Disclaimer: los personajes de Twilight son de Stephenie Meyer. La autora de esta historia es Robsmyyummy Cabanaboy. Yo solo traduzco con su permiso.


Capítulo veintisiete

BPOV

Una vez que la puerta de Riley se cierra detrás de mí, colapso contra la pared, cerrando los ojos con fuerza. Aunque sé que debe haber un sonrojo en mis mejillas porque puedo sentir el calor, el resto de mi piel está fría y sudorosa, y definitivamente lista para vomitar. Intoxicación por la ensalada de pollo o... sí, lo que sea que es... estoy lista para devolver.

No puedo creer que esto esté pasando.

Salgo corriendo del edificio de Riley, subo a mi coche, lo pongo en marcha y salgo de la base. Afortunadamente, logro hacerlo sin obtener una multa por exceso de velocidad a pesar de que mi mente está dispersa. Pensamientos separados que me llevan en diferentes direcciones sumando al calor en mi rostro y la agitación en mi estómago.

No uno, sino dos resultados negativos hace cinco semanas me dijeron que no tenía nada de qué preocuparme. Luego lo seguí con otra inyección de Depo. La doctora me sugirió que por una semana tuviera un segundo método anticonceptivo, pero Edward y yo nos aseguramos de usar condones por al menos dos semanas después de mi inyección porque estaba muy paranoica. Nuestras actividades sexuales no estuvieron ni cerca a lo espontáneo durante ese tiempo, pero era por nuestra seguridad y nuestra cordura.

Qué bien nos hizo eso, porque aparentemente la seguridad y la cordura se fueron por la ventana.

Estoy embarazada... y por un momento, estoy enfadada y un poco asustada.

Enfadada que nuestra vida nos esté tirando otra sorpresa que claramente creíamos que habíamos evitado el mes pasado.

Enfadada y asustada que me he permitido beber sin cuidado cuando, si hubiera sabido que estaba embarazada, no hubiera tenido ni una gota.

Enfadada y asustada de que tenga químicos en mi cuerpo para prevenir el embarazo, y ahora un indefenso bebé tiene que luchar contra ellos para poder permanecer saludable.

Dios, por favor, deja que este pequeño siga saludable.

Pero más que todo, estoy enfadada que no sea capaz de apreciar este momento. En vez de llorar lágrimas de felicidad, tengo lágrimas de sorpresa y frustración rodando por mis mejillas. Debería estar emocionada y riendo y abrazando a Edward y completamente extasiada de amor y aire fresco... pero no lo estoy.

Y estoy enfadada que me esté perdiendo esa felicidad.

Estos sentimientos de mierda no durarán; sé que no. Pero me siento estafada ahora mismo. Y no hay nadie a quién culpar. El tifón Sanba es el único que tiene toda la responsabilidad aquí. Si no fuera por esa maldita tormenta cerrando todo en las bases por una semana, hubiera visto mi calendario y hubiera ido a mi cita.

Pero de nuevo, sin esa tormenta, no hubiera tenido cuatro días y medio a solas con Edward. Tiempo lleno de pasión, risas, llanto, intimidad, deseo, comunicación y completa perfección.

Y ahora tengo... esto. Coloco una mano sobre mi estómago, otra lágrima cae por mi rostro. El brillo de los diamantes de mi anillo de repente me estabiliza.

Tienes permitido estar molesta ahora mismo, Bella, pero mañana —y todos los días que le siguen— necesitan ser celebrados de la mejor manera.

Aparco en el estacionamiento cubierto de mi edificio, pero decido caminar para aclararme la mente un poco. Realmente necesito a Edward, pero primero necesito acomodar mis pensamientos antes de darle un discurso que cambiará nuestras vidas para siempre.

No hay demasiada presión o algo.

~TotS~

EPOV

Los próximos quince minutos de mi vida pasan en un completo borrón. Después de unos chillidos de Rose y Kalia, Riley da un paso hacia adelante y me toma en un abrazo de oso. Estoy muy seguro que su abrazo está compuesto por varios sentimientos, el primero y principal siendo un gran alivio de que no esté por ser tío del bebé de su pequeña hermana de once años.

—Comandante Papá, ¿eh? —ríe Emmett, ofreciendo lo que comienza como un apretón de manos pero termina como un abrazo—. Estoy feliz por ti, hermano. Cuando lo haces, realmente lo haces.

