvia como para ser explicada.
El rubio sacude la cabeza con media sonrisa, la conoce lo suficiente para que esa explicación sea buena.
– Muy bien – inicia Steve regresando a su nerviosismo.
El soldado le explica como estaba felizmente dibujando recargado en un árbol cuando a una chica se le cayó una libreta cerca de él, así que recogió la libreta y corrió a alcanzarla para devolverla.
Sophia determina rápidamente que la chica dejo caer su libreta apropósito, pero se calla porque el rubio ya está lo suficientemente nervioso. Por unos segundos se cuestiona si la chica es un agente encubierto de SHIELD, aunque lo descarta al llegar a la conclusión que la agencia usaría métodos más efectivos que tratar de seducir a Rogers.
Él continua, contando como notó que era una libreta de dibujo y se quedaron hablando de lo increíble que era pintar en ese parque para luego mostrarse mutuamente sus dibujos. Ella tenía que ir a otro lugar, pero dijo que sería lindo volver a retomar la conversación, Steve amablemente asintió.
– A lo que ella contestó "Perfecto, nos vemos en la cafetería entre 7th y la 10th a las 8. Es una cita" – termina el rubio con un suspiro.
– Uh, decidida. Ya me agrada – comenta la chica con aprobación.
Les sigue un pequeño silencio en el que Steve juguetea con sus manos.
– Bueno necesito consejos – balbucea nervioso – El hecho es que no he tenido una cita en… –
– Lo sé, 70 años – Sophia mueve la mano quitándole importancia.
Ella piensa que esto es para ponerlo al tanto de todas las cosas actuales que debes hacer en una cita. Además de distraerlo un poco de lo incómodo que se pone cuando habla con chicas que no conoce, aunque este no parece el caso, al menos no parecía hasta que la chica sugirió una cita.
– En realidad – musita el rubio bajando la mirada avergonzado – Todas las citas a las que iba en los 40's solían ser dobles citas organizadas por Bucky –
– ¿Entonces está es tu primera cita solo? – pregunta asombrada la castaña a lo que Steve sólo asiente – ¿Aún como Capitán América? Las chicas debieron haberse lanzado a ti luego del suero, digo mírate estas guapísimo –
– Bueno, cuando hacia tours si se me acercaban. Pero no es como que en tiempos de guerra había mucho tiempo para tener citas –
– Oh, Rogers. Que poca caballerosidad – lo molesta Sophia picándolo con el codo.
– Sabes a lo que me refiero. A parte, no tenía ojos para alguien más que Peggy – suspira nostálgico.
Ella asiente.
– ¿Y aún así por qué mierda me preguntas a mí por consejos? ¡Yo soy un desastre andante! – explota dándose cuenta de que tiene que ayudarlo.
– Bueno no es como que conozca a muchas personas – replica el rubio rodando los ojos – Aparte, eres alguien de este siglo que sale con personas. ¿Y no se supone que sabes como comprender o algo a las personas? –
– Sé como fingir sentimientos, analizar personas y manipularlas. Honestamente dudo que eso te ayude mucho en tu cita – objeta ella – ¿Tienes a alguien más a quién le puedes preguntar? – inquiere.
Guardan silencio para considerar sus opciones.
– Bueno, no podemos decirle a nadie de SHIELD por razones obvias – comenta Steve.
– Ni a los Vengadores porque se burlarán de ti en lugar de ayudarte – agrega Sophia.
– ¿No conoces a nadie? – pregunta el soldado dispuesto a hablar con casi cualquier persona para recibir ayuda.
Holmes se lleva la mano a la barbilla repasando las opciones en su cabeza.
– Podrías no ir – sugiere sorprendiendo al rubio – Si en verdad te incomoda podrías faltar. Quedarías como un cretino, pero no te juzgaría. Ha pasado mucho últimamente como para sumar la tensión de una primera cita – propone encogiéndose de hombros.
Él suelta un largo suspiro pasando las manos por su cara.
– Mi vida siempre ha estado llena de cosas: crisis, guerra, nuevo siglo, aliens – explica con una sonrisa apenada – Si no la vivo ahora se me va a escapar de las manos, muchas oportunidades se me fueron porque quería el momento correcto. Puede que esta cita no lleve a nada, pero por lo menos quiero intentarlo – continua.
