Hola chicos, les traigo otro capitulo, antes de que me tenga que enfrentar al fin de semestre en línea.
Espero que les guste
Capitulo 27
-¡Skywito! - gritó Ahsoka al mismo tiempo que corría hacia el ex-general jedi.
-¡Ahsoka! - dijo el castaño al verla -Deberías estar descansando.
-Estoy bien Skywito – dijo la chica riendo ante la obstinada preocupación de su amigo – Hay algo o más bien alguien que quiero que veas.
Sin darle tiempo de poder replicar, la togruta tomó al castaño de la mano y lo llevó por toda la base a una velocidad increíble, varias veces, Anakin, debido a su altura, tuvo que agacharse para evitar se golpeado por ramas de los árboles y distintos objetos que colgaban por todo el lugar. En más de una ocasión, el ex-jedi, se asombró por la organización del lugar, pues a pesar de parecer un lugar improvisado, estaba bien integrado y con equipo de ultima generación, a lo que llevó a cuestionarse el cómo Bail conseguía y desviaba los fondos para poder sostener a los rebeldes.
Después de caminar a paso rápido por casi toda la base, Ahsoka y Anakin bajaron por una escalera de caracol que los llevó a un largo pasillo y una vez cruzado el pasillo de hallaron en un gran salón lleno de naves X-wing y otros modelos. Había tantos hombres como droides sobre las naves dándoles mantenimiento y apenas estos vieron a la togruta entrar, no dudaron en saludarla amistosamente.
-General Tano – dijo un hombre pelirojo que llevaba puesto un traje de color naranja - ¿Qué la trae a nuestro humilde hangar?
-Solo pasaba por aquí y decidí saludarlos – contestó la togruta de buen humor ¿Lo has visto?
-Creo que se encuentra al fondo, estaba peleando con esa vieja starfighter.
-Gracias.
El castaño no sabía que clase de sorpresa le tenía la togruta preparada, no obstante, no podía evitar sentirse como un niño en una dulcería al ver todo tipo de naves esperando a ser reparadas. Debía confesar que a pesar de que el lugar no se comparaba con su hangar equipado con la mejor tecnología de toda la galaxia y a su colección de naves que el mismo había reparado y construido, el lugar estaba muy bien diseñado.
De repente los ojos azules del castaño se posaron sobre una nave muy familiar. No era muy grande, era de un solo pasajero y el color amarillo predominaba en ella.
-¿Acaso es? - exclamó el castaño dirigiéndose hacia la nave.
Ahsoka solo atinó a sonreír al ver como su viejo maestro observaba su antiguo Jedi Starfighter con emoción. Anakin analizó la nave de arriba para abajo y le dio casi tres vueltas sorprendido de como la nave se hallaba en buenas condiciones. A lo largo de su vida en el templo jedi, había pilotado varias naves de este tipo, sin embargo, el 90 por ciento de ellas habían terminado estrelladas por "fallos de sistema". Hasta que un día recibió un regaño por parte de Obi-Wan y del consejo, de que si descomponía más naves, nunca volvería a pilotar otra nave en su vida. De modo que la nave que tenía justo enfrente, era la última que había recibido por parte del templo y por ende la que había cuidado con mucho amor.
-¿Cómo la obtuvieron? - preguntó Anakin sin dejar de observar el starfighter
-No sé exactamente – contestó Ahsoka – Cuando me uní a los rebeldes, ya estaba aquí, pero nadie le había prestado atención hasta que…
-Todavía sigue el bloqueador de rastreo que le instalé.
Ahsoka solo negó con la cabeza al ver que su maestro no había cambiado en ciertos hábitos, pues como siempre, este tendía a distraerse cuando alguien le estaba hablando y hoy no fue la excepción, ya que el ex-jedi ya se hallaba debajo de la nave inspeccionado los sistemas de ella.
-¿Bloqueador de rastreo? - preguntó la togruta con curiosidad mirando medio cuerpo para abajo de su amigo.
-Al ser la última nave que me asignaron -contestó el castaño desde debajo de la nave - Decidí hacerle unas modificaciones, como velocidad, precisión y sobre todo un anti-rastreador, de ese modo podía escaparme sin que nadie se percatara.
-¿Y a dónde te escapabas?
Anakin no dijo nada, no podía decirle que aquella modificación era para poder ver a Padmé sin que el consejo,en especial Obi-Wan se enteraran. Mientras buscaba que excusa dar, escuchó pasos de alguien aproximarse.
-¡Oye tú! -escuchó una voz curiosamente familiar -¡Alejate de esa nave o te enseñaré lo que es correr como un gungan!
-Me gustaría ver co...¿Rex? - dijo Anakin levantándose del suelo y encarando al hombre que estaba frente a él.
-¿General Skywalker, realmente es usted?
Anakin no podía creer lo que sus ojos estaban viendo, frente a él estaba su viejo amigo y capitán Rex, pronto en su cabeza comenzó a formar miles de preguntas acerca de cómo Rex se encontraba justo ahí, pues si no recordaba mal, cuando fue la noche de la caída de la república, él mismo marchó con la legión 501 a acabar con lo jedi restantes del templo.
