Capítulo 30: Verdades.

POV Edward

No encontraba palabras para explicar lo mal que me sentía; estaba sumergido en un gran agujero de desilusión. Me consolaba que no todo estaba perdido, Jasper me estaba ayudando para poder resolver todos los problemas por los que estaba atravesando.

Mi amigo estaba pegado al teléfono hablando con colegas de la policía; en la primera llamada le informaron que Riley estaba capturado. Después le dijeron que Tanya seguían en libertad. Por lo tanto crearon un plan para atraparla en cuanto nos encontráramos con ella. Todo tenía que salir perfecto. De todos los psicópatas que había conocido en mi vida, ella me parecía la más peligrosa y quien podía hacerle daño a mi familia y a mi Bella.

"Al menos esta pesadilla va a acabar pronto" me recordaba una y otra vez.

Dejé de pensar por un momento. Giré mi cabeza y miré el reloj, marcaban las 7:30 de la mañana y en ese mismo instante mi celular empezó a vibrar sobre mi mesa de noche; lo tomé fijándome que era un mensaje y el número no era nada desconocido para mí, se trataba de la persona con la que menos quería lidiar en este momento pero debía hacerlo si quería salir de todo esto lo más rápido posible.

* Este mensaje es para recordarte que sigo siendo tu secretaria y ya tengo listos los papeles de tu divorcio para que vengas al parlamento en cuanto puedas y los firmes. No puedo esperar a que seamos marido y mujer.

Tu adorada*

Suspiré audiblemente y me senté al borde de la cama, puse mis manos en mi cara de forma que cubriera mis ojos. No podía hacer esto: No podía enfrentar a Bella de nuevo con la pose gélida y firme que debía mantener frente a ella, tratando de mostrarme odioso con ella sabiendo perfectamente que ella solo inspiraba sentimientos de amor en mí y lo único que quería hacer era estar con ella y protegerla de todo y de todos por el resto de mi vida, estaba seguro que nada me haría más feliz que eso.

Con desgano, volví a leer el mensaje de Tanya, lo que me recordó mi cruel realidad; No perdí más el tiempo y decidí que era hora de ir a tomar una ducha y prepararme para el largo día que me esperaba hoy.

En cuanto salí de la habitación, me preparé mentalmente para enfrentarme a Bella de la forma que menos lo quería hacer, otra vez debía esforzarme por ignorarla completamente y comer mi desayuno en completo silencio. Para mi sorpresa, en el comedor estaban todos excepto ella. Comí tranquilamente, deseando que Bella estuviera a mi lado, aunque sentía la mirada inquisitoria de Charlie sobre mí.

Traté de no prestarle mucha atención y le pedí a Jasper que me acompañara a hacer todo lo que tenía pendiente y sin querer, me enteré de que él le había comentado a Alice todo el asunto de la amenaza de Tanya para conmigo. Los tres salimos de la casa y fuimos primero a una cafetería para acordar el plan que seguiríamos el día de hoy.

— Bien, Tanya estará en el parlamento, así que allí será el lugar en el que la atraparemos. Yo iré con la policía tan pronto como me sea posible — Dijo Jasper.

— Estaré con Bella y haré todo lo que esté en mi poder para que ella no se vaya de viaje — Comentó Alice.

— ¿Sabes a dónde se irá? — Pregunté intrigado.

No me gustaba mucho la idea de que Bella se fuera y para ser sincero, tenía mucho miedo de que el plan no resultara y ella se alejara de mi vida para siempre.

Alice negó con la cabeza y se encogió de hombros.

Solté un suspiro — En fin, cuando todo este asunto haya finalizado tendré que hablar muy seriamente con Emmett y Rosalie — Dije más para mí mismo olvidándome del tema del viaje de Bella.

— ¿Por qué? — Me preguntó Alice con el ceño fruncido.

Miré a Jasper con expresión interrogante porque supuse que él le había contado todo a Alice y eso incluía el asunto de que Riley no quería ver a Rosalie junto con Emmett o de lo contrario, les haría daño a los dos.

— Omití esa parte de la historia — Respondió Jasper a mí no formulada pregunta.

Así que tuve que contarle a Alice y ella inmediatamente entró en cólera, casi me mata al enterarse que fui yo el culpable de la separación entre Emmett y Rosalie.

— ¿HICISTE QUÉ, EDWARD? — Me gritó poniéndose de pie y con sus manos sobre la mesa — NO PUEDO CREER QUE LO HAYAS HECHO, ÉL ES MI HERMANO Y LO SEPARASTE DE SU ÚNICO Y VERDADERO AMOR. ADEMÁS ¿QUÉ TE HA HECHO ROSALIE PARA QUE TU LE HAGAS ESE DAÑO?

— Cálmate Alice — Jasper acariciaba su brazo de forma tierna para que ella se sentara de nuevo.

— ¿CÓMO ME PIDEN QUE ME CALME? — Gritó sin importarle que todos los que estaban en el lugar, nos miraran como si fuéramos extraterrestres.

Bajé la mirada sintiéndome culpable; todo lo que decía Alice era completamente cierto. Jasper se puso de lado de ella y pasó el brazo por su cintura para que ella se tranquilizara y en seguida la miró a los ojos

— Él no lo hizo con el fin de dañar a Emmett o a Rosalie, Edward solo quería protegerlos: Tanya y Riley estaban dispuestos a asesinarlos si Edward no hacía que ellos se separaran — Le explicó de manera calmada.

