AMOR DE CRISTAL.

ANEXO TRES.

Todo estaba listo para ejecutar un plan malévolo, para destruir a una familia que estaba desde hace mucho basada en el amor y la confianza. Al siguiente día Anthony acudía muy temprano a la mansión donde ya William Andrew lo esperaba para seguir checando los negocios con su ahora socio.

Katy, estaba siendo arreglada muy linda para ese día, ya que después de la comida le daría personalmente su respuesta a Anthony, donde le daba permiso para que hablara con sus padres para poder ser cortejada por él.

Anthony, llego muy gallardo y guapo en su auto, el cual en el trayecto solo tenía una mujer en la mente que no era Katy, sino Amber ya que él se concentraba de tal manera para no sucumbir a los encantos de Katy, casi era imposible no hacerlo, sus ojos, sus sonrisa, su forma tan soñadora de ser y sobretodo su inocencia, que era lo que a cualquier hombre podría a traerle, pero él no debía sucumbir a esa clase de deseo ya que estaba por cumplir una promesa a su padre antes de morir y eso era hacer que William Andrew perdiera todo lo que amaba.

-Buenos días – el mayordomo abriéndole la puerta – el señor ya lo espera en su despacho.

-Si gracias, en el trayecto Katy, venia bajando para desayunar – solo lo miro y le sonrió.

-Señorita Andrew, un placer verla.

-El placer es mío.

-Llámame Anthony, por favor es mi nombre espero y pronto acepte mi petición.

-Katy muy sonrojada – hoy después de la comida, le daré mi respuesta.

-Está bien, sabré esperar – besando su dorso y mirándola a los ojos, debo retirarme debo ir con su padre.

-Oh si adelante.

-Ya William, lo esperaba en su despacho con un sinfín de papeles.

-Se puede.

-Sí, Anthony pase, me adelante hacer algunas cosas pero ya estoy poniendo en orden todo.

-Sí, yo igual traje todo ya en orden.

-Me parece perfecto eres un chico muy ordenado eso es bueno para los negocios, Anthony me podrías decir con permiso de quien le mandaste una carta a mi hija.

-Señor, perdón si me tome el atrevimiento sé que antes debía de hablar con usted, es solo que la conocí en una tertulia y realmente quise preguntarle a ella, si estaba de acuerdo antes de siquiera hablar con usted, discúlpeme si lo ofendí en mi atrevimiento.

-No, estoy ofendido al contrario estoy asombrado, muchos hombres sin consultar a la dama en cuestión solo hacen su petición y tú al contrario decidiste primero conocer su opinión, eso habla muy bien de ti, espero y la respuesta de mi hija sea afirmativa.

-Usted me está diciendo, que me daría el permiso para cortejarla.

-Sí tus intensiones son buenas para con ella, claro que si, conocí a tu padre sé que era un caballero íntegro y supongo que sembró en ti muy buenos sentimientos.

-Anthony, con todo y la hipocresía que lo apremiaba solo sonrió – por supuesto, él fue mi mayor ejemplo, señor llámeme loco pero yo la verdad me enamore de su hija desde el día que la conocí, que cuando supe que era su hija y el saber que tengo negocios con usted me sería más fácil acercarme, pero si ella no me corresponde créame yo no interferiré en su decisión y espero que usted tampoco lo haga.

- No jamás le impondría a nadie a mi hija, a diferencias de muchas familias yo deseo que mi hija se case por amor y feliz.

-Solo me toca esperar por la respuesta de su hija.

- Bien, solo esperar a que la damita diga que sí.

-Me gustaría claro que si se puede no tener un cortejo muy largo, ya que tengo negocios que atender fuera de este país, así que le seré sincero si ella me acepta me gustaría casarme lo antes posible, para poder irnos de luna de miel una buena temporada, ya que después deberé viajar de nuevo a Londres.

-No sabes lo que me dolerá tener que desprenderme de mi hija, tener que entregarla en matrimonio pero si realmente se aman, que puedo hacer yo. Me recuerdas mucho a mi cuando me enamore de mi mujer, realmente quería casarme con ella de inmediato más al ver que la competencia era mucha.

