¿Qué pasará con el compromiso?
Sakura estaba en uno de los muebles de la terraza de su casa, con su mirada perdida en el jardín y su mente lejos de ahí, pensando en cómo le iba a decir a Sasuke que el compromiso con Kenji ya era oficial.
-Verte así es problemático – la voz de Shikamaru trajo de regreso a Sakura, la cual se sorprendió por la presencia del joven en su casa.
-Shikamaru, ¿a qué debo tu visita? – dijo la joven con una sonrisa, superada la sorpresa.
El Nara caminó hacia ella y se sentó a su lado.
-Vine a tratar de entender qué está pasando contigo – le dijo él.
Sakura frunció levemente el ceño.
-¿A qué te refieres? – le dijo ella.
El joven la miró fijamente.
-Ya sé de tu compromiso con el hijo de la familia Leclair – dijo el joven.
Sakura se sorprendió y se puso nerviosa a la vez.
-¿Cómo lo supiste? – le preguntó.
-Uno de los socios de mi mamá estuvo en la celebración en la que se hizo oficial el compromiso ayer, y como sabe que tú y yo somos amigos se lo comentó – dijo. Miró a Sakura de reojo y agregó –Y algo me dice que tú fuiste la última en enterarte de eso, ¿no es así? – le preguntó.
Sakura suspiró.
-Supongo que debo agradecer que me lo hayan informado un día antes, ¿no crees? – dijo con un deje de sarcasmo.
Shikamaru tomó una de sus manos.
-¿Con qué te están amenazando? – le preguntó directamente.
Sakura se sorprendió.
-¿Cómo sabes… - comenzó a decir ella, pero se corrigió para no dejar en evidencia ese detalle -¿Por qué crees que me están amenazando? – le dijo.
Shikamaru sonrió.
-Esta no eres tú. La Sakura que yo conozco no habría aceptado un compromiso arreglado a menos que estuviera en juego algo muy importante para ella. Y me resulta evidente que no te sacrificarías por el imperio, así que la única explicación a esta situación es que te están amenazando de alguna manera para aceptar esta farsa. ¿Quién fue? ¿Tu mamá o ese hombre? – le preguntó el Nara.
-Shikamaru, nadie me está amenazan… - estaba diciendo Sakura, pero él la cortó.
-No insultes mi inteligencia, Sakura. Sé que no quieres hacer esto aunque lo aceptaste, y no me iré de aquí hasta que me digas qué está pasando – le dijo. Sakura lo miró, debatiéndose mentalmente si debía o no debía hablar con él sobre lo que le pasaba. El joven le dio un ligero apretón a su mano –Puedes confiar en mí, Sakura. Dos cabezas piensan mejor que una, ¿no crees? – le dijo con una sonrisa.
Sakura miró sus manos unidas y sonrió con tristeza.
-Sasuke – le dijo. Shikamaru la miró, sorprendido –Le hará daño a Sasuke sino cedo ante él –dijo finalmente la joven.
Shikamaru frunció el ceño.
-¿Por qué no se lo dices a tu mamá? – le preguntó.
-Porque él sabe que hago voluntariado en el hospital, y si le digo lo que me está haciendo se lo dirá. Además, mi madre ya me puso un precio, y no estará dispuesta a perder ese dinero – dijo ella con amargura.
-Eso es cuestionable – dijo el Nara.
-¿A qué te refieres? – le preguntó ella.
-Si la alianza con la familia Leclair trae más problemas que beneficios para el imperio ella puede desistir de ese dinero para evitar mayores pérdidas. Tu mamá no permitiría que el imperio quede con una mala imagen por estar vinculado con la empresa equivocada – dijo el chico.
Sakura frunció el ceño.
-¿La empresa equivocada? ¿Qué tienes en mente? – le preguntó la joven.
Shikamaru sonrió.
-No te preocupes, no te casarás con ese hombre – le dijo el joven.
Sakura frunció aún más el ceño.
-¿Qué sabes que yo no sé, Shikamaru? – le preguntó.
-No puedo decirte nada por ahora porque sería problemático. Pero lo sabrás cuando llegue el momento – dijo Shikamaru. Al ver la cara confundida de la joven sonrió -Creo que deberías hablar con Tsunade. Es lamentable que no cuentes con tu mamá ahora, pero ella puede cuidar de ti. Entre más personas traten de evitar tu unión con ese bastardo mejor – le dijo el joven.
Los jades de Sakura se llenaron de lágrimas.
-No puedo hacerlo. Si le digo a mi tía él sabrá que es uno de mis intentos para librarme del compromiso – le dijo ella.
Shikamaru suspiró.
-No precisamente. Todos saben que Tsunade te quiere como si fueras su hija, y no sería raro que ella estuviera en desacuerdo con una unión tan repentina como la tuya con ese hombre. Estoy seguro que diría que aún eres una niña como para casarte – le dijo él.
Sakura sonrió.
-Haces que todo parezca fácil – le dijo ella.
Shikamaru sonrió.
-Es fácil verlo así cuando no eres la persona a la que están amenazando – le dijo el Nara.
Sakura abrazó al joven con una sonrisa.
-Gracias, Shikamaru – le dijo ella.
Shikamaru sonrió y la abrazó.
-Es problemático verte triste, así que tenía que hacer algo. Eso sí, te daré un consejo: creo que sería bueno que te tiñas el cabello de negro, utilices lentes de contacto cafés y engordes, así no llamarás la atención de psicópatas como él – dijo el chico, lo que provocó la risa de Sakura. Shikamaru deshizo el abrazo y la miró con una sonrisa –Así que es Sasuke – dijo él. Sakura frunció levemente el ceño.
