92. Atención

—Las usaste —adivinó Heero lo evidente—. De señuelo.

Su mirada azul estaba fija en él.

—Así es —dijo, disfrutando de tener toda su atención—, las coloqué de tal forma que los distraje, robé un leo y liquidé a los demás, la gran mayoría antes de que sus pilotos llegaran a ellos —detalló con seriedad—. Eran bastantes hombres y con buen tiempo de respuesta, así que el leo que piloteaba quedó hecho trizas cuando solo me faltaba derribar un enemigo. Al saltar del mobile suit, me golpeó con el suyo y ya sabes el resto, sobreviví yo.

Apenas terminó de hablar se dio cuenta que él parecía seguir preguntándose algo, como si un detalle no le terminara de calzar en su explicación. "¿Qué hice mal para ti?", se cuestionó. Necesitaba descubrirlo.