Ya te sabes esto de memoria pero lo tengo que decir :P Los personajes de esta historia pertenecen a la maravillosa Stephanie Meyer, y la autora de la misma es Michaelmas54, yo solo traduzco.

Y como en cada una de mis traducciones, le doy la bienvenida y las gracias a mi querida Beta y amiga, Erica Castelo. Gracias por seguir aquí, sabes que no puedo vivir sin ti :) ¡Muacks!


CAPÍTULO VEINTICUATRO – ¡Pizza!

Ace estaba llevando a cabo las últimas revisiones a su casa antes de marcharse. Las ventanas estaban cerradas con seguro, la calefacción estaba muy baja para prevenir que su casa se congelara y su refrigerador estaba vacío. Su vecina iba a venir de vez en cuando a revisar el lugar, por lo que todas las habitaciones estaban impecablemente ordenadas ya que sabía lo cotilla que ella era. Madonna estaba en el patio trasero dando un último paseo antes del viaje, así que él fue a orinar por última vez, se lavó las manos y revisó su apariencia por centésima vez como todos los hombres italianos lo hacían antes de salir al mundo.

Tenía una pequeña maleta más que poner dentro del maletero del Ferrari, así que abrió la puerta y salió. Esperándolo afuera en la acera de enfrente de la casa estaba el hombre del cigarro con los mismos dos matones que lo habían amenazado hace dos noches, pero esta vez Ace pudo ver que no estaban solos. A lo largo de la calle estaban varios coches llenos de hombres y aunque no había armas a la vista, Ace imaginó que probablemente estaban armados hasta los dientes.

"¿Vas a algún lado?" El hombre del cigarro preguntó con sarcasmo, luego dio una última fumada antes de arrojar la colilla al helado suelo.

La sangre de Ace se heló y su mente repasó todas las posibilidades de lo que iba a pasar a continuación. Si hubieran venido aquí a matarlo, ya estaría muerto. No solo eso, no habrían llamado la atención al venir en masa. No, algo más estaba pasando aquí pero no sabía qué.

"Sí, me voy de viaje por Navidad; ¿a ti qué te importa?" Respondió, su voz trataba de disimular el hecho que estaba aterrorizado.

"Creo que no, Alfonso," el hombre del cigarro respondió. "Primero vamos a llevarte a hacer otro viaje. Solo queremos darte una idea de lo que ocurre cuando dices que 'no' a la Familia, pero no te preocupes, no tenemos intenciones de matarte, todavía."

Ace podía escuchar a Madonna ladrando para que la dejara entrar, así que arrojó la maleta en su mano dentro de la casa y cerró la puerta principal detrás de él. No quería que estos hombres supieran que tenía un perro, ya que haría lo que fuera por protegerla, incluso aceptar unirse a la Mafia.

"¿A dónde vamos?" Preguntó, pero no se le ofreció ninguna respuesta cuando los dos matones lo agarraron por los brazos y lo llevaron por la fuerza al coche y lo lanzaron al asiento trasero. El hombre del cigarro se deslizó junto a él mientras otros dos subían al frente. A medida que el coche se alejaba, Ace miró hacia atrás a la casa, esperando y rezando porque su vecina se diera cuenta que Madonna estaba sola en el patio y la rescatara antes que se alterara demasiado.

Al pasar la línea de coches negros idénticos y dirigirse a la carretera principal, los otros se encendieron y se pusieron detrás de ellos, uno por uno. Por la mente de Ace pasó que los coches se verían como una procesión funeraria sin la carroza para los transeúntes, pero tal vez eso es lo que era. Al estar sentado en el frío asiento de cuero, se preguntó cuántas otras almas aterrorizadas se habían sentado allí, esperando por la bala en el cerebro, pero entonces dejó de pensar en sí mismo cuando de pronto cayó en cuenta hacia dónde se dirigían. Ellos iban a vengarse de Bella y Alice, y posiblemente también del resto de la familia, y eso podría ser terrible.