-Me imagino, su esposa es una mujer muy bella y joven, su esposa es realmente hermosa

-Hey, es mía esa no la puedes cortejar – en forma de broma.

-Por supuesto.

-Cuando Candy, irrumpió en el despacho – amor, te traje café y galletas – llevando una charola y sirviendo las dos tazas.

-Anthony, en cuanto la vio se levantó para saludarla. – señora buenos días.

-Vamos hijo siéntate, no es necesario que te pares – dándole un servilleta – Anthony aceptándola. – la comida se servirá a las dos espero y nos acompañes Anthony.

-Sí, muchas gracias espero no ser una molestia.

-Oh no hijo, eres bienvenido a nuestra casa cuando quieras –sonriéndole después miro a William que se paró y la abrazo.

-Gracias amor – dándole un beso en la frente.

-Candy, salía de aquella habitación, no sin antes darle una mirada su esposo diciéndole - aventándole un beso, el cual él tomaba con su mano y se lo ponía en el corazón, eso siempre lo hacían donde ellos se encontraran señal, de que su amor estaba aún en llamas.

-Anthony, miro el acto y solo sintió repulsión pero logro ocultar muy bien sus emociones, cuando volvió a tener la atención de William – veo que usted y su señora aún se tienen cariño, digo después de tantos años de matrimonio.

-Nos amamos con la misma pasión cuando éramos jóvenes. – pero vamos apurarnos sino creerme aquí podremos estar un año y no terminar jamás.

-Si tiene razón, vamos que hay mucho por hacer.

La mañana prosiguió hasta la hora de la comida, donde ya las mujeres estaban en el aquel salón esperando – cuando ellos ingresaron cada uno tomo su lugar, como siempre Candy a lado de William y Katy del otro lado, Anthony al lado de Katy los cuales no dejaban de platicar, pero Anthony no perdía los movimientos de Candy, trataba de ponerle atención a Katy, pero tal parecía que la que hablaba era ella.

Al término decidieron que saldrían a montar para conocer la propiedad, Anthony y Katy subieron a sus respectivos caballos, al igual que William y Candy solo que ellos solo montaron uno, William ponía a Candy enfrente y la cubría con sus brazos en forma de posesión.

-Katy, que era toda una amazona, comenzó a cabalgar diciéndole a Anthony que lo retaba el cual fue detrás de ella sin dudar, lo cual William los dejo dándole espacio para que ellos pudieran estar solos.

-Al llegar al lago de la propiedad Anthony, bajo de su caballo ayudando a Katy, para que bajara – señorita, creo que estoy esperando una respuesta.

-Sí, creo que te dije que después de la comida te la daría y mi respuesta es sí, si acepto a que pidas permiso para que me puedas cortejar.- una Katy muy sonriente.

-Muy bien, hablare con tu padre esta misma tarde.

-Katy, realmente soñaba con que Anthony mostrara una expresión más amorosa, como la relación que sus padres tenían que ellos se demostraban su amor a todas horas, sin importarles que la servidumbre o ellos como hijos lo vieran, solo que pensó que tal vez Anthony era un caballero inglés, no estaban acostumbraos a mostrar sus emociones.

-Regresamos, no me gustaría que tu padre mal interpretara el hecho que nos alejamos.

-Claro vamos.- siendo ayudada por Anthony para subir de nuevo al caballo.

Cuando iban regresando lo que no espero Anthony, fue ver una muestra de cariño de los señores Andrew, en un árbol su caballo estaba amarrado y ellos estaban sentados bajo el árbol dándose un beso muy apasionada.

-Uhmm, uhmm perdón no quisimos interrumpir.

-Candy y William – solo sonreían por haber sido captados infraganti.

-Mama, papa, ustedes todo el tempo poniéndome en vergüenza.

-Eso porque hija, si estoy besando a mi mujer y ella solo me besa a mí – tomándola de la cintura y besando su cuello.

-Ya dejen de tocarse, respeten que Anthony está aquí, que va a pensar de ustedes.

