Atención esta historia está clasificada con contenido adulto, éste capítulo contiene escenas eróticas con alto contenido sexual (también conocido como Lemon), que pudieran perturbar la sensibilidad de algunas personas, si no te gusta este tipo de contenido o eres menor de edad, FAVOR de DETENER la lectura ahora. Leer bajo su propia responsabilidad.

Los personajes no me pertenecen son creación del gran Akira Toriyama. La trama e historia si son idea original mía.

Viendo tus ojos puedo descifrar el universo. El viento suave, el azul del cielo, al fin lo entiendo. Que este mundo gira y que algún día he de morir, pero contigo... Y en esta historia no existe el tiempo, porque en tus brazos reinventé el universo. Al fin entiendo que el pasado y el futuro solo existe, hoy. Y hoy te amo... - Tus ojos, Belanova.

La científica estaba asombrada, el guerrero había tenido un cambio bastante radical en los últimos días de travesía con ella y con su pequeño.

Cierto que aún seguía entrenándose como un maníaco, sin embargo, ya no se encerraba horas en maratónicas sesiones a entrenar, pasaban más tiempo juntos, ¡Pasaba tiempo entrenando a Trunks, por Kami! Sin necesidad de coerción y eso si era de pensarse.

El saiyajin era un caleidoscopio de actitudes, siempre la sorprendía. Si no lo conociera tan bien diría que alguien lo secuestró y se lo cambió por otro ser.

A su manera se mostraba tierno. La sorprendía mientras ella trabajaba en algún nuevo invento, la distraía adrede llevándole por sorpresa a su hijo.

—¡Mujer, tenemos hambre!— Se quejó amargamente el saiyan, mientras Bulma le daba una mirada de molestia.

—Ahí dejé la comida en el comedor Vegeta, ahora estoy ocupada— decía una estresada Bulma que intentaba mejorar uno de sus coches exploradores sin éxito.

—¡Eso no es comida! No tiene carne— se volvió a quejar el saiyan. Quien sabía que cuando la

ojiazul estaba trabajando lo ignoraba deliberadamente.

—No te va a pasar nada por comer algo de verdura Vegeta— él le dio una mirada enojada, antes de usar su arma secreta.

—No vamos a comer eso, es indignante— se cruzó de brazos mirándola enojado —Ni siquiera el crío quiere comerla, ¡Trunks! ¿Dile a tu madre que piensas de la comida?

—¡Comida fuchi, mamá!— mientras adoptaba la misma pose que su padre y la misma cara de enojo.

La ojiazul quiso echarse a reír ante aquella escena tan encantadoramente tierna.

—Mi amor, pero si a ti te encanta comer eso— le decía divertida la peliazul a su hijo mientras le revolvía el cabello.

El Saiyan previendo que la mujer lo dejara sin aliado de inmediato dijo:

—Eso no es comida mujer, es indignante que pretendas alimentar con esa basura al príncipe de los saiyajines, ¿acaso quieres que muera de hambre?

Además si le das eso al crío lo harás débil— Indignado mostró un punto que para él era obvio.

Bulma solo torció los ojos, había veces que quería matar al príncipe cuando decidía hacer un berrinche por nada.

—Hambre mamá, comida saiyajin, ¿Sí?— se quejó el pequeño saiyan, quien emocionado porque su padre le hiciera tanto caso simplemente defendía lo que éste quería.

A Bulma le hizo muchísima gracia la indignación de esos dos tragones, y previendo que no la dejarían avanzar más, se fue a la cocina para asignar otro platillo en los robots que la ayudaban.

Cada vez la peliazul se sorprendía más. Cualquiera que lo viera pensaría que sólo era un amoroso padre de familia y no el cruel y sanguinario príncipe saiyajin de una raza guerrera legendaria.

No entendía su cambio de actitud, la desconcertaba, pero tampoco perdería tiempo en cuestionarlo. Decidió aprovechar ese tiempo, pues lo conocía y sabía que esa faceta solo podría conocerla exclusivamente en esa absoluta privacidad y que esa amable actitud duraría lo que un suspiro tal vez.