-¿A qué te refieres? – le dijo ella.
-Amas a Sasuke tanto o más de lo que él te ama a ti – le dijo él. Sakura suspiró.
-No estoy segura – dijo ella. Shikamaru rió levemente.
-Sakura, aceptaste un compromiso con un psicópata sin dudarlo sólo para protegerlo y ¿dices no estar segura de que lo amas? Del modo que lo veas lo que estás haciendo por él se le llama amor – le dijo el Nara.
Sakura sonrió con tristeza.
-Y eso es algo que él no debe saber – le dijo ella.
Shikamaru frunció el ceño.
-¿Por qué? – le preguntó.
-Porque ya no tendría una excusa para negarme a estar con él. Me dejaría en evidencia – dijo ella.
El Nara la miró sin entenderla.
-Estoy seguro que él te ama, y ahora sé que tú también sientes lo mismo, entonces, ¿por qué aún te niegas a estar con él? – le dijo, pensativo.
-Porque sé que si intento algo con él yo lo arruinaría – dijo Sakura mirando sus manos.
El joven suspiró.
-¿Miedo? ¿Esa es tu razón? – dijo –Debes darte un voto de confianza, mujer. Ahora estás muriéndote de miedo, pero quizá esa es la señal que necesitas para arriesgarte por algo que vale la pena – le dijo él. Sakura sonrió con tristeza.
-¿Desde cuándo eres tan bueno dando consejos sobre amor? – le dijo la joven.
Shikamaru sonrió.
-Desde que tengo a una tonta problemática como tú de amiga. Pero no trates de cambiar el tema – le dijo, alzando una ceja. Sakura sonrió levemente. Huir de Shikamaru no era sencillo.
-¿Qué puedo decir? El amor no siempre es suficiente – dijo ella.
-Es suficiente cuando las dos personas sienten lo mismo – le dijo él.
Sakura miró sus manos y sonrió con tristeza.
-No quiero lastimarlo. Estoy tan dañada que temo hacerle daño a él. Y es por eso que prefiero no aceptar lo que siente por mí, aunque sé que probablemente me pueda arrepentir de esa decisión toda mi vida – dijo ella.
Shikamaru suspiró.
-Lo quieres proteger de ti misma, pero ¿a qué precio? Te haces sufrir por tu decisión, y él también lo pasa mal porque no aceptas sus sentimientos aún cuando no hay una razón válida para justificarlo. Tarde o temprano se te van a acabar las excusas, Sakura. No dejes que el miedo te quite la oportunidad de ser feliz. Tú más que nadie merece un felices por siempre como los que venden en los cuentos de princesas que te gustan – le dijo el joven viéndola con una sonrisa.
Una lágrima rodó de la mejilla de Sakura, pero la joven la limpió rápidamente al tiempo que una leve sonrisa se posaba en su rostro.
Ella quería un felices por siempre, pero el panorama ahora no era muy alentador. Sin embargo, aunque no sabía qué era exactamente lo que Shikamaru tenía en mente con respecto a la hipotética cancelación de su compromiso, un rayito de esperanza la alumbró con su visita, y aunque quizá era muy inocente de su parte pensar que podría deshacerse de Kenji, quería creer que su mala suerte la dejaría en paz esta vez.
Itachi pasó el domingo en un hotel de Konoha. Nadie a excepción de Sakura sabía de su llegada, y ambos acordaron que él llegaría a casa después de que ella hablara con Sasuke sobre el compromiso.
Había algo en todo el asunto del compromiso que no le gustaba. Tenía muy claro que Kenji iba a hacerlo todo para que el compromiso se pactara en el menor tiempo posible, pero había algo en Sakura que le hacía sentir que había algo más que un acuerdo entre las empresas de sus padres. Ella no era así. Nunca habría aceptado ese compromiso sin pelear, y ahora miraba cómo el brillo de sus ojos se había apagado por una capa de tristeza que los cubría. Era una muda expresión de derrota y resignación, como si pensara que no podía hacer nada para librarse del maldito de Kenji.
Tenía que saber qué había pasado con ella en el tiempo que Kenji apareció en su vida nuevamente.
Siempre se puede hacer algo, le había dicho ese día en el parque. Y aunque no entendía por qué ella parecía haber olvidado esas palabras, él no las había sacado de su mente.
Kenji apareció en su vida por su culpa, y ahora tenía que encontrar una forma de sacarlo de ella.
-No quiere casarse. El compromiso fue el sello de la alianza del imperio con la constructora – dijo Shikamaru a sus padres.
-Mebuki es increíble. ¿Cómo puede usar a su hija como moneda de cambio? No quiero ni imaginar cómo está Sakura con todo esto – dijo Yoshino, molesta.
Shikamaru suspiró por las palabras de su madre, guardándose los detalles del verdadero estado anímico de la pelirrosa. Se volvió a su padre.
-¿Cómo va la investigación? ¿Van a intervenir a la firma pronto? – preguntó el joven.
-Las investigaciones están bien encaminadas, pero aún no hay una fecha específica para dictar la orden de hacer las pesquisas en la sede de Japón – dijo Shikaku.
Shikamaru frunció el ceño.
-¿No hay nada que puedas hacer? No quiero que el matrimonio ocurra antes de revelarlo todo – dijo el castaño, preocupado.
