Esta vez estaban en el estudio realizando las prácticas de danza, Aoi y Crimson compartían ubicación, aunque ella se encontraba en el suelo y siempre dibujando mientras el simplemente las observaba completamente con lujo de detalles.

-Tomemos un descanso...- sugirió Kai'sa yendo a tomar agua y a secarse el sudor con su toalla.

- ¿Estas bien, Kai? – le preguntó Seraphine preocupada, se había percatado que estaba cansada.

-Sí, sí... solo necesito tomar agua...- le contestó quitándole importancia al asunto, hacía unos días que la bailarina no encontraba su centro, se cansaba rápido y sentía que su cuerpo le pesaba.

Todas las chicas la miraban preocupadas, sin embargo, dejaban que ella siguiera a su ritmo porque cada vez que le pedían que descansara se enojaba e insistía que quería aportar al grupo de la misma manera que todas lo estaban haciendo.

Aoi miró a su discípulo, bajándose un poco los lentes para mirarle a los ojos directamente y le habló en un tono muy bajo, lo suficiente como para que nadie la oyera, su intención fue que incluso Ahri solo escuchara algunas palabras, pero no todo.

-Crimson, deberías de hacer algo, Kai'sa no está completamente recuperada...- le informó. - Cuando pasó ese incidente, ¿qué le dieron?

-El médico dijo que era un mix de adrenalina con energía pura...- le contestó inclinando su cabeza para que solo Aoi pudiera escucharlo.

- ¿Era de color blanco?

Crimson asintió.

- ¿La quemó por dentro?

Otra vez, la respuesta silenciosa fue afirmativa.

- ¿Y no te dijeron nada más? – al decir esta pregunta se podía percibir el hastío que le generaba.

-No, solo que debía descansar...

-Estoy rodeado de inútiles...- se quejó al fin su mentora sacándose los lentes y tomando su tabique. - La razón por la que no se recupera no es porque se sobre exija. No se recupera porque no puede eliminar los restos de energía sintetizada...

- ¿Qué? – era la primera vez que Crimson escuchaba esto.

-Esa cosa que le dieron, seguramente, es mi energía sintetizada, que funciona muy bien para un sugar rush, pero si no la elimina es como llevar una piedra de concreto dentro...- le explicó Aoi cada vez más indignada.

- ¿Y cómo elimina esos residuos, entonces? - le preguntó el guardaespaldas mirándola preocupado.

-Existe un método...- le dijo ella pensativa. - te lo tengo que enseñar. Nunca pensé que tendría que enseñarte esto... pero esta noche nos vemos en mi habitación. Y mañana te encargarás apropiadamente de ella.

Crimson asintió.

-Por cierto, Aoi... hay que hablar de algo importante, Roger me comentó algo que debes vigilar... es sobre Seraphine... pero no ahora porque sería muy obvio. Cuando estemos a solas.

-Está bien, esta noche cuando estemos a solas, hablaremos...- le contestó su mentora volviendo a colocarse los lentes y concentrándose en su dibujo de nuevo.

Ahri, por su parte, había escuchado palabras sueltas de todo lo que se había dicho, pero lo que si entendió fue que Kai'sa necesitaba asistencia. Entendía que entre ellos tenían sus propios problemas, pero le empezaba a molestar mucho que ellas no estuvieran enteradas de nada y esta situación estaba llegando a su punto límite.

Al día siguiente, Crimson estaba muy ensimismado en sus pensamientos tanto que siempre lo tenían que llamar dos veces para que volviera a la tierra. Lo más gracioso era que Aoi estaba igual.

-Aoi...- Seraphine la llamaba mientras esta tenía la mirada perdida en un punto en el infinito, jugaba con el lápiz en su mano, pero no contestaba. - ¡Aoi! - la volvió a llamar.

-Dime...- le correspondió cerrando los ojos y mirándola suavemente.

- ¿quieres más? – le preguntó Seraphine ofreciéndole más jugo de naranja.

-No, gracias. Chiquita...- dejó el lápiz arriba de su block de notas y se levantó de la mesa. - voy a cambiarme...

Su protegida la miró extrañada, nunca la había visto tan pensativa e incluso viendo lo que estaba haciendo solo tenía una hoja en blanco con garabatos que no significaban nada, algo extraño.

-Crimson...- Ahri lo llamó desde la escapera, pero este estaba mirando un punto fijo sentado en el sofá. Suspiró – ¡Crimson!

Recién en el segundo llamado el guardaespaldas miró para arriba sin decir nada.

- ¿Podemos hablar...? Es importante...- le pidió ella.

-Sí, por supuesto...- le contestó levantándose a sabiendas que el lugar de conversación era la sala de juegos, se dirigió hacia allí y su sorpresa fue doble cuando dentro se encontraba Evelynn sentada en el sofá. Cuando se volteó a ver a Ahri esta cerró la puerta con llave detrás de sí.

-Bueno, creo que esto no va a terminar bien para mí...- suspiró en resignación rascándose la nuca.

- ¿Vas a decirnos qué es lo que realmente pasa...? – interrogó Ahri cruzándose de brazos y apoyándose en la puerta.

- ¿Sobre...?

-Tsk... Querido, podemos evitarnos toda la parte en que intentas desviar nuestra atención hacia otro lado y nos explicas exactamente ¿por qué estás aquí? O mejor dicho ¿Por qué están aquí? - la diva se había bajado los lentes y lo veía con esos ojos amarillos muy seriamente.

-Sabemos que los dos, tú y Aoi, nos ocultan cosas. Ayer estuvieron hablando de Kai'sa, yo los escuché. No toda la conversación, pero parte. - Respiró profundamente antes de continuar. - Ese supuesto desmayo de Bookie no fue tal, ¿no es así...?

Crimson las miró a las dos a sabiendas que no podría seguir ocultando la verdad por más tiempo. Suspiró, se agarró la nuca y se alborotó los cabellos tratando de encontrar las palabras adecuadas que, por supuesto no había ninguna, porque claramente si estaba en esa posición no era porque ellas quisieran preguntar sino porque querían corroborar.

-El diablo sabe más por viejo que por diablo...- dijo al fin con una sonrisa de derrota mirando al suelo. Luego las miró y suspiró.- imagino que se acordarán cuando les dije que estaba investigando algo y cuando supiera exactamente qué era lo que sucedía les diría. Bueno ya lo sé y no es para nada lindo.

-Te escuchamos, merecemos saber...- le dijo Ahri mirándolo severamente.

-Las están cazando... - a falta de lindas palabras para describir la situación, prefirió ser directo, mucho tiempo esquivándolas siendo furtivo.- hay un grupo de gente que saben que son... y las quieren capturar para robarles sus esencias...

- ¿Cómo? - indagó la Rubia.

