Capítulo 23

Claridad

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Taichi era un hombre sumamente profesional, con forme fueron pasando los días las fotografías que iba mostrando para los carteles promocionales entusiasmaba en gran medida al director y al elenco. Sin duda Yagami sabía cómo atraer la atención del público e incentivar su curiosidad para mantenerlos en vilo sin debelar información.

El director estaba por demás complacido, pues además de los carteles, Tai había pensado varios eslogans que acompañarían cada imagen, y que aun que estaban relacionadas con la trama de la película, en realidad no aparecían como frases significativas de los personajes.

Una de ellas, la que se colocaría junto a la fotografía de Michael rezaba: el destino igual al abismo, es una profunda y oscura incógnita.

Mientras que la de Matt decía: El abismo no se compara con la inmensidad de mi amor.

Al leerla Matt quiso pensar que era una señal, que no todo estaba perdido, por eso cada mañana colocaba en el estudio de Tai un chocolate, una rosa, un dulce, cualquier detalle que se le ocurriera para hacerle saber que siempre estaba en sus pensamientos.

Sin embargo, aquellas acciones que buscaban hacer sonreír a Tai parecían más bien tener el efecto contrario. Así que una mañana Taichi con la mirada sería llamo a Matt para tener una conversación que Tai había esperado no tener.

—Voy a decir esto solo una vez, así que espero escuches y comprendas —dijo con los brazos cruzados y manteniendo en todo momento contacto visual con Matt.

Afuera se escuchaban la llegada del personal, pero eso no le preocupaba, al menos no a Tai quien aviso al director del asunto, apenas si una mención de que necesitaba un tiempo para hablar con Yamato. Y aunque el director pareció muy interesado en saber el motivo, simplemente le suplico que no demorara más allá de una hora.

Así que ahí estaban, en ese pequeño espacio destinado a él como un improvisado estudio.

—Cuando nos conocimos ya sabía lo que era la soledad, y en ella pensé que viviría toda mi vida. Porque no es lo mismo tener amigos y familia, a una pareja, alguien a quien amar. Lo peor era que ya ni pensaba en la posibilidad, simplemente me resigne a que así debía ser. Luego llegaste tu y arrasaste con todo lo que yo tenía por sentado. De la noche a la mañana me encontré pensando en ti, en lo maravilloso que sería despertar a tu lado, el besarte, dar caricias y recibirlas, si al principio considere era solo un sueño ya no importa, porque cuando me besaste en el estacionamiento de d'Xim deje de pensar en lo que era correcto para el mundo, y comencé a considerar lo que me hacía feliz a mí. Y luego…

—Tai, lo de aquella vez…

—Mira Matt, no te llame para escuchar explicaciones, si lo hiciste por pura maldad, por que no tenias otra opción, o hasta porque pensaste que era lo correcto, no me interesa. Lo único que importa es que, después de eso me sumergí en mis memorias y fantasías, sabía que debía olvidarlas para seguir adelante, pero en apenas unas horas tu te convertiste en lo único que podía darme felicidad. Olvidarte era como sacarme una navaja clavada en la carne. Tenía miedo a volver a esa vida en que no podía ser yo mismo, en la que me ocultaba detrás de Sora, porque ahora que había probado lo que era estar vivo, me rehusaba a regresar a solo sobrevivir. Lloraba todas las noches pensando que mi error fue amarte. Y me estaba hundiendo.

—Tai, yo…

—¿Sabes que es lo peor de todo? —dijo con firmeza para impedir que Matt hablara. —Que sin darnos cuenta arrastramos a otros con nosotros. Sora sufría al verme tan autodestructivo, Hikari me abrazaba y lloraba a mi lado, y Yoshino… Yoshino me pedía todos los días: sonríe papi, sus manitas sujetaban la mía mientras intentaba por todos los medios animarme —y Tai sujeto su mano derecha con la izquierda al recordar el tacto del pequeño. —Pero cuando estas depresivo pasas todo eso por alto, o simplemente te ciegas para no verlo. Fue Michael quien me hizo ver todo eso, quien me ayudo a mejorar, quien hizo de mi una persona mejor, así que te pido, te imploro que pares. Cierto es que el amor que le tengo a él es muy diferente al que te di en su momento, pero eso no significa que sea menor, o que lo que sentí por ti sea mejor. Simplemente es diferente.

Un silencio se hizo presente, tan tenso que casi podía sentirlo, pero Matt no sabía que decir, si esto era un reproche lo merecía, o si solo eran los fundamentos para que entendiera que Tai no pensaba darle otra oportunidad, entonces había jugado muy bien sus cartas.