Alice suspiró estando de acuerdo con las palabras de Jasper — Pero te pido que, si hay próxima vez, me lo digas a mí y yo buscaré alguna forma de que mi hermano no salga tan lastimado — Me pidió con los ojos inundados en lágrimas.

— Lo prometo — Juré solemne — Y también te prometo que en cuanto acabe con el asunto de Tanya les diré a Rosalie y a Emmett que fue mi culpa que ellos estuvieran separados. No me importa el precio que tenga que pagar por mi error, solo quiero enmendarlo.

Alice asintió y me sonrió mostrándose más calmada que anteriormente, lo cual agradecía desde lo más profundo de mi corazón porque ver a Alice enojada era peor que una película de terror.

"Tal vez Bella no sea capaz de perdonarme" Ese pensamiento llegó a mi mente como un rayo; pudo haberme partido a la mitad, de no ser porque inmediatamente me negué a dejar que eso afectara mi relación con el amor de mi vida.

Llegué a mi oficina en el quinto piso del parlamento. Para mi desgracia, antes de ingresar en ella, me topé con Tanya y su hipócrita sonrisa. Traté de esquivarla pero ella no me lo permitió; se puso de pie, se arregló su falda y me sonrió coquetamente mientras se acercaba a mí y me daba un beso en la mejilla. Me alejé de ella lo más rápido que pude.

— ¿Qué te pasa? ¿No estás feliz de verme? — Me preguntó con un puchero que no tenía nada de tierno.

Cerré mis ojos y, con mis dedos, apreté el tabique de mi nariz para tranquilizarme. No dije nada más y pasé por su lado dirigiéndome a mi oficina.

— Dejé los papeles de tu divorcio listos para que los firmes, están sobre tu escritorio — Le escuché decir antes de cerrar la puerta de mi oficina.

Revisé los papeles y leí cada una de las palabras que estaban contempladas en aquellos documentos; no había nada extraño y estaba todo lo que Bella y yo habíamos acordado. Solo esperaba que Jasper llegara a tiempo porque realmente no quería hacer esto.

No firmé nada y llamé a Tanya para que recogiera los documentos. Tanya llevaba una gran sonrisa en su rostro y no era para menos sabiendo que, según ella, se estaban haciendo realidad sus sueños.

Salí a beber café con la esperanza de poder concentrarme en mi trabajo — ¿Cómo hacerlo con toda la mierda que tenía en la cabeza? — Al menos lograría despejarme. Cuando estuve cerca del segundo o tercer piso escuché muchos gritos que parecían ser de Tanya, Bella y Rosalie, supuse que Alice también estaría con ellas ya que no había forma de que ella faltara y menos en esta parte tan importante del plan.

No hice más sino tomar un largo suspiro para tranquilizarme y prepararme para todo lo que me esperaba… Ahora solo debía concentrarme en actuar como lo había venido haciendo toda mi vida, exceptuando los últimos meses en los que le demostré a Bella lo que sentía por ella y esto había sido lo mejor que pudiera ocurrirme en mi existencia.

Escuché que Bella le decía a Tanya que estaba despedida y que la podía seguir mandando porque seguía haciendo parte del parlamento, en ese momento tuve que interceder porque, por más que lo odiara, debía ponerme del lado de Tanya.

— Pero yo sí — Dije en cuanto las puertas del elevador se abrieron y me mostraron a mi hermosa esposa junto a Rosalie y Alice, al otro lado se encontraba Tanya. Traté de sonar frio y serio, claro, todo era parte de la actuación — Los documentos están firmados por mi parte.

Bella me miró con profunda tristeza reflejada en su rostro. En más de una ocasión quise acercarme a ella, abrazarla, besarla y decirle todo lo que le estaba ocultando: Más que nada quería asegurarle que yo la amaba con cada célula de mi cuerpo y que nada iba a cambiar eso; todo lo que estaba haciendo e incluso todo lo que estábamos enfrentando en este momento tenía como fin evitar su sufrimiento… Lo peor era que, sin darme cuenta, yo la estaba haciendo sufrir demasiado con mis desprecios y mis actuaciones, yo le estaba rompiendo el corazón al procurar que ella no saliera lastimada.

— Oh Edward, que bueno que hayas llegado— Tanya corrió hacía mis brazos y me plantó un beso en la mejilla sin que yo pudiera hacer nada para evitarlo. Vi como Bella bajaba su mirada claramente herida por lo que había presenciado pero aun así, sabía que estaba tratando de hacerse la fuerte — Tu ex esposa y sus amigas estaban a punto de hacerme daño, oh Eddy no las dejes — Tanya cada vez se acercaba más a mí y yo me sentía muy incómodo e impotente porque no podía hacer nada para retirarla de mi lado, solo quería que Bella estuviera conmigo.

No le tomé mucha importancia a lo que Tanya me decía, sabía que todo eso era un invento o una exageración de ella y de igual forma, no me importaría si quisieran hacerle daño, de hecho, me alegraría que lo hicieran. Fijé mi vista en Rosalie y Alice, parecía que sus rostros estuvieran a punto de estallar de lo rojas que estaban; claramente querían matar a Tanya y solo esperaban a que Bella les dijera algo para que ellas comenzaran a atacar, cosa que Bella nunca hizo, por alguna razón que yo desconocía.