-Hay hija, que va a pensar solo que somos un matrimonio con mucho amor, no es así Anthony.

-Anthony con una mirada que si pudiera fulminaría a William, como era posible que el disfrutara de una felicidad que no le correspondía, como podía ser feliz cuando su hermano y padre estaban en un cementerio, pero le haría pagar todo lo que ellos habían sufrido, cuando pasara deseaba ver su cara de infelicidad en primera fila – por supuesto. – esa misma tarde Anthony hablo con William para poder visitar a Katy, el cual le dio carta libre de hacerlo.

Al siguiente día Katy recibía un arreglo floral de su parte, así como regalos que él no enviaba ni siquiera tenía idea que mandar, todo lo hacia su madre, la cual cuidaba a detalle cada uno de los regalos, para que no parecieran presuntuosos.

-Bien hijo ya llevas un mes cortejándola, solo hazlo un mes más y después haces lo tuyo ella no se te negara, eso lo sabes.

-Madre, sabes que no la deseo. – cosa que Anthony se negaba aceptar el tiempo que comenzó a conocerla se dio cuenta que Katy, no era lo que todo hombre esperaba de una señorita para la época, sino que era muy diferente a al prototipo de una niña bien, más bien estaba hecha a mano en su personalidad risueña y soñadora, más que eso muy inteligente un par de veces vio como entro al despacho ayudarle a su padre en arreglar algunos detalles de la empresa y a diferenciar entre varias de las gemas que el tenia para venta. La deseaba sí, pero podía más su odio y su absurda venganza que solo se cerró en su corazón para no dejar que su corazón la amara.

Cuando llegaba impetuoso a su casa tras haber estado con Katy, solo buscaba a Amber para desfogar sus más bajas pasiones y así apaciguar los sentimientos, que con el tiempo iban creciendo en su interior, cada vez se le hacía más difícil no enamorarse de Katy, si ella por si sola decía en todos sus poros ámame, ámame, ámame.

-Sí, lo sé pero tendrás que hacerlo, si es que quieres conseguir de ella lo que queremos una vez hecho los verlos humillados y destruidos, solo asegúrate de que acepte irse contigo sin chistear.

-En una casa no muy alejada de ahí, el capitán Oxford estaba que trinaba del coraje, como pudo el desgraciado ese darle permiso a ese estúpido, Katherine debe ser mía, solo mía arregla todo para poder robármela, si no la tengo por las buenas la tendré por las malas.

-Pero señor sabe bien que se meterá en problemas, si hace eso puede perder el apoyo del gobierno, sabe bien que Andrew una vez que sepa que usted le robo a su hija, no se quedara tranquilo.

-Me importa un carajo, solo quiero a Katherine Andrew en mi cama, la quiero como mi mujer, quiero que todo mundo sepa que tendré a la mujer más bonita y joven de todo Chicago. Así que prepara todo para expropiar las propiedades, que ahí indican y si es posible hacer que se largue de mi país, sino siente que soy bueno para su hija, pues él no es bueno para mi país.

-Señor entonces elaboraremos un plan para robarla.

-Sí, así es, así que la vigilen quiero saber todos sus movimientos para saber cuándo podemos proceder a extraerla de su casa.

-Sí señor.

Anthony, seguía llevando lo orquestado por él y por su madre a otro nivel, ya le había hecho un ofrecimiento a Katy para que se casara con él, el cual Katy al estar sumamente enamorada acepto sin pensar…

Katy, sé que no llevo mucho tiempo cortejándote y tal vez me esté saltando algunos protocolos, pero me gustaría saber si tu aceptarías casarte conmigo.

-Katy, ella estaba muy ilusionada con Anthony, se había enamorado perdidamente para ella no había nadie más que él, lo miraba con devoción cada que él llegaba, cada que él sonreía no podía creer su suerte, que ese joven fuera ahora el que le estaba proponiendo matrimonio, solo se agarró la cara y le contesto – siiii, si quiero aceptando aquel anillo que él le estaba poniendo.