"¡Detente!" Le gritó al hombre del cigarro. "De acuerdo, me uniré a la jodida familia. Solo deja a los Masen en paz; no han hecho nada malo."

"Oh, pero lo hicieron," el hombre del cigarro respondió con una sonrisa malvada. "Sus mujeres le han causado muchos problemas a la Familia y alguien tiene que pagar. Solo te llevamos con nosotros para que puedas ver que no estamos jugando."

Ace se recargó en su asiento y miró por la ventanilla. Podía ver que conducían hacia la costa, de modo que sabía hacia dónde se dirigían y una lenta sonrisa engreída se extendió en su rostro. En seguida se cubrió la boca con su mano para que esos gorilas no se dieran cuenta de su diversión y se dieran una idea que no estaba en lo absoluto preocupado por la seguridad de los Masen, solo el que su forma de vida quedara inadvertidamente al descubierto para estos criminales. Pero su seguridad era otra cosa, por lo que no corrió riesgos, rezó unas avemarías y padrenuestros en su mente, para luego reconciliarse con Dios, Jesús y María, o quién sea que estuviera escuchando su última confesión.

"Les di una salida, Padre Celestial, así que tengo la esperanza que me exoneres de lo que sea que les vaya a pasar dentro de poco; solo por si acaso esté yo con ellos en la lista de espera para entrar al cielo. Pero espero que me permitas quedarme para ver, ¡porque esto va a ser muy divertido!"

Alice y Bella estaban arriba ayudando a Esme a empacar dos pequeñas maletas con ropa y lo esencial para un largo viaje, mientras Jasper empacaba en cajas las provisiones de sangre que los sustentarían mientras estuvieran en el mar. Había suficiente para Carlisle y Esme para aproximadamente seis semanas, por lo que supuso que el barco atracaría de vez en cuando para permitir que los italianos fueran a tierra a obtener sus propias formas de sustento. Mientras la familia estaba ocupada, Aro y los otros cuatro vampiros se habían apoderado del invernadero mientras esperaban que la familia dijera que estaban listos para irse a la marina y era obvio que se estaban poniendo impacientes.

Carlisle estaba en su estudio y había empezado a ver mapas y a revisar los reportes del clima. Se avecinaba una tormenta sobre el Caribe pero con suerte, para cuando estuviera listos para cruzar el Atlántico se habría debilitado. Aunque sus vidas no habrían estado en riesgo si caían por la borda, el yate no estaba construido para sobrevivir los vientos huracanados, por lo que un pronóstico del tiempo exacto era vital.

A estas alturas el sol ya había salido por completo y era otra gloriosa mañana de invierno en Connecticut. Sin embargo, el mar estaba más agitado que ayer porque la brisa fresca soplaba del norte hacia el sur, provocando que las pocas nubes que dividían el cielo azul pasaran volando y desaparecieran en pocos minutos.

Carlisle se levantó de la silla y suspiró al mirar alrededor del estudio. Había nacido y crecido en esta casa y recordaba a su padre sentado exactamente en ese mismo lugar frente a ese mismo escritorio mientras él y Anthony jugaban en el piso mientras su padre trataba de trabajar. No había cambiado mucho en esta habitación en los últimos sesenta años; solo la presencia de su computadora demostraba que era el siglo XXI y no los cincuentas.

Edward entró al estudio mientras Carlisle estaba doblando sus mapas con cuidado y los deslizaba en una carpeta de cuero antes de meterlos en un portafolio. Carlisle se volvió hacia Edward y puso su brazo alrededor de sus hombros.

"Ven conmigo a caminar por la playa, hijo. Quiero hablar contigo lejos de los oídos de Aro."

Edward asintió. Podía sentir el nudo formándose en su garganta ya que sabía que este era el momento que estaba temiendo, cuando su padre iba a despedirse apropiadamente, y no sabía si podría o no mantener la calma.

Salieron a la terraza y los detuvo un vampiro.

