Disclaimer: Harry Potter es propiedad de J.K Rowling. Esta fantástica historia tampoco es de mi autoría, es una traducción AUTORIZADA del fic escrito por SenLinYu.

Beteado por la amorosa y querida Irene Garza.


Manacled

por SenLinYu

Capitulo 33

Mayo de 2002

La noticia sobre la ausencia de Voldemort fue la oportunidad que Moody y Kingsley habían estado esperando.

Habían estado compartiendo lentamente los planos, las rotaciones de la prisión y otra información que Malfoy le había estado proporcionando a la Orden. Trazando planes. Esperando a atacar.

Estaban listos.

Charlie, Harry y Ron habían estado pidiendo un ataque de este tipo durante meses.

Por fin, todo se alineó.

Fue el ataque coordinado más grande jamás realizado por la Resistencia. Casi todos los combatientes que tenían fueron traídos de otros lugares. Fijaron como objetivo a varias de las prisiones más grandes y protegidas, así como a la división de desarrollo de maldiciones.

Hermione estaba tan estresada que estuvo a punto de sufrir un ataque de nervios. Abasteció el hospital. Preparó lotes masivos de todas las pociones curativas cruciales. Tratando de estar preparada para cualquier cosa.

En el fondo, existía una aterradora duda de que podría haber enviado a la Resistencia a su perdición. Que probablemente todo fue una gran y elaborada trampa, tendida por Voldemort y Malfoy.

Repetía una y otra vez el recuerdo de la momentánea vacilación de Malfoy, preguntándose si había sido una señal de traición.

Todos los demás se fueron y Hermione, Poppy y un puñado de sanadores esperaban nerviosamente en Grimmauld Place. Esperando oír algo.

Hermione casi hizo un hueco en el piso del vestíbulo de tanto caminar de un lado a otro, hasta que los cuerpos comenzaron a llegar.

Fue una avalancha de moribundos y heridos.

Su ropa y sus manos estaban empapadas de sangre y toda la casa fue convertida en un hospital para acomodar a todos.

Ella apenas lo creyó cuando horas después le informaron que todo había sido un éxito espectacular.

La Orden liberó varios centenares de prisioneros y redujo a escombros las prisiones y la división de maldiciones mientras huían.

Siguiendo el consejo de Severus, la Orden allanó los laboratorios de la división de maldiciones y trajo una gran cantidad de ingredientes de pociones raras e increíblemente valiosas que Hermione no había podido conseguir durante años, incluyendo una jarra entera de veneno de acromántula. Hermione casi lloró cuando Padma Patil se lo entregó.

La condición de los sobrevivientes traídos de la división de maldiciones era espantosa. Fueron tan horriblemente torturados y hechizados que muchos se volvieron locos. Sus cuerpos, destruidos y devastados sin posibilidad de ser sanados. La mayoría de ellos no se recuperarían, ella sólo podía aliviar su dolor y esperar que murieran rápidamente.

La animosidad hacia Severus entre los miembros más jóvenes de la Orden y la Resistencia conscientes de su papel en la división de maldiciones se disparó de manera explosiva. Moody tuvo que excluir a Severus de las reuniones de la Orden para mantener la paz.

Para los combatientes ilesos, el ataque coordinado se logró en menos de un día, pero para Hermione y cualquier otra persona con un mínimo de entrenamiento de sanador, era sólo el comienzo.

Estaban exhaustos intentando de atender la inundación de personas horriblemente heridas y desnutridas que fueron rescatadas y arrojadas abruptamente bajo su cuidado, además de todos los heridos durante el ataque.

Las personas con lesiones básicas fueron trasladadas fuera de Grimmauld Place lo más rápido posible para desocupar las camas para las maldiciones y heridas más complejas que requerían el cuidado especializado de Hermione.

Pasaron semanas antes de que Hermione pudiera liberarse para ir a buscar comida o relacionarse con otras personas. Mientras tanto, Malfoy la había convocado urgentemente dos veces para recuperar las notas que había dejado, advirtiéndole de los contraataques inminentes. Voldemort se enfureció por el golpe y devolvió con fuerza el ataque a la Resistencia. El Valle de Godric fue reducido a cenizas, tanto las áreas muggles como las mágicas. Voldemort juntó y colgó los huesos de Lily y James Potter en una horca para que la Orden los encontrara al llegar.

