Bien como antesala, nunca antes intente redactar una historia en GW, pero tengo cierta debilidad por el protagonista y bueno… aquí llegue. Este se supone que iba a ser un one shot, pero me emocione. Espero que les guste.
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¿Alguna vez han sentido que el espacio en el cual se encuentran es demasiado pequeño? Irónico considerando que a la fecha el espacio es infinito, sin embargo no puedo dejar de sentir que me estoy ahogando.

No un agradable ahogamiento, el que te permite perder la conciencia y dejar que la muerte te bese sino la que te genera terror e ira. Es completamente ridículo sentir la parálisis mental de un miedo no antes registrado. Escucho las voces, gritando su nombre, mi nombre. Se siente como una manifestación. Dolor.

Mis sentidos recuperan su control. Las manchas rojas en el piso. Sangre. El dolor. Todo regresa de golpe. ¡Que humillación! Fueron exactamente 5 segundos que me concentré exclusivamente en ella, en sus palabras y sus ojos tan profundos mirándome.

Su brillo cambio intempestivamente de la intranquilidad y fue suplantado por la ira.

Gritos, todavía indicaban que las personas del auditorio no habían terminado de ser evacuados. Logro ver una dura mirada en mí. Zech acaba de unirse al caos que me rodea.

- ¿Dónde está? – exigió el mayor.

Y ahí se reduce la situación. ¿Dónde está ella?

- No lo sé, pero la encontrare. De esta noche no va a pasar. – declaro Heero, mientras se giraba en orden de la multitud de personas que iban corriendo despavoridas.

Los preventores empezaron la reducción de los alborotadores, con Zech a la cabeza mientras peinaban el área asegurándose que este intento de asalto no sea un intento terrorista de desacreditar la paz en la esfera terrestre y las colonias que tanto esfuerzo les había costado garantizar. Cada miembro que fue detenido y dirigido al cuartel general para sus interrogaciones. Todos los expilotos estaban al tanto de la ausencia de Heero y Relena.

- Es raro que la srta. Relena haya desaparecido – comento Duo quien acomodaba su chaqueta mirando a su equipo – comienzo a creer que ella y Heero se pusieron de acuerdo para escaparse juntos.

Los otros 3 pilotos lo miraban con una expresión circunspecta, Wufei solo suspiro y siguió monitoreando las posibles rutas de escape. Trowa y Quatre se miraron entre si cavilando las opciones de esa afirmación sin realmente convencerse del mismo.

- Heero no es el tipo de persona que comprometería la seguridad de tantas personas para conseguir un objetivo – empezó Quatre, pero se calló al ver el escepticismo en los ojos de los demás – lo que quiero decir, es que no arriesgaría que una bala atravesara a la srta. Relena.

- Bueno, considerando que Heero recorre el universo cada vez que algo le pasa… es difícil creer que el arriesgaría su vida tan deliberadamente – comento Trowa – los hombres que interrogue eran unos ignorantes con demasiada hambre o fingen muy bien.

- Curioso, con los proyectos que hay para proteger a los damnificados de las guerras que propuso la princesa, no deberían tener necesidad de robar – respondió Duo estirándose- En fin, me voy a casa – mirando a Wufei – Si Heero necesita apoyo nos llamará, deja la computadora.

Relena se refugió detrás una tienda, agotada. Su ropa estaba absolutamente un desastre, ser "evacuada" entre un mar de gente histérica no estaba dentro de sus planes para esta noche. Bueno si ella lo pensaba fríamente, no tenía planeado nada para esta noche. Excepto tal vez, enrollarse en su cama e imaginar toda una vida donde no es Viceministra de Relaciones Exteriores y tiene una vida ridículamente feliz al lado de Heero.

Es totalmente inapropiado que todavía no supere el mini ataque cardíaco que me sigue causando su sola presencia. ¿Por qué me beso en esa ocasión? Realmente la conexión que creo que tenemos es real o solo está en mi cabeza. Para empezar, tenía que ser hoy, de todas las noches del año, justo hoy, víspera de navidad que haya un altercado.