Rosalie esperó unos cuantos minutos a que Bella dijera algo, pero ella no lo hizo, así que se acercó hasta donde estábamos Tanya y yo, no le dio oportunidad a Tanya de reaccionar y en el momento menos esperado golpeó su mejilla con mucha fuerza.

— Eres una perra, la peor que he conocido en toda mi vida — Luego dirigió su mirada hacía mí — Y tú… pensé que eras alguien bueno, pero al parecer me equivoqué — Dijo lo último desilusionada. Con paso rápido, caminó hasta el escritorio donde estaban los papeles del divorcio y los tomó — Vamos Bella, debes leer esto y antes de irnos los traeremos firmados — Le dijo tomando su mano y luego la de Alice.

— ¿Te vas tan pronto? — No pude evitar preguntarle a Bella, yo era un buen actor pero no podía fingir que no me importaba su seguridad — No tienes a dónde ir — Dije lo último en tono preocupado, me aterraba la idea de no volver a saber nada más de ella. — JASPER ¿Dónde carajos estás? Tienes que aparecer — Gritaba mi mente con la esperanza de que mi amigo saliera de alguna parte e hiciera su gran entrada.

— Mi vuelo sale esta noche pero eso es algo bueno porque así no tendrás más obstáculos para estar feliz con la persona que te merece…— Me dijo en tono de reproche mientras miraba a Tanya y yo solo pude bajar la mirada. — A propósito, mi destino solo es conocido por mis padres y Rosalie, quien es la que me va a acompañar en el viaje.

Me quedé estático en mi lugar, solo pensando en las palabras que me había acabado de decir y la forma tan fría en la que lo había hecho. En ese momento de descuido, Rosalie pasó por el lado de Tanya y ésta trató de empujarla para luego tratar de golpearla en el suelo. Bella inmediatamente se interpuso entre ellas dos y en menos de un segundo ya estaba en el suelo, peleando furiosamente con la mujer que había arruinado gran parte de mi vida. Por supuesto, Bella estaba debajo ella en el primer momento pero se las arregló para que Tanya quedara debajo en contados minutos; en el momento que Bella estaba tirando de su cabello. Ella se zafó y le dio una cachetada, seguido de poner su mano en forma de puño y golpearle con mucha fuerza el vientre bajo, entonces Bella quedó debajo de Tanya y esta última siguió golpeándola con más fuerza de la que había estado utilizando.

Bella parecía derrotada, su rostro solo reflejaba el dolor que sentía y no dejaba de retorcerse en el suelo mientras que Tanya la seguía golpeando. Puso sus manos en su estómago y yo me sentí un imbécil por no hacer nada en ese momento; solo estuve allí, de pie, estático sin poder hacer nada porque sentí que esta situación me superaba y no creía lo que estaba presenciando: no podía ser cierto que alguien estuviera golpeando a mi ángel; yo estaba paralizado por esa razón y sé que no tengo excusa porque yo debí alejar a Tanya en cuanto empezó la pelea, solo que simplemente quedé en shock.

Salí de mi estado de shock al escuchar los gritos de Alice y Rosalie, quienes trataban de quitar a Tanya o al menos evitar que siguiera golpeando a Bella y lo hicieron, la ayudaron a levantar. Por mi parte, levanté a Tanya del suelo con mucha fuerza y se puede decir que fui algo brusco con ella pero estaba muy molesto porque tuvo el descaro de dañar a la persona que más amaba en el mundo aun cuando había accedido a hacer todo lo que ella quería solo para mantener a mi Bella a salvo. Tanya se mantenía a mi lado como si me estuviera abrazando, yo no diría que era precisamente un abrazo y tampoco cambié la impresión por el "teatro" que debía mantener frente a Bella.

— ¿Estás bien? — Le preguntó Rosalie con una mirada de preocupación absoluta.

Bella trató de sonreírle, pero esa sonrisa no le llegó hasta sus ojos porque inmediatamente hizo un gesto de dolor y puso sus manos en su vientre.

Alice dio un paso adelante totalmente enfurecida — ¿ESTÁS LOCA? NO PUEDES GOLPEAR A UNA MUJER EMBARAZADA, MALDITA PERRA — Le gritó a Tanya mientras se aseguraba de que Bella se encontrara bien.

Rosalie y Bella se miraron — ¡ALICE! — Gritaron a coro mientras fijaban su vista en ella nuevamente.

Yo solté a Tanya bruscamente y me acerqué a Bella totalmente confundido, petrificado y shockeado, definitivamente esta era la noticia que menos me esperaba… Ahora todo tenía sentido en mi mente, esa era la razón de los constantes cambios de humor por parte de Bella, por eso estaba comiendo tanto y a los pocos minutos expulsaba todo lo que comía — ¿Cómo no me di cuenta antes? — Me pregunté mentalmente.

