"Este fic participa en el minirreto de febrero para La Copa de la Casa 20/21 del foro La Noble y Ancestral Casa de los Black".

Frase: La risa no es mal comienzo para la amistad, y está lejos de ser un mal final -Oscar Wilde

Personaje: Terry Boot.

Beta: Nea Poulain


No me caías bien

Cuando entra en la guarida para jugar una partida de Mario Kart se encuentra a Morag llorando. Ella había dicho que iba a jugar un rato al quidditch, pero debe seguir pensando en su padre. Es incómodo y no sabe qué decir, así que, como siempre, suelta lo primero que se le ocurre:

—La verdad es que cuando empezaste a venir con nosotros no me caías bien. —Ella levanta la cabeza y se limpia las lágrimas a toda prisa. Se acerca y se sienta en el sillón de al lado, un poco lejos.

—Siempre nos decías qué hacer y cómo hacerlo, me echabas la bronca si nos quitaban puntos y te quejabas cuando hablábamos de cómics y juegos. Así que cuando Anthony te seguía invitando a venir con nosotros estaba secretamente disgustado.

—¿Secretamente? Me llamabas McFiasco, Morgue y Miss Perfeccionista.

—Lo llevé perfectamente. Sin embargo, un día en el segundo año, estábamos juntos en la biblioteca. Kevin estaba buscando libros de los suyos y Anthony estaba con gripe. Recuerdo que estaba súper incómodo porque era la primera vez que estábamos los dos solos. Yo estaba haciendo mis garabatos, y entonces Michael me los quitó y se rio de mí. Estaba enseñándoselos a Davies y Ackerley; me dieron ganas de llorar, pero se los quité como pude y ellos se fueron. Justo cuando se iban, Michael se cayó en medio de la entrada y se le derramó toda la tinta por encima.

—Lo recuerdo.

—En ese momento nos miramos y nos empezamos a aguantar la risa, muy fuerte. O sea, estuvimos casi cinco minutos riéndonos hasta que la señora Prince casi nos echa de la biblioteca.

—Fue gracioso.

—Tronchante. Pero recuerdo perfectamente ese día porque después de eso me pasaste tus ceras Whizz Hard especiales y dijiste muy seria: «no le hagas caso, es un capullo, tus dibujos molan». —Terry mira al suelo, sabe que se está poniendo rojo; por qué siempre se pone rojo, maldita sea—. O sea, ahí es cuando empecé a pensar: «pues esta chica no está tan mal». Seguías siendo bastante mandona, gritona y hablabas mucho de quidditch, pero eras…, bueno, guay. —Levanta la mirada y la mira a los ojos—. Eres la más peleona de todos. Ya sea un proyecto de clase, un juego de mesa, luchar en el ED o sobrevivir a esta puta guerra…, vas a por todas. O sea, negaré haber dicho esto, pero creo que todos somos un poco más valientes gracias a ti.

Se hace un silencio espeso. Terry, más confiado, se sienta a su lado y le pasa un brazo por los hombros. Morag apoya la cabeza y Terry habla en voz baja:

—Aunque seas nuestra roca, debes saber que nosotros también estamos ahí para ti.

Están un rato abrazados en silencio mientras Morag llora y Terry le acaricia el brazo, hasta que ella dice:

—Le hice un hechizo zancadilla.

—Lo sé.