Todos nos reímos de su elección de palabras, porque no es secreto que en solo seis meses he experimentado un cambio extremo, llevándome de soltero eterno a un futuro papá extáticamente comprometido.

Me disculpo por escaparme, pero tengo que buscar a mi chica y no desperdiciar otro segundo. Tomo la prueba de embarazo —la cual Rosalie ha colocado en una bolsita— mi gorra, y mis llaves mientras corro hacia la puerta con una promesa de hacer saber a todos cómo está Bella después de verla.

Afuera, en el estacionamiento, realmente caigo.

Ella está embarazada... estamos embarazados.

Parece irreal. Tengo un montón de emociones rondando por mi cabeza ahora mismo, pero extrañamente... considerando mi complejos pasados y aquellos con los que sigo lidiando—estoy más emocionado que otra cosa. En estos momentos, supongo que el susto del mes pasado no fue un susto para nada. ¿Quizás las pruebas simplemente no fueron certeras? No sé lo suficiente sobre cómo trabajan. Asumo que Bella puede llenar los espacios en blanco, pero por ahora necesito encontrarla y decirle que vamos a estar bien.

Aunque la simple idea de un embarazo no planeado era un asombro para el sistema en su momento, la conversación honesta que tuvimos hace varias semanas sobre un bebé no estaba completamente equivocada como ella creía.

Todavía recuerdo la conversación que tuvimos durante nuestra excursión al Olomana en nuestra primera cita no oficial en mayo.

¿Estás seguro de que no serías un buen papi, capitán Masen?

Honestamente, no puedo verlo. Si no quiero tener una esposa, certeramente no querría tener un niño con una chica cualquiera, un niño que estaría allí esperándome por el resto de su vida... simplemente no es para mí.

Bueno, espero que cambies de parecer algún día. Creo que serías un padre increíble.

Desde que nos volvimos a encontrar, todo en lo que he pensado es hacerla mía para siempre, sabiendo en mi corazón que un futuro perfecto con Bella incluye tener una familia. No estoy paralizado del miedo ya. No le permito a mis demonios que me alejen del amor o el compromiso o la felicidad que vendrá de ver a Bella cargar nuestro hijo al mundo.

Aprecio mi relación con Bailyn. Fui capaz de estar allí en casi todos sus hitos desde el nacimiento hasta que se pudo sentar. Me perdí su primera experiencia gateando por solo dos días, pero estuve allí para sus primeros pasos y la aparición de su primer diente. Reí y giré por el suelo con ella. Posé para miles de fotos y jamás me importó cuando vomitaba mis cammos o me daba besos babosos. Estaba bien porque la adoro.

¿Acaso puedo comenzar a imaginar lo que haré por mi propio bebé? Nada podría detenerme de ser todo lo que ese niño necesite de mí. Hacer todo en mi poder para que él o ella sea feliz, esté sano y seguro será la razón de mi vida.

Necesito que Bella sepa que todo va a estar bien—que nosotros vamos a estar bien. Que a pesar que esto sea un poco más pronto de lo que pensábamos, no había nada de estas noticias que no me emocionara.

Paso el PX mientras me acerco a la verja para abandonar la base, pero entonces rápidamente giro en U.

Hay algo que necesito antes de verla.

~TotS~

—¿Cariño? —llamo, entrando en su oscuro y silencioso departamento. No escucho nada en respuesta excepto el zumbido del refrigerador y el suave clic del reloj de pared de clementina que le compré el mes pasado. Lanzando las llaves sobre la isla de la cocina, me muevo por la sala y veo que la puerta de su cuarto está parcialmente cerrada.

Ella debe estar descansando.

Abriendo la puerta, encuentro su cama vacía y veo que su baño también está oscuro.

¿En dónde diablos podría estar? Vi su coche abajo.

El pánico me inunda, pero tomo aire profundo e intento controlar mis nervios.

El sonido de violines amplificados llama mi atención, haciéndome caminar hacia la puerta corrediza del balcón. Salgo, viendo el anfiteatro iluminado con una multitud alrededor mientras comienza un pequeño concierto. El sol apenas comienza a ponerse en esta tarde de noviembre extrañamente cálida.

