Notas iniciales:
¡Sin angustia! O eso pienso. Eso creo. Por favor, díganme al final si esto fue con angustia. Nos vamos a poner medio dramáticos y quizá un poco de acción (?)… ugh… soy nueva con este tipo de cosas, ténganme paciencia |ω・`)
¡Es hora de introducir otro personaje! ¡De mis favoritos!
Y muchas gracias a los que han leído esto, también a los que de alguna milagrosa forma encontraron esta historia y se han aventurado conmigo (aunque me quieran matar) (ಥ﹏ಥ) ❤
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Actualidad:
Todo estaba saliendo como lo planeado… o no. ¿Qué estaba planeado más allá de contener lo que sea que fuera a pasar?
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La biblioteca era un lugar tranquilo, un lugar al que cierto heredero no parecía poder pertenecer.
—Lan Zhaaan ¿es necesario que escriba todas estas reglas? Es taan… aburrido. Podemos hacer de cuenta que ya lo hice y puedo irme. Piénsalo, dejaría de estarte molestando y tendrías el silencio que tanto quie-hmp… —Wei Wuxian enarcó una ceja y cierta satisfacción se filtró tras su sonrisa. La paciencia del jade iba aumentando, esta vez soportó más antes de silenciarlo.
Lan Wangji perdía los estribos a lado del heredero, pero paulatinamente se iba acostumbrando a su ruido, a su forma abierta de expresarse. El chico no era un idiota, pese a que se esforzara en aparentar lo contrario, tenía un corazón justo y lleno de vida. Fresco, libre e irreverente por tratar de la misma forma tanto a sirvientes como nobles. Era algo nuevo, desconocido y temible en la vida del jade.
Lan Wangji trazó con el índice unos caracteres al aire y Wei Wuxian pegó el trasero al piso. El menor tenía dos opciones: patalear hasta cansarse o seguir escribiendo las reglas. Obviamente, pataleó alrededor de medio día y después (de mala gana) escribió las reglas.
Una vez el pincel estuvo abajo y Lan Wangji se aseguró que las reglas estuvieran completas, Wei Wuxian fue liberado de ambos hechizos. No perdió tiempo y volvió a hablar, con esa energía que tanto lo caracterizaba —¡Lo hice en tiempo récord! ¿Verdad?
Sonaba tan ansioso por ser felicitado, casi nunca terminaba en tiempo sus deberes, esto era como una especie de superación personal.
El segundo príncipe evitó suspirar, se mantuvo inexpresivo —Mañana lo volverás a hacer.
Wei Wuxian dejó que sus hombros cayeran al suelo —¡¿Qué?! ¿Por qué?
Lan Wangji volteó las hojas hacia el joven —Ilegible.
Ambos podrían asegurar que las reglas estaban ahí, pero la letra desordenada de Wei Wuxian era una pérdida de tiempo. El menor ladeó la cabeza intentando comprender qué parte de su letra era incomprensible. Toda, en realidad.
Wei Wuxian pensó en algo divertido, una sonrisa juguetona salió desde lo más profundo de su ser. Se sentó sobre el escritorio del jade e ignoró la mortal mirada que le regresaba. Canturreó —Segundo príncipe, desde el inicio puso sus ojos en este guapo y valiente heredero, ¿no será que le gusto? Si quiere pasar más tiempo conmigo simplemente podría decírmelo ¡me va muy bien cualquiera de los dos bandos! Y usted es agradable a la vista.
Lan Wangji enfrió su mirada —Ridículo.
El menor bajó de la mesa, le dio la vuelta y esta vez recargó los codos en ella, las manos a sus mejillas como una hermosa doncella que admiraba el ocaso —Lan Zhan~ Lan Zhan~ ¡Salgamos a la capital a comer algo! —su sonrisa era grande y brillante —Yo invito.
—No.
—Anda~ Será divertido y podemos estar siempre juntos. Siempre.
Lan Wangji se congeló por un momento. Su voz pareció perderse en el aire —¿Qué?
La biblioteca comenzó a quebrarse en recuerdos borrosos y Lan Wangji sintió que su cuerpo dejaba de reconocer sus propios movimientos.
La boca de Wei Wuxian se movió suave, con un tono artificial —Vamos a estar juntos, siempre, ¿no? Somos marido y mujer. ¿No vas a buscarme? Sigo aquí en los territorios del Imperio, ¿puedes sentirme? Sé que sí.