Shikaku sonrió.
-No te preocupes. Estamos trabajando en conjunto con el ministerio francés de finanzas. Las investigaciones allá van más avanzadas, por lo que es más probable que intervengan primero la sede de Francia, lo cual también serviría para romper el compromiso. El escándalo será más grande si intervienen primero la sede principal, así que estoy seguro que aunque la intervención en Japón sea después para ese momento Mebuki ya habrá disuelto la alianza – dijo el mayor de los Nara, tratando de tranquilizar a su hijo, el cual sonrió por sus palabras.
En este caso, el que su papá fuera el asesor presidencial para el ministerio de Finanzas había sido sin duda una carta a favor de Sakura, y si todo marchaba bien, ella ya no se vería atada a ese compromiso.
-¿Por qué me pediste que pasara más temprano? – le preguntó Sasuke a Sakura mientras manejaba hacia el instituto.
Sakura suspiró, aún no preparada psicológicamente para su plática con el pelinegro. Pero no podría alargar más ese momento, así que debía enfrentar la situación ahora.
-Detén el auto. Tengo que hablar contigo – le dijo, dejando al pelinegro con el ceño fruncido.
Se estacionó cerca de un pequeño parque que quedaba de camino al instituto. Sakura bajó del auto y él también lo hizo.
-¿Qué pasa? – le preguntó él cuando estuvieron frente a frente.
Sakura se miró las manos brevemente y luego llevó sus jades a él.
-El viernes, mi mamá estaba en casa porque Kenji llegó para hablar conmigo – dijo ella, y Sasuke frunció el ceño de inmediato –Me dijo que nuestro compromiso ya estaba arreglado. Cuando se fue hablé con mi madre y me lo confirmó. La alianza entre el imperio y la constructora del papá de Kenji estaba pactada gracias a mí. El compromiso se hizo oficial el sábado, cuando Kenji colocó el anillo en mi mano en su fiesta de cumpleaños – terminó de decir Sakura, mirándose las manos con un nudo en la garganta al recordar todo lo que Kenji le hizo pasar desde esa conversación.
Estando así, no pudo apreciar que Sasuke estaba tirando fuego por los ojos.
-¿Por qué no me lo dijiste antes? Te dije que me llamaras si algo pasaba con tu mamá ese día – le dijo, molesto.
-No había nada que pudieras hacer, Sasuke – le dijo ella sin mirarlo, conteniendo las ganas de llorar que tenía en ese momento.
-¡¿No podía hacer nada? Habría matado a ese imbécil a golpes por atreverse a pisar tu casa para decirte esa mierda! – le gritó Sasuke, furioso.
-¡No podías hacer nada! ¡No puedes hacer nada! – le gritó Sakura, mirándolo mientras las lágrimas rodaban por sus mejillas -¿Crees que quiero esto? Prefiero matarme antes que pisar un altar para casarme con ese hombre, pero mi madre me vendió, y ahora no sólo tengo que cargar con el peso de ese compromiso, sino también con el dolor de saber que no le importo a la mujer que me dio la vida, porque no dudó ni por un segundo en usarme como moneda de cambio cuando estaba en juego el futuro del maldito imperio que tanto odio. Mi vida es una mierda, y no necesito lidiar precisamente ahora contigo y con tu enojo por algo que no es mi culpa – le dijo ella entre sollozos. Sasuke la miró con una mezcla de culpa, tristeza e impotencia por sus palabras, y al verla llorando se sintió mal por haber provocado su llanto, y porque siempre que la miraba así él sentía su dolor como propio. Se acercó a ella y la abrazó.
-Perdóname – le dijo, mientras besaba su cabello. Ella lo abrazó y lloró en su hombro todas esas lágrimas que había estado conteniendo en ese período tan corto de tiempo.
Ese era el inicio de un capítulo negro en sus vidas.
-¿Por qué no me lo dijiste? – le dijo Tsunade a Sakura.
La mujer, ocupada todo ese tiempo, había llegado a la casa de su sobrina después del instituto para hablar con ella, ya que había sido Shizune quien le informó del compromiso.
Sakura suspiró. Si alguien más le preguntaba lo mismo se volvería loca.
-No quería que te pelearas con mi madre por mi culpa – dijo Sakura, mentira de por medio.
Tsunade frunció el ceño, y Shizune, quien estaba con ellas, miró a la joven con pesar.
-Esto no es tu culpa, Sakura. Mebuki está loca si cree que voy a permitir esto – le dijo, molesta. Su semblante se suavizó cuando vio que Sakura miraba sus manos -¿Cómo estás? – le preguntó.
Sakura suspiró profundamente, y aunque ya estaba cansada de llorar, no pudo contener el llanto al oír la pregunta de su tía. No sabía qué dolía más: si estar obligada por Kenji para aceptar el compromiso, o saber que no le importaba a su mamá. Probablemente, fuera la segunda.
Tsunade suspiró, tratando de contener su enojo hacia su hermana y la abrazó.
-Todo estará bien, Sakura. No permitiré que nadie te obligue a hacer algo que no quieres – le dijo. Deshizo el abrazo cuando notó que el llanto de la joven iba menguando. Cuando la miró, posó sus manos en las mejillas de su sobrina, limpió sus lágrimas y sonrió –Sólo prométeme que te calmarás y dejarás de llorar, por favor. No quiero que recaigas de nuevo. Te costó mucho salir del estado depresivo que viviste el año pasado, y no quiero que vuelvas ahí. Deja que yo me encargue de esto – le dijo ella.