—Esto es la vida real Matt, porque si fuera una novela romántica entonces diría que después de todo el dolor que sentí al fin conocí a la persona correcta. No quiero perder a Michael, no lo soportaría, ni quiero volver a caer en ese tornado de autodesprecio, miedo y dolor. Lo que sucedió entre nosotros paso, tuvo su momento y luego se desvaneció como un hermoso sueño del que despiertas para darte cuenta que ya amaneció.

Matt asintió con la cabeza, no había nada que decir, Taichi había hecho su elección y esta era su última palabra.

Dio media vuelta para salir de ahí con la mayor dignidad que pudiera demostrar.

—Te deseo lo mejor Ishida-san.

Matt no respondió, tenía un nudo apretado en la garganta que se negaba a aflojar porque terminaría llorando. Ciertamente no era una novela porque si lo fuera, en este punto pasaría algo que le ayudara a recuperar a Tai.

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Las escenas iban siendo grabadas una a una, fluidas y casi sin errores, y se podría decir que las de mayor dificultad eran las que incluía a ambos rubios. Pues si bien trataban dentro de lo posible de sobrellevarse por el bien del trabajo, era obvio que no se caían bien. Dentro de la película se suponía que eran mejores amigos, ambos enamorados de la misma mujer. Una completa ironía si se lo preguntaban a Michael.

Matt representaría a un doctor en física nuclear que es enviado a una plataforma en medio del mar, ahí se encuentra con su viejo amigo quien es un biólogo marino que busca parar la excavación porque la fauna esta comenzando a verse comprometida. Mientras avanza la película hay explosiones y la plataforma se hunde con ellos dentro, al final encuentran un modo de escapar, sin embargo, solo hay espacio para dos personas. El autosacrificio, el amor y la acción sin duda fueron el ingrediente principal que el guionista supo explotar al máximo.

Michael era increíble, su forma de desenvolverse frente a las cámaras, sus emociones claras que transportaban tanto a los que actuaban a su lado, como los que miraban dentro de la situación, sin duda era un don. Los guiaba con sus gestos y acciones. Incluso Matt siendo un novato se vio respondiendo con mayor naturalidad a los diálogos, porque en algún punto olvidaba que estaba sobre un plato de grabación, y por segundos se permitía ver en la hermosa actriz que se suponía era su interés amoroso a Taichi, quizá porque el personaje de la chica era alguien que deseaba mostrar fortaleza mientras todo lo que necesitaba era comprensión y cariño.

Todo estaba marchando bien, hasta que no lo hizo.

Estaban en medio de una escena realmente delicada, Matt y Michael se suponía debían comenzar la toma colgando de uno de los tubos que servía de respiradero a la plataforma hundida, luego treparían mientras este se iba llenando, finalizarían la toma con ellos saliendo de ahí antes de que el agua llegara a un cableado eléctrico. Era prácticamente una de las últimas escenas, así que todos rezaban porque saliera a la primera y no tuvieran que repetirla porque era demasiado riesgosa. A ambos se les había ofrecido dobles, pero decidieron no aceptar, uno por profesionalismo y el otro por no verse cobarde, es decir por puro orgullo. Sea como sea se les coloco el equipo de seguridad y se ubicaron en posición.

—Acción —grito el director.

El agua comenzó a bombear debajo de ellos, ambos se dieron un asentamiento de cabeza antes de comenzar a trepar con desesperación. Pero lo que al principio le pareció a Matt bastante sencillo, en ese momento le estaba costando mucho, la superficie de metal estaba empapada por el vapor del agua volviéndola resbaladiza y peligrosa, tanto que en más de una ocasión estuvo a punto de caer. Por su parte Michael subía, si bien no con facilidad, si con mayor rapidez y confianza.

Estaba por alcanzar el borde cuando una leve sacudida se hizo presente. Las sirenas que anticipaban sismos se activaron, nada nuevo dado que Japón es bien conocido por sus constantes temblores, pero lo que en principio pensaron era solo una leve sacudida pronto fue tomando fuerza.

El edificio completo se estremecía ante la fuerza del movimiento telúrico.

Michael que era quien estaba prácticamente arriba hizo un último y desesperado movimiento para lanzarse boca arriba sobre la plataforma mientras intentaba no entrar en pánico, sin embargo, pronto su cerebro le recordó a Matt.

—Yamato —grito Michael desde arriba observando horrorizado como el cantante se balanceaba de un lado a otro sin poder asirse de nada.

Michael sabía que la línea de seguridad resistiría, así que su mayor preocupación paso a ser el agua que seguía subiendo de nivel y el cable eléctrico que, en el terror del momento, nadie se ocupó de apagar.

—Yamato —volvió a gritar logrando que el cantante lo mirara y así poder advertirle.

Lo que empezó como una toma de acción se transformó en una situación de peligro real.

Con todas sus fuerzas Yamato logro llegar a uno de los puntos de sujeción, un triunfo que no le valió de nada cuando se dio cuenta que el maldito arnés que debía funcionar como un seguro para su vida se había atorado.