"¿A dónde van?" Siseó. "Aro no les ha dado permiso para dejar la casa."

"Eso es porque no tengo intención de pedir su permiso," respondió Carlisle, educadamente pero con firmeza. "Es muy poco probable que huya dejando a Esme, ¿cierto?"

"Déjalos ir, Didier," Aro dijo desde el invernadero, a lo que el vampiro ahora con nombre se encogió de hombros y retrocedió al mismo tiempo que Edward y Carlisle bajaban de un brinco a la arena y caminaban hacia el mar. Edward pudo ver a Garrett y a unos diez de su aquelarre sentados en las dunas; los otros obviamente habían vuelto a sus hogares ahora que el mayor peligro había pasado. Del lado contrario de la playa permanecía un número similar de la Guardia, esperando las instrucciones de Aro para seguir a los otros de regreso a Italia.

Cuando estuvieron lo suficientemente lejos de la casa, se sentaron en la arena bajo los rayos del sol y se rieron entre dientes cuando su piel expuesta resplandeció al ser tocada por el sol de la mañana.

"Parecemos un par de coristas de Las Vegas," dijo Carlisle con una sonrisa. Intentaba valientemente aligerar el ambiente, aunque esta podría ser la última vez que hablaría cara a cara con su hijo. "¿Quién habría pensado que terminaríamos así; dos vampiros relucientes sentados en una playa, tratando de encontrar las palabras correctas para decirse el uno al otro?"

"Yo tampoco pensé que terminaría así, papá. Creí que tendríamos mucho más tiempo juntos. Sé que mamá y tú no tienen intenciones de volver a casa, pero si Aro cumple con su palabra y los deja ir cuando mamá esté bien, ¿podemos Bella y yo visitarlos mientras viajan?"

"No lo sé, Edward; no sé si podría soportar otra despedida."

Carlisle sacudió su cabeza tristemente antes de continuar.

"Esta no es vida para mí o tu madre. Sabes que no soy feliz siendo como somos; con un miedo constante a ser descubiertos, tambaleándonos de una crisis a otra. Tampoco estoy preparado para vivir bajo las reglas de alguien más, mucho menos las de un italiano de dos mil años de edad, entonces, qué caso tiene todo este engaño, viviendo virtualmente aislados de la sociedad. Todo lo que quiero ahora es pasar algo de tiempo de calidad con tu madre y ver un poco del mundo, al saber que ya no tengo que preocuparme por ti ya que tienes a Bella a tu lado. ¿No sería mejor para todos si solo desaparecemos de esta vida cuando estemos listos y no al tiempo dictado por ese tirano?"

"No lo sé, papá. Me parece que estás renunciando a la oportunidad de recuperar los años que tú y mamá perdieron. Sé que no te va a gustar que diga esto, pero yo tampoco estoy preparado para perderlos. Quiero que mamá y tú estén conmigo cuando me case con Bella, quiero que compartan conmigo mi éxito cuando encuentre la cura para la demencia, pero más que nada quiero ser parte de una familia feliz por primera vez en mi vida."

"Lo siento, Edward. Acepto ahora que te descuidé después que se llevaran a tu madre, pero no puedo regresar el tiempo y volver a vivir esos años. De verdad, lamento eso."

Edward hizo una pausa antes de responder. Sabía que tenía que sacar algo de su pecho antes que su padre lo dejara para siempre, aunque puede que arruinara su última conversación padre/hijo. Ahora era su última oportunidad de hablar con él acerca de su vida al crecer sin una madre en Forks y cómo le había afectado. Tomó una respiración profunda y luego dejó que todo el dolor saliera de su cuerpo donde había permanecido desde que tenía diez años de edad.