-"La zorra de nueve colas", la última de su especie, "El demonio de la agonía" una entidad que tiene miles de años vagando por el mundo, "Un Dragón dormido", "una hija del Vacío" y, ahora, para complicar las cosas "una hija de Hipnos" – refiriéndose a Seraphine. Suspiró al tener que empezar a explicar el trasfondo detrás de todo esto. –Antes de que estallara la Segunda Guerra Mundial, los alemanes descubrieron la existencia de la magia y luego descubrieron como sintetizarla para que cualquiera pudiera usarla. Esa tecnología es conocida como Tecnología Hextech... - volvió a suspirar tratando de no demostrar el dolor que le ocasionaban sus recuerdos. - Los campos de concentración fueron una excusa para el mundo, su función real era la investigación de nuestras especies. Como usarnos, como arrebatarnos nuestras esencias... mis padres y mi hermana fueron utilizados como conejillos de indias, incluyo yo llegué a serlo... me arrebataron todo lo que una vez poseí... ojalá todo hubiera terminado allí, ojalá me hubieran matado... pero no, sobreviví... y juré que me vengaría de ellos... de todo lo que me hicieron, de todo lo que le hicieron a mi familia...- se sacó los lentes y se secó una lagrima más de ira que de sufrimiento. - y destruiría toda esa maldita tecnología.

Se tomó una pausa antes de continuar en donde la habitación se inundó de un pesado silencio, ninguno de los presentes dijo nada. Las chicas lo miraban seriamente, Ahri tenía cara de preocupación, pero no por ella, sino por él. Tantos años en lo que lo único que había pensado y sentido era rencor, odio y venganza.

-La familia Miwa, me acogió y me permitió quedarme con ellos... les conté mi situación y decidieron ayudarme... Chad aceptó ayudarme...- especificó, ahora miraba al suelo. - buscó y protegió a todos aquellos seres como ustedes para que no pasaran lo que yo pasé. Pero ellos...- suspiró de ira. – nunca se detuvieron, siguieron con sus investigaciones, siguieron cazando... y ahora desean sus esencias, las desean porque son las más fuertes que van a encontrar en este mundo moderno. - luego las miró con determinación en los ojos. - Juré protegerlas con mi vida y eso es lo que pretendo hacer. Ya perdí una familia, no perderé otra, porque eso es lo que son para mí... mi familia.

Ahri se acercó a él lentamente y le acarició el rostro, se podía ver en sus ojos ternura, comprensión y, cariño pero también un dejo de tristeza. Se relajó ante ella, y a pesar que no solía hacerlo en frente de otros, lo besó tiernamente en los labios.

-Gracias por decirnos la verdad...- expresó Ahri con una sonrisa en su rostro.

-Entonces el desmayo de Bookie, ¿fue un intento de secuestro...? – indagó Evelynn que seguía sentada en el sofá, parecía no afectarle en lo más mínimo que la líder le demostrara abiertamente afecto.

Crimson la miró, desviando la atención que tenía en la rubia. - sí, pude rescatarla, pero a un alto costo...- confesó él. - para evitar que entrara en coma, se le inyectó una mezcla de energía sintetizada y adrenalina que funcionó muy bien para salvarle la vida, pero ahora está lidiando con los efectos secundarios. Aoi me enseñó anoche como ayudarla.

Evelynn se levantó de su aposento y se acercó a ellos.- haz lo que tengas que hacer, cachorrito...- acarició con suavidad la mejilla del guardaespaldas con cuidado de no arañarle con sus garras de metal para luego acomodarse sus lentes y dirigirse a la puerta pero antes de irse los miró.- traten de no ponerse cachondos en la sala de juegos ustedes dos, para eso tienen sus habitaciones, además Kali está por venir a pasar el rato, traten de no traumarla...- comentó de forma burlona formando una sonrisa de satisfacción y ,al verlos sonrojados, los dejó solos.

-Gracias por decirnos la verdad...- le dijo Ahri dedicándole una sonrisa sincera.

-Gracias por no juzgarme...- le correspondió acariciando su mejilla, casi acercando su rostro al de ella. Él no era precisamente de los que demostraban deseo abiertamente, pero de alguna manera extrañaba a la zorra de nueve colas entre sus brazos. - ¿Puedo besarte...? – le preguntó porque no podría soportar que ella le rechazase si se acercaba sin avisar.

La respuesta fue silenciosa por parte de la líder, solo cerró los ojos e inclinó su cabeza para apoyarse sobre la mano que acariciaba su mejilla, suspiró al verse consumida por un beso que pasó rápidamente de tierno a hambriento y que exigía contacto físico.

Quizás era porque se identificaba con él, Crimson era el último de su linaje y ella la última de su especie debido a la excesiva caza y a la incapacidad de adaptación. Cuando su tiempo terminase, los Kumihos, así como ella, dejarían de existir en el mundo y cuando el pacto del guardaespaldas terminase pasaría lo mismo con él. Era triste, le daba tristeza, pero, a la vez, sentía comprensión en él. Compartirían, de alguna manera, el mismo inevitable final.

El, ahora de nuevo, pelirrojo abrazó con fuerza por la espalda baja y la nuca a Ahri profundizando el beso logrando que ella se abrazara a él para tampoco dejarlo ir. Sentía una paz en sus labios, estando en sus brazos. Sabía que al final no debía acostumbrarse a eso pero era tan difícil no volverse adicto a esa paz.

Se separaron para mirarse a los ojos, sabiendo que ambos deseaban más que solo besos, sus miradas expresaban una complicidad extraña, como sabiendo que ambos estaban, de alguna manera, en el mismo camino y aunque ese camino a la larga era solitario podían transitarlo juntos, por ahora. Ahri lo abrazó y apoyó su cabeza en el pecho escuchando los latidos del corazón del guardaespaldas. Ya no le dolía saber que no correspondía sus sentimientos, sentía que había encontrado algo mucho más valioso que eso y se aferraba a esa sensación.

Crimson la cubrió con sus brazos como si fuera lo más preciado y sagrado que existía en este mundo para él. Sentía esa sensación de similitudes entre ambos, a veces se arrepentía de haberla rechazado, pero su deseo de no lastimarla era mayor que un terrenal deseo egoísta. Teniéndola en brazos se angustiaba de pensar, ¿por qué ahora? ¿Por qué no simplemente podía olvidar todo? ¿Por qué no se podía detener el mundo?

-Lo siento, Ahri...- suspiró casi con dolor en su voz, siendo la angustia de sus emociones terrenales y sus miedos los que predominaban de pensar en que algo podría pasarle.

-Cállate...- ordenó la kumiho con ternura.- no digas nada...

Crimson Sabía que no debía dejarse llevar por la paz que ella le brindaba, sin embargo, se reprochaba el haberla rechazado. Cuando la tenía en brazos podía el mundo dejar de existir y parte de él encontraba tranquilidad, comprensión, hasta incluso amor. Maldecía su propio destino, desearía poder olvidar todo, quizás hasta haberlas conocido en otras circunstancias y, hasta arriesgarse a amarla. Pero eso era solo un deseo mortal egoísta que no podía permitirse. La abrazó como si fuera lo más valioso que tenía en este mundo mientras ella se apoyaba en su pecho escuchando el latido de su corazón.