Deseo que Bella esté aquí. Podríamos estar recostados juntos, escuchando el concierto gratuito.

Justo entonces, una pequeña figura que se mueve junto a la orilla me llama la atención.

Caminando sola, probablemente ahogando sus pensamientos y sentimientos dispersos. Así es mi chica.

Momento de interrumpir su fiesta.

~TotS~

Encuentro a Bella sentada en la playa. Me acerco a ella lo suficientemente lento para no asustarla, aclarándome la garganta cuando estoy a tres metros de distancia, esperando que ella no se sobresalte una vez que aparezco a su lado.

Ella mira por encima de su hombro, y nos miramos fijo. Aparece una pequeña sonrisa en sus labios antes de que los frunza y se encoje de hombros, notando que ha sido descubierta.

—Hola.

Me siento en la arena a su lado con mis brazos detrás de mí, estirando mis piernas y apoyando una sobre la otra. Choco juguetonamente nuestros hombros.

—Hola, hermosa.

Sus dedos se tuercen y bailan alrededor de las piedras translúcidas y las conchas, mientras mueve los dedos de sus pies, hundiéndolos en la arena y sacándolos, haciendo que los granos cristalizados caigan entre sus uñas pintadas.

—Lamento haber huido de la fiesta —confiesa ella, avergonzada, sus ojos fijos en el mar verde que envuelve la orilla a varios metros.

Sacudo la cabeza.

—No importa. Todos estaremos aquí por los próximos tres años. Habrán muchas parrilladas. —Busco en el bolsillo de mi camisa y saco la prueba de embarazo. Acercándoselo, continúo—. Eh, Riley encontró esto en el cesto del baño de Kalia. —Pauso por un momento, estudiando su reacción—. No es necesario decir que le diste un buen susto.

Ella traga fuerte, tomando la prueba con un asentimiento resignado.

—La caja del mes pasado venía con una segunda prueba, y he estado cargándola en mi cartera todo este tiempo. No sé por qué —bufa, luciendo desconcertada—. A pesar que Mallory dijo que estaba descompuesta después de almorzar lo mismo hoy, cuando estaba en la fiesta, tuve la sensación que era más que solo mayonesa en mal estado. Sabiendo que tenía la prueba disponible, no pude esperar otro minuto para hacerla, así que lo hice en lo de Riley por capricho, esperando aliviar mi ansiedad. —Ella sacude su cabeza, inhalando temblorosamente, mirando al mar—. Jamás creí que vería un signo positivo. Mis pensamientos explotaron en cien direcciones diferentes y simplemente entré en pánico. —Tuerce sus labios hacia un lado con un encogimiento de hombros—. Tenía que salir de allí. Hace solo diez minutos me di cuenta que debí haber dejado la prueba allí. Quise ver el resultado de nuevo y cuando no estaba en mi cartera, me preocupé que Riley o Kalia lo encontraran. —Ella suspira, dejando caer sus hombros hacia adelante, exhausta y preocupada—. ¿Él está bien?

No puedo evitar reírme.

—Sí, está bien ahora que sabe que no tiene que criar al bebé de la pequeña hermanita de su prometida muerta.

Bella se frota la frente con su mano.

—Cielos. Estoy sobresaliendo hoy. Estoy segura que le di un ataque al corazón y medio.

—Uno pequeño, sí —resoplo, envolviendo mi brazo alrededor de sus hombros. Ella toma su lugar y levanta la cabeza hacia mí.

—Lo siento mucho, Edward.

Muevo mi cabeza hacia ella.

—¿Por qué diablos?

—¡Por esto! —Agita la prueba en el aire—. Por acelerar nuestras vidas cuando acabamos de comenzar.

—Oye. —Giro mi cuerpo así estoy frente a ella—. No aceptaré una disculpa porque no hay nada que lamentar. —Tomo sus manos—. Oye... mírame, Bella.

Las lágrimas que han estado acumulándose en sus ojos comienzan a caer. Una incluso aterriza sobre mi mano que aferra la suya.

—¿Sabes lo jodidamente enamorado que estoy?

Ella asiente, levantando su mano para limpiar el maquillaje corrido debajo de su ojo.

—Bien, ¿Y tienes idea de lo preparado que estoy para ser tu esposo?

—Sí —grazna entre lágrimas.