Aún así se emocionaba al ver cómo día a día el saiyan pasaba más tiempo con su hijo y cómo se comportaba más amable y atento con ella.

Y a pesar de sentir que podía morir de amor de tanta felicidad que la embargaba, a ratos la incertidumbre la aquejaba poniéndola ansiosa, no quería pensar en cosas malas, pero ¿Y si no le caía bien a Radditz y a Nappa?

Al final solo los conoció de forma muy somera y en realidad no había tenido mucho contacto con ellos, ¿Y si no les agradaba que ella acompañara a Vegeta?

Suspiró, «Basta Bulma deja de pensar en tonterías, y si no les caemos bien será su problema, tendrán que aguantarse»

Decidió no darle más vueltas al asunto, no ganaría nada pensando en cosas sin sentido, les gustará o no iban en el paquete.

«Lo siento amigos si no les gusta, quéjense con su príncipe» Sonrió al pensarlo, no se atreverían a desobedecerlo.

Faltaba poco para que llegaran al enigmático planeta Psícora, tal vez unas horas. Bulma se había puesto un precioso vestido de tirantes que posiblemente no tendría ocasión de llevar en el planeta base.

Pues se amoldaba generosamente a su figura enmarcando sugestivamente sus bien dotados pechos. Conocía a su guerrero y evitaría cualquier escena de celos posible. Pero ahora en la nave estando sólo con él y su hijo podía darse el lujo.

Estaba dentro de la cocina en la barra haciendo la comida, mientras de reojo veía a Trunks de espaldas jugar con sus bloques y carritos en la sala

Vio entrar al saiyajin con un gesto de aburrimiento a la cocina. No le prestó mayor atención pues seguía ensimismada, hacía la comida distraída mientras continuaba perdida en sus pensamientos, que la llevaban a ecuaciones complejas que le complicaban terminar un nuevo tipo de material para el traje del saiyajin.

Sintió un escalofrío recorrer su nuca, rumbo a la espalda baja al sentir una mirada penetrante que la recorría y la desnudaba sin tocarla.

A pesar de eso, no esperaba ningún movimiento del saiyajin pues Trunks estaba ahí y él era demasiado escrupuloso en que no los vieran, ni siquiera su hijo en situaciones comprometedoras.

Pronto, sintió las manos de ese sensual guerrero atacarla a traición, abrazándola por detrás, tomando sus suaves senos entre esas fuertes manos, pegando su masculinidad al cuerpo de la fémina.

Un leve e imperceptible jadeo escapó sin poder evitarlo de los deliciosos labios de la mujer, el saiyan en voz muy baja que ronroneaba solo puso sus dedos en los suaves y rojos labios de la fémina y dijo:

—Shhhh el crío está ahí— ella en shock por ese acto tan audaz del guerrero, sólo lo miraba con ojos sorprendidos mientras él la miraba traviesamente y seguía deleitándose con esos suaves senos, masajeándolos para el placer de ambos.

Rozando delicadamente sus pezones, apretándolos suavemente, mientras su nariz recorría acariciando dulcemente ese delicado cuello y culminaba mordiéndole ligeramente la delicada oreja a la hermosa mujer a quien tenía jadeando en voz baja.

Sintiendo el deseo crecer, retiró las manos del generoso pecho de la mujer para abrazar su cintura y pegarla más a su varonil cuerpo

– Trunks— llamó su padre con firme voz.

El pequeño híbrido dejó lo que estaba haciendo y volteó de inmediato a verlo. No era usual que su padre se dirigiera a él y últimamente había sucedido seguido así que alegre volteó a su llamado.

—Ve a tu cuarto y tráeme los guantes que dejé ahí. No vuelvas sin ellos.

El pequeño semisaiyan se fue a buscar feliz lo que su padre le pedía.

En cuanto salió del lugar, el saiyan mayor metió sus traviesas manos por debajo del vestido de la sensual mujer, mientras una Bulma atónita no creía lo que pasaba.

