Capítulo 24: Rosas Color Sangre

Caer al suelo fue inevitable al ir a tal velocidad. Probablemente se estampó la cara de tierra. Se sacudió con ambas manos y escupió un poco. Se levantó rápidamente para seguir corriendo a cuatro patas. Esquivar los arboles fue difícil, pero el sonido de madera partiéndose y el retumbar de la tierra lo mantuvieron consiente. Este no era el plan. Se supone que viajaría a la Ciudad de Kajo. Tigresa ya no necesitaba su ayuda. Ella misma lo declaró. ¡¿Por qué estaba volviendo entonces?!. Esquivó un árbol y tropezó otra vez, rodó hasta quedar fuera del bosque. Tosió un poco y se levantó tambaleante. Se apoyó de un árbol y observó la ciudad.

Todo parecía normal. En el palacio de Jinse se veían aglomeraciones. Probablemente estaba lleno de maestros de kung fu y gente importante. ¡Demonios! ¡Estaba al otro lado de la maldita ciudad!. Sus orejas se movieron bruscamente. El sonido provenía del interior del bosque. Quizás un kilómetro, quizás menos, no podía estar seguro. Continuó corriendo adentrándose en la ciudad. Observó hacia todos lados. No hay guardias. ¡¿Donde están los malditos guardias?!

Bajó la velocidad mientras buscaba con la mirada. Debía llegar al palacio. Miró al cielo. El sol ya estaba casi en su apogeo. Tenía que llegar a esa boda ¡ya!. Corrió hasta lo que pareció una plaza central. Chocó con un cerdo, tirando al suelo la cajas que llevaba.

-¡hey! ¡ten mas cuidado!- gritó el cerdo. Comenzó a recoger el contenido de las cajas. Alcohol- ¡¿Cuál es tu maldito problema?!- gritó.

El felino salió del aturdimiento- yo...- iba a disculparse pero no lo hizo. Se levantó y le habló al cerdo- ¡olvida eso! ¡tienes que salir de la ciudad!-

El cerdo tomó sus cajas y pasó a su lado- Tu lo único que quieres es quedarte con mi mercancía. Nada me va impedir ir a celebrar- caminó lejos de él.

-¡usted no entiende!- gritó el felino- ¡tiene que...!- el cerdo desapareció. Corrió hacia personas que pasaban por ahí- ¡señora tiene que irse!- le habló a una oveja. Esta lo miró enojada y continuó su camino. Intentó con otros animales. Todos huían despavoridos o enojados. No los culpa, si él viera a un tigre lleno de tierra hablando como loco también huiría- ¡¿Por qué nadie me escucha?! ¡AGH!- gritó al viento.

Volteó hacia las torres del palacio. Tendría que cambiar de planes. Necesitaba ayuda ahora. Los maestros de kung fu podrían ser suficientes. Tiene que detener esa boda. Continuó corriendo casi sin fuerzas. Ojalá alcanzara a llegar antes que ella.


El ruido en el patio era abrumador. Animales de toda clase y vestidos con prendas bordadas de seda se encontraban hablando. El panda tomó un vaso de agua de la mesa y lo tomó de un trago.

-Po. Despacio, vas a terminar ahogándote- le dijo Mono a su lado. Este vestía de de un traje marrón con bordados de oro detallados. El primate miró al panda- no te ves nada mal-

El panda dejó el vaso con fuerza en la mesa- Mono eso no es lo que me preocupa- observó por sobre la gente. Todo estaba adornado meticulosamente. Grandes cantidades de linternas rojas pasaban a través del sitio. Un piso alfombrado de tela roja, todo absolutamente bordado de seda dorada, cubriendo las escaleras que dan entrada a las torres. Grandes mesas largas ubicadas en ambos costados con manteles dorados y centros de mesa floreados con rosas rojas. Rosas, había una gran cantidad de rosas. Sillas ordenadas por orden de jerarquía en frente de lo que era el altar. Miró hacia allí, había una pared acanalada de gran tamaño con flores bordeando cada pedazo de madera. Era realmente hermoso- me preocupo por lo que realmente voy a hacer- él llevaba un traje blanco y negro con bordes dorados en las mangas. La capa dorada colgaba de sus hombros. A su lado tenía su bastón de jade, aquel que Oogway le había obsequiado. Recordaba este traje. Lo tuvo cuando peleó contra Kai. Debió haber sido algo del reino espiritual porque jamás supo como obtenerlo de vuelta, cuando le ofrecieron confeccionar algo decidió aquel traje.