Katy, esperaba que después ella recibiría el tan anhelado beso de amor, cosa que se moría por experimentar, pero tras darle el anillo Anthony solo le dio un beso en la mejilla, cosa que desilusiono a Katy, pero se decía así misma es solo el hecho que es un caballero, que él no haría nada para perjudicarla.

Ella le escribía cartas interminables de amor, que le mandaba las cuales las leía la madre de Anthony, burlándose de sus palabras, ya que su hijo estaba muy lejos de corresponderle, ella le contestaba como si fuera Anthony. Pero cuando Katy las recibía, lo hacía con todo el amor desmedido, siempre que llegaban las cartas y los regalos, ella brincaba de alegría sin saber que no era correspondida.

-En la casa Andrew, Candy recibía un arreglo floral de más de 100 rosas rojas, espectacular solo que no tenía tarjeta, esto era otra tetra que los Brawn estaban ideando ya que Anthony le comentaba a su madre que los Andrew, eran un matrimonio con mucha pasión y demostraciones de cariño, así que harían todo de su parte para destruir todo eso sembrando la desconfianza.

Candy, solo tomo una y la comenzó a oler pensando que William se las había mandado el aún tenía esa clase de detalles con ella, así que decidió que iría hasta su oficina para agradecer tal detalle.

Al llegar hasta su oficina él estaba muy molesto, que a todo mundo le gritaba le acaba de llegar la orden de expropiación de algunas de sus propiedades, que solo sentí muchísima impotencia sabia de donde provenía tal golpe – ¡MALDITO! ¡INFELIZ! Pero no te saldrás con la tuya, escribio un par de cartas para poder hablar con algunas personas sobre lo que le estaban haciendo.

Candy, entro sin tocar – Dije que nadie me molestara, que no entiendes margarita.

-No soy Margarita, amor pero ¿qué es lo que te pasa?.

-Candy, ahora no por favor déjame ¡solo! Necesito estar solo maldita sea, solo después hablamos quieres, casi apuñando sus manos contra el escritorio.

-Pero amor, dime ¿Qué pasa?

-¿Qué te largues?¡ Maldita sea! ahora no

-Candy, al verlo muy molesto solo salió de su oficina con lágrimas del sentimiento que William hasta con ella se desquito, al salir la se tropezó con Anthony, el cual la ayudo para que se levantara ya que ella, ni siquiera podía ver por las lágrimas que tenía en los ojos.

-Señora, pero le pasa algo.

-No, es solo que estoy sensible y William, el solo –poniéndose a llorar

- Por favor, déjeme llevarla a su casa.

-Candy, al sentirse con el pecho oprimido solo accedió, solo pensaba ¿Qué podría tener tan enojado a William? El jamás le gritaba, aunque estuviera enojado, hacia muchísimo que dejo de tratarla así, él nunca era descortés con ella. Solo se limpiaba las lágrimas, Anthony al percatarse le dio su pañuelo para que se limpiara sus lágrimas.

-Por favor tómelo, no sé qué es lo que pasa, pero por favor deje de llorar.

-Perdón es solo que discutí con mi esposo, pero eso me afecto.

Anthony, al llegar a la mansión llevo a Candy adentro ella seguía muy triste, que sin poder parar las lágrimas solo le fluían, ni siquiera ella sabía porque estaba tan sentimental. – lo siento, creo que le estoy dando un espectáculo sin querer.

-No- acercándose – no se disculpe, es solo que William está muy presionado por algunos negocios, no debe darle importancia.

-Sí, creo que estoy demasiado sensible, no sé ni porque estoy últimamente así, tomando el rostro de Anthony con su mano – te pareces mucho a mi hijo sabes, creo que cuando él tenga tu edad será como tú. Me da gusto que seas el prometido de mi hija, sé que estará en buenas manos eres todo un caballero y se ve que la amas, lo veo en tus ojos cuando la miras.