Sakura suspiró, tratando de calmarse. Sin embargo, tenía que decirle a alguien las palabras que se estaba guardando, y ¿quién mejor que su tía?
-¿Sabes qué es lo que de verdad duele? Cada ausencia de mi madre me decía que no le importaba lo suficiente, y aunque lo sabía aún guardaba la esperanza de que ella se diera cuenta de que la necesitaba y se quedara a mi lado en algún momento de mi vida. Pero ahora hace esto y me siento destruida. Me vendió, tía. Me vendió. No hay un término medio. Me vendió por una maldita alianza. Y todavía quiso chantajearme diciéndome que si aceptaba el compromiso me dejaría hacer realidad mi sueño de ser médico. Fue un golpe bajo para mí. Al menos habría esperado que fuera ella quien me dijera del compromiso a la cara, pero fue Kenji quien se encargó de hacerlo – le dijo, y suspiró –No entiendo qué fue lo que hice mal para que mis papás me dejaran. Cada uno a su manera – dijo ella, ya sin llorar, aunque su expresión hacia evidente el dolor que sentía al decir cada una de esas palabras.
Shizune la miró con los ojos llenos de lágrimas, y la rubia tomó las manos de su sobrina.
-Tú no hiciste nada mal. Son ellos quienes no saben valorar a la maravillosa hija que Kami les dio. No te atormentes pensando en eso, Sakura. No vale la pena – le dijo -¿Sabes qué es lo único que agradezco ahora de ser hermana de Mebuki? – le preguntó, y Sakura negó con la cabeza. La mujer sonrió –Que gracias a eso soy tu tía. Gracias a tus padres te tengo a ti. Eres lo único bueno que ellos han hecho en sus vidas – le dijo ella revolviendo su cabello. Sakura la miró con los ojos llenos de lágrimas, pero con una hermosa sonrisa en su rostro. Se lanzó a abrazarla.
-Gracias, tía – le dijo la joven. Shizune lagrimeó, y Tsunade abrazó a esa niña que era como una hija para ella con una sonrisa.
Después de mucho tiempo, tenía una buena razón para "visitar" a su hermana.
Era la primera vez que Itachi miraba indeciso la puerta de su casa, debatiéndose entre si debía entrar o no.
Tenía claro por qué había vuelto a Konoha, pero no pensó en una versión para explicar su decisión. Podía inventarle algo a sus padres, pero no creía que pudiera hacer lo mismo con Sasuke.
Suspiró. Tendría que decirle la verdad, omitiendo sus sentimientos por Sakura.
Finalmente, entró. Cuando lo hizo, pudo observar que Hana bajaba las escaleras de dos en dos con una sonrisa. Él también sonrió, pero cuando estaba a punto de hablarle, ella llevó su mirada al frente y lo miró. Su expresión reflejó sorpresa por un momento, pero la alegría llenó sus facciones de inmediato.
-¡Itaaaaaa! – exclamó la pequeña Hana, corriendo en su dirección.
Él soltó sus maletas, justo a tiempo para recibir a la niña, la cual se lanzó a abrazarlo.
-Te había extrañado, princesa – le dijo a su hermana con una sonrisa.
Hana deshizo el abrazo y le sonrió, radiante.
-Yo también, Ita – le dijo. Se volvió a la planta alta de la casa -¡Sasuke, Ita está en casa! – gritó ella. Itachi suspiró, preparándose mentalmente para lo que venía a continuación.
Pudo observar cómo Sasuke se acercaba a las escaleras con el ceño fruncido, escéptico ante el grito de su hermana, pero cuando lo miró se sorprendió.
-Hola, otouto – saludó con una sonrisa.
El pelinegro bajó rápidamente las escaleras en dirección a ellos.
-¿Qué haces aquí? – le preguntó Sasuke, confundido.
Itachi suspiró.
-Hana, avísale a Hatsu que he llegado. Dile que prepare dangos para mí, ¿de acuerdo? – le dijo a la niña con una sonrisa. Hana asintió con una sonrisa, dejando a sus hermanos a solas.
Itachi se volvió a Sasuke.
-¿Me ayudas? – le dijo con una sonrisa, señalando una de sus maletas. Sasuke asintió, aún sin saber qué pasaba exactamente.
Ambos jóvenes subieron las escaleras en dirección a la habitación del pelinegro mayor. Una vez dentro, Sasuke se volvió a su hermano.
-¿Por qué estás aquí? – le preguntó.
-¿Recuerdas que después de que hablé con Kenji el día de la ceremonia de Sakura te dije que no la dejaras sola? – le preguntó él y Sasuke asintió –Tú me preguntaste qué me había dicho, y en el momento no te lo dije, pero ahora debo hacerlo – dijo Itachi.
-¿Qué pasa? – le dijo Sasuke, aún sin entender nada.
Itachi suspiró.
-Kenji se interesó en Sakura por mi culpa, Sasuke – dijo, y Sasuke lo miró, sorprendido –Esa noche, él me reveló que era el novio de una de las mujeres con la que tuve una aventura en la universidad. Yo no lo sabía, pero Kenji había decidido devolverme el favor, asi que hizo que me siguieran cuando vine a Konoha y al ver mi cercanía con Sakura pensó que ella era mi novia. Se quería vengar de mí usándola a ella, pero cuando la conoció, en el desfile, su obsesión por ella creció. La idea del compromiso fue de él, no de Mebuki. Fue muy claro cuando me dijo que lo haría todo para que Sakura fuera suya, y lo está cumpliendo – dijo Itachi, esperando la reacción de Sasuke.
