Capítulo 25

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Paladeó con disgusto y miró el cigarrillo en silencio, no entendía cómo era que Shikamaru aspiraba esas cosas con tanta avidez y tantas veces al día… pero lo extrañaba y hasta ese momento, rodearse a sí misma del olor a tabaco y humo tan característico de Shikamaru era la única manera que tenía de mantener esa ansiedad a raya.

Se detuvo en la acera, justo frente a la casa de la pareja que tanto había envidiado. Sus ojos siguieron la escalinata que dirigía hacia la puerta principal, los focos de los costados se mantenían inusualmente apagados ahora que nadie vivía en ella. Inspiró profundamente el humo del cigarrillo, sintiendo el rechazo de su cuerpo y no pudo evitar el gesto de asco que se coló por sus facciones unos momentos. Botó sin consideración alguna la colilla en el suelo y la pisó, mirando fijamente la casa que se extendía frente a ella… aquel lugar al que había tenido prohibido acercarse, a pesar de que no se hubiera dicho ni una sola palabra al respecto. El vacío que había ido creciendo dentro de ella desde aquel lunes de pronto le pareció intolerable; su mano temblorosa subió a su rostro, acomodando los lentes.

Pero como siempre su mente no la dejó consumirse en sus penas, distrayéndola con ideas que quizá no eran tan graciosas o interesantes pero las sentía así por culpa de su ánimo. Sonrió… Ino se había perdido la casa con jardín, después de todo. Una pequeña risa convulsionó su pecho y miró el cielo, contemplando las vueltas de la vida, las ironías e injusticias; el pesado bolso con el que cargaba se deslizó de su hombro y lo dejó caer al suelo. Contemplando. Las estrellas brillaban lejanas, pero no sonreían como otras noches… lucían débiles.

—¿Qué demonios haces tú aquí?

No tuvo que bajar la mirada para saber de quién se trataba, la voz de Ino casi le había chillado en los oídos y reverberado en el alma, junto a un enojo que mantenía callado. Detuvo sus lentes con una mano, manteniendo su rostro hacia el cielo unos segundos más; cuando sus ojos se encontraron con los de Ino, la puerta principal abierta de par en par, no le sorprendió ver tanto enojo y desprecio juntos en una cara que, innegablemente, era bonita.

—No esperaba verte aquí —se sinceró.

—Yo vivo aquí —espetó, a pesar de su garganta tensa.

—… vivías —corrigió, sin darse cuenta, volviendo la mirada al cielo.

Ino cerró los ojos e inspiró, maldiciendo mentalmente el nombre de Sasuke, pues no sabía de alguien más que pudiera proporcionarle esa información a la pelirroja. Batalló para controlar su respiración y bajó por la escalinata, sin acortar del todo la distancia entre ellas, esperando que la pelirroja huyera o dijera otra cosa, pero se mantuvo inmóvil, mirando al cielo con gesto indolente y perdido.

—¿Qué haces aquí? —espetó, perdiendo el temple. —¿Buscas a alguien?

—No… solo pasaba —murmuró, terminando con su mutismo. Había sopesado la posibilidad de tomar su bolso y huir, pero no sabía qué tan rápida era la rubia, ni qué tan enojada se encontraba.

—¿Crees que voy a creerte? —sus puños se apretaron con fuerza a sus costados, luchaba contra el creciente impulso de cruzarse de brazos. —¿Qué piensas, Karin? ¿Qué porque se acostó contigo una vez ya te ama? ¿Qué vas a ser tú la que camine por el altar ahora? ¡¿Crees que la casa ya es tuya?!

Bajó la mirada, posándola sobre el rostro de Ino, y luego de apretar los labios negó una sola vez. —Nada de eso… solo pasaba por aquí.

Ino entrecerró los ojos y elevó un poco más el mentón. —Lárgate de aquí.

El silencio que las rodeó resaltó los suaves sonidos de un auto que andaba cerca de ahí… y los que arrastraba el viento desde alguna autopista o algún rincón de la ciudad. No sopló el viento, pero Karin se frotó un brazo, bajando la mirada hacia el césped.