Voldemort esparció ataques feroces por la Inglaterra muggle, abrumando a Hermione con una avalancha de muggles maldecidos que tuvo que estabilizar antes de que la Orden les borrara los recuerdos y los dejaran en hospitales muggles para su recuperación.

Hermione hizo turnos de veinticuatro horas en el hospital con descansos de cuatro horas para dormir hasta que su magia se agotó por completo para finales de la tercera semana.

Poppy la había sacado del pabellón del hospital y le había dicho a Moody que si no quería que Hermione muriera o dañara permanentemente su magia, tendría que buscar junto a Kingsley sanadores para cubrirla.

Hermione sospechaba que Kingsley tomó como rehenes a varios sanadores de San Mungo durante los dos días en que ella se estaba recuperando. Poppy se negó a mirarla a los ojos o responderle cuando Hermione le preguntó quién la había sustituido.

Después de casi un mes, las cosas finalmente se calmaron un poco.

Hermione se había quedado sin la mayoría de los ingredientes recolectados para pociones. En la exuberancia de finales de junio, pudo reabastecer la mayoría de sus suministros rápidamente antes de ir a reunirse con Malfoy. Apenas había tenido tiempo para pensar en él durante las últimas semanas.

Él apareció en el momento en que ella cruzó la puerta. Mientras lo hacía, apretó los labios y tropezó levemente.

Se miraron entre ellos.

—Te ves terrible —dijo él finalmente.

—Gracias. —Reaccionó ella mordazmente.

—¿Qué pasó?

—La Resistencia no tiene otros sanadores con mi especialidad —respondió ella con voz cansada.

Luego lo miró fijamente.

—Tú también te ves bastante mal —dijo, mirándolo con atención. Era una subestimación extrema.

Se miró a sí mismo. Su rostro estaba tenso y demacrado, como si hubiera perdido una cantidad alarmante de peso. Sus rasgos estaban contraídos y desdibujados. Su piel era gris y de una textura papirácea. Parecía que no había dormido nada desde la última vez que Hermione lo vio.

—Es posible que hayas notado que el Señor Oscuro estaba bastante molesto por los ataques —dijo él con voz suave.

Hermione se sintió palidecer y le dolía el pecho como si la hubieran golpeado. Ni siquiera lo había pensado… en cuanto tuvo la información corrió con ella. Se había preocupado por la posibilidad de su traición, pero ni siquiera se había detenido a pensar que la legitimidad de la misma significaba que Malfoy podría pagar por habérsela dado.

—¿Qué pasó? —preguntó ella, sacando su varita y acercándose a él.

—Está bien —respondió él con voz entrecortada.

—¿Que te hizo?

—Vete a la mierda, Granger —dijo Malfoy, haciendo una mueca. Sus dedos sufrieron un leve espasmo cuando se alejó de ella.

Hermione lo ignoró y lanzó un hechizo de diagnóstico. Él no se movió.

El diagnóstico indicó que él había sufrido la maldición cruciatus extensamente. Probablemente hasta el límite, dado que todavía mostraba las secuelas semanas después, o tal vez la había recibido varias veces.

Había algo más en el diagnóstico. Lanzó un hechizo de diagnóstico más oscuro para tratar de identificar qué era.

—¿Qué… le pasó a tu espalda? —preguntó, encontrando difícil mantener su voz firme mientras trataba de leer la información que el diagnóstico estaba revelando. Era un contorno borroso destrozado por magia oscura y veneno, ni siquiera estaba segura de cómo interpretarlo.

El rostro de Malfoy se tensó levemente.

—La maldición cruciatus es un excelente castigo por el fracaso —dijo él en un tono ligero—, pero usarla en exceso puede comprometer la cordura. A veces, se considera necesario agregar un recordatorio permanente diferente.