El pelinegro menor se pasó una mano por la cara.
-Y ahora estás aquí porque te persigue la culpa de saber que Kenji lastimará a Sakura por lo que hiciste y quieres revertirlo alejándola de él, ¿no es así? – le dijo Sasuke.
Para Itachi sonaba duro cuando Sasuke lo decía de esa forma, pero era la verdad, así que asintió.
Sasuke suspiró, sin saber cómo sentirse exactamente.
-¿Por qué no me lo dijiste ese día? – le dijo él.
Itachi suspiró.
-Porque no era el momento. Aún no terminaba de asimilar lo que estaba pasando, pero cuando Kenji tardó tanto en aparecer supe que estaba esperando que yo dejara Konoha para acercarse a Sakura. Confiaba en que contigo a su lado no se acercaría a ella, pero aún así logró hacerlo. De todos modos era cuestión de tiempo. Me resultaba obvio que Mebuki iba a aceptar la propuesta del papá de ese bastardo – le dijo Itachi.
-¿Ahora qué haremos? – le preguntó Sasuke.
Itachi se pasó una mano por la cara.
-Aún no lo sé, pero no podemos permitir que ese matrimonio se concrete – le dijo a su hermano.
Sasuke asintió. Era bueno que Itachi estuviera a su lado en esa situación, pero había algo que lo dejaba con una duda.
-Te dejo, para que desempaques – le dijo. Itachi asintió. Dirigiéndose a la puerta, se volvió a su hermano antes de abrirla.
-Itachi – llamó Sasuke.
-Hmp – musitó Itachi.
Sasuke dudó un momento, pero sonrió
-Me alegra que estés aquí – le dijo finalmente. Itachi sonrió y asintió.
Salió de la habitación y miró fijamente la puerta.
¿Estás enamorado de Sakura? Era lo que Sasuke iba a decirle a su hermano en ese momento, pero la pregunta murió en sus labios por temor a su respuesta.
Tsunade caminaba apresurada por los pasillos de la sede del imperio en Konoha.
-Mebuki-sama está en una junta ahora, no la puede atender – le dijo Kioko, tratando de seguirle el paso. Finalmente, la rubia llegó a la puerta de la sala de juntas, y la abrió sin mayores preámbulos.
Mebuki la miró, sorprendida, pero antes de que ella dijera algo, Tsunade se dirigió a las personas que acompañaban a su hermana.
-Salgan todos. Ahora – dijo, en un tono que no admitía réplica. Todos se miraron sin saber qué estaba pasando, y Kioko miró preocupada a su jefa.
-Lo siento, Mebuki-sama. No la pude detener – se disculpó la mujer. Mebuki suspiró.
-No te preocupes – le dijo. Se volvió a las personas con las que estaba reunida –Seguiremos la junta en otro momento. Pueden retirarse – les dijo.
Todos salieron del lugar confundidos, dejando a las hermanas solas, ambas en los extremos de la mesa, viéndose frente a frente.
-Asumo por tu entrada que estás aquí porque ya sabes del compromiso de Sakura con Kenji – dijo Mebuki.
-¿Qué crees que estás haciendo? – dijo la mayor de ellas.
-Lo que es mejor para el imperio – respondió la menor.
Tsunade frunció el ceño.
-¿Y Sakura? ¿Tan poco te importa tu hija como para hacerle lo que le estás haciendo? – dijo, pero agregó rápidamente –No respondas a esa pregunta. Me queda clara la respuesta – le dijo, y suspiró, tratando de mantener la calma. Iba a intentarlo por las buenas, al menos –Sakura no está preparada ni física ni psicológicamente para casarse con ese hombre. Es una niña, Mebuki – le dijo a su hermana.
-Sakura estará bien. Se casará con un buen hombre, atractivo y de buena familia. Me aseguré de eso – dijo Mebuki. Tsunade bufó.
-No estamos en la edad media. Sakura tiene derecho a elegir con quién quiere compartir su vida – dijo Tsunade.
Mebuki frunció el ceño.
-No te metas en esto. Sakura es mi hija… – estaba diciendo ella, pero Tsunade la cortó.
-¡Es más hija mía que tuya! – le gritó Tsunade, furiosa, sin poder contenerse al escuchar sus palabras –Tú no estuviste con ella cuando lloraba por la ausencia de su padre. No estuviste con ella cuando te necesitaba, cuando lloraba por las noches pidiendo un abrazo de su madre. No estuviste con ella cuando se caía a pedazos el año pasado. Me juré algo cuando Sakura intentó suicidarse, y fue que no iba a permitir que ella volviera a ese estado. ¿Cómo crees que está ahora con lo que estás haciendo? Está destruida. Y no voy a dejar que por tu egoísmo ella vuelva a recaer – dijo –Puedes hacer lo que quieras con el imperio, después de todo es lo único que te importa. Pero no permitiré que condenes a Sakura por tu ambición, así que olvídate de la alianza con la familia Leclair, porque la heredera de tu imperio no está a la venta – le dijo Tsunade, tajante. Dio media vuelta y se marchó sin esperar la réplica de su hermana.
Mebuki miró la puerta con una expresión indescifrable en el rostro, cuestionándose lo que debía hacer para asegurar ese compromiso.