Esta noticia me hacía completamente feliz, no había nada que deseara más que tener un hijo fruto del amor entre Bella y yo, por fin algo bueno salía de todo esto que estaba viviendo. La noticia de que iba a tener un hijo junto con Bella era una hermosa y pequeña luz en la oscuridad que representaba mi vida. Ahora solo me quedaba esperar a que llegara la policía y se llevara a Tanya para que yo quedara completamente libre y pudiera ser feliz junto a mi familia.

— ¿Estás embarazada? — Le pregunté en tono serio y arqueando una ceja; después de todo, tenía que seguir con mi actuación, por mucho que me doliera hacerlo.

Bella aún estaba sostenida por Rosalie y Alice pero en cuanto le pregunté sobre su embarazo, se notó el gran esfuerzo que hizo por mantenerse en pie ella misma e ir a recoger los papeles del divorcio que estaban regados por el suelo. No me fijé en nadie más sino solamente en Bella, quien se mantenía concentrada recogiendo los documentos como si fuera lo más importante en su vida e ignorándome por completo; estaba absolutamente desesperado por obtener una respuesta por parte de ella, quería oír de sus propios labios que si estaba embarazada y que el hijo que esperaba tenía mis genes combinados con los de ella.

— Tenemos que irnos, chicas — Dijo Bella calmadamente sin mirarme a mí o a Tanya y caminó lentamente hasta el elevador. En cuanto ella estuvo al frente de la puerta, puse mi mano sobre su brazo para impedir que ella se fuera. — Suéltame, me haces daño — Dijo en tono frío, sin mirarme.

Estaba tan concentrado en obtener la respuesta que no me di cuenta que la estaba lastimando y me recriminé mentalmente por eso, aflojé mi agarre hacía ella pero en ningún momento la solté.

— No me has respondido, quiero saber la verdad en este instante — Espeté en tono demandante.

Por primera vez en mucho tiempo ella dirigió su mirada hacía mí y yo la solté porque estuve seguro de que por fin me daría una explicación. Cuando sentí su mirada sobre la mía, una ola de sensaciones distintas invadieron todo mi cuerpo: Estaba tan alegre y me sentía el dueño del mundo solo por el hecho de que esas preciosas gemas chocolate se fijaran en las mías; pero al mismo tiempo, me sentí triste y afligido porque aquellas piedras preciosas que tenía ante mí no demostraban el brillo prospero que una vez vi… En lugar de eso, solo podía ver infelicidad y desilusión.

— La verdad… — Ella suspiró haciendo que un sentimiento de temor inundara todo mi cuerpo por pensar en que me iba a decir algo malo que destruyera todas mis esperanzas y sueños — Es que no te quiero volver a ver más en mi vida. Si estoy embarazada o no, es asunto mío no tuyo. Además ¿Quién dice que si estoy embarazada, el bebé es tuyo? No eres el único hombre en mi vida. Estoy cansada de tener que discutir contigo y por eso me voy, espero que te vaya muy bien en tus relaciones sentimentales y profesionales. Hasta nunca Edward Cullen — Su tono de voz estaba realmente calmado.

Ella miró a Tanya, luego a Alice y Rosalie. Las tres estaban con los ojos y la boca abierta, parecía que no podían creer lo que yo estaba diciendo.

— Alice, Rosalie, tenemos mucho que hacer ¿Me acompañan? — Les preguntó en tono calmado.

A Alice y a Rosalie les costó un poco salir de su estado de shock, casi parecía que no creían lo que habían visto y escuchado. Mientras tanto, sentía como un frío puñal atravesaba mi corazón de manera lenta y dolorosa mientras Bella se iba de mi lado, seguida por Rosalie y Alice.

Cada una de las palabras que ella profirió, se instalaron en lo más profundo de mi corazón formando un gran vacío, me sentí desvanecer y ya no veía esperanzas en ningún lado. Me dolió cuando me dijo que yo no era el único hombre en su vida y que ese bebé que ella esperaba podía ser de cualquier otro hombre — ¿Quería decir acaso que ella me había engañado? — Me pregunté internamente. Casi al instante me respondí con una negativa, ya que, era imposible que Bella: una mujer tan pura y cándida como ella, se le cruzara la idea siquiera de engañarme; ella nunca haría eso por más que las circunstancias la obligaran a ello.

La voz de Tanya me sacó de mis pensamientos, aunque no le entendí muy bien lo primero que me dijo, solo estaba seguro de que ella se sentía feliz y eso se debía a la gran sonrisa que llevaba en su rostro y la fuerza con la que sus brazos me atrapaban, dejándome casi inmóvil…

No vi a Bella por ningún lado y supuse que ya se había ido, por esa razón alejé a Tanya lo más rápido que pude: ya no tenía ningún motivo para mantenerla tan cerca de mí, sabiendo que me molestaba su presencia más que cualquier otra cosa en el mundo.

— Bien hecho Edward, estoy segura de que esas zorras no se van a volver a meter con nosotros — Dijo Tanya en tono orgulloso, alentándome por mi supuesto "buen" comportamiento.

Yo simplemente no dije nada, no tenía ganas de discutir con ella. Aún estaba deprimido y afligido por las palabras de Bella, que no salían de mi cabeza y en su lugar, se repetían miles de veces como si estuviera escuchando alguna grabación.