—Quítate la camisa —exigió Hermione. Necesitaba ver qué le habían hecho o no podría leer los resultados del diagnóstico. El daño que indicaba era una lesión combinada extensa, diferente a todo lo que había visto antes.

—Déjalo así, Granger —dijo con voz severa—. Tu Orden obtuvo justo lo que quería —dijo, resoplando un poco—. Sólo espero que haya valido la pena y que ustedes no sólo hayan arrastrado a un montón de lisiados inútiles.

—Déjame ver —presionó ella—. Sólo déjame ver.

—No finjas que te importa —dijo él con frialdad— ¿Realmente vas a actuar como si estuvieras sorprendida? ¿Esperas que crea que de alguna manera no anticipaste esto? Después de todo, ¿no esperabas que muriera una vez que tuvieras todo lo que pudieras obtener de mí?

La amargura en su voz era tan mordaz que Hermione casi podía saborearla. Se retorcía por la habitación de tal forma que hasta ella podía sentir su resentimiento. Su soledad.

—No. Lo… lo siento. Yo no… —Ella se acercó a él.

Él llevaba semanas sufriendo por la oportunidad que les había dado a ellos. Con su rango en el ejército de Voldemort, la culpa seguramente había recaído sobre él, si acaso no se sospechaba que él lo había facilitado.

Ni siquiera se había detenido a darse cuenta. No le había dado las gracias. Él sólo... desapareció de su mente. No se le había ocurrido lo mucho que podría llegar a pagarlo.

—Lo siento —dijo ella, acercándose a él, sintiéndose débil por el horror y la culpa—. Estaba tan atrapada en el trabajo… No estaba pensando.

Le desabrochó la capa y se la quitó suavemente de los hombros. Él se estremeció y miró al techo, con apariencia resignado.

Le desabotonó la túnica lentamente y luego la camisa, caminó detrás de él y le quitó la prenda de los hombros tan suavemente como pudo.

Ella jadeó sorprendida.

Había docenas de runas grabadas en cada uno de sus hombros. Era un corte profundo que llegaba hasta los huesos

La magia oscura que se cernía sobre ellas era repugnantemente palpable. El sólo estar cerca de ellas hacía que Hermione sintiera que su cuerpo comenzaba a sudar frío.

Ella había leído sobre hechiceros que usaban rituales rúnicos oscuros para atar a sus sirvientes. La brutal ceremonia había sido prohibida por la ley durante más de mil años.

Malfoy había estado consciente cuando la sangre y la magia fueron invocadas en su piel, mientras cortaban cada línea sobre la misma.

Los cortes de cada runa todavía estaban en carne viva, como si no se pudieran curar, a pesar de que claramente tenían semanas. Le recordó las heridas de los hombres lobo. La magia oscura se había vuelto visiblemente septicémica.

Ella levantó la mano pero se abstuvo de tocarlo.

—¿Qué es lo que te hizo, Draco? ¿Cómo te hizo esto?

—Hoja de plata de un cuchillo forjado por duendes, infundido con el veneno de Nagini. Me dijeron que eventualmente pueden sanar —dijo con voz acartonada—. No hay nada que pueda hacer. Ahora que he satisfecho tu curiosidad, deberíamos volver al trabajo.

Trató de volverse para mirarla, pero Hermione lo rodeó, lanzando varios hechizos de diagnóstico oscuros e inspeccionándolos. Su magia volvía a estar estable, aunque la falta de sueño hizo que su cabeza se sintiera ligera y vacía.

Había zarcillos negros debajo de su piel por la mezcla del veneno y la magia oscura. Podía ver el veneno en sus venas, desde la mitad de su espalda, sobre sus hombros y alrededor de sus costillas como hiedra venenosa. Arrastrándose hacia él y hundiéndose en el núcleo de su magia.

Ella convocó su morral.

—Lo siento mucho. No… no puedo curar esto. Pero creo que puedo ayudar a contenerlo. Por favor, déjame intentarlo.

Malfoy la miró por encima del hombro, pero no intentó alejarse de ella de nuevo.

