Hola hermosas, muy buenas días, antes de iniciar a leer este capítulo les recuerdo que esta historia al igual que todas mis historias son para mayores de edad (21) y para las personas que no se sienten incómodas con los temas de contenido adulto y con amplio criterio, esta escrita sin ánimo de ofender, es solo con fines de entretenimiento, así que recuerdo una vez más que es clasificación M, te pido de la manera más atenta y educada posible que si no tienes la edad suficiente para leer por favor retírate, de lo contrario eres bienvenida. Gracias por tu comprensión.

ENTRE CARTAS Y MENTIRAS

COMPLICIDAD O ACUERDO

CAPÍTULO 25

El grupo de los chicos Andrew seguían en la antesala del teatro platicando aunque aún se sentía algo de incomodidad sobre todo entre Archie y Wilberth quienes a pesar de intentar acutar como si nada sucediera era notable la tensión entre ellos.

-¡Archie! – Dijo una voz femenina que venía a incluirse en el grupo de chicos que estaban en el lugar.

-¿Daysi? – Preguntó Archie al ver a una chica de cabello rubio oscuro y de ojos azules que se acercaba a él algo ilusionada.

-¡Archie! ¿Cómo estás? – Decía emocionada de verdad por ver al elegante chico que ella había admirado antes de encapricharse con Neal por los comentarios que Elisa había dicho acerca de lo que él pensaba de ella, se detuvo frente a los demás. – No sabía que vendrías a ver la obra. – Decía verdaderamente feliz de ver ahí a Archie.

-Así es. – Respondió Archie. – Vine con mi familia. – Dijo indicándole a la chica que no estaba solo.

-Hola. – Saludó un tanto despreocupada mientras se aferraba al brazo de Archie, mientras los demás la veían un poco sorprendidos, Stear veía a Archie recordando la plática que había tenido con su hermano en Lakewood y al observar el rostro de su hermano supo que él recordaba lo mismo, sin embargo su cara no era de burla sino de incomodidad. – Te estuve esperando el día de ayer. – Dijo la chica delatando a Archie.

-¿Esperándome? – Preguntó Archie un tanto confundido, sin dejar de observar a Annie quien tenía al pobre pañuelo más torcido que otra cosa mientras sus manos perdían color de las fuerzas que estaba haciendo, el pobre gatito no pudo más que tener lástima por aquel pedazo de tela, más sin embargo con lo que estaba sucediendo le decía que su adorada damita estaba pasando por unos terribles celos que le eran difícil de ocultar. Daysi asintió.

-Sí, ya sabes por tu paseo nocturno. – Dijo de nuevo la chica.

-¡AH! – Dijo Archie cayendo en cuenta que las dos veces que se la había encontrado afuera de su mansión no era precisamente casualidad como él lo había pensado, la chica había visto a Archie caminar frente a su mansión y se había hecho la encontradiza para poder hablar con él. – Sí, lo que sucede que el día de ayer hice más tarde mi recorrido… - Dijo viendo a Annie de reojo, quien comprendió que se refería a cuando él había estado debajo del farol hasta altas horas de la noche.

-No importa, espero que hoy me acompañes a mi casa. – Decía sin parar de hablar, cosa que desesperó a Archie y a los demás, incluso a las chicas.

Wilberth observaba incómodo como Archie no dejaba de observar a Annie, pero no tenía el valor de decirle algo, mucho menos cuando se acercó Daysi ignorándolo por completo a él y a Annie. Daysi era la chica con la que había mantenido una relación por meses terminando con ella para buscar una oportunidad con Annie, habían terminado en no muy buenos términos y era evidente para ambos aquel comportamiento.

-¿Has venido sola? – Preguntó Archie al no ver a nadie más cerca de ella.

-Con mis padres, pero ellos se fueron hace un momento cuando les dije que me iría contigo. – Dijo la despreocupada chica, ante el asombro de los demás. Archie sonrió incómodo por aquella auto invitación que se había hecho la chica y comprendía ya las palabras de su hermano cuando le dijo que era hermosa pero un tanto hueca. Al pobre chico no le quedó otra más que ser el acompañante de ella.

-Nosotros nos vamos. – Dijo Annie de pronto sintiéndose bastante celosa por la actitud que aquella chica estaba teniendo con Archie. Annie la conocía de lejos al saber que era la chica que habitaba la mansión contigua a la suya. – Con permiso. – Dijo despidiéndose de todos incluso de Archie, pero de él lo hizo con indiferencia, sin embargo Archie alcanzó a tomar su mano y la besó sobre el guante que ella llevaba, provocando que el color rojo predominara en el rostro de Annie, todos pudieron advertir aquella reacción que había tenido la pelinegra, todos menos Wilberth y Daysi quienes se miraban incómodos uno al otro. Annie retiró la mano de los labios de Archie como si le quemara la piel, y así lo había sentido. Archie sonrió de lado y le guiño el ojo una vez más provocando que el corazón de la tímida muchacha se acelerara con rapidez.

