Sonríe y disfruta de la noche.


Disclaimer: Todos los personajes reconocibles pertenecen a J. . "Este fic participa en el minirreto de febrero para La Copa de la Casa 20/21 del foro La Noble y Ancestral Casa de los Black".

Minirreto: Escribir un fic basado en la frase: Nunca dejes de sonreír, ni siquiera cuando estés triste, porque nunca sabes quién se puede enamorar de tu sonrisa. -Gabriel García Márquez.

Protagonista: Hermione Granger.

Agradecimientos a Milenrrama por betear esta historia.


Era un estúpido, definitivamente lo era. No conforme con haberla humillado afirmando que no tenía pareja para el baile, ahora también le reclamaba que hubiera ido con Viktor.

Hundió un poco más la cabeza entre sus manos y reprimió las lágrimas que amenazaban con salir. No, no lo haría, Ron Weasley era un idiota que no merecía sus lágrimas ya que no la apreciaba como era.

Hermione sintió un nudo en la garganta así que levantó la vista. ¿Acaso no había sido una buena amiga con él? ¿No lo había apoyado siempre? La respuesta era clara, ella siempre lo había protegido y apoyado cuando la había necesitado. Cuando él y Harry se pelearon, fue ella quien los acompañó y se dividió para estar con ambos.

Sí, Ronald Weasley era un idiota sin sentimientos.

«O quizá con exceso de ellos », pensó con amargura.

Una vez que todo tomó sentido en su mente y las cosas se volvieron lógicas y claras, se levantó de las escaleras y se revisó de pies a cabeza. El vestido se había arrugado un poco, pero no era nada grave, su peinado estaba en buen estado y, afortunadamente, su maquillaje no se había corrido.

Retocó un poco el brillo labial usando una armadura como espejo y esbozó una sonrisa deslumbrante. No había pasado todo el día arreglándose para quedarse llorando por culpa de Ron, regresaría al baile y disfrutaría, tal como lo había planeado.

Cuando entró, encontró a Viktor buscándola.

Herrrmione —dijo en cuanto la vio —, no te encontraba.

—Lo siento, Viktor —se disculpó, Hermione sonriendo —, tuve que salir unos minutos.

El chico le devolvió la sonrisa y la tomó tímidamente de la mano.

—¿Te gustarría bailarrr?

—Por supuesto que sí.

No era vanidosa, pero definitivamente las miradas sorprendidas que le seguían dirigiendo eran halagadoras.

Cuando terminó la velada y Viktor la llevó a su sala común, se detuvieron para la más dulce de las despedidas, según Hermione.

Herrrrmione —comenzó con galantería —, sabes que errres la chica más linda que he conocido y, desde el primerrr día que te vi, me enamorré de ti. Perrrro esta noche al verte sonreírme, me has cautivado porrr completo, tienes una sonrrrisa tan prreciosa como tú. —Haciendo una reverencia, Viktor depositó un suave beso en el dorso de su mano.

Hermione volvió a sonreír, esta vez no porque necesitara hacerlo, sino porque quería.

—Muchas gracias, Viktor.

En un instante de valor, se inclinó y lo besó suavemente en los labios. Viktor sabía a cerveza de mantequilla y chocolate.

Cuando el beso terminó, Hermione murmuró un «buenas noches» y, sumamente sonrojada, entró a su sala común. Había sido una gran noche.


Confieso que Viktor Krum siempre me ha parecido un personaje sumamente tierno, y que Ronald Weasley fue un perfecto idiota en el baile de Navidad (e incluso antes de este).