Mono miró con desaprobación- no se que pensar. ¿Viste el sermón que nos dio Víbora esta mañana?. Esta decidida de que esto no se cumpla- se rascó la cabeza- ¿y viste a Shifu? Po, él estaba desanimado. Parece que nadie quiere proceder con el plan-

Po tomó otro vaso de agua de la mesa y lo bebió- la ceremonia empieza a mediodía- levantó la cabeza para ver el sol- ya casi es la hora. El evento durará alrededor de cuarenta minutos. Luego se la llevarán, no tendré tiempo-

El primate vio el vaso en su mano- ¿estás bebiendo agua? creí que con el estrés estarías tomando vino-

Po lo miró desconcertado- los maestros de kung fu no beben. Necesito estar atento a cualquier cosa- Mono señaló detrás de él. El panda siguió con la mirada solo para encontrar a Shifu hablando con el Maestro Buey y Cocodrilo. Una copa se posaba en sus manos- ¡tiene que ser una broma! ¡y si algo pasa!-

- aparte de tu locura no creo que ocurra nada mas- señaló la entrada. Había guardias en lo alto de las murallas cargando ballestas y arcos. La gente seguía entrando. Revisaban su invitación- redoblaron la seguridad esta mañana-

El oso se llevó una mano a la cara- no puedo creerlo. ¿Dónde están Víbora y Grulla?- Mono levantó los hombros en señal de desconocimiento. Observó entre la gente. Los murmullos se volvieron mas bajos. Los guardia comenzaron a ordenar a los invitados. Divisó en primera fila a una cabra, no, un carnero. Viejo, vestido de seda amarilla con grandes cuernos enroscados gritándole a un sirviente. Estaba rodeado de guardias armados. Po caminó junto a Mono a los asientos asignados, fue una sorpresa encontrar a Víbora ahí. Justo al lado de su asiento asignado. Mono se sentó nervioso al lado de Po, mientras este se sentaba entre ambos- Víbora...-

-sabes porque estoy aquí Po- habló la reptil sin mirarlo. No se molesto en cambiar las flores de la cabeza, llevaba un traje negro con rojo ajustado como hasta la mitad del cuerpo. ¿Cómo la vistieron?

El panda volteó hacia Mono, el cual parecía confundido. Dos asientos hacia la izquierda se encontraban Grulla, Mantis y Shifu. Todos vestidos con trajes de seda. El Maestro parecía tener la mirada perdida. Volteó hacia Víbora. Ella ya le estaba mirando. No se dijeron ni una palabra y volvieron a observar alrededor.

El interior del palacio fue silencioso. Shuan se mantuvo en la puerta, con espada en mano. El viejo tigre se divisó al final del pasillo. Vestido de una túnica roja que llegaba hasta el piso. Se acercó al león- ¿ella...-

-no ha intentado nada si es lo que quiere saber- mencionó Shuan soltando el mango de la espada- las sirvientas aún están adentro- volvió a poyarse en la pared.

El tigre miró la puerta. Dio un resoplido y se dignó a entrar. Las sirvientas corrían de aquí para allá dando los últimos retoques. Ella se encontraba con el vestido ya puesto, volteada hacia el espejo. Quedó sin aliento ante la vista. Simplemente hermosa. Se acercó a ella por detrás. Levanto la mirada en cuanto lo vio en el espejo. Volteó para observarlo. Ambos solo se miraron. Quería decirle tantas cosas mas abrió su boca y no salieron. Ella parecía esperar. Quería decirle cuanto la amaba. Quería pedirle perdón por ser un mal padre. Por todo lo que apenas vivió con ella para que un antiguo tratado se la arrebatara de las manos. No pudo decir nada. No le salieron las palabras.

-señorita- interrumpió una oveja. En sus manos tenía la última prenda. Tigresa lo tomó y se la puso. Un manto bordado de mangas largas.

La puerta se abrió revelando a Shuan- Señor Jiaqian. Ya es hora- el mencionado salió de la habitación seguido de su hija.

Ambos se posicionaron en la entrada de la torre. Afuera las ovaciones se elevaron. El príncipe había hecho su entrada desde la otra torre. La esperaría en el altar. El viejo tigre le extendió el brazo en un arco. Ella lo tomó. Él la llevaría. Un carraspeó vino del tigre- Hija- ella volteó la mirada- Solo quiero decirte que no importa lo que pase hoy, estoy orgulloso de ti-

La felina abrió los ojos sorprendida. ¿Por qué? ¿Por qué lo estaba?. ¿Por qué la admiración que tanto buscó por parte de Shifu la obtuvo de otra persona? De una que le debía tanto. Pestañeó un poco. Ciertamente le recordó a ese viejo panda. Li Shang, quien engañó a Po para mantenerlo a salvo. Cuando este le contó sobre eso después de la batalla ella realmente no lo entendió. ¿Se le puede perdonar a un padre por tales actos? Tal vez, solo tal vez... la respuesta era si. Volvió a mirarlo y le sonrió. El tigre le miró asombrado. Si, tal vez un día le perdonaría. Su nombre resonó afuera. Los guardias se colocaron en posición y volvió a mirar hacia adelante. Con una expresión decidida, casi elitista, salió junto a su padre en cuanto las puertas se abrieron.