-Con permiso. – Dijo Wilberth, despidiéndose de cada uno de los presentes para seguir a Annie rápidamente quien se iba molesta por dejar a Archie en manos de aquella chica.

-Creo que alguien está celosa. – Dijo Candy a Anthony, quien sonrió por aquel comentario que había sido hecho únicamente a él.

-Creo que tienes razón , princesa. – Dijo Anthony feliz por su primo, pero a la vez sentía curiosidad por aquella chica que se veía estaba de verdad entusiasmada con el elegante de su primo.

Archie se veía incómodo en su posición y su hermano solo lo veía con burla, mientras el pobre de Archie quería salir corriendo de ahí.

-Bueno, creo que será mejor que nos retiremos. – Dijo armándose de valor el pobre gatito al ver que no tenía escapatoria. – Iré un rato más a la mansión. - Anthony asintió al comentario de su primo y le sonrió deseándole suerte en su "conquista".

-Nosotros también nos retiramos. – Dijo Neal quien ya se había liberado de los reporteros que lo habían acosado con varias preguntas referente a su compromiso con Gabriela.

-De ninguna manera. – Dijo Anthony. – Tú llevarás a Gabriela a "Celebrar" su compromiso. – Dijo a modo de advertencia. – Y pasarán una velada agradable. – Neal asintió a lo que el rubio le decía y tomaba a Gabriela de la mano para llevarla a tomar la diligencia que los había estado esperando todo ese tiempo.

-Creo que se han quedado sin carruaje. – Dijo Stear acercándose a sus primos, cuando se dio cuenta que Anthony había cedido su carruaje para que llevara a Neal a celebrar con Gabriela.

-No importa. – Dijo Anthony con una sonrisa. – Soy capaz de caminar hasta el fin del mundo si es acompañado de mi princesa. – Dijo tomando su mano para besarla.

-Eso es muy romántico. – Dijo Stear. – Pero tú princesa no caminará mucho tiempo con esos zapatos. – Dijo señalando los pies de Candy. Anthony sonrió advirtiendo que era verdad.

-Puedo cargarla. – Dijo coqueto, provocando la risa de los presentes.

-Sí, no lo dudo. – Dijo Stear. – Pero será mejor que se vayan con nosotros. – Dijo de nuevo el inventor abrazando a su primo mientras cada uno llevaba de su lado a sus prometidas. Las dos parejas caminaron hasta la salida, mientras a lo lejos Terry seguía firmando los autógrafos y Susana seguía esperando aburrida a que se desocupara. El actor no pudo dejar de observar cómo Candy se retiraba feliz en brazos de su príncipe.

-Sé Feliz Candy, lo mereces. – Pensó el actor con melancolía, regresando al lado de Susana para ocultarse de nuevo de los fanáticos, ya había sido suficiente por esa noche. Los demás actores irían a festejar el triunfo de la obra para después partir a la siguiente ciudad, pero él no era de los que convivía mucho tiempo con sus compañeros, prefería encerrarse en su cuarto de hotel y descansar para el viaje.

Archie subía al carruaje que esperaba a Daysi y a lo lejos era observado por una triste Annie quien también subía al carruaje en el que había llegado con Wilberth. El camino para Archie y para Annie fue en silencio, ninguno se atrevía a hablar con su acompañante, pero a diferencia de Wilberth que no hablaba para nada, Daysi no paraba de hablar mareando a Archie con tanta palabrería que salía de su boca.

-¿Qué sucede Annie? – Se atrevió a preguntar Wilberth una vez que habían llegado a la mansión Britter.

-¿Por qué lo dices? – Preguntó Annie intentando ocultar su rostro.

-Annie, no puedes engañarme… y no puedes seguirte engañando… - Dijo Wilberth con un nudo en la garganta, era un chico noble y se había dado cuenta que los sentimientos de Annie nunca cambiarían, que por más que ella se había esforzado por amarlo, él no había pasado de ser más que un buen amigo para ella, sabía que lo quería, sabía que lo estimaba, pero también sabía muy bien que no era nada más que un buen amigo para ella.

-Perdóname por favor. – Dijo Annie arrojándose a sus brazos mientras las lágrimas empañaban sus hermosos ojos azules, sintiendo una infinita pena por lastimar a aquel chico que había sido tan dulce y tierno con ella. – No era mi intención… - Decía a duras penas.