Lan Wangji sintió ahogarse con su propia respiración. Parte de su consciente regresó a él.
La escena cambió abruptamente.
Wei Wuxian estaba de pie, lloraba. Su mano apretaba la empuñadura de una espada olvidada en el campo de batalla, una espada que yacía enterrada con fuerza.
La espada salió del cuerpo inerte. La sangre salpicó todo su atuendo imperial, poco se notaba, él ya estaba empapado en sangre. Su llanto no paraba, sin voltear hacia el jade habló —Yo lo maté. Lan Zhan, yo lo maté… yo decidí matarlo —. El cuerpo bajo sus pies nunca lo podría confundir. Era su hermano. Decenas de espadas lo habían atravesado, pero fue la que Wei Wuxian empuñaba la que le había quitado el último aliento.
—Lan Zhan… Lan Zhan… No te vayas de mi lado.
Lan Wangji sintió que su cuerpo finalmente respondía, retrocedió un paso. Wei Wuxian giró hacia él, entrecerró los ojos y habló con fuerza —No te vayas. Tú también debes morir. Lo sabes.
Retrocedió otro paso, cada vez podía moverse mejor, pero Wei Wuxian ya había comenzado a avanzar hacia él, con la espada en mano. Sus ojos azules eran fríos y lejanos —Lan Wangji —esbozó una sonrisa alargada y satisfecha.
Ese no era Wei Wuxian.
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—¡Padre! ¡Padre!
Lan Wangji sintió dolor en la cabeza. Abrió los ojos. Su cuerpo no le respondía, su mente parecía no encontrase a sí misma.
Xiao Xingchen gritó —¡Emperador! ¡Por favor, baje a Bichen!
Lan JingYi estaba cediendo contra Bichen, la fuerza de su padre era totalmente diferente a cualquier otra persona que hubiera enfrentado. Apenas podía bloquear los ataques. Cada golpe hacía que sus brazos vibraran y lo hacían creer que se desgarrarían —Maldita sea, ¡Sizhui! ¿cómo está madre?
El segundo príncipe se encontraba sentado contra una pared, absorto en su tarea, concentrándose en transferir energía a su madre, ni más ni menos, debía ser la cantidad exacta. Jiang Yanli respondió en vez del joven —Wei Wuxian está recuperando color —volteó hacia el lado contrario —¡Cariño, ten cuidado por favor!
Jin Zixuan se reacomodó el brazo dislocado, se limpió la sangre de la frente y apretó los dientes. Bastó recibir un ataque para quedar en esas condiciones, que vergüenza como rey de Lanling Jin no poder soportar más. Tomó a Suihua del piso y auxilió a JingYi soportando otro impacto de Bichen —¿Cuánto más dicen que va a durar esto?
El primer príncipe negó —Nadie sabe. No es como si hubiera registros de qué pasa si alguien bloquea la bendición de un Dios. Un jodido Dios que me está colmando la paciencia ¡Ahh! ¡después de esto voy a quemar sus templos!
Con dos movimientos de espada, Lan Wangji logró quitar del camino a sus oponentes. Las notas del guqin volvieron a sonar, fuertes y desesperadas por llegar a Wei Wuxian. Xiao Xingchen y Song Lan se esforzaron en cortar las ondas. Hacía mucho que no compartían el mismo bando, pero sus cuerpos recordaban lo que era compaginarse en una batalla.
Lan Sizhui cerró los ojos cuando apenas una onda de energía pudo alcanzarlos, abrazó con más fuerza a su madre y gritó —¡Ya casi! ¡Por favor, un poco más de tiempo! ¡Padre! ¡Padre!
Lan Wangji no era capaz de detenerse, blandía con fuerza a Bichen y el resplandor que se producía al chocar contra Cheng Luan y Suihua no era nada comparado al oro de sus ojos. Y todo se repetía, cuando Lan Wangji lograba deshacerse de los dos cultivadores, Wangji entonaba cada nota con intención de matar. Debía matarlo, debía matar a Wei Wuxian ¡no importaba si se llevaba a un príncipe en el camino, todavía quedaría otro!
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—Lan Zhan.
La voz clara y suave de Wei Wuxian lo hizo girar hacia un hermoso campo de orquídeas. Era tan tranquilo. Lo reconocía, uno de los paisajes en los límites del palacio.