Pensaba invitarlo a cenar en mi casa.

Una cena… ¡Dios! Patética. Y ¿estoy herida? No en realidad, pensó mirando su brazo con ligeros rasguños y magulladuras de la evacuación. El mayor desastre era su vestido… su vestido celeste ceñido al busto y suelto en las caderas, era ideal para el clima fresco de las colonias. Sus mejillas se colorearon.

Supongo que debo ir a casa. ¿Y cómo llego a casa?

Comenzó a caminar mientras sentía demasiado frio en su cuerpo.

¡Ay no puede ser! ¡Estoy atrapada!

Heero traía la cabeza caliente, no es normal en él bajar la guardia, pero como siempre pasa cada vez que ella está cerca, su cerebro divaga en todos sus recuerdos con ella alrededor. Cuando estaba dentro de su oficina y el perfume de ella llegaba a él, solo podía maldecir al Dr. J, el no tuvo el criterio de enseñarle como interactuar con féminas. Todo lo que hacía era actuar a puro impulso y no estaba seguro que eso estuviera o no correcto por lo cual no estaba seguro de cómo actuar. Esa no seguridad, le fastidia. Eso lo tenía claro.

Siguió los pasos, las conversaciones y no veía la brillante cabellera que buscaba. Nada. Regreso al centro del auditorio y registros las salidas hasta verificar por cuál de las puertas y en que posibles direcciones ella habría sido evacuada.

¿Salió por la puerta del lado este girando a la izquierda? Esa zona es comercial…

Con la nueva información adquirida se dirigió a la salida Este con una perspectiva mejor, caminando por lado izquierdo, recorrió varias cuadras caminando entre los calle pequeñas hasta que un listón azul llamo su atención. Ella no traía ningún listón en su cabello. Lo recogió entre sus dedos y noto, era más grueso que un listón, rasgado. Es parte del vestido.

El alivio previo que sintió fue remplazado nuevamente por incertidumbre ¿está herida? Examinando la tela del vestido, esta rasgada directamente pero no había manchas de sangre. Siguió caminando por los alrededores, con esa rasgadura no debe de estar muy lejos, camino 4 cuadras más alrededor de la zona entre las calles y tiendas hasta que noto un movimiento cerca de unos de los anaqueles de una tienda. Una mujer que reconocería a mil kilómetros a la distancia estaba mirando a todos lados.

Un remusgo de sonrisa apareció en su rostro que fue sustituido por un ligero calor en el rostro.

Bueno, al menos ya sé de qué parte salió la tela del vestido.

Cruzo la pista hacia donde ella se encontraba silenciosamente. Notando las intenciones de ellas de correr al siguiente espacio disponible entre tiendas. Su cuerpo en tensión la sujeto del brazo provocando el choque entre ellos y el grito de ella. Heero al escucharla gritar, coloca su mano sobre su boca evitando levantar sospechas.

- Cálmate. Sabes que yo no voy a lastimarte – susurro en su oído, mientras que con cierto placer sentía su cuerpo relajarse junto al de él.

- Heero – susurro suavemente con los latidos resonando en su pecho.

Se miraron de reojo. Un choque de verdes y azules unos cálidos y otros profundos. El aire recorriendo el cuerpo de ella y haciéndola tiritar ocasionando la ruptura del momento creado por ellos. Heero guardando su expresión la miro detenidamente logrando cohibirla.

- Me alegra verte- indicando la joven ministra mientras recuperaba la compostura. – Gracias por venir tan pronto, no estaba segura de poder llegar a casa desde aquí sin llamar la atención. – señalo ligeramente sonrojada.

- Relena…- susurro - Considerando que tu vestido está rasgado, será difícil que no llames la atención.

- ¿Crees que consiga algo con que cubrirme?