-No tienes qué sentirlo Annie, yo sabía a lo que me arriesgaba y aun así quise correr el riesgo. – Dijo con pena, pero feliz de haber compartido con ella todo ese tiempo, tiempo en el cual fue muy feliz con ella. – Y créeme cuando te digo que valió la pena cada minuto a tu lado. – Dijo sin dejar de abrazarla y aferrarla a su cuerpo. Annie lo observó con los ojos llorosos y él se acercó a ella para besarla por última vez, esta vez Annie no lo esquivó queriéndole regalar aquel beso que sabía iba a ser el último entre ellos.

El beso comenzó lento, tímido, Wilberth se esforzaba por hacer de aquel beso inolvidable para ambos, apoderándose de su boca con ahínco y anhelo, saboreando sus labios por varios minutos hasta que Annie se apartó de él, creyendo que ya era suficiente. Wilberth asintió y se retiró cual caballero haciendo una reverencia ante ella.

-Gracias por todo Annie Britter. – Dijo inclinando su cuerpo para después colocar su sombrero y partir para siempre de aquel lugar. Annie seguía de pie en la puerta de la mansión sin atreverse a entrar y enfrentarse con su madre.

En la mansión de al lado Archie llegaba junto con Daysi ayudándola a bajar del carruaje, la chica seguía hablando sin parar y Archie quería que se callara por un momento para poder salir de aquel lugar.

-Bien Daysi, tengo que despedirme, ya es tarde y necesito descansar. – Dijo Archie para parar la palabrería que no cedía la chica.

-¿Por qué tan pronto? ¿No quieres pasar un poco? – Preguntó coqueta. Archie sonrió nervioso negando de inmediato.

-No gracias, tal vez en otra ocasión. – Le dijo una vez más. Daysi pareció que no le fue suficiente aquella despedida y se acercó a Archie abrazándolo por el cuello, tomándolo por sorpresa mientras lo arrinconaba dejándolo sin escapatoria, como el caballero que era le sonrió amable intentando quitar sus manos de él. – Buenas noches Daysi. – Dijo Con una sonrisa, pero cuando le tomó las manos para desenroscarlas de su cuello la chica acercó su boca a la de él y le plantó un beso en los labios. Archie sorprendido cerró los ojos con aquella acción, sin embargo por un momento se dejó llevar por la caricia que experimentaba por primera vez, sintiendo como los expertos labios de Daysi se movían sobre su boca, intentando la chica que este le correspondiera de la misma manera, y a pesar de sus esfuerzos Archie no sentía nada en su corazón, solamente un movimiento desesperado de su boca buscando que le siguiera el ritmo. Daysi introdujo su lengua en la boca de Archie, quien no pudo evitar sorprenderse por aquella intrusión, dejando que la chica continuara con aquel movimiento, por un momento Archie se imaginó que era Annie a la que estaba besando dejándose llevar por un instante, pero solo fue por un segundo al llegarle la imagen de su dulce niña a su mente apartó delicadamente a la chica.

-Lo siento Daysi. – Dijo con delicadeza. – Pero mi corazón está ocupado. – Dijo de la misma manera. Daysi comprendió a quien se refería.

-¡Pero ella está con Wilberth! – Dijo un tanto desesperada. Archie sonrió con un poco de pesar por saber aquello.

-Lo sé, pero mi corazón no lo ha entendido. – Le dijo sincero. Ella asintió sintiendo vergüenza por lo que acababa de hacer.

-Lo siento. – Dijo tímida. Archie le acarició el rostro con ternura.

-Gracias a ti por hacerme merecedor de ese honor. – Dijo para que no se sintiera avergonzada.

-Ella es una chica con suerte. – Dijo Daysi al ver al perfecto caballero que tenía frente a ella. Archie sonrió agradecido. Daysi ofreció su carruaje para que regresara a la mansión.

-No te preocupes, prefiero caminar. – Dijo Archie haciendo una reverencia y besando su mano para esperar que ella entrara a su mansión. Una vez que ella se adentró al interior, Archie comenzó a caminar por los jardines de la mansión de la chica rumbo a la salida y al pasar por el frente de la mansión Britter, a lo lejos pudo ver en el portal de la entrada a una solitaria Annie sentada en una banca afuera del portal de la puerta, abrazándose a sí misma. Eso alarmó a Archie quien sin dudarla se aventuró a entrar sin permiso alguno a aquella propiedad para ver qué sucedía con su hermosa dama.

-Damita ¿Qué sucede? – Dijo acercándose a ella cuidadosamente, mientras Annie sorprendida se limpiaba las lágrimas intentando ocultarlas de él.