Ya no le dolía saber que no correspondía sus sentimientos, sentía que había encontrado algo mucho más valioso que eso y se aferraba a esa sensación. Muchos años pasaron de la última vez que sintió eso por un mortal y pensó que jamás volvería a sentirlo por alguien más, se negaba a declararse enamorada de él, pero una parte de ella sabía que esa era la verdad. La felicidad que le inundaba el solo tenerlo cerca, el saber que estaba con ellas, la calidez que sentía cuando se encontraba entre sus brazos y el deseo que tenía por él cuándo sentía su perfume. Se aferraba a ese momento íntimo en que compartían el silencio buscándose, sintiéndose y, hasta, consolándose mutuamente.

El guardaespaldas apoyó su mejilla en la cabeza de la rubia y se quedaron así durante un tiempo largo. Un tiempo largo en que, en silencio, se comprendían y se consolaban mutuamente.

***
A la tarde cuando ya todas habían vuelto de sus respectivas responsabilidades, Crimson invitó a Kai'sa a realizar compras de algunas especias y cosas que faltaban para cocinar desde que habían pasado a ser siete personas conviviendo, se habían agotado. Por supuesto que no solo repusieron sino que también terminaron comprando algunas nuevas que les llamaron la atención para colocarle a las carnes, vegetales y pescados que solían cocinar.

Estaban caminando ahora, aunque se encontraba un poco cansada había accedido a salir con él porque era la primera vez que podían estar solos sin compartir música o la intimidad de la alcoba. Algo que desde hacía un tiempo quería hacer.

-Crimson, ¿te parece comer salmón hoy? - le preguntó parándose en frente de un supermercado mientras el mencionado llegaba a su encuentro con unos pasos de diferencia.

-Sí, ¿a la plancha, al horno, ahumado? - indagó.

-Podríamos hacer un especial de salmón, somos muchos podemos hacerlo de diferentes maneras. - dijo pensando la bailarina.

-Me parece perfecto. - sonrió él cálidamente.- vamos que tenemos, entonces, muchas compras por delante.

Ambos entraron al supermercado para realizar las compras pertinentes a cinco recetas diferentes de salmón.

- ¿Dónde fueron Kai'sa y Crimson? - preguntó Ahri a una distraída Aoi que más que dibujar jugaba con el lápiz entre sus dedos. Siendo tarde era raro que no estuvieran los dos ya preparando la comida.

-Fueron a hacer compras para reabastecer la cocina de especias y por como tardan, seguramente, lo que comeremos esta noche...- le contestó, aunque seguía mirando un punto fijo.

- ¿Te pasa algo? - le preguntó viendo que no hacía contacto visual.

-Estoy pensando...- le contestó dejando el lápiz y levantándose para ver por la ventana y abrazándose a sí misma. El cielo estaba nublado y a lo lejos se podían ver los relámpagos.- se acerca una tormenta...

Ahri solo la miró observando lo mismo. - ¿algo te preocupa...? - le preguntó al fin.

-Muchas cosas, Ahri...- se apoyó en la ventana mirándola. - muchas cosas... entre ellas que el imbécil de mi discípulo haga lo que tiene que hacer, y le salga bien... a la primera...

-¿Te refieres a Kai'sa?- esta pregunta hizo que la guardiana se sorprendiera y luego la miró con una sonrisa conciliadora.

-Entre otras cosas, lo que tiene que hacer, no es fácil y toma en realidad mucha preparación que él no tiene...- afirmó.

-¿Y entonces por qué no lo haces tú? - indagó cruzándose de brazos.

Aoi solo sonrió.- tú sabes por qué...

-No, no lo sé...

La guardiana se acercó a ella lentamente y la pegó a su cuerpo invadiendo su espacio personal, para completar la acción metió su mano por debajo de la remera y, tocando su piel, solo dejó su mano en ese lugar emanando calor.

Ahri sentía como si la mano de la guardiana empezaba a atravesarle en un plano espiritual, se tensó por completo poniéndose a la defensiva. Aoi solo sonrió.

-He marcado mi punto...- sacó su mano y se alejó dando un paso atrás a sabiendas que si se quedaba cerca podría recibir alguna represalia.- Ahri, ¿dejarías que yo ingresara en tu alma y rebuscara dentro para sacar algo, aunque eso te esté drenando?

La kumiho no contestó, aunque se sentía molesta y enojada al mismo tiempo.

-Es lo que pensé, es un procedimiento invasivo, es preferible que lo haga alguien con quien tienes confianza ciega.- luego se volteó y miró como las primeras gotas caían contra la ventana.- Esa persona, no soy yo... Foxy... - sonrió tiernamente antes de darle la espalda.- y eso está bien...

Se quedaron en silencio observando por la ventana hasta que Aoi volvió a entablar conversación.

-¿Cómo haces?- le preguntó al fin.

-¿Cómo hago qué? – retrucó apoyando su mejilla en su mano sentada en el sillón que unos minutos atrás usaba la guardiana.

- ¿Cómo haces para no permitir a tus emociones controlarte...? - suspiró al fin. - se puede ver y sentir que lo quieres más que solo como amigo, que solo como tu batería recargable. - refiriéndose a la relación que tenían con el guardaespaldas. – y sé que el siente lo mismo por ti.

Ahri guardó silencio y se puso a pensar, hasta que al cabo de unos minutos solo suspiró- esas emociones siguen ahí...

-Entonces... ¿cómo haces para que no te rompan por dentro...? - le preguntó mirándola ahora tratando de guardar su postura aunque se podía ver la incertidumbre que la invadía.- juro que lo intento y ojalá encontrara una forma de tomar esas emociones y tirarlas al medio del océano.

-¿Lo dices por lo que sientes por Seraphine...? - sonrió sutilmente al sentirse que hablaba con un chico que le confesaba a su mamá que había una chica que le gustaba.

-No te burles de mí... tengo ciento treinta años y me siento como una idiota que jamás aprendió nada... No sé qué hacer. Porque si estoy con ella mis sentimientos la lastiman. No estoy con ella y se aferra a mí, desearía poder soltarle la mano pero me es imposible...- exhaló enojada.- ustedes son iguales, pero encontraron un consenso, ¿cómo?

-No hay tal cosa entre Crimson y yo...- le contestó sonriendo tiernamente al cruzar sus piernas y apoyar la espalda. - acepté lo que siento por él, pero también entiendo su posición. La pregunta que deberías hacerte es ¿Estás tan segura de lo que quieres? Y quizás ahí encuentres tu respuesta...

Aoi se quedó pensando en esas palabras y sabía la respuesta, no era de su agrado del todo pero podía empezar a aceptarla.

-Gracias... ahora sé qué debo hacer...- le dijo al momento que se escuchaba la puerta.

-Los dos son unos inconscientes.- decía la diva ingresando a la casa con un guardaespaldas y una bailarina pasados por agua.

-"lluvias aisladas" no significa "diluvio" - se defendió Crimson sacándose los zapatos empapados.

A sabiendas que Evelynn estaba afuera, le pidieron que los pasara a buscar luego de que la lluvia los agarrara desprevenidos a mitad de camino de la casa.

Aoi había vuelto con toallas para los dos patos al agua.

-Gracias. - dijo Kai'sa tomando la toalla y dándole una de las tantas bolsas de compras.

-¿Tenemos invitados? - le preguntó al ver la cantidad de cosas que habían comprado.

-No, solo pretendíamos hacer un banquete. - le contestó secándose el pelo y también dejando sus zapatos en la entrada.