Sophia se conmueve por sus palabras. Como siempre, pesar de todo lo que el soldado ha pasado aún intenta buscar el lado bueno, lo menos que puede hacer es ayudarlo.
– Creo que tengo una idea – anuncia la chica.
Treinta minutos después están en su departamento escuchando a Mary, la compañera de danza que fue directamente luego de avisarle que había una emergencia de una cita. Ella llena de información al pobre rubio que en un punto decide ir por su libreta y tomar notas de lo principal.
Como no le pueden explicar a Mary que Steve es en realidad Capitán América y no sabe nada de las citas de este siglo, le dicen que es demasiado tímido y realmente no ha tenido una cita, lo cual técnicamente no es una mentira.
Mary le da todo un listado de todo lo que se espera que un hombre haga en una cita, como sostener la puerta o pagar por la comida y para alivio de todos eso es algo que Steve ya hace. Luego pasan al tema de conversación dónde Mary aconseja usar temas neutrales y dejar a la chica hablar, cosa que secunda fervientemente Sophia para evitar revelar su verdadera identidad. Después de un rato, pasan a algunas formas de coquetear.
– Bien, Sophia podrías decirle. ¿Cuál es la forma más rápida de llegar al corazón de alguien? – pregunta Mary.
– Ir entre la 5º y 6º costilla – afirma la chica sin prestar mucha atención – Digo, ¿comida? – dice apresuradamente luego de notar su error.
Para alivio de la agente, Mary solo se ríe como si hubiera sacado esa respuesta de algún libro o película en lugar de su trabajo. Incluso el soldado la acompaña con una risa nerviosa.
Después del desliz la ojiverde procura guardar silencio y dejar que su amiga dirija los consejos que se convierten en distintas ideas para una segunda cita. No hay garantía que llegue a eso, pero las chicas concuerdan que es bueno estar preparado.
Cuando el reloj marca las 7:00 deciden suspender la sesión de ayuda. Steve se cambia un par de veces hasta que Mary aprueba su ropa, una camisa, jeans y su confiable chaqueta de cuero. Luego toma sus llaves decidido a llegar en su moto.
– Eres un buen chico, Steve. Sólo sé tu mismo – afirma Mary con una sonrisa reconfortante mientras lo acompañan a la puerta.
– Pero no demasiado, porque no va a terminar bien – añade Sophia con una clara advertencia en su tono que cuide lo que dice.
Su sobrina pudo determinar su identidad 5 minutos después de conocerlo, así que espera que la chica no sea fan de los superhéroes. Ya tienen suficientes problemas con SHIELD como para incluir a otra persona.
– Ser yo mismo, pero no demasiado. Lo tengo – repite el soldado jugando con las llaves.
– Sólo ve y diviértete – aconseja la agente dándole un pequeño golpe amistoso en el brazo.
El soldado les dedica una sonrisa nerviosa y agradece su apoyo para por fin salir a su cita.
19 DE JULIO DE 2013. 10:01 P.M. BROOKLYN. TORRE DE DEPARTAMENTOS. 2º PISO, DEPARTAMENTO 221. (2 HORAS DESPUÉS)
Luego de que Steve se va a su cita Mary se queda un rato y me pone al corriente de los últimos chismes de la academia. Parece que falté 3 meses en lugar de poco más de una semana por el número de novedades que hay. Por supuesto todos suponen que estoy saliendo con el rubio, aunque luego de que Mary les diga que lo ayudó a prepararse para una cita espero que acaben los rumores.
Sólo puedo aguantar un grupo de personas que piensen que somos pareja y lamentablemente ese lugar ya lo tomó SHIELD.
Cuando me quedo sola me cambio a mi pijama, preparo una cena sencilla y la como mientras afino los últimos detalles de la misión de protección en Rusia. Sólo salgo de mi mente cuando Watson se sube a mis archivos y comienza a chillar para captar mi atención. Luego de un vistazo a su plato vacío deduzco que tiene hambre.
Le sirvo su comida y para mi sorpresa se la come enseguida ronroneando suavemente. Debe ser el día de los milagros porque el abuelo consiguió una cita y Watson acepta que le sirva comida y no ha salido corriendo, aunque supongo que eso se debe a que tiene hambre y no que yo le agrade.
Paso un par de horas en hacer hasta un plan M para cualquier eventualidad. Cuando me doy cuenta de que no tengo nada mejor que hacer con mi tiempo, me acuesto con una cobija calientita en la sala para entretener mi cerebro con la televisión. Podría leer un libro, pero luego de hacer tantos planes quiero un poco de televisión basura para distraerme.