- Podemos comprar algo en alguna de esas tiendas – índico señalando – sino te molesta una ropa con motivo de fiestas.

Relena, solo asintió y evito comentar sobre su gusto hacia la festividad navideña. Heero camino cerca detrás de ellas tratando de cubrir con su presencia la abertura de su vestido, de ahora un poco más debajo de su busto derecho hacia el lado de su espalda estaba rasgado, dirigiendo una mirada intimidante a cualquier persona que se detuviera a mirarlos directamente. Ingresaron a la tienda con colores cálidos y mucha ropa, lo curioso es que la tienda estaba sin clientes, como si no hubiera atención al público.

- uenas tardes, ¿hay alguien aquí? – llamo Relena tocando un timbre del mostrador.

- Disculpen, hoy tenemos evento de caridad y ya hemos cerrado…- dijo una mujer saliendo de la puerta posterior de edad madura mirando a los jóvenes - ¿Usted no es la joven Reyna Relena? – pregunto la señora con una dulce mirada en los ojos.

- Ahm, ahora soy Viceministra de relaciones exteriores – respondió sin evitar sonreírle suavemente a la señora – La verdad, es que no quiero tomarle mucho tiempo es solo que necesito un cambio de ropa. Si usted me pudiera vender algunas prendas se lo agradecería mucho.

La mujer miro tanto a Relena como Heero y luego sonrió suavemente. Señalando la puerta de atrás del local.

- El día de hoy estamos entregando regalos a los niñas del orfanato de este sector, mi hija iba a entregarlos uno por uno pero se ha retrasado en su turno y yo no puedo entregarlos todos. Si usted Reyna me ayuda junto a su pareja, estoy segura que podre terminarlos muy rápido.

Relena enrojeció suavemente al mencionar que ellos eran pareja, no era la primera vez que pasaba, pero seguía teniendo el mismo efecto en ella. Incluso su madre la primera vez que los vio juntos dijo lo mismo.

- No tenemos tanto tiempo para poder apoyarlos. – respondió Heero por ambos – tenemos que regresar.

La puerta posterior se volvió a abrir y unos niños salieron corriendo con las caras ligeramente manchadas de chocolate. Relena los miro con una ternura indescriptible en los ojos. Otra vez esa mirada.

- Creo que podríamos ayudarla por una par de horas. ¿Verdad Heero? – susurro Relena con ese característico brillo en sus ojos cuando se entusiasma con una idea.

- Hm – ladeo la cabeza hacia adelante resignándose al pedido.

La señora los condujo a un pequeño cuarto de servicios, una pequeña sala y dos puertas, una que conducia a los servicios y otro que conducía al jardín donde se encontraban los niños. Relena observo con ternura a los pequeños tomando su chocolate mientras reían de las caricaturas trasmitidas en televisión. En la sala donde se encontraban estaban los regalos envueltos en papeles metálicos en formas de juguetes, carritos, gundam… Heero miro el modelo del Wing Zero en tamaño juguete. Y lo tomo en sus manos, recordando parte de su infancia. Una mueca muy similar a la sonrisa apareció en sus labios. Relena lo observo y sonrío sin prestar atención a la señora que le extendía un cobertor negro que ella simplemente lo tomo.

Relena tenía tal estado de embelesamiento observando a Heero que solo tomo conciencia cuando el dijo "no" y retrocedió de la mujer que le ofrecía el mismo cobertor a él. ¿Cobertor? Espera porque tenemos un cobertor. Relena giro el cobertor y noto el traje de Mama Cous. Algo sexy para una festividad de niños. Le retiro el cobertor y lo aprecio mejor. Un tipo corse y una falda hasta las rodillas. Muy bonito… Relena se giró a la puerta de los servicios mientras Heero trataba de disuadir con su mirada indiferente el traje que la mujer le ofrecía.

- Señora, estoy en servicio en este momento – dijo Heero – mi prioridad es la seguridad de ella. Solo me quedo para protegerla.

