Disclaimer: Harry Potter es propiedad de J.K Rowling. Esta fantástica historia tampoco es de mi autoría, es una traducción AUTORIZADA del fic escrito por SenLinYu.
Beteado por la amorosa y querida Irene Garza
Manacled
por SenLinYu
Capitulo 32
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Mayo de 2002
La semana siguiente, Hermione se levantó incluso más temprano para ir a recolectar ingredientes. Tomó viales y bandejas, y preparó completamente los ingredientes de la poción antes de guardarlos en su morral. No podía darse el lujo de perder de nuevo el suministro de una semana.
Cuando se apareció en la cabaña, respiró hondo varias veces, tratando de prepararse antes de abrir la puerta. Había llegado a la conclusión de que había una posibilidad bastante decente de que Malfoy volviera a repetir el mismo método de duelo.
El brillo de crueldad y de satisfacción en sus ojos la semana pasada, cuando había escondido, hizo que lo esperara.
Cuando llegó, la habitación estaba vacía.
Dejó su morral en un rincón y lo cubrió con un escudo protector. Luego, se quedó parada esperando. Sus dedos seguían golpeando nerviosamente contra su pierna. Sentía que casi se iba a desmayar.
Odiaba esperar. Odiaba que la dejaran temiendo a las cosas. Su mente siempre divagaba con escenarios de lo que podría suceder y, por lo general, su imaginación era peor que la realidad.
Pero Malfoy tenía un talento inusual para sorprenderla.
Llevaba casi cinco minutos de retraso.
No estaba segura de si se suponía que debía seguir esperando. Él había dicho que sólo la esperaría cinco minutos, pero nunca había dicho nada sobre cuánto tiempo esperaba que ella lo esperara. Ella no pensaba que él fuera a abandonar la Orden sólo porque finalmente había conseguido lanzarle unos hechizos.
Estaba casi descompuesta por la ansiedad. Ella no podía...
No iba a quedarse sentada esperando a que él la atacara de nuevo.
Giró bruscamente, quitó las protecciones de su bolso y se lo echó al hombro. Estaba cruzando la puerta cuando él apareció en la habitación con un estallido.
Ella se detuvo y miró. La mera visión de él le dio una sensación de hundimiento. Sintió como si algo se estuviera alojado en su garganta y apenas pudiera tragarlo.
Él la miró fijamente. No parecía irritado. Se veía... extraño.
—Me retrasé.
Ella asintió y volvió a entrar a la cabaña, cerrando la puerta. Hubo una pausa.
—¿Lo mismo otra vez esta semana? —preguntó ella en voz baja, apartando la mirada de él.
—No. —Le respondió de manera tan abrupta que ella lo miró agudamente.
Él suspiró y se pasó los dedos por el pelo. Fue el gesto de incomodidad más evidente que jamás había visto en él.
—Me… excedí —dijo, lo cual no era una disculpa—. No te volveré a hacer eso.
—Está bien. —Ella asintió automáticamente, no confiando en él para nada. Estaba segura de que si tenía el tiempo suficiente, él encontraría alguna nueva acción vengativa que podría racionalizar.
Él la miró durante varios segundos. Hermione sospechaba que todavía tenía una expresión levemente herida en su propio rostro. Por alguna razón, no importaba cuánta oclumancia utilizara, no podía borrarla por completo.
Él abrió la boca como si quisiera decir algo más, pero luego se tragó las palabras.
—¿Qué? —preguntó ella implacable. Prepararse para lo que fuera que él estuviera a punto de hacer a continuación era la peor parte.
—Yo… dije que no iba a lastimarte —dijo él en voz baja—. Y luego lo hice. Lo lamento.
Ella lo miró confundida. Él era una montaña de contradicciones.
—Siempre supe que lo harías.
Sus ojos brillaron con irritación. Ah, ella claramente había ofendido de nuevo su código moral.
—Y, sin embargo, aquí estás.