No recuerdo haberme dormido, pero abro los ojos cuando escucho que la puerta de la entrada se abre. Usualmente saltaría a una posición de defensa lanzando un cuchillo al ruido, pero reconozco los pesados pasos del soldado.
– ¡Hey, Rogers! ¿Cómo te fue en…? – la pregunta muere en mi boca cuando noto que no está sólo – Hola – agrego incómoda.
Al ver a la hermosa chica vestida con un conjunto claramente escogido para resaltar sus curvas y un perfecto maquillaje, me siento hiperconsciente que estoy vestida en pijamas, descalza y mi cabello es un desastre.
– Holmes – dice el rubio con actitud despreocupada. Debió de haber supuesto que estaba encerrada en mi cuarto descifrando algún archivo – No esperaba verte aquí. Kate esta es Holmes –
– ¿Está es Holmes? – pregunta Kate visiblemente sorprendida de que yo sea una mujer – ¿Tu roomie? – agrega escaneándome como sólo una mujer lo hace para determinar si la chica que tiene en enfrente es una competencia.
Me trago un comentario mordaz y finjo mi mejor sonrisa. Para bien o para mal he pasado por esta situación las suficientes veces con Joey, así que sé exactamente como actuar.
– Oh, no tienes que preocuparte por mi. Seguro el rubio olvidó mencionar que soy lesbiana – explico dedicándole una mirada de advertencia a Steve para que no se le ocurra desmentirme – Él debe ser el que debe cuidarse, porque eres hermosa – agrego guiñándole el ojo coquetamente a la chica que me mira atónica.
El ambiente se cubre de un incómodo silencio sólo interrumpido por la pequeña gatita que sale de su escondite para recibir a su padre.
– Bueno, creo que quieren tiempo solos – inicio dispuesta a huir – Un gusto, Kate – le digo a la chica para encaminarme a mi cuarto.
Me encierro en él para descubrir que olvidé tomar mi teléfono, computadora o cualquier cosa para entretenerme. Ya que no quiero sobrepensar y perderme en mi mente, me entretengo lanzando y cachando una pequeña pelota que Charlie dejó en su última visita. Me siento en el piso recargada en mi cama y me entretengo haciendo tiros cada vez más complicados para agarrarla.
Lo único bueno de haber visto a Kate es que he descartado cualquier sospecha que sea un agente encubierto de SHIELD. Su cuerpo es hermoso, pero definitivamente no parece entrenado para luchar contra 7 enemigos al mismo tiempo. Además, pude deducir que es una asistente de alguna empresa de comunicación cuyo hobbie es dibujar.
Pasa la mayor parte de una hora cuando escucho que la puerta principal se abre y cierra anunciando que Kate se ha ido. No pasa mucho para que escuche los pasos en el pasillo y un pequeño golpe en mi puerta.
– Pasa – grito sin dejar de jugar con la pelota.
El rubio abre la puerta, pero se queda en el marco. Ni siquiera tengo que mirarlo para saber que está incómodo.
– Supongo que los puntos perdidos por no mencionar que tu compañera de cuarto es mujer fueron ganados con tu preciosa gatita – digo en un intento de mejorar su humor.
– Oh, no. Watson salió corriendo en cuanto vio a Kate – responde con una media sonrisa – Paso lo mismo en la Torre en mi cumpleaños, creo que sólo nos quiere a Charlie y a mí– indica.
– No me sorprende – murmuro.
Los gatos no son particularmente conocidos por ser amistosos con todo mundo. Aunque, es claro que Watson Jr quiere a Steve por la forma en que siempre sale a recibirlo y que se acurruca ronroneando en sus piernas. Y suponemos que quiere a mi sobrina porque ella ha hecho varias videollamadas para ver a Watson, y a pesar de que a mi me rehúye, siempre que ve a Charlie en la pantalla corre a mi teléfono.
– ¿Por qué no le dijiste que eres demisexual? – pregunta el rubio recargándose en el marco de mi puerta con los brazos cruzados.
– Bueno, Capitán. La mayoría de las personas no saben que es la asexualidad, y lamentablemente, muchos de los que si saben no piensan que en verdad exista – explico cachando la pelota – Créeme es mucho más fácil decir que soy gay para que no piense que tenemos alguna relación – agrego con amargura.