—¿Por qué engañaste a Sasuke, Ino? —murmuró, empujando sus lentes de nuevo y mirándola fijamente. —Dímelo, de mujer a mujer, ¿por qué lo hiciste?

El ángulo en el que había acomodado su rostro no reflejaba la luz, mostrándole a Ino su mirada severa. Notó el cambio en el rostro cansado de la rubia, el enojo que había estado ocultando a la inseguridad se evaporó con aquellas palabras, mostrando una confusión que le contó toda una historia. No sonrió ante la idea de que Ino fuera una persona insegura en el aspecto romántico, pero se regodeó internamente con aquel descubrimiento, que se sentía más como una confirmación.

—Eso solo le concierne a Sasuke.

—Si… tienes razón…

Hubo un cortísimo silencio, en el que los ojos de Karin brillaron por unos momentos. Ino inspiró lentamente, creyendo que aquella incómoda situación se disiparía pronto.

—¿Por qué jugaste con Shikamaru? Habiendo tantas personas, ¿por qué con él?

Separó los labios pero se quedó en silencio, sus ojos luchaban por mirar a otro lado, pero ella no se permitiría jamás aquella debilidad ante la pelirroja. Juntó las cejas apenas un poco.

—No hablaba mucho de ti, pero si me contó que hubo una declaración hace unos años… sabías que él estuvo enamorado de ti y no te importó —hizo una corta pausa para relajar su garganta, que comenzaba a tensarse por culpa del enojo. —Y jamás voy a creerme que no supieras lo que estabas haciendo, Ino, eres inteligente… ¿psiquiatra, verdad? En esa clínica tan famosa. No tienes excusa.

—¿Cómo sabes eso? —farfulló, acortando la distancia entre ellas.

El rostro de Karin no le dijo, mucho pero era obvio que Shikamaru le había contado. Su gesto se contrajo aún más por la frustración que sentía y dejó de poder ocultar los temblores que la aquejaban.

—¿Tú vas a venir a hablarme de fidelidad? —siseó.

—Yo jamás he jugado con las ilusiones de las personas que me quieren… que se me que me aman.

La comisura del labio le tembló y su profunda inspiración resonó por unos momentos. —¿Alguien te ha amado en tu vida Karin?

Sonrió y desvió la mirada, quitándose el cabello de la cara. Con cada segundo que pasaba enfurecía más y más y la idea de zamparle una buena bofetada a Ino se volvía más y más atractiva.

—Aunque te sorprenda —espetó.

—Sasuke no te quiere.

—La última vez que estuve con tu estúpido y adorado Sasuke, no había nada entre Shikamaru y yo… sin embargo tú no estabas soltera.

Apretó los dientes y los puños al escuchar aquel nombre y negó. —¡Ya lárgate!

Recibió el golpe en el pecho con el que Ino la empujó de pronto, emitiendo un chillido. Se frotó distraída, sintiendo un ligero cambio en su respiración, y miró a la rubia, con las cejas juntas. Se acercó un paso.

—¿Qué? A mi si me escupes mis "verdades" —enfatizó, haciendo comillas con los dedos —, ¿pero no puedes tolerar las tuyas? Que nadie las sepa no quiere decir que no existen… Madura, Yamanaka, no eres la princesa que todos creen que eres y lo sabes. ¡Esa fachada que llevas puesta nadie se la traga, nadie! ¡Hundiste a las personas en tu asquerosa novela por capricho, sin consideración alguna! ¡Maltratas a las personas que te quieren! ¡En ningún momento te detuviste a pensar en el daño que le causabas a Shikamaru con tus tontos llantos… o a Sasuke con tus jueguitos sexuales! ¿A quién más hundiste para mantenerte a flote? Porque a estas alturas dudo que solo Shikamaru haya caído en tu…

Detuvo la bofetada que Ino le lanzó y arrojó el brazo lejos de ella, pero aquello no detuvo a Ino.

—¡Solo lo dices para quedar bien! ¡Hasta yo sé que eres una puta problemática! ¡Una zorra que se mete con cualquiera! ¡Siempre estabas ahí embarrándotele a Sasuke, muriéndote por él y contentándote con el primero que se te cruzara! ¡No eres una santa! ¡No tienes derecho a venir a mi casa y hacerte la digna!