La gran cantidad de gente volteó la mirada en cuanto cruzó las puertas. Caminó en el lado expuesto a su padre, donde todos pudieran verla. Los invitados jadearon. La mayoría tenían expresiones de asombro, como si hubieran visto algo que nunca han visto. Caminó hasta el costado del altar con la cabeza en alto. El vestido contrastaba totalmente ante la vestimenta del viejo tigre. El vestido ceremonial de las emperatrices era un Xiuhefu de cola larga. De color rojo vivo. Todo bordado con dorado y plateado que relucía como oro. Cada pequeño detalle, desde un dragón hasta un fénix en la larga cola mezclada con los pliegues inferiores. Y un manto de oro sobre sus hombros hasta las mangas.

Los murmullos comenzaron entre los invitados. Po observó embobado lo que caminó frente a él, estaba en una la segunda fila por motivos de seguridad. Era hermosa. Jamás había visto algo igual, parecía una entidad, algo casi celestial que los mortales no deberían ver. Los murmullos se volvieron mas fuertes.

-¿ella es la Princesa Amoy?- cuestionó una voz femenina.

-¿estas viendo lo que presencian mis ojos?- habló una voz masculina.

-es como una diosa- una voz a la izquierda.

-Es preciosa. Incluso podría compararla con La Flor de Jinse-una voz a la derecha.

-¿Estas loco? no puedes compararla con esa antigua dama- dijo alguien jactancioso.

-ella es mil veces mas hermosa- regaño una voz.

-no estaría de acuerdo. La Flor de Jinse era milenaria. Una belleza fuera de esta tierra-contradijo otro.

-¿Como sabemos que no esta haciendo esto por interés?- sonó detrás del panda.

¿Qué? Po volteó para encarar a una oveja de vestimentas violetas. Frunció el ceño. La oveja miró nerviosa hacia otro lado. Po volvió la mirada hacia el altar. Jiaqian la dejó junto al Príncipe. Un carnero un poco mas alto que Tigresa, vestido de una larga túnica negra con patrones dorados. El orador, quien era una cabra, pareció algo atontado. Se le vio asombrado y comenzó con el discurso ceremonial.

Mono le tocó el hombro. Le habló al oído al panda- esto va a ser rápido. Si vas a hacer algo primero tienes que deshacerte de Víbora-

Po volteó hacia la reptil. Estaba pendiente de lo que ocurría en el altar. Bien. Se supone que debe interrumpir la boda. Robar a la novia es el objetivo principal. Víbora es un obstáculo. ¿Cuándo debería interferir? ¿Cuándo preguntara si alguien se opone? Bastante cliché y predecible. Llamaría la atención de todos los presentes. Sería un campo abierto. Demasiado riesgo. Necesitaba una distracción. Debió haber traído un disfraz. Miró hacia las grandes mesas. La recepción sería perfecta. ¿Pero como lo haría para generar caos?. Si hacía que los guardias se acumularan en la recepción podría dejar un área despejada. El problema serían los guardias imperiales. Tendría que exponerse y lo verían. Tal vez un altercado funcionaría. Una falsa alarma de ataque sería genial, sería perfecto. Bien. Sería una distracción, luego un falso complot avistado por el Guerrero Dragón. Llevarían a la familia imperial a los interiores y en un espacio mas cerrado podría escabullirse. ¿Cómo haría la distracción?. Sintió a Mono volver a tocar su hombro, le observó. Él señalo con los ojos a su izquierda. Grulla se había levantado, excusándose de necesitar un vaso de agua porque estaba enfermo. Víbora seguía concentrada en la boda.

Grulla se acercó hacia las mesas. Volteó mirando a Po. La distracción. Ahora solo necesitaba el momento justo. Los votos matrimoniales comenzaron a ser escuchados, era ahora o nunca. Iba a dar la señal a Grulla y sintió una presión en el brazo derecho. Víbora lo miraba enojada. Observó hacia Mono y Grulla, frunció aún mas el ceño- ¿Qué crees que haces panda?- siseó murmurando. Había enroscado la cola en el brazo de Po atándolo con el reposabrazos de la silla.

-Tengo que intentarlo- mencionó el panda mientras forcejeaba disimuladamente.

Víbora cambió su expresión a una de miedo- Po no hagas esto. Te matarán si te descubren- Apretó el agarre.

Po volvió hacia Grulla. El ave parecía estar esperando la señal para voltear la recepción. Po volvió a la reptil- escucha Víbora, sé que es peligroso pero debo intentarlo. No podría quedarme sin saber realmente que hubiera pasado- la reptil suavizó el rostro- amo lo suficiente a esa mujer como para dejarla ir- susurró.

Los novios hicieron una reverencia entre ellos. Aceptándose mutuamente como esposos. Tigresa estaba cada vez mas nerviosa. Esto iba a concluir. Desvió la mirada hacia el público. Observó de reojo como Víbora mantenía a Po. Oh no. Que no se le ocurra. Panda que no se te ocurra hacer lo que cree que va a hacer. Quería detener esto pero no a costa de un sacrificio.