Hermione lanzó un hechizo complejo y, luego, trazó la punta de su varita lo más lenta y suavemente que pudo sobre uno de los largos zarcillos negros. Comenzando cerca de su costilla más baja, gradualmente forzó el veneno hacia las incisiones y luego extrajo la pequeña hebra de la runa desde donde se había extendido. Mientras sacaba el veneno y lo contenía en un vial vacío, tuvo que cortar la conexión entre la hebra y el tejido epitelial con un tirón brusco.

Malfoy casi cayó de rodillas mientras gritaba. Era un gruñido gutural y casi silencioso de alguien íntimamente familiarizado con la tortura.

—¿Qué estás haciendo? —dijo, gimiendo del dolor—. ¿No te parece que el dolor que estoy pasando ya es suficiente?

Hermione puso una mano en su brazo, tratando de mantenerlo firme.

—Lo siento. No intento lastimarte. Tengo que sacar todo el exceso de magia oscura. Es veneno. Si dejas que se quede allí, tu cuerpo y tu magia intentarán absorberlo. Y… cuando tienes magia oscura a un nivel celular como ese… no hay vuelta atrás. Simplemente comienza a devorarte desde el interior. Esa magia es la razón por la que tu Señor Tenebroso tiene ese aspecto. Y… con la cantidad de runas… Te quedarían un par de años como máximo. Ya sea tu mente o tu cuerpo, la magia oscura cobra un precio.

—Soy consciente de cómo funciona la magia oscura —siseó él, sus manos estaban cerradas en puños y temblaba ligeramente.

—Entonces, por favor, déjame intentar arreglar esto.

Draco bajó un poco la cabeza y resopló levemente como si se estuviera riendo. Hermione lo observó por un momento. Él no dijo nada más.

Ella rastreó dos hebras más. Al tercer hilo, Draco se derrumbó de rodillas. Estaba mortalmente pálido y su piel se sentía fría y húmeda al tacto.

Ella puso una mano, tan suavemente como pudo, en la parte delantera de su hombro. Podía sentir el arco de su clavícula bajo los dedos y sentir el latido furioso y adolorido de su pulso bajo su mandíbula.

—¿Quieres que te aturda? —preguntó en voz baja—. Puedo hacerlo más rápido de esa manera. La eficacia será la misma, pero debes confiar en mí.

Malfoy se quedó quieto. Aparentemente considerando.

—Adelante —respondió después de un minuto—. Ya eres más que capaz de que matarme cada vez que te apetece.

Ella lo sostuvo sobre su cuerpo, la cabeza de él apoyada contra su diafragma.

Desmaius —dijo, en voz baja, y lo atrapó cuando su peso muerto cayó sobre ella. Con un hechizo de aligeramiento, lo depositó suavemente en el suelo y apoyó su cabeza sobre su capa.

Hermione trabajó rápidamente. Ya había hecho el hechizo una vez antes, cuando estaba entrenando en un hospital de Albania. Había sido una única runa autoinfligida en un aspirante a mago oscuro que no entendía la magia oscura que invocaba hasta que el veneno casi lo mata.

Con Malfoy inconsciente, la culpa de Hermione la golpeó por completo.

Ella debería haberse dado cuenta. Debería haber vuelto antes para ver cómo estaba. Tenía miedo de que fuera demasiado tarde. Las runas se habían asentado. Profundamente.

Rastreó toda la magia oscura hasta que tuvo ocho viales llenos de la mezcla de maldición y veneno. Tendría que incinerarlos en un fuego mágico.

Colocó cuidadosamente un encantamiento de contención alrededor de todas las runas de cada hombro. Era un hechizo que Severus le había enseñado, que había utilizado para contener la maldición en la mano de Dumbledore. Dado que la magia estaba en la espalda de Malfoy, dudaba que tuviera algún efecto, pero lo intentó de todos modos.

Las heridas de Malfoy no tenían la intención de matarlo de inmediato, más bien, estaban destinadas a lastimar y corromper su magia. Una sentencia de muerte gradual. La magia oscura como los rituales de sangre rúnica era profunda y antigua.

Ella leyó el juramento.