Michael desde arriba siguió todo lo ocurrido a detalle, y por supuesto que noto en qué momento el arnés se había enredado, Yamato no saldría vivo de ahí si no hacía algo y pronto.

Con el pánico ganando terreno Michael se deslizo de nuevo hacia abajo, la angustiada mirada de Matt parecía no creerlo.

—¿Pero qué demonios estás haciendo? —grito. —Regresa arriba grandísimo idiota.

—No voy a permitir que… —dijo mientras se esforzaba por liberar la cuerda de Matt.

—Si algo llega a pasarte él va a llorar —rugió Yamato con los ojos llenos de lágrimas, el agua estaba a escasos centímetros de donde se encontraba.

Michael no hizo caso y siguió tirando con desesperación. El sudor le perlaba la frente.

—Cállate de una vez, él va a sufrir más si te pierde —respondió Michael arriesgándose a soltar su propia línea de seguridad para poder utilizar las dos manos. Una segunda sacudida hizo el milagro, la línea se destrabo, pero con tan mala suerte que paso a llevarse tres dedos del americano que gimió de dolor.

Matt apenas sentir la cuerda libre comenzó a trepar con desesperación, el aliento le faltaba y sus pulmones estaban siendo prácticamente exprimidos mientras se empujaba a subir. Michael siguió su ejemplo y en menos de lo pensado ambos ya estaban arriba.

El agua dejo de subir y la corriente fue cortada, demasiado tarde si se lo preguntaban a Matt que tras mirar hasta donde llego supo que, de no ser por Michael, hubiera muerto electrocutado.

Lo que para ellos fue una eternidad apenas había durado medio minuto, lo sabrían después, cuando la calma regreso al estudio y Taichi apareció hecho una bola de nervios y lágrimas.

Los miraba a ambos sin saber en dirección a cuál de los dos correr.

—Son tan estúpidos —sollozo dejándose caer y abrazándose a sí mismo, porque entre la conmoción fue el único con la cabeza suficiente para correr a cortar la energía eléctrica y apagar la bomba de agua, o tal vez se debió a que quienes estaban ahí eran Michael y Matt.

Había entrado y buscado con desesperación en la sala de control, insultándose cada vez que bajaba una palanca y no era la indicada. Miraba las luces irse apagando sin escuchar el motor de la bomba detenerse.

Sin darse cuenta estaba llorando mientras apretaba botones y bajaba switchs como desquiciado.

Cuando al fin escucho el cese del motor sintió un enorme alivio, porque si no encontró como apagar el cableado al menos el agua no alcanzaría a ninguno de los dos.

Y ahora que los tenía delante de él a salvo toda esa tensión y miedo lo hicieron colapsar.

El primero en acercarse fue Michael quien aun con los dedos sangrados, lo envolvió en un fuerte abrazo. Tai no dudo en sujetar su rostro y plantarle un beso necesitado lleno de todas las emociones que lo embargaba, luego sus brazos se asieron con fuerza a su cuello mientras le acariciaba los rubios cabellos.

—Te amo, no vuelvas a darme sustos así.

Michael sonrió, amaba tanto a ese hombre, tanto que pudo notar la desidia en su mirada segundos atrás. Tai también había estado aterrado de perder a Matt, por eso con delicadeza lo separo de su cuerpo y con amable comprensión le hizo un gesto para que corriera con Yamato.

Taichi no lo dudo, sus piernas temblorosas lo sostuvieron apenas lo suficiente para llegar al cantante y sujetarse de él con amor y alivio.

—Estaba tan asustado —murmuró lloroso.

Matt lo apretó contra él, llorando por distinto motivo, pues había extrañado a muerte su calor y aroma, y ahora que lo tenía se sentía como un niño perdido que tras el susto vuelve al lugar más seguro del mundo, los brazos de su madre.

Un sentimiento que no duro mucho más pues Tai dejo un etéreo beso en su mejilla antes de volver al lado de Michael.

—Estas sangrando —se alarmo Tai.

Por suerte, aunque al principio Michael pensó que la vida de Matt le había costado las terceras falanges de sus dedos medio, anular e índice, en realidad se trató solo de las uñas.

—Vamos a que te atiendan —indico Tai tirando de Michael rumbo a la salida.

Antes de perderse de vista Michael y Matt se dieron una mirada significativa, acababan de comprender que el amor que ambos sentían por Tai era grande y sin duda verdadero. Michael dispuesto a salvar a Matt solo porque pensaba que era a quien de verdad Tai quería, y Matt enojado al ver descender al actor, arriesgándose, porque sabía que en ese momento era la felicidad y estabilidad que Tai tanto merecía.

Así que ahora todo lo que quedaba era la amarga duda de quien se quedaría con Tai, aunque de antemano ambos rubios sabían que, escogiera a quien escogiera estaría bien.