- ¿Protegerla de algunos niños? – comento la anciana.

- Heero, si vas a protegerme el uniforme de los preventores no se adapta a la situación – comento Relena. - ¿No creo que el disfraz de Papá Noel sería más adecuado para esta misión en particular?

Heero volteo a mirarla.

Repito, el universo no es tan grande como parece ser.

Relena, con un traje de santa mujer, una blusa sin mangas algo entallado en el torso en rojo. Y falda plegada. Ajustado en la cintura hasta por encima de las rodillas. Porque tiene que ser rojo. Ese color le queda demasiado bien. Mientras se ponía un gorrito y unos zapatos bajos negros.

- Espero que no le moleste que tome prestados estos zapatos, mis tacos no quedaban bien con el color del traje. – Se disculpó Relena con la señora.

Heero suspiro resignado y entro a cambiarse. Maldita sea esa mujer. Comienzo a sentir pena por Duo. Definitivamente estar a la merced de una mujer es más agotador que dirigir en batalla. Se desvistió con pesadumbre mientras se mentalizaba en la agotadora labor que tenía por delante, el traje consistía en un pantalón rojo holgado que se sujeta con un tirante a la nuca del polo blanco y un abrigo rojo encima del mismo.

Cuando Heero salió cambiado Relena ya se encontraba entregando los regalos a los niños. Ridículos cuernos, ridícula nariz. Heero se posiciono al lado de Relena quien era rodeado de niños y niñas de todas las edades mientras entregaba los regalos.

Relena noto la presencia de Heero cuando los niños dejaron de reír y se quedaron mirándolo fijamente. Ella casi podía imaginar su cara de te voy a matar dirigida a los niños. Ella volteo a sermonearlo y una carcajada se escapó de sus labios. Heero estaba vestido de reno. De reno. Las risas de ella solo ocasionaron risas por partes de los niños.

Heero respiro profundo y alzando la voz dirigió.

- Se van a formar dos filas, niñas a la derecha y niños a la izquierda. Una vez reciben sus juguetes se dirigen a terminar su cena.

La voz innata del mando de Heero y su mirada de advertencia fue suficiente para calmar la risa y obedientemente se formaron para recibir sus regalos.

Anocheció. Heero solo pensaba en llevarla a casa. Y olvidarse de este día para siempre. El empezó a retirarse la ropa. Se retiró el abrigo rojo y empezó a forcejear con el polo blanco, cuyo broche parecía haberse atorado. Maldijo y forcejeo hasta rasgar el polo y terminar por romperlo. El ruido de la puerta abrirse le distrajo viendo a una Relena completamente sonrojada recorriendo su torso con los ojos.

- Me ayudas con ese broche. – dijo sin pensar mirándola.

- Claro.- Relena se acercó por la espalda y coloco sus manos ligeramente alrededor de su nuca. Su aroma, tan varonil, de madera, como naturaleza. Sus manos temblaron suavemente al contacto de su piel. Mientras retiraba el broche del tirante de su cabello.

Cuando Heero sintió que ya podía quitarse el torso, se giró, noto su cercanía y volvía a sujetarla como la primera vez. Pero en vez de su muñeca tomo su cintura y la beso suavemente. Ahí estaba pasando otra vez.

Capacidad de pensar - desactivado.

Porcentaje de resistencia – nulo.

Capacidad de oxigeno – acabándose.

Pero a ninguno de ellos parecía importarle, mucho menos cuando ella se aferró a su cuello mientras profundizaban el beso sintiendo cada extremo de su piel y la pared de chocando contra su espalda.

Wufei había realizado un seguimiento exhaustivo en las cámaras en favor a Zech que estaba respirándole encima de su hombro. Odiaba a ese hombre. Pero en cuanto capto las imágenes de Heero ingresando a un local por un promedio mayor al usual, supo que algo había pasado. Y Zech junto a un grupo de equipo de los preventores se dirigieron a la dirección esperando el peor de los escenarios.