-Váyanse a dar una ducha caliente - ordenó la líder a los dos.

-Que vos te enfermes me da igual, pero ella no puede- completó Aoi a su discípulo.

-Ah...- suspiró el guardaespaldas. - las demostraciones de afecto de esta casa siempre llenan mi corazón de júbilo. - dijo burlonamente.

-Largo de mi vista. - le insistió su mentora de forma divertida. - yo empezaré a preparar parte de la comida hasta su regreso.

-Vamos a...

-Veo salmón a montones, especias y agregados, supongo que harán especial de salmón. - dedujo la chica. - vayan que iré preparando el salmón para cuando ustedes vuelvan.

Al ver la cara de preocupación de la bailarina Crimson le sacó importancia a la situación.

-Aoi es sushi master reconocido... - explicó dando a entender que sabría qué hacer con el salmón.

La mencionada sonrió orgullosa. - soy muchas cosas, me especialicé en infinidad de campos paseando por el mundo.

-Interesante, ¿cómo por ejemplo...? - le preguntó Evelynn dejando su sobretodo en el perchero cerca de la puerta.

Yendo para la cocina contestó. - Graduado con honores en ingeniería de la MIT, graduado con honores de la escuela de arquitectura y licenciado en arte. Sé siete idiomas con tres dialectos distintos. Sé tocar cinco instrumentos diferentes, siendo reconocido con el nivel de maestro en tres de ellos. Entre otras cosas... y además principal inversionista de uno de la franquicia de comidas rápidas más grandes del mundo.- la miró sonriendo con mucha altanería.- cuando uno tiene mucho tiempo... aprende a como matarlo de mil maneras...

-Buena respuesta...- sonrió la diva casi se podía percibir la curiosidad insana que la chica le despertaba.

-Eve...- le dijo Ahri mirándola de soslayo.

-Últimamente no me dejas ser, Foxy...- le contestó con un tono de molestia fingida.

-Lo sabes mejor que nadie...- dijo secamente.

-ah... - respondió la diva suspirando. - lo sé, lo sé...

Había sido una conversación interna entre ellas, que claramente Aoi no había entendido, tampoco le interesó. Aunque entendía por esa dinámica que tenían las dos y esas personalidades opuestas por qué su discípulo se sentía atraído a ambas.

-Gustos peligrosos que tienes...- dijo al fin con una sonrisa empezando a preparar el salmón.

Los dos volvieron al rato mientras ella terminaba de filetear la piel del salmón, la sacaba casi entera y la dejaba a un costado.

-Voy a fritar la piel del salmón si eso está bien con ustedes.

-Sí, adelante. - respondió Kai'sa. Tomando el cuchillo y un trozo del salmón cortado para comenzar a prepararlo.

Al final terminaron los tres cocinando toda la cena. La comida era tanta que cuando todas se acercaron preguntaron cuál era la ocasión especial que atraía tan deliciosa celebración.

Ante la pregunta Kai'sa miró a Crimson con una sonrisa. - no sé, sentía que debíamos comer todos juntos algo extremadamente rico.

-Ciertamente te superaste, Bookie.- le alagó Akali tomando asiento esperando que le dejaran agarrar algo de todo lo que estaba en la mesa.

-No podría haberlo hecho en tan poco tiempo sin ellos. - dijo agarrando del brazo a Crimson y abrazando por los hombros a Aoi, cosa que hizo a la guardiana sonrojarse de la vergüenza.

-No tienes que agradecer...- dijo la mentora rascándose el cachete con el dedo índice.

-Aoi, déjate querer...- le dijo Crimson. – ellas son tuyas ahora también, deja que te traten como familia.

La mentora del guardaespaldas desvió la mirada al suelo y de cierta manera se sintió extraña, nunca había intentado siquiera encontrar una familia. Sentía que esas cosas solo se oponían a su misión.

-Lo intentaré...- suspiró mirando para otro lado. - no esperen mucho de mí, pero lo intentaré... intentaré ser parte de ustedes...

Kai'sa sonrió gratamente y miró a Seraphine asintiendo, la peli celeste se acercó a Aoi y la abrazó.

-Gracias...- le dijo con alivio.

La guardiana se sorprendió al principio, pero correspondió el abrazo con un solo brazo, algo avergonzada y aunque se habían separado, la cantante seguía colgada de su cuello cuando observaban la mesa obligándola a que Aoi tuviera su mano en su cintura.

La cena estaba conformada por: salmón crudo cocido con limón, piel de salmón frito, salmón ahumado, salmón al horno, salmón a la miel, salmón al vino blanco, salmón a la mostaza. La comida estaba deliciosa y todos comieron hasta casi reventar.

Akali estaba muriendo en el sofá, Ahri sonreía graciosamente al ver a la rapera tirada en el sofá peleando por respirar después de cómo había comido.

-Siéntate bien, el té digestivo te relajará el estómago...- le decía Aoi llegando a la nueva mesa ratona de cristal con una tetera y siete tazas para té.

Sirvió las tazas y les ofreció una a cada una. Akali se levantó pesadamente y bebió el té que se le ofreció.

-Ah... realmente ayuda...- afirmó la rapera relajándose.

-De nada...- le contestó la mentora con una sonrisa tierna, levantándose. - iré a dormir... si necesitan algo, toquen mi puerta.

Las saludó con la mano y miró a la cocina sabiendo que allí Kai'sa y Crimson estaban ordenando y limpiándola, había decidido dejarlos solos para que pudieran hablar sabía que su discípulo tenía que convencer a la bailarina de que se deje.

-Trabaja duro...- susurró al momento que se perdía por el pasillo.

Al verla irse, se pudo notar en el aire que Seraphine se desmotivó a sabiendas que su guardaespaldas no estaba con ella. Intentaba disimularlo, pero esto no pasó desapercibido para una sirena que buscaba siempre la posibilidad de manipular situaciones por el placer de la diversión.

- ¿Qué sucede, querida...? – le preguntó Evelynn acercándose a la idol que la tenía sentada muy cerca en el cuerpo más próximo del nuevo sofá blanco.

- N. Nada, Eve... es solo que...- no quería expresar lo que realmente sentía, además, a sabiendas que la diva no era la mejor para dar consejos del corazón, intentó buscar una excusa. Sin éxito porque su interlocutora ya la había descubierto.

- ¿Te entristece que nos deje solas...? – indagó con una sonrisa.

-N. No... No para nada... - insistió sin sonar para nada convincente.

-Cuéntame cómo se llevaron durante el tiempo de gira, nunca tenemos mucho tiempo para charlar, tu y yo... - presionó la súcubo.

Seraphine agarró su tasa de té entre las dos manos mirando la infusión a medio beber. - Extraña... ella es... distante, ¿sabes? – le contestó al final sin darse cuenta lo manipulada que había sido para que ella soltara su lengua. - o al menos así trata de actuar. Pero cuando tuve miedo de subir al escenario sola la primera vez, ella me dio la confianza de hacerlo. Y desde ese momento, creo que congeniamos. No estoy segura... es muy fría conmigo a veces, aunque dice una cosa y siente otra... no sé cómo...- bebió un sorbo de su té entre enojada y frustrada con su guardaespaldas. Cuando se dio cuenta lo que había dicho, se sonrojó de la vergüenza a sabiendas de que había hablado de más, en especial con una criatura tan peligrosa como lo era Evelynn.