-¿Qué haces aquí? – Dijo en su intento de cubrir su rostro.

-Venía de la casa de Daysi y al pasar por aquí pude observar que estabas sola. – Dijo de la misma manera con la que le había comenzado a hablar. - ¿Dónde está Wilberth? – Preguntó como si lo estuviera buscando.

-Wilberth se fue. – Dijo Annie, aún tratando de ocultar sus ojos llorosos.

-¿Y te dejó aquí afuera? – Preguntó indignado porque la había dejado sola en la oscuridad de la noche.

-No he querido entrar porque no sé cómo le diré a mi madre que Wilberth ya no volverá por aquí. – Dijo Annie anunciando al gatito que aquel chico se había dado por vencido en su intento de conquistarla.

-¿Terminaste con él? –Preguntó con cierta ilusión en su rostro, pero al ver el estado de Annie lo hacía desconfiar si ella realmente lo había amado o no. – Tú… ¿Lo amas? – Preguntó con miedo. Annie negó mientras las lágrimas volvían a aparecer de nuevo en su rostro, ya no tenía caso ocultarlas de él.

-¡Me hubiera gustado amarlo como se merece! – Dijo Annie levantando un poco la voz. Archie volteó a todos lados como buscando a alguien que los hubiera escuchado. – Él es un chico noble, leal y de verdad me ama. – Dijo con pesar. Archie bajó la mirada triste sentándose a su lado derrotado.

-Siento mucho que no funcionara. – Dijo sincero, pero con dolor en su pecho por ver el estado en el que estaba Annie por su ruptura con Wilberth.

-¿Sabes qué es lo peor de todo? – Preguntó como si no escuchara lo que Archie había dicho. Archie negó en respuesta. – Que no siento dolor porque haya terminado. – Dijo iluminando en el corazón de Archie la esperanza de nuevo. – Lo que me duele es haber lastimado a Wilberth. – Dijo volteando a ver a Archie de frente. – Lo siento mucho Archie. – Dijo de nuevo, Archie no comprendió su disculpa.

-¿Lo sientes? ¿Por qué? – Preguntó incrédulo.

-Por obligarte a estar a mi lado sin amarme, sin querer hice lo mismo que tú me hiciste a mí con Wilberth y se siente horrible este sentimiento. – Dijo de nuevo Annie, mientras se tocaba el corazón evidenciando el dolor que sentía en él. Archie sonrió y se puso de pie frente a ella.

-Tal vez en un principio estuve por compromiso a tu lado. – Dijo Archie con una sonrisa arrepentida. – Pero no fue tan horrible como tú lo crees. Disfruté mucho tu compañía, sobre todo tus sonrisas y buenas maneras, tu timidez y tus esfuerzos por agradarme. – Decía descubriendo ante Annie que él se había dado cuenta de todo. – Pero después algo cambió y aunque tardé en darme cuenta, por fin ahora puedo decirte con toda la sinceridad de mi corazón que mis sentimientos son reales Annie… te amo damita, te amo de verdad. – Le decía mientras tomaba su rostro con delicadeza y la acercaba a su boca. Annie se giró tímida evitando que la besara, no porque no tuviera ganas, sino porque temía estar soñando. Archie se decepcionó por un momento, pero al ver que Annie volvía su rostro tímida acercándose un poco más a él tuvo la confianza para el siguiente movimiento.

-¿Eso es verdad? – Preguntó con un susurro con la esperanza al límite de que fuera verdad. Archie no respondió y simplemente se dejó guiar por los deseos de su boca y atrapó a Annie entre la pared de la mansión y su cuerpo, cerrándole por completo el paso para evitar que saliera huyendo de él.

Atrapó sus labios con esmero comenzando a besarla lentamente, con un beso húmedo e intenso, él era un chico inexperto, apenas hacía unos minutos había recibido su primer beso, sin embargo hizo lo que su cuerpo le dictaba, buscando con sus labios los de Annie, haciendo que en el acto ella respondiera a aquellas caricias que su chico le proporcionaba. La besó aferrándola con fuerza a su cuerpo, sintiendo la delicada figura de Annie junto a él, su beso seguía sin descanso, sintiendo un millón de mariposas en su vientre mientras luces de colores le llegaban como imágenes a sus ojos que estaban cerrados. Annie abrió su boca para recibirlo una vez más y él introdujo su lengua arriesgándose a hacer el movimiento apenas aprendido, un movimiento nuevo para ella, sin embargo al sentir que sus piernas se le derretían por lo bello del momento, Archie la aferró más a él provocando que sus pelvis chocaran por impulso, Archie la recargó más sobre la pared con ese movimiento y sintió como su cuerpo reaccionaba. Era incapaz de alejarse de ella y comenzó a acariciar su espalda mientras con su cadera la mantenía fija a la pared, su otra mano la mantenía en su nuca por temor a que ella se escapara de sus brazos. Así continuaron por varios minutos, jalando aire entre besos para volver a iniciar, sin embargo la cárcel de sus brazos y la pared no desaparecía, ese contacto lo estaba volviendo loco.

