95. Envidia

—Ah, sí, claro —dijo Duo en respuesta—, pero no hubiese dormido tranquilo con tanto armamento cerca de esta zona residencial, además si notaban la información robada antes de que regresara con mi Deathscythe, podrían haberlos llevado a otro lugar indeterminado —hizo una pausa larga solo porque estaba disfrutando en exceso esa mirada intensa clavada en él—. Prefiero salir lastimado que correr ese riesgo, así decidí encargarme de ellos con lo que tenía.

Heero valoró en silencio sus palabras. El trenzado había preferido vivir sin arrepentimientos, incluso a costa de su propia integridad. Podía entender eso.

De hecho, le gustaría lograr lo mismo porque él cargaba con tantos errores imperdonables...

Se dio cuenta de pronto que Duo parecía vivir sin arrepentirse de nada a tiempo completo. Una suerte de envidia comenzó a nacer.