Okey, este es un no tan pequeño capitulo especial! Estoy tan orgullosa de tener los mejores lectores! Por eso les quiero dedicar este capitulo lleno de sorpresas! Por favor disfrutenlo tanto como yo disfruté al escribirlo. Los amo y espero leerlos :3

Nikolai: Espero este capitulo te vuelva loco con lo que sucederá! Gracias por comentar :3

Camilaski: Soy vengativa cuando se trata de mi Jelsa! Mentira x pero si me siento horrible cuando leo una historia que me encanta y hay algo que los separa! Sufro mucho con eso! Gracias por comentar tkm :3 P.D. Muero de ganas por el proximo capitulo del Hielo de mi Vida, cuando sera? e.e

Cristina: Hans es malvado, pero por suerte podemos dar por cerrado ese capitulo! cosas nuevas se vienen para este final! Cosas nada faciles :c Gracias por comentar, cuidate mucho y un fuerte abrazo virtual :3


PDV de Elsa

Comencé a temblar de frio mientras recorría aquel interminable pasillo oscuro, al principio no reconocí el lugar, pero después pude caer en cuenta de que se trataba nada más y nada menos que la casa de Jack. Di paso tras paso mientras la madera crujía, el viento se colaba por algún lugar y la casa entera gemía como si fueran lamentos. Me abracé a mí misma tratando de mantener el calor mientras suspiraba dejando ver una visible nube de aliento.

Finalmente, llegué a la habitación de Jack, extendí mi mano para alcanzar el pomo, pero para mi sorpresa la puerta se abrió sola sin necesidad de que hiciera algo; pegué un brinco de sorpresa. Me vi obligada a superar mi miedo al escuchar un quejido venir del interior.

–¿Jack?– algo dentro de mi corazón me decía que se trataba de él y que debía encontrarlo cuanto antes.

Examiné la habitación una y otra vez, mi cabeza se movía de un lado a otro pasando la mirada por cada rincón.

–¿Dónde estás Jack?– volví a llamarlo al no encontrar ninguna señal de él.

Repentinamente la puerta de su armario se abrió levemente.

Jadeé aterrada mientras me acercaba a la puerta de madera para terminar de abrirla.

Solté un largo grito de terror al ver el cuerpo inerte de Jack tendido en el suelo. Un rayo, seguido de un trueno estruendoso, iluminó la habitación momentáneamente permitiéndome ver la sangre que bañaba el cuerpo de Jack, sus ojos estaban abiertos sin vida con la mirada perdida en un punto fijo… su rostro se veía igual al de mi padre después del accidente.

–¡No!– Desperté de golpe jadeando y con lágrimas resbalándose por mis mejillas.

No podía creerlo, esa pesadilla había sido tan vivida y horripilante. Mi habitación se iluminó por un rayo y esto me alteró aún más.

Sin detenerme a pensar tomé mi celular y seleccioné el nombre de Jack llamándolo. Mis ojos se abrieron de inmediato al darme cuenta de lo que había hecho, ¿Qué clase de persona llamaba a su exnovio a quien sabe qué horas de la madrugada solo porque había tenido una pesadilla?.

–Elsa– escuché su voz ronca del otro lado de la línea.

Era muy tarde para colgar.

Mi respiración se agitó aún más y decidí ser honesta, sabía que a pesar de ya no teníamos una relación a él no le importaría en absoluto consolarme, después de todo seguíamos siendo amigos.

–¿Elsa?– volvió a llamarme esta vez mas despierto –¿Estas bien?–

Mi labio inferior comenzó a temblar y no pude evitar echarme a llorar de nuevo –Lo siento, Jack, tuve una horrible pesadilla y accidentalmente te llamé… perdóname, vuelve a dormir– me dispuse a terminar la llamada cuando él intervino.

–Whoa, tranquila, no pasa nada– suspiró –¿Quieres que vaya para allá?–

–No– me apresuré a decirle –No es necesario, además está lloviendo a cantaros– miré por mi ventana las torrenciales gotitas golpeando el cristal.