"No tienes idea, papá, de lo infeliz que era cuando era un niño. Perdí a mi madre y tú estabas todo el tiempo en el hospital cuando yo todavía estaba muy joven. Salía solo de la cama por las mañanas y la mayoría de las noches llegaba de la escuela a una casa vacía. No nos visitaban amigos, o teníamos excursiones familiares, o celebrábamos las fiestas; ni siquiera estuviste en mi graduación. Así que si realmente lo lamentas, entonces haz un esfuerzo por rectificar algo de eso."

"Edward, yo…"

"Por primera vez en tu vida, papá, piensa en para variar. Jamás te he acusado de ser egoísta, pero ahora lo hago. Cerré la boca por años porque sabía que estabas trabajando para proveer para mí y para mamá, pero fui desesperadamente infeliz cada minuto que viví en la Casa Cullen. Luego, en mi última noche en Forks, besé a una chica que desde ese momento siempre ha sido el amor de mi vida, pero dejé a Bella por el deber de familia. Me perdí diez años de ser amado por ella para poder seguir tus pasos y los de Anthony, de modo que pudieras estar orgulloso de mí. Toda mi vida ha sido moldeada por ser un Masen, y ahora se espera que siga siendo un Masen después de ser abandonado otra vez. Todo lo que pido, papá, es que por primera vez en tu vida me pongas a en primer lugar, para que al menos pueda experimentar lo que se siente tener dos padres amorosos por un poco más de tiempo que un par de meses."

La mandíbula de Carlisle se abrió y el dolor cubrió su rostro cuando comprendió lo profundas que eran las heridas de Edward. No tenía idea que Edward se sentía de esa forma y fue como si alguien abriera las cortinas y la luz resplandeciera en una habitación oscura. La memoria de Carlisle retrocedió en un instante viendo a su hijo en la misma ropa deslavada todos los días, con piel poco saludable y cabello despeinado, ocultándose detrás de gafas tintadas mientras estudiaba sus libros de la escuela todas las noches. No podía recordar algún momento en que hicieran algo para divertirse cuando Edward era un niño, ya que todo su tiempo libre, que no era mucho, lo pasaba sentado a un lado de Esme en el centro de cuidados especiales. Se había regodeado en el éxito de Edward en Yale y se habían hecho más cercanos en el último año o algo así, pero él había estado viviendo en un condominio solitario mientras Edward se mudaba con Annabel. Cayó en cuenta que excepto por esos últimos meses en la casa de la playa, su relación padre/hijo había sido puramente biológica.

Edward señaló la casa de la playa donde podía ver a Didier en la terraza observándolos con atención.

"Allá atrás, papá, finalmente me sentí como parte de una familia. Lo insinué ayer en el coche de camino a la marina, pero no lo captaste. ¿No te diste cuenta que te estaba diciendo que me gustaba que viviéramos todos juntos en la casa? Disfruto de ver a mi mamá sonriéndome cuando entro en la habitación y me alegra hablar contigo por las noches. Me encanta estar en el barco contigo, trabajando como equipo mientras lo llevamos al límite. ¿No ves que te estoy pidiendo que no hagas lo que planeas hacer? Aún no, de todos modos."

Carlisle puso la cabeza en sus manos ya que no podía soportar ver la aflicción en el rostro de su hijo. Ya no podía ocultar nada de él; su composición genética en común hacía de su mente un libro abierto para que Edward leyera. Había estado determinado a zarpar y nunca mirar atrás, pero ahora cómo podría hacerlo, al saber que también se estaría alejando de la oportunidad de rectificar los errores del pasado y ser un padre adecuado para Edward, aunque ahora era un hombre adulto.

Pero antes que tuviera oportunidad de responder a las súplicas de Edward, captaron movimiento en la playa. Edward se levantó disparado cuando la guardia restante de Aro y el aquelarre de Garrett se ocultaron en las dunas. El sonido de una flotilla de coches bajando por el camino rompió la quietud de la tranquila mañana y Edward supo sin mirar quién venía de visita.

"¡Mierda!" Edward siseó.

"¡Edward!" Carlisle respondió. No pudo contenerse de reprender a su hijo por maldecir. "¿Qué está pasando?"