—¿Qué crees que estás haciendo Vegeta, Trunks puede regresar...— dijo en voz baja, antes de sentir como él hábilmente metía esos ágiles dedos dentro de su ropa interior comenzando suavemente a tocar su zona más sensible.

Sentía que hiperventilaba mientras él hacía con facilidad la tanga de la mujer al lado, separaba sus piernas y sin darle un segundo a dudar lo sintió entrar en ella.

Un gemido escandaloso quiso salir de su garganta, el cual murió en los labios del saiyan quien seguía abrazándola por detrás mientras ella con los ojos abiertos de la sorpresa veía la mirada de diabólica maldad de él mientras era fuertemente penetrada.

Sentía ser invadida hasta el fondo de su ser, su corazón latía desbocado con el miedo de que en cualquier momento su pequeño retornara y ellos estuvieran consumando su pasión.

La adrenalina los invadió. Era algo nuevo, pecaminoso pero delicioso de sentir, el saber que podrían ser encontrados en tan comprometedora situación. Mientras sentía cómo el saiyan la apresaba y pegaba más a su cuerpo a la vez que la embestía una y otra y otra vez.

Con la mano libre seguía masajeando los senos, y su traviesa cola recorría sin pudor las piernas de la fémina deteniéndose debajo del vestido masajeando impúdicamente la entrepierna de la mujer, mientras la obligaba a seguir así de espaldas a él, volteando la cabeza de lado para seguir besándolo.

Para el saiyan era algo bastante placentero, y más porque de esa forma se bebía todos y cada uno de los suaves gemidos que por más que ella intentaba retener no lograba acallar del todo.

Fue un encuentro diferente tan rápido y explosivo que sintió su liberación llegar sin poder hacer nada más que gemir aferrándose a esos adictivos labios. El guerrero no duró más que ella cuando su liberación llegó también.

La abrazó un momento más descansando y relajando las respiraciones, mientras un emocionado Trunks regresaba a donde estaban.

Cuando la científica se dio cuenta él ya se había retirado, yendo rumbo donde lo esperaba su hijo a recoger los guantes que le había llevado.

«¿Qué carajos había sido eso?» fue todo lo que la mente de la peliazul pudo pensar...

No sabía con precisión qué pasaba por la cabeza de su pareja, pero ese nuevo Vegeta pícaro y atrevido le encantaba, su corazón seguía golpeando fuertemente y sus mejillas estaban arreboladas todavía, mientras sentía su cuerpo temblar y sentía la semilla caliente de él escurrir por sus piernas temblorosas...

Comieron rápido pues estaban por llegar e ingresar a la atmosfera de ese enigmático planeta.

Se sentaron para comenzar la secuencia de aterrizaje.

Bulma estaba conmocionada, se imaginó de todas las formas posibles ese enigmático planeta, pero ni en sus más alocados sueños hubiera esperado encontrar algo tan hermoso como ese lugar.

En efecto, como su guerrero le dijo: Psícora, el lugar de la eterna luna. Hacía gala a su nombre, era el lugar de las mil maravillas.

A pesar de que reinaba la obscuridad, una enorme Luna adornaba ese cielo cubierto por el eterno manto de la noche, lagos con tonos plata y valles secretos recorrían ese lugar de ensueño. La vegetación era surrealista, su corazón latió emocionado.

Cuando por fin aterrizaron, la peliazul salió más que emocionada a ver el lugar que escogió su saiyajin para dejar la nave.

Tomó al pequeño Trunks en brazos y corrió como una infante a conocer el lugar, abrió la compuerta y salió acelerada, con el corazón desbocado.

El saiyajin salió detrás de ella a paso lento y seguro, le enterneció lo que vio, ahí estaba esa bella sirena con las mejillas arreboladas y con la mirada sorprendida por la belleza que veía en ese lugar, ella parecía de alguna forma pertenecer a ese mundo de ensueño.

El guerrero se perdió en sus pensamientos imaginando que, si las hadas existiesen definitivamente vivirían en ese planeta y que la ninfa que viajaba con él sería una de ellas.

Aún no entendía cómo había logrado que semejante ejemplar de mujer fuera solo para él, tener su cuidado y caricias a su entera disposición, definitivamente el insecto debía seguir llorando su pérdida.