–Bueno…– hizo una pausa pensativa –¿Quieres hablar de eso?–

Mi rostro se volvió rojo.

¿Qué se supone que debo de contarle?, ¿Qué mi pesadilla lo involucraba?

–No realmente– admití.

–Son…– supuse que en ese momento miró la hora en su reloj –Las 4:21 am, Elsa, tal vez solo estas nerviosa por la graduación y el discurso– bostezó.

–Sí, tal vez es solo eso– volví a recostarme en mi almohada.

–Debes volver a dormir, Copo de Nieve– escuché el movimiento de sus sabanas –Eres la encargada de dar el discurso–

Suspiré –No sé si eso sea posible, ¿Qué tal si vuelvo a tener esa pesadilla?–

–Eso no sucederá, Elsa, confía en mi… solo tienes que relajarte– su voz se apagaba como si estuviera quedándose dormido de nuevo –Seguiré aquí en la línea hasta que te duermas, ¿te parece bien?–

Asentí, aunque no pudiera verlo y me acurruqué cerrando los ojos –Gracias, Jack–

Él soltó una pequeña risa –Todo va a estar bien, Elsa, mañana será un día perfecto, tu discurso será increíble y nos vamos a divertir mucho– susurró cada vez más espaciado.

Su voz grave y ronca causaba que mi corazón se apretujara de una buena manera, una sonrisa en mi rostro se dibujó con cada palabra.

Sus últimas palabras me hicieron volver a abrir los ojos –Te amo– murmuró de forma casi inaudible antes de quedarse profundamente dormido.

–Y yo a ti– respondí susurrando para no despertarlo y colgué la llamada para dejarlo dormir tranquilo antes de volver a cerrar los ojos sintiéndome una mezcla de tristeza y felicidad por sus palabras.

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A la mañana siguiente me desperté al escuchar la alarma de mi celular. Froté mis ojos tratando de aliviar la pesadez que tenían.

Me estiré con gentileza antes de ponerme de pie y dirigirme al baño; lavé mi rostro y después de secarme con la pequeña toalla que colgaba a un lado del espejo me percaté de que mis ojos estaban ligeramente hinchados y rojos por no haber dormido bien anoche.

–Rayos– me quejé al recordar todos los eventos de anoche y de inmediato mis orejas se enrojecieron de la vergüenza.

¿Qué habrá pensado de mí?, ¿Cómo voy a verlo a los ojos hoy?–

Sabiendo que no podía hacer nada más que lamentar mis malas decisiones, me puse en marcha a abrir la llave del agua caliente y en lo que la tina se llenaba busqué un conjunto de ropa casual limpio y me encerré en el baño duchándome con suma atención.

Salí con el cabello empapado y comencé a secarlo con la secadora.

Bajé a paso apresurado y me encontré a mi tía preparando el desayuno, Gerda solo se encargaba de eso cuando Arianna no podía hacerlo, después de todo una de las profundas pasiones de mi tía era cocinar.

–Buenos días, Elsa– ella canturreó –¿Lista para hoy?– sonrió con su habitual maternidad.

–Sí, hoy es el gran día– respondí con nerviosismo.

–Y tu prima sigue sin levantarse, como siempre– rodó los ojos mientras servía un par de tostadas preparadas, un par de huevos fritos y unas salchichas para acompañar –Es importante que tomen un buen desayuno el día de hoy–

–Gracias– tomé mi taza colorida para llenarla con agua caliente, el día de hoy tomaría café.

Desayuné con tranquilidad junto a mi tía, mi tío fue el siguiente en despertarse y al último llegó Anna y Rapunzel. Juntos desayunamos, fui la primera en retirarse para regresar a mi habitación y comenzar a prepararme.

Conecté la rizadora de cabello y esperé a que se calentara para después comenzar a pasar los mechones de cabello por esta, buscaba darle un efecto ligeramente rizado a mi cabello el día de hoy.

Una vez listo mi cabello comencé con el proceso de maquillaje el cual no fue tan elaborado, solo lo suficiente para el día de hoy.