-¿Aún tienes dudas de lo que provocas en mi damita? – Preguntó con la voz jadeante de pasión. Annie negó con su rostro encendido, sonriendo tímida y ofreciendo de nuevo su boca para que él continuara con aquellas caricias que habían logrado encenderla. Archie no lo dudó un segundo y volvió a adueñarse de su boca y con una mano la volvió a acercar a su cuerpo, deteniendo aquella caricia sobre su cadera, un movimiento atrevido y osado, pero que en aquel momento ambos sentían la necesidad de recuperar el tiempo perdido.

-Te amo Archie. – Decía Annie mientras Archie le besaba su blanco cuello, deleitándose con la suavidad de este.

-También te amo Annie, te amo. – Le decía sin dar tregua a los besos y caricias.

Una vez terminadas aquellas muestras de amor Archie comenzó a sentir que su estómago le dolía y se le revolvía, recordando la plática que había sostenido con su primo y hermano días atrás. Sonrió de lado tratando de controlar el deseo de su cuerpo y ocultarlo al mismo tiempo de su amada.

-Mañana tenemos que viajar a Florida. – Dijo para calmar las ganas nacidas de pronto. Annie lo escuchó sorprendida y él le explicó con detalle el motivo de aquel viaje. – Pero te prometo que en cuanto llegue hablaré con tu padre para solicitar tu mano, porque de ahora en adelante eres mi prometida Annie Britter. – Le dijo besando de nuevo su boca. - ¿Lo eres verdad? – Preguntó queriéndose asegurar que ella no lo rechazaría como prometido.

-Lo soy. – Dijo Annie abrazándolo por el cuello. Archie sonrió ilusionado y volvió a apoderase de su boca una vez más, ella lo recibió feliz.

En la mansión de los Andrew, los tres chicos llegaban cansados de la obra, los tres habían ido a dejar a Patty y después de las despedidas de rigor por el viaje regresaron mucho más tarde a la mansión. Stear se retiraba a su habitación mientras Anthony como siempre acompañaba a Candy para que descansara un poco antes de estar listos para el viaje.

-Descansa princesa. – Le dijo con una sonrisa tan hermosa que Candy se quedó viéndolo detenidamente, admirando su galanura. Él la beso en el acto, le gustaba la manera en la que era observado por ella, ya que sabía que él la veía de la misma forma e ella.

El beso se fue haciendo más efusivo y necesitado, obligando a Anthony a entrar a la habitación de la rubia para evitar ser sorprendidos en medio del pasillo, solo entraría un momento y se iría a descansar, sin embargo el beso seguía subiendo de intensidad y la lengua del rubio irrumpía en la boca de Candy provocando que gimiera una y otra vez por las caricias que iban incrementando de intensidad, las manos de él se habían posado en sus caderas y la unía discretamente a su pelvis para calmar un poco el calor que lo quemaba en esa parte de su cuerpo.

Ambos caminaron hacia la cama, mientras Candy caminaba de espaldas y se recostaba en la cama con delicadeza mientras Anthony acariciaba sus piernas para subirlas en ella. Se recostó sobre ella con cuidado de no aplastarla, sintiendo más íntimo el contacto de su cuerpo, sobre todo la parte baja, mientras se sostenía con una mano bajo la espalda de Candy, con la otra se dedicaba a recorrer su figura desde su cadera hasta el busto, acariciándolo con mayor confianza esta vez al saber que ella no lo detendría.

Así se mantuvieron por un buen rato, besándose y acariciando su cuerpo, los besos iban de su rostro a su cuello hasta que poco a poco fueron bajando de intensidad para observarse a los ojos, ambos se veían con las miradas dilatadas, ansiosos de continuar con aquella sesión íntima, sin embargo la cordura regresó primero a Anthony quien se recostó a su lado abrazándola fuertemente a su cuerpo mientras le hablaba cosas tiernas.

-Eres lo mejor que me ha pasado en la vida Candy. – Decía en su oído mientras ella sentía su respiración y se aferraba a sus manos que la tenían presionada de la cintura uniéndola a él de forma necesitada, quemándole por sobre la ropa aquel contacto que sentía tan necesitado y placentero. – Necesito de ti, necesito tenerte a mi lado por siempre princesa. – Decía sin dejar de besar sus cabellos, sin soltarla tratando de mantener sus manos en aquella posición.