-Si hay alguien que se interponga ante este compromiso que hable ahora o calle para siempre- mencionó el orador. Tigresa entró en pánico. Retorció sus manos nerviosa lo que no paso desapercibido para el futuro cónyuge. Los guardias tenían armas en mano si alguien se levantaba.

Oh dios. Po miró asustado hacia el altar. A la mierda el plan tendría que oponerse a la unión. Miró a Víbora una vez mas- ¿la amas?- preguntó ella.

-si- respondió sin vacilar. La serpiente boqueó un par de veces, el agarre flaqueó soltándolo del asiento.

- Si no es así, entonces me complace presentarles al futuro Emperador el Príncipe Yazhou. Y su esposa la Emperatriz Aka...- Po se levantó del asiento abruptamente listo para gritar. Vio como el carnero lo amenazó con la mirada. Pero ya estaba de pie llamando la atención. No alcanzó a hablar. Todo fue tan rápido.

El pequeño espectáculo del panda se vio opacado por el sonido seco de las puertas abriéndose de par en par. Un felino estaba en la entrada. Todos voltearon hacia el ruido. Escuchó jadeos. Observó a Grulla el cual parecía asustado.

Tigresa soltó las manos del príncipe. Quería que se interrumpiera. Pero no de esta forma. En el fondo tenía una pequeña esperanza de que el tigre blanco regresaría. Ver a Po levantarse le hizo jadear asustada. Pero nada comparado con lo que yacía en las puertas. Esperaba que fuera un felino blanco y negro pero no uno de pelaje negro carbón.

-¿No me invitaron a la boda?- preguntó burlona. Los guardias desvainaron armas. Todos los invitados se pusieron de pie retrocediendo hacia las torres.

Po caminó hacia el área despejada de alfombra con bastón en mano. El príncipe desvainó la espada de un guardia- Pantera ¿Así te llaman no?-

La felina aplaudió lentamente- bravo futuro Emperador. Parece estar al tanto de la situación- su voz siempre sonaba burlona. El carnero frunció el ceño.

El panda volteó hacia Víbora- ve con Grulla- ordenó. La reptil serpenteó hacia la recepción donde se encontraba un ave hiperventilado. Mono se le acercó a Po- ¿no dijiste que habían redoblado la seguridad?- preguntó al primate.

-La seguridad ¿dices?- habló la felina en la entrada. Po observó sorprendido ¿Como le había oído? Ella movió las orejas. Alzó su mano y chasqueó los dedos. Varios guardias cayeron de lo alto de las muralla. Presuntamente muertos. La gente al ver los cuerpos se alteró. Los invitados se dirigieron a las torres para encontrar una salida. Los maestros de kung fu se pusieron en posición de batalla.

-¡¿Cuáles son tus intenciones aquí pantera?!- declaró el carnero con lo que parecía una voz de león. La autoridad del príncipe sorprendió a varios de los presentes. Resonó en todo el patio.

La pantera soltó una pequeña risa- Vine a entregar mi regalo de bodas ¿no es obvio?-

- ¡Te ordeno que te retires!- vociferó el carnero. Los guardias comenzaron a mirarse entre si, al igual que los maestros.

Soltó una carcajada. Una realmente fuerte. Cambió su mirada por una de desprecio, casi enojada y sonrió- como ordene su majestad- hizo una reverencia. El retumbar de la tierra se escuchó por todos lados. Eso venía de la ciudad. Árboles partiéndose comenzaron a sonar cada vez mas fuerte- pero es una batalla de fuerza de voluntad. Y no creo que yo sea la que se retire primero- Avanzó lentamente por la alfombra-¡Dime oh gran China! ¡¿Que es lo que encuentras mas valioso?! ¡¿Tus gobernantes caídos del cielo?! ¡¿O tu bella tierra?! Tu eliges- Tomó los látigos que llevaba en la cadera- Hoy es un gran día, uno que jamás dejaré que olviden. ¡HOY LES DECLARO LA GUERRA GOBERNANTES DEL CIELO!-

A la vez que el gran sonido aumentó varios maestros de kung fu atacaron a la felina- ¡retiren a todos!- ordenó el Guerrero Dragón. Po corrió hasta donde estaba Grulla. Víbora parecía intentar calmarlo.

-¡Maestros sacad al Emperador!- gritó el Maestro Buey. Guardias rodearon al viejo Emperador y lo guiaron en dirección contraria de la entrada- ¡Cocodrilo dales una salida!-

El Maestro Cocodrilo corrió hacia el Emperador. El príncipe Yazhou devolvió la espada al guardia. Tomó a Tigresa y la llevó en dirección hacia el viejo carnero.

-¿Qué es lo que haces?- preguntó la felina. Observó a los maestros detrás de ella. ¿Qué? Estaban... ¿cayendo?. Los movimientos de los látigos retumbaron contra la tierra, mas no hacía ruido al chocar contra la alfombra.