El hombre repitió —Lan Zhan.
—Wei Ying.
Wei Wuxian avanzó, mantuvo cierta distancia con el jade. Intentó sonreír, pero la sonrisa radiante que alguna vez tuvo ya no podía volver —No se me ocurrió otra forma, no me atrevo a romper la bendición sobre ti, no quiero que pases por lo que Lan Huan o yo. Así que elegí bloquearla.
Lan Wangji bajó la mirada hacia sus manos, las abrió y cerró sin problemas —¿Tan malo es? —Él no sentía dolor, culpa ni rabia por nada de lo que hizo. Para él era normal seguir las reglas, pensar en el bien del Imperio, e incluso usar a sus amistades para lograrlo.
Amistades. Tenía amigos. ¿Por qué se sentía solo si tenía amigos? ¿De dónde provenían todos esos pensamientos dolorosos y oscuros?
La niebla en su mente se disipaba poco a poco. Había otras opciones a todo eso que alguna vez hizo. Tomar la vida de las personas a la ligera no era algo que él haría fuera de la guerra.
Wei Wuxian aligeró su semblante, notaba que Lan Wangji seguía tranquilo y eso lo aliviaba —Lo es. Te he mentido, te he hecho sufrir, te dejé en la ignorancia de todo esto. Elegí este camino —alzó las manos y las mostró hacia el jade. De ellas goteaba sangre, sangre oscurecida con energía resentida. Los pensamientos de Wei Wuxian también podían hacerse presentes en aquel extraño lugar.
Lan Wangji entonces recordó que Wei Wuxian había mencionado que todavía sentía la sangre de Lan Xichen entre sus dedos, entretejiéndose en su inconsciente, torturándolo.
Wei Wuxian continuó —Elegí sacrificar a mi primer esposo por el bien de mi primer hijo. Elegí herir a mi segundo esposo por el bien de mi segundo hijo. Los elegí a ellos por sobretodo…
Los dos niños que había concebido eran muestra de su amor por ambos jades, eran lo único bueno que había hecho desde su ascensión como Emperatriz. Deseaba protegerlos de todo, de todos.
Lan Wangji sabía que Wei Wuxian venía de una familia cariñosa, que siempre antepuso el amor hacia sus hijos por sobre cualquier cosa. Recordaba que Wei Wuxian les había dicho a sus amigos que él quería una gran familia y que se aseguraría de protegerlos.
Que sueño más tonto en mitad de una guerra sin precedentes.
Lan Wangji asintió. Él también hubiera preferido que Wei Wuxian protegiera a sus hijos. Sus hijos… parte de ellos y del hombre que amaban.
—Pero… pero aun eligiendo a JingYi intenté desesperadamente salvar a Lan Huan. Aun eligiendo a Sizhui y la seguridad de ambos estoy aquí, intentando desesperadamente salvarte. Lan Zhan, despierta.
Lan Wangji nunca consideró la bendición como algo malo. Ahora que tenía más control sobre él mismo infería que no era lo que creía —¿Cómo?
—Deja que mi energía oscura se asiente en ti, deja de rechazarla. No te hará daño, no corromperá tu núcleo, sólo lo recubrirá. Vamos, nuestro pequeño A-Yuan está a punto de llorar y estoy muy seguro que nuestro A-Yi comenzará a maldecir con palabras más fuertes.
—¿Estarás ahí cuando despierte?
Wei Wuxian tragó seco. Tanto daño le había hecho a Lan Wangji y él seguía buscándolo. Llegó a pensar que lo mejor sería dejar que Lan Wangji avanzara porque él no podía hacerlo, estaba estancado con Lan Xichen y todo lo que alguna vez creyó era el único camino.
Si Lan Wangji podría ofrecerle una verdadera oportunidad, él, no la cosa que lo manipulaba, con gusto se esforzaría en, al menos, intentar enmendar algo entre ellos. Sonrió con tristeza —Sí. Estaré ahí. Cada día que me lo permitas —habló suave —. Quiero estar contigo, quiero que sea mi decisión.
Lan Wangji avanzó paso a paso, recobrando sus sentidos —También quiero que sea mi decisión.
Todo se volvió claro.
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JingYi había sido azotado contra la pared, pero ésta cedió ante la fuerza y el joven terminó estrellado contra un arbusto en el jardín del pabellón. Se levantó sobándose la cadera —¡Joder! ¡Nunca me habían dado una paliza como esta! ¡Padre realmente es de temer!