Ella seguía estática con Trunks en brazos, viendo con emoción ese bello y paradisíaco lugar, de pronto volteó a verlo y lo encontró con una sonrisa de medio lado recargado en la puerta de la nave.

Supuso que se quedaría ahí a distancia viéndolos disfrutar deslumbrados de tan enigmático paraíso. Ella y Trunks vieron el plateado lago que era antecedido por un verde y fosforescente prado, con enormes hongos de colores fluorescentes mientras insectos similares a mariposas luminiscentes paseaban felices ahí.

Trunks emocionado quería acercarse a atraparlas alargando sus manitas — ¡Mami, mami mira! —Decía el pequeño emocionado y de repente sin que ella lo anticipara, sintió las fuertes manos del guerrero abrazarla por la espalda, mientras la traviesa cola se acomodaba en su estrecha cintura como su fuera su lugar natural.

Ella volteó a verlo y lo que vio la deslumbró. Su guerrero sonreía —¿Te gusta?— Preguntó el saiyan en un susurro delicado.

—Me encanta, gracias por traernos— fue lo que ella emocionada dijo. Solo sintió los brazos de su hombre abrazarla un poco más en respuesta.

De repente para mayor sorpresa de ella, él se separó y se adelantó volteando a verla dándole la mano abierta esperando que ella la tomara.

Una muy sonrosada Bulma correspondió al gesto y fue guiada cariñosamente al centro de ese prado surrealista. Ella iba emocionada, jamás ni en sus más locos sueños hubiera esperado tal acto de caballerosidad y gentileza de ese arisco saiyajin.

Pero allí estaba él sorprendiéndola, cambiando las reglas del juego. Se sentó en ese campo y la jaló para dejarla sentada en sus piernas mientras ella cargaba a Trunks.

—Príncipe, ¿Cómo encontraste este lugar? — fue su curiosa pregunta, estaba expectante pues él no era de platicar mucho de sus memorias del pasado, pero se sentía osada y tal vez Kamisama estaba de su lado y podría satisfacer un poco su curiosidad.

Se mordió el labio esperando ansiosa la respuesta, el saiyan la miró largo rato. Ella supuso que no le contestaría.

«Al menos lo intenté»

Se dijo así misma, aún así pensaba en los próximos días poder hacer que él fuera más comunicativo, cuando de pronto fue sorprendida con lo que menos esperaba:

—Regresando de una misión en el sistema solar vecino. Acabamos la purga muy pronto, cerca de aquí hay un asteroide dedicado al placer, Radditz y Nappa querían aprovechar el tiempo— Dijo tranquilo el saiyan.

Ella pícara preguntó — ¿Y cierto orgulloso saiyan no quería ir?

Dándose cuenta del tono juguetón de la hembra decidió provocarla un poquito —Claro, pero si iba no les harían caso, una vez que una hembra me prueba no vuelve a tener satisfacción con nadie más— le devolvió la broma en el mismo tono, mientras dulcemente acariciaba la tersa piel de la mejilla de la peliazul.

Ella notando el tono bromista que tenía, decidió seguir su juego contestándole, fingiendo ofenderse:

—¡Pero qué vanidoso y pagado de sí mismo resultó el príncipe de los saiyajines!

Él se echó a reír y la abrazó pegándola más a su pecho, tomándola tiernamente del mentón y depositando un cálido y casto beso.

Antes de seguir su relato fijó su mirada en la del pequeño semisaiyan que miraba a sus padres asombrado, pues nunca los había visto así de cariñosos.

—¿Quieres jugar con las mariposas, mocoso? — fue lo que el saiyan le dijo al pequeño, quien emocionado movió su cabeza afirmando que sí.

—Entonces ve y atrapa una, pero tiene que ser de colores llamativos, si me traes una que me guste te dejaré entrenar conmigo— Fue lo que risueño su padre le decía.

Bulma no daba crédito a lo que escuchaba y veía. Le habían cambiado a Vegeta en algún punto del espacio y no sabía en qué momento.