El carnero la tomó por los hombros-¡escúchame! ¡Esta boda no se ha concretado! ¡Él sigue siendo el Emperador!-señalo al viejo carnero vestido de seda amarilla- necesito que tú y él se mantengan a salvo-

Tigresa miró sorprendida- ¡se supone que soy una Maestra de Kung Fu! ¡No puedo estar huyendo!-

-¡Pues desististe de ser una en el momento que aceptaste esta unión!- el carnero gritó- ¡necesito una salida!-

El cocodrilo parecía estar tratando de derribar la pared- es inteligente, nos acorraló en el mismo palacio- golpeó la pared con el mazo de la cola mas no fue suficiente.

Un gran animal eclipsó al cocodrilo con su sombra- Hágase a un lado Maestro Cocodrilo- habló el alce. El mencionado se salió de inmediato. El gran animal tomó impulso y embistió la pared rompiéndola por completo- la seguridad del Emperador es primero. Sáquenlos de aquí- el alce continuó embistiendo paredes para crear salidas de escape. Tigresa fue tirada por el carnero. No podía irse. No así. El gran retumbar la hizo detenerse.

Po por otro lado intentaba calmar a Grulla- Víbora tienes que sacarlo de aquí- habló el panda, empuño el bastón de jade dispuesto a batalla contra la enemiga. El gran sonido lo hizo detenerse.

La reptil escaló la pared entre salto y salto. Jadeó horrorizada- ¡Po!- el panda escaló con agilidad hasta donde Víbora. Ver eso fue un completo caos. Catapultas de por lo menos quince metros avanzaban por la ciudad. Destrozaron todo el bosque que rodeaba Jinse. Grandes ejércitos de Yaks avanzaban destruyendo todo a su paso. El recargue fue rápido, las armas disparaban a una velocidad alarmante.

-¡TE LO HE PREGUNTADO CHINA! ¡Y TE LO VUELVO A PREGUNTAR! ¿A QUIÉN ELIGES?- gritó la pantera.

El panda volteó, una mirada decisiva en su rostro- ¡Grulla!- llegó hasta él- ¡tu eres el mas veloz de nosotros! ¡necesito que vayas a la ciudad evacúa a todos, lleva a Víbora contigo!-

-¡Po, si dividimos nuestras fuerzas ahora jamás la detendremos!-gritó la reptil.

-¡Mono!- el primate observó el llamado y asintió- ¡Víbora tenemos que hacerlo o los ciudadanos morirán!-

La serpiente parecía querer alegar pero el agarré de Grulla la calló- Cuídate Po- Alzó el vuelo. Mono reunió la mitad de los maestros y los llevó hacia la ciudad.

Po caminó hasta Pantera, quedando frente a frente. Maestros cayeron a su alrededor. Los látigos parecieron volver a sus manos- parece que eligieron ambas- ese maldito tono de burla. Po hizo un movimiento y colocó su bastón en frente. La sonrisa fue la señal. El panda se lanzó a la batalla, con un salto lanzó un ataque aéreo hacia la felina. Esta lo bloqueo con el brazo hizo un giro en si misma y soltó el látigo. Po se desvió lo suficientemente rápido para evitar las cuchillas de la punta del arma. Intento conectar golpes desde tierra. Ella movió el pie derecho y pareció agazaparse esquivando los golpes bajos, volvió a hacer un giro golpeando las piernas del panda.

En un rápido movimiento Po se equilibro con manos en la tierra y conectó una patada que la hizo retroceder. Él se alejó rodando. El golpe fue suficiente distracción. Un ataque sorpresa del Maestro Shifu conectó con la espalda de la pantera. Ella soltó el otro látigo haciendo un ataque horizontal que arrasó con sillas, mesas y parte de la entrada. La pared quedó marcada y Shifu esquivó el golpe apenas. Giró las cuchillas en espiral e hizo un ataque directo, enganchó la ropa del panda rojo y lo hizo estrellarse en la pared. Po se lanzó al ataque, intento conectar una serie de puños y patadas en el abdomen. La felina volteó y bloqueo cada una a una velocidad sorprendente, el bloqueo de una distrajo al panda, con la otra mano hizo un movimiento vertical con el látigo generando una ola de la misma arma y enganchando una mesa que abalanzó contra el guerrero blanco y negro. De un salto esquivó la mesa que se destrozó contra el suelo. Repitió el movimiento con el otro látigo esta vez enganchando una silla.

Po esquivó de salto en salto la serie de movimientos que lanzaron cada inmueble sin frenar. Retrocedió mas perdió de vista un de los látigo. Fue tarde cuando la mesa impactó con su costado izquierdo lanzándolo lejos del enemigo. Lanzó una de las armas contra él, el panda golpeó las cuchillas con la punta del bastón de jade desviándolo hacia atrás. Ella hizo un movimiento con la mano, no de acuerdo a la dirección establecida. Las cuchillas que desvió detrás se curvaron en dirección a su cabeza como si fueran de vuelta a su portador.