"Es la Mafia, y no vinieron por leche y galletas. Rápido, tenemos que advertirles a los otros."

Carlisle y Edward volaron por la playa y subieron de un salto a la terraza. Sin siquiera mirar a Didier, Carlisle pasó disparado junto a él y subió velozmente las escaleras para advertirle a Esme que habría humanos cerca de la casa. Edward entró corriendo al invernadero donde Jasper ya estaba con Aro, observando lo que estaba pasando a través de las ventanas.

"¿Quién es esta gente, Edward?" Preguntó acusadoramente.

"¡La Mafia! En otras palabras tus malditos compatriotas. Están enojados con Alice y Bella por interferir con sus ventas de drogas y también están tras una tajada de mi empresa y supongo que han venido a amenazarnos. ¡Bienvenido a Estados Unidos, Aro!"

Aro chasqueó la lengua bajo su aliento y una sonrisa lenta se extendió por su rostro.

"¿Quieres que me involucre, Edward? Quiero decir, si son italianos los que están provocando un problema en tu país, tal vez otros italianos deberían ser los que lo resuelvan."

Edward se volvió hacia Aro con una expresión de sorpresa en su rostro.

"¿Sabes, Aro? Esta vez agradecería mucho tu ayuda. Vamos a darles la bienvenida, ¿quieres?"

Cuando salieron a la terraza que daba a las dunas, que afortunadamente seguían en la sombra del sol matutino, los coches se detuvieron uno por uno, posicionándose de modo que bloquearan el camino a propósito. Aparte del primer coche que se detuvo primero, cuando cada vehículo se detenía detrás, los ocupantes salían y se paraban junto a sus coches esperando instrucciones. Edward contó dieciséis hombres vestidos de forma idéntica y pudieron ver que la mayoría de ellos llevaban armas de varias formas y tamaños.

Mientras ellos estaban parados en la terraza, Jasper y otros cuatro vampiros se les unieron, por lo que ahora había siete vampiros enfrentando a casi veinte mafiosos, al asumir que habría cuatro más en el primer coche.

El primer coche finalmente abrió sus puertas y dos matones salieron primero. Uno de ellos abrió la puerta de atrás y sacó a rastras al ocupante y Edward jadeó cuando reconoció a Ace de inmediato.

"¡Mierda! Tienen a Ace," siseó.

Aro se inclinó hacia él.

"¿Él es tu amigo?"

"Un amigo y un colega, y es italiano."

"Eso puedo verlo, Edward. Su camiseta de fútbol soccer lo delata."

"¿Puedes tratar de no matarlo, Aro? Te lo agradecería mucho."

"Haré lo que pueda, Edward, pero aquí no hay garantías. Si presencia lo que probablemente va a pasar, tendrá que morir. Conoces las reglas."

Edward pasó las manos por su cabello en frustración, sin saber qué hacer en ese momento.

"¿Cómo quieres hacer esto?" Jasper preguntó. "¿Deberíamos dejarlos disparar primero?"

"Eso sería divertido," respondió Aro. "Por supuesto, todos tendrán que morir después; te das cuenta de eso, ¿verdad?"

"Sip, pero no estoy llorando. Como sea, apuesto a que a tu Guardia no le vendría mal una comida. Supongo que no se han alimentado desde que dejaron Italia y les espera un largo viaje a casa. Esto es casi como pedir pizza a domicilio—la cena entregada directamente a tu puerta."

Aro se rio efusivamente por la broma, pero Jasper tenía razón. Necesitaba alimentarse, por lo que en su mente estos insignificantes humanos que habían venido a matar esta familia darían sus vidas en vez de personas inocentes que sin duda habrían sido sus víctimas de camino a Italia, así que era una situación ventajosa.