Suspiré mientras tomaba el gancho de madera colgado en el perchero de la puerta que mantenía libre de arrugas mi vestido blanco tipo lápiz con mangas cortas y un ligero escote. Definitivamente lo había escogido Rapunzel para mí.

La hora llegó y todos bajamos listos para dirigirnos a la escuela.

–¡No puedo creerlo!, se van a graduar– Anna nos grababa a mí y a Rapunzel con su teléfono celular.

Rapunzel hizo una pose triunfal sonriéndole a la cámara luciendo al máximo su vestido blanco de encaje –¡No puedo esperar!–

–¿Qué hay de ti, Els, estas lista?– me preguntó enfocándome.

Me encogí de hombros –Creo que sí– aparté con delicadeza la cámara de mi rostro.

El camino a la escuela estuvo lleno de risas y de recuerdos. Al momento en el que llegamos mis tíos y Anna se separaron de mí y de Rapunzel, ellos tenían que ir a sentase al área designada mientras nosotras nos debíamos dirigir al gimnasio donde nos darían nuestras togas y birretes.

–¡Hey!, ¡Por aquí!– Tooth brincó entre la multitud, ella y Astrid ya estaban usando las prendas ceremoniales.

Rapunzel chilló y corrió a abrazarlas –Se ven fabulosas– las alagó.

–Es verdad, se ven muy bien– me aseguré de reafirmar el cumplido.

–¿Nosotras?, ustedes se ven increíble– Astrid nos señaló –¿Cómo te sientes por lo del discurso?–

Jugué con mis manos –Mentiría si dijera que no estoy nerviosa, pero espero que todo salga bien–

–¡Miren, ahí está Kristoff e Hipo!– Rapunzel ahora corrió a abrazar a los dos muchachos.

Después de saludarlos me fue difícil no buscar entre la multitud aquella característica cabellera que normalmente resaltaba, pero entre tantos alumnos con birretes era difícil distinguir las cabezas.

–¿Dónde están ellos?– preguntó Tooth refiriéndose obviamente a Jack y Eugene, los únicos faltantes.

–¿Dónde más crees que están?– Hipo rodó los ojos señalando tras las gradas.

Muy apenas pude ver a Jack y Eugene de espaldas reunidos en círculo con aquel grupo de amigos.

–¿Qué hacen con los Pingüinos?– pregunté confundida.

Hipo y Kristoff intercambiaron miradas –La broma de ultimo año– respondieron al unísono.

Suspiré pellizcando el puente de mi nariz y suspirando.

–Ohhhh noooo– Rapunzel jadeó y se dio media vuelta caminando hacia ellos.

–Jackson Overland Frost– lo jaló por la oreja –Eugene Flynn Horace Fitzherbert– tomó la oreja del otro chico –No tengo ni idea de lo que están tramando, pero seguro involucra arruinar mi apariencia, no permitiré que eso suceda, no en el día más importante de nuestras vidas–

Yuyin y Jack se quejaban adoloridos tratando de librarse del agarre de la chica mucho más bajita que ellos.

–No íbamos a hace nada, lo juro– Jack logró zafarse –Solo estábamos charlando con nuestros amigos– señaló al grupo de cuatro.

–Exacto– respondió Skipper mientras los otros tres asentían eufóricamente.

–Sí, charlando sobre la broma de ultimo año– respondió el chico de acento curioso de nombre Cabo.

–¡Maldición, Cabo!– Skipper lo abofeteó un par de veces –¡Retirada!– ordenó gritando.

–Ustedes no han visto nada– Skipper movió sus manos frente a su rostro de forma enigmática.

–¡Jack!– Rapunzel lo regañó.

–¡Lo siento!– él huyó antes de que mi prima pudiera volver a atraparlo.

–¡Corre, Jack, olvídate de mí!, ¡Tienes que cumplir con la misión!– Eugene lloró dramáticamente.

–¡Volveré por ti, lo juro!– Jack le gritó con el mismo dramatismo.