—Bueno entonces, si sabes lo mucho que te amo y lo preparado que estoy para ser tu esposo... deberías saber que estoy igual de listo para ser el papi de nuestro bebé.

Ella suelta un sonido mitad risa, mitad llanto.

—Bella —susurro, llevando mi mano hacia su estómago—. Quiero a este bebé. Estoy preparado para eso... preparado para todo.

—¿En serio? —Sus mejillas están llenas de lágrimas, pero las quito con besos y muevo mi mano hacia detrás de su cuello para acercar nuestras cabezas.

—Sí, en serio. —Mi boca busca la suya y nos movemos suavemente, nuestros labios de un lado al otro—. Por favor, no lamentes esto. Está bien lamentar otro par de cosas; como salir corriendo sin hablar conmigo primero, o venir a la playa cuando dijiste que irías a casa.

La miro con una ceja arqueada y ella luce triste.

—Sigo siendo un poco lunático cuando se trata de tu seguridad, ¿sabes? —Estoy sonriendo a pesar de mis palabras—. Y ahora que hay cargamento valioso a bordo, voy a ser el doble de loco a partir de ahora.

Ella pone los ojos en blanco con una risa.

—Genial. Lo que necesito. Más planes reglamentados del papi loco.

Tomo sus mejillas y la beso fuerte.

—Mientras que estemos en la misma página. —El golpe apuntado hacia mí nos hace reír, que es lo que necesitábamos para romper la tensión—. Y, mira, tengo algo para ti.

—¿Sí?

Le tiendo la bolsa genérica del PX, pero adentro ella encuentra una bolsa amarilla pequeña que tiene una jirafa en el frente con tres bloques de bebé apilados.

Ella exhala, y sus ojos encuentran los míos de nuevo.

—¿Qué hiciste?

Me encojo de hombros.

—Tenía ganas de celebrar. Solo ábrelo.

Ella quita el papel de seda y abre la sorpresa.

—Oh, Edward —dice con emoción—. ¿Para tu pequeño Agresor?

Suelto mi Oorah para ella y sonreímos radiantemente. Ella coloca sobre su regazo el enterito verde oliva, los shorts camuflados verde digital y el gorro a juego. De repente, está llorando de nuevo.

—Tengo que asegurarme que mi pequeño Perro Malvado tenga el uniforme correcto —digo, poniéndome de pie, sacudiendo mis pantalones y buscando su mano—. Ven aquí.

La pongo de pie y envuelvo mis brazos alrededor de su pequeña complexión.

—Te amo, Isabella Newton, pronto a ser Masen.

Ella suspira contra mi pecho.

—Te amo.

Nos quedamos allí abrazándonos, mientras el atardecer emite manchas rosas y violetas entre las nubes. La realidad de los eventos de esta noche atraviesan mi mente, creando una sonrisa que no puedo quitar. Una conversación que tuve con Riley meses atrás se precipita al frente de mi mente, y me doy cuenta que necesito que el resto de mi vida con ella comience de inmediato.

—¿Quieres casarte?

Ella se ríe, inclinando su cabeza para encontrar mi mirada.

—Nos vamos a casar.

—Lo sé, pero más pronto. Es decir... lo más pronto posible.

—¿Qué? Quiero decir, el próximo verano está muy cerca, ¿cierto? Tenemos mucho que planear entre ahora y entonces.

—Y estarás a punto de dar a luz el próximo verano —le recuerdo—. Necesitamos hacer esto ahora.

—¿Ahora? —grita entre una risa—. Has perdido la cabeza.

Mis ojos miran alrededor, pensando en una solución perfecta cuando se enciende la lámpara.

—Navidad. Todos estarán aquí. Tu familia y la mía, nuestros amigos y colegas... Vayamos por ello.

Su rostro se arruga adorablemente.

—¿Lo dices en serio?

Asiento, frenéticamente.

—¡Sí, diablos, lo digo en serio! Llevas a mi bebé. Te quiero... —Muevo mi palma a lo largo de su vientre de nuevo—. A los dos, todo el tiempo, comenzando por ayer.

Ella se para sobre las puntas de sus pies y me besa con sus suaves labios.

—De acuerdo.

—¿Sí?

—Sí. —Suspira—. Hazme la señora Masen ¡Estoy cargando a tu bebé, después de todo!