-Estas conflictuada por tu relación con ella, ¿no es así? Pobre tierna criatura...- dijo con una voz suave que hasta de alguna manera tenía un dejo de burla. Le acarició la mejilla suavemente, sin el contacto de sus garras. - Es complicado estar enamorada de alguien que tiene el corazón frío.

Seraphine la miró a los ojos, avergonzada de que sus emociones fueran tan fácilmente leídas. La diva, por más que se sentía satisfecha por esas expresiones, se mostró conciliadora y dispuesta a aconsejar a su compañera en temas del corazón.

-Querida, si estás segura de lo que sientes en ella... ve, las personas así suelen necesitar de un empujón para expresar abiertamente lo que sienten... Aoi tiene el corazón congelado, deberías derretírselo... - se bajó los lentes y la miró directamente a los ojos con sus ojos amarillos. - ¿o acaso vas a decir que no eres capaz de hacerlo...? Pelea por lo que deseas, cariño. Nadie lo hará por ti... - sonrió de costado y la miró con los ojos llenos de placer anticipado- además, las personas como ella suelen tener las emociones más deliciosas. - se acomodó los lentes y terminando su té se fue a su habitación dejando a la chica planteándose un montón de cosas.

En la cocina, Crimson y Kai'sa estaban terminando de ordenar todo lo que faltaba de la cena que habían hecho. La bailarina se estiró luego de guardar algunas cosas en la alacena.

-Hum...- suspiró y luego bostezó un poco, se sentía cansada, había cocinado mucho y el salir con el guardaespaldas a comprar, por más que quería hacerlo, le habían drenado la poca energía que le quedaba.

El pelirrojo la observó mientras se secaba las manos pensando en que esta sería una buena oportunidad para llevar a cabo el proceso. Se acercó a ella por la espalda y la tomó del cuello. – estas tensa...- le dijo moviendo sus pulgares con la presión exacta que la hizo relajarse.

-Sí... hice mucho hoy...- le contestó suspirando, pero satisfecha consigo misma.

-Te puedo ayudar con la tensión, más ahora que ya no tomarás los relajantes musculares...- le contestó, continuando con los masajes en el cuello y los hombros.

No sabía si este la estaba seduciendo, pero que bien que se sentía lo que estaba haciendo. "si pidieras más, obtendrías más..." recordó lo que Aoi le dijo y se volteó. - quiero...- pidió mirándole a los ojos con decisión.

Crimson ladeó la cabeza para un lado y la miró a los ojos con una sutil sonrisa. - está bien, pero primero me dejarás relajarte... ¿No es así...? - le contestó agarrando la barbilla de la chica y robándole un beso rápido.

-Chicos... ¿Podrían no hacer esas cosas a la vista de todos...? – sugirió Ahri quien entraba a la cocina a dejar las tazas de té.

-Ahri...yo...- Kai'sa no sabía cómo responderle, su corazón se estaba por salir de su pecho de los nervios.

-Perdón, Ahri. No volverá a pasar...- le dijo abrazando a Kai'sa para que no tuviera que contestar y mostrando una sonrisa tranquilizadora.

La zorra de nueve colas sonrió complacida, sin embargo, algo dentro de ella le hizo un nudo a la garganta. Sabía que era lo que tenía que hacer porque Aoi lo demostró con ella y aun así miró al guardaespaldas con ciertos recelos.

-Buenas noches...- les saludó a los dos y se fue.

Kai'sa se despegó de su pecho y lo miró algo enojada. - ¿estás loco?

- ¿Por qué? - indagó con cara de póker. - no es como si Ahri fuera ajena a estas cosas. Ella lo entiende...

-Crimson, de todas las personas, Ahri era la única que no quería que lo supiera... bah, creo que hubiera preferido que nadie se diera cuenta. - le dijo sonrojada.

- ¿Akali y Evelynn saben que lo hicimos ya? - le preguntó sabiendo la respuesta a una de las mencionadas.

La bailarina solo desvió la mirada sonrojada. - mira yo sé que lo has hecho con Kali, también y por suposición supongo que también con Evelynn...- se sentía algo avergonzada de preguntarle esto. - pero, ¿Qué somos para ti? Siempre he tenido esa duda. Me molesta el pasarlo tan bien contigo en la cama y esas preguntas me vienen a la mente y no puedo sacarme de la cabeza que no sé lo que sientes...

-Las amo. – dijo seriamente. – las amo con todo mi corazón y mi ser. Daría mi vida por cada una de ustedes. - la acorraló contra la mesada. - daría todo por poder permanecer a su lado por siempre. Ustedes me hicieron sentir algo que pensé olvidado, me hicieron pertenecer, a aceptarme como soy, a querer sin tener miedo, a entregarme ciegamente. – desvió la mirada al suelo tristemente. - no tengo forma de devolverles lo que han hecho por mí.

- ¿Tu forma de "pagarnos" es teniendo sexo con nosotras? – le preguntó arqueando una ceja.

-No, lo hago porque las amo... cada una de ustedes tiene un pedazo de mi corazón.

-Cambiaré la pregunta, entonces...- le dijo sentándose en la mesada. - ¿Qué es lo que te gusta tanto de mí que dices amarme?

- Nuestra complicidad, sabes cosas de mí que nadie más sabe y lo mantienes en secreto. Cuando estamos juntos somos un mundo aparte. Un mundo en una harmonía que pareciera no detenerse, una armonía en movimiento. - se bajó los lentes y la miró con sus ojos directamente. - ¿Qué sientes por mí?

Kai'sa se sorprendió ante esta pregunta, no esperaba que el boomerang volviera. Se apoyó en sus manos hacia atrás recostándose un poco, lo miró. – No lo sé...- dijo al fin. - a veces siento que te deseo tanto y otras veces siento que nos usas y oscilo entre un amor/odio que no puedo comprender.

Crimson acarició la mejilla de la bailarina y se acercó más a la mesada. - ustedes son lo más valioso que tengo en este mundo. Te daría lo que me pidieras con tal de que me creas...

La bailarina se apoyó en la mano del mayor y sonrió de costado con una confianza renovada. - dejaré que me relajes, pero luego de ello... quiero que me ames como nunca antes lo hiciste, demuéstrame cuanto me deseas y me amas... quizás así te crea...

-Será todo un placer... mi dulce Kai'sa...- le contestó besándola apasionadamente algo que la bailarina correspondió con todo el deseo, por más que se sentía en conflicto consigo misma, realmente deseaba a ese hombre desde hacía varios días y toda esa conversación solo hizo encender ese deseo de poseerlo para ella sola.

Aoi estaba durmiendo cuando escuchó el golpeteo en la puerta de su habitación, al principio pensó que era un sueño, pero a medida que los brazos de Morfeo la abandonaban entendió que estaba sucediendo de verdad, alguien tocaba a su puerta. Se destapó, llevaba puesto un pantalón largo de algodón y una remera vieja con las mangas cortadas para dormir, fue hasta la puerta y la abrió solo para observar quien era. Al ver a Seraphine del otro lado la abrió por completo, en su rostro podía verse que se encontraba conflictiva por algo.