-Anthony, sintió un escalofrió con aquella opinión de Candy, que hubiera deseado en ese momento decirle que el jamás podría enamorarse de Katy, que no la quería, pero estaba lejos de negarse lo que ya estaba sintiendo en su corazón, esa chiquilla ya se le había instalado, pero debía rechazarla y desechar cualquier sentimiento hacia ella, porque si no hacia echaría por la borda todo lo que tenían planeado.

Katy, iba a buscar a Anthony ya que la ama de llaves le dijo que el joven había llegado con su mama, que estaban en el salón, ella sin más fue a su encuentro casi corriendo que no toco para entrar, por la felicidad que le dio saber que Anthony había venido más temprano de lo normal – Amor me dijeron que llegaste, pero al llegar vio a su madre secándose las lágrimas. – pero mamita ¿Qué tienes?

-Nada hija, es solo que estoy un poco sensible, subiré a mi habitación anda atiende a tu prometido.

-Sí, mama- viendo como ella subía por aquellas escaleras - ¿sabes que paso?

-Creo que discutió con tu padre, que me recuerda que aún tengo cosas en la oficina solo vine a traerla.

-Muchas gracias, por tomarte esa molestia.

-No, mi vida no es molestia voy a regresar perdón sino me quedo pero hablare unas cosas con tu padre. – dándole un beso en la frente. – Saliendo para regresar a la oficina donde al llegar fue directo hablar con William – señor, sucede algo noto que está muy mal, dígame si le puedo ayudar en algo.

-Hay hijo, creo que a estas alturas nadie podrá ayudarme, casi me quieran quieren quitar la mayoría de mis propiedades, la razón el Capitán Oxford que se le ha metido en la cabeza que si no le doy a mi hija en matrimonio, no descansara hasta quitarme todo.

-Bueno eso lo podemos solucionar, ya que pronto me casare con Katy, creo que podemos hacer una transacción digo si alguna vez mi padre confió en usted, creo que usted puede confiar en mí.

-¿Qué es lo que tienes en mente?

-Bueno podría traspasar las propiedades a nombre de una sociedad suya y mía, claro usted pone las propiedades en la sociedad como si fuera de los dos, digo si ya vamos a ser familia esa sería una opción después de nuestro matrimonio le regreso integro lo que puso en la sociedad, se lo devuelvo inclusive en liquides y así no podrán quitarle nada, entiendo que es parte de la herencia de Katy y de su hijo Albert.

-Sí, así es muchacho quiero dejarlos totalmente protegidos, ellos así como mi esposa son mi prioridad.

-Si lo entiendo, ahora que deseo casarme solo pienso en tener todos los flancos protegidos para que cuando Katy sea mi esposa no le falte nada, este totalmente protegida así como los hijos que lleguemos a tener.

-Hay siento que fue ayer cuando mi Katy nació y ahora ya pronto va a casarse, lo que me da gusto es que la veo contenta y enamorada, eso era lo que siempre quise para ella. Ahora que comentas lo de los hijos, ni siquiera puedo imaginar a mi bebe teniendo un bebe, pero cuando suceda seré el abuelo más complaciente que hayan conocido.

-Sé que así será. – Sonriendo – pensando mordió el anzuelo.

En la casa Brown, ahí estaba el capitán Oxford hablando con la señora Brown.

-Vamos capitán solo haga lo suyo, que yo hare mi parte.

-Con tal de que me entregue a la muchacha, con eso le daré todas las facilidades que ustedes requieran, por lo pronto ya está hecho lo de la expropiación, ya su muchacho hará el resto, llegue a pensar que en verdad estaba enamorado de Katy.

-No, que va, mi muchacho tiene otros gustos muy diferentes a lo que usted llegue a creer, solo deje que se casen una vez que se llegue ese día, ellos aldrán a su luna de miel el ahí se la entregara para que haga con ella lo que usted desee, después Anthony, la repudiara alegando que ella se entregó a usted con su pleno consentimiento y mi hijo, la encontró en los hechos.

-Bueno ya después, yo le diré que no tiene otra más que quedarse conmigo ya que nadie la querrá, ya nade los va a respetar, ella terminara en mi casa como mi mujer.

-Perfecto, así que es un trato justo.