Jin Zixuan ni siquiera quiso voltear hacia el menor, no quería darle la razón… aunque para su pesar pensara lo mismo ¡Menuda tunda les estaba dando! Ni en la guerra se había dislocado y roto tantas cosas como ahora. Inicialmente sus movimientos eran sin intenciones de dañar a su Emperador, después de los primeros golpes se dio cuenta que debía pelear en serio o estaría acabado.
Lan Sizhui aseguraba que el Emperador no estaba dando su máximo potencial porque Wei Wuxian lo retenía. A Jin Zixuan se le erizó la piel ¡Qué fuerza tan aterradora! ¡El Emperador era un maldito monstruo! Tres grandes cultivadores y un cadáver feroz no podían más que defender, ni siquiera tenían tiempo para pensar en atacar.
—Lan… Zhan…
Todos voltearon hacia un moribundo Wei Wuxian.
Ah.
Seguía vivo.
—Wei… Ying…
Bichen cayó al suelo y Wangji desapareció en el aire.
Después de eso, ambos parecieron dejar de reaccionar. Xiao Xingchen y Song Lan sostuvieron al Emperador.
JingYi dejó que Cheng Luan volviera a su funda. Grandes lágrimas cayeron. Alzó los brazos hasta donde le fue soportablemente posible —¡No vamos a morir! ¡A-Yuan! ¡No vamos a morir!
Sizhui relajó sus brazos alrededor de su madre, sonrió con esfuerzo, estaba agotado —A-Yi… estás herido. Ya no te muevas. También necesitas descansar.
JingYi comenzó a caminar con paso firme hacia la habitación, entraría por el mismo agujero de la pared que había formado —¿Qué dices? Sólo son golpes y rasguños… y la sangre, bueno, todavía hay más adentro que afuera así que es una buena señal ¿no? —, luego de tres pasos más su cuerpo se puso rígido y dejó de andar.
Sizhui hubiera querido negar, pero se sentía pesado —Te relajaste demasiado rápido, la adrenalina ha bajado. A-Yi… te va a doler ahora.
—Eh… si, ya comienzo a sentir el dolor. Ah… una, dos, tres costillas rotas y quizá algo más adentro —Las piernas le temblaron —Mierda.
Sizhui ignoró cuando su hermano cayó como peso muerto en el pasto del jardín, también ignoró si durante el golpe se había herido algo más. Su hermano era fuerte, recordó las palabras de su madre, ciertamente no moriría con facilidad.
Ya no podía enfocar adecuadamente, se limitó a hablar hacia ningún punto en específico —Reina Jin. Xue Yang y Wen Ning desactivarán la barrera en dos horas. Sé que no estoy en posición de pedir algo, pero por favor… nadie puede permanecer en territorio del Santuario. Imagino que mi tío Jin habrá dicho algo de esto.
Jiang Yanli asintió —Lo hizo. Segundo príncipe, atenderé su petición. A cambio, espero nos cuenten por qué Jin Guangyao tenía insertado un talismán de silencio en su corazón.
El talismán servía como candado para que, consciente o inconsciente, el portador no pudiera hablar de algún tema sin antes hacer que su corazón y lengua explotaran. Una práctica inhumana y oscura del antiguo imperio de Qishan Wen. Jiang Yanli sondeó con cuidado, pero nunca encontró indicios de aquello que lo activara.
—¿Él tenía uno de esos?
—Así es, por la caligrafía, supongo que lo colocó tu padre… sin decírselo.
Los párpados de Sizhui se volvían pesados, tan pesados como sus labios —¿Padre?
—Si —Jiang Yanli cuidó sus palabras —, tú padre.
La conciencia de Sizhui comenzaba a perderse. Arrastró las palabras —Ah, mi padre. Papá… oh, supongo que madre no sabría de eso, él sólo se encargó de… —el cansancio lo venció. Sus ojos se cerraron y su cabeza se desplomó contra la pared. Su último pensamiento lúcido fue el recuerdo de su tío Nie aceptado que Wei Wuxian le colocara uno de esos talismanes.
¡Que magnífica escena!, toda la familia Imperial estaba maltratada e inconsciente.