-Todo este tiempo creí que había perdido la vida al proteger a los niños del templo – dijo Rex.
Anakin no dijo nada por unos segundos, sabía bien a que se refería Rex. Poco después de la activación de la orden 66, el Imperio creó una serie de notas falsas en donde explicaban la muerte de varias figuras reconocidas de la república, y por supuesto, él no quedaba exento. Palpatine había mandado publicar el obituario de Anakin Skywalker el cual decía que el "Héroe sin miedo" había dado su vida al tratar de proteger a los younglings. Un final digno de héroe, pero la verdad era otra y el ex-jedi aveces no podía descansar al recordar lo que le hizo a esos niños. Y en sus sueños en vez de asesinar a los younglings, Anakin veía la silueta del que sería su futuro hijo o hija y sin poder hacer nada, su sable de luz siempre pasaba por el cuello de aquel inocente.
Ahsoka no necesitó de la fuerza para notar el repentino disturbio de sentimientos del castaño, de modo que para relajar la tensión que se había producido optó por cambiar el tema.
-¿Les gustaría tomar algo? -sugirió la togruta.
-Claro, vamos al comedor – dijo Rex dando media vuelta y caminado rumbo a la salida del hangar con los dos ex-jedi detrás de él.
Después de leer mensaje, Bail regresó muy confundido a la sala de juntas, su concentración era nula ante lo que decían sus compañeros, al parecer alguien estaba sugiriendo crear un muro norte donde podían protegerse en caso de emergencia, pero el gobernador de Alderaan simplemente no prestaba atención. ¿Por qué Kenobi le había dicho que no confiara en Anakin? ¿No sé suponía que eran el mejor equipo jedi y por ende los mejores amigos? ¿Por qué este cambio? Sabía que Obi-Wan iba en serio cuando advertía a alguien sobre el fiar de las personas. ¿Acaso Kenobi, sabía algo que ponía en juego a todos?
Bail fue consciente de que algo no iba bien cuando se reencontró con Anakin. Lo primero que pensó fue en su hija o si admitía bien, la hija del jedi, aunque parecía que este último no tenía conocimiento de que Padmé había logrado dar a luz a dos saludables niños. Esto lo hacía cuestionarse el por qué Kenobi le había mentido de aquella forma acerca de la muerte de Skywalker. No obstante, si meditaba más profundo, la mentira de Obi-Wan podría explicar el porqué Anakin no era de fiar, lo que lo llevaría a producir más preguntas acerca de lo que verdaderamente ocurrió el día de la activación de la Orden 66.
¿Y si Anakin había tenido algo que ver con esa orden?
Si se ponía a recordar lo que ocurrió esa noche, lo único que llegaba a su mente era la muerte de aquel padawan a manos de los clones, el parto de Padmé y la noticia de Vader entrando al templo jedi junto con varios clones con el objetivo de acabar con los jedi que aun quedaban. Sin embargo, sabía que había algo más, una pieza perdida y la respuesta la tenían unicamente dos personas, una que se encontraba en un planeta desértico y la otra que se hallaba a escasos metros de él.
Tenía que averiguarlo cueste lo que cueste.
-¡Bail!
El gobernador de Alderaan brincó en su asiento al escuchar como Mon Mothma le llamaba la atención.
-Perdonen, estaba pensando unas cosas personales – se disculpó Organa - ¿Qué estaban diciendo?
-Decíamos - dijo Mon Mothma - Que sería bueno reforzar el muro sur por si surgiera un ataque sorpresa.
-Me parece bien.
Mon Mothma frunció el ceño, no era difícil notar que el repentino mensaje que el gobernador atendió minutos atrás lo había sacudido por completo, pero sabía que no era el momento de cuestionarse eso, así que optó por continuar con la reunión y más tarde hablar con su amigo.
-Así que descubrí el chip que estaba en mi cabeza y lo extraje – dijo Rex señalando una pequeña cicatriz ubicada en el lado derecho de su cabeza.
-¿Y no te dolió? -preguntó Anakin con curiosidad.
-Un poco, he de admitir.
Anakin, Ahsoka y Rex se hallaban en el comedor de la base rebelde escuchando atentamente la historia del viejo soldado clon. El lugar estaba repleto de todo tipo de personas, humanos y no humanos conviviendo entre si.
-Si que has tenido acción estos últimos años – dijo Anakin mientras tomaba un poco de pasta color azul de su plato.
-Usted lo sabe muy bien general, yo soy de acción – dijo Rex con una sonrisa.
Los tres rieron por unos segundos, era como en los viejos tiempos cuando después de cada misión dedicaban su tiempo a descansar y a conversar entre ellos. Anakin no podía evitar admitir que extrañaba eso, extrañaba poder conversar, bromear y divertirse con alguien en la hora de la comida.
-Iré por una porción extra – dijo la togruta levantándose con su plato en las manos -¿Gustan que les traiga algo?
-No gracias así estoy bien – dijo Anakin.