No era un típico juramento rúnico. Voldemort, en su vanidad, no había utilizado el voto tradicional de lealtad y honestidad. Más bien, parecía hecho a la medida del fracaso específico. Las runas obligaban a Malfoy a ser inquebrantable, astuto, infalible, despiadado e inflexible, impulsado al éxito.

Hermione no estaba segura de cuán efectivos eran los juramentos de sangre rúnica, pero sospechaba que el exceso de confianza de Voldemort en la Marca Tenebrosa había salvado la vida de Malfoy. Si Malfoy se hubiera visto obligado a hacer un juramento de lealtad y honestidad grabado en sus huesos, probablemente se habría visto obligado a admitir su traición. En cambio, Voldemort había usado accidentalmente magia antigua para estimular el impulso de Malfoy de hacer lo que él quisiera.

El exceso de crueldad era espantoso. No era como una lesión en el campo de batalla, infligida rápidamente, pero era de lenta curación. El ritual seguramente había tomado horas mientras Draco estaba atado y consciente. La precisión y uniformidad de los cortes. La constante invocación de las artes oscuras. El tiempo necesario para limpiar la sangre antes de realizar la siguiente incisión. Clavar la punta de la hoja hasta el fondo de los huesos era innecesario. Todo se había hecho con el único propósito de agregar dolor. Era un juramento designado para hacerse sobre la piel, no se requería que estuviera escrito hasta sus huesos. También había recibido la maldición cruciatus, antes o después de que se realizara el ritual, posiblemente había sido en ambos momentos.

Sintió que podría vomitar con sólo pensarlo.

Hermione sacó su esencia de díctamo, sólo le quedaban unos pocos viales.

Sacó los tentáculos de murtlap y los aplastó con diez gotas de esencia de díctamo en un ungüento que colocó suavemente sobre los cortes de las runas. No podía curar las incisiones, pero podía aliviar el dolor y reducir la potencia del veneno para que se recuperaran más rápido. Luego, colocó una protección sobre la espalda de Malfoy para sellar todo sin colocar vendajes.

Le pasó los dedos ligeramente por sus brazos, sintiendo los rígidos nudos que había dejado el cruciatus en sus músculos. Parecía que, al menos, había recibido terapia para eso.

Voldemort claramente no quería dañar a Malfoy hasta el punto de arruinarlo por completo, pero no había tenido reparos en torturarlo hasta esa línea exacta.

Malfoy era un arma para Voldemort. La decisión de grabar runas en él hizo que Draco fuera más mortífero. Afilaron su mordacidad, pero también lo convirtieron en una herramienta a corto plazo.

El uso intensivo de la magia oscura fue mermando en el transcurso de muchos años. Había una razón por la que los magos oscuros no llegaban a los cien años: se volvían locos o se deterioraban físicamente. Con la cantidad de magia oscura que había estado emanando de las runas antes de que Hermione las tratara, Malfoy tendría suerte de vivir una década, posiblemente sólo unos meses antes de que su mente comenzara a fallar. Ya de por sí solía llegar empapado de magia oscura.

La mano de Hermione vagó hasta su propio cuello y retorció la cadenita de su collar entre los dedos mientras lo miraba.

Tomó la mano izquierda de Draco. Sus largos dedos hacían que los de ella se vieran pequeños. Allí estaban los típicos callos por volar en escoba y por batirse en duelo en su palma y dedos.

Le hizo un ligero masaje en la mano. Los dedos sufrieron un leve espasmo ante su toque, a pesar de que él debería haber estado inconciente. Dio unos pequeños golpes con la punta de la varita en los diversos puntos de presión de su mano, enviando suaves vibraciones a los músculos contraidos para ayudar a liberar la tensión.

Cuando sus dedos se abrieron, ella comenzó a doblarlos, frotarlos y masajearlos hasta que pudieron abrirse y cerrarse por completo sin contraerse espasmódicamente. Espasmos como esos podrían ser de vida o muerte en un duelo, interfiriendo con el movimiento de la varita o el objetivo de una persona.

Mientras trabajaba, ella inclinó la cabeza hacia un lado y estudió su rostro. Inconsciente, sus rasgos estaban relajados, distintos de la expresión dura y cerrada que solía utilizar. Se veía triste.