—¿Quién eres y que has hecho con mi príncipe? —Fue lo que ella emocionada le dijo.

El sólo se rió y la recargó delicadamente a su pecho. —¿Me dejarás terminar de contarte o no mujer vulgar? — dijo suavemente el saiyan. Ella emocionada, solo sonrió esperando que él retomara su relato.

—Cómo no quería quitarle protagonismo a esos dos ineptos, que solo podían conseguir el placer de mujeres pagadas, los dejé divertirse y me decidí venir a revisar este sistema solar que había visto de pasada. El color del planeta azul obscuro casi negro me llamó la atención. Un planeta en la sombra. Esperaba encontrarme un lugar inhabitable, inhóspito, pero con buenos minerales. En cambio, encontré un lugar bastante enigmático, que me permitía descansar de mi constante estrés y trabajar en una técnica parecida a la meditación humana que me permite mejorar mis estrategias de ataque. Cuando te conocí pensé que tal vez provenías de este lugar realmente, tu belleza inusual me decía que no podías ser solo una simple humana— le dijo con ternura mientras suavemente sus dedos recorrían los suaves y gloriosos labios semiabiertos de la impresión de la humana.

Bulma se sentía sonrojada, escuchaba su corazón latir con fuerza. Simplemente creía que estaba dormida, esto era irreal, él jamás la había halagado de esa manera ni reconocido abiertamente que le gustase o cuánto le atraía.

En verdad la halagaba tanta atención de parte de su saiyan. La miró como se mira a una obra de arte; veía que esos ojos de un negro penetrante la acariciaban sin tocarla.

Él juntó sus frentes para después darle un tierno beso en la punta de la nariz que la terminó de desarmar, de una forma tan suave y lleno de ternura que desconocía en él.

—Me gustaría pasar algo de tiempo aquí príncipe—decía la científica. El solo sonrió y le dijo:

—Nos quedaremos el tiempo que desees— mientras el pulso se le aceleraba a la científica al pensar que tendrían al menos varias semanas de privada complicidad...

El saiyan se hallaba entrenando fuertemente en la cámara de gravedad en lo que la mujer analizaba la información que estaban escaneando los satélites que había activado para que mapearan toda la corteza planetaria de ese enigmático lugar.

Como apenas ese día los había puesto en órbita, tardarían al menos un día en completar sus órbitas alrededor de ese planeta y podían tener los mapas cartográficos de ese lugar. Mientras ella se entretenía en eso y Trunks jugaba, el saiyan meditaba lo que estaba haciendo.

A pesar de las constantes peleas entre su orgullo y su corazón, en cuanto vio a la mujer inconsciente envuelta en un charco de sangre, sintió un temor enorme apoderarse de él y una furia inmensa consigo mismo lo invadió.

Literalmente no comió nada esos 3 días que ella estuvo inconsciente, solo alimentaba al crío, pero su estómago al igual que su corazón se hallaban contraídos, expectantes de verla despertar. Así que, cuando esa hada de cuentos mágicos abrió los ojos, su alivio fue tanto que hubiera deseado creer en alguna divinidad para agradecerle.

Fue en ese momento que temporalmente su corazón ganó a su orgullo. Hizo un pacto consigo mismo, haciendo un paréntesis de quién era y del peso que conllevaba su destino como príncipe de su raza.

Decidió que ese tiempo, en ese espacio y lugar dejaría de lado todo, olvidaría quién era, su cargo, su linaje, su orgullo y sería solo un hombre, un simple mortal adorando a la diosa lunar encarnada que era esa mujer de cabellos y ojos azules. Que con sus ojos color zafiro lo extraviaba.

Solo sería un simple mortal enamorado de la eternidad, de la belleza inefable que escondía ese ser elemental, y la adoraría por el tiempo que ese lugar mágico y recóndito lo permitiera. Le debía eso a ese ángel que había puesto su corazón y su entera confianza en él, en manos de un demonio y que dentro de poco la encerraría en la prisión que creo solo para ella, para siempre.