Lanzo y cacho la pelota un par de veces hasta que por fin me vuelvo a el soldado sin levantarme del suelo.
– Bueno, ¿cómo estuvo la cita? – pregunto con interés.
– Bien – responde no muy convencido.
Lo interrogo enarcando la ceja hasta que finalmente se rinde suspirando cansado.
– Digamos que fuera del amor al arte no tenemos mucho en común – dice – No conozco ninguno de sus shows favoritos y ella no ha visto ninguna película que yo sí. Aparte que nuestra postura en varios temas no es lo suficientemente interesante para profundizar el tema –
Asiento con la cabeza. Una de las razones por las que no salgo con agentes, aparte de que no confió en ellos, es que fuera del trabajo que en realidad no podemos hablar, no tenemos mucho en común.
– Bienvenido a salir en el siglo XXI – digo brindando con un vaso imaginario.
El soldado simplemente rueda los ojos.
– ¿Por qué decidieron venir aquí? – pregunto indicándole que pase.
– Bueno la cafetería tenía una noche de karaoke, y ninguno quería cantar así que el ruido comenzó a ser molesto – comienza ignorando todos los lugares convencionales para sentarse y acomodándose en el piso recargado en mi librero – Salimos y ella sugirió llevar la cita al departamento de alguno de nosotros. Como el mío estaba más cerca sugerí venir –
– Steve… Eso no significa… – intento insegura de como explicarle que Kate se quería acostar con él.
Así que la chica se dio cuenta que no iba a tener una segunda cita y decidió probar suerte con el atractivo chico que encontró en el parque. No puedo decir que lo entiendo, pero bien por ella por saber lo que quiere. Ahora entiendo mejor porque le molestó que la compañera de cuarto de Steve estuviera en casa.
– Olvídalo, sabes creo que sería mejor que le pidas ayuda a Joey la próxima vez que tengas una cita – me rindo.
– ¿Por? –
– Debes aprender a captar las señales y el nuevo slang – afirmo como si dijera algo muy básico – Eres muy bueno y las mujeres de Nueva York te van a comer vivo –
– No soy tan inocente, Holmes – replica molesto.
Sé que estar en el ejército y ser inocente no va junto. Pero el tipo está en una nueva época donde no sabe que "llevar la cita al departamento de alguien" suele ser equivalente a "vamos a utilizar el condón de tu billetera" y no "Oh, vaya. El café es ruidoso y afuera es frío, vamos a casa de alguien a seguir la conversación".
– De todos modos, creo que sería bueno que hablaras con Joey – insisto encogiéndome de hombros – Tienes consejos de una mujer y ahora tendrás de un hombre. No esta de más tener varias opiniones – afirmo.
– ¿Por qué no lo llamaste antes? – cuestiona levantando una ceja.
– Porque está en una misión en Chile, y porque dijimos que no íbamos a llamar a nadie de SHIELD – le recuerdo.
Steve sonríe divertido, aunque percibo un deje de preocupación oculto en el azul de sus ojos al mencionar SHIELD.
– De todos modos, cuando le pidas ayuda asegúrate que no piense que yo soy tu cita – agrego evitando su mirada.
– ¿Tú? ¿Por qué tu? – pregunta sonriendo como si esperara que fuera una broma.
– Te recuerdo que la mitad de SHIELD piensa que estamos en una relación – repongo con desdén.
Se encoge de hombros restándole importancia. Todos están demasiado embelesados con su simple presencia como para molestarlo con una supuesta relación. Excepto los Vengadores que no tienen reservas en fastidiarlo, sólo que al vivir lejos de la Torre ya no convive tanto con ellos. Además, luego de su episodio de paranoia en el que desconfiaba de ellos decidió darse un espacio para verlos de un modo más objetivo.
– Oh pequeña Holmes. He convivido lo suficiente contigo para saber que si quisiera invitarte a salir te llevaría a una librería y pasaríamos horas ahí – dice en tono de medio broma.
– Me sorprendes – respondo genuinamente complacida por una idea tan buena – Sólo no vayas a basarte en mi para las ideas de tus citas. No soy muy normal que digamos –
– No me digas – replica sarcástico.