-Madre, pensé que estabas sola.

-No, estoy con el capitán Oxford.

-Muchacho, pero mírate antes eras un niño, ahora eres un joven ya mayor el cual va a cumplir uno de mis más grandes deseos.

-Sí, lo sé, ya está todo listo, en estos días hare unas transacciones con los Andrew, los dejare en la calle yo creía que él era más listo pero ya veo que no – buscando la licorera para tomar un trago – desea uno Capitán.

-Por supuesto, brindemos por cumplir nuestros más oscuros deseos.

Michael Ness estaba llegando a la casa Brown, cuando escucho todo lo que estaban planeando, quedando en shock por todo lo que escuchaba a pesar de ser parientes lejanos no estaba de acuerdo con nada de lo que estaban planeando, ni siquiera podía entender el ¿Por qué de esa unión? si se suponía que Anthony se casaba con Katy, obligado por su madre por el status que Katy le iba a dar a su familia, pero de eso hacer todo lo demás eso era macabro. ¿Pero qué hacer? Si el solo iba a informar nadie le creería cuando de repente.

-Joven desea algo, busca al joven Anthony.

-He no, yo solo debo irme olvide algunas cosas que tengo que hacer luego regreso.

-Como guste – el mayordomo viéndolo extrañado como lo había encontrado en aquel pasillo.

Cuando el capitán se fue, llego el mayordomo señora vino el joven Michel a buscar al joven Anthony.

-Mmm que esperas hágalo pasar.

-No él tuvo que irse, dice que olvido algo.

-Ha ya veo, está bien puedes retírate.

Si, señora.

-Hijo todo va a pedir de boca, lo bueno que los Andrew se tragaron todo el cuento de que estoy tan enferma para poderme hacer cargo de los preparativos de la boda, el solo hecho de estar con ellos me enferman.

-Lo sé madre, pero era inevitable para los planes que tengas que convivir con ellos.

-Sí, así es, ya casi puedo tener en mis manos mi más anhelado premio mi venganza, solo vivo para ello.

-Y la tendrás acariciando su rostro.- pero muy en el fondo sentía tristeza de tener que destruir algo tan hermoso como era Katy, pero tenía que hacerlo no solo podría protegerla que clase de hijo seria caer rendido ante una mujer a la que debía odiar y no amar.

-Michael solo se agarraba la cabellos de la cabeza, no ellos no podían tocar de esa manera a Katy, no él tenía que hacer algo debía decir lo que sabía, pero si lo hacía se metería en muchos problemas con la familia, mas con su tía y Anthony. Se sentía nervioso como podría acceder a Katy, mas esta cuando le dijera no le iba a creer, pasaría como el hombre despechado ya que se sabía muy bien que le gustaba mucho Katy.

Katy, por su parte vivía en su burbuja en la cual sus padres la tenía, sin tener que preocuparse de nada, ya estaban preparando todo para su boda, a pesar de los problemas, ella estaba ajena a todo lo que podría decirse se avecinaba, ya que estaba muy metida en los preparativos.

-Mama mira estas invitaciones, yo las veo bonitas.

-Ha sí, me decías.

-Mama ponme atención.

-Si hija, es que aún estoy muy consternada por lo de la mañana, por cierto dijo Anthony que su madre viajaba en estos días a Nueva York, que llegaba una prima de ella que quiere estar presente para la boda.

-Sí, de hecho ya vez que ella está un poco enferma y es por eso que requiere que su prima este a su lado.

-Sí, es la razón por lo que nos haremos cargo de todos los preparativos, ya que ella no puede con tanto, tu suegra es una dama demasiado enfermiza por lo que deberás cuidarla mucho mi amor, sabes que es la madre de tu furo esposo así que deberás acompañarla, pero sé que ella te querrá muchísimo y Anthony, más si estas al pendiente de ella.

-Sí, lo sé, pero anda mama dime porque pelearon tú y papa si ustedes nunca pelean.

-Por nada hija, llega el momento que también tenemos nuestras diferencias, pero nada que no podamos arreglar anda decídete color crema, blanca o color almeja.