Estallo en risas ante su respuesta y la hago girar en la arena antes de levantarla en el aire con brazos extendidos. Beso su vientre cubierto por su vestido y nuestro pequeño seguro dentro de ella antes de bajarla en mi abrazo y aclamar sus labios.

Lento y suave, solo unos pequeños besos y suaves giros de la lengua. A la mierda el uniforme, necesito besar a mi chica. Puedo mostrarle lo muy agradecido que estoy cuando estemos detrás de puertas cerradas. Pero por ahora, en una playa pública, me permito perderme en este momento todo lo que sea posible.

En este momento inolvidable, cuando Bella prometió ser mía antes de que termine el año.

~TotS~

BPOV

—Bien, aquí va la cosa. —La Dra. Epperly, mi obstetra nueva asignada en el Hospital Naval Foster, toma asiento frente a Edward y a mí—. Definitivamente estás embarazada esta vez, basado en los análisis de sangre. El mes pasado, cuando hiciste esa prueba de embarazo en casa y luego con tu doctora en la clínica Kinser, era demasiado pronto para detectar las hormonas hCG.

Edward aprieta mi mano al escuchar estas noticias, y mi estómago da vueltas con emoción nerviosa.

—El laboratorio acaba de enviar los resultados, y estoy viendo números buenos, así que ese es la primera marca positiva. —Se vuelve hacia mí—. Bella, entiendo que le dijiste a la enfermera que tus periodos no han sido lo suficientemente fiables para saber tu fecha de parto.

Estoy asintiendo junto con su explicación, y Edward simplemente sigue aferrando mi mano, observando, siempre el Marine atento, probablemente memorizando toda la información que ella ofrece.

—Como has estado protegida con tu nueva inyección, vamos a asumir que concebiste en ese par de días en los cuales la inyección ya no era efectiva.

—Sí, eso es lo que supuse también.

Unas pulsaciones en su laptop después, ella anuncia:

—Bien, estimamos que la fecha de parto sea la primera semana de julio... quizás el tres o cuatro de ese mes.

Le sonrío a Edward, que responde con una sonrisa de satisfacción.

—Hablando de fuegos artificiales.

La doctora y yo nos reímos de la respuesta de Edward mientras que ella se ubica a los pies de la cama para llevar a cabo un ultrasonido interno.

Momentos después, el cuarto se llena con el zumbido de los latidos de nuestro pequeño.

Miro hacia Edward para encontrarlo sacudiendo la cabeza y sonriendo.

—Dios, ese sonido es jodidamente increíble —susurra en maravilla. Su asombro por la pequeña vida que hemos creado me hace amarlo más de lo que creía posible.

Observamos el monitor en silencio mientras la doctora y la técnica sacan las medidas, etiquetando algunas partes notorias.

—Todo luce genial, Bella. Y acertamos con el cuatro de julio. Oficialmente estás de siete semanas y cinco días de embarazo.

Inhalo profundo y sonrío.

—Bien. ¿Todo luce... saludable hasta ahora? Estoy preocupada por mi última inyección de Depo.

La doctora niega con la cabeza, desestimando mis miedos.

—Bueno, en mi experiencia, dos pacientes previos que concibieron mientras estaban con la Depo dieron a luz bebés sanos y sin complicaciones. Pero, por supuesto, tendremos resultados más definitivos cuando tengas tu examen cuádruple en la semana dieciséis.

—Doctora —comienza Edward, necesitando aclararse la garganta antes de intentarlo de nuevo—, ¿qué hay de la incompetencia cervical de Bella?

La Dra. Epperly remueve sus guantes y toma mi mano, ayudándome a sentar. Edward se pone de pie rápidamente para ayudar también.

—El próximo mes debería ser tranquilo, pero por supuesto nos pondrás al tanto si tienes calambres o sangrado. Ni bien pases la semana catorce, haremos el cerclaje, que quedará allí hasta la semana treinta y ocho.

—¿Cerclaje? —Mi dulce Edward.

—Solo una palabra elegante para los puntos en el cuello del útero de Bella —responde la Dra. Epperly con una sonrisa.

Edward se estremece, haciéndome contener una risita.

—¿Alguna otra precaución que necesitemos tomar?