Ese viernes, el instituto Konohagakure despedía a sus estudiantes dando inicio a sus vacaciones intersemestrales.
-¿Qué harás en vacaciones? – le preguntó Sasuke a Sakura, manejando hacia la casa de ella.
Sakura suspiró.
-No lo sé. Mi tía me quiere llevar a la ciudad de las aguas termales, pero no tengo ánimos de salir – dijo ella.
Sasuke suspiró.
-¿Cómo estás? – le preguntó.
Sakura sonrió levemente.
-He estado mejor – le dijo, encogiéndose de hombros.
-En serio – le dijo Sasuke.
Sakura suspiró.
-¿Qué puedo decirte? Estoy mentalmente cansada y emocionalmente destruida. No quiero salir a ningún lado. No quiero que intenten hacerme sentir mejor, porque nada lo logrará. Sólo quiero estar sola. Necesito tiempo para buscar una forma de lidiar conmigo ahora – le dijo ella.
Sasuke suspiró. Tomó su mano y depositó un beso en ella.
-Sabes que aunque digas esto no te dejaré sola, ¿verdad? – le dijo.
Sakura sonrió.
-Por Kami, ¿Cuándo lograré deshacerme de ti? – le dijo ella, en broma.
Sasuke sonrió.
-Nunca. Mi anillo en tu mano es la prueba de eso – le dijo él.
Sakura alzó una ceja.
-El otro día dijiste que hiciste una promesa cuando me diste el anillo, ¿cuál es esa promesa? – le preguntó.
Sasuke sonrió de medio lado.
-Es un secreto, molestia – le dijo el pelinegro.
La joven frunció el ceño.
-Ese secreto me incluye a mí, así que merezco saberlo – le dijo ella.
Sasuke rió levemente.
-Confórmate con saber que es la única promesa que he hecho hasta ahora, y que planeo cumplir aun después de la muerte – le dijo él.
Sakura suspiró, pero sonrió.
-No creí que fueras de las personas que hacen promesas – le dijo ella.
Sasuke sonrió.
-Soy capaz de hacerlo todo por ti – le dijo él.
Sakura miró sus manos unidas y sonrió con tristeza.
Yo también, quiso decirle, porque prueba de eso era el haber aceptado el chantaje de Kenji para protegerlo, pero no pudo hacerlo. El miedo a estar con él y lastimarlo pudo más otra vez.
¿Amar a alguien era igual a estar enamorada de esa persona? Porque después de todo lo que había pasado tenía claro que lo amaba, pero no sabía si estaba enamorada de él. Se sentía confundida, y ya no sabía qué hacer estando con Sasuke, porque cada momento que pasaban juntos le hacía ver que era como si estuvieran hechos el uno para el otro, y si seguía así terminaría flaqueando y dándole el sí que tanto había esperado. Y no sabía si eso sería bueno o malo.
Suspiró. Estando Kenji en su vida, eso sería malo no tanto para ella, sino para Sasuke. El maldito lo miraría con mayor razón como una piedra en su camino hacia ella, y lo creía capaz de hacerle daño si descubría que había algo más que una amistad entre ellos. Del modo que lo viera sus razones para no aceptar a Sasuke seguían siendo más fuertes que su amor por él.
Negó energéticamente con la cabeza, tratando de detener el rumbo de sus pensamientos. Se volvió a Sasuke y decidió cambiar de tema.
-Y tú, ¿Qué harás en vacaciones? – le preguntó.
-Aparte de ir a tu casa todos los días para verificar que estés bien, aún no lo sé – le dijo él encogiéndose de hombros.
Sakura lo miró con una ceja alzada.
-Si vas a llegar todos los días creo que será mejor que te haga un espacio en mi cuarto para que te quedes de una vez – le dijo con un deje de sarcasmo.
Sasuke sonrió.
-Es la mejor idea que has tenido en tu vida, y eso que has tenido muchas buenas ideas – le dijo el joven. Sakura suspiró.
-Pero no podrá hacerse realidad, Sasuke – le dijo ella.
Sasuke frunció el ceño.
-¿Por qué? – le preguntó.
Sakura sonrió con tristeza.
-Porque al parecer mi madre teme que me fugue de la casa para huir del compromiso. Ha estado llegando a casa desde que se hizo oficial – le dijo ella.
Sasuke apretó con más fuerza de la necesaria el volante. Sakura no merecía a esa madre que le había tocado, pero decidió guardarse esas palabras. No quería hacerla sentir mal.
Suspiró cuando estaba entrando a su casa, porque miró el auto de Mebuki en el lugar.
Sakura bufó.
-Te lo dije – le dijo ella.
Estacionó su auto en la entrada y ambos bajaron de él.
-¿Irás mañana al voluntariado? – le preguntó él.
-Sí. Compartir tiempo con los niños en estos momentos me hará bien – le respondió ella sonriendo levemente.
Sasuke frunció el ceño.
-No puedo acompañarte mañana. Mis papás me pidieron que fuera con ellos a un partido de tenis que tendrán con uno de sus socios y su familia – le dijo, sin saber qué hacer para que ella no fuera sola.
Sakura sonrió, entendiéndolo.
-No te preocupes. Puedo decirle a Gaara que me acompañe – le dijo ella.
Sasuke la miró con una ceja alzada.
-¿Estás bromeando, cierto? – le dijo él.
Sakura rió levemente.
-No quieres que vaya sola, ¿no es así? – le dijo ella.