-Yo también te necesito Anthony, eres el amor de mi vida, te amo mi príncipe. – Le decía emocionada, en un susurro, correspondiendo con sutiles movimientos a aquellas palabras tan dulces que ella percibía muy cerca de su rostro.

Poco a poco el sueño los fue venciendo, la noche avanzaba su curso y el cansancio los hizo su presa, así como la cálida demostración que habían tenido sus cuerpos. Esa mañana partirían rumbo a Florida y tomarían el tren que salía antes de mediodía. La mañana los sorprendió en la habitación de Candy, la luz del día entraba a la habitación por una ventana que habían olvidado cerrar aquella noche iluminando de frente el rostro de ambos chicos quienes sonreían aún inconscientes de que estaban juntos. Ambos se habían dormido sin pensar en las consecuencias de sus actos, sin pensar que podrían mal interpretar aquel acercamiento que aunque un tanto inocente no dejaba de ser dudoso para ambos.

Anthony fue el primero en despertar como siempre y cuando abrió los ojos y vio que estaba en un lugar totalmente diferente a su espacio se sobresaltó por un momento, pero cuando se acordó que lugar era ese no pudo evitar sonreír y voltear a ver a su amada que yacía a su lado aferrada a su cuerpo. La observó detenidamente, sus rubios cabellos aún acomodados en el peinado de la noche anterior y vestidos ambos con las mismas galas, recorrió su rostro hasta llegar a su escote tan blanco como la nieve, su piel era perfecta, suave y deliciosa y él podía dar fe de ello, no pudo evitar contener su aliento por unos segundos al observar su respiración la cual mostraba el nacimiento de su escote en un subir y bajar lento, un movimiento en el cual podía perderse toda la vida de ser necesario, su manera de dormir estilo princesa era una invitación al pecado, más cuando sin poder evitarlo su imaginación volaba a adivinar qué era lo que había debajo de aquel hermoso vestido y auguraba que lo que encontraría era aún más hermoso. Sus pensamientos fueron interrumpidos cuando la hermosa diosa que dormía junto a él comenzó a despertar de su sueño, tal vez presintiendo la mirada tan intensa con la que era observada o por la presencia que aquel príncipe imponía en el lugar.

-Buenos días princesa. – Le dijo con una sonrisa tierna, sin esperar a que ella terminara de abrir los ojos ya se había lanzado a su boca para besarla delicadamente. Candy se sorprendió con aquel despertar tan rico y apasionado con el que era asaltada.

-Buenos días amor. – Dijo con una sonrisa tímida una vez que fue liberada de aquel mágico beso que recibió. El vestido caía de su hombro derecho y la mirada centellante de Anthony brilló en el acto al observar con sorpresa aquel movimiento de la tela. La miró un segundo a los ojos y obtuvo el permiso requerido, bajando un poco más para descubrir más piel a su tacto, besando el hombro con cuidado, con lentitud, dejando un rastro húmedo en la suavidad de su piel. La recostó de nuevo en la cama y comenzó a besarla lentamente, invadiendo su boca una vez más conteniendo sus deseos de ir más allá de lo permitido. Sus besos eran deliciosos e intensos, su boca era suave y apasionada, estaba ardiendo de deseo cuando se apoderaba de la suya y ella la ofrecía con gusto, le gustaba sentir la pasión de Anthony sobre ella, le gustaban las reacciones tan intensas que él demostraba tener sobre su boca y sobre su cuerpo, no era solo un chico bonito y tierno, llevaba el fuego y la pasión en la sangre y Candy estaba descubriendo una nueva faceta de su vida que la tentaba a seguir investigando.

-Tengo que irme mi amor. – Le dijo sin dejar de besarla, sintiendo frustración por tener que dejarla ahí en esas condiciones y tener que irse en las mismas, necesitaban más, querían más, pero ambos sabían que no era correcto hacerlo, sin embargo la pasión y el deseo se sobreponían a la razón, una razón que cada vez se hacía más pequeña y efímera.

-Lo sé. – Decía Candy fingiendo comprender la razón, sin embargo ella tampoco ayudaba a dejarlo ir, manteniendo en todo momento sus brazos alrededor de su cintura para que no se alejara de ella. Continuaron así un rato más, besándose y disfrutándose mutuamente, la mano derecha de Anthony se detuvo cuando estuvo a punto de bajar un poco más el escote de su vestido, ahí detuvo su movimiento y simplemente apuño su mano con frustración, un movimiento que Candy no advirtió.

