Violette voló por las calles de Río en dirección al Epanema, necesitaba hablar con Nico y necesitaba hacerlo cuanto antes. El club no estaba lejos, tardaría unos minutos en llegar. Finalmente aterrizó en la entrada del local, uno de los pocos clubs de Río que no servía alcohol,( por petición expresa de Nico, copropietario del local).

Violette entró en el local, que ahora no estaba muy lleno de clientela por ser las primeras horas de la mañana, apenas un par de loros un guacamayo.

-¡Violette!.- dijo el canario al ver a su amante a la distancia, inmediatamente se dirigió a ella y la dio un gran abrazo.

-Hola Nico.- dijo la hembra dando un beso al macho amarillo.

-¿a qué has venido? ya sabes que acabo de empezar la jornada de la mañ entra.-

-Lo sé, pero necesito hablar contigo, es urgente...por favor.-

Nico y Violette entraron el el club y se acercaron a la barra.

-¿qué ocurre?- dijo Nico al notar la preocupación en la voz de la hembra.

-Aquí no, es algo urgente... y privado.-

-Vamos Violette, sabes que estoy trabajando,susúrramelo, nadie nos escucha.-

-Está bien, pero antes de nada, mejor siéntate.-

-Por favor cielo, soy un adulto, y no hay nada que pueda sorprenderme después de lo que he vivido.-

-Está bien.- Violette le hizo una seña para que se acercara a ella y le susurró.- Estoy... embarazada.-

Nico no respondió, se puso pálido y puso la mirada fija en su novia.

-Es broma ¿verdad?- dijo con una risa nerviosa. Violette negó con la cabeza y eso provocó que el corazón del macho se acelerase.

-Perla ha estado conmigo mientras me hacían pruebas, puede confirmártelo si quieres.-

-No hace falta.- Dijo de Nico de forma nunca le había visto tan inexpresivo y frío.-Hablemos de esto en un lugar más privado. Avisaré a Pedro de que me marcho.-

Ambos canarios salieron del club hacia su hogar, estaban en silencio, sin dirigirse la palabra, Nico volaba por delante de ella, concentrado solo en su vuelo; Violette, por otro lado, miraba a su pareja, preocupada por la reacción que pudiese tener.

Finalmente llegaron a su nido en absoluto silencio y Nico la dejó entrar mientras ella se tumbaba en el suelo y él se quedaba apoyado en la pared.

-Nico... por favor dime algo.- El canario macho estalló.

-¡es que no sé que decirte! Me ha pillado por sorpresa.- dijo Nico histérico.-¿¡Cómo ha podido pasar esto!?-

-Pues tal vez hace unos días, máximo una semana; esta mañana fui a a la clínica ornitológica porque me encontraba mal, me hicieron unas pruebas y lo descubrieron. La verdad tenía sospechas, Nico para serte sincera hacía un par de días que me encontraba mal y esta mañana me han empezado las náuseas.-

-¿De cuanto estás?-

-No lo sé, pero si ya he tenido vómitos... calculo que a lo máximo cinco días, tal vez menos. Nico por favor, dime algo, ¿cómo te sientes?¿estás enfadado conmigo?- dijo ella empezando a llorar.

Esas dos preguntas hicieron que Nico reaccionara.

-¿qué?¡NO! Escúchame Violette, no estoy enfadado.- Dijo Nico.- Pero sabes lo que me pasa con los asuntos familiares, estoy emocionado y asustado al mismo tiempo, como debes estarlo tú, pero... sinceramente... no sé si voy a ser capaz de criar a un hijo. No tuve un buen ejemplo de como criarlos.-

-Lo sé, y entiendo que estés asustado, es una responsabilidad muy grande y aunque lo dejamos caer alguna vez... nunca hemos tomado definitivamente la decisión.-

-¿tú que has pensado?-

-La verdad, me gustaría quedármelos, después de todo, son nuestros hijos.-

-¿sabes cuántos son?-

-Cuatro.-

-Mira, ahora mismo, no sé exactamente que hacer.- dijo Nico.-Yo también quiero quedármelos y criarlos ...-

-Escucha Nico, sé que no lo esperábamos, pero nos adaptaremos, como lo hacemos siempre.-

Nico abrazó a Violette y ella le correspondió.

-Necesitaremos un nido más grande.- dijo Nico echando un vistazo a la habitación del nido, tenía razón, un espacio tan pequeño era insuficiente para seis canarios.