— ¿En qué piensas príncipe?— se acercó ella emocionada a su lado, mientras él salía de sus cavilaciones, agarró a la hermosa mujer y la sentó sobre sus piernas, mientras aspiraba el delicioso aroma que despedía ese sensual y frágil ser.

—En nada...— fue su simple respuesta, ella lo miró largamente, lo conocía, sabía que algo lo atormentaba, pero no podría precisar que era.

No importaba ella ya había tomado su decisión y lo ayudaría, le daría el soporte que su alma atormentada necesitaba.

—¿Recuerdas cuando me obligaste a llevarte a ese lugar e hicimos tu famoso picnic? — Una sonrisa traviesa se asomó a la cara del peliflama.

Emocionada lo abrazó mientras sentía la traviesa cola del hombre pasear tranquila por sus piernas, mientras ella pegaba su sugerente escote a él, quien de inmediato se ruborizó con la forma tan natural de ella de abrazarlo.

A pesar de cómo lo abrazaba, sabía que ella no tenía segundas intenciones pero era inevitable para el excitarse al tenerla tan cerca.

—Obligarte a ir conmigo, fue la mejor decisión de mi vida príncipe— fue lo que sensual le dijo al oído.

El sonrojo del guerrero se intensificó, esa mujer lo tenía bajo su embrujo, él lo sabía y ella también.

—Iremos a uno parecido mañana, ¿puedes hacer todo para que tengamos las cosas que se necesitan?

Decidió poner distancia para poder seguir entrenando, si seguía tan cerca de ella, la llevaría a la recámara y la secuestraría por horas y él todavía debía terminar su entrenamiento.

—Solo asegúrate de preparar todo...ahh y lleva contigo una de esas casas cápsulas.

Fue todo lo que el hombre dijo antes de salir de ahí, por más que trató de evitarlo el rubor natural en su cara delataba lo alterado que estaba, eso y que su "amiguito" se había alzado en firmes tan pronto la sintió sentarse en sus piernas.

Ella estaba emocionada, no sabía que traía su príncipe en manos, pues en efecto solamente habían tenido un picnic previo a este, y fue donde todo su idilio empezó.

—Lo tendré todo listo a tiempo Vegeta— le guiñó el ojo, satisfecha de la reacción de él, era su forma de vengarse un poco del encuentro furtivo a traición que le dio en la cocina.

Emocionada se fue a revisar todo lo que necesitarían para su picnic, su corazón palpitó furiosamente.

Estaba realmente curiosa de saber a qué lugar irían, así que estaba exultante de emoción esperando expectante la sorpresa del saiyajin y el enigmático lugar por conocer...

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Mmmm tal vez alguien empieza a dudar de hacer lo que tiene que hacer... ¿Será?

¿Qué piensan de este cap y de la actitud actual del saiyan? ¿Pudiera haber alguna forma de que las cosas no sean tan malas para Bulma?

Contesto rápidamente sus comentarios:

Belén.b189: estoy de acuerdo contigo jajaja yo tengo esa misma relación de amor y odio con las actitudes jajajaja no pudiste describirlo mejor.

XXlalaLulu: Jajaja literal creo que pasará por mucho que restasen las cosas tarde o temprano saldrá todo a la luz D:

Annetzita: Tus palabras son hermosas me sonrojas :3 mil gracias a ti por darle la oportunidad al fic y leerlo 3

Airyisabel: De acuerdo contigo eso va a ser horrible :( ni yo quiero leerlo cuando pase y de verdad es grato saber que no han sido ofensivos los lemons, que es algo que siempre me pone nerviosa. Mil gracias por leer!!

Invitado: un gusto saber que te va gustando la historia gracias a ti por leer y dejármelo saber :) !!!

Aprovechando quiero contarles que haré un minific especial de san Valentín, constará de 5 caps que publicaré a partir de mañana: jueves y domingo.

Espero les guste, sería recomendable para que entiendan todas las referencias de ese especial, que lean antes truco o trato saiyajin y el viaje de Bra, pues es de esa misma línea de especiales encadenados que estoy haciendo. Ojalá les guste y si sí me lo dejen saber con sus comments

Nos leemos la próx semana!!!