Edward se rio también ya que podía ver que el hombre que obviamente estaba a cargo se estaba molestando, pero realmente le preocupaba la seguridad de Ace. Decidió que tan pronto como esos bastardos levantaran sus armas para disparar, correría hacia él, lo alejaría de la zona de pelea y lo noquearía. Con suerte, Aro lo dejaría vivir si no había visto ninguna evidencia de actividad supernatural.

"¿Estás bien, Ace?" Edward le gritó a su amigo.

"No podría estar mejor, Edward. Espero que tengas una pelota de soccer en tu casa en alguna parte; podemos echarnos un partidito en la playa más tarde."

"¡Silencio!" El hombre del cigarro siseó para luego dar unos pasos hacia la casa.

"¿Dónde está el resto de tu familia, Edward Masen?"

"Dentro de la casa, donde se quedarán. No te acerques un paso más, o te arrepentirás."

El hombre del cigarro se volvió sobre sus talones y miró a su ejército de hombres y se echó a reír al volver de nuevo para ver a Edward.

"¿Me estás amenazando?"

"No, te estoy advirtiendo frente a tus hombres. Esta es tu última oportunidad; deja ir a Alfonso y vete, o tendrás que afrontar las consecuencias."

"¡Yo lo escucharía si fuera tú, cabrón!" Ace le escupió al hombre del cigarro y luego sonrió.

Los ojos de Edward y Ace se encontraron, y Edward leyó su mente y supo a ciencia cierta que Ace estaba al tanto de lo que era, ya que repetía en su mente una y otra vez, 'Vampiro'. Ahora Edward realmente temía por la vida de Ace, porque Aro podría captar eso si tenía alguna razón para tocarlo si esta confrontación terminaba en pelea, así que Edward supo que tendría que actuar rápido para salvarlo.

El hombre del cigarro metió la mano en su abrigo y sacó un arma pequeña que apunto al pecho de Ace. Ya no le importaba que Mario le hubiera ordenado llevar a Alfonso con vida. Estaba siendo ridiculizado frente a sus hombres y Alfonso y el resto de esta arrogante familia iba a pagar con sus vidas por no tratarlo con respeto. Le diría a Mario que Alfonso murió en el tiroteo y eso sería todo.

"Saca a tu familia o él morirá," escupió con tanta amenaza como pudo inyectar en sus palabras.

Edward le asintió a Ace y le articuló, "Estarás bien, no te preocupes."

Ace le sonrió en respuesta y cerró los ojos.

"Entonces, dispárale de una puta vez," gritó Edward, sin esperar que el hombre del cigarro actuara de inmediato, pero lo hizo y cuando se escuchó el disparo Edward bajó de un salto de la terraza y en un instante tenía a Ace en sus brazos y lo alejó de la escena.

"¡Qué dem…!" El matón dijo cuando Ace fue arrancado de su agarre por una fuerza apenas visible y se tambaleó hacia adelante, chocando con el hombre del cigarro.

"Mátenlos a todos," el hombre del cigarro le gritó a sus hombres, pero antes que tuvieran oportunidad de levantar sus armas y abrir fuego, la Guardia, además de los vampiros del aquelarre de Garrett que todavía se alimentaban ocasionalmente de humanos, aparecieron de sus escondites en las dunas y cayeron sobre los sorprendidos hombres armados y se los llevaron para poder consumir su sangre en privado, dejando solo a un atónito hombre del cigarro frente a Aro y Jasper, ya que los cuatro compañeros de Aro se habían unido a la Guardia para el desayuno.

Mientras los gritos que provenían de las dunas llenaban el aire, el hombre del cigarro levantó su arma y le disparó a Jasper en el pecho a quemarropa, pero la bala rebotó en su chaqueta y desapareció en la arena.

"Otra chaqueta arruinada," dijo Jasper a Aro desconsoladamente.

"¿Te gustaría ir primero?" Aro le ofreció.

"No, gracias, no me gusta la comida italiana. Adelante," Jasper respondió con cortesía, como si le ofreciera la primera rebanada de pizza.

"Con tu permiso," Aro respondió y mostró sus dientes.