—¡Yo nunca le he sido infiel a alguien! —estalló, devolviéndole el empujón de momentos antes. —¡Respeté a Sasuke hasta que decidió meterse contigo! ¡Y Shikamaru sabía muy bien con quien estaban tratando!

Se acercó peligrosamente al rostro de la rubia y la tomó por la blusa, asegurándose que no iba a escapársele.

—Yo siempre llegué de frente y clara… carajo, hasta exageraba mis defectos… pero tú… eres una mierda de persona oculta en flores —apretó el agarre en la ropa, sintiendo sus puños temblar —… afróntalo, Ino… me odias… pero no es porque te convencieras a ti misma de que Sasuke te engañaba conmigo, lo conoces bien, sabes en el fondo de tu alma y con cada fibra de tu ser que ese pobre idiota está tan dañado que no deja que nadie se le acerque…

La soltó con fuerza, alejándola de ella, grabándose en la memoria cada milímetro de aquel rostro descompuesto.

—Me odias porque, a pesar de la supuesta vida ejemplar que llevas y el desastre que soy, eres peor que yo… y no puedes aceptarlo.

Aquella furia con la que escupió eso último a Ino le sonó como burla.

El enojo fluía en forma de unas lágrimas que la denigraron y avergonzaron profundamente. Se limpió el rostro de manera agresiva, sintiendo como tallaba la tela de su manga la piel. Quiso acompasar su respiración, pero los suspiros le entrecortaban cada intento. Miró a Karin sin ocultar su enojo y luego de unos pasos dubitativos atrás, se giró y caminó a su auto, olvidándose por completo de los asuntos que la habían arrastrado a aquella casa vacía.

—¡Felicidades, Yamanaka, al fin puedes dormir tranquila! —gritó, siguiendo unos cuantos de los pasos. —¡Hiciste a Sasuke y a Shikamaru tan miserables como tu alucinabas sentirte! ¡Al fin tienes todo lo que querías… al fin tus supuestos verdugos sufren por ti!

Escuchó la portezuela del auto y el motor encender y corrió, deteniendo a Ino antes de que doblara sobre la vía para irse, inclinándose hacia la ventanilla para poder mirar fijamente el rostro de la muchacha.

Ino se aferró al volante, paralizada, temiendo que Karin se atravesara. Observó fijamente aquellos ojos penetrantes, tristes… y aunque la voz de la muchacha sonaba ahogada, pudo escuchar cada letra pronunciada, claramente.

—Quédate a Sasuke… si es que puedes tenerlo de vuelta. Y no te preocupes por Shikamaru, no voy a prohibirle ser tu amigo, no tengo ese derecho y confío en el asco que te tiene, pero tócale un solo cabello otra vez y voy a empezar por arrancarte las uñas…

Golpeó el vidrio con la fuerza suficiente para sobresaltar a Ino y se alejó. Tomó su bolso del suelo y se lo echó al hombro, sin volverse a mirar a Ino una sola vez.

Había ido ahí sabiendo que no encontraría a nadie en aquel sitio y con la intención de obtener alguna clase de cierre a aquel estúpido ciclo, al ver la casa rodeada de oscuridad y con las claras señales de abandono. Jamás en sus veinte años de consciencia habría creído que se encontraría con Ino en aquel lugar o que se atrevería a todo eso. Las lágrimas comenzaban a inundarle los ojos.

En aquellos gritos se ocultaban verdades que le pesaban demasiado en el alma.

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El sonido insistente de los golpes a la puerta logró sacarlo de la cama, por segunda vez aquel día. Observó el reloj que se mantenía en la mesita de noche y gruñó al comprobar que no habían pasado más de dos horas desde que Karin estuviera al otro lado de la puerta; sopesó unos momentos la posibilidad de que quizá hubiese regresado borracha, pero el sonido era demasiado pesado.

Arrastrando los pies, caminó hacia la puerta y observó por la mirilla. El foco exterior, eternamente encendido por las noches, bañaba el rostro de Juugo, que volvió a golpear la puerta, sin darle tiempo de alejarse y sobresaltándolo. Por un momento temió que el muchacho estuviera ahí para partirle la cara, pero la insistencia y la fuerza con la que el muchacho llamaba no tardaría en meterlo en problemas con sus vecinos.