25 DE JULIO DE 2013. 5:43 A.M. BROOKLYN. TORRE DE DEPARTAMENTOS. 2º PISO, DEPARTAMENTO 221. (6 DÍAS DESPUÉS)
Pasa casi una semana en la que voy a Rusia y regreso sin ningún inconveniente. Más de la mitad de mis planes terminan siendo innecesarios por lo fácil que resulta la misión. Aunque en lugar de encontrarlo aburrido me parece reconfortante. Además, aprovecho el tiempo para investigar de cerca al miembro del consejo y me doy cuenta de que, si tiene algo que ver con la corrupción de SHIELD, lo hace sin conocimiento de ello.
Steve programa otra cita en ese periodo. Fue justo el día que regresé de Rusia, fuimos a una cafetería para compartirle mis descubrimientos y tomar café para recuperarme del desfase horario. Había una chica linda y aparentemente amable que no le quitó la vista de encima. Tuve que pasar media hora insistiendo para convencerlo que la invitara a salir, pero lo hizo. Lo vi como buena señal en su confianza en las mujeres.
Honestamente me alegra más de lo que debería que Steve este saliendo y conociendo personas. Yo siempre he puesto en pausa mi vida para resolver algún lío o ir a una misión, y a mi manera me funciona. Aunque entiendo que no todos son así, y él ya puso su vida en pausa el suficiente tiempo. Merece ser feliz.
Con eso último en mente me acomodo mejor en mi posición justo a lado de la ventana de la sala. A pesar del constante ruido de la ciudad que nunca duerme, encuentro reconfortante los colores que el amanecer pinta en el horizonte. Por unos momentos nada importa, tan solo soy una persona más admirando el momento mágico que indica un nuevo día.
– ¿No deberías estar durmiendo? – pronuncia una voz grave, aunque no me asusta porque oí los pesados pasos unos momentos antes.
– Me gustaría ver el amanecer una vez más, puede que sea el último que vea – respondo tranquilamente.
– Dijiste que la misión no era complicada – reprocha Steve con dureza luego de unos segundos de silencio.
Volteo a verlo, esta hora es la que suele utilizar para correr así que está listo con su ropa deportiva. Lo único que desentona con su vestuario es su cara que está tensa en un gesto de preocupación que ahora me resulta familiar.
– No es complicada, pero no soy tan arrogante para pensar que nada va a salir mal – explico con sencillez regresando mi vista a la ventana – Todos piensan que, como la mayoría de los jóvenes, pienso que voy a vivir para siempre. Olvidan que estuve en la guerra, vi como esa arrogancia mató a muchos de mis compañeros. Tengo bastante claro que cada misión puede ser la última –
Mi respuesta no pretendía ser tan dramática y lúgubre. Pero si alguien puede entender la emoción juvenil de tratar de sacrificarte por tu país, para llegar a la verdadera guerra y descubrir que es mucho menos glorioso de lo que cuentan, es el pequeño chico de Brooklyn que se convirtió en Capitán América.
No suelo hablar de mi tiempo en el ejército. En realidad, no suelo hablar mucho de mi vida a otras personas, pero evito hablar del ejército especialmente. Las pesadillas de ese tiempo son con las que más me levanto llorando y temblando, aún con el ruido de las explosiones y los gritos de agonía frescos en mis oídos.
– ¿Estas bien? – me saca de mis oscuros pensamientos la voz del rubio.
Parpadeo para despejar mi mente y mis ojos se encuentran con los suyos.
– La misión saldrá bien – aseguro con una pequeña sonrisa al ver su ceño fruncido – Les encanta los venenos y yo me he hecho inmune a 25 de ellos al estar en constante contacto con ellos –
– Eso no me relaja en lo más mínimo – gruñe.
– Es broma, no usan venenos. Es una organización que secuestra mujeres y las vende al mejor postor. En realidad, es más seguro de lo que usualmente hago –
Le sonrió cálidamente incapaz de hacer promesas vacías como "estaré bien", él es tan soldado como yo y sabe que a veces no tenemos todo bajo nuestro control.
– ¿Todo lo de tu padre…? – empieza jugando con sus dedos.
– Resuelto – interrumpo consciente de su preocupación – Incluso me deseó suerte – agrego con una sonrisa que no puedo contener.
He ido a casi todas las reuniones y eventos a los que fui convocada por su secretaria. Salí un par de veces en revistas de chismes paseando felizmente con Charlie e incluso asistí a una cena de mi hermano. No puede pedir más de mi participación en la familia, así que no tuvo problemas que "este un mes en una cabaña en Indiana descansando", o esa va a ser su excusa oficial.