—Sí —ella se encogió de hombros y lo miró a los ojos—. Porque si la Orden pierde esta guerra, voy a morir. Y Harry y Ron, y Ginny, y todos los demás que conozco. Entonces… ser lastimada por ti realmente no importa.
—No, supongo que no. —Él asintió con expresión fría.
—Si vas a hacerlo de nuevo, simplemente hazlo. No lo conviertas en una farsa haciendo que yo trate de luchar —dijo ella de manera poco expresiva—. Sólo hazte cargo.
Su boca se torció levemente. Su rabia de repente se asomó un poco más a la superficie. Hermione se preparó.
Pero, se calmó abruptamente.
—Lo primero en lo que tenemos que trabajar es en tu puntería —dijo, cambiando de tema.
—Bien.
Él sacó su varita y conjuró un muñeco de práctica. Con la punta de su varita marcó una X en el centro y luego lo envió al otro lado de la habitación.
—Cualquier hechizo que quieras, hazlo diez veces. Quiero ver tu precisión —le instruyó.
Ella dejó su morral en el suelo y se colocó a su lado, sintiéndose muy consciente de su proximidad.
El objetivo estaba a unos cinco metros de distancia.
Apuntó a la X y lanzó un hechizo aturdidor, uno de petrificación, varios hechizos punzantes y un hechizo inmovilizador. Acertó ocho de diez veces, pero sólo consiguió cuatro directamente en la X.
Se detuvo y se preparó para las mordaces críticas de Malfoy. Él guardó silencio, lo que se sintió aún peor.
—Usas principalmente hechizos de proximidad, ¿no? —preguntó después de un largo rato.
—Sí —respondió Hermione con rigidez.
—Me lo suponía —dijo, y asintió pensativamente—. Tu técnica de hechizo es buena, pero eres tan precisa que prestas atención innecesaria a controlar la punta de tu varita y luego te olvidas de concentrarte en el lugar al que estás apuntando. Los hechizos y las maldiciones no requieren un control motor tan fino, la mayoría de ellos no tienen movimientos complicados de varita. Tu exceso de atención te perjudica en combate.
—Oh…
—Por el lado positivo, eso es bastante fácil de arreglar. Es mucho más difícil entrenar a un mal lanzador. Prueba una maldición con un complicado movimiento de varita y recuerda apuntar la punta de tu varita mientras lo estás terminando de decir.
Hermione buscó en su mente una maldición con un movimiento complicado. Malfoy tenía razón, la mayoría de las maldiciones eran simples. Movimientos de apuñalamiento, o cortes, rara vez había más que eso. No se había dado cuenta del cambio de técnica que representaba ese detalle de la sanación.
Se acordó de un hechizo.
Respiró hondo, sacó el movimiento y se aseguró de que la punta de su varita estuviera sobre la X cuando las últimas palabras del encantamiento se deslizaron por sus labios.
Una luz escarlata atravesó la habitación y aterrizó directamente en la X. Inmediatamente, un pequeño chorro de alquitrán negro caliente explotó desde el lugar donde el hechizo había hecho contacto. Si hubiera sido una persona real, el alquitrán habría seguido produciéndose, pero en un muñeco de práctica cesó rápidamente.
Malfoy se rió entre dientes.
—Vaya, vaya, Granger, ¿tu Orden aprueba las maldiciones que conoces?
—No —dijo Hermione con tono amargo. No tenía sentido mentir. Los mortífagos no podían ignorar que la Resistencia usaba casi exclusivamente hechizos no letales.
—Me imagino que no. Dime, Granger, ¿estás dispuesta a matar a alguien? —Malfoy la estaba mirando fijamente mientras le preguntaba.
Ella levantó la vista para mirarlo. Estaba a sólo unos centímetros de ella. Su expresión le recordó el momento antes de que lo besara. Decidido. Entretenido.
—No quiero sonar cruel. Pero… si es entre ellos o yo, o para proteger a alguien que me importa, lo haré.
Él siguió mirándola por otro momento, antes de sonreír levemente. La fría letalidad de sus ojos brilló y Hermione de repente se dio cuenta de lo cerca que estaban.