Song Lan fue el primero en reaccionar. Sin vacilar ni explicar, tomó a Lan Sizhui con cuidado y lo apoyó en un hombro, hizo lo mismo con Wei Wuxian al otro hombro —Los llevaré al Hanshi.
Xiao Xingchen dio un paso al frente. Si bien tuvieron que unir fuerzas para detener al Emperador o lo que sea que fuera eso, no podía confiar en nada de lo que Wei Wuxian o sus aliados hicieran. No intentó ocultar la molestia en su voz —¿Wei Wuxian lo dejó listo? ¿Él ya sabía que esto iba a pasar?
Song Lan negó, su semblante no podía demostrar nada. Un cadáver no tiene emociones ni gestos. Habló de la misma forma —El Hanshi tiene una fuerte protección contra la energía resentida, en caso de que alguno se salga de control por la descompensación. No alertará a nadie.
—¿Y quién estará ahí para cuidarlos? Te estás llevando a dos personas que conspiraron contra nuestro Emperador.
—Xue Yang nos alcanzará. Él sabe cómo llegar —Song Lan habló sin malas intenciones, él tenía un propósito que era más grande que cualquier interés ajeno.
Xiao Xingchen no pudo percibirlo de buena forma. Estuvo a punto de desenvainar nuevamente a Shuanghua, Jiang Yanli lo detuvo.
La reina se dirigió hacia el primer príncipe y lo recostó adecuadamente, tomó su muñeca y revisó su estado. Ella confiaba en la información de su interrogatorio, Wei Wuxian no dañaría a Lan Wangji. Confiaba en su interrogatorio… pero todavía quería confirmar por sí misma. Se mordió el labio antes de hablar —¿Lan JingYi puede entrar al Hanshi?
Song Lan dio la vuelta —El primer príncipe no puede encontrar el Hanshi. Tampoco puede entrar en él.
—¿Por qué?
—Él es como el joven Lan Wangji, no es como nosotros. Es mejor de esta manera —El cadáver bajó la cabeza a modo de despedida y fue en dirección al palacio.
Jin Zixuan vio al primer príncipe unos segundos. Le concedía el hecho de que él había soportado más ataques del Emperador. Siguió observándolo. Dios… le dolía su todo e intuía que él debía cargar al príncipe, dudaba que Xiao Xingchen se encontrara mentalmente en condiciones de apoyar a alguien que no sabía si merecía su confianza.
Su esposa tocó su mano y le dio una mirada un poco ansiosa —Cariño, no soy débil. Puedo llevarlo yo.
Una voz despreocupada los interrumpió —Lo llevaré yo. Siempre quise cargar a una princesa… bueno, imaginaré que es una "ella".
Antes de que alguien pudiera asustarse por la presencia de esa persona, Xue Yang llegó corriendo —¡Maldito mocoso! ¡¿cómo mierda entraste aquí?!
El joven movió lentamente la cabeza intentando recordar, no lo logró —Mmm… no- tengo- idea. Estoy muy seguro que me encontraba a dos días de aquí y después aparecí aquí. Pero no se preocupen, no me acerqué a la disputa familiar. Conozco bien mis límites y amo tener la cabeza en el cuello.
"Disputa familiar". Bien, el chico parecía saber cerrar la boca y no saldría nada bueno de amenazarlo o atacarlo. Jiang Yanli mantuvo una sonrisa calmada —Si es eso así… agradecemos su apoyo, heredero Ouyang. Cuanto tiempo sin verlo.
El joven tomó en brazos al primer príncipe, intentó sonreír —Reina Jin, ¿el desayuno será interesante? —"Dígame que si voy a llegar al desayuno".
...
...
Lan Wangji se levantó instintivamente, el lado de su cama estaba vacío. No era raro, no era inusual. Se podría decir que alguna vez tuvo un compañero ahí, alguna vez tuvo a alguien a quién considerar su "cónyuge".
Los recuerdos volvieron a él, agitados y absurdos. Wei Wuxian logró introducir una desmedida cantidad de energía resentida en él. No, no sólo él. Lan Sizhui y Xue Yang también habían influido. Sabiendo quiénes eran y qué hacían ¿por qué no se dio cuenta antes?
No pudo. Wei Wuxian no se contuvo desde el inicio y la primera vez que transfirió de su energía lo dejó insensible a cantidades menores a cierto umbral.