–¿Por qué no vamos por nuestras togas?– le pregunté a Rapunzel y ella asintió.

–Vamos– respondió comenzando a caminar sin soltar la oreja de Eugene.

–Ouch, ouch, ouch, ouch, ouch, ouch, ouch– lloró todo el camino.

Una vez tenía mi conjunto preparado me separé del resto para ir a buscar a Jack, a pesar de que me sentía apenada tenía que agradecerle por lo de anoche.

–Hey– finalmente lo encontré en los pasillos arrastrando una carretilla con un objeto misterioso cubierto por una manta.

–Elsa– usó la inmensidad de su toga para cubrir el objeto en cuestión.

–Tranquilo, no voy a sabotear tu broma– le dije riendo –Solo quería agradecerte por lo de anoche– le ayudé a arrastrar el objeto.

–No fue nada– respondió él –¿Pudiste dormir?– preguntó.

Asentí –Como un tronco–

–Me alegra escuchar eso, porque lo último que recuerdo fue estar quedándome dormido mientras murmuraba cosas, ¿no dije alguna estupidez?–

¿Entonces no se acuerda?

–No– respondí con nerviosismo –Descuida, no lo hiciste– mentí.

Los dos caminamos con el pesado objeto en silencio.

–¿Qué harás con el Komodo 3000?– pregunté después de levantar la manta ligeramente para ver aquel objeto difícil de olvidar debajo de esta.

–El director le pidió al club de robótica que se encargara de pensar en un final para la ceremonia y los Pingüinos propusieron usar esta cosa para arrojar confeti–

Rodé los ojos –¿Qué lanzaras en su lugar?– pregunté con curiosidad.

Él me miró con picardía y se encogió de hombros –Tendrás que esperar a verlo por ti misma–

Reí –Me preocupa que esa cosa exploté justo después de terminar mi discurso–

Él negó con la cabeza –Tranquila, jamás haría algo que te avergonzará u opacara, explotará después de arrojar los birretes–

Entrecerré los ojos con desconfianza –Bien, te creo–

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–Mis años en la Burgess High fueron los años que nunca olvidaré porque aquí aprendí no solo sobre cuestiones académicas, también hice grandes amigos, amigos que sé que conservaré para el resto de mi vida; a pesar de que nuestros caminos se separen, tengo la certeza de que siempre llevaré a todos en un pedazo de mi corazón y también sé que ellos me llevaran en el suyo– Estaba segura de que mi rostro en ese momento reflejaba nostalgia –Escribir este discurso fue probablemente la cosa más difícil que tuve que hacer para esta escuela; había muchas cosas que podía decir y tan poco tiempo, pero al final decidí enfocarme en lo más importante… todos nosotros. Me gustaría agradecerles por todos los días que pasamos juntos, las sonrisas, los saludos en los pasillos, las fiestas y su apoyo incondicional, incluso en los tiempos más difíciles. Me gustaría concluir este discurso deseándoles nada más y nada menos que lo mejor para el futuro, que todo lo que este por venir sea nuevo y brillante; y que cuando tengan que lidiar con tiempos difíciles sepan que siempre habrá alguien ahí para ustedes. Gracias por todo– mi discurso terminó con una estridente ronda de aplausos –Ahora la canción escolar–

La banda colocada en las gradas de la cancha de futbol americano comenzó a tocar el himno de la escuela mientras el resto de nosotros entonábamos la letra para concluir con otra ronda de aplausos.

Observé entre la multitud como Jack peleaba por librarse del agarre de Rapunzel, ella había trepado ya a su espalda y trataba de arrancarle el control remoto que tenía en sus manos; luego de un extraño intercambio de malas palabras y un forcejeo entre ambos por obtener el control este terminó volando por los aires hasta caer en el piso a unos metros de donde permanecía de pie.

Le di una mirada y después miré a Rapunzel y Jack.

Devolví mi vista al artefacto y sin que los demás lo notaran me agaché a recogerlo y volví a mi lugar.