El hombre del cigarro levantó su arma y también le disparó a Aro en el pecho, pero Aro ni siquiera se inmutó.

"Mira lo que le hiciste a mi camisa Armani; eso no fue muy amable de tu parte, ¿o sí?"

El hombre del cigarro levantó su arma y esta vez le disparó a Aro en la cabeza. Tenía los ojos como platos y estaba aterrado, pero antes que tuviera oportunidad de presionar el gatillo, Aro enterró sus dientes en su cuello y un grito estrangulado fue lo último que emanó de su asquerosa boca.

Jasper estaba por volver a entrar a la casa para decir que todo había pasado cuando escuchó a Edward llamándolo desde la playa. Corrió hacia donde Edward estaba inclinado sobre Ace que sangraba de una herida en el pecho. A Jasper le sorprendió que Ace siguiera con vida, ya que supuso que la bala lo mataría al instante. Afortunadamente no le había dado al corazón y él todavía estaba consciente, pero jadeaba por aliento y era obvio que sus pulmones se estaban llenando con su sangre y no le quedaba mucho tiempo.

Edward miró a Jasper frenético.

"No sé qué hacer. Ace sabe lo que somos y quiere que lo transforme. ¿Puedes ayudarle?"

Jasper se arrodillo junto a Ace y agarró su mano.

"¿Estás seguro que esto es lo que quieres?"

Ace logró asentir para luego cerrar sus ojos, sin saber si alguna vez los volvería a abrir. Jasper sabía que solo tenía poco tiempo para salvarlo así que enterró sus dientes en su cuello y se quedó así por un minuto. Mientras el veneno de Jasper se propagaba por su cuerpo, la vida de Ace destelló frente a él y con su último aliento totalmente humano dijo con voz ahogada la única palabra que era la más importante para él…

"Madonna."


Pobre Ace :( no pudo salir ileso de todo ese caos, y sí, él ya sabía qué era Edward y ahora él también lo será. Bueno, eso será si Aro los deja con vida. Y, ¿alguien quiere pizza? Jajajaja, no puedo imaginar una mejor analogía. Llegó la comida a domicilio para la guardia y los del aquelarre de Garrett que aún se alimentan de humanos, y vaya que la disfrutaron, y así le decimos adiós a la Mafia, un peligro menos, aunque no para su vida, sí habría expuesto lo que son y les habría traído más problemas, ahora ya no están. Pero aún queda el peligro más grande Aro. Recuerden que está empeñado en castigarlos y eso significaría la muerte de Carlisle y Esme, pero claro, Alice vio que estarían bien así que, ¿cómo acabará todo esto? Bueno, ya lo sabremos, al menos si quedan con vida sabemos que Carlisle ya entró en razón (Por fin, la verdad siempre me pareció injusto cómo trató todo lo de la enfermedad de Esme y cómo descuidó a Edward de niño). Gracias a que Edward se sinceró, ha podido ver lo profundas que son las heridas de Edward y al parecer está dispuesto a compensar al menos un poco el tiempo perdido. Esperemos que tenga oportunidad de hacer ;) Espero que hayan disfrutado del capítulo y como siempre, esperaré ansiosa sus reviews para saber qué les pareció y poder leer pronto el siguiente.

Muchas gracias a quienes dejar un review en el capítulo anterior: Tecupi, Mapi, NaNYs SANZ, rjnavajas, ClaryFlynn98, beakis, aliceforever85, bbluelilas, Manligrez, Sully YM, tulgarita, JessMel4, Say's, Ali-Lu Kuran Hale, TheYos16, alejandra1987, bealnum, cavendano13, Lizdayanna, Pameva, arrobale, Pam Malfoy Black, Tata XOXO, saraipineda44, myaenriquez02, Mafer, Liz Vidal, Lectora de Fics, Adriu, EriCastelo, y algunos anónimos. Saludos y nos leemos en el siguiente, ¿cuándo? Depende de ustedes.