-Mmm no sé, cuando le pregunto a Anthony estas cosas el solo dice – lo que tú quieras – jajajajjaj pero nunca me da su opinión.

-Hay hija, debe ser que quiere tenerte contenta y no discutir por cosas sin importancia, cuando yo me case con tu padre mi madre y la abuela, se hicieron cargo de todo yo de hecho no di ni mi opinión.

-Hay mama pero si eso es lo bonito de las bodas, planear todo.

-Cuando llego William muy apenado. – Amor podemos hablar.

-Mama, papito creo que me iré a mi habitación debo decidirme sobre esto, los dejo. – Dándole un beso a los dos – los quiero.

-Candy, amor solo quiero discúlpame por cómo te trate en la mañana es que me dieron una mala noticia, sé que no justifica el hecho que me desquite contigo, pero estaba muy estresado que no se perdí los estribos.

-Yo sé, que tú a veces estés muy estresado, es solo que si me dolió que me trataras de esa manera, tú nunca me gritas, pensé que había hecho algo para que estuvieras enojado conmigo.

-No mi vida, no es solo que últimamente estoy muy abrumado con los problemas, pero creo que ya encontré una solución para todo lo que está pasando, aunque aún lo estoy pesando la solución que me dio Anthony es muy buena. – Mirando con preocupación a Candy.

-Candy solo corrió a sus brazos – sea lo que sea lo solucionaremos juntos amor, juntos nunca por separado.

-Te amor mi amor, solo dime que no estas enojada conmigo.

-No, bueno un poquito – haciendo un puchero.- además con lo sensible que estoy últimamente que no se por todo lloro, creo que el hecho de que mi hija se me va a casar y mi hijo está lejos, es lo que me tiene así.

-Sí, quizás sea eso, anda vamos al despacho he pensado algunas cosas que quiero consultarlas contigo.

Michael, caminaba en el mismo lugar solo pensando, ¿Cómo hacer para que Katy le creyera?, así como sus padres, pero si solo iba sin pruebas eso podría poner entre dicho su palabra, al lado de Anthony que era un joven con mucho pero mucho mejor estatus que él, solo pensaría que es el idiota enamorado, dolido por no poderse casar con la chica de la cual estaba enamorado desde niño.

Pero ¿Qué hacer para que no le hicieran daño a Katy?, era lo que no lo dejaba ni dormir.

Los días pasaron y las invitaciones comenzaron a enviarse, así como a los conocidos de la familia como a los familiares. Entre ellos estaba Patricia con Stear, así como sus hijos y los hijos de Annie y Archivald, uno de los invitados más esperados por la familia era George con Nancy, que ya hacía tiempo que se habían ido a vivir a Guatemala pero querían llegar para la boda, solo ellos dos asistirían como no hacerlo si casi eran parte de la familia y William quería que fueran parte del festejo.

Ya estaban a un par de semanas de la boda de hecho, ya estaba todo a pedir de boca el banquete, tal parecía que las cosas no podían ir mejor, el acoso del capitán Oxford seso con ello le daba un respiro para que el pudiera hacer lo que tenía planeado con lo de sus propiedades, en esos momentos deseaba que George, llegara para que le tendiera una mano y agilizar todo para no perder sus propiedades.

Los señores Briter estaban en su casa, cuando llego Candy con Katy a su casa.

-Abuelito ¿cómo estás?

-Hay pues veras hija, vivo de milagro ya solo espero aguantar para llegar a tu boda, después ya que me recoja dios.

-Haya papa, deja de decir tonterías que aun te falta asistir a la boda de tus demás nietos.

-Hay hija, es que ya estoy viejo que ya solo no puedo con mi alma, ya estos achaques me están matando.

-Ya amor deja de quejarte, ya perece que te veo bailando en la fiesta – hay mírate mi niña, tan bonita quien iba a decir que te nos casas dentro de dos semanas.

-Sí, abuelita estoy tan feliz.