Aunque, mi vida y la de mi padre serían más fácil sin este trabajo.
Abro la boca para hacer una broma de mi padre, pero me encuentro con la mirada consternada del soldado.
– No puedo pedirte que no lo hagas. Sé que es tan inútil como pedirme que no me arriesgue para ayudar a alguien – farfulla Steve haciéndome reír – ¿Puedo sentarme a tu lado mientras ves el amanecer? –
Este suele ser un ritual privado, como "la noche de películas de regreso a la realidad" que hago con Tony. Sin embargo, no me parece una mala idea incluir al rubio esta vez.
– Ven – indico recorriéndome para que pueda disfrutar la vista.
No parece querer hablar más, así que sólo nos acomodamos y disfrutamos el amanecer.
25 DE JULIO DE 2013. 08:23 A.M. QUEENS. FLUSHING MEADOWS-CORONA PARK. (3 HORAS DESPUÉS)
Aquí tranquila, esperando que me secuestren. El mejor día de la vida.
Cierro mi chamarra para protegerme del frio de la mañana y finjo leer el periódico tratando de alejar el sentimiento de incomodidad. Usualmente no me sentaría en esta banca del parque, el lugar es demasiado abierto, tengo una construcción que me impide ver que hay a mi espalda y la calle está tan solo a unos pasos. Pero este es el lugar más atractivo para secuestrar una "pobre chica".
Hemos investigado esta banda de criminales, no somos la policía como para interesarnos en algo tan común como el secuestro. Pero gracias a uno de los muchos ojos de SHIELD sabemos que una parte de las chicas que son secuestradas se llevan a un laboratorio privado en donde experimentan con ellas con Rayos Gamma. Y como no queremos tener otro Hulk suelto, SHIELD decidió intervenir.
Otro equipo los vigiló de cerca durante algunas semanas, descubriendo que este parque es el lugar donde suelen obtener sus víctimas. Así que he venido a este parque a la misma hora por unos días y me he sentado en el mismo lugar para obtener su atención. Abducen a plena luz del día porque la ubicación del parque les permite escapar por la autopista en pocos minutos, y porque el mundo esta tan podrido que el secuestro de mujeres no es lo peor que han visto los neoyorquinos.
Mantengo una expresión neutral y doy un vistazo a mi alrededor. Los 10 agentes se encuentran con ropa de civil regados en distintos puntos. Lo suficiente cerca para intervenir en caso de ser necesario, pero lo suficiente alejados para no intimidar a los secuestradores. Los veo revisar sus relojes cada 5 segundos y mirar desconfiadamente a todos, hago una nota mental de hacerles tomar una clase de actuación para que aprendan a actuar natural.
A pesar de que está es la parte más sencilla de este tipo de misiones, es la parte que más estresa a todos. De hecho, Rogers estaba tan nervioso que le prohibí acercarse a mi misión. Fue una previsión basada en que la última vez que tuvimos una misión juntos fue un completo desastre, de nuevo.
– Vemos una camioneta polarizada acercándose– anuncia mi mejor amigo por el comunicador.
Joey se encarga de la supervisión de la misión. Tampoco le parece ideal que sea secuestrada constantemente, pero a lo largo de los años ha llegado a acostumbrarse. Por lo menos es el agente que menos se pone nervioso.
Regreso mi vista a mi periódico y por el borde el ojo noto como 2 hombres se me acercan charlando "inocentemente". No llamarían la atención si no tuvieran lentes de sol y gorra en una mañana tan nublada como esta.
– Buena suerte, Hayle – se despide Joey.
Discretamente elevo mi mano izquierda a mi oreja y hago como si me estuviera rascando para quitar el comunicador, luego lo guardo en un compartimiento especial que tiene la pulsera que uso. El comunicador servirá para trasmitir mi ubicación y permitir a SHIELD encontrar el centro de operaciones de los secuestradores.
De reojo veo a los hombres acercarse y cuento los segundos hasta que lleguen a mi posición.
5, repaso mentalmente la información que debo conseguir.
4, hago un recuento mental de las armas ocultas en mi ropa.
3, recuerdo todas las partes sensibles de un hombre.
2
Me esfuerzo en no defenderme cuando los hombres me toman de las muñecas y me arrastran a la camioneta blanca que se ha estacionado en la calle. Grito y me jaloneo como supongo que cualquier chica haría, pero pongo cuidado de no hacer demasiada fuerza. Entre más débil piensen que soy, mejor.