Rapunzel jadeó indignada y pude leer sus labios articular un No te atrevas mientras me miraba retadora, Jack estaba perplejo.

–Damas y caballeros– el director Mr. Mouse comenzó a hablar por el micrófono –Es mi placer presentarles a la clase de Burgess High School del 2020– todos aplaudieron y lanzaron sus birretes ignorando la disputa que ocurría.

Rapunzel volvía a mirarme de forma intimidante antes de que mi boca se formara una línea delgada y mi dedo oprimiera tímidamente el botón rojo.

Una explosión mucho más intensa de lo que preveía nos empapó a la gran mayoría de un líquido extraño y pegajoso de color pardo oscuro.

–¡Jack Frost!– Rapunzel limpió el líquido del rostro y después se abalanzó sobre Jack estrangulándolo.

Todos los demás murmuraban, algunos estaban confundidos, otros molestos y, finalmente, estaba la gran mayoría que reía a carcajadas.

Tomé un poco del líquido chorreante de mi mejilla y lo olfateé.

Huele dulce…

Me animé a darle una probada.

Suspiré de alivio, era jarabe de chocolate. ¿De dónde diablos había conseguido tanto?.

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Todo nuestro grupo de amigos reía por el pasillo cubiertos de pies a cabeza con las manchas dulces, habíamos decidido dar un último paseo por la escuela a modo de despedida.

–Vamos, Punzie, tienes que admitir que fue gracioso– Eugene trataba de persuadir a Rapunzel.

Ella rodó los ojos –Okey, okey, lo admito… fue divertido– rio –Pero solo porque me gusta el jarabe de chocolate–

–No puedo creer que finalmente haya terminado todo– Astrid suspiró nostálgica pasando la mano por el que solía ser su casillero –Hay tantos recuerdos aquí–

–Voy a extrañar esto– Rapunzel se abrazó de ella y Tooth y estas le devolvieron el gesto.

–La escuela ya no será lo mismo sin ustedes– Merida suspiró –Pero Anna y yo nos las arreglaremos, ¿verdad?– envolvió su brazo con el de ella.

–Así es Rojita, nos la arreglaremos– apoyó su cabeza con la de ella.

–Creo que es mejor irnos ya– suspiró Kristoff.

Todos murmuraron en aprobación.

–Pst– giré a ver a Jack quien me estaba llamando, me hizo una seña.

Asentí comprendiendo que significaba que quería decirme algo. Ambos aminoramos el paso quedándonos atrás, los demás siguieron de largo, no sabía si lo habían notado o si simplemente decidieron dejarnos a solas.

–Solo quería agradecerte por lo de la broma– comenzó a reírse –Honestamente, nunca creí que fueras a ir en contra de Rapunzel–

Comencé a reír también –Ni yo–

–Pero estuviste magnifica–

–Gracias– acomodé un mechón de mi cabello tras de mi oreja.

Ambos nos quedamos sin palabras, no quería que esto fuera así.

–¿Sabes?, mandé mi solicitud a la Universidad de Pensilvania–

Él arqueó las cejas sorprendido –Wow, eso es maravilloso, Els–

Asentí –Estoy feliz, espero me den una entrevista pronto– jugué con mis manos.

–Seguro que lo harán, estarían locos si no te aceptaran–

–Gracias– murmuré apenada.

Hubo otro momento de silencio.

–Como sabes… mi madre terminó con su compromiso con Pitch– suspiró.

Asentí recordando.

–Él y mi padre trabajaban juntos, ambos crearon la editorial Moon– mis ojos se abrieron al escuchar esto.

–¿Estas bromeando?– la editorial Moon era una de las editoriales más reconocidas de todo el país, fácil se habían dedicado a publicar al menos dos de los best sellers de ese año, eso sin mencionar que eran la editorial a cargo de mi libro favorito –Ellos publicaron The Guardians of Childhood, adoro esos libros–

Jack sonrió con timidez –También me gustaban esos libros–

–¿Te gustaban?– pregunté confundida.