—¿Quién es? —gritó.

—Buenas noches, soy Juugo —anunció el muchacho, acercándose más a la puerta. —Estoy buscando a Karin.

Ah…

Se despeinó los cabellos sueltos y abrió la puerta, sin quitar la cadena, apenas una rendija por la cual se asomó, con la esperanza de poder cerrarla rápidamente en caso de que el muchacho se tornara violento.

—Aquí no está —aseguró, con tono de voz aburrido.

Juugo se quedó con la boca abierta y las palabras en los labios al notar el ojo morado de Shikamaru y la hinchazón en la parte del rostro que podía ver. Asintió, contrariado.

—¿Has hablado con ella el día de hoy?

—No… no he hablado con ella desde hace unos días.

Asintió. —Entonces, ya no están saliendo.

Negó, frotándose la nuca y bajando la mirada.

—Sé que… disculpa que me entrometa, pero ¿puedo saber qué pasó entre Karin y tú? ¿Discutieron?

—Supongo que podrías decir que eso pasó.

Asintió de nuevo, le molestaba lo parco que estaba siendo el muchacho, pero comprendía que aquello era incómodo, después de todo no se conocían, no eran amigos, y él estaba inmiscuyéndose en una relación de la que no formaba parte… también era incómodo para él.

—Estoy preocupado, un amigo me llamó y me comentó que Karin renunció hoy a su trabajo, sin previo aviso —se sinceró —, y no hemos sabido nada de ella en toda la semana.

—¿Intentaste llamarla?

—No contesta su teléfono… no sabemos si haya cambiado de número.

El semblante de Shikamaru cambió entonces, llenándose de preocupación, lentamente. Recordó la servilleta que había guardado en el bolsillo de su pantalón horas antes.

—Ya intenté con sus primos, pero no la han visto tampoco… bueno, Naruto la vio a inicio de semana, pero no es tan cercana a él… supongo que ya sabías eso…

La voz del muchacho murió entonces, Shikamaru se había fijado con la palabra primos y el nombre de Naruto. Quiso pedir un poco más de explicación pero se concentró en acelerar el final de aquel encuentro… fuera de ese extraño instante frente a su puerta, su última interacción real con ella había sido el mismo día que Naruto… y Sasuke. Carraspeó, deshaciéndose de la tensión que creció en su pecho y garganta gracias al enojo.

—Estuvo aquí hace unas horas, pero no hablamos, solo me dejó esto —le mostró la servilleta y el muchacho no tardó en confirmar el número —, pero no sé nada de ella, Juugo, lo siento.

—… ya veo.

—¿Has intentado con Sasuke? El último día que la vi, él estaba de visita en su apartamento.

Las cejas de Juugo tuvieron una pequeña reacción involuntaria al escuchar aquel nombre y Shikamaru no pudo pasar por alto aquello.

Juugo desvió la mirada de inmediato, avergonzado. Contando con la información que había recibido de Karin en aquellos lejanos días de ansiedades, lo que podía ver en el rostro de Shikamaru y la mención de Sasuke, solo podía suponer que las cosas no habían terminado nada bien.

—Lamento haberte quitado el tiempo… gracias.

—Por nada —murmuró, con la intención de cerrar la puerta.

La mano de Juugo se estampó en la madera antes de que la puerta se cerrara, e ignorando por completo el estado de alerta en el que arrojó a Shikamaru, acercó el rostro a la rendija.

—Si existe… la manera de que las cosas entre ustedes se arreglen, por favor dale la oportunidad —se atrevió a decir —. Puedo asegurarte que Karin te quiere. Mucho, te quiere mucho… y sería incapaz de engañarte.

La mano se deslizó por la puerta, hasta alejarse de ella y él se alejó con pasos pesados, hacia la noche. Shikamaru se quedó mirando la puerta, con el corazón aun latiéndole con fuerza en el pecho, procesando lo que acaba de pasar. Tragó amargo.

—¡Juugo!

Abrió la puerta con fuerza y dio un par de pasos acelerados que le retumbaron en la cabeza, antes de detenerse al encontrar al pelirrojo aún en la vereda.