- ¿Qué sucede? – le preguntó abriendo un poco más la puerta. - ¿estás bien?

Seraphine no contestó al principio seguía mirando al suelo. Estaba vestida de pijama porque se había decidido a acostarse, pero no podía conciliar el sueño mientras las palabras de la diva daban vuelta en su cabeza haciendo que al final estuviera allí a esas horas de la noche.

-Sera, ¿qué pasa? – volvió a insistir esta vez abriendo totalmente la puerta para soltar el picaporte e ir al encuentro de su protegida tratando de descubrir en las penumbras de la casa que estaba pasando.

-Yo...- Seraphine por fin había decidido hablar, había estado todo este tiempo tratando de encontrar las palabras correctas. – Yo... quiero...- la miró a los ojos casi con desesperación. – yo quiero...

Aoi comenzó a hacer un movimiento con las manos como intentando animarla a que terminara la frase, pero se sorprendió cuando esta simplemente saltó y la abrazó por el cuello obligándola a entregarle sus labios en un beso lleno de algo que no sabía interpretar, quedando totalmente en jaque sin saber cómo reaccionar y sin entender que era lo que estaba pasando.

- ¿Por qué no me aceptas? – le preguntó cuándo cortó el beso y desvió la mirada hacia el suelo, nunca la soltó tenía miedo que si lo hacía ella se alejara. - ¿Por qué te empeñas tanto en negarme, en negarnos...? ¿Por qué...?

La guardiana tragó saliva, Se dio cuenta que no tenía escapatoria cuando vio la puerta cerrarse por acción del pie de su protegida que las aisló del mundo exterior. El abrazo era fuerte como cuando uno se encuentra en una pileta sin saber nadar y se aferra a alguien que si sabe para que lo lleve a un lugar seguro.

-Sera...- susurró.

- ¿Por qué...? ¿Por qué te empeñas tanto? No lo entiendo, cuando estoy cerca de ti puedo escuchar la música que tus emociones tocan y es tan dulce conmigo, tan tierna... pero luego tus acciones son como actos randoms de cariño. Te mantienes distante cuando sé, porque lo siento, que quieres más, que algo en ti desea abrazarme y no soltarme jamás... entonces no entiendo... ¿por qué lo niegas? ¿Por qué te haces eso...?

Aoi miró a aquellos ojos color zafiro que la miraban en la oscuridad, no hacía falta que estuviera la luz prendida para saber la angustia con la que esos ojos la miraban. Relajó su cuerpo que hasta ese momento estaba tenso dejando caer sus brazos en una derrota total antes la chica enfrente de ella.

-Porque tengo miedo...- le confesó al fin. Decirlo le hizo sentir que se había sacado un peso de encima.

Seraphine la miró, pero no dijo nada se alejó de su cuerpo un poco pero no soltó a la mayor por nada del mundo.

La guardiana suspiró. - nunca sentí esto por nadie... me da miedo cometer otro pecado, otro error... he cometido muchos y no me arrepiento de ellos, pero contigo eso es diferente, no quiero llevarte conmigo, no quiero arrastrarte conmigo al lugar al que sé que voy... Eres como un ángel para mí, Sera... no quiero...

La mencionada selló las palabras de su protectora con sus labios intentando que no continuara, intentando doblegar de alguna manera esa voluntad, atrapándola aún más y abrazándole la cabeza para profundizar el beso y esperar que se entregara a la sensación.

Las manos de Aoi temblaban entre el alivio y el miedo, pero aun así la separó suavemente.

-Por favor, no... no me hagas esto...- le suplicó sabiendo que se estaba quebrando por dentro al sentir una pelea interna entre el deber y su deseo.

-Puedo aceptar que algún día debas irte... pero no puedo aceptar que me niegues... por favor, no me niegues... aunque sea por corto tiempo... ámame.

Esa palabra entró directo a su corazón como una bomba nuclear erradicando cualquier vestigio de lógica que podía tener sintiendo una rendición total a aquellos ojos azules que le miraba en la oscuridad.

-No quiero hacerte daño...- dijo al fin, como un último manotazo de ahogado.

Al escuchar la canción que tocaba en su corazón que al principio era un susurro en bajo volumen. Volvió a decirlo, pero esta vez como una orden. - Ámame, te ordeno que me ames...

Aoi no se pudo resistir más, agarró a la chica en brazos hasta la cama donde luego de avanzar dentro de ella de rodillas la apoyó suavemente.

- ¿Estás segura de esto...? Si empiezo, no sé si pueda detenerme... porque...- las palabras fueron detenidas por una idol que se sentó y, acariciándole la mejilla con ternura, volvió a besarla.

-Ámame...- al mirarla a los ojos y ver que su ojo rojo brillaba en la oscuridad como un rubí. Sintió cómo ciertas palabras se le formaban en los labios, como si escuchara el susurro de alguien o algo que le decía que debía hacer, pero se negó a decir esas palabras, más por vergüenza y hasta por desconfianza.

Aoi agarró a la chica y la giró en la cama para que se sentara en su regazo. - me enamoré de un ángel...- dijo contra sus labios antes de volver a besarla.

En ese beso Seraphine pudo sentir la entrega de la persona que amaba, mezclada con la melodía dulce que tocaba su corazón y sus emociones, eran tan intensas que sentía su corazón salirse de su pecho. Mientras sus lenguas danzaban dentro de la boca de la otra buscando la paz, Seraphine pudo notar los pircings que tenía en ella y se alejó al principio un poco sorprendida.

La mentora sacó la lengua y la tenue luz que entraba por la ventana iluminó las siluetas de dos argollas en la punta y una bola detrás de ellas haciendo que la chica se sonrojara, sin darle tiempo a reaccionar tomó por asalto el cuello de su protegida al momento que esta le abrazaba con fuerza al sentir no solo la lengua sino el metal acariciar su piel.

-Me enamoré de un ángel...- volvió a decir contra el cuello. - y no pienso devolverlo...- la abrazó con fuerza al momento que comenzaba a morder y succionar en la zona para dejar una marca.

Seraphine jadeó al sentir como un choque de electricidad recorría su espalda yendo tanto a su cabeza como a su vientre, al sentir la forma en que ella le abrazaba y besaba. La canción que percibía de la persona que amaba había cambiado de ritmo, ahora había cambiado de dulce a apasionada, casi a un ritmo sensual que la seducía. Abrió los ojos, que hasta ese momento los tenía cerrados, cuando sintió como las manos de su protectora se metían por dentro de su pijama y se aferraban a la piel de su espalda.

-Tu piel es tan suave...- suspiró al comenzar a acariciarla con la yema de sus dedos y continuar besando lo que el escote del saco pijama le permitía.

La idol arqueó su espalda y abrazó a su guardiana al momento que sintió como todo lo que sentía y percibía se mezclaba en su cabeza y en su pecho. Se sentía embriagada de algo que no había percibido nunca con esa intensidad, le costaba respirar normalmente y había empezado a jadear.