El gran manto de tela que apareció frente a la pantera la distrajo. Con el otro látigo cortó la vestimenta. Un puño entre lo recién cortado apareció y conectó con su cara. Pantera retrocedió, la cuchilla que iba hacia Po siguió la inercia y se desvió. El panda observó el gran pedazo de tela hecho añicos. La felina habiendo refrenado el retroceso con los látigos se levantó enfadada.

El puño de Tigresa es lo que conectó. Cortó la cola del vestido y gran parte de él, debajo llevaba pantalones. Po se levantó y corrió a su lado- ¿estás bien?- pregunto la tigre de bengala.

Po jadeó cansado- si. Los látigos no se mueven de manera normal, es muy veloz- el alce apareció a su lado, Shifu, el Maestro Jabalí y el Maestro Buey Tormenta.

-¿cuanto tiempo necesitas Guerrero Dragón?- preguntó Shifu.

La pantera comenzó a correr contra ellos- ¡el suficiente para utilizar el chi!- Po retrocedió lo mas que pudo dejando a los maestros batallando contra ella. Se sentó en posición de loto y cerró los ojos para meditar- vamos, vamos, vamos- se dijo a si mismo, necesitaba concentrarse lo mas que pueda.

El primer látigo salió disparado hacia la cabeza de Tigresa, esta lo esquivó rápidamente fallando por poco. El otro fue lanzado en un corte horizontal, entre salto lograron esquivarlo. Shifu corrió en zig zag para generar confusión buscando un punto ciego para atacar, el alce tomó uno de los látigo con fuerza imposibilitándolo. Buey Tormenta se abalanzó contra la pantera, desvainó sus hachas y atacó, la felina esquivó ladeándose a la derecha. Con su mano tomó la muñeca del buey enterrando el hacha en el piso de piedra con la otra conectó un golpe en el cuello del maestro. Cayó al suelo perdiendo un hacha e inconsciente. La pantera movió las orejas, dejó un punto ciego. Bloqueó justo cuando Shifu atacó por la espalda, el panda rojo buscó algún punto de nervios. Necesitaban inmovilizarla. Bloqueó cada ataque del maestro. Volvió a mover las orejas, hizo un giro esquivando al maestro Jabalí. Ambos maestros atacaron de distintos flancos. Pantera bloqueó cada ataque independiente, la velocidad de los reflejos era bestial.

Esquivó un golpe del Jabalí y lo empujó hacia un solo lugar. Tomó uno de los látigos que le quedaban y lo lanzó hacia ambos maestros, enganchó una de las sillas y retrajo el arma dando al Jabalí. Shifu atacó de frente. El retumbar de una embestida se acercó. La pantera por poco desvía al alce. El gran animal gira de vuelta embistiendo otra vez. Los ataque de Shifu se vuelven mas rápidos. Cuando ambos están cerca la felina gira sobre su propio talón hacia arriba y detiene la embestida del alce con una patada en el cuello alzándolo hacia arriba, se estira hacia atrás y con un movimiento de garra toma del cuello al Maestro Shifu. Solo sujetándose con un pie en el suelo, el otro alzado agarrando el cuello del alce y la espalda perfectamente arqueada hacia atrás agarrando a Shifu de cabeza.

-Ese estilo- mencionó Shifu al ver la fuerza del agarre en su cuello.

Lo soltó volteó hacia abajo y conectó puños en las costillas. Shifu fue derribado. Y con el otro pie se enganchó al cuello del gran animal y en un giro lo derribó al suelo. Miró sorprendida hacia atrás esquivando por poco el puño de Tigresa. Volteó y comenzó a atacar a la tigre de bengala. Tigresa conectó golpes que la pantera desviaba con la muñeca. La felina tomó uno de los golpes lanzados y lo uso de palanca, se impulsó con un pie sobre el brazo y saltó por sobre la pantera. Pantera observó impresionada a la tigresa en el aire, giró colocando ambos brazos sobre ella bloqueando el feroz ataque aéreo de la tigresa. El suelo se agrieto debajo de ellas. Tigresa conectó a tierra apartándose de la enemiga. El alce se abalanzó por detrás. La pantera dio un saltó invertido pasando a través de las astas del animal. Usó la espalda del alce como base giró en si misma y cayó detrás. El volteó brusco del gran animal hizo que ella enredara parte de las astas con su puño y lo derribara de nuevo hacia un costado.

Tigresa jadeó cansada. El alce se levantó rápido de la tierra- nada mal maestros de kung fu- dijo Pantera limpiándose el polvo de un hombro.

Los movimientos de Chi fueron suficientes para llamar la atención- saquen a los heridos- ordenó Po mientras el dragón de energía espiritual se materializaba a su alrededor. Hizo los movimientos con las manos y volteó su bastón- yo me encargo desde aquí- el alce y Tigresa salieron del campo cargaron a los maestros derribados y los llevaron lejos del enfrentamiento.