Lan Xichen, con su núcleo original, había sufrido grandes consecuencias quedando inconsciente, él mismo se había visto herido cuando Wei Wuxian huyó del palacio. Esta vez la cantidad suministrada no era tan grande como para dañarlo, pero si lo suficiente como para que le tomara tiempo filtrarla por completo.
Lan Sizhui tenía inconvenientes y a veces liberaba un poco de su energía, Xue Yang no era tan hábil y también podía sentirlo. Aquellas pequeñas fuentes fueron completamente ignoradas con tal de deshacerse del problema principal: Wei Wuxian.
No se percató que esas pequeñas dosis no hacían más que aumentar su deseo de filtrar más energía resentida, lo hacían sentir confiado. Y entre más energía le era proporcionada (directamente por Wei Wuxian o indirectamente por los otros dos cultivadores demoníacos), más deseaba incrementar la cantidad.
Viéndolo con objetividad, fue muy arrogante de su parte querer tomar todo lo que Wei Wuxian le proveía. ¿Por qué lo hizo? No era necesario. Bien pudo haberlo hecho en menores cantidades. Pero necesitaba tenerlo pronto… pronto… para lo que venía.
Masajeó su sien. Agotamiento y vacío.
Un ruido llamó su atención.
Wei Wuxian había dejado caer su mano al piso, estaba durmiendo en el sillón largo del Jingshi. Su expresión no era tranquila, pero al menos estaba durmiendo. ¿Habría podido lidiar con la mayoría de sus pesadillas? Recuerda las noches en las que a veces Wei Wuxian se despertaba en un brusco movimiento, llorando, gritando o incluso empujándolo fuera de su alcance.
¿Por qué nunca hizo nada por ayudarlo realmente?
En su momento pensaba que lo mejor era que Wei Wuxian siguiera sufriendo, que por su cuenta deseara volver a tener un vínculo que le hiciera sentir completo, feliz, a salvo. No importaba si se desgastaba durante años, eventualmente tendría que ceder… y Lan Wangji había encontrado la forma de manipular la energía en él para empeorar sus pesadillas.
Lo haría tres o cuatro veces por semana, quizá se permitiera calmarlo durante un día o dos, un pequeño empujón para que volviera a él. "A él" ¿Quién era él? ¿Quién buscaba su sufrimiento para poderlo atar nuevamente?
Lan Wangji acarició la mejilla del hombre. El toque no le provocaba los nauseabundos deseos de poseerlo como antes. Acarició un poco más, podía sentir la pesada respiración contra su el dorso de su mano.
El jade era consciente, Wei Wuxian lo sedujo para cumplir su cometido, usó todo ese "amor" a su favor, lo manipuló, jugó con sus sentimientos y lo forzó a desear más.
El corazón de Lan Wangji se sintió ligero. Le alegraba que Wei Wuxian lo hubiera hecho.
Porque él planeaba hacer lo mismo, él planeaba llevarlo a su lado y cuando fuera momento, por fin acabar con su vida y después acabar con la propia porque era necesario… ¿por qué era necesario?
Cargó al hombre, quién parecía no inmutarse con los movimientos. Sintió la energía fluir en su cuerpo, había tres tipos de energías convergiendo en él, ayudándolo a mantenerse estable. La más arraigada pertenecía a él, la que tenía una sensación tranquila seguramente sería de Sizhui y la tercera… la tercera se sentía como la primera, se sentía familiar… ¿Song Lan? ¿Xue Yang?
Un sabor amargo pasó por su paladar, ciertamente no le gustaba que alguien más lo tocara.
Otra vez esos celos que desencadenaron una serie de eventos desafortunados. Se controló. Depositó al hombre en la cama y él se acomodó al otro lado, frente a él.
Solía dormir en la posición usual de un Lan, esta vez se permitió abrazar a Wei Wuxian, hundió su nariz en el cabello azabache y lo atrajo más.
Ya era justo que ambos tuvieran una buena noche.
Que descansaran al menos por una vez.
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Notas finales:
Aclaración. LWJ era él, pero a veces actuaría en favor de Vian, pensando que era por el propio bien de WWX o simplemente ignorando lo que hacía.
LWJ hizo cosas malas y tuvo malos pensamientos por culpa de Vian, pero ciertamente todos sabemos que se le destaca ser posesivo y celoso (no tóxico). Eso no lo planeaba quitar (・∀・)ノ
Espero haberlos hecho respirar un poco 乁( • ω •乁)