Me alejé de ella y caminé hacía el escritorio, me recargué contra él y solté un suspiro, — ¿Bella me creería cuando le contara toda la verdad acerca de la trampa que nos había tendido Tanya? ¿Qué tal si Bella no me perdonaba que le hubiera mentido? ¿Me dejaría ver a mi hijo? ¿Se alejaría de mí para siempre? — No sabía cuál de las preguntas que me había planteado me atormentaba más, solo pensar en la probabilidad de que no volvería a ver a Bella hacía que mi mundo se me viniera abajo.

De nuevo Tanya se acercó a mí y su chillona voz, me sacó de mis pensamientos — Edward, no puedes estar pensando que lo que te dijo esa perra sea cierto ¿Verdad?... Ella solo está tratando de retenerte con la excusa de un hijo — Dijo poniendo una de sus sucias manos sobre mi hombro.

Furioso, me alejé de ella como si su tacto me quemara — NO TE PERMITO QUE HABLES ASÍ DE ELLA. AQUÍ LA ÚNICA PERRA QUE VEO ES A TI — Grité sin poder contenerme. — Si ella quisiera retenerme a su lado con un hijo, me hubiera dicho ella misma que está embarazada y no estaría planeando irse a un lugar que ni siquiera sé cuál es.

— ¿No crees que para eso tiene a sus amiguitas Alice y Rosalie? Ellas te presionarán para que tú vayas tras ella — Me refutó con furia.

— ¿Y qué si yo quisiera ir tras ella? — Cuestioné arqueando una ceja. Estaba tratando de mantenerme calmado aunque para este punto, eso ya parecía ser una misión imposible. Sin mencionar que yo estaba a punto de estallar de la ira. Tanya me miró contrariada — Amo a Bella e iría hasta el fin del mundo solo por estar con ella. Pero por tu culpa, por tu maldita amenaza no puedo hacerlo… Por eso estoy aquí, para mantenerla a ella a salvo porque no me interesa nada de lo que tenga que ver contigo.

— Pensé que tú ibas a recapacitar sobre todo esto y te darías cuenta de que yo soy la mejor opción para ti — Dijo mirando hacía el suelo, casi pareciendo arrepentida y triste… Casi.

— Eso jamás pasará. Tú nunca serías la mejor opción para mí y yo esperaré por Bella el tiempo que sea necesario para que me perdone por haber hecho esa estupidez que me pediste — Me di la vuelta pensando en ir hasta mi oficina y esperar a que Jasper llegara.

Pasó cerca de media hora y no había señales de él. Lo llamé innumerables veces y ni siquiera contestaba su celular. Jasper me tenía con los nervios de punta al no saber lo que estaba pasando.

Durante ese tiempo fingí que estaba trabajando en los asuntos que tenía pendientes mientras me fui de viaje, pero esa solo era una vaga excusa ya que mi mente estaba concentrada en el hecho de que perdería a Bella en unas horas si Jasper no aparecía en los próximos minutos.

De repente, mi celular comenzó a sonar. No me tomé el tiempo de mirar la pantalla porque no lo creí necesario, solo di por hecho que era Jasper quien me estaba llamando para darme alguna información importante.

— ¿Qué pasó, Jasper? — Pregunté en cuanto apreté el botón para contestar la llamada.

— Hijo, soy Esme — Al otro lado de la línea escuché la voz preocupada de mi mamá — ¿Por qué tendría que haber sucedido algo malo? — Ya me podía imaginar su ceño fruncido ante la confusión y a ella, simplemente no le podía mentir, sabía que tarde o temprano me iba a terminar sacando la verdad.

— No… Es solo…— Balbuceé y rápidamente cambié de tema incapaz de darle una respuesta en la que no tuviera que mentir; porque obviamente, si estaba pasando algo y, si era malo. Negué con la cabeza para despejarme — ¿A qué debo el honor de tu llamada? —Traté de sonar relajado pero creo que no me salió muy bien, además de que no tenía muchos motivos para estarlo.

— Bueno, tú casi nunca me llamas y aparte de eso, el vuelo de Bella sale dentro de una hora, me imaginé que querías estar allí al menos para despedirla — Se quedó en silencio un momento y luego volvió a hablar — Aunque todavía no comprendo muy bien el motivo de su divorcio. Ustedes dicen que se han odiado durante toda su vida pero cuando llegaron de su luna de miel, los vi más enamorados que nunca… ¿Estás seguro de que no me estas ocultando nada? — Preguntó de manera inquisitoria.

— Mamá, por favor no utilices ese tono… — Dije de manera cansada, pasé mi mano por mi cabello tratando de calmarme. No podía perder los estribos en este momento y tampoco le podía decir toda la verdad a mi mamá por teléfono.

— Ajá, entonces si me estás ocultando algo — Analizó rápidamente.

— Si, pero no te lo puedo decir en este momento y menos por teléfono — Le dije más calmado. En ese instante empezó a sonar el teléfono que me comunicaba con Tanya y ahora si no me quedaba ninguna duda de que sería Jasper. Así que tuve que dejar la llamada con Esme para otro momento. — Mamá, tengo un asunto importante ahora. Te llamo más tarde ¿Vale?

— ¿Seguro que no lo estás haciendo porque no quieres contestar mi pregunta? — Me cuestionó como si fuera un niño chiquito y ella me hubiera atrapado haciendo alguna travesura.