Ella se sentía tan culpable que dolía. También se sentía como una idiota. Debería haberse dado cuenta que podría haber sido asesinado.

A diferencia de ella, él tenía que haber sabido que sería castigado por el ataque que había permitido.

Su vacilación...

Él podría haberse preparado. Pudo haber sido una trampa. Sabía exactamente de qué prisiones tenían información.

¿Cómo había expresado su consejo?

"La respuesta a la actividad de la Orden se retrasará un poco. Si la Orden ha estado esperando una apertura, puede ser la ventaja que están buscando... si la Orden atacara varias prisiones simultáneamente, la respuesta sería menos… cohesiva".

Él les había dado su primera gran victoria en años. Se las entregó y luego lo pagó. Fue su respuesta la que se retrasó y fue menos cohesiva.

Fuera lo que fuera lo que él pensaba que podía conseguir ayudando a la Orden, claramente lo quería más que nada.

Ella se movió al otro lado de su cuerpo y le lanzó un hechizo de reanimación gradual. Reducía el aturdimiento y la probabilidad de tener dolor de cabeza cuando recuperara el conocimiento.

Mientras él se despertaba, ella comenzó a dar pequeños golpes de varita a su otra mano y luego la masajeó. En el instante en que él se despertó por completo, ella pudo sentir la tensión irradiando por su cuerpo y se paralizó al instante.

Había sido, ella sospechaba, un tremendo acto de fe para él dejarla aturdirlo. Confiar en alguien no era algo natural para él. Ella siguió persuadiendo a sus dedos para que se flexionaran mientras él giraba la cabeza. Podía sentir sus ojos en ella, pero siguió trabajando sin levantar la vista.

—No es necesario —dijo él después de unos minutos—. Más tarde tengo una sesión con un sanador.

—Si es el mismo que no ha hecho nada por tu espalda, te recomendaría alimentar a un calamar gigante con el idiota —dijo ella bruscamente.

Él levantó la cabeza y se miró los hombros con una mueca de dolor.

—¿Qué hiciste?

—Después de desviar todo el exceso de magia y veneno, coloqué un encantamiento de contención sobre las runas. No puedo revertirlas, pero espero que mantenga la magia oscura contenida en las runas en lugar de sumergirse en tu alma. Les coloqué murtlap y díctamo para ayudar a aliviar el dolor. Supongo que ya estás tomando pociones para aliviar el dolor. —Él asintió levemente. Hermione pasó los dedos arriba y abajo de su mano con cuidado, sintiendo los callos hechos por la varita a lo largo de sus dedos, buscando cualquier rastro de temblores y murmurando hechizos en voz baja mientras se inclinaba y los masajeaba—. Con suerte curará las incisiones un poco más rápido. No hay nada que pueda hacer con respecto a las cicatrices o la maldición ritual que contienen. Lo siento… debería haber vuelto antes. Si lo hubiera hecho… quizás podríamos haber removido los huesos y hacerlos volver a crecer antes que se instalaran. Ahora, aunque los remplazara y los desollara, el juramento volverá a surgir.

—No importa —dijo él, apartando la mano de ella bruscamente y levantándose. Debía ser agonizante moverse, pero él no hizo ningún sonido. Sin embargo, estaba más pálido y vaciló ligeramente una vez que estuvo de pie—. Como ya dijiste, estabas bastante ocupada. No parece que hubieras estado en la playa tomando sol y descuidando deliberadamente a tu mortífago mascota. Curarme nunca fue tu trabajo.

Aparentemente se estaba sintiendo un poco mejor, dado que su sarcasmo había resurgido.

—Debería haber regresado —repitió ella—. Las runas necesitan ser monitoreadas. Y el ungüento, debe cambiarse diariamente para obtener mejores resultados.

—Que mala suerte.

—Puedo venir —dijo ella—. Sólo tomará unos minutos. Si puedes hacer tiempo por la mañana o por la noche. Vendré.

Él la miró fijamente.

—¿En serio? ¿Tienes tiempo para eso? —preguntó él sarcásticamente.

—Me haré el tiempo.