—Por ahora, no. Una vez que llegues al segundo trimestre, te vamos a monitorear más de cerca y asegurarnos que tu bebé esté progresando con seguridad. Simplemente recuerda siempre que escuches a tu cuerpo y descanses tanto como sea posible. Una vez que esté puesto el cerclaje, tendrás prohibido levantar cosas pesadas por la duración del embarazo. Eso puedo garantizar. —Ella cierra su computadora antes de añadir casualmente—: Oh, y serán necesario usar condones durante las relaciones sexuales.

Debo tener la misma expresión de Edward, porque mi boca está abierta también. La Dra. Epperly se ríe de nuestras reacciones.

—Lo siento, niños. La eyaculación contiene prostaglandinas, lo que estimula al cuello del útero. Y por supuesto, nuestro objetivo aquí es asegurar que nada provoque un parto prematuro hasta que estés lo más avanzada posible para dar a luz con seguridad. Están bien por ahora, pero una vez que se coloque el cerclaje, definitivamente tendrán que usar condones.

Él y yo nos miramos, y me encojo de hombros mientras que Edward masculla «Una pena», provocando que resoplara.

—De acuerdo —respondo, mi voz llena de confianza renovada—. Parece que tenemos un plan, lo que sé que te hace feliz, o al menos una parte. —Pellizco el costado de Edward mientras me pongo de pie.

Él se agacha para darme un beso.

—Me conoces tan bien.

—Gracias, Dra. Epperly —ambos pronunciamos al mismo tiempo.

—Felicitaciones a los dos. Los volveré a ver en cuatro semanas.

~TotS~

EPOV

Ahora que nuestros estómagos revientan con el festín del Día de Acción de Gracias que todos preparamos juntos, es hora de relajarnos. Las chicas están reclinadas en la sala mirando el desfile del Día de Acción de Gracias de Macy's en vivo desde la ciudad de Nueva York. Nuestros comas triptófanos están surgiendo efecto ya que son pasadas las nueve de la noche aquí en Okinawa, y básicamente comimos nuestros pesos en pavo y todas las guarniciones que logramos comer. No es necesario decir, creo que llevamos la definición de goloso a un nuevo nivel.

Tomé a Riley a un costado hoy temprano y dije que necesitaba hablar con él y con Emmett sobre la boda. Él parecía estar bien con ello, pero seguía sin estar seguro. No puedo imaginar lo que esta celebración debe ser para su corazón. Por tan emocionado que estoy, no parece ser el momento indicado y no quiero herirlo más de lo que su vida ha hecho ya. La idea de que pudiera causarle más dolor a mi mejor amigo hace que mi estómago se retuerza.

Con las chicas adentro disfrutando del show, supongo que este es el momento correcto.

—Bien, despejen sus calendarios para el veintinueve de diciembre. Bella y yo decidimos la fecha de la boda —anuncio, tendiéndoles cervezas a Emmett y Riley de la heladera.

—Intentaré hacer espacio —contesta Emmett sarcásticamente, chocando su botella con la mía mientras tomo asiento.

Riley gira la tapa de la suya y la tira en el cesto que se encuentra en un rincón de la cubierta. Nota que lo observo y me sonríe melancólicamente.

—Felicidades, amigo. Estoy feliz por ti.

Él choca su botella con la mía y asiento.

—Gracias.

—¿Le has contado a tu madre ya?

—No, Bella y yo tendremos una videollamada con nuestras familias mañana. Debería ser interesante. —Me río, pensando en sus posibles reacciones—. Quiero decir, sé que estarán felices. El papá de Bella apreció que lo haya llamado para pedir su bendición antes de proponerle casamiento. Creo que solo estarán algo asombrados que nos vayamos a casar ahora en vez del próximo verano. Pero de nuevo, lo último que ellos sabían era que éramos solo nosotros dos. El bebé cambia todo.

—Ehh —bufa Emmett—, sabes que Bailyn se volverá loca con la idea de ser una prima mayor. Y mamá Liz y Laur estarán encantadas.

Sonrío, sabiendo que tiene razón.

—Entonces, mi siguiente pregunta es... ¿estarían allí para mí?

—Pss, lo tienes, hermano —responde Em sin dudar, pero Riley se mantiene callado.

Vacilo, pero pregunto de todas formas.

—Ri, ¿estarás bien con eso?