— No mamá, te llamaré en cuanto pueda o si no te lo diré más tarde — Le respondí tan rápido como pude para después contestar la llamada de Tanya.

Ella suspiró — Está bien cariño ¿Irás al aeropuerto a despedir a Bella? — Preguntó finalmente.

— Estaré allí en una hora. Adiós mamá — Me despedí y colgué.

Atendí la llamada de Tanya suplicando para que ella siguiera en la línea. Afortunadamente, así fue. Solté todo el aire que contenía en mis pulmones y luego me dispuse a hablar — ¿Qué sucedió Tanya? — Pregunté de manera fría y cortante.

Por unos segundos no se escuchaba nada más que las respiraciones agitadas de Tanya y me preocupé, pero luego ella empezó a hablar tan rápido que no le entendía ni una sola palabra de lo que decía y tuve que esperar hasta que ella se calmara. Cuando por fin se pudo calmar, soltó un grito que casi me deja sordo.

— Edward, aquí está tu amigo Jasper y la policía… Dicen que vienen por ti… ¿Qué hiciste? — Preguntó de manera atropellada.

— Arreglaré todo — Dije sin un atisbo de duda.

Me levanté de mi puesto sintiendo una sonrisa en mi rostro y no era para menos, Tanya estaba aterrada porque creía que yo había hecho algo malo y que la policía de seguro me arrestaría, sin contar que ella pensaba que todos sus planes se iban a ir a la basura y la sola imagen de verla así, me causaba mucha gracia.

Ciertamente, todos sus planes iban a fracasar pero no como ella creía y además, pasaría una larga temporada en la cárcel reflexionando por todo el mal que hizo. Yo no había hecho nada malo y de hecho, era parte del plan que ella pensara eso; si Jasper llegara con los policías y le dijera que venían por ella, de seguro ella inventaría alguna excusa para salirse de allí. En cambio, si pensaba que venían por mí, era más fácil que ella nos acompañara a la estación de policía de Forks y de allí no saldría más que para otra prisión de máxima seguridad.

Caminé hacía la puerta y la abrí de manera impaciente; al salir, reconocí primero a Jasper con su típico gesto frío y calculador que solo llevaba cuando estaba ejecutando una misión. Eso me recordó que yo también debería estar serio o Tanya sabría que algo andaba mal e inmediatamente saldría huyendo. Detrás de Jasper, estaban tres policías uniformados y dos comandantes.

— ¿En qué les puedo colaborar, caballeros? — Pregunté en tono formal.

— Tenemos una orden de captura para la señorita Tanya Denali — Dijo un comandante mostrando un documento firmado y con el sello oficial del pueblo de Forks.

La mandíbula de Tanya se desencajó y parecía que hubiera caído al piso — ¿Yo? … Pe… Pero usted… Usted… Dijo que… Era… El… El rey de… Forks — A penas pudo decir.

Jasper se acercó a Tanya — Edward no ha hecho nada malo, pero no puedo decir lo mismo de ti: Primero, contrataste a alguien para que siguiera a Bella y le hiciera daño. luego nos perseguiste por todo el mundo y por último extorsionaste a Edward, obligándolo a que separara a Emmet y Rosalie, sin contar que él debía divorciarse de Bella y hacerte reina de Forks para que tú no le hicieras daño; Todo eso en dos semanas ¿Me faltó algo? — Le preguntó lo último en tono sarcástico mientras arqueaba una ceja.

Sonreí sin poder evitarlo, Jasper era demasiado intimidante cuando se lo proponía. Para este instante, Tanya ya estaba temblando en su lugar mientras se sostenía del escritorio para no desparramarse en el suelo.

Jasper hizo una señal con su mano para que los agentes de policía arrestaran a Tanya, ella por su parte, todavía permanecía confundida y en cuanto estuvo consciente del momento que estaba viviendo, empezó a patalear y a resistirse para que los agentes no se la llevaran; aunque todos sabíamos perfectamente que cualquier esfuerzo que ella hiciera para liberarse, resultaría inútil contra tres hombres mucho más fuertes y grandes que ella.

— Pensé que ya no vendrías — Comenté viendo como todos se iban dejándonos a mí y a Jasper. Solté un suspiro cargado de alivio.

— Lo siento. Fue un pequeño error de cálculo — Se disculpó bajando la cabeza.

— Alice tenía razón — Dije recordándole que ella le había advertido sobre esto.

— Ella siempre tiene razón. Hace poco hablé con ella y me dijo que ahora teníamos que hacer un pequeño cambio de planes: Debemos ir al aeropuerto a despedir a Bella y luego firmar los papeles para que lleven a Tanya a prisión.

— ¿Qué? ¿Tendré que ir a despedirme de ella sabiendo que eso era lo que menos tenía planeado hacer?... Tanya ya está con los oficiales de la policía, de ninguna forma nos podrían dañar ¿Por qué tengo que despedirme de Bella? — Le pregunté a Jasper casi al borde de la locura, sintiendo unas pequeñas lagrimas asomándose por mis ojos.

— Porque si no firmas los papeles, los oficiales de policía no tendrán ningún argumento para retener a Tanya y ella podría escaparse para ir a hacerle daño a Bella o al primero que encuentre ¿Eso es lo que quieres? — Me preguntó intentando calmarme.