Aoi parecía estar cegada por el deseo y la necesidad que le generaba esa chica, quería todo de ella, quería robarle todo lo que tenía en ese momento, robarle su pureza, tomarla hasta que corromperla en un profano acto de amor y deseo. Sus manos no se detuvieron en la espalda viajaron por las costillas marcando todo el terreno como propio y tomaron por asalto sus delicados pechos para agarrarlos con firmeza empezando a masajearlos suavemente y así observar en la oscuridad las expresiones de placer que envolvían a la cantante.

-Quiero que seas mía...- le dijo su guardiana apretando los pechos juntándolos en el centro. - solo mía... ahora que te estoy tocando... no puedo contenerme más... quiero todo y más...

-Ah... ah...- Seraphine se tiró un poco para atrás, no podía pensar, su mente estaba totalmente nublada entre tantas sensaciones y emociones todas mezcladas que no sabían cuáles eran suyas y cuales eran de ella, se perdía en las caricias, y se extasiaba pensando que si seguía así podría volverse loca.

-Mía...- volvió a repetir, pero esta vez aprovechando la ubicación de sus manos para retirar el pijama de la chica sin desabrocharlo. Volvió a abrazar con fuerza a la cantante al momento que hundía su cabeza en el medio de sus pechos y pasaba su lengua por esa zona, no tardó ni un segundo en decidirse en asaltar uno de ellos con su boca, degustando hasta el más mínimo sabor y regocijándose en cada jadeo que escuchaba provenir de la dulce boca de su amante.

La sensación del metal acariciar su pezón era algo nuevo para ella, nunca lo había experimentado y claramente jamás había experimentado ese deseo tan desmedido en nadie. Una sensación tan embriagante que le hacía estremecerse y cada vez sentía su cuerpo en llamas no solo por las atenciones sino por las caricias que no se detenían en ninguna parte de su cuerpo.

-Ah... ah... ah... A...Aoi...- gimió al sentir como se lo mordía. Intentó taparse la boca para disminuir los sonidos que emitía, pero su acompañante tomó su mano para retirarla.

-Déjame escucharte... no me prives de tus gemidos, mi bello ángel...- suspiró al besarla apasionadamente y haciendo uso de su fuerza tomó a la chica y la recostó quedando arriba y entre sus piernas. Se separó para admirar a su presa y se retiró la remera, permitiéndole ver todo su torso. A pesar que la luz era tenue se notaban todos los tatuajes que la chica tenía en su cuerpo e incluso los pircings en sus pezones y en su ombligo.

Seraphine se incorporó para con una mano temblorosa, entre el placer, el deseo y su falta de experiencia con mujeres, tocar el abdomen de su guardiana. Estaba totalmente firme, los relieves se marcaban sutilmente y eran suaves al tacto. La piel se sentía caliente, la miró y notó la sonrisa de placer mientras cerraba sus ojos al percibir las caricias de la menor. Esto le dio confianza y se sentó para, ahora, dedicarse con las dos manos a recorrer ese cuerpo, depositando suaves besos en el vientre y el abdomen. A medida que avanzaba se sentía con más seguridad.

El olor a cerezas que emanaba de su piel parecía seducirla y susurrarle que comiera una, solo que abriera la boca y mordiera con gusto, cosa que hizo.

- ¡Aaaah...! – Aoi gimió al sentir la mordida, la miró mordiéndose el labio inferior de placer. - más... muérdeme más... - pidió jadeando.

La menor no pudo resistirse, la abrazó y la obligó a que se sentara sobre ella después de haber mordido varias veces el vientre y abdomen. Luego empezó a deleitarse haciendo lo propio con otras partes del cuerpo. Ese incesante perfume a fresas que emanaba cada vez más, la seducía y parecía decirle que debía hacer en esa piel para seguir arrebatando esos gemidos y jadeos que le satisfacían de una manera poco terrenal.

-Ah... ah... Sera... sí... márcame más...- jadeaba al sentir como la chica mordía sin reparo su cuerpo, acariciaba los cabellos de la cantante enredando sus dedos con el pelo en la nuca cuando la sintió morder fuertemente uno de sus pechos antes de pasar su lengua por el pircing del pezón. Se notaba que no tenía experiencia en hacerlo, pero el deseo que tenía compensaba la experiencia y la embriagaba de placer y hasta morbo de sentirla en su cuerpo. Tan pura, tan dulce y a la vez tan hambrienta de ella, con ese deseo posesivo de devorarla.

-Ah... mi dulce ángel... -jadeó al sentir como Seraphine llegaba a la base de su cuello y comenzaba a morder, lamer y succionar con una pasión y un deseo tan desmedido de hambruna que parecía que iba a arrancarle un pedazo, haciéndola sonreír del placer y la satisfacción de provocar esos sentimientos insanos en aquella chica de apariencia inocente. Separó el rostro de la idol de su pecho con ambas manos mostrando una sonrisa de satisfacción tan grande que no cabía en su rostro, se acercó y la besó sin mediar medidas introdujo su lengua en la boca de aquella cantante y jugó con su lengua de una manera tan apasionada y hambrienta que la chica correspondió el beso dejándose vencer y recostándose en la cama mientras se aferraba a la espalda de su amante.

Aprovechando la situación se acomodó, otra vez, entre sus piernas. Aprovechando el camino que sus manos marcaron desde su rostro hasta el abdomen tomó el elástico del pantalón y comenzó a bajarlo hasta que no bajó más y tuvo que cortar el beso para deshacerse de ese estorbo. Cuando la tuvo desnuda en la cama jadeó, su corazón latía a mil por hora, era tan rápido que si prestabas atención podías ver al pecho moverse.

-Te deseo...- jadeó al guardar cada detalle del cuerpo desnudo en su mente. Descendió otra vez a los labios de la chica los cuales besó húmedamente para comenzar un descenso con solo un destino.

Seraphine ya no podía hablar solo jadeaba intentando, por lo menos, que el oxígeno no dejara de entrar en su cuerpo. Sentía que su mente era una mezcla de cosas que ya ni sentido intentaba encontrarle, se sentía aturdida, la canción de Aoi la seducía dejándola que hiciera lo que quisiera con ella. - ¡Ah...! ¡Ah...! - Gimió con fuerza al momento que sus manos se aferraron a las sabanas y se acostó completamente en la cama. No tenía ningún tipo de control, sentir los pircings recorrer su entrepierna, jugar con su clítoris, e incluso sentir como ellos ingresaban dentro de su cuerpo realizando un masaje completo la desesperaba, la enloquecía le hacía perder toda la gordura que le quedaba, todo era tan intenso que no sabía si podría resistirlo. Sentía que gemir no era suficiente, que el aferrarse a las sábanas no era suficiente, todo su cuerpo estaba en descontrol. - ¡Ah...! ¡Ah...! ¡Ah...! ¡Aoi...! ¡Ah...! ¡Ah...! ¡Ah...! ¡Aoi...! ¡Ah...! ¡Por dios...! ¡Ah...! ¡Ah...! ¡Ah...! ¡No tan fuerte...! – su respiración se había agitado tanto que sentía que le faltaba el aire, se retorcía en la cama y entre las atenciones de su guardiana que parecía hacer caso omiso a sus suplicas como si realmente deseara matarla de placer, agarró con fuerza el hombro de la chica tratando de alejarla, pero terminó clavándole las uñas al sentir como su cuerpo se liberaba de la tensión al momento de acabar en la boca de su amante.