—Me imagino que lo harías —dijo en voz baja, luego se volvió para mirar al objetivo de nuevo—. Diez hechizos más. Ve si tu precisión mejora ahora que entiendes por qué fallaste.
Hermione lanzó otra serie de hechizos simples a través de la habitación y golpeó al muñeco todas las veces, seis veces directamente sobre la X.
—Continúa —le ordenó Malfoy.
Ella siguió lanzando, pero se distrajo cuando él se movió detrás de ella y ya no pudo verlo.
—Sigue conjurando —su voz estaba directamente detrás de ella.
Hermione se armó de valor y trató de seguir lanzando, pero el nerviosismo de no poder verlo mientras aún podía sentir que estaba cerca la alteraba. Sus hechizos ampliaron la cobertura.
Malfoy reapareció a su otro lado.
—Sigue conjurando —dijo de nuevo.
Ella continuó y su precisión volvió a mejorar.
—Estás demasiado plantada —dijo finalmente mirando a sus pies.
Ella miró hacia abajo.
—¿Qué es eso? —preguntó él, inclinando la cabeza hacia un lado y mirando con sarcasmo —¿Una pose de esgrima?
Hermione se sonrojó y movió los pies.
—Con el duelo en un campo de batalla, particularmente uno sin barreras de aparición, realmente no hay ningún avance. Puedes estar en cualquier lugar que te plazca siempre y cuando te dé un tiro limpio de todos los demás. Lo importante es poder moverte rápidamente. Un ataque puede venir desde cualquier dirección… A menos que tengas un compañero de duelo que te cubra, tienes que estar lista para moverte.
Él lanzó un hechizo a través de la habitación hacia el muñeco.
—Ahora apégate a los hechizos no letales —dijo—, rebotarán directamente hacia donde fueron lanzados.
Hermione lanzó más lento mientras trataba de mantenerse en la punta de sus pies y alejarse rápidamente tan pronto como los hechizos dejaban su varita. Estaba tan absorta en eso que casi se olvida de que Malfoy estaba dando vueltas detrás de ella, observando su técnica.
—Merlín, Granger, estás tan tensa —murmuró Malfoy directamente detrás de ella, lo que la hizo sobresaltarse y saltar tan violentamente que retrocedió y se cruzó en el camino de un desmaius que volaba de regreso a través de la habitación.
—Rennervate.
Se despertó para encontrar a Malfoy arrodillado junto a ella con una expresión de diversión e irritación al mismo tiempo.
—Tensa… como dije —reiteró.
Ella se sentó, meneando la cabeza para aclarar su mente. No estaba lastimada, lo que implicaba que no se había caído al suelo. Él posiblemente la había atrapado. La idea de Malfoy abrazándola mientras ella estaba inconsciente era aterradora. Se preguntó cuánto tiempo habría pasado.
Él se puso de pie y le ofreció una mano. Ella la aceptó torpemente y se levantó.
—De nuevo —instruyó—, y trata de no maldecirte a ti misma cuando hablo.
Ella puso los ojos en blanco y continuó.
Cuando su ritmo logró aumentar de glacial a lento, Malfoy decidió que era suficiente progreso por el día.
—Practica si puedes —dijo.
—He estado practicando —dijo ella en voz baja—. Era aún peor hace unas semanas, si lo puedes creer.
Malfoy se abstuvo de indicar si le creía o no. Se limitó a mirarla pensativo.
—Estás demasiado delgada.
Hermione se cruzó de brazos a la defensiva.
—Hay mucho más en la lucha ahora que sólo la técnica de duelo. Especialmente si nos enfocamos principalmente en mantenerte con vida mientras vas deambulando por el campo. Es más probable que te encuentres con arpías u hombres lobos que con una banda de mortífagos.
—Bueno, siempre está la aparición —le recordó ella.