Sasuke frunció el ceño. Sobre su cadáver el idiota de Gaara acompañaría a Sakura al hospital.
-Le diré a Itachi que vaya contigo – le dijo, encontrando una buena solución.
-¿Itachi no irá con ustedes? – le preguntó Sakura, extrañada.
-No. Tiene mucho trabajo de la universidad – le dijo. Sakura frunció el ceño.
-Le diré a Gaara que me acompañe. Itachi no puede perder su tiempo cuidándome – le dijo ella.
Sasuke frunció más el ceño.
-Itachi no morirá porque tiene mucha tarea qué hacer, así que puede acompañarte al hospital. Y no te lo estoy preguntando, eso haremos – le dijo, revolviendo su cabello.
Sakura lo fulminó con la mirada pero no le dijo nada.
Sasuke sonrió. Se acercó a ella y le dio un beso en la frente.
–Tengo que irme. Debo elegir el atuendo con el que impresionaré a la hija del socio de mis padres – dijo Sasuke, evaluando la reacción de Sakura.
Sakura frunció levemente el ceño
-Pensé que irías a jugar – le dijo ella.
Sasuke sonrió de medio lado.
-¿Celosa? – le preguntó.
Sakura bufó.
-Ya quisieras. Además, no es como si pudieras encontrar a alguien mejor que yo – le dijo la joven sonriendo de medio lado.
Sasuke rió levemente.
-Incluso tu vanidad me resulta atractiva – le dijo –Está bien, dejaré pasar el que no admitas que estás celosa esta vez – dijo, mirando con una sonrisa cómo ella lo fulminaba con la mirada. Se dirigió a su auto, abrió la puerta pero antes de entrar, se volvió a la joven nuevamente –Ah, por cierto. Te interesará saber que la hija del socio de mis papás tiene 7 años – le dijo, divertido al ver el ceño fruncido de Sakura.
-Eres un fastidio – le dijo ella.
Sasuke sonrió de medio lado.
-Pero así me quieres – le dijo, encogiéndose de hombros –Nos vemos luego, molestia – se despidió con una sonrisa.
Sakura lo miró partir con el ceño fruncido.
Idiota Pensó.
-¡Sakura, ya está el desayuno! – gritó Shizune desde la planta baja de la casa.
-Ya es tarde, no me dará tiempo de comer – dijo Sakura bajando las escaleras apresurada.
Shizune alzó una ceja.
-Itachi no ha venido aún – le dijo.
Sakura sonrió levemente.
-Pero no tardará en… - estaba diciendo cuando se escuchó el sonido de un auto entrando –llegar – agregó la joven. Se acercó a la mujer y le dio un beso en la mejilla –Nos vemos – le dijo.
Salió de su casa y se encontró con Itachi, quien la estaba esperando fuera del auto.
-Buenos días Ita-kun – saludó la joven con una sonrisa.
Itachi sonrió.
-Buenos días Sakura – le dijo. Caminó hacia ella antes de que bajara las escaleras de su casa en dirección a él -¿Desayunaste? – le preguntó. Sakura negó con la cabeza. Él suspiró, la tomó de la mano y la guiñó de regreso a la puerta de su casa.
-¿Qué haces? – le preguntó ella.
Itachi sonrió.
-Estás bajo mi cuidado hoy, y no puedo permitir que salgas de casa sin comer – dijo. Sakura iba a replicar, pero él se adelantó –Y no hagas que como futuro médico te diga todas las razones por las cuales no debes saltarte el desayuno, ¿de acuerdo? – le dijo con una sonrisa divertida cuando miró que ella rodaba los ojos.
-No tengo opción, ¿cierto? – le dijo, resignada.
Itachi negó con la cabeza.
-Si es necesario vendré a tu casa todos los días para verificar que estés comiendo. No me gustan las mujeres demasiado delgadas – dijo Itachi con una sonrisa, dejando a Sakura sonrojada.
Ambos entraron a la casa. Shizune se sorprendió al verlos.
-No podía dejar que saliera sin comer – explicó Itachi su presencia en la casa.
Shizune sonrió.
-Te lo agradezco, Itachi. Esta niña se ha estado saltando las comidas últimamente – le dijo ella, e Itachi miró a Sakura con el ceño fruncido, regañándola con la mirada. Sakura lo miró, apenada.
-No me mires así. Cuando estoy estresada no me da hambre – dijo Sakura, tratando de explicarse.
Itachi suspiró. Daño colateral de la presencia de Kenji en sus vidas.
Shizune sirvió el desayuno y los tres comieron juntos.
Sakura alzó una ceja.
-Hiciste un drama porque yo no había desayunado, y ¿tú tampoco habías desayunado? – le dijo ella al joven, indignada.
Itachi rió levemente.
-Yo te estoy cuidando a ti, no al revés, así que no tomaré en cuenta tu argumento – le dijo él.
Sakura lo regañó por su descuido e Itachi sólo la miraba divertido bajo la atenta mirada de Shizune, quien observaba a los jóvenes con una sonrisa.
La joven pelirrosa se dirigió a su habitación, ya que había olvidado su celular.
-Ya vuelvo – les dijo, dejando a Itachi y a Shizune a los pies de las escaleras, solos.
Shizune miró a Itachi y no pudo contener el impulso de preguntarle esa pequeña duda que nacía en ella cada vez que los miraba juntos.
-¿La amas, verdad? – le preguntó ella. No fue necesario que Itachi preguntara a quién se refería, pero la pregunta lo tomó por sorpresa. El joven se pasó una mano por la cara.