–¿Recuerdas quién es el autor?–

Asentí –William Joyce–

–Mi padre inventó ese nombre para poder publicar los libros– confesó mirando en otra dirección.

Mi boca se abrió –No puede ser– sentí la necesidad de sentarme, pero no había donde, así que opté por recargarme en los casilleros –Pero los libros siguen publicándose, ¿Cómo es eso posi…?–

Él me interrumpió –Pitch robó todos los manuscritos de mi padre– dijo con voz preocupada –Él siempre sintió envidia, quería todo lo que él tenía, pero siempre fingió ser su amigo. Por eso cuando él murió, no nos sorprendió que su nombre apareciera en el testamento, la última voluntad de mi padre era que Pitch protegiera nuestro patrimonio hasta que mi hermana y yo pudiéramos hacernos cargo de eso… todo este tiempo nos había estado amenazando con quitarnos todo… mi madre para protegernos aceptó estar con él, por eso se iban a casar, para evitar que él nos dejara en la calle–

Tragué saliva al escuchar todo esto, era mucho para digerir y cada oración era peor que la anterior.

–Él abusó de ella todo este tiempo… de mí y de Emma también– él se recargó a mi lado.

A mi mente solo vino una pregunta –¿Los lastimaba?–

Él negó con la cabeza –Nunca puso un dedo sobre ella o Emma, no era tan tonto–

Entonces recordé muchas cosas, entre ellas la primera señal.

Los armarios son un buen refugio

Esas habían sido sus palabras aquella vez que lo encontré oculto en el armario de Eugene cuando dábamos nuestros primeros pasos en nuestra amistad.

–¡Pero a ti sí!– mi rostro estaba colérico –Todos esos moretones y rasguños….– comencé a agitarme.

–Solo lo hacía porque era el único que se metía con él, además, me defendía… tranquila, no era el único que se llevaba marcas– se apresuró a tranquilizarme.

–Debemos ir con la policía, deben de poner una demanda ahora mismo– caminé de un lado a otro –Hablaremos con mis abogados y encontraremos la manera de…–

Él volvió a hacer un gesto para tranquilizarme –Él se fue, Els– me miró a los ojos –Después de que mi madre lo vetó de nuestras vidas tomó todo el dinero y desapareció–

Esto no me tranquilizaba menos –¿Eso significa que perdieron todo?–

Él se mordió el labio inferior –Lo solucionaremos, estaremos bien– sonrió levemente –Cualquier cosa es mejor que seguir soportando eso, créeme–

–¿Si vuelves a estar en peligro o si necesitas ayuda me la pedirás?, ¿verdad?– su sonrisa se ensanchó y asintió.

–Sé que no estoy solo, créeme– su sonrisa se ladeó –Quería contarte esto, ni siquiera Hipo sabe toda la verdad, pero ahora que puedo hablar sin miedo a que tenga repercusiones… sabía que podía hacerlo contigo–

Asentí –Por supuesto que sí, Jack– llena de confianza tomé su mano.

Él sonrió –Tal vez sea hora de volver con los demás– sin soltarme comenzó a dar unos pasos hacia la salida.

–Espera– tiré suavemente de su mano para detenerlo, él se giró y quedamos frente a frente mirándonos a los ojos –¿Puedo abrazarte?– solté su mano.

Él al principio pareció confundido y después conmovido –Sí– asintió abriendo sus brazos y yo corrí a ellos, podía sentir su corazón latiendo con fuerza en la cavidad de su pecho contra el mío; nuestras respiraciones eran agitadas y jadeantes, no queríamos soltarnos, al contrario, queríamos llevar esto más allá… al menos yo moría por volver a probar sus labios.

Pero aún no.

Aún quedan cosas por resolver, todavía estamos rotos, hacer eso ahora solo traería problemas.

Aun así, volver a sentir su aroma, mezclado con jarabe de chocolate, era algo que anhelaba hacía mucho tiempo.

Finalmente tuvimos que separarnos para no ir a más.

–Vamos a casa– susurró él.