Entre los jaloneos me llegan imágenes de las personas a mi alrededor. Algunos intentan correr a ayudarme, pero están demasiado lejos. Otros parecen debatirse si correr en mi ayuda hará alguna diferencia y los últimos están demasiado sorprendidos para hacer algo más que mirarme.
Mi vista se oscurece cuando me meten a la camioneta y me colocan una bolsa de tela en la cabeza. El periodo en que visualicé a los hombres y me metieron a la camioneta me pareció largo por la cantidad de detalles que capté, pero sé que no duró más de dos minutos.
En cambio, el viaje dura 20 minutos. Hago un mapa mental de las calles que pasamos por el movimiento de la camioneta, los altos y los giros. Al mismo tiempo hago un esfuerzo en temblar asustada y sacar un par de sollozos cada pocos minutos. Deberían darme un Oscar por mis actuaciones.
Cuando nos detenemos estoy segura de que estamos a mitad de la carretera a Nueva Jersey. Me arrastran por lo que concluyo es su centro de operación para tirarme en el sótano sin miramientos, ni siquiera se toman la precaución de esculcar mi ropa porque vieron que la bolsa con mi teléfono se quedo en el parque.
Lo primero que capto del sótano es el olor, una combinación de humedad en la pared y el sudor de varias personas. La luz es tenue y cuando mis ojos se adaptan a la oscuridad percibo una docena de mujeres que me miran asustadas. La mayoría llora silenciosamente en el conjunto de colchones con cobijas que deben de fungir como camas, otras vagan por el resto del espacio vacío y dos salen de una puerta que reconozco como el baño.
Palmeo mi brazo y me alivia sentir que la pulsera con el comunicador está intacta. También mantengo todas mis armas ocultas y mi cruz de oro, que consideré lo suficiente discreta para no tener que quitármela en esta misión.
Nadie se me acerca el primer día, finjo pasar el tiempo llorando porque es lo que una persona normal haría. Mi soledad me da la libertad de analizar el espacio en completa tranquilidad. El sótano es grande, no hay ventanas ni otro contacto al exterior más que la puerta por la que me metieron, pero si me quedo en suficiente silencio cerca de ella puedo oír la conversación del exterior. El baño sólo tiene un lavabo hecho de piedra y un retrete sin tapas, nada puede ser usado como arma.
Con forme pasan los días caigo en una pequeña rutina, a las 7 todas comienzan a despertarse y hacer ruido, a las 7:30 lanzan comida enlatada por una rendija de la puerta. A las 8:00 debemos poner la basura en un pequeño cesto cerca de la puerta que recogen unos minutos después, por la forma en que todos ponen su basura nerviosamente y me apuran a hacer lo mismo, sé que pasará algo malo si no lo hago.
A partir de las 8:30 tomamos turnos en el pequeño baño para hacer nuestras necesidades y limpiarnos un poco. Cada 3-4 días nos suben para bañarnos en unos baños comunales dónde somos observadas morbosamente por los secuestradores, toman la preocupación de usar mascarás, pero siento sus asquerosos ojos recorriendo mi cuerpo. Especialmente de uno alto y musculoso que me mira con ojos grises inyectados en sangre. Ni siquiera hace el intento de ocultar que me mira fijamente siempre que puede.
De alguna manera me parece sencillo apagar mis emociones y mantener un semblante "asustado" pero impasible, me alegra comprobar que Rogers es el único que puede sacarme verdaderamente de mis casillas. Además, una de las ideas que me mantiene calmada luego de las humillaciones, es saber que en menos de un mes podre moler a golpes la cara de los secuestradores.
A las 6 de la tarde dejan caer otro grupo de comida enlatada cuya basura debemos devolver. Poco después de las 9 de la noche apagan los cuatro focos que cuelgan por el sótano, dejándonos en completa oscuridad para dormir, o para sollozar bajo el abrigo de la oscuridad (como la mayoría de las chicas hace).
Había supuesto que los secuestradores iban a imponemos miedo, molestarnos o hacer algo. Pero aparte de lanzar la comida y vernos bañarnos, a penas tienen contacto con nosotras. Así que realmente no hay mucho que hacer excepto esperar y determinar todas las debilidades del edificio.