-Se te nota la felicidad a Kilómetros, por cierto hija vamos al salón hay que ver lo de la ropa que tengo para su dote, ya está lista ya hasta grave sus iniciales.

-Hay mama, ya me ahorraste trabajo por hacer.

-Por cierto Katy, hija en el cuarto que era de tu mama, ahí hay una caja donde están unos sombreros, esta una cajita me la puedes traer – te va a encantar lo que encontré.

-Sí, abuelita voy, Katy subió muy ansiosa por ver lo que su abuela tenía guardado ya que ella guardaba todo, su casa era como un museo cuando era niña siempre le gustaba jugar en cada rincón de esa casa al regresar al salón – abuelita, tarde porque no encontraba la caja.

-Sí, que raro si la deje encima de la cama debió ser que Martina la puso en otro lugar.

-Sí, era por eso que no la encontraba.

-Mira hija, lo que encontré buscando en una caja de tus sobreros viejos.

-Mama, pero si son los guantes que William me regalo, hay si son tan lindos verdad no sé porque nunca me los lleve.

-Porque tu marido comenzó a comprarte infinidad de cosas, que solo no tenías por qué pensar en unos guantes viejos.

-Hay mama, si son hermosos.

-Verdad que sí, hay fue uno de sus primeros regalos de hecho el primer regalo que recibí de él.

-Katy, a pesar de sentirse enamorada no entendía porque ella no se sentía igual que su mama, si ella cada que hablaba de su padre solo lo hacía con una sonrisa y sus ojos brillaban acompañado de un rubor, pero ella solo no podía encontrar ese regocijo, quizás era que como aún no estaba casada, que el poco acercamiento que había tenido con Anthony no era suficiente como para hacerla sentir así, ni siquiera le había dado un beso real como el que sus padres a veces se daban, un beso que solo acortaban por la falta de respiración. Pero no por eso iba a dejarse llevar por sus pensamientos, no ella amaba a Anthony con todo su corazón, así que no daría marcha atrás.

-Oye hija, te noto un poco rara, no se algo en tu cara, no en la mirada, es no sé cómo si la tuvieras cristalizada.

-Hay sí, ya se todo esto del casamiento de Katy me tiene así, el hecho de que Anthony se la va a llevar lejos una larga temporada, me tiene muy sentimental lo único que me consuela es que mi niño no tarda en llegar, ya pronto estará aquí para abrasarlo lo extraño tanto, -dejando caer una par de lágrimas – ves lo que te digo ando súper sensible.

-Sí, debe ser aunque no sé, bueno hija no me hagas caso cosas de vieja.

-¡Mama! No había pensado en que tengo que tener la charla con Katy.

-Oh si la charla.

-¿De qué Charla hablan? ¿Qué tienen que decirme.

-He bueno hija, tu madre tendrá que platicar contigo sobre algunas cosas es por esa razón que iré a la cocina para pedir té y algunas galletas, creo que llego el momento de que le hables sobre ciertas cosas – auhm permiso.

-No, mama no te vayas dame apoyo moral.

-Hija, tu puedes andar que no te de pena – saliendo casi huyendo de aquel salón.

-Anda mama dime ¿Qué no puedo con la intriga?

-Bueno hija, uhm he ¡dios! que difícil y pensé que cuando mama me lo platico le había sido fácil, pero ahora entiendo que no, bueno pues es acerca de lo que pasa en el lecho matrimonial.

-Katy, estaba muy atenta a lo que Candy tenía que decirle – aja si te escucho.

-Bueno pues, este, es, resulta que cuando uno está solo con su esposo…

Continuara.

Jajajajajajaja pobre Candy, ahora tendrá la gran charla de madre a hija que alguna vez ella tuvo con la señora Briter, en esos tiempos yo tampoco hubiera querido estar en sus zapatos. Chicas por motivos personales ya no estoy e ciertos grupos, así que si me quieren seguir tendrán que hacerlo desde mis redes sociales, sigo trabajando para tener material novedoso, así como nuevas imágenes de Albert y Candy. Habrá sorpresas…

Las espero en el próximo capítulo ya saben por la XEW, Radio.

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