—No, no siempre es una opción —dijo secamente—. A medida que la población de criaturas oscuras aquí en Gran Bretaña continúa creciendo debido a la guerra, se están colocando barreras contra las apariciones en grandes extensiones del campo. Si es en algún lugar donde es posible encontrar ingredientes mágicos, entonces es probable que haya brujas, arpías o vampiros, o alguien más va a querer vivir allí. Hay una gran posibilidad de que algún día estés deambulando por ahí y descubras que no puedes aparecer.
Hermione se puso pálida.
—¿Sabes dónde?
—Algunos lugares. No estoy a cargo de eso, y dado que nadie más deambula regularmente solo por bosques peligrosos antes del amanecer, la mayoría de la gente no lo considera información muy relevante. Así que ten cuidado. Supongo que no vas a dejar de recolectar.
—No puedo.
Él la miró y asintió con resignación. Sacó un pergamino y se lo entregó.
—Voy a programar algún tipo de régimen de ejercicios que no te quitará mucho de tu precioso tiempo y no llamará la atención.
—Bien —asintió ella, aunque no tenía muchas ganas de hacerlo.
De repente, Malfoy volvió a verse un poco incómodo.
—¿Hay algo más? —preguntó ella.
Con un movimiento de su varita, él hizo aparecer un libro grande encuadernado en cuero negro desgastado y se lo entregó.
Ella lo aceptó con vacilación.
"Secretos de las artes más oscuras"
—Lo encontraste —dijo ella en voz baja.
—Espero que sea útil —dijo Draco y luego desapareció.
Hermione deslizó el libro en su morral y se apresuró a regresar a Grimmauld Place.
La entusiasmaba que Malfoy lo hubiera encontrado. Había sido el único libro conocido sobre horrocruxes en el que había podido encontrar alguna referencia. Slughorn había dicho que Hogwarts solía tener una copia, pero sólo había admitido tales detalles después de que el colegio fuera cerrado y hubiera sido tomado por Voldemort.
Guardó todos los ingredientes de sus pociones preparadas en su armario, corrió a la biblioteca de Grimmauld Place para comenzar a leer.
Hermione había estado entrenando como sanadora cuando se hizo la revelación de que Voldemort había hecho horrocruxes. Horace Slughorn admitió que Tom Riddle le había preguntado sobre el tema y Severus reveló que Dumbledore había sido herido mortalmente por un anillo de la Casa Gaunt.
Gradualmente, la Orden concluyó que Voldemort había creado, de alguna manera, incluso más de un horrocrux, aunque el cómo lo había logrado era un misterio puesto que nadie sabía cómo funcionaban eso objetos oscuros.
Estaban casi seguros de que esa había sido la razón por la que Voldemort pudo revivir después de intentar matar a Harry cuando era un bebé. El diario de Tom Riddle que casi había matado a Ginny había sido uno. El anillo de Gaunt, otro.
Pero no estaban seguros de si habrían más o cuáles eran los objetos, o dónde podían encontrarlos.
Habían creado una línea de tiempo de la vida de Voldemort después de su graduación de Hogwarts, tratando de adivinar si había otros puntos en los que él podría haber creado más.
Ella leyó las secciones sobre horrocruxes que tenía el nuevo libro. Detallaba exactamente cómo crearlos. Se requería un asesinato para desgarrar el alma y luego un encantamiento para quitar el pedazo del alma y unirlo a otro objeto. No se mencionaba la creación de más de uno. Hermione se preguntó si los recipientes de almas tenían que ser inanimados o si podrían ser recipientes vivos, considerando el extraño apego de Voldemort a su serpiente Nagini.
Resumió toda la información en un pergamino y luego guardó todo cuidadosamente en un portafolio protegido. Lo dejó junto al escritorio para que Moody lo viera. Ellos intentaron limitar las reuniones verdaderas para disipar las sospechas. No había ninguna razón en particular para que Moody se reuniera con la sanadora de la Orden cada semana.
Mientras se dirigía a su dormitorio, evaluó su interacción con Malfoy ese día.
Él se había disculpado. Fue bastante inesperado.
Sacó su cuaderno de debajo de la cama y pensó.