Una vez que la togruta se alejó de la mesa con rumbo a la barra de alimentos, Rex aprovechó ese momento a solas que tenía con el jedi para hablar:
-General -dijo Rex al mismo tiempo que se aclaraba la garganta y buscaba las palabras adecuadas para expresar lo que tenía en mente.
-¿Qué ocurre? -dijo Anakin notando el cambio de actitud de Rex.
-Quisiera expresarle mis condolencias.
Anakin no dijo nada y el ex-soldado prosiguió:
-La senadora Amidala...sé que eran buenos amigos.
El sith tenso el cuerpo, no sabía que decir, por un lado sentía irá fluir en su cuerpo cuando alguien pronunciaba el nombre de su ángel, pero por el otro lado, agradecía que aun hubiera personas que aun apreciaban en sus recuerdos la imagen de su amada.
-Gracias – fue lo que dijo el ex-jedi.
-Ya volví – dijo Ahsoka con una sonrisa -Oye Rex, por qué no le cuentas a Anakin la historia de cuando nos topamos con ese bantha furioso.
-¿Te refieres a cuando te persiguió? - dijo Rex.
-No me persiguió, lo estaba distrayendo.
Una vez que la junta acabó, Bail salió de la sala hecho un desastre mental. Necesitaba respuestas y lo más pronto posible. Tarde o temprano sabía que tendría que encarar al jedi y si lo que le había dicho Kenobi era verdad, toda la base corría peligro.
-¡Bail! - escuchó que alguien le llamaba y cuando se dio vuelta para ver quien era, vio a Moth Mothma – Estas muy pálido, ¿te encuentras bien?
-Creo...creo que estamos en peligro -dijo Bail en voz baja.
-¿Qué dices? - dijo perpleja -¿En peligro? ¿Cómo?
-El jedi...Anakin.
-Si, me comentaste que era una sorpresa que estuviera vivo. ¿Hay algo mal con él?
-Creo que él puede ser una amenaza.
-¿Cómo es posible eso?
-Obi-Wan me dijo que no confiara en él.
Los ojos de Moth Mothma se abrieron con mucha sorpresa, ¿Qué era aquello que estaba diciendo?
-¿Estas seguro que puede ser peligroso? -preguntó ella.
-No lo sé, Ahsoka confía en él, pero puedo notar que algo oculta. Tengo que descubrirlo.
Con eso último, el gobernador de Alderaan se alejó por el pasillo, con una meta en su mente:
Encontrar a Anakin y exprimirle las respuestas que necesitaba desesperadamente saber.
Pronto el Sol se ocultó detrás de las montañas, dejando a la base rebelde iluminada unicamente con los generadores de luz que habían colocado en puntos estratégicos. Estos generadores, estaban camuflados con la fauna del lugar para poder pasar desapercibidos en caso de emergencia.
Todos en la base rebelde se preparaban para tomar sus puestos nocturnos de vigilancia, mientras que otros se dirigían a sus alcobas a tomar un merecido descanso y ese era el caso de nuestros tres amigos, quienes se hallaban caminando entre los pasillos del lugar.
-Bueno General – dijo Rex deteniéndose -Mi alcoba se halla por el otro lado, le deseo una noche tranquila.
-Igualmente – dijo Anakin mientras Rex hacía una reverencia como de costumbre y daba media vuelta para tomar otro pasillo.
Ahsoka de igual forma le deseó una linda noche a Rex y prosiguió por el camino con el castaño siguiéndola hasta que se detuvo frente a una puerta color gris, un poco oxidada y carcomida por el ambiente.
-Bien Skywito, está será tu habitación – dijo Ahsoka al mismo tiempo que tecleaba un código para abrir la puerta.
Anakin dio un paso adelante y pudo percatarse de que la habitación, a pesar de no ser como la suya allá en su piso en Coruscant, está se veía muy acogedora. Esta tenía una cama grande, un ropero, un holoreproductor, un escritorio y al parecer había un baño personal.
-Si me necesitas, estaré en la habitación de enfrente – dijo Ahsoka reprimiendo un bostezo.- Que descanses.
-Gracias, igualmente – contestó el castaño al mismo tiempo que la togruta se metía a su habitación.
Una vez sólo y con la puerta cerrada, Vader dejó escapar un suspiro de alivio, había sido un día largo y lo único que deseaba en ese momento era tumbarse en la cama y dormir hasta el siguiente mes. De modo que procedió a quitarse las botas, y se echó en la cama boca abajo, para no tardar en quedarse profundamente dormido.
Bail sospecha de Anakin. ¿Qué hará al respecto?
¿Estarán los rebeldes seguros?
Antes de irme, quisiera agradecerles su espera para leer cada capitulo. Este último año no ha sido el mejor, con la pandemia, crisis económica y crisis univeristaria ha sido horrible, pero al menos sé que el escribir los capitulos de está historia me ayudan a escaparme a una galaxia muy lejana donde hay aventuras.
Gracias por todos sus comentarios, ya que me alegran la vida.
Nos leemos a la proxima.