Aoi lamió hasta la última gota de ese néctar, incluso apretaba con sus dedos el vientre para forzar los movimientos pélvicos exigiendo que liberase más.

-A...Aoi...- jadeó tratando de recuperar la respiración, pero esta no se lo permitió, esa lengua traviesa volvió a comenzar sus atenciones sin descanso y sin tregua. - ¡Ah...! ¡Ah...! ¡Ah...!

Se sentía segada por el deseo, quería todo de esa chica, quería ser dueña de absolutamente todo, quería tenerla para ella para siempre, quería que fuera suya, quería que siguiera gimiendo su nombre, que siguiera sintiéndola, que se detuviera el mundo y así poder estar eternamente con ella confinada en esas cuatro paredes, sintiéndose mutuamente.

- ¡Aoi...! ¡Ah...! ¡Ah...! ¡Ah...! - gemía su nombre a sabiendas que al hacerlo su amante profundizaba sus atenciones, la música de las emociones de ella tenía un pico cuando ella la nombraba y, aunque no sabía si podía resistir las envestidas de deseo que le provocaba no podía negarse a llamarla.

La guardiana le provocó seis orgasmos consecutivos solo por jugar con su lengua haciendo que la chica empezara a derramar lágrimas de placer. dejó de torturarla con su boca y se acercó al rostro de la chica para secarle el llanto. – perdón... por dejarme llevar tanto... mi amor...- susurró dándole un beso tierno en la frente llena de sudor. La miró a los ojos en una mezcla de ternura y lujuria.

-Aoi... yo...- la falta de aire le impedía poder hablar y los temblores que sentía en todo su cuerpo le impedían reaccionar más que para aferrarse a las sabanas al momento que percibió los dedos de su guardiana ingresar en su cuerpo. Podía mirar su expresión llena de placer, lujuria, deseo y posesión como si ahora ella le perteneciera. – Ah... ah... ¡Ah...! ¡Ah...!

-Más... quiero guardar cada una de tus expresiones en mi mente... para siempre...- jadeó apoyando su frente contra la de ella. Mientras que sus dedos se dedicaban, al principio a entrar y salir del cuerpo de la chica generándole el placer inicial. – te... – siempre que parecía que iba decirle esa frase se callaba o cambiaba lo que decía algo que la hizo exasperar.

- ¡Deja de negarte a decirlo...! – espetó Seraphine anteponiéndose al placer y agarrándola en parte del cabello y en parte del cuello. - dímelo... lo necesito... dímelo... ah... ah... por favor... - empezó a sentir como los dedos habían cambiado la forma de tocarla y buscaban el punto en donde más placer le generaba, encontrándolo.

Aoi tragó saliva y luego de mojarse los labios. Tomó aire y de un suspiro con su mano libre agarró la nuca de la chica sosteniéndola obligándola a mirarla. - Te amo, demonios... te amo como jamás pensé que llegaría a hacerlo... no quiero pasar un segundo más sin ti...- y la besó apasionadamente sellando sus sentimientos.

Cuando el beso se cortó más porque necesitaba jadear por el placer que sentía por las atenciones de los dedos que jamás se habían detenido, miró los ojos de su amante notando que el ojo color rubí volvía a brillar intensamente escuchando en su cabeza, otra vez, instrucciones sobre lo que debía pedirle al semi demonio que la tenía en sus brazos. Ahora no sentía pudor de pedirlo, es más estaba deseosa de hacerlo. La abrazó fuertemente y le susurró al oído. – Júramelo... Aoi Shinjou... júrame por tu sangre que me amarás por siempre...

Ante estas palabras la guardiana detuvo todas sus atenciones y se quedó inmóvil unos instantes, se separó de la chica lentamente para verla a los ojos. Su corazón latía a diez mil por segundo y este se había ido a la garganta. Escaneó la mirada de Seraphine y solo podía observar un amor puro.

- ¿Cómo...? - No creía que ella hubiera investigado, o que incluso supiera sobre ESO.

-Cada vez que veo tu ojo rojo, escucho esas palabras en mi cabeza... como si estuvieran implorando que las diga...- dijo sonrojada y a la vez avergonzada. - pero no me sentía segura hasta que me dijiste "te amo"...

Aoi se sorprendió y por un instante se olvidó de respirar, incluso, su corazón, de latir. - Seraphine...- susurró, sacando los dedos de adentro del cuerpo de la cantante logrando un suspiro de inconformidad para agarrar con ambas manos el rostro de la chica para que se miraran fijamente.

Seraphine no sabía que era lo que había provocado ese cambio en su compañera, pero miraba sus ojos y esta vez no escuchaba esa frase, sino que escuchaba una melodía, primero baja, pero luego esta fue subiendo en intensidad y volumen. La máxima intensidad se escuchó cuando vio que Aoi se mordía con su colmillo fuertemente el labio haciéndolo sangrar. Por un instante se preocupó.

-Yo Aoi Shinjou lo juro...- dijo a unos milímetros de los labios de la cantante. Para luego besarla pasándole en el proceso parte de su sangre.

El sabor del beso era extraño, sentía que ese beso significaba muchísimo más que solo el sabor de la sangre. Entonces pudo escuchar la música que sonaba en el pecho de su protectora, no era exactamente la misma y si no estuvieras en un evento quizás no la reconocerías rápidamente, pero tenían la misma vibra, era una canción de nupcias.

Cuando el beso terminó. Aoi apoyó su frente con la de ella y con los ojos cerrados suspiró con una mezcla entre alegría e incertidumbre.

-Ahora, Seraphine... te pertenezco completamente...- le susurró abrazándola fuertemente siendo correspondida por su compañera. – eres mi compañera para siempre...

La cantante la abrazó firmemente, el calor que emanaba el cuerpo de su guardiana le invadía y le relajó por completo.

Aoi se levantó y la invitó a meterse debajo de las sabanas. Al principio era solo estar abrazadas pero los besos no tardaron en llegar, las caricias en continuar y el deseo en volver a dominar el momento.

Los demonios viven del engaño, de alimentarse de emociones negativas y de pactos a cambio de favores. Ningún demonio da nada sin recibir algo a cambio. Como su naturaleza es engañosa, existe un pacto... un pacto que solo se hace una sola vez en su vida con su alma destinada.

N.T. de autor: Hola gente! Bueno este capítulo fue lo que hizo que tardara tanto en actualizar el anterior. Espero que este capítulo les guste. La razón por la que pongo de todo en la historia es porque en la vida no hay sólo relaciones de un tipo hay de todo mezclado al mismo tiempo y cuando uno vive una cosa otros viven otra.

Más de nueve mil palabras otra vez! Estamos muy cerca de llegar a los treinta episodios que increíble y ni hablar de llegar a las mejores partes argumentales de la historia!

Gracias a los que leen, votan, favoritean y comentan la historia. Sin ustedes esto no sería posible para nada! ¡Continúen disfrutando de la historia!

Saludos! Nos leemos en el próximo.