Suspiré frustrado al no tener nada que decirle para hacerle cambiar de opinión, él tenía razón y por más que me doliera, yo me tenía que despedir de Bella en contados minutos. Jasper entendió mi estado de ánimo y trató de reconfortarme, guiándome hasta mi oficina para que yo me pudiera tranquilizar y de paso pensar con más calma, las palabras apropiadas que utilizaría cuando me despidiera de Bella. Aunque dudaba mucho que ella y yo intercambiáramos algún tipo de palabra y más en una situación como esta.

Jasper me sirvió una copa de algún licor que tenía en mi mini bar, no me fijé en cuál era pero conociendo a mi amigo, de seguro se trataba de algún whisky que aligerara mi estado de ánimo. Él también tomó unas cuantas copas mientras estaba conmigo y permanecimos en completo silencio mientras esperábamos a que pasara el tiempo para poder irnos a despedir de Bella y Rosalie.

Ya estaba en mi lugar, al lado de Jasper y de Esme. Esta última me miraba triste porque ya le había contado todo, mejor dicho, le había tenido que contar todo porque en cuanto me vio, me apartó del grupo familiar y me cuestionó de todas las formas posibles, sin que en ningún momento ella dejara de ser una comprensiva y cariñosa mujer.

Ella estuvo muy emocionada al saber que eran ciertas sus predicciones sobre que Bella y yo nos amábamos, pero se la pasó la mayor parte del tiempo llorando por todo lo que nos estaba ocurriendo y el hecho de que nos fuéramos a separar, aunque fuera por un par de días, la entristecía aún más.

No me podía eximir de todos esos sentimientos, solo trataba de ser fuerte frente a mi madre abrazándola contra mí para que ella descargara sus lágrimas en mi pecho… Me dolía mucho verla así, pero ella misma me había dicho que todo esto era temporal y que en algún momento Bella y yo estaríamos juntos, como debió ser siempre. Nunca dudaría de las sabias palabras de mi madre y de cierta forma, me tranquilizaba saber que eso pasaría en el futuro; entonces me las recordaba constantemente para poder seguir con mi día y darme las fuerzas necesarias para afrontar lo que me esperaba.

Todos estábamos en una línea recta horizontal, mirando de frente a Rosalie y a Bella quienes ya estaban listas para irse, inclusive sus maletas ya estaban acomodadas en el avión y solo estaban allí para decir sus últimas palabras.

Kevin encabezaba la línea recta con una expresión triste en su rostro, ya que, se sentía mal por su hijo. Emmet estaba al lado de él y le seguía Alice, sujeta del brazo de Jasper; ambos estaban con la mirada baja al saber que no pudieron evitar que ellas dos se fueran de nuestro lado. Seguido estaba yo, sintiéndome como la peor cucaracha de este mundo por hacer sufrir a la mujer que más amaba en el mundo y de paso, separarla de mi lado por un tiempo indefinido, sin poder hacer algo para evitarlo — Todo será temporal y valdrá la pena — Me decía la voz alentadora de mi subconsciente.

Además de todo eso, me sentía de lo peor con Emmet y Rosalie por lo que les estaba haciendo pasar. Claro que, exteriormente, no podía demostrar lo mal que me sentía: Como siempre que estaba con Bella, debía mantenerme firme, déspota y frio, justo la actitud que ella odiaba y lo hacía con el fin de que se alejara de mí…

No quería seguir pensando en eso que me causaba tanto daño y fijé mi vista en Esme que estaba a mi lado con los ojos rebosados de lágrimas a punto de caer por sus delicadas mejillas, tenía una sonrisa de tristeza dibujada en su rostro y en cuanto Bella se acercó para abrazar a René, Esme me tomó del brazo cariñosamente, con el fin de darme el apoyo que tanto necesitaba.

Luego de mi madre estaban mi padre, Charlie y por último, René, quién también derramaba lágrimas por la partida de Bella. Charlie y Carlisle solo tenían una expresión de tristeza e infelicidad en sus rostros, ya que, se negaban a derramar una sola lágrima. Estos dos hombres consideraban a Bella como su hija, los dos la vieron crecer y la apoyaron en cada momento que ella lo necesitó, inclusive, Carlisle estuvo muy orgulloso y pendiente de ella cuando demostró talento para los negocios y pasó la mayor parte de la adolescencia de ella guiándola para que aprendiera "el negocio familiar".

Bella y Rosalie dejaron escapar algunas lágrimas que rápidamente limpiaban u ocultaban, aparentando estar bien. Emmet y yo cruzábamos miradas arrepentidas, por mi parte quería decirle a Bella todo lo que pasaba para que no se fuera de mi lado. Sin embargo, no pude hacerlo al pensar que ella podría salir lastimada.

En el momento que Rosalie se despidió de mí, sentí como su mirada se clavaba en mi pecho, haciéndome sentir peor de lo que ya me sentía y me negué a decirle algo porque sabía perfectamente que ella tenía razón al estar molesta conmigo y eso que todavía no sabía que yo era el culpable de su ruptura con Emmet. Distraídamente, bajé la mirada a manera de disculpa y extendí mi mano derecha para despedirme formalmente con un apretón de manos; Ella tomó mi mano sin molestarse por disimular la rabia que tenía para conmigo y la retiró rápidamente. Suponíaque Rosalie tomó mi mano por el simple hecho de no ser grosera frente a todos y ella siempre se comportaba como una dama, así que no podía faltar el gesto de cortesía y respeto por su parte.