La semana anterior había escrito una página en la que detallaba sus mejores conjeturas sobre el código moral de Malfoy. Volvió a leer los comentarios que había hecho:
Mejor que Voldemort.
Presumido en su moral.
Cree en la elección.
Racionaliza la crueldad.
No cree que sea vengativo.
Añadió una nota: " Considera que su palabra es algo que hay que cumplir. Intenta redimirse cuando cree que ha roto sus propias reglas".
El libro sobre horrocruxes probablemente había sido su forma de intentar comprar su perdón. Se preguntó si lo había estado reteniendo por un tiempo o sólo se había tomado la molestia de intentar obtenerlo porque se había sentido culpable por haberla hechizado tantas veces.
Agregó: " Piensa que el perdón se puede comprar". Esa era una información muy útil.
Luego cerró el cuaderno y volvió a ponerlo debajo de la cama, reemplazando las protecciones con cuidado.
Se recostó en su cama y miró al techo. Se sentía agotada. Sólo había dormido algunas horas antes de levantarse a las cuatro de la mañana para ir a buscar provisiones para pociones.
Ya se había quedado sin la poción de Severus para la maldición del ácido. No tenía más veneno de acromántula para producir más.
La maldición era terrible y de lenta curación. El daño que infligía era inmediato y difícil de revertir. La poción que Severus había inventado era un analgésico que ayudaba a neutralizar el ácido y evitar que siguiera corroyendo el cuerpo una vez que la maldición era cancelada.
Severus había tenido razón sobre la facilidad con que se usaba. Un escudo fuerte podría detenerlo, pero se había convertido en la lesión más frecuente con la que se enfrentaba el pabellón del hospital. No importaba en qué parte del cuerpo golpeara, la recuperación era lenta.
Hermione había preparado todos los otros ungüentos analgésicos y alcalinizantes que se le ocurrían, pero su eficacia era insignificante en comparación con la poción que contenía el veneno de acromántula.
Estaba tan desesperada que estaba considerando intentar cazar una acromántula. Sabía que Voldemort las tenía a su servicio junto con el resto de los seres oscuros.
Sus ojos se abrieron de golpe.
Quizás Malfoy podría conseguirle un poco. Si todavía sentía que estaba en deuda con ella, él podría estar de acuerdo.
La semana siguiente su puntería había mejorado considerablemente. Había estado practicando con el hechizo de rebote en los maniquíes de práctica en Grimmauld Place y se había vuelto más hábil para moverse mientras lanzaba. Malfoy parecía levemente complacido.
Él criticó más su forma y la rodeó examinando su técnica de una manera que ella encontró inquietante. Cuando terminó, le entregó un pergamino de ejercicios que se suponía que debía hacer para ponerse en forma: Flexiones, saltos, abdominales y algo llamado burpees que Hermione recordaba vagamente que su prima le había mostrado una vez. También se incluían media docena de otras actividades.
—Tu puntería ha mejorado lo suficiente, aunque aumentar tu resistencia a un punto razonable es más importante. Siempre que tengas tiempo, repite estos ejercicios —dijo, señalando el pergamino.
Hermione hizo una leve mueca pero la metió en su morral sin decir una palabra.
—¿Alguna información? —preguntó ella.
Su expresión se endureció un poco y su boca se torció como si dudara.
—El Señor Oscuro estará fuera del país de forma secreta la próxima semana. Lo que significa que la respuesta a la actividad de la Orden se retrasará un poco. Si la Orden ha estado esperando una apertura, puede ser la ventaja que están buscando. No sugeriría intentar retomar el Ministerio, pero si la Orden atacara varias prisiones simultáneamente, la respuesta será menos cohesiva.
—Se lo diré a Moody —dijo. Luego lo miró con vacilación.
Él arqueó una ceja y esperó.
Ella casi le preguntó sobre el veneno de acromántula, pero perdió el valor.
—Bueno, me iré —dijo ella en voz baja.
Él se apareció antes de que ella saliera por la puerta.
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*07 de febrero de 2021*