-¿Desde cuándo soy tan obvio? – le dijo él como respuesta, suspirando.
Shizune sonrió.
-No lo eres. Recuerda que yo también te vi crecer, Itachi, y es imposible que no note lo que sientes por ella si los conozco desde que eran unos niños – le dijo ella.
Itachi sonrió levemente.
-Si conoces mi historia sabes que no tendrá un felices por siempre con ella, Shizune – le dijo el joven.
-Sólo sé una cosa, y es que nada está escrito en esta vida… - le estaba diciendo ella, pero calló cuando Sakura bajó corriendo las escaleras.
-Ya estoy lista – dijo Sakura con una sonrisa cuando estuvo frente a ellos.
Ambos jóvenes salieron de la casa. Antes de llegar a su auto, Itachi tomó la mano de Sakura.
-¿Qué pasa? – le preguntó ella.
Itachi, con su mano libre, tomó uno de los mechones que caían con gracia en los costados de su cara y lo acomodó tras su oreja.
-Prométeme que vas a tener el felices por siempre que te mereces, sin importar nada – le dijo.
Sakura frunció el ceño, confundida.
-¿Por qué? – le dijo.
Itachi sonrió.
-Porque quiero verte feliz – le dijo él.
Sakura sonrió con tristeza.
-No es tan fácil, Ita-kun – le dijo ella.
El pelinegro frunció el ceño.
-¿Por qué? – preguntó ahora él.
Sakura miró sus manos unidas y suspiró.
-Porque siempre he sufrido, y cuando tengo una oportunidad de ser feliz me da tanto miedo que la dejo pasar frente a mí sin hacer nada – le dijo la joven, sin mirarlo. Acababa de describir muy bien su vida con esas palabras.
Itachi suspiró. Llevó su mano al mentón de ella para elevarlo y mirarla a los ojos.
-Entonces prométeme esto: vas a aprender a soltar el pasado, para que en el futuro puedas aceptar ese felices por siempre que te estás negando ahora – le dijo.
-No creo que pueda hacerlo – le dijo ella.
-No puedes decir eso. Aún no lo has intentado – le dijo él.
Sakura suspiró.
-Llevo años intentándolo, Itachi. Y ya no sé qué hacer – le dijo.
Itachi sonrió.
-No te des por vencida. Eso sí me lo puedes prometer, y no aceptaré un no por respuesta – le dijo él.
Sakura sonrió levemente.
-Está bien, sólo si tú me prometes que me comprarás helado de chocolate cada vez que me sienta mal, ¿de acuerdo? – le dijo ella.
Itachi sonrió y le dio un beso en la frente.
-Hecho – le dijo y la abrazó. Sakura sonrió y correspondió al abrazo. Él tenía la cualidad de despejar sus miedos por un momento cuando la abrazaba.
-Quiero que sepas que vas a comprar mucho helado de chocolate a partir de esta promesa – le dijo ella.
Itachi besó su cabello.
-Si me regalas tu sonrisa cuando lo compre todo valdrá la pena – le dijo él.
Sakura sonrió. ¡Claro que le regalaría su sonrisa cuando lo comprara! Por el chocolate… y por él.
¡Yo!
Este capítulo es el inicio de un nuevo todo después de la aparición de Kenji y lo que pasará con el compromiso. Estoy segura que la primera escena del cap l s dejará con alguna que otra incógnita. Además, es mi regalo adelantado de San Valentin! Así que se los traigo con el doble de amor ;)
Ahora paso a saludar a las personitas que me comentaron el cap anterior:
UchihaSaku1: Me alegra mucho leer tus comentarios, y con respecto a Gaara puedo decirte que en los próximos capítulos no aparecerá porque en las situaciones que se vienen a continuación no había manera de incluirlo, y no quise forzar sus apariciones en la historia. Va a volver a aparecer, pero no por ahora. Y con respecto a tu elección, sí, creo que te estoy poniendo difícil el decidirte con quién quieres que se quede Sakura xD ¡Un abrazo!
DULCECITO311: Aunque Sakura habló con Shikamaru sobre Kenji no tiene intenciones de contárselo todo a Sasuke, por miedo a su reacción pero principalmente por miedo a que Kenji le haga daño a él. Estoy segura que su plática con Shikamaru te gustará (ojalá que sí) porque se verá una cara muy sincera de ella, y con respecto a lo que pasará ahora, ninguno de los dos escenarios que comentaste se verá en la historia... ;)
Chibi Sakurita: Me alegra mucho que te haya gustado el regreso de Ita-kun. Quería que su vuelta a la historia fuera especial y creo que el momento lo fue. Como leerás hay muchas personas que tratarán de evitar ese matrimonio, así que probablemente no habrá boda. Y si, te proyectaste demasiado con la escena de Itachi interrumpiendo la boda xD ;)
manu: Voy a ser sincera: no me interesa nada de Naruto que sea después de Naruto Shippuden, porque me parece que mataron la historia con esa continuación que para mí es forzada, y como había comentado anteriormente, todas mis historias se centran en Sakura, así que no planeo trabajar con otra protagonista. Te comento que me gusta la recomendación de InuYasha, porque de hecho es uno de mis favoritos :) ¡Un abrazo!
Espero que les guste el cap, y que me dejen sus comentarios que siempre espero con mucha ilusión.
Feliz día de San Valentín! (adelantado)
Un abrazote!
Nos leemos en Marzo ;)