Él asiente con cuidado, tomando un trago de su cerveza.

—Por supuesto que sí. Yo fui el que te dijo que fueras tras Bella, ¿cierto? —bromea—. Si te quisiera soltero y miserable como yo, jamás te hubiera pateado el trasero ese día.

Nos reímos y ponemos los ojos en blanco, recordando el desastre que fui después que Bella se fuera de Hawái.

—Pero, en serio no voy a envidiarte la felicidad que tú y Bella merecen después de volverse a encontrar y ahora con un bebé en camino. La vida sigue, ¿cierto? Nalani me despellejaría vivo si me viera enojado e incapaz de ser feliz por nuestros amigos. —Se encoje de hombros, sus ojos vidriosos—. Ella ha estado ausente por cuatro meses, y ahora estoy triste todos los días... pero tengo que creer que el dolor disminuirá con el tiempo. No puedo estar frustrado y celoso cada vez que algo sale bien para alguien más. Esa no es forma de vivir.

Emmett y yo nos quedamos en silencio, dejando que Riley suelte todo. Él no ha sido tan vocal desde que llegó a la isla el mes pasado.

—Hoy es Día de Acción de Gracias y a pesar que me está matando extrañarla, estoy muy agradecido por esa pequeña niña de allí. Nada de patrañas. Ella está tan afligida como yo, y no ha sonreído casi tanto como solía hacerlo... pero ella me está salvando la vida. Todos los días, sin importar lo insignificante, me encuentro agradeciendo a Dios o a Nalani o a quién sea que nos esté cuidando, por enviarnos un pequeño momento felicidad. Algunos días no quiero salir de la cama, pero lo hago por ella. —Asiente su cabeza hacia la sala—. No puedo imaginar lo que estaría haciendo si no la tuviera como mi mayor prioridad.

—Así que, por supuesto que estaré a tu lado el día que te cases. El día más feliz de tu vida, E. No me lo perdería por nada en el mundo.

~TotS~

—Estoy tan feliz de haber podido comer la cena de Acción de Gracias. No me he sentido tan nauseabunda desde que nos enteramos. —Bella deja caer sus llaves sobre la encimera y se quita las sandalias—. Quizás este bebé va a ser bueno conmigo, y no tendré más días de náuseas matutinas.

Envuelvo mis brazos alrededor de ella por detrás y beso su cuello.

—¿Estuviste enferma la primera vez?

—Eh, no tan malo. Pero definitivamente no estaba restringido a las mañanas. Eso puedo recordar. Usualmente era una sensación de repulsión en cualquier momento del día.

—Bueno, mi bebé no va a hacerte sentir repulsiva. —Me pongo de rodillas frente a Bella para tener una charla con su vientre—. ¿Escuchas eso, Guerrero? No hagas sentir mal a mami.

Bella pasa sus dedos por mi cabeza con una risita, y levanto la mirada.

—Estoy muy segura que escuché al bebé decir «Entendido, papi».

—No puedo creer que vayas a ser un papi.

Subo dejando un camino de besos por su cuerpo hasta estar de pie nuevamente. La acerco a mí.

—Gracias a ti.

—Y el tifón Sanba.

Ambos nos reímos, cayendo sobre la cama juntos. Bella de inmediato se arrodilla y se lame los labios, tomando mi cinturón.

—He estado pensando en esto todo el día, Comandante.

Arqueo una ceja, tratando de mantenerme calmado, pero sí, ella hace que mi corazón lata salvajemente.

—¿Así es?

Ella asiente con una sonrisa pícara.

—Ajá.

—Bueno, adelante, entonces —digo señalando con mi barbilla, incapaz de contener mi sonrisa. Llevo mis brazos por detrás de mi cabeza, listo para observar el show.

Ella rápidamente se deshace de mis pantalones y mis medias. Mi erección necesita un poco de aliento cuando ella se sube a mi regazo, levantándome para quitarme la camiseta. Cuando solo quedan mis bóxers, Bella se baja de la cama y se quita el vestido por encima de su cabeza. Se quita el sostén, las bragas, su cabello cae sobre sus hombros, dejando solo los diamantes brillantes que puse en su dedo hace dos semanas.

Ella es la puta perfección y se lo digo.