Él pareció estar considerando algo durante varios segundos.

—Bien. A las ocho de la noche. Si vienes, apareceré. Si no puedes, no importa.

—Estaré aquí.

Ella le ayudó a colocarse la camisa por sobre los hombros y se la abrochó. Hizo una pausa a mitad de camino.

—Lo siento mucho, Draco.

Él la miró y arqueó una ceja.

—Si hubiera sabido que un poco de sanación te haría entrar en confianza conmigo, nunca te habría dejado hacerlo.

Ella lo miró mientras terminaba de abrocharle la camisa.

—¿No quieres que te llame Draco? Parece bastante extraño seguir usando apellidos después de tanto tiempo. Suponiendo que ninguno de nosotros muera en la guerra y no te canses de mí, creo que vamos a estar cerca por un tiempo.

Él rodó los ojos sin estar convencido.

—Llámame como quieras, Granger. Yo no cambiaré nada.

Típico.

Ella sospechaba que los apellidos eran sólo otra forma de mantener la distancia. Por eso se le había ocurrido que quizás debería empezar a referirse a él como Draco.

La distancia inconsciente afectaba el comportamiento. Si ella quería acercarse, tenía que moverse primero, y no podía permitir que sus propias actitudes subconscientes la detuvieran.

—¿Alguna información esta semana?

Él asintió brevemente, la comisura de su boca se movió levemente.

—La nueva división de desarrollo de maldiciones estará en Sussex. Está presupuestada para ser considerablemente más grande. Están expandiendo los laboratorios más allá de las maldiciones. Es una instalación de investigación que utiliza prisioneros.

Hermione tragó saliva.

—Por supuesto.

—Hogwarts se está convirtiendo en una prisión. Ya tiene suficientes escudos protectores, reemplazará todas las prisiones perdidas. Actualmente lo están purgando de cualquier magia considerada hostil.

Algo dentro de Hermione se retorció ante la noticia. Cuando Hogwarts fue abandonada, intentaron llevarse lo que pudieron, pero los elfos domésticos y los retratos estaban ligados al colegio, por lo que tuvieron que dejarlos atrás. Su boca se torció levemente.

—Estoy segura de que la escuela lo combatirá.

—Sin dudas. La elección se tomó porque el Señor Tenebroso tiene la esperanza de que la noticia enfurezca a Potter. Y… tiene la intención de ser un insulto final a Dumbledore.

Los ojos de Hermione parpadearon hasta su rostro y luego se apartaron rápidamente cuando él dijo el nombre del director. Se esforzó por no cambiar su expresión.

—Me aseguraré de que Harry esté preparado para ello y no haga nada tonto.

Él asintió brevemente.

—Te veré mañana entonces —dijo ella y lo miró de nuevo—. Cuídate… Draco. Lo siento mucho.

La comisura de su boca se contrajo por un momento, luego, presionó su boca en una línea plana y su expresión se tensó, preparándose antes de desaparecer.

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NdT: Hola mis queridas lectoras. ¿Cómo se encuentran después de tanto tiempo? Espero que bien. No nos vemos del año pasado, así que les deseo un muy feliz 2021 en todo lo posible de corazón.

Acá estamos regresando con doble actualización, espero que todavía sigan la historia y si leyeron por otro lado o utilizando otros métodos, las comprendo, aun así acá voy a seguir publicando hasta el final, con idas y vueltas, cosa que me disculpo por eso, pero siempre hasta el final.

Esta historia realmente tiene muchos detalles en el que tienen que prestar atención y se van a ir descubriendo, y uniendo a medida que avancemos; por lo cual también es importante hacer un buen trabajo en la traducción y gran parte de eso se lo debo a Irene Garza por toda la ayuda que me brinda para que esta trama tenga todo el sentido necesario y sea de la mejor comprensión posible. ¡Gracias, Irene!

Y , bueno, finalmente gracias a todas que todavía me acompañan en este proyecto. Su apoyo es tremendamente importante para mí y les agradezco por todo. Les mando un abrazo gigante y las quiero mucho. Nos vemos pronto.

.*07 de febrero de 2021*