Se levantó a duras penas de la cama y cuando observó el estado de Candy le era más imposible dejarla de esa forma, la rubia tenía el vestido desacomodado, el cabello despeinado y el rostro enrojecido del placer que sentía, la respiración era pesada y su pecho subía y bajaba aceleradamente, una imagen digna de recordar de por vida. Lanzó un beso al aire e hizo una reverencia antes de salir cuidadosamente de su habitación. Candy le guiñó un ojo en respuesta y él se cercioró que nadie hubiera cerca de los pasillos y se fue de inmediato a su habitación.

Llegó a su habitación feliz y más enamorado que nunca, maravillado por la noche que había pasado con su pecosa, era la primera vez que dormían juntos y a pesar de que solo habían dormido sabía que era lo que implicaba si alguien los descubría, no era como si le incomodara que lo hicieran casarse con Candy, porque ese siempre había sido su sueño, desde que la presentaron como una Andrew ante los Leagan había cruzado por primera vez aquel pensamiento por su mente. El dolor en su vientre le regresó a la realidad, dirigiéndose al cuarto de baño para tomar el remedio dado por el doctor Stear.

Se deshizo de su elegante frac, desnudando con cuidado su cuerpo, dejando al descubierto sus músculos y su hombría al aire que yacía erguida y firme ante él, se recargó en la pared del baño para dejar que el agua comenzara a mojar su cuerpo, sintiendo como el agua fría lo recorría, comenzando a sentir lentamente el alivio que buscaba su cuerpo, las gotas de agua poco a poco mojaban su cuerpo hasta cubrirlo por completo. Terminó su refrescante baño y se cambió rápidamente, sabía que tenía que estar listo a tiempo para el viaje.

Cuando bajó hacia el salón principal, sus primos y la matriarca ya estaban listos, las maletas con lo necesario de sus pertenencias que ya estaban abajo y sobre la diligencia que se encargaría de llevarlos.

-Buenos días. – Saludó más emocionado que de costumbre.

-Buenos días Anthony. – Dijo Stear con una sonrisa. – Veo que por primera vez se te pegaron las sábanas. – Dijo con alegría ya que siempre era el primero en estar de pie.

-¿Y Candy? – Preguntó sin responder a la observación de su primo más que con una sonrisa traviesa, dando a entender que así había sido en realidad.

-Aún no baja. – Respondió Archie con una risita de felicidad, una que hacía tiempo no veían en el elegante chico y que no fue desapercibida para nadie.

-Creo que alguien le fue muy bien. – Dijo Stear volteando a ver a su hermano mientras palmeaba su hombro. – ¿Ya puedo decir que tengo cuñada? – Preguntó Stear con travesura. Archie lo miró con una sonrisa de lado, le divertía la pregunta de su hermano, pero si, realmente podía decir que ya tenía cuñada de vuelta.

-Puedes apostar que así es. – Dijo en respuesta, ante la sorpresa de Stear quien él solamente lo había dicho para molestarlo, sin embargo no se esperó esa respuesta.

-¿Qué? ¡No pensé que Daysi te convencería tan rápido! – Dijo Stear, la chica no le caía mal, sin embargo lo desesperaba la manera tan desinteresada que mostraba ante la vida y sobre todo las pocas ideas que llegaban a su cabeza, era una chica hueca y poco inteligente que no encajaba con el carácter impulsivo y poco paciente de Archie.

-¿¡Daysi!? ¿Qué dices Stear? ¿¡Estás loco!? – Preguntó angustiado, recordando de pronto que ellos lo habían visto alejarse con aquella chica, sonriendo una vez más con travesura a su primo y su hermano, los tres estaban retirados de los demás, como siempre cómplices en sus pláticas. – Tengo mucho que contarles. – Les dijo con una sonrisa.

-Esa sonrisa es la de un chico enamorado y feliz. – Dijo Anthony, sabiendo reconocer aquellas expresiones en su rostro cuando se veía al espejo. – Y sin temor a equivocarme creo que Britter es el apellido de la dama. – Dijo palmeando el hombro de su primo quien de inmediato asintió a aquella afirmación que había hecho Anthony.

-Así es Anthony, Annie es la chica que me conquistó finalmente y en cuanto regrese hablaré con sus padres. – Dijo con una sonrisa mientras los otros dos chicos lo felicitaban alegres y sinceros.

-Buenos días. – Dijo de pronto una sonrojada Candy que venía bajando en un sencillo vestido de color amarillo, ajustado de la parte superior y con holanes en la falda, el escote de su cuello era redondo y estaba un poco alto, cubriendo sus brazos con la manga corta que adornaba aquella pieza de tela, el cinto era de color blanco y resaltaba en su atuendo, así como el sombrero que cubría su cabello que llevaba recogido para poder acomodarlo. El rostro de Anthony se perdió en su imagen una vez más, dejando de reír y felicitar a Archie en cuanto escuchó su dulce voz.