Luego vino la parte más difícil y tormentosa para mí, el tener que despedirme de Bella, sin querer hacerlo, fue el peor castigo que me hubieran podido escoger. Sentí mi alma encogerse dentro de mi pecho mientras mi corazón parecía ser apuñalado por un frío cuchillo que, a su vez, estaba ensangrentado y la sangre que se desprendía de él nunca parecía ser suficiente como para acabarse; como si con eso me recordaran cada vez más mi dolor.

Esperé hasta que Bella se acercara hasta mí con paso lento, esa era otra de las "actuaciones" que debía llevar a cabo para que ella no notara que me estaba muriendo por dentro. Sus ojos achocolatados se fijaron en los míos, por un segundo vi y sentí su amor, luego se tornaron afligidos y ella bajó la cabeza fijando su vista en el piso para que yo no pudiera notar que ella también estaba realmente mal por todo esto.

Sin levantar la mirada siquiera, ella extendió su delicada y blanca mano hacía mí y fingió una ligera sonrisa que solo reflejaba tristeza; no me quedé atrás y también fingí sonreír aunque el último sentimiento que atravesaba mi cuerpo era la felicidad, estreché su mano con amor disfrazado de cariño y me esforcé por demostrarle, con ese apretón, que yo quería que se quedara conmigo porque mi vida sin ella no valía nada y ahora menos, sabiendo que ella estaba esperando un hijo con mis genes y los de ella.

Bajé mi cabeza en forma de resignación en cuanto la puerta del avión se cerró ante mis ojos — La perdí — Susurré débilmente sin importarme que alguien me escuchara, tratando de contener las lágrimas que amenazaban con escaparse de mis ojos.

Esme se percató de mi estado de ánimo y me abrazó fuertemente durante unos cuantos minutos antes de que Carlisle se pusiera en frente de mí. Nunca vi a mi padre con la pose tan firme que tenía, estaba cruzado de brazos con la mirada clavada sobre la mía. Por un momento sentí temor de lo que pudiera decirme o reprocharme, sabía que esto no me llevaría a nada bueno.

— ¿Por qué la dejaste ir? — Me preguntó en tono bastante molesto — Sé que se aman, quiero saber la verdad en este instante y delante de toda nuestra familia, jovencito — Me ordenó como si fuera un niño. Las venas de su frente sobresalían de lo enfadado que estaba.

Mi madre se puso delante de mí, pasando un brazo por mi cintura y otro a la altura del pecho de mi padre tratando de calmarlo — Cariño, por favor — Dijo casi en un susurro.

— Cariño nada, Esme — Le contestó firme — Edward Anthony Cullen Evenson, dime la verdad ahora mismo — Declaró.

Bajé la cabeza y suspiré resignado, porque aunque no quería recordar aquellos momentos, sabía que les debía una explicación a todos los que estaban presentes. — No tengo elección — Me dije a mí mismo. Me costó mucho trabajo explicarles a todos los presentes la situación que se había presentado prácticamente desde que nací: Les comenté como nos sentíamos Bella y yo antes y después de la boda, luego de eso tuve que explicarles lo que había pasado con Tanya y entré en detalles porque Emmet y Charlie no dejaban de presionarme para que lo hiciera; dejé el conflicto de la ruptura entre Rosalie y Emmet para el final porque sabía que era una de las partes que más me costaría.

Me sorprendí al notar la reacción de Emmett, quien parecía más calmado de lo que esperaba y me perdonó de inmediato. Después de toda la declaración, solté que Bella estaba embarazada. Todos se alegraron y se sorprendieron… Excepto Renée y Charlie, que por sus caras podía asumir que ellos sabían. De todas formas, estaban muy felices por la noticia.

Dejé ese tema de lado y empecé por asegurarle a mi padre que no dejaría a Bella por nada, que iría hasta donde ella se encontraba y la traería de vuelta a Forks. No me importaba si tuviera que arrastrarme o volverme su esclavo personal con tal de que ella volviera a mi lado.

— Ahora solo me queda ir a la estación de policía y firmar para que Tanya sea llevada a prisión. Así no tendrá otra oportunidad de hacernos daño — Dije finalizando mi discurso.

— ¿Y qué pasará con mi hija? — Me preguntó Charlie en tono molesto.

— Iré tras ella y le diré todo esto que ustedes ya saben, le explicaré la razón por la que tuve que mentirle y si es necesario, pondré el mundo a sus pies para que ella vuelva conmigo… Quiero que sepa cuánto la amo — Dije en tono decidido.

— Iré contigo, recuperaré a Rose — Dijo Emmet acercándose a mí para después apoyar su mano en mi hombro. — Sin rencores — Susurró luego y me mostró una sonrisa relajada.

— ¿Y por qué siguen aquí? Vayan a recuperar a sus mujeres, muchachos. Yo me encargaré de conseguir los boletos de avión y de preparar todo — Nos alentó Alice, mientras nos empujaba enérgicamente por la salida del aeropuerto.