También ocupo el tiempo "libre" para hablar con algunas mujeres para saber como llegaron aquí o si han escuchado algo, pero tengo cuidado porque determino que hay una mujer que está del lado de los secuestradores, pero se queda con nosotras para asegurarse que no hagamos ninguna locura.
Es fácil llegar a esa conclusión. En lugar de asustada parece aburrida, se ve bien alimentada y su ropa parece en buen estado a pesar de que es la que lleva más tiempo aquí.
A los 5 días de mi secuestro un hombre llega a hacer una revisión. Con solo un vistazo determino que es el encargado de escoger quien será vendida como una esclava. Así que me quedo en el fondo y hago lo posible en verme lo menos presentable. Cuando llegan a mí mis ojos están rojos e hinchados por el llanto y tanto mi ropa como mi cabello son un desastre.
Un pequeño alivio cae en mis hombros cuando me descartan, pero al ver las caras asustadas de las chicas elegidas un nudo de impotencia cae en mi estómago.
El día que se cumple una semana de mi secuestro llega un nuevo cargamento con 3 chicas. Tardo un poco más de lo esperado en reconocer a la agente Charlotte Lewis, su característico cabello rojo fue teñido café oscuro. Una orden que le di para ayudarla a pasar desapercibida.
En cuento me ve su mirada se ilumina un poco, pero puedo distinguir un enorme miedo en cada uno de sus movimientos. Es la primera misión que hace de este tipo. Por orden de Fury, que considera que una misión tan sencilla es un desperdicio de mis habilidades, decidió que va a tener dos partes:
1. Obtener la información.
2. Entrenar a Charlotte con practica de campo de como ser secuestrada.
Nos quedamos a una distancia segura, luego de unas horas, cuando nos aseguramos de que las demás no tienen interés en nosotras le cuento lo que he descubierto.
– Hay un laboratorio que acepta las chicas restantes al final del mes. No saben para que es, pero dudo que muchos laboratorios estén interesados en chicas secuestradas – explico en voz baja.
Estoy cerca de ella acariciando su espalda, mientras que ella se mantiene encorvada y finge llorar.
– Sólo tenemos que mantenernos aquí hasta el final del mes – afirma un poco temblorosa.
Sé que su miedo no es una farsa como el mío. Me aflige el no poder consolarla mejor, pero sé que es peor llenarla con promesas vacías. Además, ella es lo suficiente fuerte para soportarlo.
Nadie debería serlo, me dice la voz del rubio en mi mente.
Sacudo la cabeza para apartar su voz y me centro en la misión. Ni siquiera me dejo preguntarme como pensar en él y su muy probable respuesta a la situación me distrajo.
– Aún así tenemos que vigilarlos – anuncio – Tenemos que asegurarnos que el laboratorio sea el que experimenta con rayos Gamma, además el refuerzo tiene que llegar cuando el laboratorio llegue. No antes, sino, todo esto habrá sido en vano –
Hasta que los representantes del laboratorio lleguen a llevarse las chicas sobrantes, SHIELD puede intervenir. Así sabremos de qué laboratorio se trata, tendremos pruebas de su implicación en los secuestros y podremos capturar gente para interrogarla.
– ¿Cómo lo haremos? Dices que apenas conviven con las mujeres – pregunta la ahora castaña confundida.
– Tienen muchos protocolos de seguridad, pero los hombres son descuidados, lo que significa que llevan haciendo esto por un largo tiempo y comienzan a confiarse – razono en voz alta.
Tienen varios protocolos para asegurarse que no tengamos acceso a armas, e incluso metieron a uno de lo suyos aquí, pero no revisan a las chicas antes de meterlas al sótano. Ni siquiera revisan nuestra ropa o cuarto mientras nos bañamos, están demasiado ocupados revisando nuestro cuerpo.
Lo que significa que si somos lo suficiente inteligentes y ponemos atención podemos determinar su plan y avisar con tiempo a SHIELD. Rápidamente formo y le explico un plan que nos mantendrá seguras, sobretodo a ella, y nos ayudará a obtener información.
– Vaya ahora entiendo porque la llaman Holmes – sonríe Charlotte cuando termino.
Ese pequeño comentario generalmente me haría enfurecer, pero gracias a Steve sé que lo dice por admiración y no por burla. Supongo que el final sí tenía razón, esta misión si me está dando el espacio para entender que no todo SHIELD está corrupto.