-Vamos Archie, hay que dejar que este par se despierte por completo. – Dijo Stear llevándose a Archie hacia el carruaje donde los esperaban los demás. Anthony no escuchó los comentarios de burla de sus primos, ni sus bromas, tenía la mirada fija en ella y parecía que Candy estaba en la misma situación que él, sus miradas se conectaban formando un vínculo muy íntimo entre ellos.

Continuará…

Bueno hermosas muy buenas tardes, espero que estén muy bien y que hayan mantenido su aburrimiento para leer este capítulo. Una disculpa por no haber actualizado ayer pero el final de ALL FOR YOU, los doctores, la escuela y los chamacos me lo impidieron, así que por los mismos motivos actualicé hasta ahorita. Pero sé que son comprensivas que por eso no están tan ansiosas jejeje.

TeamColombia. Hola hermosas espero estén muy bien, gracias por su comentario anterior, que bueno que les está gustando la historia y que el rebelde consentido de ustedes no les haya caído mal en esta historia. Muchas gracias por dejar como siempre su comentario y por las porras para que continúe.

Mayely León, Hola Mayely, estoy bien gracias a Dios como siempre muy ocupada pero aquí andamos. Siempre he pensado que a pesar de que Anthony y Terry serían rivales por el amor de Candy, creo que hubiera un punto en el que se unirían por tal de ayudar a la pecosa, aún así no por eso me gusta Terry jejeje. Tranquila con las demostraciones de amor que todavía les queda un buen para que se haga realidad. Muchas gracias por tu comentario y por tus buenos deseos hermosa, te mando un fuerte abrazo, saludos y bendiciones.

Carolina Benitez, Hola hermosa, que bueno que te gustó el capítulo, en esta historia como Anthony no había muerto, ni tampoco nadie lo creía muerto, me dejé llevar por lo que según yo hubiera pasado si él estuviera alejado de la familia y por ende Candy se hubiera entusiasmado un poco con Terry, pero como el rebelde no la ayudó a superar nada pues hubo siempre problemas entre ellos por los recuerdos que Candy tenía con él y pues Terry por eso desistió tan rápido de las intenciones que tenía con ella. Gracias por tus flores hermosa, me da mucho gusto que te guste mi manera de ver a Anthony, espero siempre poder plasmarlo de esa manera. Te mando un fuerte abrazo, saludos y bendiciones.

Julie-Andley-00, Hola hermosa, creo que Eliza es una chica caprichosa y a pesar de que tenía mucha maldad en su alma, siempre la consideré muy poco creativa con las situaciones que creaba para poner en mal a Candy, es por ello que no le alcanzó mucho su mente para hacer algo diferente, sino que se fue por lo que ya le había funcionado una vez. Que bueno que te gustó el capítulo, espero que este también haya sido de tu agrado. Saludos y bendiciones hermosa.

Miyoya, Hola hermosa, que bueno que puedas imaginar lo que intento plasmar con mis letras, ya que a veces es difícil crear un escenario en el que te puedas perder con la historia. Muchas gracias por leer y sobre todo por dejar tu comentario, no sabes como me alienta que te guste la historia y esperes con ansias el siguiente capítulo. Te mando un fuerte abrazo, saludos y bendiciones.

Aminaabud, Hola hermosa, tienes razón Eliza siempre fue una persona corta de mente y sobre todo un tanto tonta, por no decirle más feo jajaja, pero lo bueno que no le resultó nada de lo que hizo y sobre todo que Anthony también confió plenamente en la rubia, tenía que corresponder a la confianza que ella depositó en él. Muchas gracias por tu comentario hermosa, gracias por leer y sobre todo por estar al pendiente de la historia.

Denisse Treviño, Hola hermosa, extrañé tu comentario para esté capítulo, espero que estés muy bien y que solo haya sido falta de tiempo para que no pudieras leer. Te envió un fuerte abrazo, mis mejores deseos y mis bendiciones. DTB.

Guest, Hola hermosa muchas gracias por dejar tu comentario, gracias por exponer tu gusto por la historia, te mando un fuerte abrazo, saludos y bendiciones.

Espero todas y cada una de las personas que están al pendiente de esta historia estén seguras y sanas en sus casas, y si tienen que trabar que Dios las proteja para que lleguen a sanas y salvas a sus hogares. Les mando un fuerte abrazo a cada una de ustedes y especialmente a las lectoras de Estados Unidos quienes han aventajado bastante en el número de registros dejando totalmente abajo a mis compatriotas. Saludos y bendiciones a todas.

GeoMtzR.