-No dejaré que avances Pantera- habló Po en posición de batalla.

La felina recogió el otro látigo- ¿ah no? Entonces ¿Tu eres el Guerrero Dragón?- rio un poco por la obviedad.

Po hizo un movimiento de bastón y se lanzó junto con el dragón hacia la enemiga. Ondeó hacia ella quien esquivó con rapidez. Pantera impulso uno de los látigos atrayendo objetos. El panda bajó con el dragón pisoteando el piso con fuerza, atacando con la mandíbula. Con uno de los látigos impulsó una silla a la boca de la criatura distrayéndolo un segundo. Masticó con fuerza rompiendo la silla. Distintos objetos fueron lanzados alrededor del dragón, enredó el látigo en varios lugares y objetos hasta la pared. El dragón intento elevarse pero los látigos se enredaron por sobre él, el otro látigo se enredó en cuello de la criatura inmovilizándola.

-¡¿qué?!- gritó sorprendido el panda. Ella tiro de las armas y obligó a la criatura caer al suelo. Soltó los látigo y se acercó a la boca del dragón.

-¿que te encargarás? no me hagas reír. Hace falta mas que un dragón para detenerme- La pantera imitó los movimientos de chi y posó sus manos en la cabeza del dragón. El Chi comenzó a desaparecer desde la cola hacia la cabeza hasta que solo quedó Po.

El panda al ver el desarme se lanzó de frente a un ataque. Golpeó con el bastón. Pantera bloqueó cada ataque hasta uno en particular, en el cual desvió el bastón hacia el suelo y con un golpe del otro puño y la inercia lo destrozó en el suelo.

El jade saltó en pequeños pedazos. La felina lanzó un golpe realmente fuerte hacia la mandíbula del panda noqueándolo en el proceso-ahg, maestros del chi y sus secretos- volvió a recoger sus látigos, tomó uno de las cuchillas- que pena que uno de ello se desperdicie- alzó el arma para ensartarla en el panda. El golpe del martillo retumbo en el lugar. La pantera se llevó todo el impacto en el costado, lanzándola lejos del panda-¡¿Qué?!-

El viejo tigre resopló fuerte, con martillo en mano hacia pantera. Un intercambio de furiosos golpes comenzó. El polvo del piso comenzó a levantarse con fuerza bloqueando la visión.

-¡Po!-Tigresa corrió hacia el panda en el suelo. Le golpeó las mejillas un par de veces, estaba totalmente inconsciente- ¡Mantis!- el insecto corrió hacia ella.

-no va a despertar hay que sacarlo- dijo Mantis. El humo siguió elevándose con la batalla- hay demasiados heridos no puedo atenderlos a todos, tenemos que irnos de aquí, es imposible seguir reteniéndola-

La felina observó asustada hacia el polvo que seguía levantándose por todas partes. Los golpes eran realmente fuertes por parte del tigre. Retumbaban en cada loza de piso. Miró buscando algo, a lo lejos lo vio. El príncipe. Tomó a Po sobre ella y lo arrastró hasta una de las salidas que formó el alce. El carnero corrió hacia ella ayudándola a llevar al panda- tenemos que salir-

-El sur esta plagado de yaks, tendremos que caminar hacia el norte- mencionó el Príncipe Yazhou.

Escucharon los jadeos, ahí en la vuelta de la salida yacía un zorrillo- no del todo. La Ciudad de Kajo está en pie-

-¿Lin?-habló la felina confundida- ¿Dónde estabas?-

-Puedo sacarlos de aquí, conozco los túneles subterráneos- El carnero observó al pequeño zorrillo y asintió.

-¡Levantad los heridos y sigan al zorrillo!- vociferó el carnero- ¡¿hey a donde vas?!- preguntó cuando vio a Tigresa alejarse hacia el campo de batalla.

El polvo se levantó de una forma asombrosa, de alguna forma la batalla se traslado hacia las torres. Jiaqian. Ese hombre estaba dando el tiempo suficiente para que escaparan con todos los heridos. De pronto los retumbares dejaron de sonar. La felina observó el polvo. No. Oh no. Lentamente el polvo comenzó a disiparse. No estaba preparada para lo que vieron sus ojos. El martillo cayó al suelo. El tigre con una gran herida al costado del abdomen cayó derribado. La sangre resbaló de la cuchilla de los látigos. La pantera volteó lentamente hacia la tigresa y sonrió. Esa perra estaba sonriendo.

El polvo volvió a elevarse de un instante a otro al costado de Pantera. Con los látigos comenzó a golpear cosas que al instante explotaban en el aire. Tigresa volteó hacia la entrada. Leexan entró disparando flechas explosivas con una ballesta a una velocidad inhumana- ¡Ve por Jiaqian!- gritó mientras se acercaba a la pantera.

La tigre de bengala corrió por el costado de las paredes, bordeando el campo de explosiones. Llegó hasta el tigre, estaba respirando con dificultad- ¡Jiaqian mírame! ¡Jiaqian!- levantó al tigre en su espalda y se tambaleó hacia una de las salidas.