Era posible que esa apacible tienda solo sea la fachada de un cuartel terrorista, había demasiadas. El radar de calor relevaba una cantidad alarmantes de personas. Son casi 100 personas en ese establecimiento.

Zech, dirigió a los equipos por la entrada principal y la parte posterior de la zona decididos a quebrar la puerta de ser necesario. Lo que no se espero fue a una mujer de mediana edad abriendo la puerta botando residuos de vasos y platos de plástico. Y tampoco espero que sus subordinados informaran que un grupo de religiosas estaba en la parte posterior con un bus estacionado subiendo niños con regalos en brazos.

- ¿Estoy bajo arresto oficial? – pregunto la mujer asustada de la presencia de la guardia.

- Solicito información del paradero de estas personas, las cámaras de seguridad reportaron la presencia de el en este establecimiento, pero no se reporta su salida. El soldado estaba en destacamento de alta prioridad.

La mujer tomo la foto y sonrió.

- Si, es la Reyna Relena y su novio. Están adentro, fueron muy amables ayudándome a entregar los regalos a los niños esta navidad. Ya deberían de haberse terminado de cambiar, si gusta pueden pasar.

Zech dejo a 3 vigilando la entrada principal mientras el ingresaba al local, observando todo a su alrededor. Efectivamente parece que hubo una fiesta pero por el desorden una evacuación de emergencia.

La luz que brillaba debajo de la puerta le dio a entender que los dos jóvenes estaban ahí. Al abrir la puerta, se le escaparon todos los colores de la piel. Lo último que un hermano mayor quiere ver es a su hermanita enredada en el cuerpo de un hombre, que dicho hombre sea algo así como su némesis.

- ¡Yui! ¡Aléjate de mi hermana! – grito mientras cerraba las puertas- ¡Los quiero afuera de ese baño en este momento!

Heero y Relena se separaron, recuperando el oxígeno y respirando pesadamente. : ¿No quieres quedarte a desayunar por navidad? Dijo Relena mientras salía del baño con Heero pisando sus talones: misión aceptada.

35 minutos después de un incesante sermón por parte del mayor de los Peacecraft, llego el momento de partir a la mansión.

- Relena serás escoltada por uno de mis hombres, Yui, ya puedes retirarte. - ordeno Zech.

- Miliardo… - dijo la muchacha indignada y luego sonrió – tus hombres están apoyando a la Sra. Nubs en la limpieza, ella es muy mayor para arreglar el alboroto que causaron los niños.

- Muchas gracias joven Miliardo por el apoyo de sus hombres, por favor tómese un poco de chocolate. – volteo mirando a los jóvenes - Muchas gracias por su apoyo chicos, que pasen una linda noche buena.

Cuando Miliardo volteo a ver, Heero ya había tomado a Relena y la estaba llevando en uno de los autos de los preventores.

- Maldito Yui – mascullo mientras miraba a sus hombres realizar la limpieza del local.

...

Wufei empezó a mascullar al notar que Heero y Relena habían logrado escapar de la ira de Zech.

- Maldito Heero, en cualquier otro momento te voy a devolver el golpe. – susurró mientras apagaba la computadora.

- Jajajaajaja lo sabía, tu solo estabas mirando para vengarte de él. Supéralo amigo, nadie en este cuartel se va a olvidar del rollo en el que estabas con la doctora Po.

- ¡Cierra la boca Maxwell! – grito indignado Wufei mientras abandonaba el cuartel general.

...

El teléfono de la Sra. Nubs empezó a sonar.

- Misión concluida Hilde, te espero en casa. – dijo una voz burlona.

- Fue divertido - respondió la mujer mientras se quitaba la máscara - mira todo lo que ocasionas, no se cómo me convenciste para esto Duo.

- Porque estas esperando que ese par termine juntos tanto como yo. – respondió el otro piloto.

N/A.

Bueno… para amigos así quien necesita enemigos. Este… enserio me emocione escribiendo.