—¿Podrías darme tu número? Naruto pasa o llama seguido…

Miró a Shikamaru unos segundos antes de asentir, sintiéndose estúpido de no haber pensado en tener esa precaución, y le entregó su tarjeta de presentación sin pensársela dos veces.

—Gracias, Shikamaru —repitió, dándose media vuelta.

Lo vio alejarse, mudo, sintiendo cómo crecía, lentamente dentro de él, aquella desazón que no lo había dejado estar tranquilo la noche del domingo, luego del berrinche con Ino.

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El tono de llamada entrante resonaba en la habitación. Observaba tranquilo el número desconocido que se iluminaba en la pantalla, reconocía la lada como la local, y nada más… pero quien fuera que llamara era insistente y debido a la incapacidad no podía apagar su teléfono por temor a perderse llamadas importantes.

Contestó.

¿Sasuke?

La voz le llegó lejana y se acercó el teléfono al oído. —¿Qué quieres, Karin?

Necesito hablar contigo.

Los sonido usuales de la ciudad se colaban por el teléfono y las intermitentes interferencias del viento le indicaron que la pelirroja se transportaba en esos momentos en un autobús. Bajó el teléfono y se masajeó las sienes unos momentos, sin gruñir o resoplar.

—¡No cuelgues! No voy a quitarte mucho tiempo, ni a pedirte dinero.

Activó el altavoz y asintió una sola vez. —Está bien, ¿de qué quieres hablar?

Hubo un silencio, algo largo.

Karin se quedó mirando por la ventanilla unos momentos. Tenía bien claras las cosas que quería preguntarle y a esas alturas la respuesta ya no le daba miedo, pero aun así algo dentro de ella dudó unos momentos. Se limpió las lágrimas aguerridas que no habían dejado de fugarse, de vez en vez, de sus ojos desde que abandonara el sector caro de la ciudad y tragó saliva con dificultad.

—¿Por qué te quedaste? —murmuró, la voz le temblaba. —Entiendo que mantengas contacto con Juugo, pero conmigo…

—… eres mi amiga.

Asintió una sola vez y sonrió, con ironía. —¿Y por qué me buscaste aquella noche? Luego de… lo de Tayuya.

Ya te lo dije, tú estuviste ahí cuando pasó lo de Itachi.

—… no me refiero a eso, Sasuke.

Esperó pacientemente que Sasuke contestara o colgara, pues realmente no tenía esperanza alguna de que fuera a abrir su corazón de aquella manera. Recargó la cabeza en su mano y miró la ciudad, sin dejar de estar pendiente de cualquier ruidillo al otro lado de la línea, por más pequeño que fuera.

Pero Sasuke era tan silencioso como un animalillo escondiéndose de un depredador.

—… no lo sé.

Sonrió, aunque el gesto no alcanzó sus ojos. —No estoy pensando que me quieres, Sasuke…

No te quiero de esa manera.

—Por favor sé sincero-

Estoy diciéndote la verdad, Karin.

—… ok.

No lo planee-

—No quise decir eso —se defendió.

No sé porque lo hice y salí de ahí dispuesto a no volverlo a hacer. No habría vuelto a verte si no hubiese pasado lo que pasó.

—… sí —susurró, mirando los arbotantes. —Yo tampoco te hubiera vuelto a ver.

El silencio volvió a adueñarse de la línea, hasta que Karin reaccionó.

—Eso era todo. Adiós, Sasuke.


c:

Oigan... mi computadora está fallando. Logré hacerla arrancar, pero no tengo garantías de nada xD (estoy llorado, en realidad), y desgraciadamente los capítulos que siguen tienen detalles que no me convencen aún, así que les sigo haciendo cambios y por eso no los he guardado en el moderador de la página... voy a esforzarme por ya dejar listo el capítulo de la próxima semana y guardarlo acá (y estoy haciendo respaldos), pero si me tardo unos días en actualizar, no se asusten.

PD: La yo tonta del pasado borró un párrafo importante antes de subir el capítulo y tuve que agregar unos detalles en los primero párrafos para aclarar un poco la posición de los personajes y deshacerme de las cabezas flotantes xD Ofrezco una disculpa :c

Martes, 09 de febrero de 2021