La pantera atacó con los látigos hacia el tigre blanco. El felino entre salto y reflejos veloces esquivó cada ataque. Intentó conectar golpes certeros hacia el cuello. La felina los bloqueó en retroceso. Enredó uno de los látigos en el pie del tigre y lo desequilibró. El tigre apoyó los brazos en el suelo y un pie en el aire, apuntó con la ballesta desde abajo al cuello de la pantera. La pantera vio asombrada como disparó del arma sin vacilar. La explosión fue en la cara. El humo se expandió rápidamente creando una cortina.

El polvo comenzó a bajar lentamente. La pantera quedó en sitio de la batalla solo para ver que los últimos oponentes habían escapado- esos eran tigres- susurró para si misma. Soltó una pequeña risa- tigres. Que coincidencia-


El atardecer comenzó a caer, el retumbar de las catapultas comenzaron a oírse mas lejos. No pudieron seguir a Lin. Le perdieron el rastro en cuanto salieron. Continuaron cargando al viejo tigre por el bosque- ¡Jiaqian aguanta un poco mas!- exclamó Tigresa.

La casa del bosque apareció a la vista. La felina mantuvo el equilibrio con el cuerpo del tigre. Leexan abrió la puerta con fuerza y corrió a su habitación, desocupando cosas como loco. Tigresa entró con dificultad, se apoyó en la mesa, no podía seguir cargándolo.

El tigre blanco volvió para ayudarla. Con mucha dificultad llevaron al tigre hacia la habitación de Leexan. Lo recostaron en la cama. Respiraba con dificultad y estaba tosiendo sangre- ya perdió mucha sangre- mencionó la felina.

- hay que detener el sangrado- el felino salió corriendo hacia la cocina.

Tigresa puso sus manos en la herida. El viejo tigre se quejó débilmente- por favor aguanta- susurró ella.

Leexan volvió con una olla de agua, le tiro trapos a tigresa que usó para no mancharse las manos- ¡escucha Jiaqian! ¡Te necesito consciente! ¡no permitas que cierre los ojos!-

El tigre estaba dormitando. La respiración se hacia cada vez mas débil- ¿Leexan que haces?- preguntó Tigresa.

-¡Lo que creo que hago! ¡no soy doctor!- abrió el ropero y sacó ropa la cual partió y las untó en agua- hay que cerrar la herida- tomó los pedazos de tela y los ató al abdomen del tigre, no pudo levantarlo para pasar las telas por debajo- ¡¿Por qué eres tan grande Jiaqian?!-

Tigresa se acercó al rostro del tigre mientras Leexan buscaba una solución al problema- Jiaqian, no te duermas por favor. Por favor, papá-tomó su mano con fuerzas.

El tigre blanco presionó la herida- no para de sangrar Tigresa, debe tener una hemorragia interna-

La felina le miró asustada- pero...-

-No puedo cauterizar la herida, es profunda- siguió presionando- tendría que levantarlo...-

Tigresa iba a ayudarlo pero la presión en su mano la detuvo. Jiaqian la miraba con los ojos entrecerrados- Tigresa- no recordaba que él la llamara por ese nombre. Su voz salió débil- esta bien-

-no, no lo está, aun podemos...- los ojos de la felina comenzaron a volverse brillosos.

El tigre presionó con fuerza su mano- Hija, escúchame- La felina respiró con dificultad- quiero pedirte disculpas, perdón... por no ser el padre que esperabas- el tigre jadeó con dolor- lo lamento hija, por haberte engañado, no lo intenté lo suficiente. Lo siento- tosió sangre. Tigresa miró a Leexan, el tigre no sabía que hacer- hijo, quiero decirte... que tu madre estaría orgullosa de ti... te has vuelto una guerrera... increíble- tosió con mas fuerza.

-Jiaqian basta- dijo Tigresa nerviosa- no digas esto como si te despidieras, por favor-

-se que solo fueron dos meses... me encantó estar contigo Tigresa- Respiró con dificultad- Quisiera haber tenido mas tiempo- Los ojos de la felina comenzaron a bordear en lágrimas- prométeme que serás fuerte hija, el kung fu es lo tuyo, prométemelo- Tigresa se apoyó sobre el abdomen del tigre sin soltar su mano. El viejo tigre observó sobre ella- ¿puedo darte un último trabajo gato?- Leexan le miró confundido- cuida de ella por favor... te pagaré en la otra vida- Tigresa comenzó a hipar en el pecho del tigre de bengala- perdóname hija... per... perdóname- su voz fue desapareciendo.

En cuanto la respiración desapareció la felina comenzó a llorar desconsoladamente. Leexan soltó la herida y dejó caer el trapo. La mano del tigre casi se desliza entre las manos de la felina. Entre lágrimas abrazó al viejo tigre- te perdono, papá-


*deja esto por aquí y se va lentamente* me pase de la hora, mierda