Estiro mi mano hacia ella para que se aferre mientras se sienta a horcajadas de mis piernas de nuevo antes de inclinarse y tentar mis labios con los suyos.

—Te amo —susurra entre besos sensuales y persistentes—. Y no puedo esperar a casarme contigo.

Suelto un gruñido cuando ella mueve su boca a lo largo de mi pecho, jugando con mis pezones en el camino. Sus pechos añaden sensaciones explosivas mientras rozan y se mueven a lo largo de mis costillas, haciéndome cosquillas en su descenso. Sus manos se deslizan dentro de mis bóxers, encontrando mi polla lista y dispuesta para la atención especial que solo ella puede dar.

Mi chica levanta su mirada con una sonrisa seductora antes de quitar la última de mis prendas. Envolviendo sus dedos alrededor de mi largo, ella se posiciona entre mis piernas y me lame fuerte en la cabeza, cubriéndome con su boca caliente y húmeda.

—Oh, mierda, cariño —jadeo—. No es el momento correcto para corresponderte ahora, pero... —La succión es increíble—. Mierda, te amo.

Ella se ríe pero no deja de lame y succionarme en su garganta, deslizando su lengua a mi alrededor. Su otra mano está masajeando mis testículos cuando siento mi polla golpear el fondo de su boca, y ella se atraganta un poco.

—Mierda, ¿estás bien?

Sin pausar, ella sigue subiendo y bajando su cabeza, dándome su respuesta.

Sí, mi chica está más que bien.

—Cariño, me estás volviendo loco, pero no quiero venirme así esta noche... Ven aquí... ¿por favor? —Ella succiona una última vez con tanta fuerza que juro que estoy por explotar justo entonces, pero logro controlarme. Ella sonríe y se reubica sobre mí, y me siento para unirme a ella, necesitando sus labios en los míos de nuevo.

—Allí estás —gimo, besándola fuerte mientras ella se hunde.

Gruñimos juntos cuando comienzo a embestir hacia arriba mientras que Bella gira sus caderas en respuesta. Mi cabeza cae hacia atrás primero porque ella se siente tan jodidamente bien, pero pronto necesito sus labios. Mordisqueo sus pechos, lamiendo y jugando con sus pezones, succionando la piel dentro de mi boca, deleitándome con los sonidos apasionados que suelta.

No pasa mucho tiempo antes que sus paredes estén pulsando a mi alrededor, y llevo mi mano entre nosotros para frotar su clítoris.

—¡Sí, oh, sí, Edward! —Ella tiembla cuando nos doy vuelta e incremento mis embestidas, sacudiendo mis caderas, sumergiéndome en ella hasta que me corro con un gruñido.

Unos minutos después, limpia y acurrucada a mi lado, Bella echa un vistazo al reloj en su mesa de noche y se ríe.

—¿En qué piensas, Clementine?

—Acabo de darme cuenta que es veintitrés.

—De acuerdo... ¿y por qué eso es gracioso? —pregunto, rozando mis dedos a lo largo de su espalda.

—Hoy hace seis meses me llamaste a mi cuarto de hotel para preguntar si quería pasar el día contigo.

Sonrío y la aferro con más fuerza.

—Qué feliz estoy de haber hecho esa llamada.

Ella se apoya sobre su codo, sacudiendo la cabeza con incredulidad.

—Seis meses, Capitán Crunch. —Se retuerza cuando le hago cosquillas en un costado por usar mi viejo apodo—. Gracias por no guardarme rencor por golpear tu nariz.

Le guiño el ojo.

—Eh, tienes toda tu vida para compensármelo —respondo, sonriendo.

Con un beso y un suspiro, ella logra hacer que mi corazón lata aún más rápido.

—Con placer, señor.


PX: Post Exchange, una tienda militar ubicada en una base que contiene todo lo que puedes necesitar: Apósitos, libros, zapatos, estéreos, trajes, equipamiento táctico. Si lo quieres, seguramente PX lo tenga.

Agresor, Perro Malvado, Guerrero: Hard Charger, Devil Dog y Warfighter en inglés, apodos para los Marines.

Oorah: es un grito de batalla común en el Cuerpo de Marines de los Estados Unidos.


Aww, amo cómo han crecido ellos dos. Se viene la boda :3

¡Gracias por comentar y hasta el próximo!